Yu-Gi-Oh! es propiedad de Kazuki Takahashi.

Bien, llegué de nuevo a mi primera meta, 5000 palabras *-* me va gustando cuánto voy escribiendo *-* sigo con mi propósito de llegar a las 6000.

Por ahora, pretendo continuar con esta historia un poco más lento de lo que antes pensé. Me siento un poquito estresada con esto, además de O'im. En fin, continuamos más abajo~

Antes que nada y como mero capricho, dupliquen la página para poder escuchar esto mientras leen las escenas de Yami en la actualidad

/ ? v = _ J U

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Las almas muertas solo sueñan con la muerte. Los sueños insignificantes son para hombres insignificantes. La vida es la que se expande para llena los mundo. La vida te domina, o la muerte -Brimstone. Días de Sangre y Resplandor (Hija de Humo y Hueso #2). Laini Taylor

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Huir en plena lluvia, sin provisiones de comida o agua era el plan más estúpido jamás ideado. Además de ello, tenía las enormes heridas en su cuerpo por lo que se quedó allí plantado, sin hacer movimiento alguno. Guardar el deck era lo único inteligente que haría en todo ese momento. Estaba empapado, sin ningún cambio y con necesidades de recuperación todavía. ¿Honda no era capaz de ver eso?

Al parecer el castaño dudó un solo momento antes de suspirar debido a la intensidad de su mirada con todas las preguntas no hechas.

—¿Por qué no vas a buscar lo que tanto has hablado? —preguntó, casi malhumorado por la cantidad de espera realizada desde el momento de entregarle el impermeable y las cartas en su bolsa.

Yami se quitó la capucha del impermeable, revelando el estado de su cabello y rostro. El rostro seguía inflamado en las zonas antes localizadas de días atrás gracias a los golpes de Jonouichi y el arrastre contra el suelo. Su cabello caía hacia atrás, carente de la extravagancia característica por desafiar las leyes de la gravedad impuestas en su mundo. Casi con ironía se señaló por completo.

—Estoy empapado de la ropa, lo que me significará un resfriado —dijo casi sin emoción alguna excepto, quizás, la burla con la cual él se defendió antes. Mucho antes de conocer a Yugi, si había cambiado fue, en un primer momento, solo hacia aquel muchacho de piel terracota con evidentes problemas con su sistema inmune—. No tengo comida para el viaje de vuelta a Heartland, tampoco agua. No voy a encontrar una tienda de autoservicio intacta y con sus empleados dentro, ¿verdad? —añadió, dispuesto al siguiente golpe que Honda deseara restregarle a la cara—, tampoco a humanos deseosos de complacer mis deseos más básicos como esos y que estén postrados a mis pies.

—Deja la ironía, Yami —añadió Honda, empezando a titiritar debido al frío que hacía en ese momento. El agua helada y la ausencia de una fuente de calor hicieron comprender a Honda del pésimo plan que había formado tan solo unas horas antes. De no ser por la lluvia, se dijo en lo más profundo de su mente.

El muchacho lo ignoró, regresando su vista al horizonte. Ese donde había lanzado las piezas del WDC. Tenía frío, muchísimo más del que podría imaginar en un primer momento de solo pensar en esas palabras, pero no lo iba a decir. Podía atribuirlo a la consecuencia de sus enfermedades previas y a la pérdida de sangre de la que poco a poco iba saliendo adelante. Además de ello, el frío le calaba con más fuerzas donde estaba herido de la infernal caminata sobre tierra hasta llegar a ese lugar, sin descansar por temor a un ataque más y por Yugi, quien no había estado en esas condiciones.

Cubrió su cuello con una de las manos, sintiendo los golpes de dolor, como si se trataran de los ataques de esas mujeres quienes los destruyeron por completo. Estaba un poco indignado, ¿cómo no percatarse antes de esa extraña variante de tonalidades? También extrañado por esa misma pregunta.

—¿No quieres vengarte? —azuzó el castaño, de un modo demasiado calmo para el tipo de pregunta que estaba haciendo.

