Capítulo VI.- Empleo.
-¿Por qué tanta felicidad?.- pregunta al abrazarla.
-Me dijeron que Rin ya esta en su peso.- sonríe, aunque también le dieron la noticia que Sota se esta recuperando de manera esplendida y dentro de unos meses podrá ser un niño perfectamente normal.
-¿Fuiste al medico?.- al ver como esta asiente- ¿Por qué no me avisaste?.- le reprocha.
-¿Estás enojado?.- nunca pensó que a Inuyasha le interesara la salud de su hermana.
-¡Por supuesto!.- al caminar hacia el ventanal de la habitación.
-Inuyasha… yo…-
-Cara….- suspira, al no saber que decir, desea gritarle que el contrato que firmaron la obliga a ser completamente suya durante tres meses y aquello incluye que lo tome en cuenta en su vida, pero si lo hace, Kagome no le incluiría en su vida de forma voluntaria y también aquello lo desea; dio….- ven…- la llama, al abrirle sus brazos y dejar que ella se acomode entro de ellos, vale se siente tan completo cuando esta así con Kagome, ya no puede negarlo.
-Perdón…-
-No… perdóname tú a mí.- al dejar que se separe de sus brazos un poco.
-¿Qué?...- confundida.
-Cara…solo hay que olvidarlo…, ¿Sí?.- susurra al rozar sus labios con los suyos.
Y en definitiva un beso hace olvidar todo.
-.-
-Cara…- la llama al mismo tiempo que sus labios recorren su espalda desnuda.
-Mmmm…-
-En tres horas tengo una cena que necesito, que me acompañes.-
-¡QUÉ!.- salta de la cama junto con la cobija que cubre su cuerpo desnudo, tumbándolo por completo- ¡tengo que arreglarme!.- sigue exclama al comenzar a buscar las cosas necesarias.
Ríe al ver como Kagome comienza de manera frenética a preparar las cosas para el baño.
-¿De que te ríes?.-
-De ti, cara…- al cruzar sus brazos detrás de su cabeza.
-¿A sí?.- al tomar entre su mano una almohada que se encuentra cerca, y lanzarla hacia Inuyasha logrando su objetivo al estrellaste contra su cara.
-¡Hey!.-
-Así aprendes a no reírte de mi.- le sonríe.
-¿Quieres jugar?...- al incorporarse y lanzarse hacia Kagome- bien vamos a jugar.- al atraparla entre sus brazos y ambos caer a la cama.
-¡No!, ¡suéltame!.- ríe aunque aquello no deje de decir que no intenta el salir de sus brazos, pero es inútil.
-Pagaras caro ese golpe.- bromea al posarse encima y sostener sus manos a lo alto de su cabeza, teniéndola a su merced.
-¡Inuyasha!, ¡por favor!.-
-¡Inuyasha, por favor!.- la imita ante de inclinarse a capturar sus labios, callando cualquier sonido de protesta de ellos.
Definitivamente van a llegar tarde a la cena…
-.-
-¡Cara, ya vamos tarde!.- grita enfrente de la puerta del baño, donde Kagome lleva mas de medía hora encerrada arreglándose.
-¡Es tú culpa!.- vaya y tenía que recordarle ese pequeño detalle, no era completamente su culpa, ella tenía gran parte de la culpa por ser irresistible, tanto que desea a cada instante poseerla, como un chiquillo en su plena adolescencia.
-Ya estoy lista, desesperado.- al abrirse la puerta y dejar salir a una hermosa Kagome.
-Wow…-
-Gracias.- sonríe al encaminarse a la cama por su pequeña bolsa introduciendo un labial rosado.
-Deseo… no… digo…- comienza a balbucear sin dejar de recorrer con la mirada a Kagome, se ve tan hermosa con ese vestido azul cielo de tirantes que desea comerla lentamente.- estas… hermosa.- saliendo de su trance.
-Pensé con el "wow", habías dicho todo.- ríe al saber que puede dejar sin palabras a Inuyasha, quien lo iba a pensar.
-Aprovéchate que no es común en mí.- al reponerse de la sorpresa y envolverla entre sus brazos.
