Muchísimas a todos los que han comentado, apreció mucho cada comentario :) para los que no tienen cuenta de fanfiction, si no me dejan cómo poder contactarlos, pues no puedo agradecerles personalmente o responder dudas que tengan... por cierto, Nerea Adlershade, sí jaja eso lo saqué de MDI, de Lauga Gallego (¡en realidad es mi autora favorita! y me encanta Christian también ;)
Igual, gracias a los que me han comentado por facebook: sus críticas e ideas me ayudan mucho.
También gracias a Layla y Dany, por ayudarme mucho siendo betareaders: les juro que sin ustedes, tal vez algunos no entenderían algunas partes, o la historia no sería lo que es ahora... ¡Danke!
Sin más, no los sigo aburriendo, espero de verdad que disfruten este cap: actualizaré pronto el siguiente.
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Capítulo 6
Después de una Batalla…
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Marinette tardó un poco en asimilar lo que acababa de pasar, mientras el guardián de los miraculous le examinaba el tobillo, y le aplicaba un ungüento de intenso olor amargo, al tiempo que recitaba algunas palabras que ella no comprendió.
Weiji y Tikki no dejaron de hablar mientras tanto: desde el colchón que estaba en medio de la estancia, a donde le había ayudado a moverse el maestro Fu, la chica escuchaba como los kwami discutían sobre la pelea contra Yoyo Maître, y el posible siguiente movimiento de Papillon.
—Pensé que ya habrían descubierto sus identidades…—confesó el anciano cuando terminó de vendarle el tobillo.
—No… él siempre quiso que lo supiéramos ambos, pero yo no estaba segura.—aclaró Marinette, examinando el vendaje.
—¿Y ahora lo estás?—inquirió él, mientras guardaba el frasquito del ungüento en uno de los cajones y se volteaba para observar a la confundida chica sentada en el colchón.
—En realidad no lo sé.—declaró ella, rendida.—De verdad confío en Cat Noir, pero creo que no es seguro que sepamos nuestras identidades… además, seguro se lleva una decepción cuando se entere de quien soy en realidad…
El guardián suspiró: sabía de qué hablaba la adolescente… ya lo había visto demasiadas veces a lo largo de los años… sin mencionar cierto caso que le vino a la mente de inmediato.
—¿Usted sabe la identidad de Cat Noir?—inquirió Marinette, sospechando la respuesta.
—Claro.—respondió el anciano sin más, al tiempo que acomodaba unos instrumentos para triturar hierbas en uno de los estantes.—¿No te mencioné que yo les di los miraculous?
La chica se tomó un momento para asimilar lo que el sanador le decía, perpleja: claro que era evidente, pero en realidad no había tenido tiempo de preguntarle varias cosas en su última visita.
—Eh… supongo que no… se le olvidó ese pequeño detalle.—la heroína no estaba enojada: en realidad sólo trataba de procesar toda la información de ese día.
—Por algo soy el guardián de estas reliquias.—sonrió él.—¿Quieres saber quién es tu compañero?
—¡No!, Bueno… quiero decir… prefiero que me lo muestre él…—intentó explicar Marinette, confusa.—aunque todavía no esté tan segura de querer revelar nuestras identidades… ¡pero lo he prometido!, ¿Cómo se me ha ocurrido proponer tal cosa?
—Como sea, es decisión de ustedes y de nadie más.—declaró el anciano, encogiéndose de hombros. Marinette asintió en silencio y cambió de posición sus piernas, sorprendiéndose de no sentir tan agudo el dolor como antes…
—¿Qué es lo que me ha puesto?, ¡Es fantástico!—soltó la chica, emocionada.—sería muy práctico tenerlo para cuando me cortó por accidente con tijeras al hacer diseños, o me resbalo de las escaleras…
El maestro Fu rió por la broma de la portadora del miraculous de la catarina, y negó con la cabeza.
—Créeme que te daría, pero los ingredientes de ese remedio sólo puedo conseguirlos en cierta parte de China, así que ya te imaginarás… sólo lo tengo para emergencias.—le explicó con una sonrisa. Marinette también sonrió y asintió en silencio, visiblemente agradecida.
—Con eso…—prosiguió el hombre cuando se dirigía a un armario y sacaba una muleta.—…Ladybug no tardará en poder saltar por los tejados de París sin gran dificultad. Eso sí: te recomendaría no moverte mucho los dos días próximos… de todos modos, si tienes alguna urgencia o quieres consultar algo, por lo general me encuentro aquí.
