Wow, hace demasiado, y cuando digo demasiado, es DEMASIADO, tiempo que no actualizaba esto. Este que dejé de salir con Carmina después de que se cambió de escuela xD Así que mi principal inspiración se fue, pero tengo una nueva, ¿saben? Así que aquí me tienen, retomando historias pasadas ;)

Cap. 6. Confesiones

Alice POV

Miré el plato, tratando de pensar si era una buena idea que le contara a Jasper de lo mío con Eric. Era algo que no me gustaba recordar, y mucho menos, hablar de ello.

Sentí su mirada sobre mí, pero no quise voltear a verlo. Por primera vez en mi vida, no sabía como reaccionar a algo. Este chico realmente me estaba confundiendo. ¿Cómo podía tenerle tanta confianza si apenas lo conocía? Claro que era el primo de Rose, pero aún así.

Levanté la mirada, pero evité mirarlo a los ojos, temerosa de perder la concentración.

-Pasó hace 6 meses.- Comencé, mientras terminaba de aclarar mis ideas.- Yo salía con un jóven...duramos 3 años y...- Las palabras simplemente no salían, por más que lo intentara.

Lágrimas comenzaban a nublar mi vista, pero no me daría el lujo de derramarlas. Él no las valía. Ni las mías ni las de ninguna otra mujer.

Rosalie debió haber notado mi llanto mudo, pues repentinamente sentí un brazo rodeándome los hombros del lado donde Rose debía estar sentada. Sin pensarlo, apoyé mi cabeza en su hombro.

-Alice.- Murmuró Jasper, pero cuando volteé, él ya estaba parado, pidiéndole sin palabras a Rose, sólo con los ojos, que le cediera el asiento a mi lado. -No tienes que decir nada si no quieres. No te preocupes.- Dijo lentamente, con un sentimiento en sus palabras que no reconocí. ¿Dolor? No, no podía ser.

Bella me sobó el brazo con cuidado, indicándome que ella estaba ahí.

Asentí.

-Está bien, Rose.- Le aseguré.

Momentos después, sentí un espacio vacío en el sillón, que pronto fue llenado por un nuevo peso. Sentí sus brazos inseguros y temblorosos rodearme lentamente. No pude más y rompí en llanto, aferrándome a su pecho.

-Sea lo que sea que te haya hecho ese im... jóven, Alice, no merece tus lágrimas. No pienses en él, porque no te supo apreciar. Vale más que eso, Alice. Vámos, no llores.-

Y de alguna manera, el escucharlo decir aquellas palabras tan dulces, me hizo llorar más. ¿Cómo podía decir eso, como podía apreciarme, si apenas me conocía?

Él pareció sentir el cambio en mis sentimientos, en mis lágrimas.

-No hace falta mucho para darse cuenta de ello, pequeña.-

O tal vez dijo las palabras adecuadas, en el momento perfecto.

-Gra..gracias.- Murmuré, al tiempo que me limpiaba la cara, recobrándome. Agaché la mirada, tratando de esconder mi rostro con mis cabellos, pero lo llevaba demasiado corto como para hacerlo. No podía creer que acababa de montar una escena como esa.

Me sentí terriblemente humillada. Gran primera impresión que había causado a estos chicos.

-No te escondas.- Me pidió Jasper, mientras me levantaba delicadamente la barbilla. -No hiciste nada malo, nada que merezca que escondas tu bello rostro entre esos cabellos.- Su mano ascendió desde mi mejilla hasta uno de mis cabellos, y jugaba con él, haciendo un rizo y después deshaciéndolo, después haciéndolo de nuevo.

Sentí mis mejillas enrojecerse.

Entonces, Bella decidió que era momento de interrumpir. Le debo una.

-Y... ¿Quieren hacer algo después de cenar?- Preguntó, tratando de ocultar su timidez, al tiempo que se llevaba un pedazo de lechuga a la boca.

-Pues yo quiero ir a ver una película de ninjas que está en el cine...- Comenzó Emmett, pero la mirada inquisitiva de Rose lo hizo callar. Eso bastó para sacarme una pequeña sonrisa.

Jasper soltó una pequeña carcajada al ver el rostro de su amigo, para después pasarme un brazo por sobre los hombros.

-Tranquila, todo esta bien.- Me susurró, sin que nadie más se diera cuenta.

Y, mágicamente, creí en sus palabras, relajándome. ¿Cómo podía haber acabado con todo el dolor con esas simples palabras? No lo sé, pero lo que era seguro, es que me sentía segura entre sus brazos. Pero claro, todo bueno tiene que acabar...

