DISCLAIMER: Éste fanfic fue escrito por fans sin animos de lucro. Total Drama es propiedad de Jennifer Pertsch/Tom McGillis, y licenciado por FreshTv, Cake Enterteinament, Teletoon y Cartoon Network Intl.

DISCLAIMER 2: La escena de la introspección mental de Cody fue basada en el capítulo 4 anime Dungeon ni Deai o Motomeru no wa Machigatteiru Darō ka, adaptado del manga original propiedad de Fujino Ōmori y Suzuhito Yasuda, bajo licencia de SB Creative y GA Bunko.

DISCLAIMER 3: Las canciones en que está basado el fic son propiedad intelectual de Tony Kakko bajo el sello de Sonata Arctica, y licenciadas por Nuclear Blast Records.


Don't Say a Word

pt. 3 Luna llena

Estacionamiento del Milton Palace, Montreal, catorce días tras el ataque

Mientras ajustaba el cabello para que entrara en su casco, sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sensación que solo sentía con...

-¿A dónde vas, Zoey?

Asustada, cayó de bruces sobre el concreto, mientras su nueva interlocutora le ofrecía la mano para reincorporarse.

-No esperaba que vinieras, Dawn.

-Tampoco que Gwen saliera a escondidas junto a Heather en la noche.

-¿Cómo lo...? Oh, ya recuerdo. Viste su...

-En realidad B me lo dijo -acotó la albina, mientras tomaba el casco de Mike (Azul con el diseño estilizado de un potro rampante) y cubría su cabeza con él.

-Hum... Se ha vuelto mucho más expresivo desde esa tarde -señaló la pelirroja-. ¿Crees que puedas hacer esto? -interrogó Zoey.

-Bueno...

-Lo que menos deberían hacer -terció una voz profunda desde la oscuridad-, es salir las dos solas -el extraño se reveló como el Chef Hatchet-. Ahora, ¿En que demonios creen que se meten?

-Es sobre Gwen -respondió Zoey-. Me envió éste mensaje y me pidió que saliera media hora despues, no importa con quien, hacia Halifax.

-Es cierto -secundó la hija de la luna-.

El cocinero tomó el móvil de Zoey y leyó el mensaje, sin dar mucho crédito a lo que leía.

-Ahora escuchen. Ya es tarde para que alcancen a Gwen a... sea donde sea que se dirijan. Mejor llamen a la policía... y esperen en el hotel.

-Pero... -empezaron a replicar al unísono

-¡Sin peros! ¡Ahora muevan esos traseros de regreso al hotel! -ordenó el cocinero.

Sin nada que objetar, las chicas volvieron al hotel junto con el enorme cocinero.

En algún suburbio de Quebec, amaneciendo.

La casa de Heather era como todas las de la cuadra. No importaba que añadiera un vecino (un asador de estilo mongol, una fuente de roca volcánica o un pequeño mirador), el resto tendía a superarlo con algo mucho más estrafalario. Al estacionar el Mustang de Gwen por el traspatio, ella notó que el susudicho tenía una piscina ovalada y un impecable grupo de rosales (en ese momento desnudos por el frío y la escarcha que los cubría) paralelo al cercado.

-Así que... ¿Éste es el agujero del diablo? -preguntó Gwen a una somnolienta Heather, que no pudo dormir bien debido al traqueteo del último medio kilómetro.

-Si así es como llamas a la casa de mi madre, supongo que sí -respondió esta, con un tono bastante agrio. Papá no es precisamente un hombre con buen gusto.

Entraron por la puesta trasera, ya que Heather tenía una llave escondida bajo un gnomo de jardín que tenía una sonrisa particularmente estúpida.

La cocina era una extraña fusión de estilos, entre el clásico estilo colonial francés y el horroroso mal gusto de una mente obsesionada con los tonos apastelados.

En la barra, junto a la nevera, había una nota que Heather tomó.

-"Morgan: no me esperes a cenar. Salgo de negocios. Regreso en una semana. Con amor: Jamie". ¡Ugh! ¡No pueden solo dejar la nota en el vestíbulo? -se quejó la asiática, mientras hacía un cucurucho la nota.

-¿Morgan? -preguntó Gwen

-Si, es el nombre de ma...

-¿Que haces aquí? -preguntó un chico de apenas catorce años- ¿No deberías estar en Rosarito?

-¡Cierra la boca, tonto! Solo venimos de paso.

-¿Venimos? Solo te veo a tí, Pes-ther. No veo por ahí a Lexie Burromuerto revoloteandote la blusa.

-Lo olvidaba. Creo que recuerdas a Garrett. ¿Gwen?

-Si... Es bueno verte de nuevo -saludó.

-Meh, lo mismo digo.

Con soltura (más por el hecho de ser el único residente en la casa en ese momento, tuvo que sacar otras dos cenas congeladas de la nevera.

