Cuando el salón esta brillante y despide una fragancia dulce, Perla decide que es hora de escribir las experiencias del día en su diario, se acerca a la puerta del templo, su gema brilla y pasa a su habitación, nada mas entrar, un fétido olor le inunda las fosas nasales, -AGH! Huele como a... Alimentos encurtidos... Amatista?.. en que momento?... – siente que algo no va bien, se acerca corriendo a cada elemento de au cuarto y comprueba que todo este en su lugar y, preferiblemente limpio. Cuando lo ha comprobado casi todo, una idea pasa como un rayo por su cabeza, EL DIARIO! Salta sobre tres pilares y se acerca a la pared del cajón secreto para verlo entornado y no cerrado como debería estar, Perla entra en pánico y su respiración se acelera, abre el cajón y el espeso olor le golpea la cara como un puñetazo, coje el diario y pasa paginas, huellas de dedos, marcas de vinagre, hojas dobladas...

Un torrente de sensaciones llena la mente de Perla, bullendo como un géiser de agua hirviendo, la ira, ardiente como las llamas la vergüenza, y frío como un glaciar el miedo. Ira, porque como bien le explicó en su momento, el diario era propiedad suya y privado, vergüenza porque en él vertió durante casi 130 años sus mas puros sentimientos y emociones, y miedo por la duda de que habría y que no leído la gema morada.

Amatista se encontraba reorganizando montones de basura cuando lo escuchó, un rugido de pura ira que resonaba por todo el templo

-AMATISTAAAAAAAA!-

-Mierda.-

Un par de segundos mas tarde un fulgor nacarado pasó a escasos centímetros de ella y se clavó en el suelo a su lado. Justo después Perla caía del agujero justo encima de la pila de basura con lanzas en ambas manos y la cara completamente azulada por la ira y la vergüenza.

-AMATISTA! COJISTE MI DIARIO Y LO LEISTE, INCLUSO TE DEJÉ CLARO QUE ERA PRIVADO Y QUE NO DEBIAS LEERLO, VOY A ENSEÑARTE EDUCACION POR LAS MALAS- ruge con los ojos llenos de furia, y como para apoyar su afirmación dispara con fuerza ambas lanzas contra su compañera

La gema morada da una voltereta para esquivarlas y mira a su amiga –Perdón! No quise leerlo P pero la tentación fue demasiado fuerte! No quería! Lo juro!- después de esto intenta huir de un posible lanzazo corriendo en zigzag alrededor de las pilas de deshechos hasta llegar a la puerta del templo y salir por ella. Perla invoca otro par de lanzas y la persigue, alcanzándola justo cuando intentaba esconderse en la parte de arriba del salón, donde arroja el otro par de armas, que se clavan en la pared con una vibración.

Amatista se intenta esconder detrás del televisor mientras su compañera la vigila invocando nuevas lanzas –TE VAS A ARREPENTIR PEQUEÑA ALIMAÑA!- Le grita frunciendo el ceño mientras sube por las escaleras,

Justo cuando La pequeña gema se lanza en dirección al centro de la sala, de un flash en el Warp aparece Granate, invoca sus puños y con su característica delicadeza coje a sus compañeras del cuello de la ropa y las deja caer en el sofá la una mirando a la otra.

-Parad. Las dos. Tenéis que sentaros y hablarlo con tranquilidad.- les dice con su semblante de dureza característico mientras se ajusta el visor

-Pero Granate! Se metió en mi cuarto y me robó el diario para leerlo, ME LO ROBÓ A PESAR DE QUE LE DIJE QUE ERA ALGO PRIVADO!- Le contesta Perla casi sollozando

-No importa. Sois compañeras de equipo, sois amigas, no debéis pelear pase lo que pase. Hablad el tema, no escucharé digáis lo que digáis. Si os vuelvo a ver peleando.. – esa breve pausa y un leve ajuste de sus gafas dejaron claro cual seria el castigo de desobedecer a la gema que mas respetaban ambas.

-Estaré en mi cuarto. Hablad el asunto. No me molestéis, voy a organizar las burbujas y a encargarme de un par de asuntos importantes- Granate se da media vuelta en dirección a la puerta del templo y mientras abre la puerta en su cara se forma una sonrisa picara que dice con total sinceridad: "se lo que va a pasar aquí"

Ambas gemas siguen a su compañera con la mirada hasta que desaparece tras la puerta. En ese mismo momento ambas gemas se miran mutuamente, la cara de Perla es una mascara de enfado y tristeza a partes iguales, su rostro envía el mensaje de "Yo confiaba en ti y me traicionaste", Mientras que la de Amatista solo muestra arrepentimiento.

