Holi. No tengo mucho que decir antes de empezar el cap so, enjoy!
DISCLAIMER: Vocaloid ni sus personajes me pertenecen.
Otro día de jornada escolar y laboral comenzaba. El cielo se encontraba totalmente cubierto y la lluvia amenazaba con caer desde la madrugada. Miku se levantó de su cama con el peor de los ánimos. La noche anterior no pudo dormir por estar dándole vueltas a los asuntos de Luka y Rin. Su corazón se sentía dividido entre esas dos chicas, aunque, según ella, la primera ganó la batalla hace tiempo y nadie sería capaz de removerla.
Qué equivocada estaba.
Llegó al instituto arrastrando los pies. No deseaba ver a Rin y, mucho menos a Luka, pero no le quedaba de otra, sabía que no podría ignorar a ninguna de las dos ni desaparecer sus existencias.
La menor apareció en la entrada, tan sonriente como siempre, hablando un montón de cosas y tratando de iluminar la nublada mañana, aunque, fallando con Miku. Ella se sentía tan confusa, que no lograba abrirse con la rubia. Si bien le contaba todo, no podía decirle sobre sus dudas con respecto a la alemana, eso le partiría el corazón.
En su salón, al apenas entrar, cruzó fugases miradas con la pelirrosa, que se debatía internamente sobre ir o no a hablar con la delicada mujer. Ella en verdad quería arreglar las cosas, pero no sabía cómo. Cuando por fin se decidió a saludarla, la profesora Yuri apareció, llevándosela.
—Justo cuando iba a hablarle —comentó al aire.
—Excusas —acusó Kaito.
Lo fulminó con la mirada, pero solo recibió una carcajada como respuesta.
En la oficina de la profesora Arasawa, una peliaqua leía la hoja de proceso de Luka, con una tenue sonrisa en el rostro. La chica había mejorado sus puntajes notablemente y no se ausentaba desde hace casi un mes, lo único que no mejoraban eran sus amonestaciones por charlar en clase y molestar a los profesores.
—A pesar de eso, tiene una notable mejoría, estamos muy contentos y aliviados —comentó su profesora, sonriente.
—Sí, creo que Sakine-san hizo un buen trabajo —dijo, algo nostálgica. El tono que utilizó no pasó desapercibido para su profesora.
—Deberías volver a hablar con ella, Miku-chan.
—No puedo, he sido cruel con ella y seguro está enojada conmigo.
—Eso no es así —contradijo, con una tenue sonrisa.
— ¿Usted cree eso?
—Luka-chan es una chica muy buena, es como una trincha de pan. No se enojará con nadie a excepción de que hagan daño a sus amigos o algo parecido.
— ¿Qué sabe sobre ella?
—Sé todo sobre ella, su caso es muy especial y como profesora guía, la he acompañado.
—Quisiera entender por qué dice eso.
—Deberías escucharlo de la misma involucrada.
—Bien… Lo intentaré.
Sonriendo, se despidieron. Miku tenía una nueva determinación: arreglar las cosas con la alemana. No importa que deba tirar su orgullo por la borda. Solo una vez, arriesgaría el pellejo por alguien… Se arriesgaría por ella.
Llegó al salón e ingresó rápidamente, bajo la atenta mirada de la alemana. Eso no pasó desapercibido para la delegada, que fingió no notarlo. Se sentó en su asiento y sacó un cuaderno de anotaciones, que usaba para llevar en correcto orden su labor como presidenta de curso. Revisó las fechas de los próximos eventos y encontró la excusa perfecta para acercarse a la alemana: el festival deportivo. Sonriendo internamente, cerró el cuaderno y le dio toda su atención al profesor.
Llegó el corto receso. Apenas sonó el timbre, Miku se levantó y, como llevada por el viento, se dirigió al asiento de la alemana, con el corazón palpitándole en el tímpano.
—Megurine —la llamó, deteniendo el paso de la chica.
Ella se quedó estática, con los pelos de punta, al reconocer la voz que había pronunciado su apellido. Les dio una expresión de ansiedad a sus amigos que, comprendiendo el mensaje, salieron del salón, sin ella. Volteó lentamente hacia Miku, manteniendo una expresión ligeramente seria, aunque deseaba reír como idiota.
—Te escucho —dijo, mirándola a los ojos.
—Se acerca el festival deportivo y estaba pensando en hacerte partícipe del equipo del curso. Quiero que hablemos de eso — "y de muchas cosas más" finalizó en su mente.
—Claro —concordó, mostrando una de esas sonrisas inocentes que tanto encantan a la peliaqua.
—Bien, acompáñame a mi asiento —dijo, para sonreír levemente cuando volteó.
Mientras caminaban hasta ahí, unos pocos metros, llegó a la conclusión de que la alemana no estaba enojada con ella, como había pensado, de todas maneras, le debía una disculpa y se las daría, en el momento apropiado. La delegada se sentó en su asiento, sacando su cuaderno de notas y, arrastrando una silla, la alemana se sentó en frente de ella. Neru y Gumi se dieron miradas, entre la incredulidad y la emoción por el paso que su amiga estaba dando.