Terminada la improvisada comida, y relativamente satisfechos, Gwen terminó por darse cuenta de como era la verdadera Heather. La solitaria chica que no tenía más amigos que los hechos en el show y su hermano menor inmediato,.con el que admitía (muy a su pesar) un duro control de mérito. La que eliminaba toda esa monserga de los halagos entre hermanos y actuaba con franqueza, quien pensaba que los tratos agradables no eran sino un medio para obtener lo que merecía (o creía merecer). Una persona que, a su manera, quería a su familia por muy tontos, tacaños o cretinos fueran.

-Heather -dijo Gwen con un gran bostezo-... estoy jodidamente cansada -cayó con gran estrépito en la barra.

-¿Y quien no lo estaría? Cuatro horas en un auto deportivo viejo no son buenas para nadie.

-Al menos yo lo disfruté un poco -murmuró antes de cerrar los ojos y caer en un sueño profundo-.

Tuvieron que cargar con ella hasta la planta alta, a la habitación de huespedes de la derecha, y la dejaron dormir un buen tiempo. Mientras, Garret (muy parecido a Heather, solo que con el cabello ligeramente ensortijado y con un lunar sobre el hombro izquierdo) allanaba la misma antes de depositar a la ex-gótica en la cama..

-Yo tambien me voy a dormir, Garret. Si ves a Asesino, dale de comer en dos horas -observó el reloj del pasillo mientras se dirigía a su habitación.

-Si, como di... oh, no -recordó algo que debía decirle con urgencia-. ¡Heather, no vayas!

-¡¿Y por qué no voy a ir a mi habitación, mocoso?! -ignoró la advertencia del chico y abrió la segunda puerta del pasillo a la derecha.

Sorprendida, había descubierto que muchas de sus cosas habían desaparecido, y en su lugar había toda una serie de estanterías, un escritorio pesado de ébano y un sillón de cuero que hacía juego. Las pocas cosas que quedaban de la pretérita ocupante (la cama, una cómoda y la mesita de noche) estaban desarmadas y amontonadas en un rincón.

-Perfecto. Simplemente... perfecto -se quejó, mientras veía el lujoso escritorio con desprecio-. Me largo y suplantan mis cosas para un despacho legal.

-Entonces... ¿Lo sabes?

-¿Saber qué? -cuestionó Heather.

-Bien... cuando Alejandro pidió tu mano, y se me hizo raro que llevara a sus padres, el viejo comenzó a pensar en un estudio para él. Y era tu habitación o la mía en cuanto me largara a la universidad. Y digamos que ya no estamos tan bien como antes.

-Espera... ¿Que? -se sorprendió.

-Cuando compró ese escritorio, lo quiso hacer pasar por un bien comprado en una subasta de la policía.

-Dudo mucho que no le creyeran.

-Si no fuera porque a él se le cayó el recibo de uno de los estantes, no habría hipotecado la casa.

-Imagino que lo multaron.

-Era eso o pasar dos meses en prisión, así que vendió tus cosas en .

-¿Que hizo qué? -tomó a su hermano del cuello y lo estampó contra la pared.

-No fue mi culpa, Heath... el viejo alegó que eran de una concursante de "ya sabes que concurso", y me prometió una pequeña comisión si le ayudaba a vender tus cosas.

-¡Dime cuanto te pagó, pequeño cretino! Antes de que tu colección de monedas termine en una máquina expendedora.

Tragando saliva, habló.

-De acuerdo... prometió darme c$200, pero nunca me pagó.

-Bfff... típico de papá-se tranquilizó y soltó a Garrett, mientras que éste se frotaba el cuello y se retiraba junto a su hermana.

Bufando, tomó una frazada y fue de nuevo a la habitación de invitados, tan molesta como cuando llegó, y durmió, permitiendo que Asesino se acurrucara en el espacio que estaba entre los delgados muslos de su dueña y el respaldo.

Esa mañana, ambas tuvieron un sueño apenas reparador, dominado por una enorme masa de cabello púrpura y, en el caso de Gwen, un cuchillo de caza oxidado.

Hotel Milton Palace, Montreal. Mediodía

Las pocas personas que se habían quedado como parte del trabajo de investigación de la policía, y aquellos que se habían ofrecido en primera instancia a cuidar de Gwen mientras ésta se hallaba en el hospital, ya estaban dispuestos a irse.

A Chris ello le afectó bastante. Dos demandas en puerta, el asunto de Duncan (quien salió hace unos días con rumbo a una "casita" en México pagada por Chris mismo), las amenazas de despido y demanda que le llegaron de los ejecutivos del canal, entre otras cosas bastaron para que permaneciera oculto tanto tiempo como le era posible. Incluso Blaineley le dejó a su suerte, pues ya solo obtenía de ella apoyo moral, y ni siquiera mucho de ello.

