Hola...lo siento tanto por haberme tardado, es que no me decidía como terminar este capitulo y al final terminé dividiendolo en dos partes como para poder mantener un poco mas el suspenso ...si por alli me habían dejado un review que me dijeron que los capitulos eran muy cortos, lo siento pero este es uno mas un tanto corto, ahora el que sigue ya lo llevo a mas de la mitad y tiene algo mas que 12 paginas de word, lop subire pronto, pero mientras tanto leanse este intermedio para que no se cansen de esperar.

besos a: yop, Mistress 9, Kitako -hi, y Lonely Broken Hearth.


Una cita con Dick

-Raven, gracias por hacer esto -dijo Starfire encontrándose con su amiga antes de que ella se marchara esa mañana. Se supone que debería marcharse ya mismo de la guarida de los titanes para llegar a su cita con Robin a tiempo.

Raven miró esa sonrisa que ya casi regresaba por completo a los labios de Starfire, estaba a punto de ser la alienígena alegre que todos habían conocido antes, no simplemente su lado serio que ha dejado salir desde que regresó. No es lo mismo y aunque antes se hubo quejado, esa no era su amiga -no es nada, que tengas suerte, te mantendremos informados cuando la tengamos.

Starfire asintió y como un impulso de sí misma se abalanzó sobre Raven y la abrazó con fuerza -gracias amiga -dijo con voz dulce. Se separó de Raven y con una sonrisa se marchó flotando.

Con varias indicaciones de parte de X llegó a una casa un poco grande y un tanto lujosa, caminó hasta la entrada como una persona normal y para su sorpresa fue que X le abrió la puerta y la dejó entrar. Starfire admiró el lugar de momento, no era quizás tan lujoso como para competir con la mansión Díaz, pero quizás si aparentaba un buen espacio para dos hermanos ricos y solteros viviendo juntos. Aun no sabía cómo X le hacía para conseguir casas, autos y limosinas cada vez que lo ocupaban pero al menos se alegraba de que le pudiera ayudar. Después de todo nunca hubiera conseguido la identidad de Robin de no ser por él.

-¿Y me dirás como conseguiste esto? -le pregunta Starfire después de haber visto todo el lugar.

-Lidia me lo consiguió -respondió X encogiéndose de hombros, Lidia era la prometida de X, Starfire no había logrado conocerla por mantenerse muy apegada a su misión de ayudar a Robin. Aunque claro guardaba la invitación a su boda e iría de cualquier manera -vende propiedades como esta, se la pedí prestada mientras la necesitemos-Y de repente, haciendo que Starfire se pongo más nerviosa que nunca, suena el timbre de la casa, hacia más de cinco años o algo así que no salía en una cita con Robin -yo iré a abrir -le dice X dejando que ella se tranquilice un poco...

/…./

Raven nunca pensó en ponerse una ropa así, un pantalón de tela negro y una chaqueta a juego, Chico Bestia bromeo y le consiguió un par de anteojos pequeños. Cyborg le colocó un control al auto T y así llevó a Raven hasta allí, un poco modificado para que tuviera apariencia de un automóvil normal negro. Bastó que la recepcionista mirara el rostro serio de Raven para que la dejaran pasar en seguida, directo a la oficina del director del centro psiquiátrico, Charles Murduck. Tal y como lo pensó Raven cuando leyó la carta que había recibido Bruno Díaz, Murduck era un reverendo idiota, se le notaba hasta en su forma de ser. Pero la sola presencia de magia que Raven revelaba fue suficiente para intimidar a aquel hombre, que casi corriendo la llevó a la habitación de Elizabeth Greyson. Un vago recuerdo de su amigo y ex líder titán llegó a Raven nada más bien a la chica, no pudo notar ver el miedo en sus ojos cuando vio a Murduck entrar con ella. Veinte minutos quizás tardaron para que el anzuelo fuera mordido y los papeles para sacar a la señorita Greyson estuvieran listos. La única sonrisa que Raven hizo en aquel lugar fue para ayudarle a la hermana de Robin a subirse al auto T, que desconcertada se dejaba llevar. Raven no pudo imaginar de qué horrores la sacaba y se sintió aliviado de que Cyborg arrancara el auto y se alejara de aquel lugar a toda prisa.

Se quitó los anteojos y miró a la chica tratando de calmarla -¿Porqué te tenían allí?

-Mi tío me puso allí cuando era una niña -contestó con una voz suave y temerosa -yo tengo alucinaciones y pesadillas sobre mi familia, que murió toda cuando era una niña. Creí que usted era una doctora -dijo cuando Raven revelaba que el auto se conducía prácticamente solo y al mismo tiempo, revelaba una pequeña pantalla con un teclado.

-No lo soy y tampoco vengo de parte de tu tío -respondió Raven -y si te digo que tus alucinaciones son verdad, no toda tu familia murió cuando eras niñas ¿Me creerías?

Elisabeth Greyson asintió y Raven percibió el alivio que había en su acompañante, dejó de temblar y soltó un suspiro -¿Quién eres? ¿Qué sucede?

