Aunque no se había dado cuenta, Peter llevaba cerca de media hora en la ducha, pero durante todo ese tiempo, no había hecho más que darle vueltas a la posibilidad de perder a Mohinder al día siguiente si finalmente llegaba a explotar, tal y como había visto en su visión. No hacía más que repetirse una y otra vez que no podía permitirlo, que tenía que hacer algo para impedir que el profesor estuviera cerca de él durante las siguientes veinticuatro horas. La voz de Mohinder y la puerta del baño al abrirse, le devolvieron de nuevo a la realidad.
"Peter, lo he conseguido." Mohinder apareció por la puerta y Peter, mirándolo a traves de la mampara de la ducha, vio que sus manos estaban humeando.
"¿Estás bien? tus manos..." Dijo Peter mientras se envolvía en una toalla y salía de la ducha.
"Si es que he conseguido utilizar mi poder sin estar en una situación límite. Acabo de hacerlo y ha sido increible, aunque lo siento por tu televisión, te compraré otra. Bueno, bueno." Mohinder se acercó a Peter, con una gran sonrisa en los labios y un brillo especial en los ojos. "¿Sabes una cosa?, deberías ponerte más a menudo esa toalla, lo cierto es que te sienta muy bien." Le rodeó la cintura con la mano y lo atrajo hacia si y después, mordiendo primero el labio de Peter, lo besó, mientras recorría su espalda con la mano. Tras unos segundos y al notar que algo no iba del todo bien, se separó de Peter. "¿Qué pasa Peter?"
"Tengo que contarte algo." Se vistió rapídamente y sin ni siquiera peinarse se dirigió al sofá donde ya estaba sentado Mohinder, que le miraba preocupado. "¿Recuerdas el sueño que tuve la otra noche?"
"¿Cuando te despertaste gritando?"
"Si, ese. Te dije que no era nada, pero en realidad si que importa. Creo que fue una premonición, como la que tuve cuando supe que yo era la bomba." Mohinder lo miraba en silencio, tenía miedo que si decía algo, Peter no continuara hablando. "En el sueño estoy yo, aquí en el apartamento con Nathan y ya ha pasado la explosión; bueno en realidad no ha habido explosión, al final la detuvimos." Peter dejó de mirar a Mohinder, al recordar como se detiene la explosión, se sentía incapaz de mirarle a los ojos sin sentir unas terribles ganas de llorar.
"Pero eso es bueno, es una gran noticia." Emocionado ante la revelación de Peter, Mohinder quiso abrazarlo, pero al tocarlo, notó que estaba temblando. Sonrió amargamente. "Hay más ¿verdad?" Peter sólo asintió y tomó aire.
"Luego es como si recordara el día de la explosión, como si viera lo que va a ocurrir mañana y lo cierto es que si, la explosión es detenida y la gente de New York no muere... Pero." Le costaba decirlo, apenas podía ver en su cabeza la imagen de Mohinder muerto, era algo que no podía soportar. Por ello, decidió decirlo sin más, no pensar en ello y simplemente dejar que las palabras salieran de su boca. "Tu detienes la explosión, tu evitas que yo explote, tu salvas la ciudad"
"Vamos Peter, ¿cual es el problema?" Mohinder estaba empezando a inquietarse. Antes de ese momento, creía que apenas conocía a Peter, que los pocos días de relación, no le habían dado suficiente tiempo para saber lo que pensaba "el chico del taxi", pues así lo había llamado en su cabeza desde el primer momento en que lo vio; pero ahora que miraba dentro de esos ojos tristes, esos ojos llenos de pena que no podían mirarle, sabía que algo terrible iba a suceder al día siguiente.
"Si, detendrás la bomba, pero a cambio voy a perderte." Lo miró con lágrimas en los ojos. "Te he visto morir por salvarme y no puedo soportarlo." Hundió la cara entre las manos pero Mohinder pudo seguir escuchando sus sollozos. Lo abrazó y dejó que descargara toda la tensión acumulada, tratando de no dejarse llevar por el miedo de lo que acababa de escuchar, de no levantarse y marcharse sin mirar atrás, porque él no era así y no pensaba dejar a Peter tirado, ahora, cuando más lo necesitaba. Peter levantó la vista, llorando todavía. "Quiero que te vayas, que no estés en la ciudad mañana. Te aseguro que no podría soportar el perderte."
Mohinder nunca había sabido si la expresión "amor a primera vista" era cierta o sólo una invención de cuento de hadas, pero en el momento en el que vio a Peter a través del espejo retrovisor del taxi, supo porque la usaba la gente y ahora más que nunca la comprendió a la perfección. Con la mano secó las lágrimas de Peter, mientras sonreía. "Nunca. No pienso dejarte ahora que te he encontrado."
"Mohinder por favor, ya perdido a demasiada gente durante estos meses y no quiero que tu seas le siguiente. Jamás me lo perdonaría."
"Pero es mi elección, ahora que lo se, yo soy el que decido quedarme." Acarició la mejilla de Peter con una mano y revolvió su pelo mojado con la otra. "Además si alguien tiene que morir como un heroe, prefiero ser yo." Casi de un salto, Peter se levantó.
"¡No vuelvas a decir eso! ¿Crees que es fácil tener en la mente una y otra vez tu imagen despué de morir?" Mohinder se levantó y lo abrazó con fuerza, como si quisiera fundirse con él en una sola persona.
"Lo siento, sólo trataba... da igual , lo siento de verás, no ha sido lo más apropiado para decir, pero ya verás, encontraremos una forma de arreglar, eso. Te lo prometo. ¿Nathan lo sabe?"
"No, no he podido contarselo. Ni siquiera he podido hablar con él. No me devuelve las llamadas desde lo del otro día" Si Mohinder no lo hubiera estado abrazando en ese momento, seguramente Peter se hubiera derrumbado. Todo aquello era demasiado para él.
No sólo tenía que decidir entre la persona que quería y la ciudad entera, si no que su propio hermano le había dado la espalda en el peor momento posible, había decidido hacer como si Peter no existiera y lo peor era que Peter no sabía como hablar con él, que decirle, ni que hacer para tratar de arreglar las cosas, porque tampoco es que sientiera que había hecho nada malo, nada tan grave como para que Nathan se comportara así con él. Además ahora tenía otras cosas con las que luchar antes de reconciliarse con su hermano.
"¿No vas a cambiar de idea verdad?"
"¿Sobre que?" Mohinder sabía perfectamente de que estaban hablando. Peter no le dijo nada, simplemente espero su respuesta. "No, no voy a marcharme. No te voy a dejar sólo con todo esto, sería muy irresponsable por mi parte. Además, ahora que estoy aprendiendo a dominar este nuevo poder, a lo mejor podamos cambiar tu visión."
"Por cierto, hablando de tu nuevo poder." Peter estaba mirando a lo que quedaba de su televisión. "Creo que sería mejor si practicáramos fuera de casa." Peter se acercó a Mohinder y le besó, no sólo porque quería sentirlo lo más cerca posible, si no como agradecimiento por estar con él, porque una parte de él, no quería que se fuera, no quería que también él lo dejara sólo en ese momento tan difícil de su vida y ante aquella situación que se le venía encima.
Mohinder también lo sintió a sí y aunque estaba terriblemente asusntado por lo que podía ocurrir al día siguiente, que tal vez fuera el último día de su vida, sentía que su lugar estaba allí, en el sofá del apartamento de Peter, sintiendo su cuerpo sobre el suyo propio, sus manos debajo de su ropa y su aliento recorriendo cada centímetro de su cuerpo. Sabía que ese era su lugar, pasara lo que pasara al día siguiente.