El rompecabezas podía seguir siendo armado.
—Bien, tenemos varios equipos y puedes participar en cuantos desees —informó, leyendo algunos apuntes—, tenemos, también, categorías individuales y duales.
—Ajá —dijo, sonriente, escuchándola atentamente, como si fuera una niña pequeña.
—Hay equipo de fútbol —la vio ampliar la sonrisa—, de baloncesto, voleibol, balonmano y béisbol. Individual y dualmente, hay equipos de tenis, bádminton, pingpong, natación y atletismo. En unos días haremos una reunión para que todos se inscriban, pero, como ya tenemos el equipo ligeramente definido, gracias a los dos últimos años, quise informarte antes de tiempo.
—Entiendo, está bien, si ya no hay espacio yo no tengo problemas.
—No es eso, es para que vayas pensando —dijo, haciendo gestos con las manos—, y bien ¿en cuál deseas participar?
—En los mismos que participes tú.
—No seas tonta —refutó, sin lograr contener una sonrisa.
Ese gesto no pasó desapercibido para Luka, que se sintió derretir de amor ante tan hermosa imagen. La curvatura que presentaron los hermosos labios de Miku era, definitivamente, como la luz que buscaba en la oscuridad del mundo.
—Tienes una linda sonrisa, deberías sonreír más —comentó, ligeramente sonrojada.
—Deja de decir incoherencias, te odio cuando eres idiota —bufó, desviando la mirada.
—Solo digo la verdad —se alzó de hombros, satisfecha
—Dime ya en cuáles participarás, así te largas de aquí.
—Bien, en el de fútbol y voleibol. También quiero el de pingpong y tenis. Esos cuatro, creo, que estarán bien —respondió, observando con ternura cómo ella anotaba su nombre en algunas listas.
—Listo, anotado, ahora, puedes irte.
— ¿En cuáles participarás tú? —insistió.
— ¿Si te lo digo, te irás?
—Lo prometo.
—En el de voleibol y baloncesto. También en natación y atletismo.
—Oh, coincidimos en el equipo de voleibol.
—Sí —masculló, nerviosa.
—Bien, lo prometido es deuda así que… ¡Adiós! —se despidió, levantándose de su lugar.
La delegada no esperaba que ella en verdad se retire, por lo que se sorprendió ligeramente. Segundos después, esbozó una sonrisa, mirando la silla que la alemana dejó vacía. Por su parte, Luka tenía una amplia sonrisa en el rostro, mostrando sus blancos y alineados dientes. Se sentó en su lugar y arrancó un trozo de papel, empezando a formar un corazón, observando la espalda de Miku, que era visible porque los asientos estaban vacíos.
Las clases se reanudaron, con una inusualmente tranquila Luka Megurine, que no estaba charlando con nadie y tampoco molestaba a los profesores. Miku se sintió responsable por la actitud que llevaba la alemana, pero no sabía si estaba callada debido a alguna tranquilidad que sentía o se sentía herida de alguna manera. Como estaban en la misma columna, no podía voltear a verla.
Luka se encontraba sumida en sus pensamientos, aunque finja darle su atención al profesor de física. Ella estaba pensando en la conversación que mantuvo con la delegada, conteniendo una sonrisa. Hablaron como si fuera que nunca dejaron de hacerlo, la peliaqua se mostraba amable e incluso le había sonreído. Quizás, tiene una pequeña oportunidad y no la desaprovecharía para nada.
Por su parte, la chica también estaba muy sumida en sus pensamientos, pensando en la mirada profunda de la alemana y su amplia sonrisa. Se preguntaba cómo serían las cosas si actuaba según sus sentimientos. Confiaba en Luka plenamente y sabía que no correría el rumor por ningún lado. Podía intentar decirle la verdad, que ella gusta de las chicas, pero no quería darle vanas esperanzas. Quería conocerla más y se encargaría de eso, aunque sea desde las sombras.
A la hora del almuerzo, ambas chicas se levantaron al mismo tiempo, dirigiéndose una a la otra. A mitad del camino, se cruzaron, mirándose con clara confusión.
—…
—…
—Este… ¿Podemos hablar? —preguntó Luka, nerviosa.
—Ah… Sí, claro.
— ¿Vamos al comedor o dónde prefieres ir? —dijo, rascándose la nuca, en señal de nerviosismo.
—Eh… No quiero que corran rumores sobre nosotras… Y si me ven contigo —dejó la frase inacabada, temió que la alemana se enfadara.
—Oh, no te preocupes por eso, me encargaré de cerrar la boca de todo aquel que diga alguna cosa estúpida sobre ti, o sobre nosotras…
—…
—Pero, si prefieres, podemos ir a la azotea.
— ¿Ahí? Pero no está permitido…
—Solo ven conmigo. Podemos ir separadas, si quieres.
—Está bien —cedió, insegura.
—Me adelanto.
