Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".

Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.

Creciendo con dolor

Capítulo 6

Hermione, Ginny y Neville se encontraron en el pasillo que conduce a la enfermería. Hermione y Neville se habían escapado del salón de estudio que había tomado el lugar de Pociones desde la gripe de Snape, y Ginny fingió sentirse enferma. No incluyeron a Ron en su plan; él seguía enfurruñado.

Hermione sabía que la acusación de Ginny en el desayuno de ayer no era cierta. Ron no pensaba que Harry estaba fingiendo, su actitud derivaba de la frustración, su amigo estaba en problemas y él no podía hacer nada. Pero dejarse dominar de ese modo por sus emociones lo hacía poco útil para ayudar a Harry; y más inútil si se trataba de buscar una chance de ayudar a Harry, aún yendo en contra de Dumbledore.

- ¿Estás segura de esto?- preguntó Neville en voz baja, pero firme. No estaba nervioso o echándose atrás., sólo quería estar seguro de que se mantenían en su decisión.- Yo respeto a Dumbledore- respondió Hermione con determinación- pero no creo que él sea el indicado para tomar decisiones sobre lo que es mejor para Harry, en este caso. Se equivocó seriamente, y eso llevó a Harry a la condición en la que está ahora. Tú lo viste en su oficina, pareciera que va a quebrarse en cualquier momento. No voy a escuchar su consejo de no visitar a Harry. No se va poner mejor de esa manera.

- Yo concuerdo contigo- Ginny aprobó- Dumbledore tiene muchas otras cosas para atender, como para ver cada ángulo de lo que trajo a Harry a esto. Y sin saber la causa, no podemos ayudarlo realmente.

- Pero es Snape quien tiene a cargo el tratamiento de Harry, no Dumbledore- apuntó Neville.

- Dumbledore se apoya muchísimo en Snape- Hermione frunció el ceño- No he visto que sea capaz de saber qué es lo mejor para Harry, tampoco él.

- Y es un espía, por encima de ser un profesor y por encima de tener a Dumbledore como su mentor y jefe- dijo Ginny, cansadamente.-Tiene casi tanto como Dumbledore sobre los hombros. Harry necesita cuidado constante.

- Y nosotros estuvimos a su lado todo el tiempo. Sabemos por lo que ha pasado. Podemos ayudarlo.- Dijo Hermione con total confianza -Nos necesita.

- Vamos, entonces.- Neville tomó la delantera hacia las puertas. – Yo distraeré a Pomfrey y ustedes dos pueden colarse a ver a Harry.

- Gracias, Neville.- Ginny le besó la mejilla sonoramente.

El muchacho le sonrió y quiso empujar las puertas, pero sus manos se encontraron con algo a mitad de camino. Hubo un ruido ahogado y una capa invisible se deslizó de Pansy Parkinson. Sus ojos marrones se agrandaron y rápidamente les hizo señas para que se mantuvieran en silencio. Hermione cerró la boca abruptamente, no estaba segura por qué, pero Pansy parecía necesitar que permanecieran en silencio.

- ¿Qué estás haciendo?- preguntó Ginny en un murmullo; su voz apenas alcanzó los oidos de Pansy.

En respuesta, Pansy levantó lentamente su varita hacia ellos. Los Gryffindors se tensaron, pero su mirada los hizo quedarse quietos. La rubia Slytherin no parecía ser ella. De hecho, en ese momento, les resultaba difícil reconocerla. Pansy lucía abierta y vulnerable, sin máscaras. La varita los tocó a cada uno de ellos, y repentinamente pudieron oir voces en sus cabezas. Pansy les señaló la puerta de la enfermería. Hermione asintió, comprendiendo. Estaban escuchando la conversación que sucedía en el interior.

-...me llamó Papi, así que no recuerda todo.- La voz de Snape dijo, cansada-Pero sabe que no estamos en la Mansión Malfoy y mencionó a su madre; dijo que ella está en su casa, y sonó más a un deseo que a otra cosa.

- Así que sus recuerdos no han sido barridos completamente- Pomfrey dijo, pensativa- Pero sus mentes han sido alteradas drásticamente, así que es esperable que haya trauma. Tal vez, los recuerdos se vuelvan más claros cuando se ajusten a los efectos del hechizo que salió mal.