-ahem.- Escuché a Jacob carraspear a unos centímetros de mí.

-Oh, hola, Jackity Jack.- Saludé, sorprendida por la manera tan ruda en que había interrumpido. Él no era así. Llevé una mano a mi cabello, nerviosa. ¿Notaría que había llorado?

-¿Podrí...Hermana?- Dijo cada palabra pausadamente, pero eso no disminuyó el tono de ira en su voz. Le entregó las cajas de pizza a Seth, tratando de tranquilizarse.

Y en ese momento Jasper y yo nos dimos cuenta de que seguíamos abrazados. Él rápidamente apartó su brazo y se recorrió un poco, de manera que era imposible el menor roce.

-Lo lamento.- se disculpó, pero no le hablaba a Jacob; me hablaba a mí. -Lamento haberlo hecho, no pretendía ofenderte de ninguna manera. Y... no se qué me pasó, de verás.- Continuó, algo contrariado, mientras inhalaba profundamente. -De verdad...Lo siento.- Dijo una última ves, antes de ponerse de pie. -Debo irme, adiós.- Y sin siquiera una mirada atrás, se alejó del lugar, dejándonos a todos confundidos, y a mí caer nuevamente en aquel dolor desgarrador, ahora más pronunciado. Tomé mi bolso y me puse de pie.

-Jacob...¿Te importaría llevarme a casa?- Prácticamente le rogué, negándome a mirarlo a los ojos.

Él se sobresaltó un poco al oír que lo llamaba por su nombre. Rápidamente se repuso y asintió.

-Por supuesto.- Asintió, ayudándome a parar y dándome un abrazo.

Genial, ahora que Jasper no estaba para distraerlo se había dado cuenta de mis ojos, rojos e hinchados por llorar.

-Alice...-Comenzó Rose, poniéndose de pie.

-Estoy bien.- Le aseguré, aunque mi voz demostraba lo contrario.-Llámame cuando llegues a casa. Cuéntame como estuvo la película de ninjas.- Le dije, con la mejor sonrisa que fui capas de formular. Fracasé indudablemente.

Le aventé las llaves de mi auto.

-Mañana pasaré por él, hazme saber donde pasará la noche.- Pero no la miraba, ya estaba caminando en dirección a la puerta de salida, que Jacob mantenía abierta para mí.

Caminé sin decir una palabra hacia el Ferrari 360 Spider negro de Jacob. No podía creer que me había roto de esa manera. Nunca me había permitido hacerlo, ni siquiera cuando estaba con las chicas. La única ves que me había quebrado así fue hace 6 meses, en la soledad de mi habitación, como la luna y las paredes como los únicos testigos...

-Lo lamento.- Murmuró Jacob al cabo de un rato.

Ni siquiera Seth, quién rara vez se callaba, había dicho algo en todo el trayecto.

-No tienes que arruinar la diversión por mí, Jacob.- Le aseguré, mientras el se estacionaba frente a casa de Sam.

-Pero lo haré.- Su voz no dejaba lugar a ninguna contradicción. Permanecí en silencio mientras el sobrecargado asiento trasero se vaciaba.

-Lo lamento.- Repitió mi hermano cuando se subió nuevamente al auto después de dejar a sus amigos.

-No tienes de que disculparte.- le aclaré, mientras trataba de subirle la música al auto para evitar la conversación. Quería decirle lo que me pasaba, cuanto me lastimaba lo de Eric, y como me había hecho sentir Jasper. Quería abrirme y contarle todo lo que pasaba por mi cabeza, pero sabía que no podría hacerlo sin llorar, y Jacob jamás había soportado verme llorar. Y dolía más ver todos sus inútiles esfuerzos por hacerme sentir mejor, de hacerme reír, de callar todas mis penas.

Pero esta ves no era algo que Jacob pudiera solucionar.

Él posó sus dedos sobre los míos y movió mi mano sin necesidad de mucho esfuerzo para que apagara la radio.

-Hice que el chico se fuera. Lo cual era mi intención, claro. No me gusta que se te acerquen tanto. Pero no quería lastimarte. Lamento haberme entrometido de esa manera. Además...-Tomó aire antes de continuar, acariciándome la mejilla.- Te hice llorar.-

-No.- Dije, demasiado rápido tal vez.

Para este momento ya habíamos llegado a la casa, y Jacob se giró en el asiento para verme de perfil.

Suspiré antes de hacer lo mismo para quedar frente a frente.

-Estaba llorando para cuando tu llegaste.-

ÉL frunció el ceño.

-¿Él te hizo llorar?- Su voz dejaba en claro que si lo había hecho no quedaría sin sanción.

