Día familiar.

Mientras Asami lidiaba en saber en qué parte del mundo se encontraba, en Ciudad República la familia de Mako acababa de despertar y se sentaban en el gran comedor, todos esperaban muy ansiosos a que llegara San, ya que era su cumpleaños. Mako y Korra entraban al área del comedor y él muy amablemente le sacó una silla.

-Siéntate aquí gorda.

-Que no me digas gorda- le dijo ella manoteándolo.

-Hola Mako- dijo Tu, quien era el primo hermano de él y Bolín, mientras tocaba el pecho de Mako.

-No me toques- le dijo algo molesto, ya que no le gustaba que su primo siempre le hiciera esas bromitas.

-Qué pasa Mako- le seguía tocando con su índice.

-Me molesta que me toques, Tu.

-Mira ahí viene mi papá- dijo Bolín interrumpiendo a su primo y hermano.

-¡Buenos días, familia!- dijo San, quien era el jefe de la familia, padre de Mako y Bolín, un señor de unos cincuenta y cinco años recién cumplidos, blanco, ojos verdes, cabello negro con algo ya de canas y tenía un distinguido bigote.

-¡Feliz cumpleaños!- le respondieron sus parientes y le empezaron a aplaudir.

-Gracias, gracias, y gracias a todos por estar presentes en este día especial para mí.

-Papá, ven, te guardé tu asiento favorito- le decía Bolín mientras jalaba del brazo a su papá, a pesar de ser adulto, aún seguía comportándose como un niño cuando se trataba de su padre.

-Oh, sí, vamos hijo- decía San mientras seguía a Bolín, pero antes de sentarse vio que al lado de Mako se encontraba una mujer.- Mako, me puedes decir quién es esta hermosa jovencita- decía él haciendo sonrojar a Korra.

-Es Korra, papá, ya la conoces, es amiga de nosotros desde que éramos niños, pero ahora resulta que ella y Mako son…

-Es que ella y yo no nos habíamos visto desde que regresé de Ba Sing Se- interrumpió Mako a su hermano y abrazaba a Korra- Y ahora que nos reencontramos, hubo chispas entre nosotros- decía haciendo que San quedara muy sorprendido- Korra es mi novia- decía Mako tratando de sonar lo más convincente ante su padre.

-¡Ese es mi hijo!- dijo San dándole unas palmaditas en los cachetes del ojidorado, ya que al fin su hijo había encontrado el ''amor''.- ¡Muy bien!- decía muy emocionado- Ven chula, siéntate aquí- decía el señor sosteniendo el brazo de Korra.- Mira nada más, qué músculos.

-Jajaja- se reía Korra, pero no sabía si lo que el ''suegro'' le dijo era un cumplido o una crítica.

-Teniendo este cuerpo tan fuerte entonces mi nieta saldrá muy sana- dijo San haciendo que Korra casi se desmayara del comentario- Es una broma- dijo alegre el ''suegro''.

-No le hagas caso, ven, siéntate- le dijo Mako agarrándola para alejarla lejos de su padre el bromista.

En las afueras, muy afueras de Ciudad República, Asami se encontraba dentro de la misma troca que la trajo a ese alejado lugar, el Sr. Enzo (el chofer) estaba manejando, pero sólo se burlaba de ver cómo la muchacha trataba de que su celular obtuviera señal. En cierta forma le daba lástima, ya que por su culpa ella estaba ahí.

-Así que es tu primera vez en el Pantano Brumoso- le dijo él tratando de animarla.

-Pues sí, aunque fue un viaje muy inesperado; y a todo esto, este lugar está cerca de Ciudad República- preguntaba Asami.

-No, qué va. Si estamos al sur de ahí.

-Oh, y… ¿cómo cuánto tiempo se hace de aquí para allá?

-¿Manejando o a pie?

-¿En avión?

-Jajajajajaja, jejejejeeje, jajaajaja- reía Enzo, ya que lo que Asami no sabía, es que no existía un aeropuerto en ese lugar, ya que estaban en lo más profundo del pantano.

De nuevo en Ciudad República, la familia se encontraba desayunando, cada quien en su plática, en eso Meng-Meng, una de las primas de Mako, quien estaba embarazada, sintió cómo le pateó uno de sus bebés, ya que tendría gemelos.