-Lo siento pero no soy la persona adecuada para responder eso -le contestó Raven -primero debo ponerte a salvo -la imagen de Cyborg apareció en la pantalla, Elizabeth lo miró un tanto sorprendida - ¿Y bien?

-Murduke llamó para confirmar, pero desvié la llamada -dijo Cyborg y le sonrío a la chica que lo miraba con curiosidad -¿Quieres que le diga a Star?

-Espera a que lleguemos -responde Raven -Cyborg...quiero cambiarme, puedes apresurarte.

Cyborg soltó una risita y la imagen desapareció, al mismo tiempo que el auto aumentaba la velocidad en la autopista.

/…/

X saludó a Robin y llamó a Starfire de inmediato, evitando que Robin viera lo muy poco amueblada que estaba la casa, cerró la puerta justo después de haberse despedido de la pareja.

-Hola Dick -saludó Starfire con una sonrisa y sintiendo que sus mejillas se teñían de color carmín cuando tenía esa mirada azul sobre ella.

-Hola -fue lo único que Robin pudo responder, se regañó a sí mismo por haber quedado viendo fijamente, sacudió la cabeza y se acercó a su motocicleta, tomó uno de los cascos y se lo entregó a Starfire -espero que no te moleste -le dice agradeciendo que no usara ningún tipo de falda para ese día. Ya bastante tenía con esa insistencia que tenía Bruno con que saliera con ella y muy bien sabía que su única intención era que olvidara a Starfire.

-¿Porqué debería de molestarme? -le dijo Starfire tomando el casco de la mano de Robin y colocándoselo de inmediato.

A Robin le gusta el entusiasmo de ella, se sube a la motocicleta y la enciende, Starfire sube tras él y sonrojándose fuertemente cruza sus brazos en la cintura de Robin y se abraza a él con fuerza. Robin no puede evitar sonreír cuando siente las manos de ella alrededor de él, sintiendo como su corazón se acelera a con fuerza, arranca la motocicleta con igual intensidad. Durante esos años Robin ha aprendido a encontrar lugares solitarios, donde pudiera alejarse de toda esa falsa identidad que le tiene que mantener, allí es donde la llevaría. A un pequeño restaurante muy en medio de la cuidad, muy poco frecuentado, donde la fama de ser Dick Greyson, el sobrino adinerado de Bruno Díaz no los persiguiera. El lugar es así, pequeño y sin mucha gente, acogedor al mismo tiempo. Escogen una mesa apartada de los demás, cerca de la ventana para poder ver la calle, las personas transitar afuera. Robin trae dos tazas de café y se sienta frente a ella. Starfire apoya su codo en la mesa, su mano sostiene su barbilla y su cabello cae de lado, brillando rojizo con la claridad del sol que entra por la ventana.

Robin la contempla por varios minutos, da un sorbo a su café antes de que, sin pensarlo dice algo -eres hermosa -dice casi en un susurro y solo se da cuenta de que lo ha dicho cuando ella se sonroja con fuerza. No es algo de lo que pueda retractarse y aunque no haya sido lo mejor para decir ya lo ha dicho -te digo algo curioso, me recuerdas mucho a alguien.

-¿Y por eso me ha invitado? -le pregunta Starfire recordando lo que le ha dicho X, Robin no es un tonto y la conocía muy bien como para identificarla, y aunque ya faltara muy poco para revelarle su verdadera identidad, todavía le quedaban horas pretendiendo ser Kori Anders. Movió un poco el anillo en su dedo, esperando una respuestas, como tentada a quitárselo pronto.

-Si y no -contestó Robin con sinceridad, miró hacia afuera. ¿Sería posible que fuera ella? Porque se sentía tan bien, en paz. ¿Le sucedería algo a Starfire y ahora no lo recordaba? Aunque sus ojos, sus ojos eran lo único que lo separaba para preguntarle ya mismo si era ella la pelirroja que tanto había amado -creo que tienes algo que me llama la atención. ¿Por qué aceptó salir conmigo?

Starfire sonríe de lado -¿Porqué no? Dick Greyson parece interesante.

-¿Interesante? -repite Robin negando con la cabeza, con ambos brazos se apoya en la mesa, solo con el simple pretexto de estar más cerca de ella -estoy seguro que debe de estar decepcionada Kori, yo solo soy alguien común y corriente.

-Su clase social le impide ser alguien común y corriente -responde Starfire con naturalidad -pero creo que si tiene algo interesante aunque no tenga que ver con eso.

Es curioso como los dos están tan cerca que ni se dan cuenta, sus respiraciones se mezclan y solo es cuando Starfire siente el tibio aliento de Robin cerca de ella es que se sonroja y queda inmóvil frente a él. Es como si para ambos fuera una atracción, como un magnetismo que en lugar de alejarlos como debería de ser adecuado los acerca cada vez más. Es esa vieja química que aun no se ha extinguido, esa corazonada que está en el interior de Robin y que grita en todo su ser que es Starfire a quien tiene en frente, y él todavía no sabe si creer o no. Es Robin quien se mueve al final, más cerca, cruza los límites y pega sus labios con los de ella. Porque Starfire se guardó esa última tentación, aun no debía descubrirla, aun así una vez que sus labios estuvieron sobre los suyos no pudo contenerse más y retornar ese simple y delicado beso. Como si fuera temeroso, corto pero definitivo, es el beso que le recuerda a ella porqué está haciendo todo eso y a él hay algo que le dice, es ella... Starfire.

