Vida nueva

Capitulo 6.

Ambas mujeres se encontraban de pie en medio de la habitación dirigiendo toda su atención a la recién adoptada niña durmiente sobre la cama. Por una parte Haru se sentía feliz sabiendo que su sueño de formar una familia con su pareja por fin se cumpliría, pero en el fondo ella sabía que no todo lo que sentía era felicidad pura. No se notaba a simple vista, pero en su interior sentía lastima por Tokaku, le dolía ver a su novia tan afectada por algo que sin importaba las veces que se le dijera que fue un accidente, un error en el sistema, Ichinose bien sabía que la pobre debía estarse torturando por dentro. La conocía bien, sabía que eso era lo que le pasaba, se le notaba en la mirada; se sentía culpable a pesar de saber que contaba con el apoyo de Haru como su pareja.

La asesina se percato de la mirada de Haru y volteo logrando hacer contacto con los hermosos ojos de su novia. La pelirroja le sonríe y se acerca a ella rodeando su cintura en un abrazo. Tokaku también sonríe, aunque sin mucho entusiasmo, y pasa su brazo por encima de sus hombros y recarga su mejilla sobre la mata de pelo de ella; Tokaku se había vuelto más alta que Haru durante esos cinco años, no tanto como Chitaru o Isuke, pero la cabeza de su Haru apenas le llegaba a mitad del rostro. Se quedaron así por un rato, viendo como su recién llegada hija seguía durmiendo en la cama, tan pequeña e inocente que era ajena a toda la desgracia de la que algún día tendría que enterarse por boca de quien era la responsable.

-Deberíamos ponerle un nombre, ¿no crees?— Dijo Haru mirando a la asesina.

-Supongo. Podríamos esperar a conocer sus datos reales, pero la investigación tardaría mucho si toda la información está en Inferno.

-¿Quieres nombrarla tú, Tokaku-san?

-Ya he hecho bastante sobre ella por ahora. Me parecería más correcto si tu eligieses su nombre— Dice en lo que toma una de las manos de su dama y la acerca a sus labios, besándola— Quiero que tú tengas ese honor.

-Tokaku…

Un notable sonrojo apareció de repente en el rostro de la chica de pelo rojo ante la imprevista acción. Su asesina no era de usar mucho los gestos románticos y cuando lo hacía Haru era la única persona en todo el mundo que podía ser testigo de ello. Nadie más que Ichinose Haru tenía derecho a ver el lado blando de la última de los Azuma, y gracias a ello había comprobado que no era del todo cierto aquello de que Tokaku era seria, arisca, violenta, todo lo contrario a alguien como ella. Haru no negaba que la mayoría del tiempo la personalidad de su pareja no era la mejor en ocasiones, a casi todos le daba esa primera impresión, pero cuando se lo proponía, Azuma Tokaku era una gran persona… y la mejor de las amantes.

-¿Tienes alguna idea?— La peli azul pregunta de repente

-No estoy muy segura. Si quieres podríamos nombrarla como a alguien de tu familia; como tu madre o tu tía.

-Pues no es mala idea pero preferiría no involucrar los recuerdos de mi clan en esto, aun me cuesta, ya lo sabes. Un nombre diferente seria el adecuado.

-Bueno, entonces ¿qué te parece… Rin?

-¿Rin?— La peli azul levanto una ceja— ¿Por qué ese nombre?

-Oh, es que mientras pensaba imagine a Tokaku-san con orejas de conejo, ¡y se veía bastante tierna!— Explico la pelirroja con voz soñadora mientras se movía sonriendo de un lado a otro con las manos en sus mejillas.

En cualquier otra situación Tokaku se hubiese indignado muy a su estilo y hubiese respondido con alguna otra cosa a modo de seguir el juego, pero por el momento ni los intentos de Haru por despejarla de su imperdonable error podían hacer que dejase de sentirse como el asesino que era. Curvo sus labios en una pequeña sonrisa, solo para no parecer tan grave en presencia de la pobre Haru, pero sus ojos se mantuvieron estoicos —sin embargo debía admitir que se vería ridícula con un par de orejas de conejo—

-Rin— Repite el nombre, lo piensa y lo vuelve a repetir en su cabeza— Me gusta como suena.

