s e g u n d a t e m p o r a d a

"En el Silencio"

SEIS

Jugaba fútbol contra la pared. Eso hasta que Ayame llegó. La niña suplicó para que la dejara jugar con ella. Haruka sonrió y apartándose un poco para dar espacio le dio un pase a la niña. La pobre criatura apenas pudo golpear el balón. La rubia rió, pero sus risas se perdieron al escuchar los gritos entre su padre y Hitori. Esos dos pelaban cada vez más. Levantó el balón con el pie para volver a dar un pase a la niña. Volvió a reír, esta vez presa de sus pensamientos. Ella nunca se enamoraría, estaba bien así, porque el que ama, se apasiona y se entrega lleva las de perder. Seguiría con su vida, sus juegos absurdos y siendo sus autos lo más amado. Ayame contestó con un pase muy corto. Sonrió, esta vez con cierta dulzura. Michiru era su recuerdo eterno. Tenía intenciones de llamarla para saber si estaba bien pero siempre se quedaban en tristes intenciones.

"Ya me voy"

"¿Puedo ir?" movió inquieta sus ojos sin saber cómo decirle no

"No puedes ir debes hacer la tarea y comer" aparecía en escena Hitori

"¿Te peleaste de nuevo con Lucas?" interrogó la rubia al ver su expresión

"Es terco… Es, lo de siempre. Ya sabes…"

"No, no sé" reía encantada porque estaba segura ni Hitori lo sabía

"Algo falta, digo siempre peleamos pero qué… Es como si estos meses…"

"El sexo" contestó entre risas burlonas

"¿?"
Vamos lo grandiosos de sus peleas y por supuesto la gratificación es el sexo. Pelean, se reconcilian, tienes sexo y fin de la historia

"Bueno es que… ¿Crees?"

"No sé" seguía riendo

Jessica se veía mejor, hasta un poco menos torpe para el deporte desde que dejó de drogarse. Odiaba admitirlo pero esa niña tenía fuerza de voluntad y pasión por molestarla, cuando Mai amenazó en sacar a cualquiera que diera positivo en las pruebas médicas de inmediato supuso por quién lo decía. Claro al gran zorro no se le engaña, Mai conocía demasiado bien el medio.

"Es todo por hoy" los despedía Mai

"Haurka" le entregó una toalla Belinda "Vamos a tomar un helado… Iremos todos"

"¿Iremos? Para qué me preguntas si ya decidiste" refunfuñaba

"Un día deberás llevarte bien con Jessi"

"¡Yo no soy quien provoca!" Belinda hizo una mueca de enfado, lo mismo decía la niña de ojos verdes.

Abrazó a la chica, daba igual quién fuera, ella era feliz a su lado. Cargó su mochila en el hombro para abrazar a su linda niña. Ojalá no olvidara escribirle un poema, necesitaba reparar sus pequeñas dudas sobre su repentino interés por la poesía. Se sentaron en una mesa del centro. Ella pidió y Haruka dejó le escogiera el sabor, daba igual, un helado era un helado.

"Hola chicos" saludó Angelina con Mitori a su lado

"Linda" decía Mitori besando la mejilla de Belinda "Y dónde… Ah mira ya llegan"

Casi por instinto fruncieron el ceño al mismo tiempo: Haruka frente a Jessica. Michiru sentó a la chica de ojos verdes a un lado suyo, en el rincón y lejos de la furia de la rubia. Pero la jovencita solamente se limitó a pensar que su pesadilla no estaba allí. Algo muy difícil cuando hacía tanto ruido

"Quiero uno de vainilla"

"Yo también" reía Michiru jugando con el balón de soccer

Pláticas aburridas y sin sentido. Levantó la vista un par de veces para ver que también Jessica se aburría pero encontró gran diversión en comerse los helados, sobretodo los ajenos. Michiru le susurraba algo, ella reía y a la rubia la tomaron fuera de lugar. Miró a Mitori desconcertada mientras éste reía

"Tu primer beso… Que el primer beso es inolvidable"

"Err… Supongo"

"¡Supones!" gritó Belinda "Para mí fue lo más espectacular nunca podré olvidarlo… Era como tocar el cielo y…"

"Y el éxtasis que domina, palpita dentro del alma hasta que se muere solamente para renacer de las cenizas en un mundo nuevo y de ensueño" soltó una risa traviesa la niña de cabellera aguamarina "Qué, pediste descripción de un beso"

