Por fin, Mildred contó su verdad a Sirius, ¿los merodeadores la incluirán al grupo?, pero pensemos, ¿cómo lo pasará Mildred en la casa de James?, todo lo veremos en este capítulo.
Sentí unos golpes en mi puerta, dije vagamente – ¡está sin seguro! – y ahí estaba Sirius con una bandeja, con mi desayuno. Lo miré un momento, y le sonreí, me respondió con la misma y me acomodé perezosamente al respaldo de la cama
-buenos días hermanita – lo miré extrañada, y me entregó la bandeja, la miré detenidamente, sobre la ésta había: dos rebanadas de pan, un jugo de piña, un café y una naranja, que gran desayuno, creo que me tomaré el jugo y me como el pan – lo siento, es que, no tengo hermanas, y no estoy acostumbrado, lo siento – se disculpó otra vez - Pero con los chicos te encargamos un buen desayuno, porque vemos que serás más torpe de lo normal hoy – tomé un sorbo de jugo, estaba helado, pasó lentamente por mi garganta, tan refrescante - ¿cómo dormiste?
-bien, supongo, no tuve sueños – exacto, no tuve sueños, fue un día tan ajetreado que no tuve momento para soñar - y tú, Sirius, ¿cómo dormiste?
-bien – dijo algo incómodo – pero yo si soñé – se dio cuenta de que lo miraba fijamente, así que tomé el pan para que entendiera y siguiera – soñé lo bien que pasaremos este verano, y lo mucho que haremos para que seas una Black
-Sirius – lo detuve – no es necesario cambiarme el apellido – le dije molesta – estoy bien con el mío – iba a protestar – sé que nuestro padre lo quería así, pero no quiero meterte en problemas, siendo tan joven – me miró apenado
-pero, yo quiero también que seas una Black, estudiar conmigo y los chicos – ahora entiendo porque nunca tuvo una comunicación tan buena con su familia
-Sirius eres muy posesivo, para ciertas cosas – le dije sin pensarlo, creo que le hice un poco de daño, porque bajó la mirada – pero no quiero que te metas en problemas por mí, si quieres me incluyo a Hogwarts, con tu apellido
-de seguro que Dumbledore te adorará, serás como una hija para él, adora a los huerfanitos – dijo como un pequeño niño
-no soy huérfana – le dije molesta
-¡claro que sí!, nuestro padre está muerto, y tu madre te dejó, estás huerfanita – lo dijo otra vez, lo miré asesinamente – bueno, bueno, no eres huerfanita, pero suena bonito, Mildred la huerfanita - miró mi plato semi-vacío – nos vamos en más o menos una hora, para que te vistas y ordenes tus coas ¿bien? – asentí lentamente, al decir esto, Sirius me besó la frente y salió de la habitación.
Me sentí tan aliviada cuando me besó la frente, me sentí protegida la sentir sus tibios labios a mi fría frente, ¿cómo un hombre como él tenía una vida tan seria?, y lo peor, él no es un hombre, es un joven adolescente, de mi misma edad, que se hace cargo de mi existencia, a mi hermano le deberé demasiado en el futuro.
Terminé de desayunar, me metí al baño y me di una ducha, el agua recorría mi cuerpo y eso me ayudaba a pensar un momento, sabía que Sirius me esperaba con Remus y James fuera de mi habitación, y si presiento mal, tal vez, ordenaron mis cosas y guardaron todo, pero son hombres estoy esperando mucho por ellos. Salí del agua, y me sequé, al mirarme al roñoso espejo, me di cuenta que mis ojos estaban amarillos, me fijé bien qué tipo de amarillo, era un amarillo mezclado con verde y café, nunca había estado así, por lo que me asusté, retiré mis ojos del espejo, pensando que fue una ilusión lo que vi. Al vestirme y salir del cuarto de baño, vi mis cosas en su posición, como lo había dejado antes de entrar, pensé mal, los chicos no entraron a mi habitación, mejor, así me ahorraría algunas explicaciones y retos, por si alguno era ordenado. Abrí la puerta de la habitación, tampoco estaban allí, pero la puerta donde estaba la habitación de Sirius estaba abierta, me acerqué a ella con sigilo y quedé helada al escuchar la conversación de los chicos.
