Hola,

Sinceramente creo que soy la peor autora del universo. Sé que prometí volver pronto, y sé aun mejor que no lo cumplí. He tenido lo que yo llamo una laguna mental del escritor acelerado. Empecé a escribir la historia, y publiqué muy rápido en un principio, pero me quedé estancada,no sabía como hilar las cosas. pero ya lo superé, espero ir más rápido ahora.

No los entretengo más, espero que disfruten este capítulo, es un poco más corto que el anterior, pero creo que es bastante intenso.

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Disclaimer: Los personajes presentes en este Fanfic pertencer a la serie Sakura Card Captor, propiedad de las maravillosas CLAMP. Sólo el argumento me pertenece. Escribo por sana diversión y no recibo ningún tipo de remuneración por esto.


Capítulo #06: Secretos

Fujitaka Kinomoto estaba destrozado. A pesar de que en el fondo de su corazón, sabía que su hermosa y única hija mujer había sido secuestrada, aún guardaba la esperanza de que hubiese sido sólo una mala broma, una rabieta, un accidente, una irresponsabilidad de ella (como irse a dormir a casa de su amiga Rika sin avisar). Por mucho que no debía hacerlo, porque eso le diría su difunta esposa y su psicólogo, se sentía completamente culpable de lo ocurrido: Debió cuidarla mejor, prepararla mejor, conversar más con ella, debió haber podido evitarlo. Acomodó sus gafas cabizbajo, su hijo y Yukito lo miraban con genuina preocupación.

- Este…- el peligris rompió el silencio.- Les he traído un poco de café.- Sonrió, intentando como nunca ser fuerte, y extendió uno de los vasos para el caballero.

- Gracias- Le dijo el hombre, amable como siempre.- Me hacía falta uno de estos.-

- Para ti también, Touya- Añadió el joven, su amigo aceptó la bebida caliente de inmediato. Lo necesitaba no sólo porque había estado teniendo pésimas noches, sino porque además le calmaba los nervios. Tenía que tranquilizarse, no quería traerle más preocupaciones a su padre.

- ¿Podrían quedarse aquí un momento?- Pidió Fujitaka, antes de que alguien más pudiese decir algo- Tengo que reunirme con el resto y ver como actuamos.

Ambos chicos asintieron. Sólo cuando la puerta de la oficina se cerró tras el oficial de policía, los hombros de Touya se relajaron. Y se sentía igual o peor que su padre en estos momentos, pero de nada servía seguir martirizándose, Yukito tenía razón cuando decía que lo mejor para Sakura y para su familia era intentar ayudar en lo que pudiese, aunque fueran cosas mínimas como traer café o estar ahí para hacer silenciosa compañía. Pero la rabia y el resentimiento no se lo quitaría nadie, mucho menos tras ver esas horribles imágenes. Aunque se veía bien de salud, la Sakura que le mostró la pantalla de ordenador se veía maltratada, el cabello revuelto, ojeras horribles, ojos llorosos y voz temblorosa, quizás con qué la habrían amenazado ¿un cuchillo? ¿una pistola?

- ¿Touya?- Lo llamó su querido amigo, sacándolo del trance en el que había caído.-

- Lo siento Yuki, estuve un poco ido.-

- No te preocupes por eso, sólo quiero saber si te encuentras bien- Le sonrió, aunque sabía perfectamente que el castaño podía ver la preocupación y el dolor en sus ojos a cientos de kilómetros de él, porque lo conocía tan bien…

- He estado peor.- Bromeó, sacándole una corta pero sincera risita al chico de tez blanca- Ven, siéntate aquí, papá no está, no tienes por qué permanecer parado.- Le dijo pidiéndole que se sentara en la silla a su lado, que justamente era silla del Sr. Kinomoto. Hizo caso a la petición.- No tienes que fingir ser fuerte para mi.

- Pero Touya…- Intentó decirle, mirándolo a los ojos. El aludido sólo se limitó a pasar uno de sus brazos por los hombros de Tsukishiro.-

- Yuki, sólo que estés conmigo es suficiente y lo sabes.

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El silencio reinaba en una de las habitaciones del segundo piso de la gran mansión Hiragisawa, ubicaba a las afueras de la ciudad. Las cortinas estaban cerradas, las camas hechas, y dos jóvenes competían con la mirada.