- O recuerden sólo lo básico y construyan desde allí.- dijo Dumbledore, esperanzado.

- No debería esperar eso- Snape replicó irritado- Por lo menos, no en el caso de Draco. Mi ahijado trabajó duro este verano para reconstruirse a sí mismo. Todo ese esfuerzo por crecer y convertirse en una persona digna de respeto, no debería ser tirado a un lado tan ligeramente.

- Pero si borró los recuerdos de lo que Harry tuvo que soportar- Dumbledore dijo con gentileza- seguramente, vale la pena.

- Es un crimen, de alguna manera- dijo Pomfrey suavemente, casi lamentándolo- Quienes fueron puede perderse para siempre. Ellos, jamás serán los Harry y Draco que conocimos. Serán personas diferentes.

- No. Son ellos.- dijo Dumbledore, con firmeza.- Sus almas son las suyas. Lo que los hace lo que son, en lo profundo, fue y será igual. Sólo el exterior es lo que cambia; las personalidades sin amoldar, dispuestas a ser formadas otra vez, por su ambiente y cómo ellos interacten con él.

- Ellos no eligieron que sus mentes sean borradas hasta el nivel de los cuatro años de edad.- Severus gruñó.

- Es lo mejor. Todo sucede por una razón. Especialmente alrededor de Harry.

- Esta discusión es inútil- interrumpió Pomfrey, razonablemente.- Tal vez, ya recuerden todo, o los recuerdos vuelvan con el tiempo.

- Tú dijiste que el hechizo no puede revertirse. Todos los rastros del hechizo han desaparecido completamente, y eso significa que no hay nada para intentar desenmarañar o corregir- la voz de Severus sonó más cerca y los cuatro adolescentes se pusieron rígidos, pero ninguno hizo un movimiento para retirarse.

- Nada como esto se ha hecho jamás, y si se hizo, no hay archivos que consignen resultados.- Pomfrey le replicó. – No tengo idea si esto es permanente o si sus mentes crecerán al mismo ritmo que lo harían en niños normales. O si se despertarán con el hechizo desvanecido y de vuelta en sus dieciséis años.

- Voy a controlar a mis estudiantes.- dijo Snape, su voz se acercaba con cada palabra.

- No olvides fingir que estás enfermo- le recordó Dumbledore, y había picardía en su tono.

- Albus, no puedo evadir mis deberes por mucho tiempo más.- Snape gruñó amenazante.

- Tendrás que hacerlo- Dumbledore le dijo, con calma- al menos, hasta que encontremos un segundo adulto que pueda velar por Harry sin aterrorizarlo. No podemos manejar ese tipo de miedo por largos períodos de tiempo, sin asustar permanentemente su mente de niño. Si yo lo sé, tú lo ves, con seguridad.

Snape gruñó. Pansy agarró a los Gryffindor y los empujó a un lado; de algún modo los cubrió con su capa, justo cuando la puerta se abrió con un golpe contra la pared. El Profesor Snape caminó por el pasillo, su túnica arremolinándose a su alrededor, amenazadoramente; pero antes de doblar en la esquina, se detuvo. Los hombros cayeron y alteró su lenguaje corporal para aparecer agarrotado y débil. El hombre era realmente bueno en lo que hacía.

Los adolescentes se miraron, y sin decir palabra, salieron por el corredor, camino a la biblioteca. Madam Pince los miró con sospecha, pero ellos se habían calmado antes de entrar, así que no había razón para sacarlos o molestarlos. Tomaron una mesa en un rincón oscuro, y Hermione abrió uno de sus libros escolares, para justificar que todos estuviesen allí.

- ¿Qué te parece esto?- Ginny tomó aire, con sus ojos grandes, sorprendidos.

- ¿Qué dijeron antes de qué nosotros llegáramos?- Hermione le preguntó a la rubia.

- Nada importante. Estuve unos tres minutos antes que ustedes.

- Estás muy comunicativa- dijo Neville, sospechando.

