Me disculpo por haber tardado como alrededor de 10 días en actualizar esto, pero tuve mis problemas quebrandome la cabeza disputandome sobre si sería de Kagami o Aomine éste nuevo One-Shot; y gente que dejo su Review...por más feliz que me hicieron, sus comentarios no me ayudaron en mucho ;w; Así que al final llegue a esta decisión...~
Un gran triándulo amoroso~! (dafuq...)
Me gustaría que al final del Fic leyeran mi última nota de autor, ya que haré otro show más grande el cual espero poder contar con sus comentarios c:!
Disfruten~!
Nota importante: Quizá esto arruine un poco el Shot, pero como la idea en sí era exageradamente LARGA y ya iba en las 6 mil palabras, tuve que recurrir a la pésima idea de cortarlo en dos partes ;-;! Así que...la segunda parte está en proceso, y quizá la actualice pa'el día Lunes...
...pero realmente lo siento, de haberlo escrito todo junto abarcaría más de 12 mil palabras y para FanFiction, eso ya se me hacía exagerar rotudamente demasiado! xDD Pero espero y valgan la pena -/-
Disclaimer: Kuroko no Basket NO es de Nuestra propiedad c:
Advertencia: Un poco de OCC...aunque siento que ya voy comprendiendo mejor sus personalidades c:!
Advretencia zarra: quizá no en mucho romance...recuerden la última nota de autor c:
-Sexto Shot/Drabble-
Pareja(s): Aomine x Kuroko/Kagami x Kuroko (Aomine x Kuroko x Kagami)
~Compatibilidad~
IV
~Especial~
Parte I
"Leo y Virgo son Signos con personalidades completamente distintas, ninguno de dos viéndose capaz de coexistir el uno con el otro; pero había algo que ninguno podía mantenerse alejado dé…al final siempre buscando la atención de Acuario."
Aida Riko se encontraba furiosa; la forma en que sus nudillos se encontraban apretados a sus costados y esa forma en que ligeramente se encontraba frunciendo las cejas era una pequeña prueba de ello, o quizá era también ante el hecho de que ese día la entrenadora se le había simplemente—así de la nada—ocurrido que los miembros del equipo de Seirin corrieran intensamente bajo pleno rayo de sol en verano varias vueltas alrededor del gimnasio de la escuela.
La mayoría de los jugadores del equipo de Seirin se encontraban en buen estado, trotando con su respiración ya más que agitada pero ese pequeño brillo de temor que se podía ver reflejado en sus ojos era prueba de que no querían rendirse, decidiendo seguir adelante en su tarea para así al final no tener que soportar la ira de Riko; pero no todos se encontraban en la misma situación.
Kuroko Tetsuya no era un atleta con gran resistencia física o simplemente no tenía exactamente el cuerpo que dijera que fuera uno, su pálida complexión y pequeño cuerpo instantáneamente gritando una palabra: débil; y por más que le cabreara el hecho de tener que admitirlo, el mismo sabía que cuando se trataba de correr, eso era lo que era.
-¡Kuroko-kun!- escuchó a Riko gritar, haciendo sonar al instante el silbato. -¡Más rápido!- gritó después.
Kuroko se encontró tragando lo poco de saliva que existía en su seca boca con cierta fuerza, intentando seguir el ritmo de los demás cuando aquella distancia que existía entre sus cuerpos era más que considerable. Suavizando un poco su paso (cosa que estaba realmente en contra de todo lo que Riko había dicho) intentó estabilizar tan siquiera un poco su respiración, su mirada ligeramente entrecerrándose mientras sentía que la fatiga era simplemente inmensa para poder continuar o para el hecho de hacer un esfuerzo.
En el fondo pudo escuchar un poco de las palabras de Riko que le seguían diciendo que corriera con más velocidad, ya que los demás miembros estaban ya por finalizar su última vuelta cuando éste apenas iba comenzando. Volviendo a tragar e inhalando forzosamente un bocado de aire explotó aún más sus temblorosas piernas, siguiendo la trotada.
Desde el último enfrentamiento que Touou había tenido contra Seirin, Kuroko podía sentir que un extraño dolor comenzaba a aparecer en los músculos de sus piernas antes cada vez que éste se encontraba haciendo un gran esfuerzo, su cuerpo tambaleante continuando a pesar del mismo dolor que se encontraba la persona sintiendo; mientras Kuroko se encontraba trotando, podía sentir esos mismos síntomas comenzando a aparecer en sus piernas, haciéndole soltar un pequeño gruñido de dolor.
Nadie podía ver su rostro, o la forma en que sus cejas se fruncieron un poco mostrando claramente su incomodidad; lo que en realidad los integrantes del equipo de Seirin habían notado, fue la forma en que su cuerpo se desvió, por un momento los espectadores creyendo que el chico caería de lado al piso. Kagami Taiga fue el único que pareció reaccionar instantáneamente ante ese cambio corporal, incrementando la velocidad de su corrida hasta llegar a donde el peli-celeste se encontraba ya torpemente corriendo.
-¡Oi, Kuroko!- exclamó, posando una fuerte mano sobre el pequeño hombro del chico haciendo así que éste por fin se detuviera y dejara de correr.
