Holis. Este cap cuenta algunos detalles que faltaban. Batalle para hacerlo pero aquí esta. Enjoy!


La noche había llegado, Marshall llevaba a la cama a Marceline dándole un beso de buenas noches, cubriéndola con las cobijas y sonriéndole.

-Papá. Te quiero mucho- la niña le sonrió y esa sonrisa fue devuelta por el Rey Vampiro. Todo ese sacrificio valía la pena cuando veía a su pequeña tan feliz. Cerró la puerta del cuarto y la chiquilla abrió los ojos sacando de entre las almohadas un pequeño cuadro que cabía en su mano, tenia una foto mal cortada en el centro de Gumball, la pequeña sonrió –Buenas noches Mamá. Ya casi iré a buscarte –la niña escondió de nuevo el cuadro.

Camino a paso lento procurando no hacer mucho ruido, abrió la ventana y miró el agua frente a su hogar. Bajó por el tejado intentando no hacer escandalo para que no la descubrieran y corrió hacia ese lugar. Fionna levantó la mirada y vio a la pequeña, había pasado todo el día ahí estaba hambrienta y con tanta sed que pensó que era producto de su imaginación. No podía escuchar a la niña pero vio que esta movió sus labios e hizo unos movimientos de mano lanzando una pequeña burbuja que entro a la jaula de agua. La burbuja explotó dentro de la prisión liberando un sonido.

-Las sacaré de aquí. Ustedes naden lo más que puedan, pero lejos. No le digan a nadie lo que ha ocurrido aquí, papá y yo pronto volveremos al Dulce Reino. Guarden mi secreto por el bien de todo- la niña hizo otros movimientos y la prisión se rompió arrastrando a las chicas fuera de la cueva. Siguiendo sus instrucciones nadaron hasta llevar a un hielo congelado y flotaron mirando como se alejaban del lugar.

-Esa niña, sabía todo- dijo impresionado cake.

-No debimos subestimar a la hija de Marshall ¿uh? Nos queda cumplir nuestra palabra, nada de decir esto Cake. Ni a Lord Monocromiun- ambas hicieron la promesa y partieron un poco más tranquilas sabiendo que la pequeña pero ahora conocida como poderosa Marceline tenía un plan en mente. O al menos eso esperaba. Marshall esperó a que la noche los rodeara por completo e intentaría lo mismo que cada noche: huir aunque sea por un momento de ahí. Cada vez que la noche llegaba inventaba una ruta de escape para poder ver aunque sea un momento a su príncipe. Tenia algo de miedo de volver a casa y que Marceline y Ashley no estuvieran ahí así que debía de ser cauteloso para no ser descubierto. Se transformo en un murciélago y voló hacia la ventana aunque su ojo vislumbró que su plan volvería a fallar como lo había hecho todo el mes. Una barrera protectora impedía que se alejara de casa y lo mantenía preso. Aun cuando deseara tomar a Marceline y volver con Gumball no podía contra los poderes de Ashley, no podría golpear a la madre de su hija siendo que la pequeña estaba ahí. No era digno de él derramar una lágrima pero se dio el capricho por esta noche. Marceline lo miraba desde la ventana en sus intentos de romper esa barrera mágica que no lo dejaba pasar del jardín, olvidó la parte de ser cauteloso golpeando más duro y cayendo de rodillas.

Por detrás de él aparece Ashley desde el umbral de la puerta observándolo con una esfera que en su centro tenía un anillo hecho con flores en el centro. El chico la miró fijamente.

-Marshall, es hora de que tomes la decisión. Puedes hacerlo por las buenas –suspiró- te lo plantearé así: no puedes huir, seguirás hundiéndote en un recuerdo de algo que no puede ser y si sigues pensando en irte, si lograses escapar con el príncipe puede que yo me lleve a Marceline y nunca más nos vuelvas a ver.

-Tú …sé que lo harías –suspiró resignado.