-¡Ay, ay! Korra siente- dijo ella mientras le agarraba la mano de la morena para ponerla sobre su panza, ya que se encontraba a su lado.- ¡Está pateando!- dijo ella emocionada.

-Ay, es cierto- dijo Korra feliz.

-Esto del embarazo es horrible, y más cuando tendrás gemelos, además te hechas muchos gases- decía Meng-Meng espantando algo a Korra.

-Tener hijos es lo máximo, yo por eso tuve dos, y hubiera podido tener más si mi esposa no se hubiera ido al Cielo antes, que en paz descanse- dijo San.- Pero me está siendo falta la nieta, ya que todos en esta familia han tenido hombres, ¿verdad, hijo?- decía San dirigiéndose a su primogénito.

-Sí- decía con algo de enfado, Mako.

-Papá, Ópal y yo estábamos hablando que después de que Ónix cumpla un año, queremos intentar tener una niña.

-¡Sí, suegro!- decía ella.

-Qué coincidencia, nosotros también queremos una niña- dijo Tu agarrando la mano de su esposa.- incluso anoche estábamos practicando una posición en la que se logra que el esperma entre más adentro y entonces…

-Tu, estamos comiendo- decía Mako algo asqueado por el comentario, al igual que su padre, en muchas ocasiones no soportaban a Tu, pero era familia y con todo y rarezas lo tenían que aceptar.

-Hijo, por favor- ahora dijo Chow, el padre de Tu y hermano menor de San.

-Lo del esperma me pareció interesante. Crees que yo…

-¡Madre!- dijo exaltado San, ya que Jin a veces no tenía pudor en ciertos aspectos.

-Jajajaja, ya no te exaltes hijo- le respondió ella.

-En fin, eh… Korra, dime, ¿a qué te dedicas?- preguntó San a la morena.

-Mmmm, bueno yo…

-Es cantante, pa- interrumpió Mako.-Estudió en el conservatorio y todo.

-¿En serio?

-Sí, de hecho acabo de graduarme hace un par de meses y ahora estoy empezando a prepararme para titularme.

-Vaya, eso es muy bueno, me da mucho gusto- dijo San viendo que su ''nuera'' era una mujer preparada.

En eso uno de los tantos sobrinitos que había, cayó dormido sobre su plato, ese niño era el hijo mayor de Meng- Meng. Korra se preocupó y se iba a levantar a ayudarlo pero Mako la detuvo, ya que su mamá se levantó.

-No pasa nada, no te preocupes, Shao Jr. tiene narcolepsia, le pasa todo el tiempo.

-Lo heredó de su padre- decía San haciendo que Shao se sintiera avergonzado- porque nosotros los Jintao somos muy fuertes, y muy bien dotados (lo sé no se me ocurrió otro apellido, con eso que en avatar no tienen x_x ).- Por cierto, tú no tenías una amiga llamada… Asuma, Samadhi, As…

-¡Asami!- dijo Korra.

-Asami, sí, ella. ¿Qué ha sido de su vida?- preguntó el señor con interés- ¿Se casó?- y al decir eso, la familia sólo hizo un largo suspiro.

-Esa es otra historia- dijo la tía Yu- se va dando cuenta que con el tipo con el que se va a casar, se andaba acostando con su ''amiga'' y entonces…

-Tía Yu- dijo Mako interrumpiéndola, haciéndole notar que Korra estaba algo incómoda escuchando eso.

-Bueno, qué les parece si mejor nos comemos el postre- dijo Bolín para cambiar el tema.

De nuevo en los adentros el pantano, Enzo se encontraba revisando el motor de su troca, ya que con todo el calor que hacía ahí, se había calentado.

-Y si yo manejo y tú me empujas- decía Asami al señor.

-Ehh, no, mejor voy con mi amigo, él sabe de esto- decía Enzo, ya que no quería ir empujando su propia troca. Se iba caminando cuando Asami le pregunta:

-Sr. Enzo, ¿y si viene alguien, qué le digo?

-Jajajajaajaja- se reía Enzo.- ¿Alguien? Bueno, si pasa ''alguien'', algún nativo, usted nada más dígale: ''A corcus cañá''

-¿A corcus caña?