Quiero vengarme —respondió en un gruñido, hastiado por el tipo de pregunta como si no le conociera. Sin embargo, siendo sincero consigo mismo, Honda no le conocía en absoluto y a él le faltaban demasiados aspectos por explorar de su actual acompañante—. Pero tengo en mente que lo haré en cuanto tenga la más mínima oportunidad. No estoy listo mentalmente, tampoco física. Estoy hecho mierda —terminó, ignorando por completo las actitudes de interés en el castaño por tratar de saber desde cuándo hablaba de esa manera. Otro dato que Yugi se encargó de ir corrigiendo al sentirse él mismo inferior contra un muchacho de piel terracota que no era inocente, pero sí evitaba mucho ese tipo de vocabulario.

Ambos se quedaron en total silencio hasta ese momento. Yami al final no aguantó más con un impermeable que no le pertenecía y lo regresó, sintiendo el mordaz mordisco del frío calar más hondo. De manera inmediata comenzó a titiritar, llevando sus brazos alrededor de su propio cuerpo en busca de calor mientras movía sus piernas con tal de generar energía.

De manera anómala, sintió su mundo parpadear un momento. Llevó una de sus manos a la cabeza, sosteniendo su frente con la palma mientras intentaba recuperarse de ese pequeño lapsus. Cerró los ojos mientras frotaba, sintiéndose peor que antes gracias al intenso dolor de cabeza con el cual comenzaba a sentirse. ¿Qué demonios le estaba pasando?

Cerró los ojos con fuerza un solo segundo mientras la lluvia continuaba empapándolo.

Yami, recordó la voz de Yugi, su tacto, la calidez. Su dubitativo tacto debido a la presencia de las personas, Honda en ese caso, rodearle por la espalda en un abraza mientras su cabeza se obsesionaba con la última cara vista por su Compañero antes del comienzo de la putrefacción, la mirada llena de ternura y confianza, el rostro con una sonrisa que significaba paz. Basta.

Al volver a abrir los ojos, la sensación de un cuerpo contrario desapareció, igual que la sensación de la voz de Yugi.

—Iré adentro —susurró, abrazándose con más fuerza debido a los temblores con los que era agobiado. Apretó la mandíbula cuando sintió el castañeo de dientes—, gracias por el intento, Hiroto Honda —aludió, regresando por el lugar del cual había salido mientras temblaba debido a la enorme cantidad de frío que sentía.

Deberías cubrirte a ti mismo, señor Rey.

Sonrió de manera amarga gracias al recuerdo de esas palabras en lo que parecía la víspera de esos acontecimientos, el fin de los días de paz para Heartland, el fin de la vida para esa zona y continuaría la expansión. Quería un baño de agua caliente, también estar de vuelta en un lugar al cual poder llamar hogar. Era demasiado… del primer mundo. A pesar de todo lo visto, a pesar de estar como estaba… seguía siendo alguien del primer mundo.

¿Cómo obligarse a sí mismo a dejar de pensar de una manera tan burda en ese escenario?

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Yugi se quedó cruzado de brazos mientras el duelo entre Jonouichi y Ryota Kajiki. A su lado estaba Yami, con su serenidad habitual. Una pequeña después de actuar como una novia celosa según su percepción. Un poco gracioso si no lo conociera bien. El pie repiqueteando contra el suelo, cruzado de brazos y un ceño tan fruncido como cuando peleó contra Pegasus J. Crawford el día en que consiguió su título como el Rey de los Duelos.

—¿Sabes que me atrapó de sorpresa? —cuestionó en voz baja sin apartar la atención total del duelo de su mejor amigo de melena rubia.

Yami se inclinó un poco, solo para colocar la boca a la altura de la oreja.

—Lo sé —respondió en un susurro, no quitando la vista del duelo realizado. Estaba allí por si era necesario hacer algo, un comentario para apoyarlo, bajo cualquier costo—. Solo fue en ese momento, Yugi.

Casi sin pensar levantó una de ceja, dudando de sus palabras por ese momento debido a sus reacciones previas. Además de ello, notaba cierto nivel de incomodidad no mostrado. El de piel terracota no habló más y se apartó de su novio con tal de seguir atento al duelo… que terminaba con la victoria de Jonouichi. Lo celebró junto a Anzu y Honda mientras Yami se guardaba sus comentarios. El único gesto hecho hacia el rubio fue levantar el dedo pulgar como felicitación principal.