-¿De verdad te gustó, Tokaku-san?— Dice la otra chica, emocionada.

Ella asiente levemente.

-De ahora en adelante esta niña tendrá ese nombre— Con sutileza la mujer se acerca a donde la durmiente criatura y le quita el húmedo guante que no había soltado desde que logro quitárselo— Si ese es el caso la información ya no será necesaria y puede pasar oficialmente a nosotras. Nadie más que Inferno conocían a la hija de los Nagato así que no debe ser problema.

Un segundo después Haru se le acerca con la intención de recargarse en su hombro, pero Tokaku deduce esto rápido y hace un par de movimientos con la rapidez propia de un asesino para al final colocarse ágilmente detrás de ella rodeando su cintura con sus brazos. Haru se relaja en el ligero agarre de la asesina dejando que esta descanse su mentón entre su cuello y su hombro, sonriendo al sentir como Tokaku aspira despacio un aroma que en distintas ocasiones le había dicho lo mucho que le gustaba, aun después de que su pareja no pareciera entender de lo que le hablaba.

Ichinose acaricia con cuidado el cabello de la otra chica. Ella más que nadie sabe cómo hacer sentir mejor a Tokaku cuando tiene algo malo y por lo general que le acaricien la cabeza es el método más efectivo, de hecho parecía estar funcionando bien ya que podía oír los tenues sonidos de satisfacción de la asesina.

-¿Crees que este segura con nosotras?— Pregunta.

-Me asegurare de que así sea. Mientras yo esté aquí nadie en este sucio mundo va a ponerles un dedo encima.

-Se que nos protegerás. Tengo fe en ti— Le dice dándose la vuelta para encararla. Acaricia un poco su rostro al mismo tiempo en que sus ojos se pierden en su profunda mirada azul, y es que como poder evitarlo si su novia posee unos ojos de un color tan increíble.

Vuelve a pasar una mano entre algunos mechones de su cabello dejándose hipnotizar una vez más por la tentadora cercanía de sus miradas. Bastan unos segundos para que la asesina también pierda el sentido y comience a frotar con delicadeza sus manos sobre la cintura de Haru, pequeños movimientos casi invisibles que no podían percibirse a menos que se sintieran. Le gusta la sonrisa de su chica, siempre le ha gustado esa felicidad que Haru irradia sin importar la situación en la que se encontrase, y su sonrisa es una de las tantas cualidades que hacen a Azuma amarla con locura, y es que la hace verse tan linda, tan inocente, tan deseable. Ya no aguantando más, Tokaku toma la iniciativa y corta cualquier distancia existente entre sus rostros robando a su pareja un beso que no tardo en ser correspondido por ella.

Se mantienen en ese nivel, no quieren llegar muy lejos esa noche porque saben que a la mañana siguiente estarían demasiado cansadas para querer hacer algo, pero eso no impide que Haru rodeé el cuello de su amante en busca de más. Azuma sonríe entre el beso y por un breve instante puede olvidar todo lo que hace apenas unos segundos la acojonaba. Se separan un poco para tomar aire y luego continúan con un poco más de ansias. Escucha a Haru emitir un ligero gemido y Tokaku entre abre los ojos encontrándose con el bello rostro de la inocente Ichinose Haru con las mejillas encendidas en un rojo que la hacen verse más tierna de lo que de por sí ya es.

Optan por detenerse ahí. Rompen el beso lentamente y sus miradas se vuelven a encontrar. Haru tenía un sonrojo épico y eso a Tokaku le causo un poco de gracia. Estuvo a punto de decirle algo, pero para su desgracia un llanto proveniente de la cama le robo las palabras de la boca y podría decirse que también a su novia porque en cuanto Rin comenzó a llorar esta acudió rápido a ella.

