De fondo solo conseguía escuchar como la madera cedía ante las llamas del vivo fuego que de a poco consumían todo lo que le rodeaba, derrumbando gran parte de la infraestructura que conformaba el techo, bloqueando la única posible salida por delante de la habitación. Siendo difícil no solo soportar la temperatura sino también la gruesa capa de humo en el ambiente que comenzaba lentamente a bloquear sus vías respiratorias, haciendo cada inspiración más dolorosa que la anterior y apretando con mayor fuerza su pecho por la falta de aire puro.
Pudo sentir como una lágrima rozaba por su mejilla mientras su cuerpo se retorcía con fuerza en cada vano intento de recobrarse internamente, probablemente por haber inhalado una mayor cantidad de dióxido de carbono que una persona normal pudiese resistir. Su vista se vio completamente nublada por sus ojos humedecidos a la vez que con sus últimos esfuerzos soltaba una seguidilla de espasmos que le desgarraba por dentro, encogiéndose en posición fetal con la mirada totalmente perdida hacia adelante recostada en el suelo al ya no poder aguantar ni su propio peso sobre sus piernas.
No tenía escapatoria estaba rodeada en un anillo de fuego que devoraba en segundos su hogar, su vida e inclusive su única familia... ¿Es así como terminaría todo? Intentaba no entregarse a la desesperación y convencerse a si misma que pronto llegaría su fin, quizás no fue una vida larga como esperaba para cumplir sus sueños o metas que toda adolecente deseaba al crecer pero en el fondo sabía que lo merecía. Tenía que pagar de alguna forma por sus pecados y que mejor con una muerte dolorosa, claro está, si es que no se le acababa el oxígeno primero pues recordando palabras que ahora parecían lejanas era como si murieras en el sueño. Aunque el dolor en el proceso comenzaba a ser demasiado para ella ¿Por qué no termina todo de una buena vez?
– Vaya, vaya… Pensé que serias de los humanos que da batalla hasta el final ¿Qué paso con todo el vigor que mostraste en un comienzo al enfrentarme?
Su penetrante voz consiguió con dificultad regresara su mirada hacia el único ser presente, más sin poder enfocarla correctamente solo logro ver unas cuantas manchas destellantes, algunas opacas en el fondo otras con mayor presencia. Espectro suficiente como para saber de quien se trataba y de quien se arrepentía de haber conocido, de dejar que su curiosidad le hubiera jugado en contra como para haberle invocado destruyendo todo lo que amaba a su paso.
– ¿Qué, sin insultos? ¿Sin respuestas inteligentes? Oh es cierto, se me olvidaba que apenas te puedes mantener despierta.
Por una extraña razón el resonar de su risa burlona ya no le importaba en lo más mínimo, podía continuar parloteando el tiempo que le diera la gana. Ella solo quería descansar o al menos cerrar de sus pesados parpados que comenzaban de ser difíciles de mantener abiertos. Ya no conseguía concentrarse ni si quiera escuchar lo que pasaba alrededor ¿Se habría ido y dejado que muriese sola en el lugar? ¿Por qué ya no escuchaba el crujir de la madera?... ¿Estaba muerta?
Sin embargo no demoro en sentir un fuerte impacto contra su pecho. Dolor que consiguió transmitirlo en su adormilado subconsciente cual con un salto despertaba de su letargo entre sus sabanas, observando con frenesí los alrededores, apoyando ambas manos sobre su rostro intentando regular su respiración entrecortada.
– Una pesadilla… Fue solo una maldita pesadilla. – Murmuraba para sí misma intentando convencerse sobre lo ocurrido, pese a que sabía que no era del todo cierto.
Sus manos le temblaban y una gota de sudor consiguió deslizarse desde su frente, sintiendo tan real el calor del fuego en su cuerpo que comenzaba a ser asfixiante. Inhalando y exhalando con cierto ritmo, consiguiendo de a poco volver a su respiración normal escuchando entre la oscuridad en la que se encontraba solo el latir de su desesperado corazón, algo que en su debido tiempo cesaría.
Volvió su mirada hacia su cerdito dormido sin poder evitar esbozar una leve sonrisa aun con lo sucedido reflejado en su pálido rostro. Al menos esta vez no consiguió despertar a su compañero como anteriormente. Con un largo suspiro Mabel desvió su mirada hacia el velador, tomando su celular entre sus manos observando la iluminada pantalla que alumbraba completamente la oscura habitación y que daba la hora exacta en que se encontraba. Sintiendo como aquel número que apuntaba las cuatro de la mañana se burlaba de su desvelo casi a mitad de la madrugada.