- ¿De verdad quieres saber mis motivos? ¿Tanto te cuesta simplemente dejarte llevar? Sí, somos criminales, pero salvo ese imbécil de Hideki, nadie te ha dado algún motivo para seas tan ácida.

- ¡Me están usando para seguir cometiendo sus malditos crímenes! ¡Amenazan a mi fmilia, a la ciudad entera! ¿Y me pides que confíe en ti?

- Esta discusión ya la tuvimos.

- Y la vamos a seguir teniendo si te empeñas en ganarte mi confianza, en decirme que me entiendes cuando no es así, porque fuiste tú el desgraciado que me secuestro.-

Ya se lo había dicho antes, quizás de manera más sutil. Y sentía que daban vueltas en círculos cada vez que se presionaba esa vena sensible, que esto no tenía fin, que era un discusión inagotable. Pero el chico le hacía hervir la sangre. ¿Qué la entendía? Nadie en ese lugar, a su juicio, podría jamás entenderla, ni a ella, ni a sus sentimientos, ni a su alma herida. No se dio cuenta en qué momento se había puesto de pie, ni cuando fue que Li la había imitado. Lo único que tenía claro era que obviamente, cualquier intención de ser amable y agradecer todo lo que el chico había hecho por ella durante el día, y además la noche anterior, había sido perturbada con el recuerdo de su triste realidad: Él era su captor, y siguiendo su a veces retorcida lógica, era el culpable de todos sus males.

- Te detesto.- Escupió con veneno en cada letra que articulaba.- ¡No soporto estar un día más en esta asquerosa pieza contigo! ¡Con nadie! Antes muerta.- Dijo sin pensar, pero en esa situación, con toda esa rabia que pensó había dejado atrás, que pensó Shaoran le estaba ayudando a dejar atrás. ¿Qué más daba? - ¡Prefiero mori—!}

- ¡¿Prefieres morir?! – La interrumpió Shaoran-

Todo lo que sucedió después de esa explosión fue muy rápido. El castaño se abalanzó sobre Sakura, tomándola por las muñecas con una sola mano y dejándolas por sobre la cabeza de la chica. Cayeron a la cama en cuestión de segundos, el de rodillas sobre ella. Con su mano libre alcanzó el blanco y largo cuello de la ojiverde.

- ¡¿Te hago el favor?! – Le preguntó, Sakura estaba muda, asustada, sus ojos despidiendo amargas lágrimas. ¿qué demonios le había pasado a Shaoran? – Respóndeme.

- L—Li-kun…- Soltó a duras penas la chica, empezando a desesperarse.- Me haces daño…Por favor, detente…-Lloraba, porque no sabía que más hacer.-Detente…

De pronto y sin aviso, el aire volvió a llenar sus pulmones con total normalidad. Sintió una brisa en el cuello, y es que la cálida mano de Li Shaoran se encontraba ahora a un costado de su cabeza, y no pasó más de una milésima de segundo para que la otra soltara su agarre y se ubicara paralelamente. Sin embargo, la castaña no fue capaz de relajarse. La mirada ambarina del chico clavada en su rostro, buscando el contacto visual que tanto miedo le daba concederle, pues sentía que si lo hacía acabaría por perderse en esos hermosos orbes. Sus respiraciones se mezclaban, sus narices a sólo centímetros (o tal vez menos), sus cuerpos irradiando calor…

- No vuelvas a decir algo como eso.- Le dijo, y Sakura no cupo en si de su sorpresa. ¿era realmente el mismo chico que hace nada había tratado de matarla? La repentina intervención del chico la obligó a mirarlo fijamente a los ojos y pudo ver sinceridad en ellos - No vuelvas a tirar por la borda tú vida como si ya no te quedara nada por lo cual luchar. Tienes familia…

- Es fácil para ti decirlo.- Se defendió, mas la dureza y el veneno de sus palabras quedó perdido en el camino.

- Sí, lo es. – Respondió.- Justamente porque sé exactamente como te sientes.

- No entiendo…-

- Hace un rato te pregunté si querías saber mis motivos…- Empezó el castaño, su voz sonando un poco más seria- ¿Quieres saber por qué estoy aquí?

