Reencuentros
19 de agosto
La caravana había partido temprano para aprovechar la luz del día. Habían avanzado gran parte de la zona intermedia del bosque y no faltaba mucho para llegar al segundo centro pokemon, lo que indicaba que pronto estarían fuera del bosque. Después de lo sucedido con los Dustox y Beautifly, nadie quería estar un momento más y deseaban llegar rápidamente a una zona más despejada. El viaje se había alargado debido a la intrincada ruta que había que recorrer para mantener la caravana unida, pero había valido la pena: los pokéglov habían detectado señales a la distancia pero se mantenían alejadas del grupo, parecían no querer entrometerse en un grupo grande de personas.
"Esta debe de ser una de las ventajas de viajar en grupo." Pensaba Arthur "Un grupo grande desanima a posibles depredadores, eso significa que si algo nos ataca, o son pokemon muy estúpidos, numerosos o son unos que no van a ser fáciles de rechazar…"
"¡Hola Arthur!"
Arthur volteó la cabeza a un costado, era Max que se había alejado de la zona segura de la caravana, junto a él se encontraba Treecko.
"Hola Max ¿Qué haces aquí? No deberías alejarte de la zona segura."
"Bueno, sé que no debo alejarme del centro, sólo quería darte las gracias a ti y a los demás por lo del rescate de ayer, oí que fue tu Blaziken el que me llevó al campamento."
"De nada Max, solo hacíamos lo que teníamos que hacer. No íbamos a dejarlos abandonados en esa caverna, más aún después de… Digo… Nada… Solo que no íbamos a dejar a un superviviente abandonado a su suerte." A Arthur casi se le escapa lo del que había visto en el subterráneo del centro pokemon, los que sabían habían prometido no mencionar lo sucedido para evitar esparcir el pánico entre los miembros de la caravana.
"Mira, no conozco los detalles… Pero… Me he enterado que en el subterráneo encontraron gente muerta por culpa de los Dustox y los Beautifly… Y a un superviviente… "Se detuvo un poco antes de seguir, aún le daba escalofríos de pensar en la muerte "No sé que le habrán hecho, pero de igual formas, gracias a ti y a los demás se pudo evitar que hayan hecho lo mismo con nosotros."
Arthur suspiró, no quería colaborar en destruir más aún la inocencia del niño. El hecho de que sucedieran todos estos extraños sucesos ya debieron de haber hecho gran peso en él y no quería empeorar la situación.
"También me enteré sobre quién era el superviviente ¿Era Rico el cazador de pokemon? ¿No?"
Arthur espero unos segundos antes de contestar, aún le impactaba un poco su muerte a pesar de que lo había conocido un día.
"Veo que no te pierdes nada de lo que sucede ¿eh? Efectivamente, era un ex cazador de pokemon, el te mencionó, dijo que habías estado cuando lo apresaron."
"Si… Cuando viajaba con Ash, May y Brock, habíamos parado en el centro pokemon y ayudamos a una oficial Jenny a apresarlo, en el camino al centro habíamos visto signos de sus trampas de captura. Es un tanto irónico que una persona tan mala como él haya terminado sacrificándose para que ustedes pudiesen escapar…"
"¿Así que también te enteraste de eso? Mira Max, uno nunca sabe lo que ha tenido que vivir una persona y el porqué ha hecho de cierta forma las cosas. Rico debía de tener sus propios motivos para hacer lo que hacía, pero eso no significa que no pudiese hacer algo noble o que no pudiese ser bueno por dentro. Ahora sí, nunca podremos saber el verdadero motivo ahora que ya no está…"
"Bueno… A lo mejor tienes razón… Nos vemos Arthur…" Dijo pensativo mientras volvía junto a Treecko al área de seguridad.
"Nos vemos" Se despidió Arthur.
Mientras tanto, en el otro extremo del círculo protector, se encontraba Brendan entre la multitud de gente de la zona izquierda de la caravana cubriendo ese flanco.
"Hola Brendan" Dijo Jennifer acercándose del centro. Llevaba entre sus brazos a Happiny que se encontraba dormida.
"Hola Jennifer, ¿No deberías estar en el centro?"
"Ya lo sé, digamos que estoy un poco aburrida y de estar tanto rato caminando sin que pase algo interesante" Dijo mientras bostezaba un poco.
"Oye, deberías estar agradecida, por lo menos no nos han atacado y eso es una gran cosa" Dijo mientras apoyaba sus manos detrás de su cabeza.
"Hablando de eso, aún me falta darte las gracias por lo del rescate de ayer" Dijo la Joy con una sonrisa.
"Oh, vamos…" Respondió Brendan bajando la mirada "Yo no hice gran cosa… Fueron Arthur, Andrés, el señor Batuo y Rico los que hicieron todo… Casi lo único que hice fue molestar…"
"¡Oh! ¡Eso no es tan cierto! Probablemente si no fuera por tus pokemon, ellos no hubiesen podido sacar a todos de la caverna incluyéndome a mí y a Happiny."
Brendan suspiró antes de seguir.
"A veces pienso que no soy nada especial: Arthur y su maestro son expertos luchadores, Andrés sabe utilizar bien armas de fuego, Rico también sabía utilizarlas. Yo con suerte soy un entrenador pokemon y la idea de llevar un cuchillo o una pistola no me agrada del todo. Si no fuera por mis pokemon, estaría siendo casi un estorbo y estaría yendo en el centro con ustedes…"
Al ver a Brendan así de deprimido, la Joy puso su mano en el hombro del entrenador, algo que lo tomó por sorpresa.
"Mira… Piénsalo desde este punto de vista… Yo apenas puedo defenderme y Happiny probablemente no pueda hacer mucho tampoco… La gente de la zona de seguridad de la caravana se siente tremendamente inútil al no poder hacer nada para defenderla y por eso da su mejor esfuerzo en hacer las labores cotidianas como montar el campamento, cocinar, etc. La gente como Arthur, Andrés, el señor Batuo, Norman o los policías son muy valorados y apreciados por los demás ya que de depende de ellos nuestra supervivencia. Entre ellos te encuentras tú por supuesto. Quizás si te hace sentir mejor, las cosas a lo mejor no estarían tan bien si no estuviesen tú y tus pokemon. Quizás también deberías considerar pedirle a Andrés, a Batuo o incluso a Arthur que te enseñen a defenderte si es que eso te hace sentirte más útil."