-Vamos, Moony, ya deberías encontrar novia – lo molestaba James
-Oh, Prongs, sabemos que Lunático, quiere encontrar a su chica perfecta – suspiros por parte de James y Sirius
-para eso está tu hermana – dijo James, en broma, pero creo que eso no le agradó mucho a Sirius por el tono de voz que usó luego
-no hables así de mi hermana, que ella no es objeto de deseo, y juego, Potter – esa era la forma que conocía de hermano sobre protector, sonreí a mis adentros
- lo siento Padfoot, no fue mi intención molestarte, sólo que, ella es atractiva – dijo James, sentí mis mejillas arder un momento, y una sonrisa burlona se escapó de los labios de Remus
-es verdad Sirius, tu hermana es bonita y simpática – gruñó Sirius – creo que sí merece estar con los merodeadores
-chicos – interrumpió James – presiento de que alguien nos escucha – mi corazón se detuvo al instante, corrí lo más lejos posible de la puerta, y al sentir que alguien se asomaba a la puerta me giré como si nada hubiese pasado – ¡Oh Mildred! – Exclamó James con sus lindos ojos castaños – te estamos esperando – se acercó a mí
- claro, bueno, tengo que terminar de ordenar unas cosas – me sonrió burlesco, eso me molestó un poco
-sé que estabas escuchando la conversación – susurró, tomándome de los hombros
-no lo estaba haciendo – le negué aún molesta
-te pareces mucho a nosotros, jovencita – sonrío – escuchas cosas que no deberías escuchar, estas en lugares en donde no deberías estar, y no sabes mentir, aunque eso no es de nosotros – tragué saliva, y comencé a sonreír - ¿a ti que te pasa?
-nada, James, solamente que no sabes con quién te metes - alejé sus manos de mis hombros y entré a mi habitación. Luego de quince minutos estuve con maletas y libros en el hall, donde estaba Remus y James esperándome
-¡Wow! – Dijo James al ver mis cosas en el hall - ahora entiendo cuando dijiste que no sabía con quién me metía. Es un Remus versión femenina – dijo burlón. Eso no me molestó mucho que digamos, porque en mis años en Beauxbatons siempre me molestaron por traga libros
-mejor dicho, es Lily versión rubia y ondulada – respondió Remus, al instante la imagen de James cambió de cálida a una molesta y triste – Cornamenta, no fue lo que quise decir – le dijo Remus arrepentido
-no, Lunático, ya lo dijiste, estoy bien – se formó un silencio un poco molesto. Sirius aún no llegaba con sus cosas – iré a buscar a Canuto – subió las escaleras molesto. Al irse fui a investigar donde Remus
-¿Qué le ocurrió a James, cuando mencionaste a una tal Lily? – dije de lo más entrometida
-eso no se lo debería decir, Mildred – tan caballero este joven, exasperé – pero en realidad Mildred, Lily fue la ex novia de James, pero no terminaron muy bien que digamos – lo miré para que me dijera más, y sonrió – será lo único que te diré pequeña – no soy una pequeña niña, bueno un poquito
-Bueno, por lo menos me dijiste qué nombre no debo decir frente a James – ambos reímos, al momento que Sirius y James bajaron con las cosas de mi hermano. Nos trasferimos por Red Flú a la casa, mejor dicho, a la mansión de los Potter.
Al ver detenidamente era todo blanco, que la hacía verse más grande de lo que era, como llegamos al primer piso, se podía ver la sala de estar, ya que tenía una entrada especial para llegar por chimenea.
Como seguía diciendo la sala de estar estaba complementada por un gran sofá café rojizo, con dos sillones más pequeños, a juego, teniendo una mesa de centro, rústico, con portarretratos de la familia; los que me quedé mirando un buen momento, mientras avanzábamos por la sala.
-ellos son mis padres – me dijo James cabizbajo. Le quedé mirando extrañada, si hablara de mis padres, los diría con alegría. Al no responder James prosiguió – murieron en servicio, eran aurores – ahora entiendo el porqué me dijo tan apenado sobre sus padres, lo único que se me ocurrió fue decirle
-lo siento – que tontería, debo decir algo más, me fijé más en la foto. En esta había una mujer, con un bebé en brazos, y a su lado un hombre que tomaba de su hombro, ambos sonreían – que bella foto James, fotogénico desde siempre
Eso alegró el ambiente que sentía a mi alrededor, busqué con la mirada a Sirius, pero no estaba - ¿dónde está Sirius? – le pregunté a James
-de seguro en la cocina, tenía hambre antes de irnos – comenzó a reír – es saliendo al pasillo, segunda puerta a la derecha – y luego desapareció saliendo por las escaleras que estaban al fondo del pasillo.
