¡Hey! Vengo al fin con otra parte,disculpen la tardanza pero entre otros fics,la depresión (?) y que ya entré a la escuela,no se me ocurría como seguir este fic pero acabo de escribir el capítulo,espero les guste pero tengo un aviso,aproximadamente andaré actualizando este fic cada dos semanas,eso espero si la escuela no me engulle pero descuiden...Gracias a su apoyo decidí seguir adelante con esta historia,en serio que se los agradezco.
Por fin podrán ver a Midoriya los que lo esperaban, al fin inicia la parte central del fanfic y de donde se derivará toda la historia, obviamente si puse los cinco capítulos anteriores es porque influye mucho en el fic pero eso lo verán más adelante. En lo personal, estoy muy emocionada por esto ya que yo realmente me identifiqué mucho con Izuku en el primer capítulo de BnHA,eso fue lo que me atrapó,que alguien le dijera que podía y se aferrara a sus sueños pero ahora que creé esta historia, me imaginé el qué hubiera sucedido si jamás hubiera saltado a ayudar a Kacchan y pues,aquí está el resultado.
Gracias por leer,ya saben,favoritos,comentarios,que lo recomienden,todo es bien recibido.
Los días pasaban tan rápido que uno no se daba ni cuenta pero, en contraste, a veces los días se hacían jodidamente eternos y ese día era uno de esos que creías nunca terminaría.
Ese día, si no era suficiente ser humillado diariamente por su mejor amigo, bueno, si así le podía decir a Katsuki, ahora tenía que ir por su libreta de anotaciones quemada que se encontraba en el estanque de la escuela.
Quería llorar pero, sobre todo, quería golpear al rubio. Quería que lo dejara de molestar…Quería ser normal, quería ser un héroe ¿Realmente era imposible para alguien como él? Al parecer sí, en esa sociedad donde todos tenían quirk, no tener uno le hacía la peor escoria del planeta, incluso su madre lo sabía.
Si no lo supiera, no hubiera llorado ni se hubiera disculpado con él cuando le preguntó si podía ser un héroe aún sin quirk. Lo sabía. Era menos nada pero quería aferrarse a su sueño ¿Tan malo era aferrarse a ello?
—Maldición—Balbuceó entre sollozos mientras encontraba su quemado y mojado cuaderno, esperaba que la tinta de sus últimas anotaciones no se hubiera corrido o tendría que pasarlo nuevamente en limpio en una nueva libreta.
Como deseaba que ese horrible día acabara de una buena vez.
Sin embargo, en su regreso a casa, tras darse ánimos a sí mismo como siempre lo hacía desde que el bullying dio inicio por su falta de quirk, un villano le atacó ¡Perfecto! Lo que le faltaba. No quería morir pero tampoco podía pelear contra él, no tenía quirk ¿Qué podía hacer? Simplemente esperar a que alguien le salvara.
Por suerte, llegó All Might a su rescate ¡El gran All Might! ¡El de carne y hueso! Por nada del mundo lo dejaría ir, menos cuando era su luz en ese oscuro túnel donde se encontraba así que se aferró con todo lo que tenía a él. Era su única oportunidad para seguir creyendo.
Un gran secreto le fue revelado al aferrarse a él, incluso alguien como All Might tenía debilidades pero…Sin quirk no podía ser un héroe ¿Eh? Ya se sabía la respuesta pero ¿Era tan malo aferrarse a un vago rayo de esperanza? All Might le dijo que no era malo soñar pero que le era imposible.
La realidad era dura. La conocía tan bien que siempre creyó que había una manera de evadirla, una manera de hacerla más blanda, sin embargo, ahí estaba, lloriqueando porque el frío concreto se estrelló contra él de una abrupta manera.
Debió seguir su camino y quiso hacerlo. Al fin de cuentas, alguien sin quirk como él encajaba más como ama de casa, vendedor o cualquier cosa que no tuviera que ver con salvar vidas, algo no tan peligroso como dijo All Might…Ignorar su sueño de toda la vida. Madura Izuku, ya es hora de dejar esos sueños en el pasado.
Ya era hora de despertar.
Cuando vio aquel incidente trató con todas sus fuerzas de no voltear y lo logró. Ya había renunciado a su sueño ¿No? Era inútil voltear a ver lo que sucedía, seguro algún villano alteraba el orden como de costumbre ¿Qué habría de novedoso? Más tarde lo vería en la televisión.
A pesar de haber renunciado a su sueño, algo dentro de él le hizo voltear e ir hacia la multitud para mirar el revuelto que se había causado, siendo culpa del villano que le había capturado cuando All Might le salvó. Ugh, se sentía tan culpable…Todo era su culpa, si tan solo no hubiera distraído a All Might ¡Todo era su culpa! Rápido, que algún héroe le ayudara.
Sintió una repentina presión en su cuerpo al ver que quien se encontraba llorando era Kacchan, el rubio que hacía de su vida un infierno desde que descubrió que no tenía quirk, su "mejor amigo" desde niño. Con lágrimas en sus ojos su cuerpo se movió pero antes de llegar al villano llegó un chico no mucho mayor que él con traje de héroe junto a un chico con una capucha larga y con el cabello negro.