De nuevo sopesó sus posibilidades, cosa a la que se había resignado.. Era demasiado cobarde para tomar su propio pellejo. No podía volver con su padre, el "gran tenista" que lesionó a su propia pareja en el torneo de Wimbledon del '76. Su madre... Bfff. Seguro lo abrumaría con Muffles, Spit y Miss Puffypaws. ¿Isla Pahkitew? Tras la última temporada el gobierno la confiscó por el incidente de la quinta temporada.

Solo con el Chef, su recuerdos y las de por sí miserables regalías de Apestassic Park y Living Dead-minton in the court y su fracasada trayectoria en Fame Town se cortaron por la muerte de su representante y los malos manejos que él mismo hizo de su gestión hasta antes de Drama Total. Gracias a Duncan, podría olvidarse del brunch con helado danés y pizza con caviar, su retrete de talavera poblana con carga de agua mineral y esas costosas cenas con filete mignon y tinto borgoñón por un buen tiempo.

Mientras iba al estacionamiento por su Quattroporte último modelo, se cruzó en el camino con Zoey, Dawn y (a unos metros) el Chef. Las chicas del segundo elenco lo pasaron olímpicmente por alto, mientras que el ex-militar se detuvo en seco.

-¿A donde crees que vas, Chris?

-Me retiro, Chef.

-¡¿Qué?! -exclamó sorprendido el Chef- Escucha, tu no...

-Es definitivo, compadre. Me largo con Jerd a New Foundland.

-Chris, anoche los productores te buscaban.

-Bien, supongo que a Lexie y a Laurie no les importo mucho como para dar una imagen renovada a la cadena.

-Eso es lo que crees. La verdad -se compuso el gorro mientras salían al estacionamiento-, es que tienen nuevas ideas para un nuevo reality distinto a todo lo que se ha hecho.

-¿Debe importarme? -respondió huraño el sádico-.

-Bastante. Ese chico, Topher, no agradó en el primer piloto, y yo no aplico. Necesitan a alguien... esperimentado para torturar gente por dinero. Algo de comprar objetos viejos y revenderlos en subasta. Solo necesitamos a alguien que sepa de eso... un anticuario, o a alguien que sepa de eso.

Dadas las condiciones en que su vida se había vuelto miserable, decidió tomarse su tiempo.

-Por cierto, ¿Que te hizo considerar retirarte?

-Odio admitirlo, pero el show se había vuelto una patada tras otra. Y, si hay alguien encargado del... ugh... "karma", seguramente es quien me envió a todos esls chicos. Gwen, Cody, Owen, Sierra, Duncan, la loca de Scarlett, Connor y Llewellyn... ah -suspiró con pesadumbre-. Buenos tiempos que se han vuelto una calamidad.

-¡Deja de quejarte, llorón! -le dijo mientras soltaba una gran palmada en la espalda a Chris- Jenny y Tom te han dado una nuva oportunidad, y no la vas a desperdiciar... ¡Oigan, ustedes! -voceó a Zoey, Dawn e Izzy (que se les había unido despues de alimentar al oso Molotov con bolitas de tocino- ¡Cambio de planes!

A Izzy, que se unió al grupo en un nuevo intento de fuga, se le iluminó la cara, pues si hay alguien de quien le encantaba tener una cordial "amienemistad", era "Chefito".

Las tres se acercaron mientras la loca se ajustaba un mallón térmico.

-Escuchen. Enana -refiriendose a Zoey-, tu, la hechicera e Izzy vayan a donde Gwen les pidió que fueran.

-Pero... -intervino Zoey

-¡¿Algún pero, soldado?!

-La motocicleta de Zoey apenas puede llevar a dos personas -señaló Dawn-, e Izzy no es la persona más ideal para conducir por ser la úl... -fue interrumpida por la loca, que le metió el resto de laa bolitas de tocino que Molotov no se había comido.

El Chef bufó, y les hizo una seña hacia una parte alejada de la puerta principal del hotel. El sitio donde tenía su "tesoro".

-Normalmente no hago esto, sacos de basura -dijo receloso-, pero ¡UN RASGUÑO Y COLMILLO TENDRÁ LOCA POR ENTRANTE, COMANDO POR PLATO PRINCIPAL, Y DE POSTRE, BRUJA!

Mientras Zoey y Dawn se aterraron por semejante mole (Una Harvey-Danadottir de 1982 en buen estado), Izzy se acercó a probar los motores... usando su lengua.

-Jojojojojo, a Oscopio le encanta esto. Y mi amigo Explosivo quiere saber que tan potente es esta cosa, jajajaja, ¡BUM BUM!