-¡Cañá!

-Por eso, a corcus caña- seguía repitiendo la porbre de Asami mientras veía que Enzo se retiraba.

De regreso en Ciudad República, la familia de Mako seguía festejando el cumpleaños de su padre, ahora era el tiempo de jugar baseball, así que todos portaban sus respectivos uniformes y se encontraban en el enorme jardín que habían simulado una cancha de este deporte.

-¡Vamos familia! Vengan, vamos a tomar posiciones, a ver Mako, tú vas a primera- decía San mientras organizaba a su equipo.

-Yo siempre voy a primera, ahora quiero tercera.

-¡Que te vas a primera!

-Como siempre- refunfuñaba Mako.

-Tú Shao Jr., te vas a segunda.

-Sí, tío.

-Y tú, Korra, ¿sabes jugar baseball?

-Bueno, yo así como jugar pues…

-Cúbreme tercera junto a Mako- le interrumpió San.

-Tercera, eh, sí- decía la morena mientras se iba hacia donde Mako estaba.

-Vamos a enseñarles quién manda- decía entusiasmado San.

-Sí, les enseñaremos quién manda- repetía Korra aunque no tuviera idea de cómo iba a jugar, cosa que llamó la atención de Mako y sólo la miraba de forma divertida, pero a la vez, había algo en ella que le estaba atrayendo su atención.

Asami estaba ya muy cansada de tanto esperar, hacía más de media hora que Enzo se había ido y aún no regresaba; le bajaba a los vidrios, los volvía a subir, cambiaba de pose, se maquillaba, en fin, ya estaba agotada, pero no fue hasta que un pajarito entró en la troca y espantó a la chica, haciéndola gritar como loca.

-¡Auxilio! ¡Ahhhh!- salía corriendo toda desesperada la pobre pelinegra.

De regreso al juego de baseball, toda la familia estaba atenta, era el turno de Shao para batear.

-Esta es para usted, querido tío San- le dedicaba su bateo, cosa que San puso los ojos en blanco, es cierto que amaba a su familia, pero este sobrino político a veces hacía que perdiera sus casillas de tan enfadoso que era.

-¡Ay hijo!- dijo San antes de lanzarle la bola, cuando lo hizo, Shao logró batearla, no fue muy alto pero si lo suficiente para correr a primera base.

-¡Agárrenla! ¡Agárrenla!- decía la abuela Jin.

-¡Pónchalo, pónchalo!- decía Bolín desde la banca, ya que aún no le tocaba jugar. Shao Jr. había logrado atrapar la pelota, iba corriendo tras su padre con el propósito de poncharlo pero en eso le dio el ataque de la narcolepsia y se desplomó en el suelo, Mako fue corriendo y le quitó la pelota para lanzársela a Korra.

-¡Atrápala muchacha!- le gritaba San a la ojiazul, pero por desgracia para Korra, el baseball no era su fuerte, así que cuando Mako le lanzó la pelota, ella no pudo atraparla y se cayó, así que con esto Shao logró hacer carrera.

-Shao Jr.- le decía Mako a su sobrino, pero éste estaba ya en el quinto sueño.

Ya era algo tarde y la lluvia estaba muy fuerte, Asami estaba toda empapada, así que como pudo agarró una hoja de una palmera y la usó como si fuera su paraguas.

-¡Sr. Enzo!- gritaba ella con desesperación.

Ya llevaba como veinte minutos caminando, estaba asustada y desesperada de no encontrar ni si quiera un solo rastro de civilización. Lo único que veía eran árboles y plantas, y uno que otro animal extraño.

-De toda la ropa que tengo, ¿por qué rayos tuve que traer puesto un vestido de novia? Y peor, con tacones, y para variar, tuve que traerme la bolsa más grande y pesada- se lamentaba Asami, y en un paso en falso que dio, se atoró en una especie de lodo.- ¡Ahhhh! ¿Qué es esto? ¿Por qué el lodo se mueve?- decía ella mientras se hundía cada vez más, ya que había caído en una especia de charco lleno de lodo, por ello éste le impedía que se sumergiera por completo.- Ay, no, mi bolsita no- decía levantando su bolsa para que no se hundiera, en eso ella volteó y pudo ver que un caballo-avestruz estaba en la misma situación que ella- ¿Y tú cuánto tiempo llevas aquí?- le preguntó al indefenso animal mientras empezaba a llorar de la frustración.