"Bien, Belinda quién te dio tu primer beso"

"Pues Haruka" reía encantada "Y yo le di su primer beso ¿Verdad?" pero esa tosesita nerviosa indicaban no

"Pues creo no" contestó Angelina

"Bueno Michiru y quién te besó y te hizo sentir eso" preguntó la rubia con ciertos aires de seducción que solamente tenía cuando presumía de un trofeo

"Es un secreto" reía animadamente esquivando la mirada impaciente de Jessica "Pero" se inclinó hacia delante para susurrarle al oído "No fuiste tú eso tenlo por seguro"

La platica continuó con el beso y el primer amor pero Haruka no podía salir de su asombro ¿Quién se le adelantó a besar a Michiru? Recordaba ese beso como si hubiera sido ayer. Esa voz adentro de su ser que no era normal, esa sensación de adrenalina tan parecida a la que sentía en el circuito, las miradas y ya no dudaba de nada, se dieron tan de pronto y sin planear… ¡Tenía once años! Arqueó la ceja de forma cómica

"¿Cuántos años tenías?" le preguntó a Michiru

"Once"

"¡Once! Haruka te tardaste en besarme, teníamos trece años"

"Sí te tardaste" afirmó Jessica por primera vez participando en la conversación "Mi primer beso" pero Michiru le dio con la cucharita helado para que se callara

¿Once? O la estaba haciendo sufrir o alguien ese mismo año la besó primero. Si era franca ella no besó, la besaron que fue distinto y algo muy extraño porque siempre creyó que de toda la escuela ella se animaría primero. Michiru tuvo más agallas que ella misma. Miró con desprecio a su pequeña sirena, no le daría el gusto, que se quedara con su secreto y su primer beso. Ella estaba muy feliz con Belinda.

"¿A quién le diste primero un beso?"

"A ti Belinda"

"No, dudaste… Anda dímelo, aún no éramos nada podías besar a quien quisieras… Anda confiesa"

"A ti" y sin más la besó de la forma más apasionada que en el momento le surgió

"¡Dios! Besa como los grandes" susurraba Jessica "dejaré de molestarla tal vez se fije en mí y un día me bese así"

"Cállate bobita" reía Michiru

Si por lo menos aprobaba el año escolar su padre le prometió un auto deportivo, un Ferrari y un viaje a donde quisiera. De verdad su padre estaba muy apurado, pero claro si no terminaba ni la secundaria no podría ir a la universidad. Tomó a la niña entre brazos. Ella gritó emocionada, se iban de excursión con su hermana mayor, claro a un patio de una gran casa, pero con su hermana mayor. Mientras Hitori se encargaba de una noche de pasiones ella se iría con la niña a casa de Belinda, una noche de campamento caería de maravilla. Casi.

"Regreso al rato" se enfureció ya de la chiquilla y sus absurdos celos

Claro, no eran tan absurdos, una de las amantes en turno de la rubia tenía buen rato enviándole mensajes al móvil. Marcó rápidamente, la vería en media hora, ya se había librado de Belinda. ¿Por qué no podía guardarle fidelidad? Bueno, la razón más palpable: lo divertido que era, la adrenalina y el éxtasis de lo prohibido. Además tenía catorce años quién se tomaba en serio un noviazgo. Ella no.

"Hola preciosa"

Entre besos desató la pasión. Sus manos recorrieron aquella cintura hasta que subieron al pecho. Desabotonó la blusa para seguir derribando fronteras. En susurró la amaba. Un beso tras otro, pasiones juveniles que hacían estremecer sus cuerpos. Verificó el tiempo, tenía diez minutos para tocar el cielo y regresar a la tierra. Volvió a ver la hora, cuenta regresiva, hora de las palabras de amor y poemas aprendidos de memoria.

"Eres un encanto" reía cohibida la chiquilla oyendo esas frases de amor

"Me encantas" hora de irse. Tiempo perfecto.

Tomó un atajo, ya eran las nueve de la noche y Belinda estaría furiosa si no llegaba en diez minutos. Pensó qué mentira usaría esta vez, una que no estuviera tan trillada, podía usar la salida para calmar ánimos, después de todo el tiempo no fue tan largo. Bajó la velocidad al ver a unos bándalos que molestaban a una linda muchachita. Se acercó y entre la oscuridad vio que los chicos ya le habían arrebatado la carpeta a la indefensa niña.