La chica salió del salón apresuradamente, emocionada por estar a solas con la bella peliaqua. Con un ligero trote, se dirigió a las escaleras del extremo izquierdo, dirigiéndose a dicha azotea. Una de las veces que paseaba sola por el instituto, decidió ir hasta el último piso para ver qué había por ahí. Se llevó una grata sorpresa cuando pasó la puerta metálica y se encontró con una agradable vista de la ciudad.
Llegó hasta ahí y, apoyándose por la pared, se deslizó hasta el piso, tratando de calmar su errático corazón, que se negaba a dejar de latir tan rápidamente. Miraba por la puerta a cada momento, esperando que ésta se deslice y deje pasar a su acompañante.
Miku subía las escaleras lentamente. Las piernas le temblaban y temía caer en cualquier momento. Los nervios que sentía la harían delirar y perder el control de la situación. Ha pasado tiempo desde la última vez que estuvo relativamente sola con Luka y, ahora, las cosas entre ellas eran diferentes. La peliaqua no lograba comprender sus sentimientos y sabía que estar a solas con la alemana solo complicaría las cosas. Pero no huiría, aunque desee correr y esconderse de ella, afrontaría el enorme miedo que le daba la mirada de esa chica, y la superaría… O asumiría la realidad.
Llegó hasta la puerta gris y, con un poco de esfuerzo, la empujó, encontrándose con una bonita vista panorámica del centro de Tokio. No pudo evitar hacer una dulce expresión de ilusión, encantada con el espectáculo. Las nubes de las primeras horas se disiparon y el azul del cielo tenía grandes manchas blancas. Luka la miró con ternura, nunca había visto esa expresión en el rostro de su querida peliaqua y guardaría ese momento por siempre, en su corazón.
—Hola —susurró.
Miku se exaltó, volviendo a tierra. Volteó a verla, con una mirada confusa, para luego pasar a una de enojo.
—Me has asustado, idiota —regañó.
—Lo siento —rió.
La delegada se sentó a su lado, a una distancia prudente. El silencio las rodeó, un silencio tenso que ambas deseaban romper, pero ninguna de las dos se animaba, ni siquiera sabían cómo hacerlo.
—Es una linda vista —comentó la pelirrosa, casual
—Sí…
—…
—…
Miku empezó a sentir que sus nervios tomaban el control. Esa chica lograba alterarla incluso estando en silencio, sin hacer absolutamente nada. Se sentía sumamente frustrada porque esperaba que ella tome la iniciativa, así que, fue sin ningún tema de conversación o algún plan preparado. Suspiró audiblemente, recibiendo una mirada curiosa de parte de su acompañante, que arqueó una ceja.
— ¡Por Dios, di algo! —le gritó.
— ¡Hey, tranquila! —exclamó, asustada.
— ¿Para qué me llamaste aquí si no vas a decirme nada? —preguntó, frustrada.
—Uh… Es complicado.
— ¿Qué tiene de complicado? Solo dilo y ya.
—La verdad, solo quería hablar contigo, de nada en especial.
— ¿Eh?
—Sí, es decir —llevó la mano con el guante a la nuca—… Hace tiempo que no hablamos y, pensaba que éramos amigas y que… Podíamos retomar la relación de amistad que teníamos… Lo siento si entendí mal…
—Eres una idiota —respondió, con una sonrisa sincera.
Luka sintió sus mejillas sonrojarse ante la sonrisa de la chica.
—Yo sí quiero hablar de algo contigo —aseveró, empezando a sentir nervios, de vuelta.
— ¿Ah, sí? —preguntó, incrédula.
—Sí… Es sobre tu sexualidad, por decirlo así.
—Ya veo —dijo, algo desanimada.
—Es decir… Quiero saber ¿cómo lograste hacerlo?
— ¿Qué cosa exactamente?
—Decirlo así, no te ha preocupado que todo el instituto se entere y hasta parece que no te importa que lo sepan y hablen de ti o te miren de reojo.
—Es que… En verdad, no me importa.
—Tú ¿no tienes miedo de que te señalen?
—No, pueden intentar matarme también y te aseguro que no lo conseguirán.
— ¿De dónde sacas tanto valor?
—De todas las cosas por las que pasé —respondió, mirando el guante negro de dedos cortados.
—…
—Además, he crecido en una familia donde nos forman con un carácter fuerte y una gran base personal. Mi padre siempre nos enseñó cómo cuidarnos y protegernos de las situaciones sociales a las que podíamos enfrentarnos, sea cual sea el motivo. Él era muy estricto y, a veces, cruel, por lo que hemos aprendido a soportar muchas cosas gracias a sus castigos.
— ¿Eso es todo?
—No. La cultura de mi país es muy diferente a la tuya. Para nosotros, que personas del mismo sexo estén juntas es lo mismo que una pareja conformada por un hombre y una mujer. Vemos a todos por igual. En Alemania, los Derechos Humanos son primordiales y, aunque a algunos les disguste la homosexualidad, tampoco dicen nada, porque saben que cada uno hace de su vida lo que quiere, al menos hasta que afecte su vida. Por ejemplo, yo no me meto con nadie sin antes estar segura de sus preferencias, solo para no molestarlos ni causarles algún disgusto.