Negué con la cabeza.

-No fue él. - Le contesté, tragando saliva con dificultad.

Su mirada de sorpresa dejó en claro que sabía de que hablaba. Se compuso antes de que pudiera pestañear siquiera, dejando que sus facciones se contrajera en una clara señal de enojo.

-¡Mil veces te he dicho que él no vale tus lágrimas. No las vale, Alice!- Casi me gritó, mientras golpeaba la puerta con furia.

Vaya diferencia entre las personas que me habían dicho eso en la última hora.

-No...no las vale.- Dijo nuevamente, esta ves la furia había desaparecido de su voz, y él dejó que su cabeza se recargara en el volante. -Se fue, Alice, pero tú estás aquí. Yo estoy aquí. Tus amigas están aquí. Ese chico de la pizzería está aquí.-

-Lo sé.- Murmuré, pensando en a verdad de sus palabras.- Lo sé, pero una traición no se olvida.- No pude más, y una lágrima resbaló por mis mejillas. Rápidamente levanté el dorso de la mano para secármela, para evitar que Jacob la viera. Como si realmente él necesitara verla para saber que estaba llorando.

-Sácalo todo, Alice. No te lo sigas guardando, te hace daño.-

-No...no hay...no hay nada que decir.-

Él me miró un largo rato.

Le sonreí amargamente.

-No hay nada que decir, hermano. Él no está, tú sí. Me dejó, me dejó por otra después de 3 años, después de tres años que me creí amada. Todo ese tiempo él la estuvo viendo a ella. No necesitó más que sus palabras para dejarme, para dejar su vida, y correr a su lado. Y no lo quiero de vuelta, Jake. No quiero que vuelva y me pida perdón y me juré amarme para siempre. Ya no más. No creo en los cuentos de hadas, simplemente no nací para vivir uno. No creo en el amor eterno, ni en los sentimientos sinceros. Sí él me hizo eso, ¿quién mas lo hará? Tengo miedo que me vuelva a pasar, miedo de entregarme a alguien y me dejen de nuevo. No podré soportarlo, Jake. He vivido con esto 6 meses, y cada ves que pienso que me estoy reponiendo, viene alguien que se esta haciendo un hueco en mi corazón, lentamente ganándose mi confianza, y yo no sé que tanto puedo abrirme, y me niego a aceptarlos, y me escondo en mis falsas sonrisas y en las compras nuevamente, sin saber que quiero de la vida. Y vuelvo a casa a llorar en mi habitación, con la ventana y la puerta cerrada, y la música tan alta que me impide pensar bien. Porque no quiero pensar, no quiero amar, no quiero querer, Jake. Ya no más. Estoy harta de temer que me dejen. Estoy harta de temer amar. Ya me harté de sobrevivir, quiero empezar a vivir. Pero no sé como-

-Yo te diré cómo.- me dijo al cabo de un rato, terminando de procesar lo que le había dicho. -No sonrías cuando no quieras, y no dejes que tu confianza sea algo fácil de ganarse.-

-Quiero ser la misma Alice que era hace un año.- Le dije, mientras subía las piernas al asiento y me sentaba en posición fetal. Aquella Alice risueña, sin temor a nada, amando cada cosa del mundo, encontrando la belleza hasta en la más pequeña de las cosas, siempre positiva, alegre, amante de las modas y las compras, estar entre la gente sin una barrera de por medio, bailar con cuanta persona me invitara a hacerlo, reír genuinamente con amigas, y dar abrazos cada ves que quería hacerlo. Sin engaños, sin máscaras, sin falsas sonrisas. Sin mudas súplicas de ayuda, sin mentir, sin engañar. Quería volver a ser así.

-Para eso, sólo queda confiar, Alice.-

-Pero si cuando confíe...-

-Cuando confiabas eras feliz.- Me interrumpió. -A veces la gente miente o engaña, Alice, pero no todos son así. Dale una oportunidad a los demás, date una oportunidad a ti misma. No me hace feliz decirte esto, pero podrías darte una oportunidad con el chico ese. Se ve buena gente, y se preocupaba por ti. Te pidió perdón a ti, no a mí. A mí me ignoro, y quien pudo haberle partido la cara era yo, no tú. Y aún así, fue a ti a quien rindió cuentas, fue por ti por quien se preocupó.-

-Y después se fue sin mas.-

-Alice, a veces los chicos somos más complejos. No entendemos que esperan de nosotros. Como yo en este momento. ¿No viste su mirada? Estaba confundido. Dale una oportunidad. SI te busca, no lo ahuyentes, ¿Trato? SI tu le das una oportunidad, yo se la daré también.-

-No lo quiero tratar como un experimento.-

Él frunció el entrecejo.

