Alo, ke asen, espero que se la hayan pasado bien… a quien engaño, están aquí nada más por el capítulo número ya no me acuerdo porque tengo mas o menos tiempo que no me pongo al corriente con este fanfic. En fin, no se para que me alargo si este capítulo lo escribí seguido del anterior… como sea.
NOTA: Los personajes de MLP le pertenecen a Hasbro y a Lauren Faust, este fanfic se ha realizado sin fines de lucro, solo para el entretenimiento del público.
Unos meses después…
Luego de que Rainbow Dash fuese curada por Star Evening, las cosas empezaron a pintar de una mejor forma. Ahora Soarin estaba más tranquilo, Shun se empezaba a llevar mejor con Cerise y Star, bueno, ella estaba bien del todo.
El día de hoy, Rainbow iba a hacerse una ecografía, Soarin estaba algo animado. Mientras tanto, Shun arreglaba cuentas con el doctor, por teléfono.
– No, no, no, no, que pizza ni que pizza, yo quiero que me tenga todo preparado para la ecografía de Rainbow – se quejó Shun – Ajá… no, no, es ahora o nunca… no, no me venga a joder de nuevo… bueno, bueno, vamo' al paso.
– ¿Qué fue? – preguntó Soarin.
– Nada, el peaso de doctor es que me quería joder, pero no lo deje – respondió Shun – Por cierto, ya ta' to' listo, nada mas falta el arcoíris.
– Perfecto, nada mas déjame hacer solo una cosita nada mas – pidió Soarin.
– ¿Qué cosa? – preguntó Shun.
– Sacar el pié de… de… del trono – respondió Soarin apenado.
– ¡Pero muchacho! ¡¿Cómo fue que sacaste eso de su lugar?! – preguntó Shun exaltado.
– No se, solo pasó – respondió Soarin.
Una hora después…
– Ya estamos aquí, sáquele la foto pa' ver si es negro, blanco, azul, verde o lo que sea – exigió Shun.
– Espere un momento, esto no es una cámara digital como para hacer ese tipo de locuras que usted pretende que yo haga – informó el doctor.
– ¿Alguien pidió su opinión? – preguntó Shun de forma sarcástica.
– No, pero no es como para hacer eso – respondió el doctor.
– Mera, deja que el doctor haga su trabajo, mientras tanto tú te puedes ir a jugar al gato y al ratón – indicó Soarin.
– Pero ven acá, si yo hago eso, to' este hospital está en peligro de extinción – aseguró Shun.
– ¿Por qué? ¿Acaso vas a poner una bomba? – preguntó Soarin.
– Ganas… no me faltan – respondió Shun risueño.
– Basta, los dos se me salen de aquí – ordenó el doctor.
– ¿Mas o menos? – preguntaron Shun y Soarin al unísono.
– Se nota que ustedes dos son una amenaza aquí adentro, mejor esperen los resultados en la sala de espera, donde todo está seguro – respondió el doctor.
– Aquí como que hay un maco – murmuró Shun.
– No es ningún maco, lo que pasa es que no quiero que le pase nada a la paciente, osea, Rainbow Dash – explicó el doctor.
Sin otro remedio, ambos salen y se disponen a esperar los resultados en la sala de espera, tal y como se los ordenó el doctor. Pero la curiosidad era incontrolable, así que a cada minuto, se iban despacio para asomarse por los vidrios de la puerta. Obviamente, ellos creían que el doctor no los estaba mirando pues estaba de espalda, pero la realidad era otra, el si los podía ver y aparte de eso, también los presentía cerca.
– Los estoy viendo, siéntense y esperen – ordenó el doctor.
– Pero ven acá, ¿cómo fue que este se dio cuenta? – preguntó Shun.
– A lo mejor hay cámaras – respondió Soarin.
Después de eso, Shun y Soarin se dieron vuelta al mismo tiempo y confirmaron que no había cámaras. Eso era extraño, solo tenía una explicación…
– Es un brujo – aseguró Shun con los ojos cerrados.
– Que brujo ni que brujo, eso debe ser que las carotas que tenemos se reflejan en algún lado – contradijo Soarin.
– Hermano, llévese de mi, ese doctor es un brujo – volvió Shun.
– Deja esa vaina, debe ser que nos reflejamos en algún lado y ya – volvió a contradecir Soarin.
– ¡Que es un brujo, coño! ¡Te apuesto diez dólares! – insistió Shun nuevamente.