- Pues…- Hizo una pausa. La verdad de las cosas es que se moría de curiosidad. Shaoran siempre estaba diciendo que no estaba en la situación en la se encontraba por gusto.- Sí…

Shaoran entonces, sin previo aviso, se levantó alejándose del menudo cuerpo de la muchacha y se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda.

- Soy el menor de cinco hijos, tengo cuatro hermanas mayores. Mi madre y mi padre siempre tuvieron una buena relación de pareja, y juntos empezaron un negocio, una empresa. Gracias a ello, nunca tuve nada de qué quejarme: Vivía en una gran mansión, fui a colegios privados y tenía un mayordomo que me ayudaba en todo lo que estaba a su alcance.

- ¿Y qué sucedió? ¿Cómo terminaste aquí?- Preguntó la chica interrumpiendo el relato, al mismo tiempo que se levantaba de la cama para quedar sentada tras el joven.

- Mi padre conoció a uno de los accionistas mayoritarios de la empresa. El Sr. Hiragisawa. Venía de Inglaterra con sus dos hijos, y tenía planes de comprar parte de la empresa y enlazarla con la suya. Mi padre se negó.

Se detuvo un poco, y suspiró con amargura. La ojiverde se mantuvo atenta.

- La primera advertencia llegó un día sábado, cuando una de mis hermanas fue brutalmente asaltada camino a casa. La segunda, cuando alguien saboteó el auto que usábamos Meilin y yo para ir a la escuela, Wei, el mayordomo, perdió el control y casi tuvimos un accidente fatal. La tercera fue cuando en el historial de mi madre apareció una gran deuda que jamás existió. Mi padre sabía que era todo obra de Hiragisawa, y fue a confrontarlo. – Tomó aire, su voz comenzaba a quebrarse- Pero el maldito desgraciado lo mató. Los restos de mi padre fueron enviado en una caja, con una carta. Mi madre vendió la mitad de la empresa, y yo debo trabajar junto con mi prima para este maldito mafioso, robándole a la gente que nada tiene que ver. Si no lo hago, mi familia será eliminada de la forma más cruel que me pueda imaginar.

- Li-kun…- No podía creer lo que escuchaba, se acercó un poco más al chico, realmente le impactaba todo aquello. Era tan triste, tan horrendo.

- ¿Sabes cuál es exactamente mi labor aquí? Yo jamás he matado a nadie, de hecho, además de recoger el dinero, mi misión es desactivar las bombas que Adam y Derek colocan por la ciudad.

- Entonces ese día en la estación…-

- Sí, ese día iba camino a desactivarla, se hace con un control remoto que crean para cada explosivo. Fue todo idea de Eriol y Yue, ambos concordaron en que arriesgarse a enfrentar cargos por terrorismo era una estupidez, sólo lo usamos como fachada para no tener que lidiar con la policía.-Rio un poco.- ¿Te das cuenta? ¿Seguirás creyendo que estoy aquí por gusto?

Sakura posó una mano en el hombro del muchacho, haciendo un ademán para que se diera la vuelta y la mirase. Sus ojos se encontraron. Shaoran no lloraría, pero de todos modos había un resplandor cristalino en sus pozos color ámbar, la castaña por otro lado, lloraba silenciosamente, y estaba lejos de detenerse. Estaba conmocionada. Se sentía la peor persona sobre la faz de la Tierra en ese preciso instante. El chico al cual había tratado tan mal a pesar de haber sido nada más que bueno con ella no era más que otra víctima del perverso hombre que tiraba lo hilos en ese lugar. Comprendió por fin el porqué de todo lo que le había ocurrido a ella. Si no la hubiese secuestrado, probablemente sus cuatro hermanas y su madre habrían sido asesinadas. Se golpeó mentalmente un millón de veces por insensible, por no escucharlo, por ser tan terca. El pobre había sufrido tanto y ahora cargaba con ese horrible peso que era hacerse responsable de la seguridad de sus seres queridos a costa de actividades las cuales repudiaba.

- Oye vamos, no llores.- Le pidió el, regalándole una sonrisa que no hizo más que partirle el corazón a la ojiverde.

- S—Shaoran, yo…- No sabía por dónde comenzar, no recordaba siquiera como armar una frase.- ¡Lo siento tanto!