-Oye P... Escucha.. Lo sient-

-Con sentirlo ni es suficiente Amatista, violaste mi intimidad- Le corta su compañera

-Que puedo hacer para que me perdones?...- Responde la pequeña gema

-Bueno... He estado leyendo algo de psicología infantil últimamente, hay un método que resulta interesante y puesto que tu mentalidad ya de por si es de niño pequeño quizás contigo funcione...- Contesta Perla con la mirada dura pero una pequeña curva ascendente en las comisuras de sus labios

-Y que es?...-

-Se llama castigo positivo, necesito que te bajes los pantalones y te subas a mis rodillas boca abajo- contesta con crudeza

Amatista siente un pequeño rubor en sus mejillas –No llevo ropa interior...-

-Bueno, así mato dos pájaros de un tiro, como suelen decir los humanos, evitare que vuelva a repetirse la falta de respeto sobre la propiedad ajena por tu parte y además haré que empieces a vestir correctamente, mas a mi favor- Responde con total tranquilidad

La gema morada hace un amago de bajarse los pantalones, pero para antes de empezar, -Seguro que no hay nada mas que pueda hacer a cambio?..-

-Lo dudo mucho, lo que has hecho es demasiado fuerte hasta para ti.-

Aunque seguía sin sonarle del todo bien tener que desnudarse delante de su amiga, Amatista pensó que por una vez, se había pasado demasiado de la raya, así que, no sin cierta incomodidad, se desnuda de cintura para abajo y se coloca sobre las rodillas de Perla tal como le había pedido su compañera, notando como el rubor de sus mejillas aumenta

-Cuando quieras...-

Perla respira profundamente y da un pequeño azote en las nalgas de Amatista, dejando una suave marca con la forma de su mano, al primero le sigue otro y otro hasta contar cinco, puesto que la gema no esta dando muestras de molestia piensa que no esta azotando demasiado fuerte, así que aumenta levemente la fuerza de los azotes y golpea las dos nalgas. Tras mas de 15 azotes y de ver como las marcas pasaban a ser cardenales, a la gema blanca le extrañaba en exceso que su compañera ni siquiera se hubiera quejado una vez

-Amatista? Acaso no te duele? Sabes que es un castigo verdad?- Levanta con firmeza a su compañera. Por las ruborizadas en extremo mejillas de la gema morada caen lagrimas, y es incapaz de mirar a Perla a la cara.

-Bueno... Al principio picaba... Pero le estoy cogiendo el gusto...- confiesa sin atreverse siquiera a levantar un poco la mirada.

-Le estas cogiendo el gusto? Es un castigo! Debería dolerte!- Perla deja caer con cuidado a la pequeña gema sobre el sofa

-Ya, bueno, pero la que me esta castigando eres tu asi que...- Aparta la mirada todo lo que puede y se ruboriza mas aun, su respiracion se agita y siente un fuerte dolor en el pecho, "Maldita sea P, como puedes ser tan lenta para estas cosas?"

Las mejillas de la gema blanca toman un suave color azul –A-a que te refieres?!- pregunta nerviosa

La pequeña gema explotó -Joder P! Que densa que eres cuando quieres! Me gustas vale? Me gustas desde hace muchísimo, nunca te das cuenta de nada! Eres una—

Desde que Amatista pronuncia "me gustas" Perla se ha estado acercando lentamente, en el momento en que la gema morada iba a soltar el siguiente insulto, la gema alta esta lo suficiente cerca como para cerrarle la boca con un tímido beso, largo y suave, cuando sus labios se separan, se echa hacia atras rápidamente, sus mejillas de un azul cobalto ardiente y se acaricia los labios que acaban de besar los de su amiga

Amatista esta sin habla, de todo lo que podía esperarse en su mente de esta situación ha ocurrido lo que menos pensaba que ocurriría, lentamente se levanta, se sube los pantalones y se acerca a su cuarto con lentitud mientras Perla la observa.

-Ha-Hablaremos de esto luego... V-Vale P?-

-S-Si, me parece correcto- Responde su amiga entrando en pánico

Amatista atraviesa la puerta del templo y entra en su cuarto, mientras Perla se queda sentada en el sofá, aun en shock por la confesión que acaba de recibir, sin poder dejar de recordar el roce de los labios de su amiga.