El muchacho de piel blanca era el único faltante en conseguir al menos una pieza más. El World Duel Carnival iba a durar dos días completos antes de enlazarse a las eliminatorias de quienes ganaran en ese tiempo. Sin embargo, ese era el principal problema: su reconocimiento como alguien casi invencible.

—No me gusta la regla del ante —exclamó Jonouichi, sacándolo de sus pensamientos. Todos le miraron en ese momento con gran curiosidad. Si no le gustaba, por qué aceptó aquello en primer lugar—, pero ahora podré hacer la Invocación Péndulo.

—¿Sabes cómo hacerla? —se burló Honda, rodeándole el cuello con su brazo, ahorcándolo un poco mientras veían las cartas en sus manos.

—Magician of Astromancy y Magician of Chronomancy —susurró el de piel terracota, admirando a ambos monstruos a un costado de su amigo—. Escalas uno y ocho.

El rubio ignoró a su amigo mientras miraba de manera atroz al castaño, sabiendo que, de ser posible, sería tostado por la crueldad de su mirar gracias a la broma de poca gracia que había hecho. Mientras tanto, Yugi seguía inmerso en los efectos de esas nuevas cartas.

—Tienes que colocar a Magician of Astromancy en la izquierda y a Magician of Chronomancy en la derecha. Después, debido a que sus escalas son uno y ocho puedes convocar de manera simultánea monstruos entre dos y siete. El efecto de Magician of Astromancy es negar la activación de cartas mágicas y dejarlas boca abajo y de Magician of Chronomancy es negar cartas trampas y dejarlas boca abajo. Sin embargo —continuó Yugi, señalando a ambos—, deben estar juntos. Mago y Mago en la Zona Péndulo o Mago y un Monstruo con nombre "Odd-Eyes" o su escala se volverá cuatro, para ambos casos. Por otro lado, sus efectos de negar cartas de trampa y mágicas solo son útiles cuando es un Monstruo Péndulo el que ataca.

—Son los efectos, Yugi —señaló Anzu, un poco dudosa debido a la lectura de ambos—, pero en la práctica puede no ser lo mismo.

Jonouichi se puso bastante más tenso, revolviendo su cabello con las cartas en mano, lamentándose bastante el hecho de todavía no tener más de ese tipo de cartas, además de ser incapaz de tener sus dudas respecto a ese método de invocación.

—No nos sorprende que sepan hacerla —dijo Honda, apartando la vista hacia un lado, tomando una pose pensativa todavía con el brazo rodeando el cuello de Jonouichi—, después de todo, Pegasus estaba seguro de ello.

—No es difícil —dijo Yami, cruzado de brazos, mirando hacia el resto de duelistas. Algunos inclinados a la invocación XYZ, muchísimos más a la Synchro y unos cuantos pocos a la Fusión y Péndulo—, solo necesitas prestar atención a los requerimientos de cada tipo de invocación.

Continuaron su camino, buscando a algún duelista que deseara sostener un duelo contra Yami, considerado invencible incluso para aquellas personas deshonestas, capaces de caer a lo más bajo por conseguir la victoria, haciendo muchísimas trampas. Era curioso cómo todos ellos se iban en contra de Jonouichi y Yugi, considerándolos inferiores. Al rubio por no ser alguien reconocido, no tener nada, ni el más próximo título como segundo mejor del mundo detrás del compartido primer puesto. Al otro, por su tono de piel y considerarse alguien capaz de acabar con semejante aberración andante entre sus calles. Si era capaz de ser derrotado por alguien más aparte de Yami, sería regresado al basurero del cual había escapado según los rumores en esas zonas.

Contrario a lo que muchos creían, no había sido un golpe de suerte y su duelo anterior, con la evolución de su más grande monstruo lo revelaba: era habilidad y la había cultivado para evolucionarla al nivel en que Silent Magician llegó. En palabras de Yami tras finalizar aquel primer duelo donde su monstruo as solo llegó al nivel cinco, era la evolución, el reflejo del duelista. De allí sus más grandes respetos por ser capaz de hacer a sus monstruos reaccionar a su llamado. El no rendirse sin importar el obstáculo.