Brendan no pudo evitar sentirse un poco halagado, nunca se había puesto a pensar desde ese punto de vista. Efectivamente, el hecho de ser un entrenador ya lo hacía más aventajado que decenas de civiles de la caravana.
"Eh, gracias, no había pensado de esa manera y bueno, quizás un día de estos considere tu idea."
"Qué bueno que eso te haya animado un poco ¿Cuánto crees que falte para salir del bosque?"
"No estoy del todo seguro, aunque a estas alturas deberíamos de haber llegado hace rato, pero hemos tenido que estar dando vueltas para mantener la caravana cohesionada y eso nos ha permitido mantenernos a salvo" Dijo tras recordar las señales del radar de su Pokéglov que cada cierto rato detectaba, al parecer, los pokemon no se han atrevido a atacar un grupo tan grande por el momento. "Al menos el plan del jefe de policía ha funcionado de momento."
"Eso espero" Contestó Jennifer con un suspiro "Estoy ansiosa de dejar este bosque y dejar atrás a todos esos pokemon tipo insecto. Después de ser secuestrada por ellos, no quiero verlos en toda mi vida si es posible."
Brendan concordaba con ella, después de todo lo vivido, estaba seguro que nadie de la caravana deseaba volver un pokemon de tipo insecto en su vida.
Tras una hora más de caminata, todos estaban emocionados: habían por fin llegado al segundo centro pokemon.
"¡Lo hemos logrado!" Gritaban algunos "¡Ya nos iremos de este maldito lugar!" Decían otros.
Cuando la caravana llegó al centro del claro en que se encontraba el edificio, el alcalde se posicionó al frente y habló en voz alta.
"¡Escuchen todos! ¡Igual que la vez anterior, un grupo entrará a asegurarse de que el interior del centro pokemon es seguro, tomaremos todos los suministros que encontremos y partiremos en dirección hacia la salida del bosque! ¡Si estamos de suerte, podremos armar el campamento a las afueras de Ciudad Rinchiend para seguir en dirección a Ciudad Férrica antes de que acabe el día!"
El alcalde iba a seguir dando más instrucciones, pero los Hondour y Handoom de la caravana comenzaron a perder la calma y a gruñir.
"¿Qué pasa Boss? ¿Ocurre algo?" Preguntaba Andrés a su Houndoom al ver que empezaba a comportarse de manera extraña.
Fue entonces cuando los radares de los pokéglov dieron una señal de alarma.
"¡Un enjambre de pokemon se acerca por el oeste a gran velocidad!" Gritó Arthur "¡El escaneo está en marcha, llegaran en treinta segundos! ¡No consigo saber cuántos son con exactitud!"
Toda la caravana dispuso a preparar posiciones defensivas. Arthur, que se encontraba en el sector oeste, liberó a todos sus pokemon. Los Houndour y los Houndoom de ese sector se colocaron en guardia, más los policías y los hombres con armas de fuego en posiciones de tiro. Los que llevaban armas caseras o armas de Batuo esperaban detrás de los hombres con armas de fuego para entrar en combate cuando estos hayan disparado. Los hombres al norte, incluido Norman y gran parte de los policías más la gente al sur que incluía a Andrés, se prepararon para dar apoyo en caso que los pokemon quisieran flanquearlos. Brendan, al otro extremo, liberó a sus pokemon preparándose en caso de que los rodearan.
"¡Los tengo! ¡Son beedrills y son alrededor de treinta! ¡Prepárense todos!" Gritó Arthur que desenfundó sus espadas. Bruce y los demás estaban a su lado listos para defenderlo a él y a los demás.
"Los beedrill son pokemon muy territoriales, atacan utilizando sus tres aguijones venenosos en grandes enjambres. Vuelan velozmente y atacan repetidamente su presa hasta inmovilizarla para llevársela a su colmena." Informaron los pokéglov.
Los beedrill empezaron a salir de la espesura y realizaron un ataque frontal hacia la caravana. Los hombres con armas de fuego comenzaron a disparar, produciendo las primeras bajas en el enjambre. Pero los pokemon avanzaban rápidamente y los tiradores retrocedieron para dar paso a los hombres armados con armas de corto alcance. Tras tomar velocidad, Arthur corrió y cortó con las dos espadas una de las abejas. A su lado, un hombre clavaba con una lanza improvisada el abdomen de otra.
Bruce tras dar un salto, golpeó con todas sus fuerzas con los puños a un beedrill en la cara, desintegrándola en un amasijo de fluidos de insecto. Uno de ellos se lanzó sobre Lucy que parecía ser más indefensa, pero esta lo recibió con un atactrueno que chamuscó completamente al insecto. Otro más se arrojó sobre ella, pero para su sorpresa, ella se arrojó a un lado y rodó en el suelo, terminando con sus aguijones clavados en el piso. Un hombre, aprovechando la situación, cortó en dos al beedrill con un machete.
"Menos mal que le enseñe a Lucy a evadir ataques en tierra…" Pensaba Arthur mientras veía como la Lanturn evadía los ataques con todo tipo de saltos y se revolcaba en el pasto mientras electrocutaba a sus oponentes, los congelaba con rayo de hielo o perforaba con delgados chorros de agua.
Algunos beedrill intentaron buscar nuevos blancos, rodeando por el norte y el sur. Andrés aprovechaba de disparar con el fusil de asalto a los que se aproximaban. Boss ayudó a deshacerse de uno con un lanzallamas que transformó al insecto en una bola de fuego chisporroteante. Un beedrill se acercó demasiado, pero Andrés lo recibió con un bayonetazo directo en el torso, tras arrojar el cuerpo, siguió disparando a otro que mutiló en varios trozos con los pesados proyectiles de rifle.