Los recordaba, eran de segundo de U.A del curso de héroes, los vio en el festival de la academia por la televisión, eran Lemillion y Suneater, los mejores de segundo año que estaban en sus pasantías junto a Nighteye y Fatgum.
El de cabellos verdes se quedó de pie mirando cómo entre los dos acorralaban al villano y ayudaban a Katsuki a ser liberado de aquel villano gracias a sus quirks…Ahora entendía ¿Qué hubiera podido hacer él? Un simple chico sin quirk contra un villano con un quirk realmente fuerte. Nada, quizá simplemente resignarse a morir en manos de aquel villano.
Con pesar abrazó su cuaderno de anotaciones y salió corriendo del lugar con lágrimas en los ojos. Suficiente, su corazón no podía aguantar tantas emociones en un día. Ira, rabia, tristeza, humillación, frustración. No podía más con ello.
Sabía que era un inútil, un buen para nada, un estúpido, un niño con la cabeza llena de sueños, después de todo, su nombre significaba eso ¿No? Deku de "No puedo hacerlo".
En aquel callejón al que llegó tras correr un par de cuadras cayó de rodillas on la cara empapada en llanto y por fin soltó un lastimero grito que guardaba desde el fondo de su dolido corazón. Adiós a esos sueños que salían de sus labios a través de ese liberador grito.
A pesar del dolor que sentía, el atardecer le iluminaba fervientemente con sus vivos y rojizos colores. Como recordando su humillación, alumbrándolo para recordarle que era el chico sin quirk, como invitando a todos a su alrededor a burlarse del pobrecito que no tenía particularidad, al chico sin nada más que vagas y estúpidas ilusiones.
—Deja de llorar, niño. Te ves patético—Cuando escuchó aquello, Midoriya al instante se limpió las lágrimas y miró hacia la persona que le hablaba ¿Qué esperaba? Una humillación más, otro golpe, una amenaza de nuevo, nada a lo que no estuviera acostumbrado, al menos no tener quirk le sirvió de algo, le acostumbró a los constantes abusos y humillaciones a los que era sometido a diario.
Al mirarlo pudo notar que sus ojos estaban cubiertos con una máscara, el color de sus pupilas era rojo, casi como el del ardiente atardecer que los iluminaba, traía una sudadera negra con gorro puesto que dificultaba el ver su rostro, un pantalón de mezclilla negro y desgastado junto a unas botas algo toscas con detalles de picos.
Bravo, Izuku ¿Acaso ese día sería uno donde se encontraría con todos los villanos de la ciudad?
El de cabellos verdes tragó saliva con miedo y, temblando, dio un brinco hacia atrás, tomando su cuaderno mientras se ponía de pie, no quería más problemas ya, estaba demasiado agotado como para pelear por su vida como lo hacía a diario, no tenía ni siquiera la fuerza para hacerlo porque no tenía quirk…Como siempre.
—Disculpe, señor—Murmuró Izuku en un tono demasiado agudo por el miedo del que era presa, se veía muy mal encarado el hombre y quería llegar a casa con todas sus pertenencias hacía que limpió su rostro torpemente e hizo una reverencia antes de dar media vuelta para salir de aquel callejón, volver a casa y echarse a dormir hasta que su corazón dejase de doler.
—Niño, tú ibas ir a salvarlo ¿No? Al rubiecito en el incidente de unas cuadras atrás—Al escuchar aquello, Midoirya se quedó de piedra ¿Lo había visto? Oh, seguro le recriminaría por ser tan patético y se burlaría de él, no de nuevo por favor, ya mucho se habían burlado de él en un día como para seguir con aquello todavía más tiempo, sin embargo, debía de aceptar sus errores por más vergonzosos y patéticos que fueran, por lo que asintió con vergüenza, sintiendo las lágrimas volver con mucho más fuerza que antes, cayendo a raudales sobre sus sonrojadas mejillas por la pena. Ya ni siquiera podía ver bien por lo hinchado de sus ojos que lloraban como fuente.
En momentos como ese pensaba en porqué no le hizo caso a Kacchan horas antes y se aventó del edificio creyendo en que si renacía lo haría con un quirk. Quizá uno de fuego como su padre o uno de mover objetos como su madre, si fuera así…Podría entrar a U.A al curso de héroes y convertirse en un profesional en vez de estar llorando amargamente por algo que nunca será.
—Tú… ¿Quieres ser un héroe? —Preguntó el hombre con voz ronca, haciendo que el pecho de Izuku doliera aún más porque minutos antes se había resignado a la cruda realidad en que vivía pero, por algún motivo, por simple inercia su cabeza se movió a modo de asentir ante aquel estúpido sueño, algo dentro de él aún no se rendía a pesar de todo.
Perfecto, ya estaba preparado para ser humillado de nuevo por su sueño. Ya estaba esperando aquel ataque verbal pero nada, no escuchó ni el más mínimo ruido, por lo que se limpió las lágrimas para poder mirar a aquel hombre que lo examinaba en completo silencio de arriba hacia abajo.