-¿Qué ocurre, Rin?— Dice sentándose a lado de la criatura, la cual carga en brazos como si desde hace tiempo fuera su madre, pero eso no evito que siguiera llorando— Tal vez tiene hambre.

-Hay un biberón en la maleta, si quieres puedo ir a buscarlo- La asesina ya estaba por salir de la habitación, pero la voz de Haru hizo que se detuviera en seco.

-Eso no será necesario, Tokaku-san.

-¿A qué te refieree~…?

Nada más darse la vuelta, la peli azul se encuentra con una escena que la hace poner los ojos como platos y los pelos de punta. Ahí, sentada en medio de la cama como si nada, esta su querida novia sonriente, con un seno descubierto, amamantando a la pequeña Rin que justamente había dejado de llorar. Le costó varios segundos asimilar lo que estaba viendo, sus pensamientos no eran más que balbuceos dignos de la repentina escasez que se formo en su mente.

-H-Haru, ¿¡qué demonios estás haciendo!?— Exclama incrédula.

-¿Ocurre algo malo, Tokaku-san?

Y en respuesta, la pobre mujer no pudo hacer otra cosa más que tartamudear incoherencias sin poder apartar la mirada del pecho de su novia y de una Rin bien aferrada a él. La inocente normalidad con la que le hizo esa pregunta fue suficiente para que el cerebro de Azuma se fuera al sur a pasar el invierno. Tuvo que cubrirse la cara para que su sonrojo no se notara porque de repente su mente comenzó a hacerle ver una serie de comprometedoras imágenes que harían que cualquiera la tachara de pervertida ¿¡Es que Haru no tenia pudor, o que!? Rápidamente volvió a girarse a la puerta.

-No, no pasa nada, es que… necesito un poco de aire— Casi corriendo, abrió la puerta y salió de la habitación dejando a Haru y a Rin solas en la cama.

-Tokaku esta comportándose un poco extraño, ¿no lo crees, pequeña Rin?— Comento la oji rosa, sonriéndole a la bebé, que seguía centrada en alimentarse de su pecho— Ya regresara.

Cuando Rin pareció estar satisfecha Haru aprovecho para acomodarla en sus brazos dedicándose a mecerla suavemente en lo que tarareaba una canción de cuna para asegurarse de hacerla dormir más rápido. Mientras tanto, también observaba los rasgos de quien seria, de ahora en adelante, su hija; tenía la piel blanca, sus ojos radiaban tranquilidad y al mismo tiempo alegría, el color era parecido al de los suyos y, casualmente, su cabello era azul, pero no era un azul tan claro como el de su asesina, este era más oscuro, como azul rey o naval, y un poco más opaco que el de ella, sin mencionar que hasta más largo, y eso que se lo había dejado crecer un poco. Sonrió cuando se dio cuenta de aquella interesante casualidad del destino; Rin definitivamente parecía hija de ambas.

Al cabo de un par de minutos la criatura por fin cayó dormida en los brazos de su nueva madre. Con sumo cuidado Haru la recostó de nuevo en la cama para evitar despertarla, ya pasaban de las doce de la noche tirando a ser la una de la madrugada e Ichinose estaba que se moría del sueño, sin mencionar que mañana tenía que asistir a la universidad, lo cual sería un problema de ahora en adelante teniendo a Rin, pero nada que un poco de paciencia no pudiese solucionar. Sería difícil, si, ya se había hecho una idea de que las dos se las iban a ver mal por un tiempo hasta que se acostumbraran a su nueva vida de padres. Haru tenía un poco de experiencia con niños, siempre soñó con el día en que formaría una familia con su futura pareja, Tokaku en este caso, y estaba segura conocer los cuidados básicos de un niño, el problema era su novia.

¿Cómo se vería la gran Azuma Tokaku cuidado de un bebé?

Río un poco ante el pensamiento. Seguramente sería un escándalo épico.