En la zona norte se encontraba Batuo y Norman. Norman había liberado a Vigoroth que atacaba de manera salvaje a sus oponentes mutilándolos con golpes furia, cuchillada y puño certero. A un lado, Medicham decapitaba a un Beedril con psico-corte, otro intentó atacarlo por detrás pero Medicham dio un salto giratorio hacia atrás y tras iluminarse sus ojos en un brillo celeste, utilizó psíquico en el Beedrill. El pokemon recibió un golpe psicoquinético tan poderoso que simplemente estallo en pedazos para luego caer Medicham limpiamente en el suelo.
Batuo, a pesar de su edad, se movía con agilidad y destreza. Con un tajo cruzado de las dos espadas que llevaba desmembró a un beedrill, otro que se acercó fue recibido con una patada giratoria en el rostro que lo arrojó lejos. Otro beedrill intentó atacar con los aguijones a un costado del maestro monje pero falló miserablemente al ser evadido con un salto hacia atrás. Entonces, Batuo aprovechó de contraatacar, con un corte descendente de ambas espadas, separando los dos brazos del beedrill y sus dos piernas, con otro corte separó el abdomen de la criatura y con un último corte lo decapitó, quedando cada parte de su cuerpo desparramada en el suelo.
El ataque parecía que iba a ser fácilmente rechazado, pero las esperanzas de una victoria rápida se esfumaron al aparecer la señal de treinta nuevos individuos por el oeste otra vez. La carga de los insectos fue más efectiva al estar todavía los combatientes encargándose de los últimos beedrill que quedaban del primer grupo. Algunos hombres fueron pillados desprevenidos y terminaron en el suelo siendo atacado repetidamente por los aguijones ponzoñosos de los beedrill. Otro hombre logró satisfactoriamente clavar a uno con un arma casero, pero tras liberarse del cadáver, un nuevo Beedrill se arrojó sobre él, clavándole el aguijón de su abdomen en el torso y luego lo aguijoneó en la espalda hasta derrumbarlo en el suelo.
Bruce corrió hacia un beedrill que intentaba atacar a Arthur por la espalda, lo tomó sorpresivamente del torso y con sus poderosos brazos, prosiguió a desmembrarlo completamente. Primero le arrancó un brazo, luego el otro y de un puñetazo, pulverizó su cabeza. Finalmente, arrojó el cuerpo a un lado.
Miembros de la segunda oleada aprovecharon de rodear la caravana y comenzaron a atacar el sector oriental de ella. Los Beedrill atacaban inútilmente al Magcargo de Brendan, debido a que ocupaba su concha como escudo. Intentar atacarlo era inútil al ser su cuerpo casi magma puro. Los Beedrill terminaban siendo incinerados al intentar aguijonearlo y este contraatacaba con ascuas y otros ataques de fuego. Shiftry se movía velozmente y cortaba a sus enemigos con sus manos afiladas. Aggron no era muy rápida en sus ataques pero su coraza metálica la hacía invulnerable a los aguijonazos, lo mismo sucedía con Rhyperior y Kaiser que parecían reírse de los ataques inútiles de los beedrill.
Repentinamente, los radares empezaron a detectar una nueva oleada de beedrills, esta vez venían del este a ayudar a sus hermanos que habían rodeado a la caravana. Ahora estaban siendo atacados en gran número en todas direcciones y las cosas se estaban empezando a complicar cada vez más.
Un beedrill logró hacerse paso por el perímetro de seguridad volando por encima de los defensores. Los civiles indefensos intentaban cubrirse como sea, pero el pokemon fue detenido por los proyectiles esféricos de un ataque de balas semilla. Al lado de Max y Caroline que se encontraban abrazados esperando que el combate terminara, se encontraba Treecko, ahora que había matado a su primer pokemon, se sentía lleno de seguridad y de deseos de luchar.
"¡Treecko! ¡Eso estuvo fabuloso!" Le gritó su entrenador.
Treecko vio como otro Beedrill sobrevolaba la zona y se lanzaba hacia él por ser la mayor amenaza, esquivó un intento de aguijoneo y tras moverse entre la gente asustada, golpeó al enemigo con ataque rápido, el Beedrill, todavía vivo pero malherido, intentó levantarse pero fue sostenido por el cuello y Treecko utilizó mega agotar. El cuerpo del Beedrill se comenzó a marchitar mientras su energía vital era drenada hasta que terminó falleciendo. Tras arrojar el cuerpo, siguió examinando la zona en caso de que hubiesen colado más.
Un nuevo beedrill consiguió perforar el perímetro e intentó atacar a una mujer: la madrina de Jennifer, la cual se encontraba abrazándola para protegerla y Happiny asustada abrazaba la pierna de su ama. Tras darse cuenta, Treecko avanzó utilizando ataque rápido y lo golpeó con su cuerpo en el aire antes que la alcanzara. Ambos pokemon rodaron en el suelo, terminando Treecko sobre el beedrill. Treecko prosiguió a golpear con uno de sus puño la cabeza del pokemon insecto mientras lo sostenía con la otra. Lo golpeó una, y otra, y otra y otra vez. Luego, apoyando al cuerpo del insecto atontado sobre su cuerpo con la ayuda de un brazo, tomó la cabeza del Beedrill y tiró de ella con todas sus fuerzas mientras daba un grito. Max, que estaba contemplando la escena junto a su madre, decidió apartar la vista ya que predecía lo que iba a suceder. Tras un momento de forcejeo, la cabeza cedió con un crujido húmedo y lentamente terminó siendo arrancada de su cuerpo. Treecko, con el cuerpo completamente manchado de fluidos de insecto, arrojó a un lado el cuerpo y la cabeza a la que aún le colgaban parte de sus entrañas.
El pokemon se levantó, mirando orgulloso a su amo y a la madre de este. Ambos tornaron la vista hacia él y Treecko comenzó a brillar. Lentamente, su cuerpo comenzó a crecer y cambiar de forma, tras unos breves momentos, Treecko dejó de brillar y reveló su nueva forma. Ahora Treecko había evolucionado en Grovyle.