En minutos, las tres al fin empezaron a darle alcance a Heather y Gwen... no sin que antes Izzy (quien pilotaba el armatoste) estrellara uno de los espejos con la bicicleta que Jo dejó en medio del camino.

-¡IIIIZZYYYYYY! -voceó el Chef, pensando que su moto había sufrido daños.

-¡Eres hombre muerto, Hatchet! -protestó Jo, al tiempo que esta tomaba su bicicleta y amenazaba al cocinero mientras agitaba furiosa el despojo en que la habían convertido.

-¡Jo, detente! -gesticuló Chris, mientras un foco se le encendía en la cloaca que llamaba mente prodigiosa, recordando también algo que leyó en la ficha de solocitud de Jo antes de la cuarta temporada-. Tengo... una propuesta muy, muy, muy jugosa que hacerte.

-¡¿Y de que se trata, McLean?! No voy a moverme de aquí hata que me paguen.

-Oh, si... vas a salir bien pagada -dijo riendo por lo bajo y recuperando la sonrisa del millón que siempre le caracterizó-.

Dicho esto, al escuchar la palabra pagada se le iluminaron los ojos a la rubia.

Halifax, a la misma hora.

Antes de deshacerse del cuerpo de Juliet, sedó a Cody y había esperado luego de tomar un desayuno frugal. Salió del departamento, mientras el señor Kauffman entregaba algunos circulares.

-¿Dinero del mantenimiento? -preguntó el casero.

-Espere -rebuscó en sus bolsillos su billetera y le entregó cien dólares-... el resto lo tendrá cuando regrese de, bueno... entregar esto a la oficina postal.

-Ah... -suspiró y dejó el circular en el departamento contiguo a la escalera.

Condujo por cerca de dos horas, preguntandose qué demonios hizo mal para que Juliet descubriera su secreto. Cody estaba atado con fuerza a la cama y amordazado, la habitación estaba sellada como "estudio" e insonorizada con cinco centímetros de corcho, excepto por la puerta...

Ya resolvería eso al volver.

Hora y media despues de que Sierra se fuera, Cody despertó sintiendose un poco mareado. Si bien no pudo desatarse de nuevo (Sierra se decidió al fin por una combinación de esposas y correas de cuero), al menos la mordaza estaba un poco suelta.

Desistiendo de escapar otra vez, se quedó reflexionando sobre el punto en el que su vida se jodió para siempre. Las isla Wawanakwa, las entrevistas en Cacería de Celebridades con los Hermanos del Drama, el avión de la Gira, la explosión en Drumheller, el golpe que recibió de Sierra cuando le llegó carta de Fresh Tv...

-Hola, Cody -le dijo una voz en su interior.

Trató de hacer lo que esa chica aterradora del segundo elenco, Sun o como se llame, y despejó su mente lo mejor que pudo...

Estaba en una especie de anfiteatro, con varios "Codies"vestidos según lo que pudieran representar.

-Veo que llegaste al fin, casanova -saludó el Cody vestido en blanco, una calca de su aspecto aseado sin la coleta que solía llevar.

-No tuve de otra... ¿Quienes son todos ustedes?

-Hum... puedes llamarnos Cody, da igual -dijo el Cody vestido en rojo con desdén.

-Oye, deja tranquilo al chico. No es su culpa que disfrutara el arrumaco con Noah -rió el Cody vestido en azul.

-Odio recordar eso.

-Bien, deja presento, Cody -retomó el Cody blanco-. El vestido en rojo son todas las memorias que guardas con ira. Los sinsabores de la escuela, tu primer amor y como te rechazó en el cuarto grado, la vez que Gwen te dejó caer de cabeza en el excusado y no lograba sacarte de ahí... Por eso es que viste similar a cierto punketo.

"El enamorado de azul... son tus memorias e impulsos sexuales. Últimamente se ha descarado mucho. Ya sabes... porque..

-No quiero hablar sobre eso

-Bueeeno... el morado de allí, el que se parece a nosotros cuando teníamos cinco... es tu inocencia. Ya no podemos hacer nada por él.

-¿Por qué?

-Dijiste que no quieres hablar de ello, si mal no recuerdo.

"Y, sobre mí - dijo el blanco-, digamos que soy el Cody que mejor te conoce. Tu conciencia y capacidad de comprensión de todo cuanto te rodea... de aquello que nos rodea a todos nosotros, incluyéndote... aunque ello no sea del todo cierto.

Ambos pasearon por un etereo jardín, donde lo mismo pastaban emúes que enkrmes venados que holgaban, perezosos, algunos oseznos.

-Mira, es lindo, pero no podemos cambiar nada... creo que ni siquiera estén buscandonos.

-¿Seguro? ¿Que me dices de esa chica?

-¿De quien hablas?

-La chica por la que ahora estás encadenado e inmóvil.

-¿Que tiene que ver?