Seguí la indicación de James, pero la casa tenía mucho desnivel, así que mejor me fui lento pero seguro; llegando donde me indicó James estaba Sirius abrazando a una ancianita, como si fuese su propia madre
-¡Mami!, no sabes cuánto te extrañe – elevaba a la mujer por los cielos, con el fuerte abrazo que le daba, la mujer sólo sonreía – tus exquisitos pasteles, tus cafés, tus ricos pie, todo lo que cocinabas extrañaba mami – besó la mejilla de la mujer, y la bajó al piso
-también te extrañé, Sirius – la mujer acarició la mejilla de mi hermano, y me miró extrañada al verme presente en la cocina – y esta linda jovencita, ¿es tu nueva novia? – no llevo ni tres horas con esta mujer y ya me empareja con alguien que es mi hermano, mis mejillas comenzaron a sonrojarse y Sirius comenzó a reír a más no poder, la mujer y yo le quedamos mirando enojadas – no entiendo tu broma Sirius
-mami, ella no es mi novia, ella es Mildred, mi hermana – Dijo Sirius acercándose a mí
-¡Hay, cariño! ¿Ella es? – Preguntó la mujer emocionada, sus profundos ojos negros brillaron de excitación – cómo lo siento preciosa, soy Margaret Potter, abuela de James. Pero me puedes decir Maggie, o como Sirius, mami
-no mami, mami solamente te pueden decir James, Remus y yo – dijo Sirius un poco celoso. Maggie y yo comenzamos a reír por las niñerías de Sirius
-que mal educación de mi parte Mildred, por favor toma asiento, le iba a servir a Sirius un poco de dulce, ¿quieres? – me dijo mientras me invitaba a la mesa de la cocina
-claro, no hay problema Maggie – me senté frente a Sirius y jugueteamos con los pies, ganándome una patada de Sirius que, de seguro, me quedará morado
-lo siento Mildred – me dijo sonriendo – mami, ¿sabías que a Mildred le encanta leer? – Maggie se giró de la cocina y me miró cariñosamente
-tiene la misma cara que mi hijo, un buen lector – respondió mirándome fijo a los ojos – tenía los ojos parecidos a los tuyos, excepto que los de él eran más castaños. ¿James ya te lo dijo?
La angustia y nostalgia, son mis sentimientos que me acompañan a donde vaya, si quiero estar feliz está la angustia y si quiero olvidar algo está la nostalgia. Cómo desearía que esos dos sentimientos me dejaran tranquila
-claro Maggie, no se moleste en recordar – le sonreí al igual que Sirius
-hasta tienen la misma sonrisa – agregó Maggie – digo tú y Sirius, tienen la misma sonrisa encantadora, y esa mirada que convence a cualquiera, que gran dúo – siguió cortando un poco de pastel y nos sirvió sentándose junto a nosotros – si antes no podía con James y Sirius juntos, menos podré con tres pequeños revoltosos
-¿y yo mami? – dijo Remus entrando a la cocina con James - ¿acaso no soy revoltoso?
-claro que lo eres Remus, pero sabes que tú eres el hermano mayor, que tiene que cuidar a sus pequeños hermanos – dijo Maggie, levantándose de su asiento, saludando a Remus y a James - ¿quieren pastel? – James y Remus asintieron de inmediato y se ganaron un puesto en la mesa de la cocina – es de chocolate
La sonrisa de Remus se ensanchó más de lo normal – adoro los pasteles de mami, y más si son de chocolate – me explicó. Luego vi a James un poco triste, jugando con sus manos
-yo no quiero nana – le dijo James
-pero si a ti te gusta mi pastel de chocolate – dijo Maggie desilusionada, con dos platos de torta en ambas manos
-pero ahora no quiero – dijo finalizando la discusión - ¿cuándo llega mi abuelo?
-en unas horas más James – dijo Maggie, lavando algunos platos - ¿quieres hablar con él?
-no, quería pasar algunas horas con él nomás, nana, ya que nunca la veo
-gracias yo también te extraño James – le dijo Maggie, irónicamente
Sirius, Remus y yo, reímos al comentario de Maggie, ya entendí de dónde sacó el genio James – hay mami, amo tu pastel – dijo Sirius terminando de comer, seguido por Remus, yo aún no probaba bocado y los chicos me quedaron mirando
-¿estás enferma Mildred? – Me preguntó Remus preocupado – nadie se ha resistido a los pasteles de Maggie
-Mildred, te devoras eso o yo me lo engullo – me amenazó Sirius, con su tenedor asechando mi plato, que retiré al instante y Maggie sonrió
-los dejo solos, tengo que hacer unas compras al Callejón Diagon y vuelvo – se despidió Maggie y salió de la cocina
-me cayó bien tu abuela James – le dije. James sólo asintió - ¿qué te ocurre? – me miró un poco asustado, Sirius y Remus lo miraron también
-nada Mildred, sólo que hace poco vine aquí, y la siento vacía, sólo es eso chicos, no se preocupen – Remus y Sirius siguieron hablando de lo que harían el fin de semana, pero yo miré detenidamente a las reacciones de James
-Disculpa por la pregunta James, pero ¿hace cuánto que tus padres murieron?
Oh, ChanChanChan!, que pregunta más entrometida de Mildred al pobrecito y sexy James! :0, ya verás querida protagonista, jeje ojalá les haya gustado el capitulo de hoy, ya que no actualizo hace como un mes : pero no he tenido tiempo con el estudio y entrenamiento :O, gracias a mis constanes Reviews
Ten-Ten23 y Ro16blacK que ambos me escribieron en el capitulo anterior y les gusto :)
aunque me pregunto ¿que tanto cuesta dejar Review a una escritora tan tierna y simpática como yo?, vaos sólo es presionar GO! y dejar tu lindo y hermoso comentario sobre la historia, o dejar alguna recomendacion! (I)
Mely Black.-