"Treecko… Digo… Grovyle…" Fue lo único que pudo decir Max.
Grovyle, contemplando su nuevo cuerpo y sintiendo su nuevo poder, lanzó un grito de victoria al aire.
Arthur seguía peleando contra los beedrill, sus ropas se encontraban manchadas del líquido verdoso de los fluidos de los beedrill. Escuchó unos pitidos de su Pokéglov y contempló horrorizado su radar.
"¡Mierda! ¡Vienen más y en todas direcciones!" Gritó el monje.
Se encontraban completamente rodeados por las tres oleadas de beedrill y ahora venía una cuarta gigantesca que venía de todos lados. Arthur pensó que lo único que podían hacer ahora era rezar que todo acabara rápido.
Brendan, que igual había captado en su Pokeglov la señal, vio los resultados del escaneo de la nueva oleada, los resultados hicieron saltar sus ojos de sus cuencas.
"¡Un momento!" Gritó el entrenador "¡Esos no son beedrills! ¡Son treeckos, grovyles y sceptiles!"
Fue entonces que de la espesura salieron una gran cantidad de esos pokemon. Los beedrill fueron atacados de sorpresa en todas direcciones por los recién llegados. Al parecer, su objetivo eran los beedrill y no los humanos que se defendían. Utilizando balas semilla, hoja aguda, tijera X, lluevehojas, etc. Atacaron violentamente a los pokemon insecto y estos fueron eliminados rápidamente por el ataque combinado de ambas fuerzas. En poco rato, todos los beedrill habían caído.
Toda la caravana rompió en gritos de alegría y victoria, habían vencido y celebraban la llegada de aquellos inesperados aliados.
"¿Qué ha pasado?" Se preguntaba Andrés viendo a todos esos pokemon de tipo hierba "¿Por qué nos han ayudado?"
Entonces llegaron tres sceptile más, eran dos sceptile jóvenes más uno que se veía mucho más viejo que los demás. Los treecko, grovyle y sceptile lo saludaban con respeto mientras el sceptile anciano se acercaba a la caravana. En un momento se detuvo y se quedó esperando algo, tras un momento, dijo algo en su lengua pokemon. El alcalde, todavía asustado por la batalla, le preguntó a Batuo que se encontraba a su lado.
"¿Qué es lo que dice?"
Batuo, que se encontraba con los ojos cerrados, le respondió.
"Desea parlamentar con nosotros."
El campamento se organizó y comenzó a tratar a los heridos. Habían muchos envenenados, pero al menos la caravana disponía de una gran cantidad de antídoto y parecía funcionar igual de bien que siempre. Hubieron unos cuantos muertos, causando gran cantidad de dolor y sufrimiento a sus familiares y amigos. A Andrés le entristecía la muerte de algunos de sus Houndour y Houndoom, pero varios Houndour habían evolucionado en la pelea, lo que de cierta forma lo aliviaba: significaba que darían más pelea en caso de un nuevo enfrentamiento.
Se decidió que el Grovyle de Max sería el representante ante la manada de treeckos, grovyles y sceptiles. Batuo, con su habilidad de conectarse con el Aura, podría leer sus pensamientos y servir de traductor.
Tras Grovyle, se encontraban el alcalde, el jefe de la policía, Max, Norman, Batuo, Arthur, Andrés, Brendan y el Profesor Birch. Al otro lado, se encontraba el sceptile anciano y sus dos guardaespaldas.
"Grovyle" Le dijo el alcalde "Pregúntale por qué nos han ayudado".
Grovyle comenzó a hablar y el anciano le contestó de vuelta, Batuo lo tradujo.
"Dice que nos han ayudado porque se sienten agradecidos con los humanos y se sentían obligados a devolvernos el favor. Además, los beedrill se han estado expandiendo rápidamente y han comenzado a alterar el equilibrio del bosque. Por lo que también se sentían obligados a luchar para controlar su población. No solo los beedrill se han estado expandiendo descontroladamente, sino que también otros pokemon insecto como los dustox y los beautifly."
"Ya veo" Siguió el alcalde "Grovyle, pregúntales a que se refieren a ese favor que nos debían."
Grovyle asintió y le habló al anciano, el anciano volvió a contestarle.
"Dice que hace tiempo, varios humanos al bosque. Un grupo intentó capturarlos y llevárselos a todos, pero otro grupo vino y los salvó de los humanos malvados. Al final, la manada se sintió agradecida con ese grupo e incluso uno de sus miembros terminó uniéndose a ellos y se fue de aventuras. Es más, el anciano dice que recuerda a Max del grupo de los humanos buenos."
El rostro de Max cobró una expresión de asombro.
"¡Ahora me doy cuenta! ¡Son esa manada de Treecko que Ash, Brock y May ayudamos! Cuando viajábamos por el bosque en dirección a Ciudad Férrica, nos encontramos con la manada. Ash quería capturar a uno de los Treecko. Seguimos a la manada y nos encontramos con el árbol gigante en el que vivían. Uno de los Treecko había discutido con el anciano porque la manada consideraba que el árbol en el que vivían iba a morir y que había que buscar otro. El Treecko más joven quería quedarse y los otros lo abandonaron. Ash trató de ganar su amistad ayudándolo a cuidar al árbol viejo, al día siguiente, los otros regresaron pero el Equipo Rocket llegó e intentó capturarlos a todos. Ash y su Pikachu los vencieron y los liberaron.
Según lo que me contó Ash, al final el árbol murió pero dejó una semilla que la manada decidió plantar y cuidar. Finalmente, el Treecko que había querido salvar el árbol viejo peleó una vez más con Ash y terminó siendo capturado. Al final, terminó evolucionando y ahora es su sceptile.
Todo el grupo manifestó su asombro, quien iba a pensar que la aventura de Max sería la clave de su salvación.
"Ya veo, por eso es que nos ayudaron, dile que agradecemos mucho su ayuda, que sin ellos, no habríamos sobrevivido"
Grovyle habló y el anciano asintió, luego, comenzó a hablar de nuevo, su tono era de interrogante.