"Qué pasa"

"Nada" reía uno de los muchachos "prosigue tu camino"

"Nos ocupamos" secundó el otro "de catalogar el arte"

"¡Dame eso!" gritó la joven intentado recuperar su pequeño aparatito que se sumaba a las cosas que eso chicos le quitaban

"¡Michiru!"

"Dije que me lo devuelvas"

"La dama te dio una orden" y Haruka no estaba dispuesta a seguir ese juego bobo. Ni ellos, a tolerar alguien se metiera en sus asuntos. No cederían y Haruka no se iría a gusto hasta que no terminara con ellos.

Aquello terminó en un pleito de golpes. Eran dos y creyó podría con ellos, sin embargo empezada la pelea se volvieron seis. Michiru daba golpes a diestra y siniestra con el estuche de su violín en cuanto se vieron un poco libres ambas corrieron al auto para huir del sitio

"Qué lugares se te ocurren para andar sola" se fijó en el aparato que ahora entregaba a su dueña ¿No era una televisión portátil?

"Me equivoqué de camino" refunfuñaba "¿O crees me gustan estos problemas?"

"Qué milagro no traigas un guardaespaldas" reía la rubia limpiándose la sangre "En serio qué haces en estos rumbos… Si te perdiste es porque andas sola"

"Me enfadé con mi madre y me salí así como así del conservatorio. Estaba tan molesta que creo perdí el rumbo…" se fijó en el morete que un chico le había dejado debajo del ojo a su salvadora "Lo siento Haruka, no quería… Es, era mi problema, me hubieras dejado allí"

"Ya parece" reía

Se detuvieron en un café. Marcó en su móvil el número de Michiru, en cuanto empezó a sonar le dio el aparato a la chica. De mala gana le informó a su madre estaba bien y llegaría tarde. Haruka se colocó la paleta de hielo debajo del ojo. Moretón seguro. Michiru sonrió. Pidió un poco de hielo en bolsa y se encargó del pequeño golpe.

"Gracias"

"No hay nada que agradecer…"

La dejó en su casa y cuando fue con Belinda la chica dejó de gritarle al ver el golpazo que tenía. Haruka le explicó todo lo sucedido omitiendo, claro, el haberse escapado para ver a alguien más.

"¡Eres mi héroe!"

Su sirenita llegó puntual como siempre. Había cambiado su lugar de estudios, la esperaría en el parque para irse a la biblioteca. Se levantó de la banca para saludarla. La observo un poco triste y algo desanimada. Le llevó sus cosas. Ella seguía preguntándole a dónde iba pues la biblioteca se encontraba al lado opuesto. Haruka reía. Era una sorpresa.

"Hoy yo te daré las clases… Será de box"

"¿Cómo? Ah no, el deporte no es lo mío"

"Lo sé. Así que te enseñaré defensa personal ¿o piensas siempre cargar tu violín para defenderte?"

Contra sus deseos la convenció de practicar un poco y aprender el arte de la defensa personal. No siempre estaría cerca para cuidarla ni para enfrentar sus batallas, como la de los chicos del otro día. Por fin logro animarla. Entre sus juegos la abrazó para girar con ella.

"Me tiras" reía a carcajadas su bella niña

"Anda" y la sentó encima del mostrador de guardarropa "Te voy a llevar a un lugar muy hermoso… Pero tienes que esperarme aquí porque debo comprar algunas cosas"

"Bien"

Estacionó el auto al lado de una larga barda de casi tres metros de altura. Michiru seguía observando aquel pedazo de concreto que resguardaba una de las mansiones más antiguas y abandonadas de la ciudad. Haruka acomodó un par de botes de basura encima de su auto. Aquello se veía muy peculiar.

"Ven"

"¿Vamos a saltar?" gritaba aterrorizada

"Sí"

"¿Y si nos atrapan?"

"Será muy mala suerte… Anda ven"

Entre torpezas, movimientos lentos y resbalones logran caer en la paja que estaba al otro lado. Michiru se quedó perpleja observando el maravilloso bosque que ante sus ojos se abría. Era como estar en otro país, haber viajado en el tiempo hasta el edén. Se abrió paso entre la maleza con la mano derecha y con la izquierda sujetaba la mano de su linda sirena.

"¿Ves?" descubrió las grandes hojas que tapaban el paso a un arroyo

"¡Es hermoso!"

"Es artificial" sonreía "¿Te gustaría nadar?"