Y se lanzó sin decir una palabra más, directamente a los fuertes brazos del Chino, escondiendo su rostro en ese bien formado pecho olvidando por competo que estaba al descubierto. Sentía el calor de la piel del chico, sentía los latidos de su corazón repercutir en sus oídos. Y lloró un buen rato, hasta que le dio hipo de tanto hacerlo mientras Shaoran no hacía mas que acariciar su espalda, haciéndola sentir protegida. Algo tenía la hija del jefe de policía de la ciudad de Tokio, algo escondía su persona, que la hacía endemoniadamente tierna, a pesar de sus arrebatos, a pesar de ser más terca que una mula. El castaño no podía evitar ese impulso de protegerla.

- Shaoran…- Lo llamó cuando su respiración volvió a tomar un ritmo normal, levantando su rostro para encontrarse con los ojos de él.- Yo creo que te debo una disculpa. Más de una la verdad.-

- No importa, no sabías lo qu—

- ¡No! – Lo cortó.- Es en serio…Yo, pues…No quise escucharte nunca, te juzgué y te dije cosas horrendas. Y…También quería agradecerte.- No sabía porque pero se estaba poniendo nerviosa. Tal vez era por el hecho de que acabó por darse cuenta que el torso desnudo del joven era lo más parecido al cielo.- Allá arriba, estaba preparada para lo peor, pero llegaste tú y bueno…Te interpusiste entre Hideki-san y yo…- Se separó del chico y se sentó en la cama como antes, y tal cual colegiala enamorada, empezó a jugar con un mechón de su cabello.- Me salvaste…Y saliste herido, y en realidad es mi culpa, quería compensártelo antes pero me dejé llevar po—

- ¡Dios mío!

El muchacho la interrumpió abruptamente, ella no lograba entender que era lo que había visto él, quien rápidamente se sentó en la cama frente a ella.-

- ¡¿Qué le sucedió a tus muñecas?!- Preguntó con genuina preocupación.- Sangraste…

- ¿Eh?- Y fue sólo cuando el chico tomó una de sus muñecas que sintió una fuerte punzada.- Ay, creo que fue cuando ese bruto me azotó contra la pared.- Se quejó.- No pasa nada, no me había acordado de eso hasta que lo mencionaste-

- Estás loca, claro que pasa algo.- Le dijo mirándola fijamente, con seriedad.- Estás herida, eso no es menor-

Cualquiera podría decir que una cosa llevó a la otra, porque ninguno de los dos podría si quiera intentar explicar lo que sucedería instantes más tarde. Shaoran tenía uno de los brazos de la chica tomado, mientras que el otro se apoyaba suavemente en sus bien trabajados pectorales. Sus miradas se encontraron, sus rostros muy cerca, sus respiraciones coordinadas, sus mejillas coloradas, el calor que los envolvía les impedía hacer uso de razón.

- Shaoran…- Soltó casi en un suspiro, sus labios rozándose con los del chico.-

El chico sintió un extraño escalofrío recorrer todo su cuerpo al escuchar su nombre salir de la dulce boca de su rehén. Los latidos de su corazón eran cada vez más rápidos y más fuertes, y en su estómago revoloteaban millones de aves sin descanso. Ambos podrían jurar que le otro era capaz de oír sus pulsaciones.

- Sakura.-

Sería maravilloso decir que se besaron, sin embargo, cierta morena sin siquiera tener intenciones de fastidiar el momento apareció sin previo aviso en el umbral de la puerta, dejando entrar un rayo de luz a la habitación. En sus manos traía una bandeja, con dos platos de lo que parecía ser espagueti. Le pareció un tanto extraña la situación. No todos los días se encontraba a Li Shaoran semidesnudo tomando una chica por el brazo, y encima muy pero muy cerca de él.

- ¿Interrumpo algo? – Preguntó Tomoyo

- G—Gracias por lo de mi herida- Le dijo él, inventándose una excusa para tal escena.- A—hora deberíamos cambiar tu vendaje ¿no?

- Oh.- Exclamó en un suspiro, acabando por entender de qué iba todo ese cuento.- Claro, claro.