-¿Y que crees que hago?.- bromea con una enorme sonrisa.
-Ja-ja-ja…- susurra sonriente al acercar sus labios, rozándolos lentamente con los de Kagome y poder escuchar como Kagome se rinde ante el con un suspiro de placer.
Sus labios dan acceso completo a los labios de Inuyasha, dejando que él haga la magia que hace en todo beso, nunca se va a cansar de sus besos.
-¡Ups!... no queríamos interrumpir…- al llamar la atención de la pareja.
-Kagura…- gruñe, aunque interiormente pero muy en el fondo lo agradece, ya que necesitar irse a la cena y sabe que con Kagome en ocasiones es imposible salir del dormitorio.
-No llevamos a Rin, mañana después del desayuno la traemos.- informa, al observar al hermano de su esposo y aquella mujer que lo mantiene cautivado cada día que pasa, ya puede oler una boda próxima y esta feliz por él.
-Pero…-
-…La cuidaremos bien.- promete Kagura con una sonrisa.
-Lo se…- susurra de ello esta segura, pero es la primera vez que Rin estará tanto tiempo sin ella, desde la muerte de su mamá.
-Vete a despedir de Rin, cara.- sugiere, sabe que Kagome le inquita su hermana demasiado, pero una noche para ellos dos no estaría mal, una noche donde Kagome no se levante en la madrugada por que su hermana necesite un cambio de pañal, sería interesante ver como su hermano maneja aquello.
-Prometemos traerla después del desayuno.- vuelve a repetir Kagura, una vez que Kagome sale de la habitación.
-¿Mejor antes de comer?.-
-Antes de comer.- sonríe con complicidad hacia su cuñado, vaya si que desea disfrutar de Kagome.
-.-
-Relájate, cara.- ¿Cómo desea que se relaje?, se encuentra preocupada por Rin, aunque sabe que es una tontería por que Kagura y Sesshomaru la van a cuidar muy bien; otra preocupación es Sota, aunque hoy hablo con él por teléfono, quiere ir a verlo, el comprende que por cuestiones de "trabajo" no puede visitarlo como ella desea; y por último aunque puede enumerar un millón de preocupaciones, es poder estar a la altura de esa cena de negocios, donde Inuyasha es el principal proveedor parece ser, aunque no comprende mucho ya que éste no ha querido explicarle a causa de que en cada momento que ambos tienen un tiempo para estar solos llega alguien ha hablar con él.
Inuyasha aprieta su mano en signo de que se relaje, vaya a pesar de que se encuentra en una charla no deja de prestarle atención.
-¿Aburrida?.- la pregunta llama su atención, al encontrar un rostro masculino sentarse en el asiento vació a su lado- Akitoki Hoyo.-
-Kagome Higurashi.- al dar su mano esperando un apretón de manos, pero el ojicafe le saluda besándole la mano, ocasionando que sus mejillas se ruboricen ante aquel acto.
-¿Vienes con Taisho?.- asiente al saber si aquello no era obvio al encontrarse a su lado y más cuando todos vieron que llegaron juntos- ¿quieres bailar?.-
Deja de estar al pendiente de la conversación que mantiene con el señor Saotomo al escuchar la pregunta que aquel hombre le hace a su Kagome, preguntándose sí aquel individuo tiene algún instinto de conservación.
-Yo…-
-No creo que eso sea necesario señor Hoyo.- interrumpe a Kagome, la cual lo voltea a ver confundida.
-Solo deseo que la señorita no se encuentre aburrida.- sin dejarse intimidar.
-No pensé que mi novia, se encontrara aburrida.- le muestra una sonrisa al mismo tiempo que hace ver que sus manos se encuentran entrelazadas.
-Parece señor Taisho que no tiene en cuenta las necesidades de su novia.-
-Yo siempre tengo en cuenta las necesidades de Kagome.-
No entiende bien aquellas palabras no sabe si hablan de la velada o se había perdida algún detalle importante.
¿Qué se cree aquel hombre al poner en duda que el no cumple con la necesidades de Kagome?; Kagome comprende el porque no puede prestarle la atención que a él le gustaría, y en las salidas que han hecho nunca se ha quejado, al contrario le gusta que le cuente los detalles de las platicas, aunque en esta ocasión apenas han tenido tiempo de conversar.
