Sam había rodeado la valla del parque, vigilando que no hubiera nadie cerca, y pronto encontró un sitio idóneo para saltar y estuvo dentro de Kings Island, ahora oscuro y vacío.
Solo las luces de los coches de bomberos, y de los de la policía y ambulancias iluminaban espacios del enorme recinto.
Los bomberos trabajaban bajando de las atracciones a los asustados visitantes, pero era una ardua tarea porque tenían que bajarlos uno a uno por las escalerillas de sus coches. Y había atracciones a las que no alcanzaban. Los paramédicos atendían a las personas que iban siendo rescatadas. La mayoría, por suerte, eran ataques de pánico y pequeñas lesiones.
Sólo habían tenido que trasladar a dos de ellos a un hospital: Una mujer embarazada a la que la tensión había provocado el ya inminente parto y un hombre mayor que había sufrido un ataque al corazón. Ambos se estaban recuperando bien, afortunadamente, y la pequeña Eiffel ya había nacido sana y salva. Sí, el original nombre era en recuerdo de la atracción donde había decidido anunciar su deseo de salir al mundo a sus atrapados y asustados padres.
Y la policía sacaba inmediatamente del parque a los rescatados ayudándolos a contactar con sus familias.
Sam sabía que si se dirigía a las zonas donde trabajaban los equipos de rescate sería obligado a abandonar el parque. Además si Castiel, Jimmy y Dean estaban allí, poco más podía hacer que mirar actuar a los profesionales.
El instinto llevó a Sam a las zonas más oscuras y vacías del parque, cuando observó un grupo de personas que se alejaba de lo que parecía un edificio de mantenimiento y oficinas del parque. Por sus edades y por cómo vestían no tenían ningún aspecto de ser una familia o grupo de amigos que disfrutaba de un dia de parque.
Sam se plantó delante de ellos, y él que iba en cabeza, un joven asiático se dirigió a él:
"¡La policía! Hay que avisar a la policía!"
"¿Quienes sois? ¿Qué ha pasado?"
"Somos trabajadores del centro de control del parque. Unos ladrones,.. nos ataron y encerraron,..tienen al jefe y otros dos empleados. ¡Iban a matarnos!"
"¿Vieron a unos niños como de unos catorce años?"
"Precisamente dos chavales de esa edad nos liberaron. Se quedaron dentro, en las oficinas" Dijo señalando al edificio detrás de ellos.
"¡Gracias!" Dijo Sam echando a correr "Verán las luces de la policía en cuanto lleguen a la plaza."
Sam entró por la puerta por donde escaparon los empleados y se movió con precaución por el oscuro edificio. Pronto se dio cuenta de que había actividad en la planta de arriba y subió las escaleras. Se oían voces y Sam se dirigió hacia ellas, llegando a la puerta de lo que parecía una gran sala.
Al oír gente que se acercaba se pegó a la pared junto a la puerta y vio a Jimmy y Dean asomar cargados con unas grandes bolsas, Dean le localizó, abrió mucho los ojos, y le hizo un gesto con la cabeza señalando al hombre que les seguía, apuntandoles con una pistola y luego miró al otro ladrón que estaba más atrás y apuntaba con su pistola hacia el interior, e hizo un movimiento de asentimiento y miró significativamente a Sam.
Sam lo entendió inmediatamente: "Yo me ocupo de este, tú ocúpate del otro."
Sam se fijó en que los ladrones llevaban máscaras, tragó saliva,... de payaso.
¿Por qué cojones tienen que ser de payaso? Se lamentó.
Pero no tuvo tiempo a pensarlo dos veces porque en ese momento:
"Ha sido un placer señores, pero no me gustan los testigos"
Se oyó decir, y Dean y Jimmy se giraron a la vez y golpearon al hombre detrás de ellos con las pesadas bolsas, usando todas su fuerzas. El ladrón se desequilibró y perdió su pistola.
Inmediatamente Sam saltó como un resorte sobre el otro hombre, desviando el disparo que iba dirigido hacia los rehenes y tirándolo al suelo.
Sam luchaba con el malhechor en el suelo, intentando quitarle la pistola de su mano.
Los chicos bregaban con el otro individuo que por suerte había perdido la pistola con el golpe. Jimmy estaba tan metido en la lucha que incluso mordió la oreja del hombre.
Castiel rápidamente fue en su ayuda y con su fuerza angelical los dos hombres fueron reducidos y atados. Y, por supuesto, Sam les quitó las mascaras de payaso, y al fin pudo respirar tranquilo.
Los empleados activaron las cámaras para observar la situación. Mientras el jefe llamaba a la policía.
Pronto pudieron ir encendiendo luces y activando atracciones según era necesario, en coordinación con los bomberos.
"Chicos ´¿Estáis bien?" Preguntó Sam.
"Claro Sam. Estamos estupendamente ¿Verdad Jimmy?" Este asintió con la cabeza, aún sin resuello y con el sabor de la sangre del hombre que había mordido en la boca.
"El mierda este me mordió" dijo el bandido mirando a Jimmy "Casi me arranca la oreja".
"¡Eso por mi amigo!... ¡Ojo por ojo y oreja por oreja!" Le dijo apuntando al hombre con el dedo.
"Jimmy...¡Ehhh!... El que casi me desoreja fue el otro"
"¡Oh, oh! Entonces,... lo siento!" se disculpó encogiendose de hombros.
En ese momento el guarda de seguridad señaló una de las pantallas:
"Mire Jefe, en el Xtreme Skyflyer están arriba de todo y no han podido ser rescatados."