Dicho aquello, el maestro Fu le tendió el apoyo, y la joven aceptó la muleta y el ofrecimiento con una sonrisa, agradecida.
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Cuando logró llegar a casa, sintió que las fuerzas volvían a abandonarle… no entró por la panadería, que era donde sus padres se encontraban atendiéndola en ese preciso momento, pues no tenía ánimos de que le preguntaran qué le había sucedido… ya se los contaría cuando cerraran la panadería y se sentaran juntos a cenar: tal vez les diría que fue un accidente en la escuela, y que no los habían llamado porque… no; era difícil sostener esa mentira, ¿tal vez que estaba paseando, buscando algo para sus diseños, y se cayó de unas escaleras por no estar mirando? Ésa sí era creíble…
Le sentaba muy mal mentir a sus padres, pero Ladybug no tenía opción si quería seguir salvando París…
Así, se dirigió a la cocina para coger unas galletas para Tikki antes de ir a su habitación, en donde se tiró en la cama con un suspiro, agotada. Mientras tanto, la kwami engullía los bocadillos con avidez, pero le dedicaba una mirada de preocupación a su compañera humana cada ciertos segundos.
—¿Te sientes mejor?—le preguntó Tikki, más para llamar su atención. Marinette asintió en silencio, sin desviar la vista del techo… ahora en casa y con el dolor menguando, se permitió recordar los hechos de aquella tarde… los ojos vacíos de Cat Noir, el dolor físico, la victoria, quien les había elegido como portadores de los miraculous, el beso… la promesa… todo parecía un sueño lejano; como si fuera otra persona la que hubiera vivido aquello, y ella sólo viese sus recuerdos.
Decidió que tal vez podría ordenar su mente si escribía todo, así que tomó la muleta para levantarse y llegar hasta el escritorio, donde estaba su diario en su caja protectora. Así, se sentó y comenzó a escribir: su pluma plasmó sus recuerdos con rapidez, como si fuera una herramienta para liberar todo el estrés y confusión en su mente… escribió sobre Yoyo Maître, y el dulce chico que había resultado ser al final; sobre los ojos vacíos de su compañero y su angustia al pensar que no lo recuperaría… también habló sobre el suave beso entre ellos dos, y sobre la lesión que al final haría que Cat Noir le hiciera prometer que revelarían sus identidades pronto…
Suspiró: tenía que hacer algo para quitarse la ansiedad y confusión que sentía… cuando vio una de las fotos de Adrien que tenía colgadas en su habitación, y sonrió. Habían vencido a Papillon nuevamente: él y sus emociones estaban a salvo…
Entonces tomó su teléfono móvil para llamar a Alya: cuando lo encendió, descubrió que tenía seis llamadas perdidas y cinco mensajes de su amiga, así que se apresuró a desbloquearlo y leyó los mensajes.
"Mari, ¿estás bien? Si estás en casa, no salgas. Alguien más ha sido akumatizado… por suerte Ladybug y Cat Noir me salvaron, pero Nino no tuvo la misma suerte. Ahora estoy con él."
"Por alguna razón, a Nino le da igual todo… ¿puedes creerlo? Es muy raro verlo así, pero aún así lo convencí para que no se fuera y lo tengo agarrado de la mano. ¡Espero que Ladybug lo resuelva pronto! No me gusta ver a Nino así… por cierto, Nath te manda saludos, está con nosotros."
Marinette dejó de leer al recordar ese momento… no había sabido nada de su amiga después de que ella y Cat los dejaran para perseguir a Yoyo Maître, y se sintió mal por no acordarse de ella hasta ese momento…
"¿Estás bien, por qué no me contestas? Estamos cerca del edificio donde Ladybug y Cat Noir están luchando contra el chico akumatizado, creí oír que se hace llamar Yoyo Maître. ¡Espero no te haya quitado a ti también las emociones! Respóndeme cuanto antes, por favor."
"No vas a creerlo… nos acercamos más al edificio cuando ellos vencieron al villano, ¡llegué tarde!, ¿puedes creerlo? Por suerte, Nino vuelve a ser el mismo de antes, pero no deja de abrazarme, ¡es demasiado empalagoso! Bueno, lo importante aquí es que vimos que Cat Noir salía cargando a Ladybug; parecía que se había lastimado… ¡espero no sea nada grave! Sino, París estará en problemas… ¡Por favor, responde a mis mensajes, sigo preocupada!"
