Capítulo 6.

La noche cayo en Mellowbrook una nueva vez más, inundando el lugar, el silencio se quebró en cuanto la madre de Kick entro a su cuarto irrumpiendo sus pensamientos, con el teléfono en mano su rostro demostraba que estaba alterada.

-Hola mamá- respondió Kick sin ninguna sorpresa de que entrara así, ella lo mira.

-¿Has visto a Kendall?- preguntó sin más mientras lo miraba ocultando el auricular del teléfono, tenía, del otro lado de la línea, a la madre de Kendall igualmente o más alterada que ella, negó con la cabeza. –Si te llama o te envía un mensaje, por favor, dímelo, no está en casa, no saben dónde está- suspiro. El la vio alterado, levantándose de la cama.

-¡Espera! ¡¿Kendall no está?!- ella negó con la cabeza, mientras Kick se levantaba a ponerse su abrigo saliendo disparado de la casa. -¡KENDALL!- gritó a la nada, corriendo buscándola, los minutos pasaban y no había rastros de la chica rubia, llego hasta la secundaria. Nota una puerta abierta, entra con cautela. -¿Kendall?- otra vez el silencio, nota que la puerta de su aula está abierta, entra si hacer ruido. Al fin la encontró sana y salva, esperemos que sana, sentada en una silla abrazándose a ella misma durmiendo, Kick se acerca y la abraza cubriéndola con un abrigo, es notable que estaba llorando. Nos preocupaste a todos bobita piensa mientras la carga poniéndola contra su pecho, ella despierta. –Sé que no vas a servir de mucho, pero lo siento e intentaré no gritarte más- le susurra al oído, besa su frente mientras camina.

-C-clarence…- tartamudea. Él la mira.

-Despertaste- dice.

-Desde el momento en que me pediste perdón- responde. -¿De enserio intentaras no gritarme?- pregunta. Él asiente, ella tiene los ojos llenos de lágrimas. –Es mentira-.

-Kendall…- respira hondo- no es mentira, realmente me siento mal, haría todo para que creyeras en mí.

-Bájame- secamente. El la deja en el piso. –Si es mentira ¿por qué dijiste eso?- lo mira.

-Por qué no es mentira- ella lo mira- Nada de lo que dije es mentira- ella le da el abrigo y camina. -¿Qué tengo que hacer para que creas en mí?- camina.

-Explicarme por qué dijiste eso- lo mira.

-Porque pensé que tenías amigos, muchos en verdad, eres muy popular entre los chicos, además de ser genial en fútbol, pero siempre que alguien se acerca a vos, no sé porque, pero te alejas... Como de mí por ejemplo, yo me recuerdo como era... Antes de ser "enemigos"- dice.

-…Ven…-camina, él la sigue sin mediar palabra, llegan hasta la casa de ella, lo hace entrar y suben a la habitación de ella. Kendall empieza a buscar algo debajo de la cama, saca una caja, la abre, eta llena de papeles, tira todos en la cama. –Lee-. El empieza a leer, dicen cosas hirientes, insultos.-Estos son algunos carteles que aparecen en mi casillero, mi banco, todos los días- dice.

-Debe haber muchas personas celosas de ti- la mira.

-¿Celos? ¿De qué?- pregunta.

-De vos, cuando una persona hace algo bueno, la mayoría de las personas la tiran abajo para no saber que es increíble- dice, ella no responde. –Hicieron conmigo eso una vez, casi dejo de hacer acrobacias- ella traga saliva.

-Papá cree que tengo amigos ¿sabes? Cada vez que salgo para ir a la biblioteca le digo que saldré con alguien- se sienta en el suelo. Él se arrodilla frente a ella.

-La próxima vez llámeme, iré con vos- dice, ella lo mira sorprendida. –Sé que no voy a comprender mucho de la biblioteca, pero puedo leer algo de mis ídolos o algo así- le sonríe. Ella se acerca y lo abraza, sorprendido, la abraza también.

-L-lo siento- llora. Él le seca las lágrimas.

-Si quieres puedes llorar, me quedaré con vos- dice.