Bueno, siempre publico con prisas y nunca tengo tiempo de comentaros nada, pero como he visto un par de dudas en los reviews quería disculparme por estar tardando más de lo que pensaba en cada publicación, pero la verdad es que ahora mismo estoy que no paro, y tengo el ordenador muy abandonado. Aun así, intento publicar un capi nuevo cada seamana, o como mucho cada diez días más o menos, pero a veces se me pasa cuando colgué el último (Mil sorrys).

Y también les recuerdo que toda esta serie es una traducción, así que no está en mi mano ampliar los capítulos ni el fic en sí, pero le pasare a la autora vuestras peticiones a ver si se apiada de todas nosotras y cumple nuestros deseos ;P le comentaré también lo de la escena lemon que habían pedido.

Y ahora después de todo este rollo, les dejo con un nuevo capi. ;P

Capítulo 6

Merlin dobló a trompicones unos pantalones de Arthur, con la preocupación estancada en su mente. Sus pensamientos revoloteando en la conversación que había tenido con los caballeros, Gwen y Gaius, o mejor dicho, la conversación que ellos estaban teniendo sobre él. Temía que lo supieran. Pero esos miedos fueron parados por un par de fuertes brazos alrededor de su cintura y unos ásperos labios en su cuello.

"Arthur…" balbuceó. No lo había escuchado venir. Arthur soltó un umm y continuó dejando besos en el cuello de Merlin con labios húmedos. "Arthur," volvió a intentar. "Tengo algo que decirte."

"Después," le dijo Arthur, acostándole en la cama, boca abajo. "Por fin podemos terminar lo que empezamos esta tarde en aquel armario."

"Pero…" luchó Merlin, empujando a Arthur y rodando sobre sí mismo. Arthur continuó, poniéndose a horcajadas sobre él, con labios hambrientos en su clavícula, quitándole la chaqueta, con rapidez y ansias. "Creo que hemos sido descubiertos."

"¿Por quién?" preguntó Arthur, pero no parecía del todo interesado. Merlin lo echó hacia atrás, por los hombros, para mirarle.

"Gwaine, creo, y puede que Gwen… y Gaius cree que he estado actuando como la puta del pueblo," Merlin frunció el ceño. "Creo que lo saben. Te dije que no deberíamos haber estado tonteando por…"

Arthur le besó, húmedo y hambriento, en los labios, obviamente tratando de callarle, pero no funcionó. Merlin se alejó.

"…ahí en todas partes!"

"Merlin, es imposible que alguien nos haya descubierto, hemos sido muy discretos," mientras decía esto, Arthur le quitó la camisa a Merlin por la cabeza. Merlin a estas alturas, se dejaba hacer, rodando los ojos. "Ahora, por favor ¿podrías relajarte?"

"Bien…estoy relajado, es tu reino el que estás arriesgando por un sirviente," remarcó Merlin, a lo cual Arthur gruñó.

"Eres mucho más que eso."

"Díselo al resto del mundo…"

"Nadie se atrevería a decir nada sobre ti, no si puedo impedirlo."

"Seguro…" asintió Merlin, besando a Arthur esta vez. Sintió a Arthur intentando echarse hacia atrás y se abrazó a los hombros del hombre, con fuerza, moviendo su boca para capturar más de los labios de Arthur y su atención. Bueno, él quería terminar lo que empezaron en el armario, y eso es lo que Merlin planeaba hacer ahora.

"Um, Merlin," farfulló Arthur después de un rato, alejándose para tomar aire. Dejó besos en el pecho desnudo de Merlin, besos más tiernos que los otros. Miró a Merlin, desde su pecho y sonrió. "Eres hermoso…"

"Eso es lo más cursi que te he oído decir nunca," dijo Merlin, pasando los dedos por el pelo rubio de Arthur. Le encantaba hacer eso, y Arthur nunca se quejaba tampoco.