-¿Ya se durmió?— Escucho la voz de la asesina, quien entro sigilosamente a la habitación hablando en susurro.

-Sí, solo tenía hambre— Dijo en lo que tapaba su boca para cubrir un bostezo. Tokaku al notar eso dedujo de inmediato que debía estar agotada.

-Tienes sueño. Deberías dormir, mañana tienes que ir a la universidad— Sugirió dirigiéndose al armario para sacar sus ropas de dormir.

En eso, Haru se da cuenta de algo.

-Tokaku, si Haru tiene que ir a estudiar mañana y tú tienes que irte también entonces, ¿quién se hará cargo de ella?

-Mañana no iré a trabajar— Haru la mira, sorprendida— Hable con Kaiba cuando estabas…, ya sabes, dándole de comer a Rin –Un sonrojo apareció en el rostro de Tokaku al recordar la escena, y la pelirroja dejo escapar una risilla—; le dije que decidimos hacernos cargo de la hija de los Nagato y lo obligue a darme una semana libre para cuidarla en lo que planeamos mejor como nos haremos cargo de ella.

-Bueno, Haru está sorprendida de que Kaiba haya accedido a eso.

-Ni siquiera le di opción; era eso o iría personalmente a romperle los dedos— Dijo en lo que se desprendía de sus ropas de trabajo y se colocaba la pijama. Suspira y deja descansar su adolorido cuerpo en el cómodo colchón de su cama, con cuidado de no despertar a la pequeña niña a su lado— Viéndolo así, no tienes mucho de qué preocuparte. Yo me hare cargo de ella.

-P-pero, ¿Tokaku-san sabe algo sobre niños? Porque Haru también podría no ir a la escuela mañana…

-Ni hablar. Tú seguirás estudiando y yo cuidare a esta cosa en lo que regresas.

-No es una "cosa", es un bebé— Corrige la chica, un poco molesta de que Tokaku se dirigiera a su hija de esa forma.

-Lo que sea, de igual modo yo seré quien se encargue de ella por esta semana. Mientras tanto habrá que buscar a algún tipo de niñera o que se yo, pero ni tu vas a dejar de estudiar ni yo puedo dejar de ir a las misiones.

-¿Y si renuncias?

-Sabes que no puedo; hasta que se cumpla el plazo o se calmen los problemas entre sindicatos yo estoy atada a las órdenes de Kaiba.

Tokaku, que hasta el momento permanecía con los ojos cerrados a causa del cansancio voltea al otro lado de la cama donde se encuentra su amada, –ya con el pijama puesto— quien la mira con clara preocupación y eso le basta para deducir que la idea no le agrada mucho. Literalmente casi puede oler el grado de inseguridad que emana de ella y por supuesto que Tokaku no puede permitir eso, así que haciendo uso de las pocas fuerzas que le quedaban de aquel agotador día se levanta y coge una manta para después ir al otro lado de la cama que es lo bastante amplia para permitirle acomodarse al lado de la muchacha, quien al notar sus intenciones se recorre un poco más dándole espacio a la peli azul.

-Estas nerviosa ¿No confías en mí?

-No es eso, es que… no estoy segura de que puedas controlar esto. Es muy diferente a una misión, necesitas conocer varias cosas que dudo la sepas.

-Tan difícil no puede ser.

-Eso piensas ahora, pero cuando tengas que darle de comer, bañarla, vestirla, cambiarle los pañales, hacer que duerma y entretenerla vas a cambiar de idea.

Y en ese pequeño transcurso de tiempo Tokaku se dio cuenta de que estuvo a punto de cometer otro gravísimo error. Al principio pensó que no debería haber mucho problema, pero ahora que Ichinose le decía todo lo que tenía que hacer la asesina había entrado en una especie de pánico ¿Como se le ocurre decir que puede cuidar de Rin? Quería enmendar su error sin involucrar mucho a Haru, si, pero ahora que de daba cuenta su pobre amante iba a estar más involucrada de lo que a ella le hubiese gustado.