Enfrentarse a los Dioses, las cartas más poderosas de aquel entonces y al Black Magician mejorado. En palabras de alguien más relacionado con el pasado —Ishizu cabe aclarar—, eran sus mismas almas aquellas que se enfrentaban. Solo un poco de mentira en su propio mito, aunque sonara lleno de magia y fuera tan… extraordinario que se quisiera eso.

Silent Magician como el alma de Yugi y Black Magician como el alma de Yami. Un bonito cuento para muchos niños de los dos mundos a los que ambos pertenecían.

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Entró al baño y se retiró sus ropas con el único propósito de exprimirlas. Además de ello, de darse un panorama más amplio de lo que le habían hecho. Tuvo que ser cuidadoso debido a los desgastes con los cuales había tratado ese largo día.

También se quitó las vendas del cuerpo, notando por fin las cosas hechas. La pierna había sido curada usando múltiples de los métodos y, sin embargo, aquello no le exentó de tener esos puntos que podrían abrirse en cualquier momento si no tenía cuidado. Casi se ríe de su estupidez. Una pequeña cicatriz es lo que restaba en una de sus costillas, donde se había herido al salir volando en su primer enfrentamiento cuando dejaron a los demás huir y ponerse a salvo allí, en algún punto desconocido para él de Osaka. Ningún señalamiento o algo que le permitiera discernir en dónde estaba.

Reviso su cuerpo en busca de alguna otra herida, sorprendido de no encontrar más allá de otra cicatriz que cortaba parte de su espalda. No era grande y tampoco terrible, era una delgada línea, invisible incluso al tacto si no se estaba buscando algo como ello.

Sus brazos estaban bastante más débiles de lo que había creído en un principio al generarle demasiado dolor y cansancio el exprimir su ropa sobre el lavabo. De nuevo se le vino a la cabeza la imagen de cientos de niños jugando y rompiendo aquellos objetos y a sus padres armándolos de nuevo o comprando más para reponer la falta.

Con solo exprimir su camiseta estaba muerto y jadeando por recuperar el aire. Vaya condición física que se tenía en esos momentos. Se apoyó en el lavabo, dejando la cabeza caer con todo su peso hacia adelante mientras imaginaba —porque ni recuerdos eran— otra vez la voz de Yugi llamarle. Llamarle con ese tono de preocupación que solo escuchó una vez, el día de la evacuación de Heartland.

Yami, tienes que descansar, podría haber dicho Yugi al otro lado de la puerta, apoyado con total interés en su recuperación. No salir y dedicarte solo a ti mismo.

Tomó aire y levantó la cabeza, viendo más lo que le era difícil de notar gracias al espejo sobre el lavabo. El rostro hinchado de un lado, donde el golpe de Jonouichi terminó. La otra parecía menos herida de lo que en un primer y segundo momento pudo analizar. Estaba raspada, sí, pero no como creyó que estaría en ese punto. El cuello bajaba con una serie de moretones de todos los colores existentes y se extendía hasta las clavículas. Ese dolor ya podía pasarlo por alto al no generarle mucho daño desde tener el dolor de la pierna con puntos que bien podía romper en cualquier momento y terminar más dañado.

Suspiró y apartó la mirada del espejo mientras prestaba atención a sus manos para tallarlas un poco para seguir exprimiendo las ropas hasta que ya solo estuvieran húmedas y ser capaz de ponérselas de nuevo solo para quitárselas y dormir en ropa interior en su habitación que, si bien tampoco estaba a salvo de la cantidad de agua a la que se expuso con la lluvia, iba a usarla para dormir.

En sus diecinueve años de vida solo había dormido desnudo una sola vez y había compartido cama con Yugi esa única noche. Hizo una delgada línea con sus labios de solo pensar en ello y en los desastrosos resultados de días después.

—Yami.