-Así que te tengo un trato. Borró tus recuerdos del príncipe. Desde ese momento tus únicos recuerdos serán de una familia perfecta : Marceline, tu y yo. Ya no sufrirás por volverte a encontrar con ese hombre lo que destruiría la familia que querías para Marceline. Así que piénsalo ahora –le muestra la esfera de frente- te ofrezco recuerdos felices, una vida feliz con una familia normal…o sigues pensando que podras escapar, no volver a ver a tu hija y quedarte con tu príncipe. Sabes que no podrías separarla de mi –el chico agachó la mirada, se sentía entre la espada y la pared- y tú tampoco quieres separarla de ti.

-Es cierto. Quiero darle a Marceline una familia feliz y completa. Una madre, tal vez hermanos. Todo lo que ella merece.-se pone de pie frente a Ashley- pero no importa cuantos recuerdos borres de mi mente yo no podré amarte nunca más y nunca seremos felices. Tú serás la madre biológica de Marceline pero no eres la madre que quisiera para ella.

-¿Prefieres que un niño mimado sea la madre de nuestra hija? En que mundo subnormal vives –dijo gritándole mientras la pequeña observaba por la ventana y se alteró saliendo de su habitación y bajando las escaleras.

-Yo no vivo en un mundo subnormal por que Marceline y Gumball son mi mundo. –Ashley molesta sacó su varita mágica y apuntó a Marshall Lee lanzándole unas cadenas para apresarlo. Logra esquivarlas un par de veces y cuando al fin lo atrapa en el aire encaja la varita en el piso aprisionándolo mientras se acerca a él con la esfera en la mano.

-Debiste aceptar por las buenas querido, es hora de empezar nuestro sueño- la chica puso la esfera frente al rostro del joven pero las cadenas desaparecen repentinamente y la aprisionan a ella- ¿Pero que demonios?

-Aun había cosas que quería saber –la pequeña entierra la varita con la misma precisión que su madre quien ahora se encontraba cautiva por el mismo hechizo - yo nunca olvido mamá

-Marceline, cariño quítale estas cadenas a mamá –decía Ashley mirándola. La niña saca el pequeño cuadro con la foto de Gumball y sonríe.

-Sé que me hechizaste dos veces –la mira con los ojos llorosos- yo también tengo tus poderes. No puedo olvidar que te fuiste, como no olvido a mi mami aunque eso querías –dijo mostrándole la foto de Gumball poniéndola en el suelo.

-C…como –preguntó nerviosa Ashley. En todo lo que llevaba de existencia no hubo un solo ser inmune a sus hechizos.

-Soy hija del Rey Vampiro y de una hechizera. Aprendí cosas cuando escapé de casa con la ayuda de la abuela. Ella dijo que ir a Aaa me ayudaría a entender todo – el vampiro miró con sorpresa su hija. A pesar de ser pequeña había sufrido mucho y aprendido tanto. Recordar toda la maldad que su madre había ocasionado.-Se que me dejaste, que intentaste cambiar mis recuerdos y que atrapaste a Fionna y Cake.

-¿Las atrapo? –cuestiono Marshall

-Venían a buscarte Papá. Mamá Gumball te extraña –dijo tocando la foto- esta me la regaló abuela, dijo que Papá quería muchísimo al Dulce Príncipe y me contó una historia muy bonita de como se conocieron. Abuela siempre me contaba historias de ustedes antes de dormir y por eso, después de que mamá me abandonó yo elegí al Dulce Príncipe como mi mami y lo fui a buscar.

-¿Por qué no me contaste a mi? Le contaste a mi madre –el Rey Vampiro se acercó y abrazó a la niña quien respondió su abrazo.

-Si pensabas que lo había olvidado todo estarías más tranquilo. Si te decía de Dulce Príncipe no me dejarías buscarlo y si no pasaba todo esto no podría saber porque mamá se fue –lloriqueo ya que a pesar de todo era una niña pequeña que le dolía recordar que fue abandonada- mamá ¿Por qué lo hiciste?