Inmediatamente volvió a pensar en todo y se dio cuenta que no tenía el conocimiento que Haru tenía para atender a un niño como era debido y arriesgarse a aprender de ensayo y error no era una opción en este caso. No quería que su novia dejara de ir a la escuela, pero al mismo tiempo necesitaba aprender a cuidar a Rin, así que luego de meditarlo un rato descubrió que, otra vez, ya no le quedaba más opción.

Suspiro, derrotada una vez más por su inexperiencia. Demasiados problemas en un día.

-Tú ganas, Haru. Puedes quedarte conmigo a cuidar de esta cosa.

-¡Es un bebé! Y gracias— Dijo girándose hábilmente para abrazarla, acción que Azuma correspondió con gusto. Un segundo después, Haru beso su mejilla— Te amo, Tokaku.

-Yo también, Haru— Dice esbozando una media sonrisa a escondidas— Ya hay que dormir. Nos espera mucho trabajo mañana.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

Poco después, las luces se apagaron y nuevamente el llanto de Rin volvió a escucharse en la habitación.

A la mañana siguiente las cosas no mejoraron mucho.

Rin había llorado buen rato la noche anterior y eso les resto a ambas mujeres varios minutos de precioso sueño. Haru primero la cargo por toda la habitación meciéndola en brazos en su fallido intento por tranquilizarla; luego le toco a Tokaku, y eso solo empeoro todo. El llanto de Rin mezclado con la poca paciencia que tenía la peli azul no era para nada una buena combinación, así que lejos de tranquilizar a la criatura, Tokaku solo logro que se alterara más. Fue todo un descubrimiento cuando se dieron cuenta que el oso de felpa que Tokaku había echado en la maleta era una especie de sedante para el pequeño demonio, porque nada más lo vio estiro sus bracitos para tomarlo y al poco rato volvió a quedarse dormida.

Esa mañana el infortunado despertador vibro en él momento menos adecuado y, por fin, en un ataque de ira y con la amenaza constante de que el demonio llorón despertaría en cualquier segundo, Tokaku lo agarro y lo estrello contra la pared para que se callara. Y así fue, pero termino hecho pedacitos en el piso. Ya luego se conseguirían otro.

-Buenos días, Tokaku— Saludo la adormilada oji rosa, a quien el impacto del despertador contra la pared había despertado.

-Buen día, Haru.

Poco después el bultillo a lado de la pelirroja empezó a moverse debajo de las sabanas tallándose los ojitos para acostumbrarse a la todavía tenue luz de la madrugada que entraba por las cortinas. Rin acababa de despertar, y de buen humor al parecer.

-¡Hola, Rin!— Exclamo la sonriente muchacha— Mírala, Tokaku, ¿no es linda?

-Si tú lo dices.

-¡Tokaku-san!

-¿Qué?

-Owwww, definitivamente Tokaku-san no tiene tacto con niños, ¿cierto, Rin?

Y por primera vez desde la noche anterior, la confusión en la pequeña criatura al no ver por ningún lado a sus legítimos padres fue más notoria ¿Quiénes eran esas personas tan… singulares?

Por su parte, a Tokaku y Haru aun les esperaban muchas cosas por hacer ese día.

Mañana de martes ¿Que es lo peor que puede pasar con un bebé recién llegado?

Antes que nada ¡Feliz navidad atrasada y Año Nuevo también!

Damas y caballeros, ha llegado el 2015 y con él el nuevo capitulo del fic y ¡el cumpleaños de Haru! Este es mi regalo de fin de año y de Navidad también, aunque no haya quedado muy bien, pero lo hago con cariño pa´ ustedes. En fin, espero que este año sea prospero para todos y cada uno, recuerden que Riux los ama. Y sin más me retiro bailando la macarena. ¡FELIZ AÑO 2015! Nos vemos.

Riux, Chaitooo.