-Si ella te encontró, tal vez por pura suerte. Pero si hizo algo, entonces habrá desatado una tormenta de sucesos que nadie, ni siquoera el Universo mismo, puede o debe manipular.

-En otras palabras, mocoso, es como cuando Duncan robó lo que es nuestro -declaró el Cody rojo-.

De repente, el jardín se estremeció. Para algunos (el Cody blanco y el rojo, en especial) era una oscura señal.

-Chicos, necesitamos a otros dos, ¡Ya!

-¿Por qué? -preguntó el Cody Blanco

-Es el Nuevo... Está por desatarse -exclamó un Cody extraño.

El Cody blanco llevó al original a donde el "nuevo". Otros dos "Codies" (el vestido de negro que representaba su sentido común, y uno muy estrafalario, vestido con ropas al más puro estilo del Willy Wonka de Gene Wilder, sus instintos más primigenios) luchaban por evitar que un tercero (terriblemente parecido a la bestia Zeke) rompiera sus cadenas.

-Eso que ves... es en lo que puedes convertirte. Aquello que Sierra desea convertirte. Una mascota demente y obediente que debes complacer a la primera orden.

-¿Como puedo eliminarlo? -preguntó mientras empezaba a desvanecerse.

-No tenemos botón de reinicio, por desgracia - dijo decaído el Cody azul-.

-Depende ahora de alguien más... quien sea que vemga a sacarnos...

Salió de su trance momentáneo. La habitación, salvo por un pestilente hedor a una hierba quemada y un perfume dulzón, apenas había cambiado.

Trató de sentarse como pudo, lo cual fue una tarea bastante complicada, pues sus ataduras y las esposas no le permitían tener mucha movilidad. Cansado, la únoca solución fue tratar de imaginarse así mismo, sentado solo en una esquina de la cama de su casa en Marpole, viendo a la luz de la luna colarse a través de la ventana. Cosa nada difícil, pues fuera de la programación, los (para muchas personas, Gwen incluía, patéticos) intentos de galantería y los dulces, una de las cosas que más le gustaba era sentarse bajo un arce y contemplar las estrellas mientras escuchaba a Daft Pop o comía malvaviscos.

Ello dió paso a una leve alucinación, en la que él mismo huía de todo mundo a travez de maizales. Al final de los mismos, tenía dos opciones. Dejar abierta la puerta de un refugio... o cerrarlo. Demasiadas interrogantes para quien no sabía que hacer exactamente.

Volvió a contemplar a Sierra. Estaba tan tranquila, tan serena... la luz tenue que ella había dejado encendida apenas y revelaba mucho, pero un inmenso sentir se empezaba a notar cuando reflexionó sobre las acciones de la morena. Ella conocía practicamente cualquier detalle sobre él, pero... ¿Él la conocíarealmente?

-Te... t-t-te... -luchó por musitar algo mientras seguía encadenado, atado y amordazado-... ¡Te odio, Sierra! -logró susurrar mientras contemplaba, asqueado, que tenía un cigarrillo de marihuana apagado en la mano izquierda, y la derecha (junto a su cara) rodeando su miembro viril.

Casa de Heather, en algún suburbio de Quebec.

La oscuridad de la cajuela del Mustang de Gwen (solo cortada por unos ténues haces de luz) era bastante asfixiante. Una llave de cruz le había causado molestias y, cuando tuvo que hacer acopio de fuerzas para aguantar las ganas de orinar, solo se giró al lado del asiento trasero y soltó una descarga, justo antes de que Heather levantara un trapo que inconvenientemente alzó Heather horas atrás.

Las raciones del Chef no eran tan malas. Comida deshidratada, papel higiénico, repelente de bichos... y justo en ese instante, recordó lo que le dijo el Chef.

Si ves que tu hermana sale o... hace algo sospechoso, no te despegues de ella. Aquí hay raciones del ejército y agua para dos días. Haz que rinda.

Notó que el auto se movía otra vez, luego de pasar sobre un camino ligeramente bacheado, hasta detenerse en un sitio por mucho rato.

Mientras esperaba, dió cuenta con feroz apetito de una de las bolsitas de carne seca. Y ya empezaba a perder la noción del tiempo cuando escuchó voces fuera...

-No vamos a cargar mucho, Garrett. Solo estas maletas y ya -dijo una voz bastante ponzoñosa-.

-¿Solo eso? ¡Hay como toda una maldita tienda de descuentos como las que visita el viejo! -protestó un ¿Chico?

Cansado de esperar, empezó a golpear como loco el interior de la cajuela. No tardó mucho en que alguien abriera la cajuela...

-¡¿Que demonios te dije, Daniel Madison Fahlenbock?! -preguntó Gwen, furiosa como muy pocas veces en su vida, mientras éste saltaba de su estrecho e incómodo claustro, buscando aire fresco y limpio.