-ÉL no es un experimento.- Contestó, después de un rato de recapacitar. - Le estás dando la oportunidad. Te estás dando la oportunidad. Puedes hacerlo, y, créeme, él no es chico problema. Si no no te autorizaría acercarte a él.-

-Pareces conocerlo.- Comenté, aflojando un poco el agarre de mis piernas, pues me estaba empezando a marcar las uñas.

-No, te conozco a ti. No dejarías que un chico te abrazara, o te viera llorar, o siquiera te lastimaría cuando se fuera cuando llego yo si no te importara. Jamás te importó cuando te ahuyentaba a los chicos, decías que si se iban era porque no valía la pena. Él es el primero que se va sin decir nada y que a ti te duele.-

Recapacité un momento. Tenía razón.

-¿Para que necesito una hermana si te tengo a tí?- Le dije, sonriéndole de verdad.

Y él lo notó, pues me contestó con una sonrisa bien ancha.

Le di un beso en la mejilla. -Ahora vete o los chicos se acabaran la pizza sin ti.- Le ordené, mientras me bajaba del auto.

Me acercó y me besó la coronilla.

-Tenlo por seguro que ya se las terminaron.-

-¡Pero si eran 4!- Protesté.

-Lo dices como si no los conocieras.-

Solté una carcajada, mientras lo veía alejarse a toda velocidad en su auto. Me quedé ahí, sentada en el borde de la fuente, sonriendo para mis adentro. Mi hermano tenía razón, Jasper no había hecho nada, él merecía una oportunidad. Que...Eric, me obligué a pensar su nombre, hubiera sido un error en mi vida, no significa que yo no pudiera tener amigos. Especialmente uno que me había llamado tanto la atención.

Decidida, y con un peso menos de encima, me incorporé lentamente y entré a la casa, regresando al mundo real.

-¿Alice? ¿Hija? ¿Eres tú?- Preguntó mi mamá, mientras bajaba las escaleras. Me dio un abrazo y un beso, como siempre. Pero esta ves significaron mucho más para mí. Mi mamá siempre había estado ahí para mí. La abracé fuerte.

-Te quiero, mamá.-

-Y yo a ti, hija. Lo que no quiero es que Rosalie siga llamando cada 5 minutos preguntando por ti.- DIjo bromeando. Reí con ella.

-¿Y papá?- Pregunté, repentinamente ansiosa de abrazarlo también.

-No debe tardar.- Me informó, mientras me prestaba el teléfono.

-Bien.- DIje, dándole un rápido beso en la mejilla, y corriendo a mi habitación, teléfono en mano, como en los viejos tiempos. A Rose y Bella les encantaría saber en que había terminado aquella pequeña escena en la pizzería.

Jasper POV

Salí arrastrando los pies, negándome a mirar atrás. Una sola ojeada, una sola mirada, y correría de vuelta a estrechar a Alice entre mis brazos hasta que se sintiera mejor, y haría hasta lo imposible por sanar su corazón.

Pero primero tenía que sanar el mismo. Saber que Alice había pasado por lo mismo era todavía más duro. Yo aún sufría, no mucho, pero aún me dolía. Me había costado acostumbrarme a vivir sin Adrienne, a confiar en los demás, a creer en mi mismo nuevamente. Y aún tenía problemas a veces, y eso había sido años atrás. No quería ni imaginar el dolor de Alice. ¿Pero qué podía hacer? No quería ir muy rápido, eso era un hecho. No quería asustarla, pero tampoco quería perderla.

Y haberme salido así, sin más, fue un error más en mi vida. Pero... ¿Qué debía hacer? Un momento le hice una pregunta, y al otro la tenía llorando entre mis brazos. No podría soportarlo.

Solo esperaba que me diera una oportunidad... que no me juzgara por este error. ¿pero qué podía esperar? Una chica tan hermosa como ella debía tener más de un admirador. Sin duda más de uno que no fuera un imbécil aferrado a su pasado, demasiado cobarde para encararla, o aceptar la atracción que había nacido en mi. Inhalé hondo, tratando de tragarme el coraje que comenzaba a sentir contra mi mismo.

Le pediría a Rosalie un consejo. Eso haría. Ella era su amiga, así que me ayudaría, ¿Verdad? Sólo esperaba que sí, porque si ella decía que no, eso significaba que Alice no quería nada conmigo, o que sólo la lastimaría.

Comencé a caminar sin rumbo fijo, con mil ideas en la mente. Pero todas me dirigían al mismo punto; Alice.