– Ta' bien, si es así como tu dices, acepto la apuesta – se rindió Soarin.
Y así pasó, Shun y Soarin se infiltraron como pudieron para averiguar que era el doctor, ¿un humano común? O ¿un humano brujo? Con cada paso que daban, el sudor se hacía más y mas frío, la curiosidad los estaba matando poco a poco, estaban en frente del doctor cuando de repente, se dio la vuelta con una cara psicópata.
– Los vi por un espejo que tengo ahí – señaló el doctor – Ahora, por favor, si son tan amables, esperen afuera.
– ¿Viste? No era brujo na' – dijo Soarin con todo su orgullo.
– Bueno, bueno, toma tus diez dólares del Diablo – se rindió Shun.
Luego de eso, ambos se salen y esperan los famosos resultados en la sala de espera. En todo ese trayecto de tiempo, la brujita, es decir, Star; se aparece como si nada en frente de ellos. Eso si, no sin antes asustar a Shun y a Soarin y provocarles un susto que logró hacerlos saltar.
– ¿Se asustaron? – preguntó Star.
– Nooo, no, no, lo que pasa es que saltamos de la alegría por verte. Tanto así, que hasta mi amigo el enano se paró – respondió Shun.
– ¿Enserio? – preguntó Star nuevamente.
– Claro que no, esta vez, casi nos sacas el corazón del tremendo susto que nos sacaste – respondió Shun matando ilusiones.
– Además de eso, avisa cuando te vayas a aparecer – pidió Soarin amablemente.
– Ajá, como digan. ¿Cómo está Rainbow Dash? – preguntó Star.
– ¿Tu que crees? No sabemos nada, el doctorcito ese no nos deja presenciar la cosa aquella – respondió Shun.
– La cosa aquella… cuidao' si no es de la suegra mía que están hablando – dijo Soarin dudoso.
– Que suegra na', me refiero así a la cosa que le están haciendo a Rainbow porque ya se me olvidó el nombre – aclaró Shun.
– Ustedes de lo que están hablando es una ecografía – aseguró Star.
– Si, eso, aunque yo no se que tienen que ver los ecos aquí si esos son sonidos – afirmó Shun.
– Pero ven acá, Shun, aquí hablando como loco, ¿dónde estaba esta brujita? Porque por lo que habíamos sido informados; ella ya no tiene limitaciones – recordó Soarin.
– Siii, pero porque ella se reveló, no porque se lo permitieron – alegó Shun.
– ¿Y ella se atrevió a hacer eso? – preguntó Soarin.
– Ay Dios Siii – respondió Shun.
– Ahhh, po' entonces se jodió – aseguró Soarin.
– ¿Y ustedes que es lo que planean? – preguntó Star.
– Y eso a ti que coño te importa, ¿eh? Donde… ¿Dónde tu estabas metida to' estos meses? – preguntó Shun ignorándola por completo.
– Yo estaba ayudando a muchas personas de aquí de RD, ahora, ya es cosa suya si quieren pensar mal de mi – respondió Star.
– Nosotros no pensamos mal, tú nos haces pensar mal – corrigió Shun.
Después de unos minutos, Rainbow salió junto con el doctor. Tal y como quería Soarin, el doctor entregó los resultados en poco tiempo. Todo iba bien, solo debían hacer lo que hicieron en el embarazo anterior. Sin más nada que hacer, se retiran a la casa, a guardar reposo para todo transcurra con total normalidad.
Cuando llegó Cerise, se le informó de todo pues últimamente se le habían estado olvidando las cosas. ¿Quién era el encargado de recordar? El pelinegro, quisiera o no, era el único que tenía paciencia.
– Entonces, ¿eso fue hoy? – preguntó Cerise.
– Si – respondió Shun.
– ¿Qué hicieron hoy? – preguntó Cerise nuevamente.
– Dios mío, ¿qué fue lo que yo te hice? – se preguntó Shun a sí mismo – Pared, ¿la puerta entró en la llave? ¡Cerise! ¡Hoy se le hizo la ecografía a Rainbow Dash!.
– Pero no me grites, que no soy sorda – se quejó Cerise.
– Hay veces en las que te quiero matar – pensó Shun.
– Esos pensamientos no son buenos – dijo Star apareciendo al lado de Shun.
– Esperen un momento, si ella es la supuesta brujita, ¿por qué no le piden que cure a Rainbow? – preguntó Cerise inocentemente.