Marinette suspiró: más inquietada que antes… era verdad: si ella no se recuperaba pronto, París estaría en problemas… ¿por qué tenía que tocarle tan grande responsabilidad a ella…? Buscó el contacto de Alya y la llamó, y sólo cuando escuchó su voz, maldijo por no haber pensado en una coartada antes…
—¡Marinette!, ¿Estás bien?—fue el saludo de su amiga, preocupada.—¡Te he estado marcando y mandando mensajes todo el día!
—Sí, bueno… ¡estoy bien!—¿¡Por qué no había pensado en una mentira antes de llamarla!?—Es que… estaba de compras con mi papá… porque no había llegado la harina que… ya sabes… el pan, y todo eso…
—Ajá… ¿y por qué no me contestabas entonces…?—la cuestionó ella, un poco más relajada. Aún así, Marinette escuchaba que aún estaba ansiosa…
—Pues… porque me he dejado el móvil en casa… ya sabes… no tenía batería, y lo dejé cargando porque pensé que sería algo rápido…—No estaba segura de que eso fuera a convencer a su amiga, pero era lo único que se le venía a la mente…
—Claro; tú siempre tan distraída…—Marinette suspiró cuando Alya bromeó sobre ello.—como sea, ¿ya leíste mis mensajes?, ¡No puedo creerlo aún!
—Sí, es horrible…—soltó sin pensarlo, pero se arrepintió enseguida.—Quiero decir… ¿y si Ladybug no se recupera pronto…?
—Yo espero que sí: ¡ya verás como no tarda en recuperarse, es muy fuerte! No te preocupes.—trató de tranquilizarla su amiga, sin saber que estaba también dándole ánimos a la mismísima Ladybug que tanto admiraba.
Terminaron hablando de varias cosas más, hasta que por fin Marinette decidió no contarle lo de su lesión, para no darle más material a su amiga para teorías y sospechas… ya se inventaría algo después. Así, cortaron la llamada cuando sus padres la llamaron para cenar, y ella bajó con la muleta…
—¡Marinette!, ¿Qué te ha pasado?—exclamó su madre cuando la vio bajar. La chica ya había podido planear una historia, más o menos… se creyeron lo de la caída de la escalera, pero la riñeron por no haberlos llamado en el instante. Por suerte, usó la misma coartada que usó con Alya, y les dijo que se había dejado el móvil en casa por la batería y que planeaba que el paseo fuera rápido …
Aunque la lesión de Marinette fue tema central en la cena, al final hablaron del escándalo que había ocasionado Yoyo Maître en la ciudad, y como los héroes de París lo habían vencido… por suerte parecía que no seguían el blog de Alya, como para que pudieran relacionar su lesión con la de Ladybug… ya que estaba segura que su amiga no sólo había usado tiempo para mandarle mensajes, y su blog estaría bien actualizado para entonces…
Cuando terminaron, su madre la ayudó a subir para revisarla, mientras su padre se quedaba a recoger la cocina y a preparar todo para la venta de mañana. Marinette le explicó que un sanador la había ayudado, y que le había puesto un ungüento muy efectivo, pero aún así tardó un poco en convencer a su madre de no ponerle nada más y que se sentía bien… poco después se despidieron, y la heroína se cambió la ropa por el pijama y se acostó, exhausta.
—Buenas noches, Tikki…—murmuró a la kwami antes de cerrar los ojos.
—Buenas noches, Marinette.—respondió ella en la penumbra de la habitación.
Aún así, la chica se quedó despierta un tiempo más, pensando… no sólo en el beso y la promesa con Cat Noir, sino en Adrien, y en lo que él pensaría de una situación así…
También se quedó pensando en lo que le tendría que decir a Alya para no levantar sospechas… tal vez lo de caerse por las escaleras no sería suficiente para ella: seguro sospecharía. ¿Y si llegaba a descubrir la verdadera identidad de Ladybug…?
No, no… ya pensaría en algo que no la pusiera al descubierto.
Volvió a pensar en Adrien al voltearse y ver su rostro en uno de los recortes que tenía en la pared. ¿De verdad se podía amar a dos personas al mismo tiempo? Nunca se había puesto a pensarlo hasta que se encontró en esa situación. Es decir… Cat era creído, con pésimo sentido del humor, muy confiado y presumido… pero también muy atento, cariñoso y siempre podía contar con él.
Por otro lado, Adrien era maravilloso, amable, muy inteligente, guapo y no alardeaba de lo genial que era… lo único que no le gustaba era que estuviera en tan buenos términos con Chloe… pero bueno; él era muy amable. Aunque… ¿y si él no sentía lo mismo por ella, ni aunque fuera un poco?
Suspiró y asintió en silencio, decidida: la próxima vez que viera a Adrien, se lo diría.