- ¡Sí, maldición! - Pansy rugió - ¡Quiero saber lo que ustedes saben de Potter, así puedo descubrir lo que está mal con Draco. Parece que trastornaron su mente cuando estuvieron haciendo algo en la cabeza de Potter¿Qué está sucediendo¿Y por qué Draco está involucrado?

- No podemos decirte nada,-Hermione dijo seriamente- ni sobre Harry, ni sobre Draco.

Pansy se paró, abruptamente y le apuntó con la varita.

- Te diríamos todo lo que sabemos sobre Malfoy- dijo Ginny, con calma- pero no sabemos nada. Honestamente. No sabíamos que estaba ayudando con el tratamiento de Harry.

- Tampoco Snape.- Neville saltó. Sabía que si esta chica era Mortífaga, descubrir que Snape estaba ayudando a Harry, significaría la muerte para el Profesor. Y nadie sospecharía de Neville, mintiendo sin que se le note en la cara. Era la mejor protección que podía ofrecerle a su profersor; por más miedo que le tuviera. Sabía que él era una enorme ventaja en la pelea contra el Señor de las Tinieblas.- Lo único que sabemos es que Harry está bajo el cuidado de Pomfrey, supervisada por Dumbledore.

- Pomfrey nos mantuvo a todos lejos de Harry desde el domingo- agregó Ginny- Ni siquiera sabíamos que ella estaba planeando un hechizo.

- Estoy segura que puedes entender que no podemos decirte nada de Harry- dijo Hermione, con calma, sin inmutarse ante el peso de la mirada de la Slytherin, y su varita.

- Comprendo- respondió Pansy- Comprendo que mi mejor amigo ha sido dañado, y que van a decirme en qué circunstancias, así puedo decidir si se puede hacer algo. Comprendo que no puedo confiar en que los adultos me den esa información. Así que comprendo que ustedes me dirán todo lo que saben sobre el Chico de Oro, porque Potter ya ha arrastrado inocentes hacia problemas y hasta a una posible muerte. Eso es lo que comprendo.

-Puedo simpatizar contigo,- Hermione dijo, mientras se ponía de pie, colocó las dos manos sobre la mesa.- pero la respuesta es no. No te diremos más. Eres una amenaza para nuestro mejor amigo. No haremos más fuerte tu posición, para que la uses contra él. Y, sin ánimo de ofender, no tienes manera de forzarnos a cooperar, si lanzas un hechizo en este momento, uno de los tres te responderá; sin mencionar que serás descubierta por los profesores y llevada ante el Director.

Pansy bajó la varita, con los ojos agrandados por la sorpresa y la admiración. -¡Qué Slytherin, lo tuyo!

-¡Qué Gryffindor lo tuyo!- Ginny respondió con una sonrisa irónica- Balanceándote por ahí con descontroladas amenazas, revelando información antes de asegurarte algo de igual valor a cambio; Imprudente, impaciente.

- ¡Cállate!- Pansy ladró, la cara enrojecida de vergüenza.

- Sólo quise decir que cuando importa, las casa de Hogwarts significan muy poco- La pelirroja dijo con gentileza.- Somos personas, no masitas cortadas con los moldes de los fundadores.

Pansy giró, sin decir palabra y salió de la biblioteca dando grandes trancos. Los tres Gryffindors se relajaron, la tensión se disipó, pero fue reemplazada por preocupación. Ginny tironeaba de su largo cabello; Hermione pasaba las páginas del libro que tenía delante, con aire ausente, sin mirarlo; y Neville se mordisqueaba el labio.

- Estoy comenzando a pensar que Harry tenía razón. Esta cosa de las casas hace más daño que bien.- Neville sonrió nervioso. Las chicas lo ignoraron.

- Entonces, algo jodió la mente de Harry; y Draco está con él, de algún modo.- Hermione murmuró pensativamente- Creo que debemos seguir trabajando con nuestro lado Slytherin, porque no sólo necesitamos llegar a Harry, necesitamos saber qué hechizo usaron, cómo se trastornó, y qué querían lograr con eso en primer lugar.

-¿Por qué razón llevaron a Malfoy para ayudar a Harry y a nosotros nos mantuvieron alejados?- Ginny demandó enojada.