- ¿Algo le pasó a Sakura-chan? – Preguntó nuevamente la muchacha recién llegada, sin terminar de creerse el teatro de los otros dos. Sin embargo, le era mucho más urgente en esos momentos asegurarse de que la castaña se encontrara bien.-

- Sólo me lastimé las muñecas un poco cuando ese animal me maltrató allá arriba- Respondió.

- Daidouji ¿me das una mano?- Le pidió amablemente Li.- Voy a necesitar una toalla y unas vendas nuevas.

- Oh, por supuesto, dejaré la bandeja en tu escritorio- Le dijo caminando en dirección opuesta al cuarto de baño. En la pared del fondo había un librero, y al lado, un escritorio.- ¿Dejaste el botiquín en el baño?- Shaoran asintió.

Esos breves instantes en los que la morena cruzó la pieza, entró al baño y volvió con el botiquín de emergencias en sus manos fueron intensos. El Chino tragó pesado, nervioso, mientras poco a poco iba despojando a Sakura de la tela manchada de rojo que cubría sus sensibles muñecas. Ella estaba roja como un tomate, y atormentada por millones de pensamientos. ¡Había estado a punto de besarlo! Y lo peor del caso no era que fuera un chico que apenas conocía, si no que era su captor, su secuestrador, un criminal (a la fuerza) del que debía intentar huir.

- Shaoran-kun, déjame ver- Le pidió Tomoyo apenas llegó a su lado, en seguida, el chico en cuestión se puso de pie y dejó que la morena se sentara junto a la rehén.- Pues no entiendo como no me di cuenta de esto cuando te traje a la habitación.

- Yo tampoco lo noté.- añadió el Chino.

- Ahora que lo recuerdo, me dolió mucho cuando se abrieron las heridas, pero después ya no me parecía tan importante, ni siquiera sentía molestia.- Confesó la ojiverde.

- Debe ser porque estabas preocupada de otras cosas.- Le dijo con picardía la criada mientras limpiaba un poco sus heridas. Shaoran entonces decidió que estaba todo muy oscuro y se encomendó la misión de abrir las cortinas.

- Pues…No, es sólo que Li-kun estaba sangrando muy feo.-

- Eso noté.- Le respondió recordando que vio todo menos sangre cuando entró a la habitación. – Pero, en todo caso Shaoran-kun, te quedó bastante feo ese corte en el labio. Es una lástima para tu cara. Vas a tener que inventarte una buena excusa para cuando te vea Meilin-chan, o va a quedar la grande-

- No había pensado en ese detalle.- Enseguida, la mente del chico comenzó a maquinar alguna excusa lo suficientemente creíble como para que la China no decidiera matar a nadie ni nada por el estilo.- ¿Daidouji, quieren que las deje solas para que almuercen? Veo que tienen todo controlado aquí.

- Oh, bueno. Había traído almuerzo para ti también, pero si quieres bajas tú y te comes el plato que dejé para mi en el microondas.

- Me parece perfecto.-

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El resto del día fue un tormento para el pobre Shaoran. Había optado por almorzar solo en la cocina, escondido de las curiosas miradas de sus compañeros, todos a excepción quizás de Yue, eran de lo más chismosos que había en el planeta. Eriol no estaba de buen humor desde el incidente con Meilin en la mañana, Nakuru muy probablemente lo iba a estar acosando con preguntas referentes a su salud física y mental, y Hideki pues… Quería estar lejos de él el mayor tiempo posible, porque las ganas de partirle los huevos no le faltaban. Finalizó su comida en un respiro, aunque su labio le causo algunas molestias, luego se trasladó al patio trasero. Necesitaba con urgencia distraerse, y un baño, pero eso tendría que esperar pues lo peor que podía hacerle a su torturada mente era ir a su habitación y encontrarse con ese hermoso par de ojos verdes en los que se había perdido hace unos minutos.