— ¿Allá los educan así?
—Sí, es el pensamiento arraigado en mi sociedad. Donde nadie se mete con nadie, a excepción que forme parte de su círculo social y esas cosas. A nosotros no nos gusta perder el tiempo, solo queremos producir y ser felices.
—Ya veo…
— ¿Por qué te interesa tanto?
—Porque… Yo —tragó duro, para luego apretar sus labios—… Yo también…
— ¿Qué? —preguntó, incrédula ¿acaso ella…?
—A mí también… Me gustan las chicas —finalizó, con dificultad y sonrojada.
Luka sintió que el rostro se le desencajaba. Suponía algo como eso, pero escucharlo era muy diferente. Quería saltar y gritar de la emoción, eso significaba que tenía más oportunidad de la que creía en un principio. Además, ella parecía ser la primera persona a quien se lo cuenta. Consideraba eso algo muy importante, un paso gigante en su relación, no solo por saber que tienen las mismas preferencias, sino porque ella la había elegido a ella para contárselo.
— ¿En verdad? —preguntó, tratando de ocultar su emoción.
—Claro que sí, no voy a bromear con eso —atacó, cruzándose de brazos.
—Vaya… Quién lo diría —comentó, elevando la vista al cielo—, solo por curiosidad ¿alguien más lo sabe?
—Ah… Sí, Gumi-san y Neru-san — "y Rin" finalizó en su mente.
—Ya veo —susurró—, gracias por confiar en mí —dijo, mostrando una gran sonrisa.
—Tonta —respondió, con una tenue sonrisa.
— ¿Algo más que quieras decirme? —"que te gusto, por ejemplo" completó, en su mente.
—La verdad… Sí —entrelazó sus propios dedos—, quisiera saber si tú estás enojada conmigo.
— ¿Ah? ¿Por qué lo estaría?
—Creo que he sido cruel contigo, varias veces. Yo… Lo siento por eso, en verdad.
—Miku… Tú no has sido cruel —dijo, en un tono tan melancólico que el corazón de Miku sintió que el dolor reflejado en su voz, lo traspasaba lentamente.
—Sí lo he sido…
—Miku… Tú no conoces la crueldad —afirmó, en el mismo tono.
—…
—En ningún momento me he enojado contigo, en verdad, nunca lo he hecho. Creo que, simplemente, no te agrado y has actuado según lo que sientes.
—No es eso, me agradas.
— ¿Entonces?
—No lo sé, eres rara…
—…
—No te conozco de nada y creo que eso me da miedo, te tengo miedo.
—En el pasado, mucha gente me ha temido por motivos valederos, pero creo que nunca te he hecho daño ni te he amenazado, a ti o a tus seres queridos.
—Pues… No —negó, confusa.
—Dices que no conocerme te da miedo… Entonces, ¿qué tal si nos conocemos?
—Sí —susurró, con una tenue sonrisa.
—Bien… Entonces, ¿amigas?
—Amigas.
Ambas se sonrieron, empezando a hablar de los últimos acontecimientos superficiales de sus vidas.
¿Por qué lo hice? Aún no lo sé, solo sé que quería acercarme a ella, a Luka.
Luka es, definitivamente, lo más extraño que vi en mi vida. Es como el blanco y el negro en una sola persona, enredándose, pero sin llegar a mezclarse y dar como resultado a algo nuevo, no, ella tiene a ambos, separados, conviviendo en su mente. Ella es un misterio, un enigma inentendible. Y ese enigma, es el que me llama. Pareciera un caso sin resolver, como si algo se hubiera roto, y espera que alguien venga a repararlo, porque solo, no puede. Es extraño, es raro, es interesante.
¿Qué cosas esconde ella tras su usual sonrisa y esa mirada aburrida que porta la mayor parte del tiempo? Quizás, esconde tantas o más cosas que yo detrás de mi papel de delegada. Quizás, esa es su manera de defenderse y, al mismo tiempo, de demostrar lo que cree del mundo.
Aburrida. Sí. Como si ella ya hubiese perdido el interés en vivir. Como si ella, aunque no lo parezca, haya perdido sus sentimientos, su esperanza, su todo. Pero, al mismo tiempo, sonríe, quizás, dentro suyo aún queda un atisbo de esperanza, invisible y muerto, pero está ahí. Quizás, esa esperanza puede renacer con ese rayo de luz del que ella suele hablar.
¿Y yo? Yo, soy un caso diferente. Miro al mundo con mi habitual inexpresión, porque yo sí las he perdido, todas ellas. Me arrebataron todo lo que me importaba e incluso intentaron hundirme, pero no lo lograron. Yo me erguí sobre mis piernas y, junto a mi hermano, logramos soportar la tormenta, que derrumbó a mi madre, pero no pudimos hacer nada por ella que, hasta ahora, intenta remediar sus errores del pasado.
Pero no puedo culparla. Para ella, fue más duro. Ella perdió al amor de su vida, al padre de sus hijos, al hombre que la llenaba. Yo sé que, el día que papá murió, ella también murió y nosotros quedamos huérfanos, haciendo lo posible para sobrellevar la situación.