- No lo sé, pero hagamos algo rápido- les dijo Hermione- Tengo la impresión de que el tiempo es esencial. No sólo para ayudar a Harry, sino para movernos antes que los Slytherins. Pansy no está fuera de esto, todavía, y ella puede hacer un desparramo si mete la pata para llegar a la verdad.

Los tres juntaron sus cabezas y planearon, mientras Pansy corría a las mazmorras para hacer lo mismo con Vince y Greg.

Draco se despertó y se estiró completamente. Se sentía mucho mejor. Tenía hambre y sed. Giró la cabeza y se encontró con dos brillantes ojos verdes mirándolo fijamente. Él sonrió y besó al bebé. El bebé sonrió y se acurrucó aún más en las sábanas.

-¿Quieres jugar antes que venga Papi?- preguntó y se sentó. El bebé asintó con la cabeza lentamente.- Yo traigo juguetes. ¿el tren?.

El niño asintió otra vez, sonriendo ampliamente y mostrando sus pequeños dientes, De este modo, animado, Draco se trepó a la barandilla, miró hacia abajo; estaba lejos, pero no caería, se trepó de costado, sobre la panza, su cuerpo pasó el borde y se colgó con las manos. Una se soltó y él largó un Uuufff.

-¡Ray!- El dulce pequeño gritó, asustado.

- Está bien, Bebé- le aseguró Draco, con la voz forzada. Alcanzó la baranda y la tomó otra vez, luego se deslizó, hasta el final y se soltó sin dudar. Cayó apenas unas pulgadas, golpeando el suelo. Se sentó rápidamente y miró hacia arriba. El bebé se apoyaba en la baranda y lo miraba con unos ojos enormes y preocupados.

- ¿Ves? Estoy bien.- Draco sonrió y fue hacia la caja de juguetes, buscando las piezas del tren. No podía llevarlas todas, tomó un vagón y la máquina y volvió hacia la cama. El bebé tomó lo que Draco le daba y luego el rubio volvió por la pieza del medio. El bebé la tomó, también.

- Mmmm no puedo subir- dijo Draco, pensativo- pero está bien, busco a Papi. ¿Me esperas, Bebé?

- Sí, Ray- El bebé dijo suavemente.

Draco se sintió realmente especial, porque el bebé hablaba mucho con él y con nadie más. Infló su pecho y fue hacia la puerta, diciéndo sobre el hombro. –Tú juega con el tren. Ya vuelvo.

Trotó hacia la puerta y tiró. No sucedió nada. Frunció el ceño y le grito que se abra. No se movió. Golpeando el suelo con su pequeño pie, el rubio llamó a Dobby. Hubo un ruidoso 'Pop', y el elfo doméstico apareció. El bebé gritó y rompió en llanto. Draco saltó, sobresaltado, y luego miró furioso al elfo doméstico que era como cinco pulgadas más alto que él.

-¡Malo, Dobby!-y le dio un ligero golpe en la cabeza- ¡Asustaste al Bebé!

- ¿Draco, Señor?- el elfo gritó, con sus enormes ojos llenos de confusión. Luego giró la cabeza hacia el niño que lloraba aterrorizado, y sus ojos se hicieron aún más grandes.- ¡Amo Harry Potter, Señor¿Qué sucedió?

- ¡Vete!- gritó Draco-¡lo asustas!

Pero el elfo no escuchaba. En lugar de ello, corrió hacia la cama. Los gritos del bebé se hicieron más fuertes a medida que el elfo se acercaba, y antes de que pensara nada, Draco corrió y tackleó al elfo. Dobby luchó por un momento debajo del enojado Draco, antes de levantar la mano para hacer magia. En medio de esa escena, entró Severus.

Severus estaba en las mazmorras cuando su botón vibró. Finalizó la conversación, fingió náuseas y entró rápidamente a su habitación. Su Casa era un desorden, trastornada por su ausencia y la de Draco… les aseguró que Draco estaba en su hogar, atendiendo una importante reunión de negocios, pero él sabía que esa excusa no iba servir por mucho tiempo. Con un suspiro, fue a la enfermería vía flú. Podía escuchar los gritos desde que salió de la chimenea,y corrió a la habitación de los niños.