Sabía que no podría conciliar el sueño, sería otra noche perdida. Por lo que con sumo cuidado para no despertar a su cerdito, se movió entre las sabanas para poder acercarse a su mueble cerca de su cama, encendiendo de su lámpara para posteriormente retirar de su cajón un block de dibujo junto algunos lápices algo gastados pero que aún tenían utilidad. Buscando el lado positivo podría terminar finalmente el dibujo que estaba a medio terminar aun si eso le llevase toda la noche, era lo mejor para poder distraer su mente de aquellos recuerdos que le consumían por dentro. Reviviendo experiencias que difícilmente le abandonarían.
La mañana como todas las que le siguieron esa semana fueron algo usual e incluso a veces repetitivas. Difiriendo solo si su tío abuelo le dejaba libre para que pudiese descansar hasta tarde o ir al pueblo a realiza algún pedido, o simplemente para terminar de conocer cada rincón a veces solo mientras que en otras ocasiones era acompañado de Mabel.
Tiempo que de a poco les fue dando pasó para que ambos comenzaran a acostumbrarse a la presencia del otro, actuando como si se hubieran conocido toda la vida pese al no ser cierto en su totalidad pero algo le decía que podía confiar plenamente en ella. Sensación extraña pues a veces se preguntaba si el motivo de su amistad solo era producto de esa mera curiosidad innata que poseía. Más en su interior presentía que era en parte por su carismática personalidad, cosa que le fascinaba al no haber encontrado a nadie que pudiese mantener una sonrisa en su rostro prácticamente todo el día sin agotar sus músculos en el proceso. Levantando el ánimo de todos aun si su torpeza era mayor, pudiendo causar no solo uno o dos sino varios inconvenientes en un sola tarde. Risas que resonaban entre los empleados presentes que a veces se veían interrumpidas por el grito espantado de Stan cuando el campo afectado era su pequeña tienda de recuerdos.
Esta vez sin embargo, fue Dipper quien sin ser sus protestas escuchadas termino por limpiar algunos pedazos de recuerdos trizados en el suelo que fueron afectados por el paso de la castaña. Quien por órdenes de Stan debió mantenerse lejos de la tienda por lo que restaba la tarde pues no quería sufrir más pérdidas financieras a pocas horas de cerrar, menos cuando el negocio había estado algo lento. Suspiro pesado tomando tanto la escoba y la pala que se encontraban en un extremo de la tienda, sin dejar de gruñir por debajo frunciendo más y más el ceño a medida que realizaba esa simple tarea empleando mayor fuerza de la que debía.
– Te quedara una marca en la frente si sigues haciendo ese gesto en tu rostro. – La voz femenina de la única persona que le acompañaba hasta esas horas le sorprendió un poco casi soltando la pala con los restos que llevaría a la basura. Olvidando completamente que no se encontraba del todo solo en la tienda.
– O-oh, si lo siento Wendy… Creo me deje llevar un poco. – La pelirroja solo se limitó a reír por su actitud, volviendo nuevamente su atención en la revista que tenía entre sus manos y apoyando su espalda contra la pared mientras se mantenía detrás de la caja registradora.
Dipper abrió su boca para luego cerrarla de manera rápida como arrepintiéndose en el acto de lo que iba a mencionar y enfocándose en limpiar lo que faltaba, volviendo su mirada hacia la mayor una vez finalizada su tarea. Si bien la conoció hacia menos de un día debido a que solo apareció el jueves por la tarde en la tienda, no era que se llevara mal o similar por el que actuaba algo reacio a su compañía. Era el simple motivo de no saber cómo tratar con alguien mayor el que le impedía entablar una conversación con ella al pensar que sus gustos por la diferencia de años eran también distintos y por el temor de terminar solo avergonzándose.
– H-huh… ¿Qué estás leyendo? – Su voz resonó por el lugar maldiciendo por dentro el hilo de nerviosismo al fin de su oración. Pero aun con ello tampoco deseaba que su compañía durante el trabajo se volviera incomoda y el primer paso para evitarlo era intentar entablar una conversación pese a que fuese de lo más sencilla.
– Nada interesante, solo estoy esperando a que los chicos me recojan. No deben de tardar en llegar. – Se encogió de hombros desviando su mirada hacia la pantalla de su celular entre sus manos, descartando el continuar con su lectura al dejar ambos objetos a un lado del mesón para prestarle mayor atención. – ¿Tu qué me dices? ¿Algún plan para lo que queda de la tarde?