"Pregunta el motivo por el que estamos en el bosque" Tradujo Batuo.
"Diles que simplemente queremos atravesarlo y que no les deseamos ningún mal a su manada ni al bosque. Que solo deseamos ir al norte a la siguiente población humana."
Grovyle habló y el anciano se quedó un momento pensativo, después, respondió algo que sorprendió a Grovyle.
"¡¿Qué dijo Batuo? ¡¿Qué dijo?" Preguntó agitado el alcalde.
"Dice que está dispuesto a ayudarnos, nos ofrece diez de sus sceptiles más fuertes para escoltarnos hasta la salida y que con ello, estaría devolviendo el favor por completo"
El grupo estalló de alegría, por fin abandonarían ese bosque de pesadilla.
"Tengo unas preguntas más" Siguió el alcalde "¿Sabe el anciano o la manada sobre por qué los beedrill nos atacaron? ¿Saben si hay supervivientes en el centro pokemon?"
Grovyle preguntó y el anciano contestó de vuelta.
"Dice que los Beedrill que los atacaron eran tres patrullas de una colmena no muy lejana. Los humanos que se encontraban en el centro pokemon fueron atacados hace dos días atrás para terminar siendo capturados y llevados a la colmena para ser devorados. No está del todo seguro, pero cree que los beedrill se dieron cuenta de que el edificio atraía a los humanos y montaron patrullas en la zona para capturar a cualquiera que se acercara. Que seguramente una nos encontró y nos atacó, otras patrullas debieron de haber sido advertidas y llegaron como refuerzos al ver un grupo humano tan grande."
"Ya veo" Comentó el Profesor Birch "Debieron de haberse comunicado por feromonas cuando la primera oleada nos encontró, y de esa forma, más oleadas de patrullas llegaron buscando defender su territorio y capturar comida para su colmena. Será mejor que nos vayamos rápido antes que otra patrulla venga."
Cuando todos pensaban que la asamblea había terminado, el anciano volvía a hablar.
"Dice que él y su manada lucharan todo lo posible para mantener a raya a los Beedrill y a los demás pokemon insecto. Que también ha estado buscando ayuda de otras manadas como la suya y esperan poder evitar su expansión descontrolada si es que logran unificar a las manadas del bosque. No están seguros si saldrán victoriosos pero dice que no permitirán que los pokemon insecto acaben con todo la demás fauna del bosque y que se empiecen a expandir más allá de él."
La expresión del Profesor Birch cambió a una de preocupación.
"Estas son noticias terribles, parece que la desaparición de los limitadores ha traído algo más que incrementar el poder de los pokemon ¡Está alterando el mismo el mismo ecosistema! ¡Si el anciano tiene razón, los pokemon insecto no solo se volverán una gran amenaza para la humanidad, sino que también para todo el resto de los seres vivientes de la región de Hoenn si es que se expanden más allá del bosque!
Anciano, espero que Arceus acompañe su misión. Es posible que el destino de la región esté en sus manos. Deben evitar a toda costa que los insectos consuman el bosque y que se expandan más allá. Nuestro grupo es demasiado débil para una labor como esta y apenas luchamos para sobrevivir, les deseo la mayor de las suertes." Dijo el profesor al anciano.
La asamblea terminó y la caravana se organizó para continuar la marcha. Tras terminar de saquear los suministros del centro pokemon y de enterrar a los muertos, la caravana estaba lista para partir. Un grupo de diez sceptile se les unió y los acompañaría hasta la salida. Tras un par de horas más, pasado el mediodía, el bosque empezó a desaparecer y a la distancia, apareció Ciudad Rinchiend. Terminada su labor, los sceptile se fueron, la caravana se despidió de ellos alegremente, agradeciéndoles su ayuda.
"¡Bien todos! ¡Escúchenme!" Gritó el alcalde a la caravana. "Montaremos el campamento a las afueras de la ciudad y prepararemos el almuerzo, son casi las dos y estoy seguro que todos ustedes deben estar hambrientos. Luego de almorzar, organizaremos lo que se hará en la ciudad."
Finalmente la caravana decidió instalarse en un claro cercano a la ciudad, a un lado de una casa vacía de buen tamaño que se encontraba deshabitada, en donde dejarían a la gente con complicaciones y a los niños. A primera vista, la ciudad parecía deshabitada y los radares de los pokéglov no detectaban amenazas en los alrededores.
La gente que no se encargaba de la defensa desempacó las cosas y empezaron los preparativos para el almuerzo, en media hora, los calderos con comida volvían a hervir mientras los defensores iban a turnos a servirse. Arthur fue a servirse su plato y a sentarse donde la familia de Norman. Junto a ellos estaba también Andrés, Jennifer y Brendan. A diferencia de las otras veces, Grovyle estaba con ellos en vez de ir a comer con los demás pokemon.
"¡Grovyle, estuviste espectacular! ¡Nos protegiste a todos! ¡Nunca pensé que llegaría el día en que mi propio pokemon evolucionara! ¡Eres lo máximo!" Exclamaba Max todavía emocionado por su Grovyle mientras este se regodeaba con los elogios.
"Escuché que Grovyle hizo un gran trabajo defendiendo el centro de la caravana" Comentó Arthur mientras se sentaba en el pasto al lado de Andrés.
"¡Y que lo digas! Me han dicho que acabo por su cuenta a tres beedrill y al último hasta le arrancó la cabeza con sus propias manos."
Arthur silbó al aire con las cejas arqueadas.
"Para ser un pokemon joven ya es bastante fuerte, Incluso ya ha evolucionado. Todo esto de los limitadores ha debido de acelerar al proceso de evolución" Siguió el aprendiz de monje.
"¡No quiero ni pensar entonces lo fuerte que será cuando se convierta en un Sceptile! Pensar que mi Mudkip tardó varias semanas en volverse Marshtomp y meses en convertirse en Swampert." Añadió Brendan que se encontraba a un lado.