El nombrado giró la cabeza hacia la puerta al haber escuchado a Anzu del otro lado. Levantó una ceja ante dicha casualidad. La castaña sentía algo por él y él le destrozó el corazón momentos atrás al declararle la verdad: la existencia de una relación tan íntima con Yugi y, a pesar de ello, allí estaba, ocupando el lugar que él imaginaba para su Compañero.

—Honda me pidió que te trajera ropa —anunció la misma. El de piel blanca y cabello extravagante se puso los pantalones y la camisa otra vez, sintiendo su cuerpo rechazar dicha humedad con gran fuerza. Se acercó a la puerta, abriéndola de inmediato para aceptarla.

—Gracias —dijo sin expresión alguna. Tomó lo enviado y retrocedió.

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No estaba celoso. No debía estar celoso.

¿Por qué era difícil seguir su propio consejo? Mirar a la muchacha de cabello rojo coquetear en el duelo con Yami donde este ni siquiera estaba enterado de sus intenciones, revoloteó de manera amarga su interior. Su novio —daría lo que fuera para poder decir esas palabras en voz alta fuera de su casa— estaba más concentrado en el duelo, pareciendo un niño pequeño cuando la mujer se le acercaba con esas intenciones coquetas.

Cruzado de brazos como estaba, nadie sería capaz de notar sus celos. Podía hacerse pasar por impaciencia e insolencia, estar aburrido de un duelo al cual él ya le conocía el resultado y abogaba por la llegada del mismo. Si no fuera por sus propias limitaciones, enfrentaría a esa muchacha. Maldita hora en la que Yami fuera demasiado inocente con ese tipo de propuestas hacia su persona y bastante perspicaz en cuanto trataba de él.

Bufó y se quedó de brazos cruzados con el Duel Disk no molestándole en absoluto mientras veía cómo los puntos de vida de su pareja disminuían muy poco para dar paso a Black Magician y Black Magician Girl. La muchacha se emocionó ante la aparición de los monstruos mientras Yugi sentía cómo podía lanzarse en cualquier momento, también las ganas de derrotarla en un duelo.

Quizás hasta pensó en humillarla un poco. Solo lo suficiente para regresarle ese mal rato que estaba pasando producto de sus celos y la coquetería con la cual trataba a su novio, además de la falta de atención por parte de este hacia su contrincante en ese momento. Maldito momento en que la personalidad de Yami le hacía el ser más despistado del mundo conocido y desconocido de la existencia misma.

Por el rabillo del ojo vio cómo Jonouichi y Honda se batían un poco en una pelea debido a la enorme suerte del Rey para conseguir que las mujeres estuvieran tan… atraídas hacia su persona. Inconsciente, empezó a golpetear el suelo con su pie de manera casi permanente. Un pequeño tic.

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Yami miró sus cartas emblema, sabiendo que no iba a ser suficiente en ese momento. Revisó sus cartas, las que estaban en sus manos y supo que había llegado el momento. En total tenía seis y una de ellas era una carta del tipo péndulo.

—¡Mi turno! ¡Robo! —exclamó. Hizo lo dicho, mirando la nueva carta entre sus manos y sonrió. La segunda carta péndulo. Miró sus escalas y supo que sería el momento—. ¡Usando la Escala Tres de Destruction Magician y la Escala Ocho de Creation Magician, coloco la Escala Péndulo! —exclamó, haciendo lo hecho.

Todas las personas se detuvieron para mirar ello. El Rey estaba haciendo uso de uno de los nuevos métodos de Invocación por lo que era imposible no detenerse para saber lo lejos que podría llegar. Los nombrados magos aparecieron en una especie de luz azul, encerrados en su propio espacio. Un mago de cabello azul oculto bajo un tocado parecido a la extravagancia de cabello de su dueño en color blanco y toques en dorado. Su traje en la parte del torso era verde con pequeños toques en naranja y terminaba con la misma combinación de colores que lo usado en su cabeza.

Mientras, del otro lado, apareció una maga de cabello rosa. Tenía oculto el ojo derecho y usaba una capucha de un color rosa pastel. Entre sus manos había un arco que combinaba el rojo con pequeñas armaduras de ese color y unas gemas verdes cuidadas con un borde dorado que las hacía permanecer en su lugar. Su torso estaba cubierto a la altura de los senos con una armadura naranja y de allí, por todo el vientre, bajaba en color rojo hasta terminar sobre las piernas con otra gema a juego con las del arco. Su cuerpo no mostraba casi nada de piel excepto por sus manos y parte del rostro debido a que su boca estaba cubierta.

