Una vez llegados al apartamento de Kate, separaron unos juegos de copas y tres botellas de vino. Prendieron unas velas y se sentaron en el sofá. La inspectora tenía muy buen gusto para la música lo cual le daba una ambientación muy buena a aquella moche maravillosa.
-Yo también te tengo preparado algo especial desde hace un tiempito, y estaba esperando la oportunidad para disfrutarlo. Contigo -Esta última palabra la dijo mientras cogía una copa de cristal y la llenaba hasta la mitad de vino.
Richard miraba las botellas, no eran de marcas comunes, y menos de marcas baratas. Las etiquetas tenían un tono amarillento, de ese que se produce tras guardar algo durante unos años. Pero eso no significaba un problema para estos vinos. Los tres eran vinos añejados, él miró la etiqueta de uno de ellos y vio el año a la cual correspondía la sepa, había sido uno de los mejores años.
Las dos copas estaban servidas.
-¿Sabes catar vinos Rick? -Ella sabía que el era como una enciclopedia de vinos, pero no si sabía cómo catarlos correctamente.
-Pues...no, y ¿tu?
-Sí. -Respondió ella con una sonrisa. -Y te voy a enseñar como disfrutar del catar de un vino. Estos tres que tengo aquí son tintos. Para lograr percibir mejor cada una de sus partes y disfrutarlo al 100% tienes que utilizar tus sentidos por separado. Cierra los ojos y concentra tu atención el su sabor.
El escritor cerró los ojos con plena confianza en ella. Ella le dio de beber un sorbo.
Un huracán de sabores se veían bailando en una perfecta sinfonía de sabores. Era probablemente el mejor vino que jamás había probado antes.
-¿Qué sabores logras reconocer?
-Siento gusto a... roble...rosas...
-Muy bien, ahora traga. Cada bebida transmite sensaciones, remueve recuerdos. Ahora -Dijo Katherine mientras le servía la segunda copa. -Quiero que mientras bebes, sorbo a sorbo, pienses en lo que te hace sentir. Los momentos que te hace rememorar.
Mientras él estaba haciendo lo que ella le había explicado que hiciera, la detective hacía lo mismo con su copa.
Tras un minuto ella sirvió a ambos media copa más.
El tomó un sorbo, sin tragar mientras disfrutaba de las sensaciones que este le producía Kate lo besó. Lenta y profundamente, pero a su vez con pasión. Él le cedió entrada a su boca y sus lenguas bailaron entre el vino, va bebida de los dioses.
Se dieron un espacio para respirar mientras mantenían sus frentes juntas y se sonreían con cariño.
Otra vez se besaron, pero con más pasión aún. Kate se inclino con delicadeza pero sin miedo hacia él, dejándolo tumbado en el sofá. Tras el más largo de los besos de la noche; ella comenzó a desprenderle la camisa luego de haberle quitado ya la corbata azul. Dejando así al descubierto su torso, parecía esculpido, era perfecto. Luego le llegó el turno a él. Le desprendió el vestido y abriendo el cierre, hasta que este deslizándose por el cuerpo de Kate llegó a parar al suelo. Ahora era él quien otorgaba los besos y las caricias. Ella yacía en el sofá besando su cuello y acariciando sus suaves cabellos.
Una vez que ya se había ido toda la ropa y que podían disfrutar de la desnudez del otro por alguna razón habían llegado a parar al suelo. Jugueteando uno con el otro patearon la mesita donde todavía quedaba un poco de vino, este callo en el vientre de Rick. Kate lo notó y descendió desde su boca, besándolo por el cuello siguiendo por el pecho hasta llegar a la parte baja de su vientre donde aquel atrevido gotón de vino había ido a parar. Y besando hasta que no quedó más de aquella exquisita venida.
Había comenzado a llover y se acababa de ir la electricidad. Lo que suponía que en un invierno de unos cuantos grados bajo cero, que hubiera un frio insoportable. Pero ellos solo sentían calor emanando de sus cuerpos y llenando el ambiente.
-Se ha ido la electricidad. -Dijo Kate mientras se besaban.
-Ya, pero las velas dan una ambientación muy romántica.
-Mmm -Dijo esta asintiendo mientras jugaba con su dedo índice sobre Rick.
El la cogió por la cintura y ella quedó enganchada por sus piernas a la de él, Rick la llevó a su habitación mientras se besaban.
La noche todavía era joven y era toda de ellos, sin preocupaciones algunas, solo su amor siendo expresado en su forma más pura, fundiendo dos cuerpos, dos almas, en uno.