Estaba impactado, viendo al elfo luchando con Draco, que milagrosamente no estaba en la cama, pero no perdió tiempo haciendo preguntas. Corrió hacia la cama y levantó a Harry. El pequeño se tranquilizó, entre sollozos irregulares, agarrándose con fuerza de la túnica de Severus. Meciendo y masajeando la espalda del niño, miró al suelo. Draco estaba sentado, la cara enrojecida, surcada por lágrimas de ira. Dobby, de pie con su boca ligeramente abierta por la sorpresa.

-¿Qué está pasando?-demandó, conscientemente conservando la voz ligera, para no asustar más al pequeño que tenía en brazos.-¿Cómo bajaste de la cama, Draco?

- Subí y bajé para traer juguetes al Bebé. Tenía hambre,te busqué, no abría la puerta. Llamé a Dobby¡pero asustó al Bebé y no se iba!- gritó la última parte, señalando acusadoramente a la creatura.

- ¿Qué pasó al amo Harry Potter y a Draco, Profesor Snape, Señor?-preguntó Dobby, retorciéndose frenéticamente las manos.

- Y yo pensé que los elfos eran buenos con los niños- Severus arrastró sus palabras cansinamente, pero luego dijo serio.- Dobby, han sido afectados por un hechizo, pero es una orden: no debes hablar de esto nunca, con nadie. Ni siquiera con los otros elfos domésticos. Si lo haces, puedes hacer que tu precioso Harry Potter sea asesinado. ¿Comprendes?

- Sí, Señor- asintió vigorosamente- Dobby va ayudar, Dobby puede ayudar al buen Harry Potter.

- Bien. ¿Entonces puedes traerles algo de comida? No estoy seguro de qué pueden comer.

-¡Puedo hacerlo, Señor! -Dobby gritó alegremente y desapareció con un 'pop'.

Una vez que se fue, el llanto de Harry cesó, pero aún se aferraba firmemente a Severus y ahora, se chupaba el dedo pulgar. Severus respiró hondo, y se agachó, llamando a Draco a su otro brazo. El rubio corrió sin hesitar, y le envolvió el cuello con sus bracitos. Se puso de pie, sorprendido de los livianos que eran los dos niños, y los cargó hasta las sillas altas. Maniobró con Draco y lo puso en una, pero no se molestó en tratar de hacer lo mismo con Harry.

- El elfo doméstico va a volver con el almuerzo o la comida que sea.- Severus le dijo al niñito de ojos verdes –yo voy a sostenerte, y estarás seguro. No tengas miedo.

- Perdón, Papi.- dijo Draco, dócilmente.

Severus lo miró y le acarició la cabeza. -Está bien. Sé que no querías asustar a Harry; pero no trates de dejar esta habitación. Yo tengo magia que me avisa cuando ustedes se despiertan, y voy a venir lo más rápido que pueda.

- Está bien, Papi.- Draco respondió serio- No voy a abrir la puerta otra vez.

- Eres un buen chico.

Hubo un pop, y Harry gimió, hundiéndo la cabeza en el hombro de Severus. Dobby puso los platos en la bandeja de cada silla. Había macarrones con queso, algunos cubos de manzana y algunos cereales. También trajo dos vasos con sorbete.

- ¿Dobby puede traer algo más, Señor?

- No, eso es todo.- Severus asintió, pero detuvo al elfo antes de que desaparezca. –No vuelvas a esta habitación, a menos que yo te llame. Si alguno de los niños te llama, ven directamente a mi.

- Dobby comprende, Señor.-Dijo el elfo, y desapareció.

- ¿Estás bien ahora, Harry?- preguntó Severus- el elfo se fue y no va a volver a menos que yo esté aquí. ¿Tienes hambre¿Crees qué podrás comer algo?

Harry asintió con la cabeza, todavía aferrado a Severus. Obviamente no estaba dispuesto a ser bajado. El Profesor suspiró y conjuró una silla, frente a la silla alta de Harry. Se sentó, tomó la cuchara y cargó algo de los fideos con queso. Harry estaba sentado en su regazo, con las manos enredadas en la túnica de Severus, rehusándose a soltarla. Él llevó el bocado hasta la boca del niño.