"Pero lo eres, por lo menos, para mi," afirmó Arthur. "Y cuando se lo digamos a todos, todo Camelot lo verá también, si es que no lo hacen ya."

Merlin sonrió entonces, "Te gusto…"

"Sólo un poco…" se burló Arthur, volviendo a besarle el pecho, pero Merlin aún no había terminado.

"Te gusto," rió, cuando Arthur le miró de nuevo. "Está bien, tú también me gustas."

"Pues claro que te gusto."

"¿Sabes que es lo que más me gusta…?" sonrió Merlin; paseó sus dedos por la espalda de Arthur y con ganas, pellizcó el trasero de Arthur.

"¡Ah!" Arthur se hizo hacia delante, haciendo que sus caderas se restregaran, de una forma que, Merlin tenía que admitir, era bastante genial. Arthur pareció pensar lo mismo. "Dios… Merlin."

"Dijiste que querías terminar lo que estábamos haciendo en el armario…" sonrió Merlin, levantando su trasero lo justo para restregarse contra Arthur. El rey, por su parte, soltó un sacudido gemido y agarró las caderas de Merlin, haciendo la unión, mucho más intensa.

Merlin estaba a punto de quitarle la camisa al rey y tomar el control de la situación, ya olvidando completamente sus previas preocupaciones, pero entonces escucharon un fuerte y brusco toque en la puerta. Se congelaron, con las caderas aun pegadas y manos curiosas. Arthur alzó la cabeza y miró con odio a la puerta, levantándose sobre Merlin con rapidez.

"Maldita sea," se quejó Arthur, sobándose la cara. "¿Quién coño es?" gritó, hacia la puerta, sin usar para nada su voz de rey o cualquier tipo de formalidad. "¡¿Y BIEN!?"

"Sir Leon, Sire…" dijo Leon desde el otro lado de la puerta. "Se ha avistado a Morgana, Milord."

Arthur volvió a mirar a Merlin, con los ojos abiertos, mientras se levantaba de la cama. Merlin se levantó también, y buscó su camisa; a sus pies en el suelo.

"Ve a la sala del consejo," instruyó a Leon. "Estaré ahí en un momento."

"¡Sí, Sire!" escucharon a Leon decir y después nada, Arthur aun miraba con ojos grandes a Merlin mientras este se ponía por fin la camisa.

"Morgana…" balbuceó el Rey. Merlin quería ser de apoyo, pero su cerebro seguía en lo que había estado pasando hacía unos segundos y sólo pudo asentir. "Puede que la encontremos esta vez."

"Seguro que lo haremos…"Merlin se quedó sin voz, tomando aire, mientras seguía a Arthur fuera de la cámara.

Aún sonrojado, Merlin siguió a Arthur hasta la sala del consejo. Donde Leon estaba, Arthur le alcanzó, la seriedad escrita en el aire. Merlin se quedó en una esquina, mientras ellos hablaban.

"¿Qué habéis descubierto?"

"Acabo de hablar con una campesina que dijo que puede haber visto a Morgana, esa persona había sido clara y malamente herida y viajaba por la frontera de Essetire, Sire."

"¿Os dio una descripción de esa persona?"

"Lo hizo," asintió Leon.

"¿Y?"

"Es bastante seguro que sea Morgana, Sire."

Arthur se giró con rapidez, hacia Merlin, "Prepara los caballos, saldremos en una hora."

"Prepararé a los hombres," dijo Leon sobre el hombro de Arthur, pero Arthur sacudió la cabeza, mirando sólo a Merlin. Quien, realmente pensaba que todo esto era una idea terrible.

"No, demasiados caballeros de Camelot la pondrían en sobre aviso, estaremos bien por nuestra cuenta."

"Pero, Sire…" Se apagó Leon, cuando Arthur se giró y debió darle una mirada, probablemente, una de esas que aprendió de Uther. A Merlin nunca le han gustado esas miradas tampoco. "Muy bien, informaré a los caballeros de vuestro viaje."