– Aguanta, aguanta – pidió Shun tomando una almohada – ¡COOOÑOOOOO! ¡NO PUEDO MAS CON ELLA! ¡AYÚDAME, BRUJITA!.
– ¿Ahora yo por que te tengo que ayudar? – preguntó Star.
– Si no me ayudas, te juro que no te voy a complacer mas con esos pensamientos carnales tuyos – respondió Shun.
– Te estas aprovechando, estas abusando de tu privilegios – aseguró Star.
– Por cierto, ¿por qué se quedó como un maniquí? – preguntó Shun.
– Yo la congelé para que no escuchara esta conversación – respondió Star.
– Óyeme, o tu me ayudas a llevarla a la clínica o no te hago mas mi diabla, digo brujita, bueno tu entiendes – advirtió Shun.
Sin otra opción, Star accedió y ayudó a Shun a llevar a Cerise a una clínica para revisar la causa del porque se le olvidaban las cosas tan seguido.
Hecho eso, descubrieron que era una cuestión temporal, un simple virus que se podía contrarrestar fácilmente con una buena alimentación.
Horas después, Shun, Soarin y Cerise estaban en la azotea de la casa, sentados en sillas de extensión. Los tres, estaban tan inmóviles como estatuas.
– Ojitos locos – aludió Soarin.
– ¿Qué quieres? – preguntó Cerise.
– Pásame la botella – pidió Soarin.
– Aquí no tienes botellas de nada – observó Cerise.
– Ahhh, ok – se rindió Soarin.
5 Minutos después…
– Cerise – aludió Shun.
– Dime – respondió Cerise.
– ¿Te gustan mis tobillos? – preguntó Shun.
– Si – respondió Cerise inconscientemente.
Al escuchar tal respuesta, Shun puso cara de tragedia y horror, acompañada extrañamente de una música de terror. Otros minutos después, Cerise se había quedado dormida, dándole oportunidad a Shun y a Soarin de hacer travesuras.
– Pérate, pérate, falta el bigote – observó Shun.
– Di la verdad, te quieres agarrar la cara para ti solo, déjale algo a los pobres – se quejó Soarin.
Al día siguiente, Shun y Soarin estaban nuevamente en la azotea, pero esta vez sin la compañía de Cerise. Ambos se encontraban mirando el horizonte, pensando en las posibilidades de salir de la pobreza con solo pedírselo a Star. Pero luego recordaban que no podían aprovecharse así nada mas, las cosas llegarían con el tiempo, era lo mejor; esperar.
Cuando Rainbow despertó, las cosas se pusieron intensas para Soarin, los antojos eran masivos. Tanto así, que Shun tuvo que echarle una mano pues eran muchos antojos y ninguno fácil de complacer.
– Soarin, ven acá un momento – pidió Shun.
Como lo que Shun estaba apunto de hacer no lo debía presenciar Rainbow Dash, decidió llevarse a Soarin a la cocina para hablar con más tranquilidad.
– ¿Qué pasó? – preguntó Soarin.
– Mano, tengo espalda desbarata, déjame descansar – suplicó Shun.
– No, yo tengo una idea mejor – aseguró Soarin – Tu quédate aquí con Rainbow Dash que yo tengo que salir a resolver un asunto urgente.
– ¿Qué? ¿Qué? ¡¿Qué?! ¡¿Qué?! ¡Que?! – exclamó Shun.
Los sonidos eran tan fuertes que Rainbow escuchaba todo, pero luego se dejaron de escuchar.
– Shhhh, baja la voz – replicó Soarin.
– ¡Un palo, eh! ¡Tu ere un genio! – gritó Shun en voz baja – ¿Y que yo voy a hacer con ella?.
– Mmmm, no se, entretenla, dale un masaje – respondió Soarin.
– Peeerfecto – aseguró Shun.
– Pérate, préstame ese anillo – exigió Soarin quitándole el anillo rápidamente.
– ¿Qué pasó, papá? ¿Ya nos llevamos así? – preguntó Shun.
– Solo es por unas horas, cálmate, yo lo traigo rápido – respondió Soarin.
Si no se quieren perder que es lo que va a hacer Soarin, pues no se pierdan el próximo capítulo que estará muy bueno. No se olviden de dejar su review si así lo desean, recuerden que eso motiva a cualquier escritor. En fin, espero que les haya gustado el capítulo de hoy, nos leemos la próxima.