Nuestras reacciones fueron totalmente opuestas. Mientras que mi hermano decidió volverse un pandillero problemático, yo decidí enfrascarme en mis estudios, manteniendo mi sobresaliente rendimiento. Solo quiero que, desde donde sea que esté, mi padre me vea, y sonría con orgullo.
Solo eso.
Un mes había pasado desde su reconciliación, tiempo en el que su relación crecía a pasos agigantados. El rompecabezas estaba armándose.
Miku tenía una actitud diferente con Luka. Cuando estaban en el colegio, la delegada siempre discutía y competía con ella, en todo. Cada vez que el profesor hacía una pregunta, las dos levantaban la mano, tratando de dar con la respuesta, burlándose de la otra cuando se equivocaba. Así mismo, siempre eran las primeras en pasar a completar algunos ejercicios en la pizarra y explicarlos. En las clases de educación física, las dos competían reñidamente en atletismo, riendo divertidas al final de la carrera.
Sus compañeros notaban el gran cambio que hubo en su relación, cómo, Miku había pasado de odiar a la alemana a llevarse bien con ella. De hecho, la actitud de la pelirrosa podía controlar el pesado carácter de la delegada, que parecía volverse mil veces más ligero cuando la chica de ojos azules estaba a su alrededor, bromeando, molestándola, riendo. Si bien su relación no era tan cercana como la que la delegada mantenía con cierta chica de curso inferior, era solo cuestión de tiempo.
Al retomar su relación, Luka volvió a frecuentar la casa de Miku, feliz de convivir con ellos, conociendo más íntimamente a la chica que quería y de la que se estaba enamorando. Dentro del calor de su hogar, la peliaqua se sentía mil veces más segura, razón por la cual siempre era más amable con ella, incluso el tono de voz que utilizaba era diferente, más dulce, más relajado. En repetidas ocasiones, la alemana recibió la invitación directa de Miyako para ir a cenar a la casa Hatsune, aceptando, siempre, gustosa. A veces, parecía ser que Miku no era informada de su visita, por lo que se sorprendía gratamente cuando la veía en la puerta de su casa.
También la sorprendía cuando, a veces, en ocasiones muy raras, la alemana la esperaba a la salida del club de natación. Iban montadas en la motocicleta hasta la casa de la peliaqua, para luego cenar en familia. Luka nunca podía ir a verla entrenar porque el horario le quedaba horrible. Se atrevía a saltarse los entrenamientos de fútbol, pero no se atrevía a faltar al trabajo.
Aunque eso no se aplicaba para Luka.
A veces, no se quedaba más tiempo de lo necesario en el club, solo para asistir a los entrenamientos de su amiga, viendo con admiración la manera en que ella se desenvolvía en el campo de juego. Era en verdad talentosa. Gracias a Luka, ya conocía a todas las chicas de la sub-20 del FC Tokio.
Lentamente, sin siquiera notarlo, Rin iba siendo desplazada del corazón de su amada, a quien nunca lograba amar a causa de sus incoherentes miedos. Pero la peliaqua ya no sentía ese dolor en todo momento, la sonrisa de Luka la reconfortaba a niveles inimaginables y el aura protectora que rodeaba a la chica le proporcionaba toda la seguridad que le faltaba para amar libremente. La alemana seguía con su extraña actitud de tierna rebelde con buenos modales, ligeramente irresponsable, por lo que solía recibir regaños de Miku, como si ésta fuese su madre.
Ahora mismo, llevaban una confusa relación. Ambas se gustaban, pero no lo notaban. Si bien Luka estaba consciente de sus sentimientos, así no Miku. La alemana no se animaba a confesarse, por temor al rechazo y el quedarse sola. Por su parte, la peliaqua no aceptaba la realidad porque sabía perfectamente que la chica seguía teniendo numerosas citas con sus diferentes conquistas. Y debía admitir que se sentía sumamente celosa.
Porque ella, no quería formar parte de la lista de Luka Megurine. Quería ser el fin.
En las sombras, o en la comodidad de su casa, no podía evitar expresar todo el cariño que sentía por ella, dejando a la chica darle cuánto mimo se le antoje, abrazándola cuando quiera. Pero algo le impedía ir más allá, aceptar sus sentimientos y renunciar completamente a Rin. Era el mismo temor… Pero había algo más.
Y ella sabía perfectamente lo que era. Era esa confianza perdida.
Era esa confianza, que la llevó a perder a su padre.
Así, el festival deportivo había llegado. Era una semana de fiesta y diversión en el instituto Crypton, donde sus más entusiastas alumnos demostrarían sus habilidades en las diferentes disciplinas que el consejo estudiantil había propuesto para el evento. La semana del festival, era una semana antes del fin de clases y campamento de verano. Todos los alumnos se encontraban eufóricos y felices, incluyendo a la futbolista alemana.