"No traje ropa"

"Y qué" reía a carcajadas

Estaba en el paraíso. Haruka cortó algunos frutos para agregar a la comida que habían traído. Revisó de nuevo todo: frituras, dulces, refrescos, fruta… Michiru apareció ante sus ojos, se había quedado con la ropa interior para poder nadar. Ella no pudo disimular su asombro. Era tan hermosa, sensual y magnífica. Le besó en la mejilla para nadar un poco.

"Anda ven" sacaba la cabeza del agua

"Sí" se quitaba la ropa con torpeza.

En el agua sentía su piel, se abrazaban y sumergían en un juego infantil. Durante largo rato estuvieron así hasta que el hambre las llamó a su pequeño día de campo. ¿Podía ser que tuviera algún tipo de enfermedad? Qué le pasaba. Parecía estúpida con Michiru cerca. Dudó en acercarse porque cada vez que estaba a su lado su torpeza era más evidente. La noche las había alcanzado. Sus hermosos ojos verde azul se posaban sobre su cuerpo. Era una conjunción de la magia y el brillo de la eternidad, quién iba pensar en algo más. Una mirada y ella estaba a sus pies. Esos ojos marcados por la madurez, logrando el conjuro del los antagonismo… Pero había algo más, algo que la atraía y quería descifrar. La observó boquiabierta. Deseaba amarla, deseaba besar sus labios y morir en el éxtasis de sus pasiones… ¡Eso era! Las pasiones encontradas se reflejaban en sus ojos, ese antagonismo en que viven los seres humanos pero en equilibro se veían en sus ojos. Contraposiciones de sentimientos, fuerzas contradictorias que hacen del alma dos seres. Fuerzas que jamás se creerán conjugadas por ser enemistadas desde tiempos remotos. El toque de los sabios, de aquellos que han alcanzado un nivel que ya los demás mortales jamás comprenderán… Cómo poder explicar sus ojos, cómo poder explicar lo que hoy pasaba por su corazón…

"Solamente somos tú y yo" decía entre ruegos. Quería tocara una pieza para ella

"Pero no tengo violín" reía burlonamente

"Tengo uno aquí escondido" lo descubrió de entre la maleza

"Pensaste en todo" y fingió molestia con esa muequita simpática

"Pensaba en ti"

Volvió a sentir su alma en esas notas musicales. Se trataba de vivir el compás del alma, dejar de ver la música como se pretendía y verla como ella siempre quiso como su sueño, como la forma en que existía y amaba. Haruka tenía razón cuando su arte tuvo precio perdió la fe, y hasta el sentido práctico de por qué lo hacía. Por pasión.

"¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta?"

"Si tu contestas una mía claro"

"Tramposa" silencio. En esa oscuridad buscaba sus ojos, vivía para contemplarlos. Oía el agua, los grillitos y otros insectos nocturnos, pero ella esperaba por ese instante para volver a ver sus ojos "Bien" por fin le contestó

"¿El qué?"

"Te contestaré una pregunta por otra"

"Ah" ya lo había olvidado, su razón esta en un lado muy distante

"¿Tienes un romance con la profesora Lilian?"

"¿Eh? ¿Y eso a qué viene? ¿Has hablado con Belinda? ¿Pretendes ser mi conciencia?"

"Era curiosidad… Creo no debí preguntar"

"Sí"

"¿Cómo?"

"Tengo un romance con la profesora… Yo la amo y ella me ignora" sonreía burlona "Es en serio, no me veas con esos ojos, he intentado todo pero como se ha de ver enterado de mi otro romance con su colega… No sé como hacer se fije en mí porque le gusto" sonreía "La culpa la tiene cupido"

"¿De verdad la amas?"

"Bueno me gusta ¿La conoces? Es muy bella, es realmente hermosa y divina… Además me quedé sin maestra a quien adorar desde que mi linda profesora consiguió un mejor trabajo en otra ciudad" suspiró con tal fuerza que sintió el alma se le iba "Cosas de la vida" reía nerviosa

"Creo eres muy enamoradiza… Pensaba te gustaba ser cabeza dura y andar tras toda la escuela pero no" reía a carcajadas "te enamoras ¡De verdad te enamoras! "

"Y mi amor platónico es aún más imposible… Me enamoré de una superestrella "

"¡Eres una romántica de primera!" reía hasta desternillarse "Eso sí es mortal"

"¿Eres novia de Jessica?"

"No" contestó entre carcajadas "Me dolerá el estómago… ¿Te molesta me ría?"