Sakura Kinomoto sin duda era una niña peligrosa. No llevaba ni 48 horas en el lugar y ya había logrado poner su mundo de cabeza. No es que no le gustaran las chicas, pero su mundo se veía muy reducido a su prima y su madre, ya que sus compañeras le parecían de lo más desagradables (por mucho que Li Meilin fuese una chica un tanto problemática, nadie que se metiera con ella merecía su interés una vez que fuesen puestos en sus lugares. Y a ellas les encantaba molestarla.). Se sabía guapo, pero no se esforzaba ni lo más mínimo en mantener un físico para agradar al resto, sino para estar conforme consigo mismo. Su prima, sin embargo, era la única mujer además de su madre y sus hermanas, que alguna vez le había demostrado afecto a pesar de siempre querer alejarlos a todos. Y su plan había resultado de maravilla. Pasó años de años sobrio de esos ataques hormonales adolecentes, claro, hasta que apareció Sakura.

Se sentía derrotado. No sólo por el hecho de que ella lo había descubierto el fatídico día de su secuestro. Mas bien era porque no se la podía sacar de la cabeza. Es cierto que era una de las chicas más lindas que jamás había visto, pero eso no debería moverlo como ella lo hacía, de todos modos vivía con su prima –que si era guapa y tenía hermosa figura.-, Tomoyo Daidouji y Nakuru –quien había trabajado de promotora en variadas ocasiones.- Quizás era esa vulnerabilidad y ternura la que lo atraía, la que lo predisponía a protegerla, tal vez era porque en el fondo se sentía eternamente culpable de todos sus males, de todas las lágrimas que derramaron sus ojos, de todo…

- Xiao Lang- Dijo la familiar voz de Meilin a sus espaldas.- ¿Qué haces aquí en la cocina? ¿Almorzaste solo?- Se volteó para mirarla.

- Pues…- Ahí estaba ella, con su plato vacío en la mano como hacía todos los días después de almuerzo, justamente cuando no tenía ninguna gana de encontrarse con la persona que mejor lo conocía en esa horriblemente grande casa.

- ¡DIOS MIO, XIAO LANG, QUE LE PASÓ A TU LABIO! – Justamente lo que no quería que sucediera.

- No fue nada Meilin- Trató de calmarla, pero la morena ya había dejado su loza en el fregadero y se le había acercado lo suficiente como para sentir su respiración en el cuello.- En serio…Yo sólo…

Genial. Algo tenían los Dioses en mi contra. De todas las personas que transitaban la casa a esas horas, tenía que toparse precisamente con la única que sabía decir sin pensárselo dos veces cuando estaba o no mintiendo. Tragó pesado, maldiciendo internamente lo lento que estaba maquinando su cerebro alguna excusa.

- Fue mi culpa – Y como si fuese magia, apareció un ángel de cabellos negros por la puerta, con una bandeja y dos platos vacíos sobre ella.

- ¿Tomoyo-chan?- Preguntó la China. -¿ Y la otra?

- Con Nakuru, yo tengo que hacer deberes y hoy es el día libre de ella así que está enseñándole a Sakura-chan la casa para que no ande merodeando luego.

- Como sea ¿qué le pasó a mi pobre Xiao Lang?- Le respondió la de ojos rojizos. La aludida sólo se limitó a sonreír antes de responder, le hacía mucha gracia ese acento de la extranjera.

- Como te dije cuando llegué, fue mi culpa- La morena de cabellos ondulados sacó sus mejores dotes actorales, fingiendo pena y mirando al piso como si muriese de la vergüenza- Yo estaba arriba haciendo un poco de aseo en la bodega que pronto será mi habitación, así que le pedí a Li-kun que me ayudara para que pudiésemos ir a comprar los víveres rápido.- Miró al Chino, que sólo atinó a asentir con la cabeza, siguiéndole el juego- Y accidentalmente dejé caer un caja y le golpeó toda la cara.

- Me sacó hasta sangre de nariz- Agregó el implicado espabilando.

- ¡Te dije que lo sentía, Li-kun!