- Vamos. Están muy buenos- el niño abrió la boca, dejando que Severus lo alimente.

- Perdón, Bebé- dijo Draco suavemente- No voy a llamar a Dobby. Prometo.

Harry asintió y comió el próximo bocado. Severus le alcanzó un trozo de manzana, recomendándoles a ambos que mastiquen bien. Unos diez minutos más tarde, Harry se sentía lo suficientemente bien como para sentarse en la silla alta y terminar solo. El hombre frunció el ceño al ver que Harry bizqueaba mucho, tal vez, el niño necesitaba lentes ya a esta edad. Se encargaría de eso más tarde. En este momento, tenía algunas preguntas para hacer.

- ¿Draco, cómo supiste llamar a Dobby?

- No sé. Sabía que está acá y no en casa.¿Mamá está bien si Dobby no está?

- Estoy seguro que sí.- Severus le aseguró.-¿Pero por qué lo llamaste a él y no a mí o a Pomfrey?

- Tú no vienes cuando te llamo- Draco rió-Los elfos sí.

- Verdad.- Severus suspiró- ¿Qué recuerdas sobre Dobby?

- Es mi elfo, pero ahora está aquí. ¿Todavía es mi elfo?

- No. Él es un elfo del colegio. Estás en Hogwarts.

- Sí. – El niño sonrió.

Severus sacó fotografías mágicas. La primera era de Lucius. -¿Sabes quién es?

- ¡Hombre malo!- Dijo Draco, al instante.- ¡Malo!

- Este es tu padre.- Le dijo, cuidadosamente.

-¡No!- Draco tiró su plato de la bandeja, los restos se desparramaron por el suelo. Luego la cara furiosa del niño se transformó en un rostro apenado y lloroso.- Tú eres mi Papi¿no Papi?

Severus abrió la boca para explicarle, pero vió por el rabillo del ojo, los ojos verdes de Harry que los miraban con solemnidad. De repente, se sintió golpeado por una intuición. Si Draco recordaba esto, luego Harry probablemente sabía que no era su Papi, y sólo lo llamaba así porque lo hacía Draco. Si él refutaba a Draco, estaría refutando a Harry y la confianza que el pequeño había depositado en él. Sin esa absoluta confianza, Severus no podría ayudarlo.

- Por supuesto, Draco.-dijo, con firmeza. Su corazón se aceleró, ambos niños lo miraban profundamente, demandándole que tome una responsabilidad tan grande y tan delicada; todo esto hacía que su corazón golpeara con fuerza contra sus costillas.- Sigo siendo tu Papi.

Draco sonrió beatíficamente y se movió en su asiento. -¡Terminé¿Me lavo?

- Sí, vamos a lavarte. Luego vas a volver aquí a limpiar este desastre.- Severus lo levantó, otra vez, el rubio mantuvo las manos alejadas de la túnica de Severus.

- ¡Pero, Papi!- Draco lloriqueó.

- No. Tú hiciste eso en un arranque; lo vas a limpiar.-Severus dijo, firmemente.

- Sí, Papi. – Draco suspiró y corrió al baño. El Profesor lo siguió.

Regresaron, y Severus conjuró trapos y agua. Los colocó al lado del enchastre y se lo señaló. Draco hizo pucheros, pero empezó a fregar. Harry levantó los brazos a Severus; él lo levantó con gentileza y lo apoyó en el suelo. Como Draco, corrió al baño lo más rápido que pudo. Severus rió y fue a limpiar al niño. Tan pronto como terminó, Harry volvió a la habitación. Curioso, Severus lo siguió, y se sorprendió cuando se sentó cerca de Draco y trató de ayudarlo.

- Gracias Bebé, pero yo lo hago.- Draco le dijo al más pequeño.

- Ayudo, Ray- Harry dijo con una voz suave, pero firme. Severus sabía que niños chiquitos tenían probremas con palabras como 'Draco'; no le sorprendió el apodo, pero sí lo sorprendió la insistencia en ayudar. Aunque, realmente, este era Harry después de todo. Aunque fuese mucho más pequeño de lo normal.