Al aparecer, a sus pies, aparecieron sus escalas: el número tres para él y el número ocho para ella.

—¡Con esto puedo convocar simultáneamente monstruos entre cuatro y siete! —continuó Yami, usando su mano, colocando a dos monstruos—. ¡Aparezcan mis monstruos! ¡Nivel Cuatro, Holly Elf y también de Nivel Cuatro, Ancient Elf! —al aparecer sus monstruos, los demás ahogaron pequeñas exclamaciones debido a la aparición de estos mismos. Dos monstruos del mismo nivel, podía significar una invocación avanzada o una XYZ—. Con mis monstruos de Nivel Cuatro, Holly Elf y Ancient Elf, ¡construyo la Overlay Network! —continuó, viendo cómo sus monstruos se elevaban al cielo convertidos en esferas de color amarillo y en el suelo se abría el mismo remolino lleno de colores hasta terminar como un agujero negro—. ¡Invocación XYZ! ¡Aparece Radiant Photon Paladius!

Apareció un monstruo de apariencia masculina con armadura en color blanco excepto el casco, el cual era de color magenta. En los hombros yacían unas hombreras con unos ojos amarillos que daban la apariencia de ser una especie de segundo monstruo debido a la estructura de su espalda. En sus manos portaba una espada del mismo tamaño que la del Silent Swordsman de Yugi, solo que con una hoja que dejaba traslucir lo que había del otro lado.

—Desacoplo dos Overlay Unit para activar su efecto —el monstruo en cuestión vio cómo desaparecían las dos esferas que sobrevolaban su cuerpo—. Este hace que Galaxy-Eyes Photon Dragon baje de sus cuatro mil puntos de ataque a cero y por consecuencia sus efectos son negados —continuó el muchacho de piel pálida con un ligero parecido al muchacho de piel terracota. Su adversario no tenía cartas boca abajo y solo una en la mano, por lo que Yami iba a arriesgarse—. ¡Ataco a Galaxy-Eyes con Black Magician! —exclamó, viendo cómo ambos monstruos entraban en batalla.

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, pensó Yugi con un nivel grande de regocijo al ver cómo la duelista perdía a su más grande monstruo hasta ese momento. Black Magician y Black Magician Girl atacaron de manera simultánea, bajando sus puntos de vida a cero. Con ello, Yami ganaba dos piezas, dejando que tanto él como Jonouichi bajaran sus posibilidades de tener la delantera respecto a ello.

Suspiró casi en total alivio, al verse menos tenso tras la derrota de aquella muchacha. No significaba que pudiera dejar de verla, solo significaba una pequeña victoria en su interior. La muchacha lanzó sus piezas, contenta de haber tenido un duelo con el Rey de los Duelos. A Yugi poco le importó el hecho de ser menos para el resto de personas, tampoco odiaba de verdad a la muchacha, solo le crispaba en celos cuando coqueteaba con el inocentón de su novio.

Cuando la muchacha volvió a hacerlo, dejando ver más claro que Yami no estaba captando eso, se dio un fuerte golpe contra la frente. ¿Y era él el ingenuo y algo tonto entre los dos Reyes de los Duelistas? Su novio se acercó, contento de tener las dos piezas del pequeño triángulo que permitiría la entrada de todos ellos a las finales. Su rostro liberó toda la tensión contenida, regresándole esa expresión de serenidad a la cual estaba tan acostumbrado.

—Hombre —le llamó Jonouichi, acercándosele con una cara un poco tétrica para ambos—, ¿cómo le haces para traerlas locas?

—¿Perdón? —preguntó Yami, un poco confundido respecto a lo que estaba diciendo el rubio.