Danny tuvo que padecer uno de los peores días de su vida. Forzado a lavar el interior del auto (Heather se sintió asqueada porque el trapo que levantó tenía orina impregnada) con un cepillo de dientes mientras escuchaba un popurrí de Riley Siriuz (cantante que hasta Heather aborrecía... y ella tenía un límite para su exceso de maldad), mientras Gwen le endosaba uno de sus más elaborados discursos... aquellos que solo Courtney, Heather y Chris habían tenido que soportar en su vida.

-¡... Irresponsable, grandísimo imbécil! ¿Mamá y yo somos unos idiotas como para que salgas a hacer alguna idiotez a la primera que nos descuidemos? -preguntó, sin esperar respuesta mientras el chico enjuagaba por tercera vez la alfombra del piso- No te atrevas a responder, porque solo puedes hundirte más en la porquería que hay en la fosa séptica que tú mismo cavaste, tonto.

Resignado, Daniel seguía con su tarea, mientras que Heather bebía un tarro de cocoa con pequeños malvaviscos flotando en la superficie, disfrutando del espectáculo justo antes de ponerse el sol. Terminado su trabajo en condiciones polares, los cuatro entraron al vestíbulo. El hermanito de Gwen tenía los dedos muy entumecidos, ya que (Y ella no escatimaba recursos cuando de disciplina se refería) usó agua apenas por encima del punto de congelación.

Horas despues, con la pelinegra durmiendo en la habitación de huespedes y Heather lavando la loza en lo que llegaban sus padres, Daniel se detuvo a conversar con Garret.

-Es una bruja cuando se pone en ese plan -comentó Daniel, compungido mientras trataba de calentarse frente a la chimenea artificial-. ¡A veces no la soporto!

-Meh... dudo que encontraras a alguien peor que Shelley, la vecina de a lado -reviró el oriental-. Esa mujer dejó a su tonto ex-novio congelarse en su auto con la batería desconectada por horas solo porque su capuccino llegó helado. Eso... si es crueldad femenina de la buena, viejo.

-¿En serio?

-Lo juro por las lolas de Pes-ther. El muy tarado casi pierde por congelación varios dedos por eso.

-Em... pues tu hermana no es precisamente la madre Teresa...

-Supongo que tienes razón... Chad pagó muy caro por algo que no hizo.

-Espera... ¿Quien Chad?

-Mi primo. Envié desde su teléfono un video que yo grabé -añadió en voz baja, temiendo que Heather le escuchara.

-¿El beso de Asesino? Uf... menos mal que hice algo que... no me deja en tan buenos papeles.

-Todo oídos -Garrett de acomodó mientras sacaba una barra de cereal-.

-Bueno, éste es el asunto. Cuando el barrio se enteró que Gwen era semifinalista en la primera temporada, hice apuestas con mis vecinos entónces. Uno de ellos, Dillon Thomasson, apostó a que Heather tenía que desnudar a Gwen de algún modo. Perdió, se robó el dinero de las apuestas... tuve que vender cinco cuadros que tenía para la subasta de caridad de la escuela para reponer ese dinero, y aún le debo dos mas por estropearlos.

-Dan, te seré honesto. Es de las cosas que debo callar. No porque deba, sino porque... no se... debiste. Callar. Porque está detrás.

-¿Que fue eso de que vendiste mis pinturas? -preguntó Gwen, más serena que hacía un rato aunque visiblemente molesta- ¿Fueron las que dejé inconclusas?

-Tsssss

Despues de una cena improvisada (un intento de perros calientes que hacían ver al Chef como un cocinero cinco estrellas y patatas fritas bastante quemadas), Heather pudo contactar con Zoey. Ya que ambas no congeniaban mucho, la pelirroja se tuvo que conformar con lo poco que su interlocutora le tuvo que decir. En tanto, la pelirroja tuvo que admitir unos pequeños imprevistos a minutos de llegar.

Al despejarse un poco el cielo nocturno, Gwen salió con una frazada y se puso a reflexionar sobre su vida reciente. Un show solamente bastó para joderle la vida, solucionarle la universidad a ella misma y a su hermano y para que una loca obsesiva tratase de matarla... o algo peor. Se apresuró (pensó) al aceptar una oferta redonda del chico que en principio tomó por un intento de chulo que terminó por madurar a pasos agigantados. ¡Y vaya manera de madurar! Tras dos años de no verle ni el polvo, ni de tener noticias, supo que Sierra ya no podía acercarse a él tras Todos Estrellas a menos de 20 metros, dejó un poco su adicción al dulce e hizo a un lado sus pretensiones de fama por un proyecto enlatado de un videojuego en desarrollo. Algo infantil aún, pero eran pasos de gigante que necesitaban pulirse un poco.