"Pues aunque te dijera que pararas creo ya te resulta imposible… ¿Es tan gracioso?"

"Para mí sí" se dejó caer en la hierba por la risa "Eres un encanto"

"O un buen payaso" se enfadó

"No, espera" se puso en pie "No me burlo, es que Belinda cree eres infiel por muchas causas menos porque es parte de tu naturaleza…Te enamoras con una facilidad terrible…" Haruka la detuvo en su parloteo pasando su dedo en sus labios

En sus ojos veía una sombra de gran pena… Lo que deja las pasiones a flote, es difícil de explicar porque no entendía porqué callar sus pesares… Por eso las penas son más hondas en su ser, porque amar demasiado nunca será gratificante… Y

"Tengo un único amor, estoy enamorada de Mia una artista de Kyoto ¿La has escuchado? Ella es mi eterno amor y solamente a ella podré guardarle fidelidad"

"Que no toca el violín" decía entre tartamudeos

"Sí…"

Fue la mejor de sus ideas. Por fin Lilian caería en sus redes o en sus brazos, se escuchaba mejor. No era un pescado y así se lo hizo saber a Michiru quien alegaba eran sus redes. Pero la chiquilla reía hasta morir, podía tener razón y desde que estaban juntas a la pobre le dolía mucho el estómago por tanto reír ¡Pero era su culpa! Le causaba gracia sus romances como a nadie. Una vez le preguntó si fueran novias y la que se quedara como la engañada fuera ella le causaría tanta simpatía. Con descaro le contestó que sí. Si Belinda no veía el lado simpático del asunto era porque se fastidiaba su propia existencia. Lo importante era la idea que su sirenita le inspiró: le llevaría serenata.

"Ah no, yo no voy a tocar a fuera de una casa y esperar un cubetazo de agua"

"¡Pero solamente cantaré cinco segundos!"

"Suficiente tortura para cualquiera"

"¡Qué!"

"Nada que no voy" recogió sus cosas "arréglatelas como puedas" sonrió ampliamente

Escribió un bello poema que de plano llegó en un arrebato de rara pasión. Lo dobló y metió a un sobre perfumado con violetas. Se fue a uno de esos bar donde tiene música en vivo, así encontraría quién la ayudara a llevar serenata sin quejarse por su voz angelical. Frunció el ceño, no cantaba feo, eso fue cuando estaba niña, hoy cantaba mucho mejor.

"Todo por amor" pidió el platillo ligero

Oía la música con cuidado, quería un buen grupo para su serenata porque ésta era la última oportunidad con Lilian ¿Y si no le gustaba y llamaba a la policía? Su padre ya la tenía más que advertida. Se levantó de la mesa para ir a l baño y lavarse la cara. Se fijó a lo lejos, un par de jóvenes pelaban arduamente. Ella se intentaba liberar de su mano y él seguía discutiendo. A veces él levantaba la voz llamándola zorra y luego ella volvía a darse la vuelta para marcharse pero él se lo impedía. Afinó la garganta esperando eso terminara con el pelito

"Vete idiota" dijo el chico

"Ya basta, solo eso falta que le pegues a un mocoso porque hizo ruido" se liberó la chica por fin. De un empujón lo quitó de su paso

Haruka sonrió. Si seguía rescatando princesas un día alguien le dejaría el ojos morado, sino es que los dos. Salió del baño y se sentó en su mesa observando a las parejas ya en la pista

"La señorita de aquella mesa le envía esto"

"¿A mí?" miró a la chica que era la misma del baño. Y si no se equivocaba se trataba de la famosísima Andrea Wiechers. Levantó la ceja divertida por la situación. Se incorporó y tomó su plato para ir a la mesa de la chiquilla "Así que… gracias niño bonito"

"Bueno qué esperabas debo ser cortés hasta con los pequeños que se ponen con Sansón" sonreía de forma seductora

"Bien pues de nada"

Bastó un instante y de nuevo Haruka Tenoh estaba enamorada. Quizá las luces tenues que hacían más notar sus ojos verdes o el parecido que encontraba con alguien que no podía recordar, alguien que la enloqueció desde siempre pero a la que ella cerró la puerta. Tal vez nadie. La buscó entre sueños, la conquistó de forma lenta y calmada pues una delicia como aquella se construía lentamente. El amor se vivía intensamente con cada latido de corazón, sus suspiros ahora pertenecían a alguien nuevo, a Andrea Wiechers.

CONTINUARÁ…