-¿Y sí la señorita desea bailar?.-
-Creo que Kagome ya me hubiera dicho.- y esta seguro de ello.
-¿Estando usted tan ocupado?.- ¿se esta burlando de él?.
-Inuyasha…- apenas puede escuchar el susurro de Kagome, pero puede sentir el apretón que le da.
-Creo cara que necesitamos bailar, para que este caballero no ponga en duda que no cuido de ti.- levantándose y llevar consigo a Kagome a la pista de baile, donde suena una balada- me hubieras dicho que te encontrabas aburrida.- al envolverla entre sus brazos.
-Estaba un poco, pero también estaba pensando.- confiesa al acorrucar su cabeza en su hombro.
-¿Puedo saber que pensabas?.- al inclinarse a aspirar el aroma a jazmín que desprende su cabello.
-En Rin…- no miente.
-Kagura y el inútil de mi hermano deben de estar cuidándola bien.- asegura.
-Lo se.- suspira.- pero no deja de preocuparme.- por más que se repita que su hermanita pequeña se encuentra en buenas manos, su corazón se mantiene intranquilo.
-Cara, si quieres al terminar podemos ir por ella.- aunque sería una pena para su cuñada y hermano.
-No.- murmura y sonríe al sentirse tranquila con esa respuesta.
-¿Segura?.-
-Se lo que Rin representa a Kagura y tu hermano.- le recuerda- solo son nervios, ya poco a poco se me quitaran.- asegura.
-Cualquier cosa me dices, ¿sí?.- al besar su coronilla.
-Si…- suspira de placer al seguir bailando de esa forma con Inuyasha.
La música concluye trayendo consigo un mar de aplausos hacia la orquesta.
-Gracias…- al separase de los brazos de Inuyasha
-Vamos al balcón Kagome.- al atraerla de nuevo hacia sus brazos, necesita besarla y el balcón es el lugar perfecto, aunque esta lleno de mirones pero a menor escala que besarla en el salón.
Una ráfaga de viento le da la bienvenida al balcón, provocando que un escalofrío le recorra el cuerpo, recordando que su chalina la dejo en la mesa, aunque siente como algo la cubre de inmediato, percatándose que es el saco de Inuyasha.
-Gracias…- al pasar sus bazos dentro de las mangas.
-Ven.- al extender sus brazos y dejar que Kagome se refugie en ellos como suele hacerlo cada vez que él se lo pide, recargando todo su cuerpo en el suyo- podemos estar una hora más y regresar a casa.-
-Pero dijiste que estaríamos hasta tarde.- al separarse un poco y verlo a los ojos.
-Si, pero puedo acelerar las cosas.- ya se encargaría que hicieran una cita con Sayo, para atenderlos a cada uno de manera personalmente.
-¿Y no es malo?.-
-Por supuesto que no.- ríe ante la inocencia de Kagome e inclinarse poco a poco hacia su objetivo inicial, sus labios.
Suspira de placer al sentir el contacto de los labios masculinos con los suyos, moviéndolos al compás lento que le marca Inuyasha, sintiendo como este la atrae aun más hacía él, al mantenerla envuelta con sus brazos de la misma manera que ella lo tiene.
-¡Ups!, ¡Perdón, no sabía que estaban aquí, querido!.-
-Kikio.- reconoce al separarse de los labios de Kagome.
-Desapareciste después del baile, pensé que te habías retirado.-
-Solamente venimos a tomar un poco de aire.- responde sin dejar que Kagome se separe demasiado de sus brazos.
-No nos has presentado.-
-Formalmente no.- al saber que era hora que Kagome se enterara quien era Kikio.- cara, te presento a mi prima hermana, Kikio Taisho.-
-Un placer.- al extender su mano, la cual no es correspondida en cambio Kikio se inclina a darle dos besos uno en cada cachete, sintiéndose confundida, ¿había saludado mal?.