- Pues la próxima tengan más cuidado, mira que esa herida no le hace mucho honor al hermoso rostro de Xiao Lang.-

- Sí, de verdad me da mucha vergüenza todo esto.- Se volvió a disculpar Tomoyo- Por cierto, Eriol quería reunir al grupo, así que será mejor que me dejen los platos sucios y vayan directo al salón- Los chicos asintieron, y amablemente ayudaron a la chica a dejar los platos en la fregadera. Se disponían a marcharse, cuando la dulce voz de la criada los detuvo.- Excepto tú, Meilin-

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Sakura suspiró derrotada mirando su reflejo en el espejo que se ubicaba sobre el lavamanos del baño. Había terminado de lavarse los dientes con el cepillo color rosa que Tomoyo le había entregado. No habían hablado mucho durante el almuerzo, no porque no le agradara la compañía de la dulce morena, sino porque estaba demasiado absorta en sus pensamientos como para mantener una conversación fluida. Aún no cabía en si del asombro. Lo que le había contado Shaoran, y la oleada de sensaciones que la azotaron después… Mientras comía, lo único que la distrajo de recrear el bello rostro del Chino a milímetros del suyo, fue el hecho de pensar que quizás a la amable Tomoyo Daidouji la habrían hecho sufrir de igual forma. Porque no había otra explicación razonable para que un ángel como ella acabase metida en todo este lío.

- Sakura-chan – La llamó la ya conocida voz de Nakuru. - ¿Ya estás lista? – Le preguntó entrando al baño.

- Si, ya terminé.-

- Anda, que aún falta que te enseñe el jardín.-

- Si, gracias – Le dijo quedando de frente a la criminal.- Pero de verdad quería lavarme los dientes antes de seguir con el recorrido. No me diste tiempo para hacerlo cuando llegaste, Nakuru-san

Aún le resultaba un tanto difícil entablar conversaciones tan cotidianas con aquellas personas que no eran Tomoyo o Li (no era por nada especial, por supuesto, sino porque es con quien más contacto había tenido). Por mucho que la mujer con la que se encontraba ahora fuese una monada, además de simpático y efusiva, no se podía sacar de la cabeza que era una maleante, no era capaz de distinguir si estaba ahí por gusto o no: Su sonrisa burlona, y su constante energía la confundían.

Había estado recorriendo la casa más o menos unos veinte minutos, le habían mostrado el tercer piso, que constaba de un entretecho y que prontamente sería su habitación compartida. En el segundo piso había 6 habitaciones. La última, al fondo del pasillo, era la de un joven según Nakuru, muy pesado y serio llamado Yue – "Asegúrate de no molestarlo, ni mirarlo a los ojos"-. Al frente de esa había otra puerta que conducía a la habitación de un tal Derek. Acercándose cada vez más a las escaleras, estaba la habitación de Hideki, pero según la chica con aspecto de modelo, el tipo realmente no dormía mucho allí, gracias al cielo. Al parecer a la pelirroja no le gustaba mucho el Japonés tampoco.

La habitación que compartía temporalmente con Li Shaoran era que le seguía, y al lado de esa la de Tomoyo. La primera habitación, frente a las escaleras pertenecía a la China. Nakuru le había explicado hace un rato que tanto ella, como Eriol y otro chico europeo llamado Adam dormían abajo. Al parecer, el extranjero tenía su habitación al lado de un taller donde fabricaba esos malditos explosivos con los que planeaban amenazar a la ciudad de Tokio y a sus habitantes.

- Nakuru-san – Ambas chicas se sorprendieron al encontrarse con la joven Tomoyo al bajar las escaleras.- Eriol los está reuniendo en la sala.

- ¿Ahora? ¿Y qué hay de mi paseo con Sakura?- Preguntó la de cabello rojizo inflando sus mejillas de forma bastante infantil.

- Sí, porque ahora es mi turno de ir a dar una vuelta con Sakura-chan.- Sonrió la morena.

Nakuru finalmente cedió, dejándolas al finalizar las escaleras. Antes que la ojiverde pudiese articular una sola palabra, Daidouji ya la estaba arrastrando a la cocina, en donde sin pararse a preguntarle le encajó una peluca larga y negra.

- ¿Para qué es esto? – Preguntó Sakura.

- Pues claramente es para ocultar tu identidad.- Sonrió como si fuese lo más obvio del mundo.- Saliste en cadena nacional, ¿esperas que te saquemos de la casa así nada más?

- Oh, claro.- Sonada lógico.- ¿A dónde vamos? –

- Ya verás, vamos a pasarlo muy bien las tres. Sólo tenemos que esperar un poco a que termine de arreglarse.-

- ¿Tres? ¿Alguien más viene con nosotras? – Tomoyo asintió- ¿Quién?

- Pues yo –

Sakura se dio vuelta, y tragó en seco.