—Las chicas —dijo Yugi, mirándole con una de esas comunicaciones creadas entre ellos, pasando muy desapercibidas hacia donde los demás notaran lo obvio. Yami tuvo que ver de nueva cuenta su duelo previo para percatarse de lo que quería decirle su Compañero—. Están preguntándote cómo puedes causar tanto revuelo en el género femenino.

Y masculino, quiso añadir. Tuvo cuidado de no soltarlo debido a lo desagradable y mal recibido que sería su comentario. Yami quedó todavía más consternado en las cosas, logrando que Yugi buscara una forma de redefinir a ambos debido, pues, a la forma casi despistada de su novio para con las personas si no había motivación para estar celoso.

Fue la primera vez que notó el estado de Anzu, sintiéndose… mal. A ella se le notaba bastante el inmenso cariño que tenía hacia su persona, sin embargo, era más que consciente del enamoramiento de ella hacia su pareja. Se sentía en verdad dividido en lo que era correcto de hacer. Por un lado, Yugi era la pareja de Yami y Yami se encontraba más interesado en él que en muchísimas más personas, además de haber desarrollado un enorme sentido para ignorar al resto del mundo cuando se encontraba a su lado, excepto, quizás, en algún momento donde los celos fueran casi insoportables.

—No todas las mujeres —replicó Anzu, con un tono de contradicción en su pensamiento y palabras. Su ceja estaba alzada en un tic, además de la forma pequeña de sus ojos, casi a punto de saltar contra la mujer duelista por ser más atrevida de lo que ella sería nunca. Honda y Jonouichi se juntaron, riéndose de la castaña y la negación de sus sentimientos.

Mientras, Yugi se quedó a su lado, dispuesto a soltarle una larga charla sobre dejar de ser tan despistado. Al menos que empezara a darse cuenta de las cosas ocurridas a su alrededor. Un solo momento así le dejaría más tranquilo, además de dejarle más claro que Yami podría ser alguien más atento a su alrededor, no solo en los duelos.

—¿Quién tiene hambre? —preguntó Anzu, dispuesta a dar por terminado esa conversación que no llevaría a ningún lado bajo ningún concepto. Los ojos de Jonouichi y Honda empezaron a brillar, imaginando todos los manjares que podrían degustar para continuar con sus duelos. Ambos muchachos de cabello extravagante asintieron a la idea, conscientes de padecer un poco de hambre, además de poder tener el resto del día para continuar adquiriendo las demás piezas para completar el rompecabezas.

Solo esperaban no encontrar ninguna repetida, o habrá sido un duelo en vano.

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Al final sí pudo darse un baño de agua tibia. Eso era un avance dentro de las nulas posibilidades de quedarse allí en lo que la evacuación continuaba para salir de Japón. Iba a ser imposible en aquel campo de guerra quedarse en toda la isla que era el país, además de tener que alertar a otros países para poder permitir la entrada a todos los niños y a algunas mujeres. Heartland parecía el centro de toda concentración de ese tipo de acontecimientos, además de estar rodeada con un aura de misterio.

Mientras se ponía la ropa entregada por Anzu, pensaba en cómo un ambiente podía cambiar de una manera tan rápida y radical que debía ser imposible. En su mente estaba la Heartland viva, llena de colores, con hermosos atardeceres e inimaginables amaneceres. Una enorme cantidad de luz por la noche en el centro de la ciudad, la cual parecía nunca dormir.

La inmensa torre característica de esa ciudad, el enorme corazón en el centro donde Mr. Heartland vivía. Donde celebridades como Pegasus J. Crawford e Ishizu Ishtar habían perdido la vida durante el primer ataque. Lugar que vieron cómo caía primero antes de saltar en pánico gracias a las pantallas del estadio donde se encontraban el ochenta por ciento de la población contando a cada duelista, incluso los perdedores.

Una amalgama de almas viendo cómo la icónica construcción se venía abajo. La imagen del lugar al cual ascendió la primera vez siendo un niño de diez años, considerado un prodigio. Viéndola desde un lugar alto y siendo capaz de analizar cada cambio realizado en aras de su crecimiento. Incontables noches viéndola lado a lado de Yugi cuando se hiciera su amigo.

La forma tan gris y negra en la que terminó después de todo ello.