-Un saludo italiano.- escuchando la risa de Kikio, sonrojándose por completo al sentirse tonta; había algo en esa mujer que la hacía sentirse tonta, inferior, desconfianza y alerta, todo al mismo tiempo, aunque no debería ya que es prima de Inuyasha.
-Vamos dentro.-
-¿Y me concedes una pieza de baile?.- le pregunta Kikio, ¿Cómo negarse a un familiar?, los italianos nunca pueden negarse a la familia, pero no desea dejar a Kagome sola.
-¿Te importa, cara?.-
-No, por supuesto que no.- aunque desea gritar que si, no sabe porque, pero podría jurar que Kikio siente algo por Inuyasha, aunque si son primos, es solo ¿afecto?, no lo sabe y se encuentra tan confundida.
-Vamos.- ríe Kikio al tomar la mano de Inuyasha y conducirlo a la pista de baile.
No debería de estar preocupada o ¿sí?, es una tontería ya que son primos hermanos y entre primos hermanos no puede surgir algo más que afecto puro de hermanos, nada mas piensa en tonterías que no tienen fundamento alguno, no debería de sentir celos, por su prima.
Aplaude al igual que todos los presente al concluir la canción, correspondiendo la sonrisa que Inuyasha le da, deja de sonreír al ver como este camina en dirección contraria, mientras que Kikio se acerca al lugar donde se encuentra.
-Inuyasha fue por unas bebidas.- le informa.
-Ah…- es su única respuesta ya que no sabe que decir, ¿de que puede hablar?.
-Así que eres la nueva conquista de mi primo.-
-Yo…-
-…No tienes nada que decir.- la interrumpe- he conocido a muchas que están en tu lugar y de un día para otro se evaporan.- ¿Por qué le cuenta eso?- espero que dures más que las otras, aunque mi primo nunca se compromete, y menos con aquellas que calientan su cama ocasionalmente.- no sabe que decir, pensó que sería amable como Kagura.
-¿De que hablan?.- la voz de Inuyasha la trae a la realidad.
-Le estaba comentando a Kagome lo importante que eres para la familia.- apenas puede creer con la facilidad con la que le miente.
-Y la familia es muy importante para mí.-
-Déjame querido ayudarte con las copas.- ve tomar dos- aquí tienes Kagome.- al extenderle su copa, esta apunto de tomarla, pero sucede algo que no habría pensado- ¡Perdón!, ¡lo siento mucho!, no fue mi intención.- su precioso vestido azul cielo es manchado de vino, junto con el saco de Inuyasha.
-¿Estas bien cara?.- pregunta preocupado al verla paralizada.
-Si…si…- susurra, sin comprender por que lo hizo.
-Lo siento mucho, no fue mi intención.-
-No te preocupes Kikio.- trata de consolar a su prima la cual se encuentra angustiada por el accidente- Kagome lo entiende.-
-Gracias Inuyasha, no quería que pensaras que lo hice apropósito.-
-Por supuesto que no, tú no serías capaz de hacer algo así.- ¿Le creyó?, ¿no vio que fue con toda la intención?.- cara, creo que vamos a tener que retirarnos temprano.- escucha la voz de Inuyasha al conducirla de manera suave por el salón ya que todos se encuentran mirando.
Apenas es conciente de cómo Inuyasha pide al auto y el mantiene su bolso junto con su chalina y la conduce dentro de este.
-¿Puedes esperarme unos minutos cara?.- le pregunta lo cual asiente, ya que todavía no puede salir del shock, tiene tantas ganas de llorar de frustración, ¿Por qué tenía que humillarla enfrente de todos?, sabe que si se lo menciona a Inuyasha, él va a defender a su prima con uñas y dientes, y Kikio lo sabe, ¿Qué posibilidades tiene de ganar?... ninguna.
…¿Quien dijo que las apariencias no engañan?...
-.-
Apenas es capaz de enfocar la luz que atraviesa las cortinas.
-¿Te sientes mejor?.- observa a Inuyasha a su lado, la pregunta la llena de confusión.
-¿Por qué?.-
-Tuviste demasiadas pesadillas.- y él pensó que esa noche iba a poder dormir bien.
-¿Enserio?.- que raro no recuerda nada.
