Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a JKR.

Este capítulo participa en el minireto de Agosto "Doce meses, una historia" del foro Amor de Tercera Generación.


Todo por una insignia

Hugo espera con ansias la llegada de las lechuzas de Hogwarts. No puede ver la hora en la que su madre anuncie el infaltable viaje al callejón Diagón para comprar sus útiles escolares, ni el momento en el que su padre se pare frente a la tienda de Quidditch y le señale la escoba que le regalará ese año.

Pero todas sus perspectivas se empañan por culpa de una carta dirigida a su hermana Rose. O, mejor dicho, por culpa de la insignia, con una "P" brillante y enorme grabada sobre el león de la casa Gryffindor, que acompaña dicha carta.

Hugo ve, primero con confusión y luego con enojo, como su madre y su padre se desviven en halagos a su hermana, justo antes de anunciar que esa tarde no irán al callejón Diagón. En vez de eso, deben visitar a la abuela inmediatamente para comentarle la noticia. Como si fuera una sorpresa que Rose Weasley Granger es la prefecta de Gryffindor de ese año.

Mientras sus tíos felicitan a su hermana, su abuela cocina galletas para ella, y su padre no para de hablar de todos los regalos que le comprará a su "princesita", Hugo no puede evitar que las orejas y el rostro se le coloreen de rabia (y de envidia, porque no aclararlo). Pero Hugo no se desespera ni hace berrinche alguno, por supuesto que no. En lo único que piensa en ese momento es que cuando llegue su insignia de prefecto, cosa que él ya da por hecho, a su padre no le quedará otra opción que comprarle la mejor escoba del mundo.


Después de dos meses de no participar en los mini retos, estoy de vuelta. No sé si quedó exactamente como quería, pero no me quejo demasiado.

¡Hasta el próximo!