Draco lo miró por un momento y asintió. –Bueno.

Severus sonrió ampliamente, con orgullo. No los reprendió cuando la limpieza se tornó juego. En lugar de ello, gentilmente empujó a Harry hacia el juego, y mantuvo a Draco. Con un movimiento de su varita, hizo desaparecer el agua, los trapos y el desastre.

- Quiero hablarte un poco más.- Le dijo al rubio que lo miraba con curiosidad.-¿Recuerdas a estas personas?

Draco miró las fotografías de Pansy, Vincent, Greg, Hermione y Ron. Luego señaló a los Slytherin y dijo: -Ellos parecen buenos.

-¿Los conoces?- Severus presionó.

-¿No?- Draco arrugó la cara, inseguro.

- Esta bien.- Severus le dio un golpecito afectuoso en la cabeza.- Lo estás haciendo muy bien. ¿Recuerdas por qué este hombre es malo?

-¡Malo!- Dijo Draco, nuevamente; pero no pudo decir nada más. Por último le mostró una fotografía de Narcissa. La sonrisa de Draco se agrandó y gritó. -¡Mami!

- Sí- Severus rió viendo al niño abrazar la fotografía contra su pecho.

-¿Cuándo viene Mami?

- No lo sé, pero la verás pronto- le dijo Severus. No era una mala idea. Narcissa era buena con Draco, y fue su influencia la que lo trajo al buen camino. Tendrían que informarle pronto, de cualquier modo, ella podría ocuparse de los negocios de los Malfoy, ya que Draco obviamente, no podía. Dumbledore había dicho que necesitaría ayuda durante el día. El único problema era Harry. Pero, si el pequeño había aceptado a Severus porque Draco lo había hecho, tal vez podría hacer lo mismo con Narcissa.

-¿Por qué no se la muestras a Harry?- le sugirió- Dile lo mucho que amas a tu Mami, así él no le temerá cuando ella venga.

- ¡Bueno!- Draco corrió hacia Harry y comenzó a contarle, excitado, sobre su 'Mami'. Severus vió cómo Harry bizqueó al mirar la fotografía. Suspiró.

- Ya regreso. Jueguen bien, ustedes dos.- Les dijo, y salió en busca de Pomfrey. No tuvo que ir lejos; ella estaba trabajando en su escritorio. Sonrió cuando él salió de la habitación.

-¿Cómo están?

- Muy bien… Tuvimos una situación cuando Draco llamó a Dobby. Parece que recuerda que el elfo era suyo, pero no estaba suguro si lo seguía siendo.

- Entonces, ellos recuerdan todo.

- No estoy seguro. Los detalles parecen estar más allá de la capacidad de Draco. Parece que sólo conoce cosas con las que tiene una conexión fuerte. Cuando menos siente sobre algo, más borrosa es su memoria. Y aún cuando el conocimiento trae consigo emociones fuertes, sus recuerdos no son precisos.

- Bueno, sólo tienen cuatro años- dijo Poppy, pensativa- Una mente de cuatro años no puede captar demasiados detalles. Con los años, las cosas se vuelven más claras.

- Y además, menos inmediatas, ellos tienen nuevos recuerdos de juegos y comidas, como niños.

- ¿Es bueno, entonces?

- Realmente, si sucede como yo pienso, creo que es muy bueno, efectivamente.

- ¡Eso es maravilloso!- Ella sonrió- ¿Hay algo que pueda hacer?

- Sí, pienso que Harry necesita lentes. ¿Puedes verlo?

- Hay un hechizo especial. Lo puedo hacer fácilmente.

- Bien. Primero, déjame preparar a Harry. ¿Cinco minutos?

Ella asintió, y Severus volvió con los niños. Se reían y se perseguían el uno al otro alrededor del cuarto. Severus se adelantó y rápidamente levantó a Harry. El pequeño rió con fuerza; Draco chocó con la piernas de Severus.

- ¡Yo también!- gritó, riendo. Severus bajó a Harry y le hizo cosquillas a Draco. El rubió rió y se alejó.-¡Juega con nosotros!