– La verdad con Mabel pensábamos ver unas películas que encontramos en una de las cajas del ático. Comer algunas golosinas, ya sabes, ese tipo de cosas.
– ¿Ese tipo de cosas, huh?... ¿Cómo una cita? –Wendy le observo con una sonrisa que de a poco se acentuaba más en sus labios al ver el rostro sonrojado del menor, quien parecía en cualquier momento estallaría de vergüenza.
– ¿¡Q-que!? ¡No, claro que no! … S-solo es para pasar el rato, además vivimos en el mismo techo y de cierta manera nos sirve para conocernos mejor… Hehe, solo somos amigos.
– Esta bien Dipper no tienes que ponerte nervioso, fue solo una broma.
Ante la incredulidad dibujada en el rostro de la pelirroja, quería protestar a las implicancias de sus palabras pues sabia en el fondo no sonaban del todo sinceras. Sin embargo antes que hubiese tenido posibilidad alguna de arreglar la situación fueron interrumpidos por la bocina de un coche proviniendo del exterior, cosa que llevo a ambos adolescentes asomarse en la puerta y finalmente, que Wendy se despidiera con la mano subiéndose con rapidez al interior de la van prometiendo verle de nuevo mañana en el trabajo para continuar con la charla.
–… ¿Que rayos fue eso?
– ¿Qué cosa fue que Dip?
Sorprendido al sentir un peso sobre su hombro, Dipper dio unos cuantos pasos hacia adelante al escuchar la voz de la castaña tan cerca de sus oídos sin si quiera advertir su presencia. Quien para evitar generar algún accidente, retrocedió un poco para no terminar en el suelo tras el susto que le había ocasionado ¿Cómo fue que llego sin que consiguiera escucharla?
– Sabes. Mi mama decía que solo las personas que esconden algo están siempre así de… Nerviosas. – Su sonrisa nunca dejo su rostro, cosa sorprendente pues hacia unas pocas horas lo que más denotaba era cierta tristeza tras haber sido regañada por su tutor. Más ella en cambio le vio el lado positivo, sirviendo aquel receso para poder terminar con sus dibujos.
– No digas tonterías, solo me tomaste por sorpresa. – Gruño algo molesto por la situación acomodando de su gorra corrida hacia un lado ¿Es que era algún tipo de evento de quien le molestaba más? – ¿Estuviste afuera todo este tiempo?
– Sí, Waddles me acompaño. – A la mención del cerdito el castaño bajo su mirada hacia sus tobillos donde se dio cuenta de su presencia, sorprendido aun de su actitud la cual se comportaba más como un perro obediente que un cerdo. – Hey Dip-dip ¿Te puedo hacer una pregunta?
– Huh, claro, supongo.
– ¿Porque siempre llevas tu gorra puesta? Incluso la usas dentro de la cabaña hasta antes de dormirte ¿A poco también te bañas con ella?
– Mabel si me la quito. Quizás no te das cuenta.
– No es cierto, al menos lo que llevas de tus vacaciones no te la quitas en ningún momento ¿Acaso ocultas algo?
– No, eso es ridículo ¿De dónde sacaste eso? – Al sentirse un poco presionado, no pudo evitar llevar una mano sobre su cabeza, bajando un poco de la visera para que le cubriese en mayor parte la frente. Desviando la mirada al ver que la castaña le observaba fijamente antes de dar unos pasos hacia donde se encontraba con una sonrisa amplia y traviesa.
– Oh, solo decía. – Canturreo mientras se detenía frente a Dipper, notando por primera vez lo alto que era en relación a ella; Claro no tanto pero si le superaba unos cuantos centímetros. – Entonces… Supongo no te molestara si hago… ¡Esto!
– Que- ¡Mabel! ¡Regrésame mi gorra!
Su risa fue lo primero que sus oídos percibieron antes de ver como daba unos cuantos pasos de espalda negando y escondiendo la gorra de su vista. – Hmm no lo creo ¿Por qué debería?
– No estoy jugando ¡Dámela ya! – Y por impulso al ver como se giraba para echarse a correr, se abalanzo sobre ella para evitar que huyera. Logrando en el proceso poder tomar de su accesorio arrebatado, sin embargo algo sentía que no estaba bien. Las caídas y el suelo suelen ser más dolorosas ¿No?