Se puso la ropa, admirando los tonos oscuros con la cual había sido confeccionada. Abrigadora para él en esos momentos, además de haberle sido entregada un repuesto para la venda desperdiciada gracias a su estupidez. Era cálido, lo suficiente como para permitirle una noche de sueño ininterrumpida por el frío.

Sin embargo, existía ese algo a considerar: las pesadillas. Los recuerdos dulces ahora teñidos de la amargura de la desolación y tristeza.

Salió del baño en el cual se había internado, percatándose de la presencia de Anzu contra la pared. Levantó la ceja, curioso por su presencia en tal lugar. La castaña, sin embargo, tomó la ropa doblada con cuidado y empeño —la empapada, cabe resaltar— y se la llevó, desapareciendo en una esquina que, para Yami, en esos momentos no le importó no conocer.

¿Qué posible hora sería? Pasada de la madrugada era una gran posibilidad gracias a la baja de luces que existía en ese momento. La ausencia de más almas dentro de ese lugar añadía más probabilidades a su pequeña teoría. Incluso intentar ver hacia afuera sería una pérdida de tiempo, el ruido que hacía la lluvia le generaba esa inquietud, además de sentirse prisionero. No poder salir después de mucho tiempo.

Al llegar a la que fuera su habitación se percató de varios cambios. El primero era la ausencia de la camilla usada como cama, reemplazada con un futón. Por otro, una pequeña mesa donde colocó sus cartas, percatándose de las dimensiones de la misma, existía el espacio suficiente para colocar un tablero de Duelo de Monstruos. Miró su deck dentro de la bolsa, sintiéndose más mal por profanar la antigua estrategia armada con los monstruos de su Compañero.

Al despertar iba a revisar otra vez la estrategia armada para terminar el deck con el cual no tenía ni la más remota idea de cómo llamarlo. También armaría su Extra Deck, para estar completo en sus estrategias. Le quedaban un montón de cosas. Un montón de cabos sueltos por terminar.

Resignado se metió en el futón, acomodándose para conciliar un sueño que no quería llegar.

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Es la primera vez que pongo un fragmento de diálogo, sí, pero me pareció demasiado importante poner ese enorme y poderoso diálogo de Brimstone en ese capítulo. Siento que tiene un poderoso significado para lo que Yami ahora sueña: algo insignificante a futuro.

La escena original es algo más cruda de lo que pueden imaginar, tanto así que me releí los libros en dos semanas (son mis favoritos, cabe resaltar) y senté que pasaron años. Me volví a sentir una muchachilla de 14 años cuando tomé entre mis manos Hija de Humo y Hueso por su mensaje, por su prosa, por todo. Me sentí alguien de 15 años cuando leí Días de Sangre y Resplandor pero finalmente comprendí Sueños de Dioses y Monstruos ahora con mis casi 18 años.

Quizás haya alguien aquí que lo considere un spoiler tras leer pero yo no lo considero tal. Por otro lado, puede existir alguien que no le guste Laini Taylor y lo respeto, pero es la autora que me trajo la esperanza de verme como ella, en el sentido de volcar mi imaginación de un modo simple, sí, pero tan lleno de magia en la percepción de algunos.

Ahora sí, regresando a lo que hemos visto de estos capítulos, yo creí de verdad que Yami iba a salir corriendo en un momento, es más, lo tenía en mi mente cuando me detiene él y me dice "No, mira. Aquí y allá, por acá y más allá, hay un montón de fallos. No es el momento" por lo que hemos tenido que dejarle más tiempecito por aquí.

Sí, estoy loca y me considero próxima visitante a varias cosas por problemas mentales. Por otro lado, ¡vuelvo a iniciar la saga del Mundo Milenario! No he tocado para nada esta saga y tomando en cuenta que cuando hice Memorias no tenía manejo del idioma inglés como ahora, me fue difícil seguirle la corriente al manga, en especial en los capítulos desde la resurrecsión de Zork y el duelo entre el Sacerdote Seto y Atem para dejar que Atem se fuera y bueno, fue una jalada casi medio rara de ese entonces.

Ahora sí me retiro que al final me hago más notas que capítulo (?)

¡Nos leemos!

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