-Estuviste balbuceando cosas incoherentes y despertaste en la madrugada gritando.- le relata.
-No recuerdo.- y es verdad.
-Es una lástima porque quería que me contaras de que se trataban tus pesadillas.- al atraerla hacía su pecho, donde se acorruca.
-¿No te deje dormir?.- al escuchar un pequeño bostezo.
-No mucho, estuve al pendiente de ti.- es la primera vez que se desvela cuidando a otra persona.
-Perdón…- susurra al dar un beso en su pecho desnudo.
-Me preocupaste.- y eso es decir poco, no sabía que hacer para que Kagome dejara de tener pesadillas, hasta que hace unas dos horas atrás encontró la solución, y fue envolverla entre sus brazos y comenzar a hablarle suavemente en su oído.
-Te dejare dormir.- al tratar de levantarse pero es inútil ya que Inuyasha la tiene prisionera entre sus brazos.
-Duerme conmigo un poco más.- al acomodarla de manera que su espada pegue a su pecho y el pueda abrazarla por completo.
-¿Y si tengo pesadillas?.- temerosa de no dejarlo dormir.
-Yo espantare a todas tus pesadillas.- asegura.
Y con esa promesa vuelve a dejarse llevar por los brazos de Morfeo.
-.-
-¿Qué piensas hacer hoy cara?.- al traerla consigo envuelta por una toalla.
-¿Dormir?.- bromea
-No puedes dormir sin mí.- al depositarla en la cama e inclinarse a besar su cuello.
-Iré al supermercado y buscare una tintorería.- aclara con una risa.
-¿Sola?.- al detener sus besos y observar el rostro sonriente de Kagome.
-No, voy con Rin.-
-¡Vas sola!.- ¿Quién dice que un bebe de seis meses es compañía?.
-Voy con Rin, Kaede se queda a limpiar la casa.- aunque Inuyasha diga que es un departamento, ella lo considera una casa, ¿Qué departamento tiene dos plantas, una cocina enorme, estudio y cuatro habitaciones?.
-¿Cómo vas a ir?.- al incorporarse y comenzar a buscar su traje.
-En taxi.- como si aquello fuera obvio, ¿Cómo pretende que se vaya?.
-Puedes usar mi auto.- sugiere.
-No.- se sorprende de la respuesta negativa tan firme.
-¿Por qué?.-
-No manejo.- ve como Kagome busca su ropa de manera automática, sin voltearlo a ver; recordaba que el accidente donde su madre murió ella conducía lo mas seguro es que si se ponía enfrente del volante podría entrar en shock.
-Te mandare un chofer de la empresa, el estará a tu entera disposición… calla.- al observar como va a protestar.- no quiero que estés sola en la calle y mucho menos con Rin.- y es valida su preocupación.
-Esta bien.- aunque no muy convencida, no desea que Inuyasha gaste mas de lo que ya ha gastado en ella y su hermana.
-Cuando llegue a la oficina te lo mandare, esperas por él.- le advierte al ponerse la corbata.
-Si…- suspira.
-Ven…- al extender de nueve sus brazos, dejando que Kagome llegue a ellos a acorrucarse; puede entender que no le guste que le ordenen y mucho menos ella ser la protegida, pero debe de comprender que desde que es suya, él va a velar por ella y por su pequeña hermana.
-.-
La sonrisa que adorna su rostro es imposible de quitarla, pudo ver a Sota después de hacer la compra, le pidió a Keita que la llevara al hospital, supo que su hermano se encuentra muy bien, tanto que podría llevarlo a casa dentro unos dos meses, claro que tendría que seguir con su rehabilitación por medio de una enfermera, después de asegurarse de que su hermano estuviera bien y feliz, al salir del hospital encontró una pequeña tontería, perfecta para dejar su vestido azul cielo y el saco de Inuyasha, ya que en casa no pudo quistarse la mancha de vino tinto. No le preocupaba su vestido, pero el saco de Inuyasha si, y eso que apenas ha pasado dos días desde aquel accidente.
-Buenas tardes.-
-Buenas tardes, señora.- observando una mujer de edad mayor.