Ella paseaba por la institución en compañía de sus secuaces de todos los cursos, formando un numeroso grupo de personas que se movían en masa, riendo, llamando la atención de todos. Llegaron hasta las graderías, listos para ver el partido de baloncesto, donde la peliaqua participaba. Luka estaba totalmente emocionada por ver a la fina chica en ropas deportivas y admirar sus piernas. Si bien las había visto varias veces cuando estaba en su casa, no dejaba de parecerle una bella vista.
Los equipos de las clases 3-A y 3-C salieron a la cancha. Como parte del equipo de baloncesto de la clase 3-C, se encontraban Aria y SeeU, dos chicas que forman parte de su grupo de amigos, por lo que ellos se encontraban divididos en dos bandos. Uno, apoyando a sus amigos, y otro, apoyando a su clase.
Miku apareció en la cancha, robando varias exclamaciones y gritos de admiración. El uniforme de su clase consistía en un corto short negro con franjas amarillas a ambos lados y una camisilla amarilla con finas líneas verticales en color negro. La vestimenta permitía apreciar un sublime espectáculo, remarcando las ensanchadas caderas de la peliaqua y resaltando sus elegantes piernas. Llevaba el pelo recogido en una coleta, dejando a la vista su blanquecino cuello. Luka no logró contener su admiración, así que, con todas sus fuerzas, le gritó a la chica.
— ¡Miku, te ves hermosa!
La aludida volteó en su dirección, encontrándose con una sonrojada pelirrosa, que le daba una amplia sonrisa avergonzada. Sin poder evitarlo, se sonrojó fuertemente, pero sonriendo encantada. Esa alemana definitivamente estaba loca.
— ¡Idiota! —exclamó en respuesta, generando una risa colectiva.
Por su lado, Rin Kagamine miraba todo con los brazos cruzados y el ceño fruncido. De por sí, no le gustaba que todos babeen por su peliaqua, ahora debía agregarle que esa alemana había tenido el descargo de piropearla como si nada ¿acaso no tenía vergüenza? Y, para empeorar la situación, de ser posible, la aludida había respondido de manera muy positiva. Sí, tan solo gritarle que es una idiota, con el rostro sonrojado y sonriendo, era una respuesta muy positiva.
Las murallas de Miku Hatsune habían caído.
El partido comenzó. Como era el primero del festival, el público estaba muy animado, gritando y vitoreando en todo momento, reclamando cada falta, cada doble pique y cada caminata que las jugadoras daban. El partido fue muy reñido y especialmente entretenido para los espectadores.
El marcador fue favorable para el conjunto de la clase 3-C, pero eso no interesó a las chicas, ni a los alumnos, que se concentraron más en divertirse. Las chicas de la case 3-A se dirigieron a los vestuarios, riendo felices, como si no hubiesen perdido el partido.
Al lado de la entrada de los vestuarios, Luka se encontraba recostada por la pared, de brazos cruzados y una pierna apoyada en el concreto, vestida con su uniforme de fútbol, cuyo diseño era el mismo que el uniforme de baloncesto, solo que tenía mangas y el short era completamente negro. Las chicas que encabezaban el grupo, al verla, sonrieron coquetas.
— ¿Espiando a las chicas?… ¿O esperando a alguna? —preguntó una castaña, pícara.
—Esperando a una —dijo, con una sonrisa de lado.
—Oh, pero que descarada —canturreó, riendo.
Desde atrás, Miku escuchó el diálogo, sintiendo su corazón doler al escuchar la respuesta de la alemana. Ella, de vuelta, estaba dándole su atención a alguna desconocida, y no a ella. Fingiendo no verla, pasó por su lado, pero fue detenida por la pelirrosa, que la tomó del brazo derecho.
—Oye, no me ignores —pidió.
—Déjame en paz, quédate aquí esperando a alguna de tus perras —dijo, con desprecio.
—Tonta, es a ti a quien espero.
Ella volteó, mirando sorprendida a Luka, que le daba una sonrisa sincera. Relajándose, le mostró una tenue sonrisa, derritiendo el corazón de la alemana.
—Ven aquí.
Suavemente, la atrajo a sus brazos, envolviéndola en un abrazo reconfortante, rodeando su cintura. Sonrojada, Miku elevó los brazos, posándolos sobre los hombros de la mujer, para luego hundir su rostro en su cuello.
—Estoy empapada de sudor y aun así me abrazas, en verdad eres una idiota.
—No me interesa eso, solo quiero abrazarte —respondió, reposando su cabeza sobre la suya.
—Tonta.
Algunos segundos después, ambas se separaron, mirándose a los ojos, para luego desviar la mirada y tomar una distancia prudente.
—Cuando me cambie todo iré a verte —informó Miku.
—Sí, me retiro, entonces —se despidió con la mano y se fue, a trote ligero.
La alemana se alejó, dejando ver el número "10" en la espalda, con su apellido arriba. Miku sonrió, viendo cómo ella se alejaba, hasta perderse en el gentío. Volviendo a su expresión de siempre, se adentró a los vestidores, dispuesta a darse un baño y ponerse su ropa deportiva, que era una remera blanca y unos shorts azules.