"¡También es un héroe! ¡Nos salvo a Felicia, a Happiny y a mí de los Beedrill! Se merece una buena recompensa…" Tras decir esto se aproximó a un distraído Grovyle y le besó en la mejilla. Este, sin saber cómo reaccionar ante el inesperado regalo, simplemente se quedó quieto, con los ojos saltones, tiritando y con el rostro ruborizado.
"¡Vaya Grovyle! ¡Hasta te has conseguido una admiradora! ¡Qué envidia me das!" Le gritó Brendan de manera sarcástica y todo el mundo se largó a reír.
Tras terminado el almuerzo, el alcalde reunió a los miembros más importante de la caravana para organizar lo que se haría en la ciudad.
"Bien todos, lo que haremos será dividir nuestros miembros en varios grupos: un grupo de policías viajará a la estación de la ciudad para saquear todas las armas y municiones posibles ya que se nos están agotando las nuestras. Otros grupos de civiles irán escoltados y buscarán suministros en los almacenes, las casas y los supermercados. Recuerden darle preferencia a las medicinas, a los alimentos no perecibles y a los envasados que esos duran más. Otros grupos buscarán supervivientes por la ciudad. Tengan cuidado, si Rico tenía razón, probablemente hayan pokemon por las calles, tengan máxima precaución.
Arthur iría en un grupo de búsqueda de supervivientes junto a Andrés y a Norman. Max pidió acompañar a su padre pero el alcalde consideraba que era demasiado peligroso.
"No se preocupe señor alcalde" Le afirmó Norman "Su Grovyle ha demostrado ser competente y yo me aseguraré que no cometa algún error."
"Está bien… Solo acepto porque es su hijo y estoy seguro que usted no permitirá que nada le suceda. Su misión será investigar la zona del nuevo parque de la ciudad en búsqueda de supervivientes. Tengan cuidado que el parque se construyo para que vivieran pokemon y es posible que encuentren resistencia."
"Ese parque… ¿No será?..." Max pensaba en una antigua mansión que había visitado cuando había ido a Rinchiend la primera vez y que estaba en medio de ser demolida ¿Se encontrarían Álex y los shroomish en la ciudad?
Por lo que sabían, en el parque había habido una mansión construida en los tiempos en que la ciudad había sido recién fundada y cuando la zona era casi una extensión más del bosque petalia. El dueño de la mansión había sido una figura relevante de la ciudad, pero tras su muerte, su mansión quedó en una situación de abandono. Había sido famosa por la gran cantidad de shroomish que iban a la mansión y al bosque en los alrededores. Pero al crecer la ciudad, se había pensado en derrumbar la mansión y talar los árboles para construir una zona residencial. Pero tras un incidente, el nieto del antiguo dueño de la mansión, Alex, logró convencer a las autoridades de transformar los antiguos terrenos en un gran parque para los Shroomish y otros pokemon.
"¿Seguro que habrán supervivientes por esta zona?" Se preguntaba Andrés mientras viajaban por las calles de la ahora abandonada ciudad. "Vivir al lado de un parque donde viven muchos pokemon debió de haber sido una trampa mortal para los habitantes…"
"¡No! ¡No es cierto!" Le gritó Max "¡Los shroomish no harían eso! ¡Yo los conozco!"
"¿Qué tú los conoces? ¿A qué te refieres con eso?" Preguntó Arthur.
"¡La primera vez que vine aquí conocí a los shroomish y la mansión que había antes que la derrumbaran! ¡Estoy seguro que Alex está bien con ellos en el parque?"
"Max… ¿Te refieres a ese Alex que una vez me contaste? ¿El mismo que construyó el parque que está aquí?" Le preguntó su padre.
"¡El mismo papá! ¡Estoy seguro que están bien!" Afirmó decidido el pequeño.
El grupo comenzó a buscar en los edificios y apartamentos colindantes al parque. No encontraron supervivientes pero muchas de las casas parecían haber sido saqueadas con anterioridad, o por lo menos sus dueños habían empacado las cosas rápidamente para irse. La ciudad parecía transformada en un pueblo fantasma.
"No hay nada por aquí… ¿A dónde se habrán ido todos?" Preguntó extrañado Andrés.
"Creo que en estos días toda la población a abandonado la ciudad… Y me parece extraño que no hayamos encontrado ningún pokemon salvaje en los alrededores" Le siguió Arthur.
El grupo pasó al lado de la entrada del parque: una simple abertura entre el enrejado de la antigua mansión que había habido antes. Sólo que arriba había un cartel que decía: "Bienvenido al Parque Rinchiend". En el interior se veía como había cambiado ahora que tenía una gran cantidad de árboles plantados, bancas y todo tipo de flora adentro, se veía bastante hermoso pero al mismo tiempo terrorífico por la idea de que hubiesen pokemon acechando tras los árboles.
"¿Crees que valga la pena investigar el bosque?" Preguntó Andrés.
"Creo que sería un tanto arriesgado ir así solamente… A lo mejor tendremos que pedir ayuda primero antes de entrar…" Sugirió Norman.
"¿Tu también papá? ¡Cómo pueden ustedes pensar eso! ¡Estoy seguro que ahí están Alex y los shroomish que ayudé hace tiempo! ¡Iré a comprobarlo yo mismo si es que ustedes son tan cobardes!" Súbditamente comenzó a correr y se internó en el parque.
"¡Max! ¿Qué estás haciendo? ¡Ven aquí!" Le gritó su padre mientras iba tras él.
"¡Pequeño idiota! ¿Acaso quiere matarse?" Exclamó enojado Andrés mientras se unía a la percusión.
"¡Tenemos que ayudarlo antes de que haga una estupidez!" Acompañó Arthur que también salió tras su búsqueda.
El grupo se internó en el parque en búsqueda de Max, pero al parecer se había esfumado y no lo encontraban.
"¡Max! ¿Dónde estás Max? ¡Max!" Gritaban los tres mientras lo buscaban. A la distancia, escucharon la voz de Max llamando a los shroomish.
"¡Alex! ¡Shroomish! ¿Dónde están?" Lo encontraron gritando.