Su cerebro solo capto la ubicación una vez escuchar un suave gemido debajo, dirigiendo su vista en forma inmediata hacia la castaña la que se encontraba presa entre sus brazos, sus piernas entrecruzadas y su pecho contra su cuerpo. Ahora lo entendía, había caído encima de ella. Más solo consiguió reaccionar al sentir sus orbes fijos sobre los suyos manteniéndose por segundos ambos sin decir nada, a la vez que un leve rubor se asomaba en sus mejillas ignorando por completo la gorra de la cual perdía su agarre cayendo arbitrariamente.
– H-huh Dip…M-me estas aplastando…
– ¡L-lo siento! – Sus palabras suaves y casi inaudibles fueron suficiente como para hacer que el susodicho saliera de su trance y que aquel sonrojo se acentuará en su rostro, incorporándose torpemente mientras le extendía una mano con cierta timidez. – Juro que no quise hacerlo, lo lamento mucho.
– Tranquilo… Solo, huh... Fue un accidente. – Desviando su mirada la castaña acepto la ayuda tomando de su cálida mano entrelazándola con fuerza para levantarse. Buscando algo o alguien con que distraerse, enfocando su vista en su cerdito quien parecía ser el blanco perfecto al estar observándoles algo curioso por la situación un tanto alejado de ambos. – Creo que no debo de hacerte enojar de nuevo, te lo tomas las cosas muy apecho.
Sin saber que más decir, Mabel soltó de su mano agradeciendo el gesto y acomodando unos mechones detrás de su oreja intentando buscar alguna palabra o algo que decir para quebrar aquella incomodidad en el ambiente. Dipper por su parte solo podía pasar su mano detrás de su cuello extrañando la calidez ajena aun si fueron unos pocos segundos e ignorando por completo el motivo del porque se había enfadado con ella.
– Te ves bien así…
– Lo siento ¿Qué?
– Q-que te ves mejor sin la gorra en la cabeza… – Mabel elevo un poco más de su voz sin poder evitar el tambaleo de la misma. Notando como su mirada le observaba fijamente como antes y que gran parte de sus mejillas se encontraban ruborizadas hasta más no poder.
Esto solo consiguió sorprender más al joven, volviendo sus manos hacia su cabeza para solo sentir al contacto su abultado cabello. Recordando que su gorra la perdió en la pequeña disputa que tuvo hacia segundos atrás sin saber a donde habría caído. – Espera ¿Y dónde está?
Agradeciendo por dentro que el tema había sido desviado, Mabel a su vez le ayudo a buscar de su prenda en los alrededores. Terminando ambos por dirigir su mirada hacia donde se encontraba Gompers tras escuchar sus chirridos y al no haber notado su presencia en el lugar hasta ese moento. Sin embargo Dipper no pudo evitar gritar sorprendido a su dirección al ver que entre sus fauces se encontraba su gorra de tonalidades verde oscuro, la cual masticaba con gusto sin importarle si fuese comida o no.
– ¡Hey suelta eso, es mío!
– ¡Dipper espera, lo terminaras espantando!
Claramente el animal al ver al desenfrenado adolescente acercándose, por temor e instinto emprendió la huida hacia el lado contrario donde se encontraba la cabaña, adentrándose más y más hacia donde se iniciaba el bosque dando paso a sus frondosos arboles.
– ¡Espera, es muy peligroso ir a esta hora al bosque! – Más las palabras de Mabel quedaron en el aire al ver como el animal y el joven se alejaban sin si quiera haberles prestado atención. Maldiciendo entre dientes dio una mirada hacia la cabaña para luego emprender la corrida hacia donde se marcharon. Si bien era peligroso, lo era más si es que se estaba solo y a sabiendas que Dipper no conocía los lugares como ella, lo mejor en ese momento era permanecer juntos si es que querían salir en una sola pieza.
Woah! Me demore bastante en subir el capítulo, pero la universidad me traga lentamente, por lo que hace que me demore más y más en postearlo al día. Aparte los feels por Gravity Falls los tengo a flor de piel con el último episodio… Solo quiero gritar al pensarlo ! (Fangirl scream)
Anyway espero lo hayan disfrutado tanto como yo en escribirlo y como siempre agradeciendo a todos por los favs y follows! Pese a no ser reviews me hace sentir súper happy que sigan la historia a modo stalker!
Y creo que es todo por ahora, gracias a los que siguen la historia desde el inicio a su vez de los que se van integrando de a poco... Les mando a todos un enorme abrazo psicológico del porte de... No se me ocurre ahora pero es grande ! (?)