¡Tadaaan! Apuesto mi gato siamés que más de alguna de ustedes ya sabe quien será la tercera persona que las acompañará a su misterioso paseo. En el próximo capítulo vamos a darle más énfasis a otros personajes u/u Porque se me antoja, pero sin dejar de lado a nuestros hermosos protagonistas ! Porque los amo mucho, y los quiero juntos miaumiau~ (Creo que ya estoy mostrando mi verdadera personalidad, debe ser porque me hacen sentir cómoda)

Perdón por lo corto que quedó a pesar de que me de que me demoré tanto en esta entrega ;3; Y gracias a todas las que me leen y me dejan sus mensajitos :)

angelo della norte: Hola, pues ya se ha revelado el secreto que mantiene a Shaoran allí dentro, la verdad siento que es bastante triste, pero algo tenía que hacerle. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado, y obvio, verte en el siguiente, porque esta historia continúa con cosas aún más turbias. Saludos, y muchas gracias por leer.

Franny-chan Kinomoto: Pues yo también odio a Hideki, me cuesta creer que cree un personaje tan vil. Touya y Fujikata se llevan un gran peso en esta historia, pero ya verás como evolucionan, en este capítulo no hubo mucho de ellos pero planeo darles un poco más de espacio.

Por otro lado, xxxHolic es una serie fenomenal, a mi me encanta el OST, porque como dices, es precioso. Definitivamente DEBO ver Kobato antes que se me termine el verano ;3;

Muchas gracias por leer siempre, y por comentar J Nos vemos en el próximo capítulo. Cualquier duda, critica o comentario es bien recibido.

: Primero que todo, mil perdones por no haberle puesto el nombre a la contestación ;O; Soy la persona más despistada de la galaxia, que bruta. Como puedes ver, Shaoran ya reveló su situación, pobrecito. Gracias por responder a mis inquietudes, en este capítulo intenté un acercamiento fugaz aunque me parecía muy pronto. Mi novio me comentó que en realidad voy medio lenta, pero necesitaba hacerlo así para introducir bien la situación jeje. Pero si va a haber de ese romance que a mi me gustaaaa~

Un abrazo, muchas gracias por leer, y espero verte en el capítulo que sigue. Ah, y puedes llamarme Sayu :)

Jenni.L.S : Gracias por leer! Espero te siga gustando esta historia, y pues si, Eriol me gusta mucho como personaje por eso mismo, tiene ese dejo de misterio en su aspecto, no sé dksahdksabia *3*. Ya pronto tendrá más pantalla. Saludos, y espero verte por aquí pronto.

Guest : Me gustan mucho tus besitos con sabores, me hago una idea de quien eres pero deberpias darme una pista~ (a mi novio le encanta la frambuesa u/u) Ya como pueden ver, empecé con los acercamientos, aún ni se besan pero traté de crear un clima de tensión (¿?) Gracias por tus buenos comentarios, y por leer, espero volver a verte por aquí, y claro, que hayas disfrutado el capitulo

Sakura Li Love: Ahora quedó más que claro porque Shaoran, precioso, está metido en ese lío monumental. Espero que no haya sido decepcionante :C Gracias por leer, y por comentar constantemente, realmente me hace muy feliz leer sus comentarios y sus opiniones. Que disfrutes el capitulo, y nos vemos en el que sigue.

kinesukikinomoto : Creo que no actualicé pronto :c Shaoran es a mis ojos, el mejor personaje de anime/manga del mundo, es perfecto, así que debo hacerle honor a ese pensamiento *3* Espero que te guste el capitulo. Gracias por comentar y nos vemos en el que sigue~

princessathenea: Que bueno que te haya gustado la historia hasta ahora, me pone muy contenta ese tipo de comentarios, y más ganas de dan de escribiiir~ Espero que este capitulo haya quedado bien, y que lo disfrutes. Un saluudo, nos vemos en el próximo, y muchas gracias por dejar un review.

Eso sería todo, muchas gracias a todos los que me dan su apoyo y comentan esta historia, me hacen extremadamente feliz. Y a aquellos que no se animan, pues de todos modos les agradezco que lo lean, y espero que les esté gustando como va la cosa.

Nos vemos :)