—Y dime ¿Cuál es tu quirk? —Volvió a interrogar, provocando que Izuku apretara sus labios y desviara su mirada al suelo.
—No tengo quirk, señor…—Susurró mientras sus ojos perdían brillo y su voz se apagaba, yéndose con el viento como si no existiese, al igual que su quirk. O quizá sí tenía quirk, el quirk de ser un estúpido soñador en esa cruel realidad que se le presentaba.
—Si no tienes quirk ¿Por qué querías ir a salvar al chico? ¿Por la fama? ¿Por el reconocimiento? —Al instante de escuchar aquellas palabras, Izuku negó fervientemente con la cabeza, mirando a los ojos al hombre que le miraba como si lo analizara a fondo solo con verlo.
—Mi cuerpo simplemente se movió ¿Sabe? —Explicó el de cabello verde con una sonrisa lastimera mientras jugueteaba con su cuaderno de anotaciones que aún estaba mojado—Solo pensé que él se veía como si sufriera y quería ayudarlo. Que ya no sufriera—Respondió tras recordar el rostro lloroso de su amigo que había quemado su pobre cuaderno.
—Pero el villano te pudo matar—Replicó el hombre sin dejar de ver a Izuku con los ojos entrecerrados, lanzándole una afilada mirada.
—Lo sé pero…—Se quedó callado antes de mirarle y sonreír con pena—Yo realmente quería salvarlo.
No supo qué había dicho pero el hombre asintió y dejó de recargarse en la pared. Seguro que ahora sí comenzaría a reclamarle por ser tan estúpido e inmaduro, que pensara más en él y en su seguridad, que él jamás llegaría a ser un héroe…lo que siempre le decían pero con lo único que se encontró fue con una palmada en su hombro mientras el hombre dibujaba una sonrisa genuina en su rostro y su rojizo mirar se iluminaba al igual que los rayos del sol de aquel atardecer que aún les alumbraba.
—Entonces yo te entrenaré para ser un verdadero héroe—Dijo aquel hombre que bajó la gorra de su sudadera, dejando mostrar su despeinado cabello negro—Yo te entrenaré para que seas un verdadero héroe, uno que pueda derrocar la falsedad en la que vivimos actualmente. Serás el pilar para una nueva era donde el heroísmo sea real.
Izuku no entendía nada de lo que decía muy bien pero escuchar que lo entrenaría hizo su corazón latir con emoción mientras sus ojos se llenaban de lágrimas nuevamente. Seguro era una broma.
—Pero no tengo quirk—Cortó Izuku de tajo para recordarle que era un total inútil, un Deku hecho y derecho.
—No importa—Respondió el hombre antes de despeinarle el cabello con cariño—Tienes el espíritu de auto sacrificio, el verdadero espíritu de un héroe de verdad. No tener quirk no significa nada—En ese instante, Izuku sintió como una gran carga desaparecía de sus hombros, echándose a llorar nuevamente mientras aquella mano que despeinaba sus cabellos le llenaba de esperanza porque al fin alguien le reconocía.
Al fin alguien creía en él.
—Ve por tu sueño, niño. Si en realidad lo quieres, cúmplelo—Siguió diciendo el hombre mientras Midoriya caía de rodillas envuelto en llanto solo que esta vez, sus lágrimas eran por la felicidad del que era presa, la ilusión de convertir sus sueños realidad. Por fin, tras tanto tiempo, un rayo de luz despejaba su encapotado cielo grisáceo para hacerlo brillar, al igual que ese bello atardecer—No dejes que nadie nunca te diga que no puedes hacerlo, niño.
—Midoriya, Midoriya Izuku—Balbuceó el pecoso con una sonrisa ilusionada dirigida a su salvador, a aquel que lo salvó de aquel mar de fracasos y desilusión, aquel que lo ayudó a aferrarse a sus sueños, a nadar contra corriente. A su nuevo mentor.
—Akagakuro Chizome—Respondió el azabache mientras quitaba la mano del cabello del niño y daba un par de pasos atrás para que el de pecas lo pudiera ver completamente, incluyendo la espada que cargaba en su espalda y se erguía orgullosa gracias al brillo del sol—pero Stain es mi nombre de profesional.
Nunca había escuchado nada de un héroe llamado Stain pero no importaba, no cuando era la primera persona que creía en él, incluso creía en él cuando ni siquiera él lo hacía. No importaba si jamás lo había escuchado, Stain-san ahora era su héroe y eso era lo que realmente contaba.
—Mucho gusto, Stain-san ¡Será un placer ser entrenado por usted! —Exclamó Izuku con los ojos iluminados tanto como el sol que comenzaba a ocultarse para que el de cabellos verdes fuera la única estrellara que brillara bajo el manto nocturno que iniciaba a cubrir la ciudad.
—El placer será mío, Izuku—Y tras esas palabras, el azabache salió del callejón, dejando solo al chico. Dándole una nueva esperanza a aquella sonrisa rota y ojos nublosos porque eso era lo que hacían los verdaderos héroes, dar esperanza a pequeños niños soñadores, no arrebatárselas diciendo que eran inútiles solo por ser distintos.
Sí, ese chico sería el pilar para el mañana por el que luchaba.