"¡Max! ¡No vuelvas a hacer esto! ¡Nos tenías muy preocupado! ¡Si sigues así me veré forzado a obligarte a no volver a acompañarme!" Le reprendió su padre.
"Lo lamento papá… Es que no creía que nos fueran a hacer daño…"
Súbditamente, unos pitidos empezaron a sonar de los pokéglov.
"¡Mierda! ¡Se aproximan diez pokemon en todas direcciones! ¡Nos están rodeando!" Gritó Arthur mirando su pokéglov.
Arthur liberó a Bruce del guante, Grovyle salió del suyo, Boss y Jack salieron del pokéglov de Andrés y el poderoso Slaking de Norman salió para defender a su amo. Los atacantes revelaron su identidad: eran diez breloom.
"Los Breloon son pokemon con gran habilidad en la lucha cuerpo a cuerpo y de gran agilidad. Atacan liberando esporas o utilizando sus brazos extensibles. Las semillas de su cola son en verdad gigantescas esporas y comerlas resulta letal." Indicó el pokéglov.
"¿Podremos contra todos?" Preguntó Arthur.
Los Breloom los miraban de manera amenazadora, cada uno de los presentas estaban listo para atacar o defenderse cuando Max rompió el aire de tensión.
"¿Shroomish?" Preguntó mirando a uno de los brelooms: tenía un pañuelo blanco atado en su cola.
El Breloom dejó de mirar de manera amenazadora y su expresión cambió a uno de incertidumbre. Hizo una especie de gesto a los otros y los demás se tranquilizaron. Luego de eso, avanzó unos pasos hacia Max.
"¿Shroomish? ¿Me recuerdas? ¡Soy Max! ¡Veo que has evolucionado a un Breloom!" Le decía mientras abría sus brazos.
El Breloom se detuvo y quedó contemplando el rostro del chico unos momentos, pero luego de un rato, empezó a dar unos saltos de alegría.
"¡Eso es Shroomish! ¡Te has acordado! ¡Hace tanto tiempo que no te veía!" Decía feliz el chico mientras corría para abrazar a su antiguo amigo.
"¿Pero qué está pasando aquí?" Preguntó extrañado Andrés ante la extraña escena de ver a los brelooms saltando de alegría ante Max.
"¡Alto! ¿Quiénes son ustedes?" Preguntó una voz amenazadora que salía de la espesura del parque.
Parecía un guardabosques, venía armado con un rifle semiautomático y llevaba pantalones, chaqueta y gorro en una combinación de verdes, café y amarillo.
"¡Venimos en son de paz!" Gritó Norman con los brazos levantados "¡Somos provenientes de Ciudad Petalia y estamos buscando supervivientes!"
"¿De ciudad Petalia?" Exclamó mientras bajaba el arma "¿Acaso atravesaron el bosque?"
"¡Alex! ¡Eres tú! ¡Hace tanto tiempo que no te veía!" Exclamó alegre el pequeño mientras seguía abrazado de su antiguo amigo del pañuelo.
Alex pareció tardar un rato en reconocer al chico, pero tras fijarse en sus ropas, en sus lentes y en el Breloom que había recibido un pañuelo de regalo hace mucho tiempo, su mente ató cabos.
"¿Max?"
Diez minutos después, el grupo se encontraba en una pequeña cabaña en el parque.
"Como ya deben de saber, mi nombre es Alex, vivía trabajando como guardián del parque hasta que las cosas salieron de control. Los pokemon empezaron a actuar extraño y la ciudad se volvió un caos. Empezaron a actuar de manera violenta y sus ataques empezaron a dañar a la gente. Tuve suerte de seguir vivo y hace tres días, pokemon de los alrededores vinieron y atacaron la ciudad. Muchos de ellos están en las calles y la mayoría de la gente se ha ido o ha muerto…" Dijo lo último mientras tomaba un sorbo de una taza de té. El resto también tenía una taza en sus manos.
"Así que… Después de construir el parque, decidiste volverte el guardián de él ¿no?" Preguntó Max.
"Exacto, sentí que era necesario si quería continuar con el legado de mi abuelo. Ahora que las cosas perdieron el control, la mayoría de los pokemon del parque se han ido y solo han quedado veinte Brelooms que han decidido quedarse conmigo, incluido el que te hiciste amigo hace tiempo Max."
"Así que no estás muy seguro si hay supervivientes o no… Mire señor Alex, hemos venido desde Petalia en dirección a Ciudad Férrica en busca de un lugar seguro para los supervivientes de aquella ciudad y a los que hemos encontrado en el camino. Si se nos uniera a nuestra caravana, especialmente con sus Breloom, estoy seguro que sería una gran adición para colaborar en nuestra supervivencia ¿O prefiere quedarse aquí con sus pokemon en el parque para siempre?" Le preguntó directamente Norman.
"No había pensado abandonar el parque, aquí está mi última conexión con mi fallecido abuelo y no deseaba separarme de este lugar. Pero honestamente, he empezado a considerar que aquí ya no hago nada útil. Los pokemon del parque ya se han ido y esta ciudad ya no es más que una sombra de lo que era. Si me quedo aquí, probablemente termine hundiéndome en la soledad. Si yo y mis Brelooms pueden ser más útiles en su caravana, acepto acompañarlos."
"¡Bien!" Exclamó Max feliz.
"Una pregunta antes, ustedes dicen que vienen desde Petalia ¿saben algo de lo que ha sucedido?" Preguntó Alex.
Entre Arthur, Andrés y Norman, le contaron sus experiencias desde el día que había empezado todo, de cómo habían sobrevivido al ataque en Ciudad Petalia, de los hallazgos de Birch y los limitadores, de cómo cruzaron el bosque y habían llegado a la ciudad.
"Ya veo… Déjenme preparar mis cosas y me iré con ustedes…"
Mientras empacaba sus cosas, Andrés no pudo evitar fijarse en el rifle de Alex.
"¡Andrés! ¡Déjate de andar curioseando las armas de fuego de los demás!" Le dijo algo cabreado Arthur.