Escuchó el potente sonido de la motcicleta del Chef en el camino mientras recordaba su primera cita formal (un desastre que terminó con su blusa favorita y los pantalones de Cody bañados en aceite de motor del Mustang). Pero... no era el Chef quien pilotaba de forma errática.

La moto patinó hasta dar con la acera, arrojando a la nieve tres figuras. Zoey (con un casco decorado con una flor en la pintura), trastabillaba mientras las piernas y cadera de Dawn sobresalían de un montículo de nieve. En tanto, luego de haber dado un salto antes del impacto, Izzy (que no era esperada) había ido a dar contra el hielo, patinando y dado vueltas mientras reía como loca.

-Ja, jajajajaja, ¡Caleidoscopio se divierte!

-¿Izzy? -preguntó asombrada Gwen en lo que ayudaba a Dawn a sacarse el casco de Mike de la cabeza.

-Solo -terció la albina mientras se arreglaba la densa cabellera-... venimos porque podrías...

-En realidad se me pegaron. No me malentiendan, chicas -se apresuró la pelirrpja a añadir-, pero la idea era ir sola.

-De hecho... Fue idea de Chefito. Quiso que las acompañara porque puedo rastrear como los...

-Si, si, ya se. Toda la basura del ejército y eso -cortó la pálida-. Pero... ¿Y tu?

-Solo por si acaso -Dawn sacó una especie de botiquín, cargado sobre todo de hierbas y vendas preparadas para cataplasmas y menesteres por el estilo-.

-Chicas, aprecio lo que hacen... pero esto es algo personal.

-¿Y ese ruido? -preguntó Heather desde una ventana- ¡Expliquenae de una vez que hacemos con una chica rara y con... con la reina de Locolandia!

Las cuatro entraron, mientras que Gwen decidió subir a dejar la cena a su hermano.

-Lárgate, Gwen -le espetó un deprimido Daniel a su hermana cuando ésta le subió la cena.

-No. Hasta que me digas una cosa.

-¿De verdad? ¿Buscas respuestas de quien no las tiene?

-Si tengo que hacerlo...

Se acomodó en el diván del estudio que antes era la habitación de Heather, y decidió tener que escuchar lo que él tuiera que decirle.

-Mira, se que he sido dura contigo estos años...

-¿En serio? No me doy cuenta -respondió con gran sarcasmo-.

-Voy a decirte un secreto, Danny. Papá... aunque me tenía confianza, también fue duro conmigo.

-¿Que?

-Hasta despues de que se fuera a Irak, tuve que hacer los trabajos de jardinería de casa, entre otras cosas. Todos los días hasta que le llamaron de la Fuerza Aerea.

-¿Irak?

-Lo emboscaron a él y a su convoy en Tikrit. Mamá estaba deshecha cuando le llegó la noticia en la primera Acción de Gracias de Sky en familia. ¿Por qué crees que me tuve que endurecer? ¿Por qué crees que ambos me rodearon en brazos? ¿Por qué crees que en su funeral dejé una rosa azul oscuro?

Flashback Gwen

Al terminar la letanía, acompañada por una marcha fúnebre, toda la familia Fahlenbock se hallaba reunida en torno a un sepulcro sencillo en el cementerio militar de Halifax.

Cuando empezaron a bajar el ataud, quienes tenían algo que ofrendar al caído lo arrojaron a la tapa del mismo. Entre otras cosas, Daniel y Sky estaban tomados de las manos mientras arrojaban un ramillete de rosas blancas. Quería que papá se llevara mi primer proyecto de la clase de ciencias. Una flor que pasé tiñendo por semanas de un color azul. Pensaba que a él le gustaría, pero tía Meaghan (físicamente idéntica a mamá, con más corto) lo impidió.

-Gwen, ¿Por qué no mejor le pones una rosa blanca a tu padre?

-Yo quería -se me cortaba la voz bajo el sol-... yo quería que papi viera mi primer proyecto de ciencias importante. No lo entregué por eso.

Bufando, tomó a Sky en brazos y se fueron. Mientras, tomé la rosa y la deposité con la primera palada de tierra. Estaba un poco maltratada por el descuido de tía Meaghan, pero aún servía...

Al salir, Sky me miró por la ventanilla del auto de la tía y solo se despidió... mientras tu seguías viendo a otro lado

Fin Flashback

-Por eso es que uso lo que uso... por eso me duele lo que mamá perdió... lo que puedo perder.

-No lo... sabía.

-Desde entonces, uso al menos un detalle en azul oscuro. Porque me recuerda a papá la última vez quelo ví...

-¿Al menos quieres saber por qué estoy aquí?

-Había recibido un mensaje del Chef... el sujeto es muy persuasivo.

-Entonces...

-Pero igual regresas. No quiero que mamá pague por dos funerales cuando no hay planes para uno en mucho tiempo.