Leon hizo una reverencia, echándole una mirada preocupada a Merlin mientras salía. Arthur suspiró, y fue hacia una de las sillas de amplio respaldo de la sala, perdido en sus pensamientos. Pero eso no impidió a Merlin perturbarle.

"Arthur," dijo, con urgencia. "No podemos ir solos, ¡es una hechicera!"

"Está herida," replicó Arthur, sin importancia.

"Eso no significa que no sea peligrosa, ¡no puedes enfrentarte a ella tú solo!"

"No estaré solo, tú estarás ahí," dijo Arthur, mirando a Merlin con una sonrisa que decía muchas cosas, que si en realidad dijera, harían sonar a Arthur como una chica. Merlin lo apreció, se sentía igual, pero no era el momento para sonetos de amor y sentimientos.

"Arthur, por favor…" dijo quedamente, tratando, aunque fallando, de pensar en las palabras correctas para hacer cambiar de idea al Rey. "No quiero que salgas herido."

"No lo haré," Arthur caminó entonces, hacia la ventana, mirando al sol alto en el cielo. Merlin frunció el ceño, acariciándose la frente. "Ve a preparar a los caballos, Merlin."

"Caballos, por supuesto," farfulló, molesto, mientras se alejaba. "Necesitaremos caballos para cabalgar hacia nuestra muerte…"

Merlin se fue, directo a los establos. Pero en su camino, yendo en busca de un chico de establo para decirle que preparara dos caballos para un par de idiotas que iban en busca de una bruja, Merlin paró en los aposentos de Gaius. Y como siempre, Gaius no fue de mucha ayuda.

"¿Y qué pasa si ella intenta matarle…?" preguntó Merlin, con el miedo acoplado a su pecho. No podía soportar la idea de que algo le pasara a Arthur.

"Lo hará," replicó Gaius, con franqueza, mientras echaba hierbas en un bol. "Sin cuestionar ni vacilar."

Merlin rodó los ojos, "Gracias,"

"Merlin, eres un hechicero," le recordó Gaius, como si necesitara hacerlo. "Uno mucho más poderoso que ella, por si debo añadir."

"¿Quieres que use mi magia?"

"Si no tienes otra opción," se encogió Gaius, mirando a Merlin con seriedad. "Entonces sí, quiero que lo hagas."

"¿Y si Arthur lo ve?" preguntó Merlin con temor. "¿Qué pasa si no tengo más opción que usar magia delante de él?"

"Entonces será el momento para que descubra tu secreto," estimó Gaius. "Si se preocupa por ti tanto como tú por él, entonces, lo entenderá."

"¿Y si me odia?"

"No te odiará, Merlin," sonrió Gaius, señalando al cuello de Merlin. "Si esas marcas significan algo, sólo puedo asumir que siente todo lo contrario hacia ti."

El estómago de Merlin se contrajo, sus ojos se abrieron, mientras su mano volaba para cubrir el chupetón que Arthur le había hecho en algún momento. No recordaba cuando, había habido tantas marcas que Merlin ya había perdido la cuenta, no es que las contara, sólo paró de recordar cuando las obtuvo. Tragó, con la boca abierta y tratando de inventar una excusa para decirle a Gaius, aunque nada se le ocurrió…

"¿Cómo…cómo…. Te enteraste?" balbuceó Merlin al fin, estúpidamente. Gaius rió.

"No hiciste mucho para escondérmelo."

"Quería decírtelo, de verdad, es sólo….que…"

"No tienes que explicármelo, muchacho," Gaius se estiró y puso una mano en el hombro de Merlin. "Sólo quiero que sepas que estoy feliz por ti, por ambos. Y sé que harás todo lo que esté en tu poder para traer a Arthur, y a ti mismo, sanos y salvos a casa, lo que sea necesario."

"Si tengo que usar magia, lo haré."

"Lo sé, y tengo fe en ti."