-¿En que puedo ayudarle?.-
-¿Quisiera saber si podría quitar estas dos manchas?.- al mostrarle las dos prendas manchadas de vino tinto.
-Por supuesto.- le asegura.
-¿Cuándo puedo volver por ellas?.-
-En una semana.-
-¿Tanto?.- ¿es tan difícil de quitar?
-Por el trabajo que tengo, no me doy abasto y la chica que tenía me falló.- le explica con pesar, al observar que todo el local esta lleno de ropa.
-¿Necesita ayuda?.- al ocurrirle una brillante idea, ¿Por qué no ayudarla y así poder trabajar?.
-Más para cocer, esta pobre anciana ya no ve bien y tarda mucho tiempo en arreglar las prendas.-
-¡Yo puedo ayudarla!.- exclama feliz.
-¿Sabes cocer?.- le pregunta confundida como si dudara de ella.
-Por supuesto, estaba estudiando la carrera de diseño, y aprendí a cocer muy bien.- le informa.
-¿Tienes inconveniente si te pongo a prueba?.-
-Por supuesto que no.-
-Te daré unas prendas que necesitan arreglarse, si puedes hacerlo bien, te pagare por cada prenda cincuenta yens.-
-Si…-
Y gracias a Kami tiene empleo, aunque esta a prueba, pero esta segura de sus habilidades para cocer y aquello le puede ayudar de gran manera, cincuenta yens por cada prenda es poco, pero si hace muchas prendas puede reunir el suficiente dinero para cuando su hermano necesite aquella enfermera; ya que el dinero que Inuyasha le dio queda algo, pero no mucho para solventar tantos gastos. Gracias a la señora Tsubaki, que es la dueña de la tintorería, puede hacer el trabajo en casa, siempre y cuando al día siguiente se los entregue; perfecto para cuidar a Rin, y poder estar a disposición de Inuyasha.
-Llegamos señorita.- anuncia Keita.
-Kagome, ¿Cuántas veces tengo que decirte que me digas Kagome?.- le reprocha.
-No lo se, señorita…- avergonzado
-Si no me dices Kagome, no dejare que cargues nada.- amenaza al salir de la camioneta que tiene el logo de la compañía de Inuyasha.
-Pero señorita…-
-…Kagome.- le corrige de nuevo, al traer consigo a su hermanita pequeña.
-Kagome…- suspira Keita con resignación.
-¿No es tan difícil verdad?.-
-Algo…-
-Mientes.- le acusa con sonriendo- ayúdame a bajar las cosas.- pide amablemente al ver como Keita, se encarga de tomar algunas bolsas del mandado, cerrando la camioneta y acompañarla al ascensor.
-¿Cuánto llevas trabajando con Inuyasha?.-
-Dos meses.-
-¿Estudias?.- al saber que era menor que ella por dos años.
-Estoy en contaduría.-
-¿Te gusta?.-
-Mucho, entre a la empresa del señor Taisho con el fin de poder llegar mas alto, pero como en todo debo de empezar desde abajo.- le explica su sueño.
-Te deseo suerte.- sabe que Inuyasha puede ver la capacidad de las personas que le rodean y si Keita es listo, podrá llegar muy lejos.
-Gracias…-
…Todo sueño siempre tiene un principio difícil, depende de nosotros si sabes como alcanzarlo…
-.-
-¿Kagome?.- pregunta a Kaede la cual es la que lo recibe.
-En su habitación.- responde- ¿vas a querer comer?.- al empezar a armar la mesa.
-Si. ¿Rin no come con nosotros?.- al extrañarse que solamente estén dos platos, el de él y el de Kagome, y la mesita de comer de Rin se encuentra en su lugar.
-Kagura vino temprano por ella, la traerá antes de su hora de dormir.- informa.
-Gracias.- al encaminarse hacia su habitación.
Le da gusto que Kagome deje sus inseguridades atrás, que Rin pueda irse con Kagura y Sesshomaru, y eso es bueno tanto para ambas partes, puede disfrutar de Kagome, sin que ella preste tanta atención a su hermanita, y su hermano y cuñada pueden disfrutar el ser padres, ya que llevan tanto tiempo intentándolo.