El responsable del parque se acercó:
"¿Están bien? Acerca la imagen"
"Si, parecen estar bien,..de hecho,...creo que están cantando" dijo extrañado.
Por fin llegó la policía y se llevó a todos los delincuentes. Los trabajadores que habían avisado a la policía estaban en sus puestos volviendo a poner en orden el parque.
Sam, Castiel y Jimmy estaban con el responsable del parque y el Jefe de policía viendo finalizar los rescates, tras contar a la policía todo lo ocurrido.
Dean, que había sido obligado por Sam a quedarse en una ambulancia para que atendieran sus lesiones, se unió a ellos. Tenía la nariz y la oreja vendada, aparte de las costillas, y un aspecto realmente cómico.
"¡Hala Dean! Desde este lado pareces Dumbo"
Dijo Jimmy recibiendo una mirada enfadada de Dean y provocando la risa de Sam.
"¡Callate Jimmy! Y no es gracioso Sammy" dijo enfurruñado de mentira.
El responsable del Parque dijo:
"Bien está lo que bien acaba. Por suerte no ha habido víctimas mortales y eso es lo que importa."
"Si, ya solo queda rescatar a los cantores. Van a hacer descender la plataforma lentamente ahora mismo" Comentó satisfecho el Jefe de policía.
"¿Vamos a verlo?" Sugirió y todos se dirigieron hacia allí.
"Les llamamos así porque llevan cantando al menos desde que llegamos" explicó el Jefe de policía
"Empezaron con las canciones infantiles, pero luego tiraron para el Country y ahora están cantando Gospel."
Ciertamente, en el parque ahora casi silencioso, flotaba en el aire una canción:
"Damos gracias a dios que nos unió
Y que por él vivimos lo que disfrutamos hoy
Mientras yo viva te amaré
Mientras respire te amaré
Es para tí todo para ti
Ahora a tú lado he aprendido a sonreír…"
Mientras bajaba la plataforma no dejaron de cantar. Todos se quedaron mirando como bajaban:
"Les ordené que cantasen" Dijo Castiel mirándolos descender.
"Pues desde luego has hecho una obra divina Cas" Dijo Sam con ironía, riéndose entre dientes.
"¡Bien hecho Cas!" Le animó Dean.
Cuando la plataforma tocó el suelo y se levantaron las sujeciones de los asientos. Los "cantores" terminaron la estrofa y se aplaudieron unos a otros.
Los policías, paramédicos y bomberos se unieron al aplauso y pronto retumbaba un gran aplauso colectivo, que Dean y Jimmy jalearon con gritos de apoyo y silbidos.
Ellos saludaron tranquilamente a su público y se despidieron cariñosamente unos de otros, intercambiando sus nombres y teléfonos.
La mujer que Castiel había nombrado directora del coro divisó a este y se acercó a él:
"Vamos a quedar para formar un coro. ¡Gracias por todo!"
Y dándole un beso y un papel con su teléfono se fue sonriente dejando a un ángel confuso detrás.
"¡Cas ha ligado, Cas ha ligado,...! " Empezaron a canturrear los dos chicos.
Se acercó el responsable del parque, que ya había despedido de las fuerzas de seguridad que se iban retirando tras haber terminado su trabajo:
"Les espero a todos ustedes y los amigos que quieran traer mañana en el parque. Son nuestros invitados especiales. Todos los gastos pagados."
"¡Hurra!" Gritaron Dean y Jimmy.
Sam palideció.
Y les haremos entrega de un pase gratis para cada uno de ustedes y un acompañante para el resto de su vida.
Los chicos cogieron de las manos a Cas y haciendo un corro empezaron a dar saltos:
"¡Hurra, hurra, hurra,...!"
Sam palideció aún más. Bueno, sospechaba que en cierto modo se lo merecía.
"¡Gracias muy amable!" se despidió Sam "Chicos, os recuerdo que Charlie y Carla están fuera. Ya les dije que os había encontrado y esperan en el coche. Así que vámonos, y más si quereis volver mañana."
Así que se despidieron del amable Jefe del Parque y se dirigieron al aparcamiento.
Una vez contadas más o menos sus aventuras y dados los correspondientes besos, abrazos y achuchones, se metieron en los coches y se dirigieron a un motel cercano para descansar.
Mañana llegarían los padres de Jimmy, que ya habían sido avisados de que el niño está bien, y todos juntos irían al parque.
Sam llevaba a las chicas en el Impala y Cas llevaba a los dos niños en el asiento de atrás de su coche.
Los niños parecían extrañamente tristes y murmuraban el uno al otro. Al final Dean se dirigió a él:
"Cas, Tenemos que decirte una cosa"
"¿Qué pasa Dean?"
Jimmy y yo no nos perdimos. Te engañamos para ir por nuestra cuenta y….queremos que sepas que…" Una lágrima rodó por su mejilla.
"¿Qué lamentan haberlo hecho? Ya lo sé chicos."
Castiel les dirigió una sonrisa.
"Gracias Cas" dijo Jimmy.
"Si, muchas gracias Cas, por... por todo!"
"No hay de que chicos. Y ahora sonreír que mañana volvemos al parque."
Y ellos lo hicieron…
El día siguiente fue alucinante y pasaron muchas otras cosas pero… es otra historia.
Por cierto la pequeña Eiffel y sus padres también fueron obsequiados con pases gratis para toda la vida. Eso es nacer con suerte ¿Verdad?
FIN
Escrito y publicado a la mayor velocidad posible por petición de GreenEyesSpn. Un beso :*