-Por que …-miró a otro lado- no eres una responsabilidad que quiera llevar

-¿Entonces porque volviste? –preguntó algo furioso Marshall Lee

-¡Por que te amo!. Si no fuera por Marceline lo nuestro hubiera continuado. Tuvimos problemas por mis cambios de humor y cuando supe que venía Marceline en camino tú ya te habías ido –golpeó el suelo

-Nunca vuelvas a culpar a mi hija de que lo nuestro terminara. Ni la vuelvas a usar para regresar. Yo no quiero volver contigo por que me enamoré de alguien más ya no hay espacio para ti –dijo con un poco de rabia.

-¿Cómo puedes decir eso frente a nuestra hija? ¡Por Dios! Nuestra familia se va a desaparecer por un hombre –dijo la mujer con lágrimas en los ojos. Marshall se puso de pie con Marceline en los brazos.

-Nuestra familia sigue sin ti por tu culpa –la pequeña la miro abrazando a su padre- Yo no te prohibiré que veas a Marceline, será decisión de ella si quiere volverte a ver –dijo dándose la vuelta esperando a que la barrera cayera.

-No puedo…-dijo la pequeña en un sollozo. Ashley agachó la mirada y tiró la barrera. Seguido tomó la barita y desapareció del lugar- Papá, vamos a buscar a Mamá Gumball…por favor.

-Marceline, disculpa…debí cuidarte más –pego su frente a la de la pequeña y en el horizonte la luz amenazaba con mostrarse. Mientras en el Dulce Castillo, Fionna y Cake caminaban entre los pasillos dando vueltas y discutiendo a voz baja.

-No lo soporto, tiene que saberlo –decía Cake impaciente.

-¡No! Quedamos en no decir nada –bufó Fionna.

-Pero mi niña, si Gumball nos ayuda podemos atacar a la bruja esa. La luz entró por los pasillos y un estruendo se escuchó en la habitación donde dormía Gumball- ¿Qué es eso? –entraron rápidamente a la habitación y miraron a Gumball en su cama algo asustado y unos bultos debajo de sus cobijas.

-Príncipe ¿Qué sucede? –dijo Fionna sacando su espada.

-Es…-el príncipe levanta las cobijas y mira a la vampiresa y al vampiro debajo de ellas ambos haciendo sus gritillos de vampiro por la luz que entraba en la rendija de la cobija. El Dulce Príncipe parpadea un par de veces y se mete entre las cobijas abrazándolos como si no los hubiera visto por un siglo.

-Atacan al príncipe! –Fionna levanta la cobija y mira a los tres abrazados en una emotiva escena familiar capaz de robarle una lagrima hasta al más fuerte

-Up! –Cake tapa el sol para que no moleste a los vampiros bajando la cortina y se unen al reencuentro.

-Pero ¿Cómo? ¿Qué sucedió? –decía con tantas dudas Gumball pensando que era otro de esos sueños que tenía.

-Estamos de regreso mamá –dijo colgándose de él la pequeña.

-Y en vez de preguntarnos tanto sus labios debería usarlos para un beso –dijo coqueto el Rey Vampiro haciendo que el Príncipe se sonrojara pero con alegría siguió su orden.

Tenían todo el día para contar la aventura de la pequeña Marceline.


Fue dificil plasmar las emociones de una pequeña niña que había sufrido el abandono y maldad de su madre. Para su edad Marceline es madura en algunas cosas increíblemente gracias a su abuela. Quize explicar el extraño amor de Marci a Mamá Gumball, eso quedo bien!

Al próximo capitulo es el último (buh) y les traeré Lemon (yei!) Y algo de comedia para rematar~

Si se preguntan que paso con Ashley... se fué. Tal vez regrese, en el fondo quiere mucho a Marcy y posiblemente en el futuro ella la perdone un poquito pero ps es una familia que nunca se juntará de nuevo...

Ojala que Gumball le de a Marshall hermanitos para Marceline jijiji

Esperen el último cap!