Abre la puerta de su habitación, encontrando a Kagome concentrada en una pila de ropa que se encuentra a su lado, y a distancia puede distinguir que se encuentra arreglando la prenda varonil que tiene entre sus manos.
-¿Cara?.-
-¡Inuyasha!.- exclama con reproche al llevarse un buen susto, tanto que pincha su dedo índice.
-¿Qué haces?.- pregunta al acercarse hacia Kagome, la cual chupa su dedo al haber sido herido por la aguja.
-Coso.- como si eso no fuera obvio, ¿Qué no la observa?.
-Tonta… esta prenda no es mía.- al fijar su mirada en la camisa que tiene en su regazo- ¿de quien es?.-
-Bueno…-
-Kagome.- como que su simple nombre le advirtiera que debe de decirle la verdad.
-Conseguí un trabajo…- susurra débilmente, pero sabe que Inuyasha la alcanzo a escuchar.
-¿Dónde?.- pregunta pero a su vez cuenta hasta diez, para no perder la paciencia, ¿Quién le dijo que debe de trabajar?.
-En una tintorería, yo ayudo a arreglar las prendas.- al mostrarle que la manga que se estaba deshaciendo de la camisa esta siendo arreglada.
-¿Desde cuando?.-
-Desde hace una semana.- y vaya que el tiempo se pasa rápido ahora que lo medita.
-Una semana…- murmura más para si que para ella.- ¿Por qué no me dijiste?.- reprocha.
-No se dio la oportunidad.- y es verdad, no sabía como decírselo, aparte su trabajo no interfiere en los planes de Inuyasha y menos en el cuidado de Rin, aunque gracias a Kagura tiene un poco mas de tiempo.
-¿Y es necesario que trabajes?.- al tomar asiento a su lado de la cama.
-Si.- ¿Cómo pretende que viva?, ¿de él eternamente?.
-¿Por qué?.- necesita una razón válida para no prohibirle a Kagome trabajar y mucho menos perder la paciencia, ¿Quién iba a pensar que Inuyasha Taisho esta controlando su mal genio?, si lo viera su tío se burlaría de él.
-Necesito dinero…- es la más importante- me aburro mucho y me entretengo.- y es verdad, era preferible trabajar en las prendas que estar aburrida todo el día, hasta que llegara Inuyasha o Rin se despierte de la siesta, si es que no llega Kagura por ella.
-Está bien.- no podía hacer nada contra el aburrimiento, más ahora que Kagome se queda en casa y Kagura viene por Rin.
-¿No me vas a prohibir trabajar?.- confundida el por qué no se enoja, según Kaede y Kagura, Inuyasha pegaría el grito en el cielo cuando se enterara, era una de las razones por la que no quería decirle.
-No. Cara puedes hacer lo que quieras.- al tomar su rostro entre sus manos- excepto librarte de mi.- advierte al besar sus labios, y ser correspondido.
-Gracias…- suspira al seguir dejando que Inuyasha la bese.
Continuaraaaa!...-
¡Konichiwa chikas!, ya se es demasiado tiempo sin aparecer por estos rumbos, pero mi vida ha dado giros inesperados, tanto tristes como felices, aunque en ocasiones como a todas nos pasa vemos el mundo negro y sin escapatoria alguna, pero siempre hay que tener en mente que… hay esperanza; he de confesar que no he tenido en ocasiones ganas de continuar las historias, por los eventos tristes de mi vida, creo que el más fuerte de todos en estos meses, es que murieron mis tres cachorros, T-T, y bueno uno entra en esa depresión, pero sé que la vida continua y están en un mejor lugar…. A causa de que en el mes de Agosto a mediados entro a la escuela y al trabajo, sé que no tendré nada de tiempo para continuar así que deseo estos días escribir todo lo que pueda (terminar las novelas pendientes).
Muchas gracias por estar siempre al pendiente de mi y preguntarme cuando voy a continuar, tanto en Facebook, en mi Web y en el MSN; se los agradezco muchisimo.
Me despido esperando que hayan disfrutado de esta capitulo.
Fesabi