Rato después, la lluvia se había calmado, y Asami estaba profundamente dormida sobre el gran lodo, ella realmente se había rendido, pero no muy lejos de ella, alguien se lograba ver por atrás.

Ya era de noche en la ciudad, y los Jintao se habían ido a dormir, todos menos Mako y Korra, quienes estaban acostados (no piensen mal, realmente estaban así jeje xD) en la cama de ella, ni uno de los dos decía una palabra, solamente estaban ahí e intercambiaban unas cuantas miradas, pero Mako decidió romper el silencio.

-¡Ay, estoy muerto!- decía con un suspiro el ojidorado y empezaba a cerrar sus ojos.

-Sí, yo también- le respondía Korra- Oye, estuvo divertido el cumpleaños de tu papá ¿no?

-Ajá- le respondía ya entre suspiros, pues realmente se estaba quedando dormido.

-Me encantó porque fue un cumpleaños muy diferente, digo, siempre hay música, pastel, regalos, pero con el de tu papá aparte de los regalos y el pastel fueron puros juegos, jeje, me encantó cómo Bolín no podía aceptar que su propia esposa le ganara en Pai Sho, y justo cuando él le iba a ganar, su bebé le tumbó todo el juego, jajajajaa, eso fue divertido ¿no crees?- dijo ella volteando a ver a Mako, pero él ya estaba bien dormido, cosa que puso algo nerviosa a ella- Oye, Mako, pssss…. Te tienes que ir a tu cuarto- trataba de despertarlo, pero al ver que éste no reaccionaba y de ver que se veía muy sexy durmiendo en su cama, decidió aprovechar esta oportunidad y con algo de timidez, se empezó a acercar a él y se recostó sobre su pecho, pasando uno de sus brazos sobre él para abrazarlo.- ¡Buenas noches!- dijo ella y se dispuso a dormir.

Mako en eso empezó a sentir un peso sobre él, así que abrió poco a poco sus ojos, cuando en eso vio que Korra estaba durmiendo sobre su pecho y lo abrazaba, al principio quiso moverse, ya que había reaccionado que se había quedado en su cuarto, pero al ver que ella estaba muy cómoda, decidió mejor no despertarla y como era su amiga del alma, decidió que no tenía nada de malo y también le correspondió el abrazo, y así los dos esa noche durmieron muy felices.

En otro lugar lejos de ahí, Asami se encontraba recostada sobre un tapete, pero a diferencia de antes, ya no portaba su vestido, sino se encontraba en su fina ropa interior de encaje que usaría para la boda, despertaba poco a poco, ya que escuchaba un ruido extraño, como si estuvieran golpeando algo; cuando abrió los ojos, pudo observar que ya no se encontraba en el charco, sino en una especie de choza, en eso vio una sombra y se asustó, pero lo que más le asustó fue ver que ya no tenía puesto su vestido y por instinto se cubrió con sus manos su pecho.

La sombra que veía empezaba tomar forma y pudo observar que era un hombre con un machete que cortaba quien sabe qué, ella decidió esconderse detrás de una silla que estaba ahí cerca, tenía mucho miedo, pues quién sabe qué tipo de lunático estaba ahí; la silla estaba junto a una mesa, y ahí estaba un sartén, sin pensarlo dos veces agarró el utensilio (bien tipo Rapunzel en la peli de Enredados, lo sé jajaj xD), con mucho cuidado se fue acercando a la pared que estaba cerca de una entrada que daba con lo que era la cocina, el lugar donde estaba el extraño, ella se iba preparando para lo que fuera necesario, en eso el extraño empezó a acercarse hacia la entrada y cuando pasó cerca de ella, Asami gritó:

-¡A corcus cañá!- y ¡bam!, le dio un santo trancazo a su capturador en la cabeza, dejándolo inconsciente.

-¡Cielos! Creo que lo maté- dijo ella temerosa de que sucediera lo peor al ver que el hombre yacía en el suelo.