Cuando salió del vestuario, fue abordada de vuelta, esta vez, por Rin Kagamine.
—Jugaste muy bien —mencionó.
—Gracias.
— ¿Me acompañas a la cantina?
—Está bien.
Se encaminaron al puesto de ventas, donde Rin compró un rollo primavera y un juego de naranja.
— ¿Podemos hablar?
—Ahora es el partido de Luka y quiero ir a apoyarla.
— ¿Ella es más importante para ti que yo? —preguntó, con dolor.
—…
—Respóndeme, dime la verdad, siempre me la has dicho ¿no?
—No, tú eres más importante —respondió, forzada.
—Entonces, ven a hablar conmigo.
—Está bien.
Con cierto deje de culpa, Miku siguió a Rin lejos de las instalaciones deportivas. Sentía que su corazón latía contrariado con cada paso que dada, lejos de la cancha de fútbol. Se sentía muy mal el abandonar así a Luka, siendo que, para ella, el fútbol es una parte muy importante de su vida.
Pero, para Miku, Rin parecía serlo aún más.
Llegaron hasta las mesas de cemento que estaban cerca de la entrada al comedor. Ahí, se sentaron y se sumieron en el silencio mientras la peliaqua terminaba su comida. La delgada miraba hacia la cancha constantemente, escuchando las exclamaciones del público, ligeramente preocupada por la alemana ¿y si se lesionaba? No, eso no le ocurriría a ella.
—Miku-chan —la llamó.
—Dime.
—Últimamente estás muy distante conmigo, ya no me buscas como antes. Ya no me envías mensajes por la noche, ni me buscas para almorzar todos los días. Ya no me visitas en casa ni me pides para que vaya a la tuya. Miku-chan ¿qué está pasando?
—…
— ¿Es por ella?
—… —Miku la miró con una ligera sorpresa— No lo sé.
— ¿Cómo que no lo sabes?
—No lo sé, me gusta estar con ella, pero no sé si es por eso.
— ¿Por qué más es, entonces?
— ¡Te digo que no lo sé! —exclamó, frustrada.
—Miku-chan, no te alteres, pero yo te amo y me duele que estés actuando así.
— ¿Qué más quieres que haga, si no estamos juntas ni somos nada?
—Prometiste que aguantaríamos esto, prometiste que me esperarías.
— ¿Esperar a qué cosa, Rin? ¿A qué tengamos el valor, a que podamos protegernos? ¡Ni siquiera podemos cuidar de nosotras mismas!
— ¿Eso quiere decir que no me esperarás? —preguntó, al borde de las lágrimas.
— ¡Yo no dije eso, deja de leer entre líneas!
—Pero eso quisiste decir y lo sabes muy bien. Miku, no puedo con esto, es demasiado.
—No llores, por favor —pidió, secando las lágrimas que empezaron a rodar—, no quiero que estés así.
—Y tú no te alejes, por favor, no quiero que actúes así —dijo, apartando su mano—, no me gusta para nada que hables con esa alemana.
— ¿Qué quieres decir con eso?
— ¿Acaso no notas que me estás cambiando por esa? Lo siento, pero soy egoísta y no quiero que estés con otra ¡se supone que es ese el motivo por el que no estamos juntas!
— ¡Pero yo no estoy con ella! Solo somos amigas y pasamos bien el rato. Rin, yo nunca te cambiaría por esa rebelde.
— ¿En verdad?
—En verdad.
—Entonces quédate conmigo.
—Lo haré.
—Eso quiere decir que no vayas a su verla ahora, me dolerá mucho que le des toda tu atención a ella.
—…
—Miku, por favor, ahórrame esto.
—Está bien —susurró.
—Te amo.
De vuelta, no respondió.
Mientras tanto, una nerviosa Luka estaba errando el tercer gol del partido.
Y eso la frustraba de sobremanera.
La ausencia de Miku en las graderías le dolía en lo más profundo del corazón, y del orgullo. La peliaqua sabía perfectamente lo importante que cada partido es para ella y, aunque sea en la institución, tenía el descaro de ausentarse. Todos notaban la tensión que oprimía los hombros de la alemana. Todos notaban, también, la ausencia de cierta chica de cabellos aguamarina. Y los rumores empezaron a correr.
El que más sonó fue el de una pelea entre las dos chicas antes del partido de la alemana. Nadie podía saber los motivos porque, actualmente, se sabe que Luka no está saliendo con ninguna chica del instituto. Quizás, a la delegada no se le dio la gana asistir y eso molestaba a la futbolista. O quién sabe qué ocurrió.
Durante el partido, la pelirrosada futbolista cometió muchos errores y estuvo a punto de provocar una pelea. Lo estúpidamente traicionada y ridícula que se sentía en esos momentos no la dejaban pensar con claridad.
El partido terminó con un tenso empate sin goles. Los nervios de la capitana contagiaban a todo el equipo e instalaron al malestar general. Lo peor de todo era que la alemana notaba eso, pero no había nada que pueda hacer al respecto. Solo quería irse a casa y llorar, o correr por las calles matando gente.