Robin abre los ojos justo para ver sus mejillas muy bien sonrojadas, que ella desvía la mirada por la pena a un punto fijo afuera en la ventana. Le aparta un mechón del rostro y ella regresa su mirada, temerosamente hacia él -¿Porqué siento que ya te conozco? -dice en voz baja, porque siente que es más adecuado que decirle...mírame, soy yo Robin. ¿Por qué no me recuerdas, Star?

-¿Crees que me olvidaría de Dick Greyson si ya lo hubiera conocido? -le pregunta ella sintiéndose nerviosa, sin saber que decir, estaba atrapada. Era por él, era por Robin, tenían que esperar.

Una sonrisa de melancolía aparece en los labios de Robin, aun así lo sabe, es ella y no descansará hasta saber que sucede. Se pone de pie y le ofrece su mano, caminan por allí antes de regresar a la motocicleta, ambos en silencio pero no en uno incómodo, sino que muy tranquilos por el simple hecho de ir tomados de la mano. Se detienen en varias tiendas y Robin no puede creerlo aun más, verla admirar todas esas cosas solo lo hace recordar en la inocencia de Starfire y su admiración por las costumbres humanas. Le compra una rosa como última parada y luego decide llevarla de regreso de nuevo, solo que esta vez conduce un poco más despacio, no quiere que esa sensación que sus manos en su cintura se pierdan.

/…/

Starfire entró a la guarida titán para encontrarse con sus amigos esperándola, guardó su rosa, se quitó el anillo para que su verdadera apariencia se notara. Se miró al espejo y soltó un suspiro largo, tratando de olvidar aunque sea por ese momento su cita con Robin. Baja a la cocina, donde todos la estaban esperando, excepto claro Alex y Arabella que jugaban por otro lugar. Y justo en medio de todos, estaba la pelinegra de unos ojos azules que le recordaban que no hace unos minutos ella se había perdido en unos no muy diferentes. Le sonrío con esa sonrisa cálida y tierna que lograba calmar a los demás -Elizabeth ¿Cierto?

-Eliza está bien -respondió la joven pelinegra con algo de timidez.

-Pensamos que sería mejor que le explicaras tú Star -dijo Cyborg, cosa que hizo sonrojar con esa mirada sugerente.

-Raven...-dijo Eliza mirando a Raven mientras dudaba si ese era el nombre correcto, Raven asiente débilmente -ella dijo que uno de mis familiares estaba vivo, ¿Quién? Mi tío me lo ocultaba ¿No es así?

Starfire asiente con tristeza, coloca los papeles que X le había dado el día de su regreso en la mesa -tu hermano -le dice mostrándole una fotografía de Robin o mejor dicho de Dick Greyson -tu tío bueno él lo necesitaba por eso los separó. ¿Haz escuchado hablar sobre Batman?

-Un héroe, de cuidad Gótica...-se aventura a responder Eliza a penas levantando la mirada de la fotografía de su hermano.

-Bruno Díaz quería entrenar un sucesor, alguien que lo ayudara con el creciente crimen en cuidad Gótica -explicó Starfire tal y como había imaginado que esa explicación sería -Bruno es Batman y Robin es...

-Dick... -finalizó Eliza con la sorpresa en sus ojos -¿Así que él nunca se dio cuenta de que yo estoy viva? -todos los titanes negaron con la cabeza con tristeza.

-Fue nuestro compañero por un tiempo -explicó Raven -líder de los jóvenes titanes. Hasta que Batman lo engañó y regresó a ser su compañero una vez más.

-Puedes quedarte aquí hasta cuanto quieras -añadió Chico Bestia con tranquilidad -pero estoy asumiendo que tú hermano sabrá la verdad pronto -dijo dándole una mirada picaresca a Starfire haciendo que ella se sonrojara una vez más.

-Estarás a salvo aquí -agregó Starfire sonriendo y reponiéndose de su sonrojo.

-¡Bienvenida a la guarida de los Titanes! -exclama Cyborg abriendo los brazos.

/…../

Fue quizás la misma hora en la que Dick le había hablado la noche anterior, Starfire con nervios movía el teléfono celular en sus manos. Es muy probable que él ya lo sepa, marca el número y espero hasta que recibe una respuesta al otro lado -Dick, ¿Puedo verte? Es muy importante.

-Estaré allí en cinco minutos -fue la respuesta que recibió antes de que ansioso terminara la llamada.

Starfire tiró el celular a la cama, flotó para avisarle a Cyborg que saldría y se comunicó con X, que afortunadamente dormía en su supuesta casa, la hora de la verdad había llegado.

Y bien que les pareció? Starfire ya tiene cuñada y en el próximo capitulo Robin va a ver a su hermanita, que creen que haga con Batman después de que Starfire le cuente todo.

Besos y hasta la próxima.