-Bien... ¿Con quien regreso?

-Izzy te lleva. A ella le agradas -dijo con una sonrisa franca mientras le golpea el hombro a su hermano-... bueno, a "Explosivo" -remarcó dibujando comillas en el aire-.

Centro de Halifax, Nueva Escocia

Ver a Cody maltrecho, golpeado, valía un poco la pena.

Sierra dejó la habitación, vuelto a sedar el castaño, para prepararse la cena. "No, hoy Cody no comerá", se dijo, por lo que sacó de la nevera una cena de microondas, fatigada por la jornada ajetreada que tuvo.

Juliet... De verdad era una buena amiga. Ir de impertinente con el chico de alguien más es una de las peores groserías que podrían haberle enseñado, pero nunca pensó que su mejor amiga en el mundo fuera tan descortès.

Quizás debió destruir por completo el móvil de Juliet, mas no tiene mucha importancia. Lo aplastó, si. Activo... mas o menos. El caso es que en un momento decidió arrojarlo a la basura. Acto seguido, sacó la cena del horno y empezó a comer con toda tranquilidad... hasta que un diente se le rompió con una piedra que se coló en los guisantes.

Frustrada, arrojó la pieza y la bandeja al cesto, sin terminar la carne, y se fue a dormir. Sola. Una noche de paz, si. Es lo que él merece... hasta el siguiente mes.

Casa de Heather, Quebec, provincia de Quebec. Amaneciendo.

Con el tiempo en contra (y cerca de diez horas de camino, Zoey, Heather y Gwen tomaron el Mustang, mientras que la moto del Chef era pilotada por Izzy y llevaba a un Daniel bastante adormilado. En cuanto a Dawn...

-Me quedo con ella, Heat -abrazó Garret a la menuda albina mientras esta, aterrada, trataba de desasirse de él-.

-Como digas... solo asegurate de que esos dos lleguen a salvo con el Chef.

-Dan -se acercó Gwen con una carpeta gris, mientras éste se repantigaba a espaldas de la loca-... llevale ésto a un abogado. Solo... por si no vuelvo.

-¿Que es esto? -preguntó.

-Cuando estemos lejos, lo abres.

Avanzó al auto, mientras su hermano, extrañado, solo echó un ojo mientras el motor del mismo arrancaba con Heather al volante. Impactado, quiso darles alcance en vano, mientras que Dawn hizo lo propio.

-¿Entonces ya lo sabes?

Daniel ni se inmutó de ella, mientras el cuerpo principal caía de la carpeta a la acera. La albina, extrañada, toma la primera hoja del documento y abrazó al chico mientras Garret iba por unas mantas, antes de que Izzy se quitase el casco de Zoey para saber de qué se perdió.

Era el testamento de Gwen.


Un breve descanso de las torturas de Sierra y un vistazo a la vida personal de Heather y Gwen... y un poco de OoC de ambas, antes de recibir una potencial ayuda inesperada.

Ciertamente, no fue mi mejor momento. Hay algo que sigue sin gustarme mucho, pero escribir en la madrugada me deja un poco aturdido. Obviamente las correcciones las tengo que hacer de día, pero... nadie es perfecto.Full Moon tiene una historia aparte de la Historia del Acosador, aunque comparte el vector de la pareja. ¿Vinculación? el inicio de una persecución. Nada más, nada menos. Un tenue vínculo, pero lo hay.

Respecto de la escena de la alucinación de Cody... Danmachi me dió la tela. Solo era cuestión de tratar de de-construir a Cody en, digamos, otras personalidades. No como Mike, sino más bien en algo similar al original... algo que sospechosamente remite a algunos a Inside Out. Hum... nunca sabremos cual fue el original, considerando que los productores estadounidenses censuran-autentifican-publican como propio bajo una "nueva premisa". Caso consulto, Los Siete Samurai de Akira Kurosawa, plagiada descaradamente para dar a luz Los Siete Magníficos de John Wayne.

Se supone que debiera ser la hora de contestar reviews *suenan las fanfarrias* ¿Acaso pedí hoy las fanfarrias, pasante? *calla la grabación* Gracias... ahora largo. Peeeero... me decidí a responderlas hasta el final de la quinta parte (Si, un capítulo en cinco partes. Raro, ¿no?). Suena algo en mal plan para todos, pero me la pensé.

Si les gustó, dejen review. Si no les gustó, dejen review. Quejas y sugerencias, éstas ya de preferencia por PM. Si quieren el conjunto de pijama de Zoey usado en la quinta temporada por c$5,000, dejen review y algo de hielo por la bofetada que me dejó.

Con afecto y un poco más en ascuas, Sam the stormbringer.

En serio. Por esas rocas perdí a dos pasantes. ¿Quieres ser el siguiente?