"¡Lo lamento! ¡No puedo evitarlo!" Dijo mientras reía un poco "¿Es este un rifle M14 con cargador de veinte tiros?" Le preguntó a Alex.
"Si, los de la municipalidad me exigieron que lo tenga y que aprenda a usarlo y a mantenerlo. Como el parque estaba lleno de pokemon, decían que era necesario por si un cazador deseaba capturarlo. Aunque la verdad, nunca me gustó la idea de tener que usarlo… Aunque se qué las cosas han cambiado…" Decía un tanto desanimado ante la idea de dispararle a algo, hasta ahora, no le había disparado a nada que no fueran blancos de práctica en la estación de policía.
"Ya veo, también lo decía para saber si tenemos balas de rifle para esta arma. Al menos la munición 7,62x51 mm es una que tenemos en grandes cantidades" Explicó Andrés justificándome.
Al momento de irse de la cabaña y el parque, los humanos, sus pokemon y los veinte breloom cruzaron el pórtico de entrada. Alex tardó un momento en irse definitivamente ya que se quedó contemplando el interior.
"Alex…" Le habló Max.
"Lo sé Max, es que no es tan simple irse. Aquí pasé mi infancia y es un poco difícil deshacerse del pasado…" Tras un momento en que Alex cerró los ojos y reflexionó, volvió a abrirlos y se decidió. "Me iré, pero alguna vez volveré, cuando todo esto termine, este parque volverá a tener pokemon y humanos viviendo en harmonía."
El grupo tomó rumbo hacia el campamento, Arthur no pude evitar recordar sus propias palabras, él había dicho algo similar cuando él se fue de casa hace días atrás.
El grupo regresó al campamento, presentaron a Alex ante el alcalde y fue recibido cálidamente por los demás miembros de la caravana. Recibió un pokéglov en el cual podría almacenar a todos los breloom que lo acompañaban y estos participarían en la defensa del campamento junto a los houndour y los houndoom. Con el tiempo, los demás grupos comenzaron a volver. Se habían encontrado con pokemon salvajes pero ninguna había sido herido de gravedad. Los policías lograron volver cargados con toda la munición posible y más armas. Los otros habían vuelto con suministros pero no habían sido capaces de encontrar más supervivientes, la ciudad estaba completamente abandonada.
El atardecer llegó y se comió la cena. Después de comer, Max se encontraba jugando con Grovyle y Breloom. Alex se le acercó.
"¡Hola Alex!" Le dijo en medio de su juego.
"Hola Max"
Alex se quedó contemplando un rato como el chico jugaba con los dos pokemon.
"¿Se están divirtiendo mucho? ¿No? En medio de todo esto, es bueno ver a Max reír y sonreír un poco" Le dijo Caroline que se encontraba lavando cubiertos no muy lejos.
"Si… Me recuerda un poco a mi mismo cuando era niño…"
Alex se quedó contemplando un rato más a Max y tomó una decisión.
"Max… Para ti Breloom es un gran amigo ¿no?"
Max detuvo su juego.
"¿Un gran amigo? ¡Por supuesto!" Respondió seguro.
"Entonces Max ¿Te gustaría que fuera un pokemon tuyo?"
"¿Qué? Pero… Breloom te pertenece…"
"Eso no es cierto Max, ninguno de los Breloom que me acompañan lo hacen porque sean míos. Yo solo me dedico a cuidarlos hasta el momento en que ellos decidan lo que quieren hacer con sus vidas. Ellos solo están conmigo porque así lo desean y veo que ese breloom se siente bien contigo. Si los otros diecinueve desearan separarse de mí, no tendría el derecho de obligarlos a quedarse.
"Alex… Gracias… De verdad…" Respondió ilusionado.
Un rato más tarde, el Profesor Birch, su hijo Brendan, Arthur, Batuo, Andrés, Max y Alex estaban reunidos junto a Breloom.
"Así que… ¿Quieren probar si las pokeball aún funcionan para capturar pokemon?" Dijo el Profesor Birch.
"No estoy seguro si funcionará… Pero valdría la pena ver si después de los limitadores, aún se pueden capturar pokemon aunque ahora resulte demasiado peligroso." Añadió Brendan que había vuelto de una patrulla de búsqueda de suministros.
"La situación es perfecta entonces" Siguió Arthur.
"¿Alguno de ustedes tiene una pokeball disponible?" Preguntó el profesor.
"Aquí tengo una" Mencionó Arthur mientras se la lanzaba al profesor y este se la entregaba a Max.
"Breloom… ¿En verdad quieres ser mi pokemon?" Le preguntó el chico.
El Breloom asintió, fue entonces cuando Max lanzó la pokeball, esta se abrió y el Breloom fue capturado. La pokeball cayó al suelo y el botón de en medio se apagó inmediatamente.
"¡Funcionó!" Exclamó Andrés.
La pokeball se abrió por su cuenta y de ella salió Breloom que exclamó algo en su idioma.
"Breloom dice que fácilmente hubiese podido salir, prácticamente al instante. Sólo porque se dejó capturar fue atrapado en ella. Que probablemente sea casi imposible capturar a otro pokemon si no es de manera voluntaria"
"Ya veo… Esto es algo muy importante…" Concluyó el profesor.
"Max, prométeme que cuidarás a Breloom, así podré estar tranquilo." Le dijo Alex a Max.
"¡No te preocupes Alex! ¡Lo prometo!"
Finalmente llegó la noche y todos se fueron a dormir. Ahora que las provisiones estaban a tope, partirían mañana hacia Ciudad Férrica.
Espero que les haya gustado este capítulo. Por el momento, es el que más me ha gustado escribir, ya que contiene su biena dosis de diálogo, combate y reencuentros con antiguos personajes. Especialmente me gustó escribir las escenas del Treecko/Grovyle de Max, que aquí demostró lo "badass" que puede ser. Espero que les guste la inclusión de Alex y los Brelooms, que a pesar de no ser un personaje muy interesante en su momento, creo que tiene potencial.