En el vestuario, la reprendida que le dio el entrenador-profesor le cayó de lo más pesado, generando una fuerte discusión entre ellos dos. Entre tanto jaleo, el hombre decidió remover a la alemana del puesto de capitana. Y eso fue como una fuerte bofetada para ella. Indignada, se retiró del vestuario, dejando su casaca en el piso, vestida con su camisilla blanca que dejaba a la vista sus tatuajes y su cicatriz en el omóplato izquierdo.
Con los nervios a flor de piel, se alejó del festival, dirigiéndose hacia su edificio, con intenciones de ir a la azotea a llorar o golpear la pared. Mientras caminaba, con el ceño fruncido, vio una cabellera amarilla junto a otra aguamarina, riendo animadamente, muy juntas, en demasiada confianza.
Y entendió todo perfectamente.
Ella había sido una estúpida todo ese tiempo, creyendo que sería correspondida por la bella Miku Hatsune. Pero qué ilusa había sido. El intenso dolor que sentía en esos momentos la dejó tiesa. Sentía que, en ese mismo instante, Miku estaba burlándose de ella al reír junto a la enana de aspecto infantil. Quería intervenir, golpear a la rubia y alejarla para siempre de su chica, pero no podía hacer eso, la peliaqua no era suya y ahora más que nunca, se lo estaba demostrando. Tragando duro, volteó, volviendo sobre sus pasos. Llegó hasta el vestuario, que se encontraba vacío. Agradeció eso internamente y se adentró a una de las duchas, desahogando sus penas.
El rompecabezas fue cruelmente pulverizado.
Fin.
LEXA DESERVED BETTER!
Como les decía c: hasta aquí llega el cap de hoy gg (?) no se preocupen, la situación esta no durará mucho, no quiero alargar el conflicto entre las tres y se resolverá rápido para luego poder adentrarnos completamente en el pasado de Miku, y en la guerra. Pero esta situación era realmente necesaria así Miku enfrenta la realidad de una vez por todas.
Desde lo que pasó con Lexa en The 100 siento que debo justificarme (?) ESO FUE JODIDAMENTE INJUSTO. Y NO, NO LO SUPERO.
En fin, respuestas a los review:
Azhenet: ¡Gracias! No sé si lo publiqué rápido de vuelta pero hice lo que pude (?). Y bueno, tu deseo se ha cumplido, se acercaron, pero no a la onda Clexa *la tipa estaba re traumada* volviendo al tema (?)... Espero que este cap te haya gustado :3
Shinobukun: Jajajajajaja, tu predicción me dio risa xD no voy a negar ni afirmar nada (?). Y no, ella no les usa, no se involucra sentimentalmente con ninguna y todo es claro como el vodka (?). Tranquila, me pasa lo mismo, siempre "siento" los fics que leo o series que veo y eso es jodidamente genial y puede ser frustrante *cofcofLexacofcof* en fin, ignora mis divagues por The 100 C: espero que este cap te haya gustado :3
Megurine Chikane: Sí, quiero ver sufrimiento y dolor... Excepto cuando se trata de Lexa y Clarke, ahí no tiene que haber más, suficiente, no, no puedo :'C. Y bueno, me vengo así como vos te vengaste de Selt ggg. En mi defensa, no vuelvo a hablar de matemáticas en todo lo que va del fic... Creo xD. Y sobre los países, me parecía mucho problema eso de inventarlos y crear todos unos gobiernos (?) además, siempre seguí de cerca el confilcto de Crimea así que me gustó la idea de escribir algo sobre eso pero no tan intenso porque eso sería arriesgado. Y sí, quizás le pasó a alguien pero dejemos eso en stand by (?) *se creyó dvd la tipa*. Y sí, bien zorra, me parecía genial agregarle eso, además de que, para ella, todo es sexo de escape gg. Y bueno, espero que mi drama no supere tu límite (?) digamos que llegamos a la cima y ahora queda el declive en cuanto a eso, no será rápido, faltan muchas cosas, por ejemplo, que aparezca el ruso misterioso gg *spoiler* y bueno, esto ya se alargó demasiado so bai xD
RatchetPower-chan: No sos un demonio, sé que hay muchos lectores fantasmas (?). Me alegra que te guste la historia, y Luka, a mí me encanta la de este fic xD es genial y está mal de la cabeza (?). El Team está avanzando, pero encontró un obstáculo :'v cosas de la vida XD. Ve a tus clases, gracias por comentar :3
InfinitySKyght: Jajajaja, bueno, es luego así de loca en la serie xD. Podía ser alemán, pero por motivos que te diré más adelante fueron en ese par de idiomas :v todo será revelado en este mundo de secretos (?). Y sí, es fuerte y denso, voy a dar un aviso luego por escenas violentas :v. Me alegra que te guste la historia gg ¡nos leemos!
Y bueno, eso es todo amigos (?) :v nos leemos eventualmente (?). No me pongo a escribir sobre Clexa acá porque puedo dar spoilers y sé que me van a odiar gg so iré a desahogarme en tumblr (?) -como si a ustedes les importase xd-
¡Saludos!