- Más tarde.- prometió- Primero, Harry necesita que le revisen los ojos. No puede ver bien y quiero arreglar eso.

-Ahh.- Draco tornó a mirar a Harry.

- Madam Pomfrey va a venir para ver qué lentes necesitas, Harry. Yo te voy a cargar todo el tiempo. ¿Crees que puedes dejarla que controle tus ojos?.

Harry levantó la vista para mirarlo y puso el pulgar en la boca. Draco se adelantó y lo abrazó.

- Está bien, Bebé. Ella no te va a hacer nada. Va a arreglar tus ojos¿no Papi?

- Exactamente- Severus prometió y abrió los brazos. Harry caminó hacia ellos, sin dudar.- ven, creo que debemos hacer esto en la oficina de Madam Pomfrey. Me temo que vas apensar que esta habitación no es segura si la gente entra y sale todo el tiempo; y no queremos eso. Estás a salvo aquí, con Draco.

- ¡Y contigo, Papi.!- Draco gritó queriendo ayudar.

- Sí, y conmigo.- Sonrió.- ¿Quieres venir, Draco? Tienes que portarte bien y no andar corriendo.

- Voy a ser bueno.- Draco prometió.

- Muy bien.- Severus cargó a Harry y salió. Harry se tensó, pero no lloró. Draco lo siguió, sosteniéndose con una mano, de la túnica negra del hombre. Pomfrey los vió y les sonrió cálidamente. Draco le devolvió la sonrisa y saludó con la mano.

- Bueno, déjame ver qué podemos hacer por tus ojos, Harry- Pomfrey dijo, gentilmente. Se acercó y Harry giró la cabeza hacia el pecho de Severus.

- No, Harry. Tienes que mirarla, así ella puede ver qué lentes necesitas. No te voy a soltar. Confía en mi.

- Yo estoy acá, también.- dijo Draco, y Harry miró hacia abajo. Después de un momento, asintió y volvió sus ojos verdes hacia Pomfrey.

- Eres un buen niño- ella lo alabó.- Ahora, voy a levantar mi varita y a decir algunas palabras. No vas a sentir nada¿está bien?

Harry estaba duro como una tabla, con su pulgar firme en la boca, inclinándose hacia atrás lo más posible, contra el pecho de Severus. Asintió. Severus lo alabó suavemente, murmurándole, para calmarlo. La bruja levantó la varita y comenzó el conjuro. Harry miraba la punta de la varita, sin pestañear, temblando ligeramente. Severus lo sostenía firmemente y Draco miraba todo, solemne. Acabó todo en unos tres minutos, pero parecía haber tardado mucho más. Cuando ella bajó la varita, Harry inmediatamente giró y comenzó a llorar.

- Lo hiciste muy bien, Harry- dijo Severus, tranquilizándolo- Estoy orgulloso de ti.

- ¡Upa!- Draco demandó, levantando los brazos hacia Severus.

Él se agachó y lo levantó en el otro brazo. Al instante, Draco le acarició la espalda a Harry y le dijo que ahora iba a recibir un dulce, porque había hecho lo que le pidió Pomfrey. Ella, rápidamente, salió y trajo una barrita de chocolate. Trató de dárselo a Harry, pero el niño no quería saber nada.

- Gracias.-Dijo Draco, cortesmente y tomó el chocolate por Harry. Pomfrey sonrió y se retiró un poco. Draco ganó la atención de Harry y le dio el chocolate. – Es rico. Mastícalo bien… es rico. Toma, Bebé. Cómelo.

Harry abrió la boca, deslizó el pulgar hacia un lado. Draco rió y le deslizó el chocolate en la boca. Harry sonrió entre sus lágrimas y masticó. Draco se rió otra vez y se apoyó cómodamente en el hombro de Severus.

- Ves, es rico.- dijo Draco, contento, Harry asintió.

- Los dos se portaron muy bien.- les dijo Severus.- ¿Por qué no volvemos y jugamos?

-¡Sí!.-Draco aplaudió excitado. Severus los llevó de vuelta a su habitación.