Cuando el pelirrojo se encontró ya cerca del chico pudo notar la gran cantidad de sudor que se encontraba cayendo por su rosto y cuerpo en general, empapando su blanca camiseta de deporte. Kagami se sintió un tanto extrañado ante esa exagerada cantidad, el sabiendo incluso que a pesar de que había hecho un mayor esfuerzo que Kuroko en ese ejercicio, éste apenas y se encontraba sudando lo que normalmente sudaría dentro del tercer cuarto de un partido oficial de baloncesto. Pero si realmente prestaba atención ante esos opacos ojos que mostraba el chico, uno podía decir que no le faltaba mucho para caer desmayado contra el suelo.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó a pesar de que sabía que esa no era la pregunta indicada, el mismo frunciendo sus cejas ante lo estúpida que había resultado su duda. Kuroko no respondió, su respiración saliendo cada vez más agitada, el elevar y bajar de su pecho siendo un movimiento tan intenso que por un momento hubiera jurado que ante lo fuerte que su corazón también se encontraba palpitando, éste saldría absurdamente volando por ahí.
No fue mucho después cuando la entrenadora y demás integrantes de Seirin llegaron a dónde la luz y su sombra se encontraban parados, Riko examinando con sus ojos detalladamente el desgastado cuerpo del chico. Sus castaños ojos se abrieron un poco, mostrando la sorpresa que se había llevado tras haber examinado las nuevas estadísticas que le daban el cuerpo del pequeño.
-Kuroko-kun…- dijo suavemente, soportando o tan siquiera intentando el poder aguantar ese nuevo enojo que le estaba consumiendo lentamente. ¿Acaso todos los de primer grado eran tan idiotas como para lastimar deliberadamente sus cuerpos y sin decir nada?, gritó su mente, soltando un largo y exasperante suspiro creyendo así que no gritaría nada.
-Kagami-kun, carga a Kuroko-kun y llévalo a los vestidores.- ordenó, pasando cansadamente una mano sobre sus largos mechones que comenzaban a obstruir su mirada. –Por lo que más quieras o si tienes que usar fuerza, obliga a Kuroko-kun a quedarse acostado,- pausó, mirando seriamente a las piernas del chico –no dejes que camine, para nada.
El pelirrojo, no entendiendo exactamente lo que quería decir con esas palabras se encontró asintiendo, no queriendo cuestionar las ordenes de la entrenadora cuando ésta claramente aun se encontraba de pésimo humor. Soltando un pequeño gruñido ante el hecho de que debía cargar a Kuroko al final se encontró haciéndolo, tomando sorpresivamente al chico de sus piernas mientras lo posicionaba sobre su espalda.
Ante la cercanía que existía de la boca del chico y su oído podía claramente escuchar lo suave que venía siendo su respiración, atrayendo un poco de calor a su rostro ante lo ridículo que había resultado ese extraño pero repentino sentimiento que le invadió apenas y había sentido su cálido aliento contra su piel. Demonios, ¿ahora porque se encontraba pensando en tantas tonterías?
Una vez y los dos estudiantes de primer grado habían salido de escena Riko nuevamente se encontró suspirando, dejando su cabeza caer contra la palma de su mano y por ende llamando la atención del capitán del equipo como el protector.
-Oi, Riko.- le llamó Hyuuga.
La entrenadora giró sobre sus pies, dándoles la espalda a los estudiantes mientras hacia su camino de regreso al gimnasio; los demás le siguieron silenciosos con la mirada y sabiendo que no obtendrían del momento una respuesta, le siguieron a sus espaldas. Riko sabía que estos se encontraban siguiéndole, y mirando por sobre su hombro les dedicó una seria mirada.
-¿Qué diablos creen que están haciendo?- comentó amenazante, arqueando una ceja. -¡Vayan a dar una vuelta más!
Y ante el mismo hecho de que ya no deseaban enfurecer aun más a la entrenadora, acataron la orden.
No fue mucho después cuando Riko se encontró ya dentro de los vestidores, su seria y un tanto enfurecida mirada siendo especialmente dedicada a la sombra del equipo quien, tal y como se lo habían ordenado, se encontraba recostado completamente sobre una de las bancas que componían el lugar. En parte se sintió agradecida que de Kagami no fuera tan idiota como para dejarle ahí a que su cuerpo se enfriara y por ende llegara a enfermar, con una pequeña sonrisa en rostro disponiéndose a reacomodar la gran chaqueta que el pelirrojo había colocado sobre el cuerpo de Kuroko.
Éste no parecía mejorar, su boca abriéndose y cerrándose continuamente como si deseara pescar un gran bocado de aire para estabilizar su respiración, pero fallando para su desgracia. La entrenadora se dejo caer sobre sus rodillas a un costado del chico, sus ojos ahora mostrando un brillo calculador.
-¡Kantoku!- escuchó la fuerte voz de Taiga llamarle, ésta alzando la mano en forma de hacerle callar.
Las estadísticas que Kuroko mostraba en ese momento eran completamente distintas a las que había visto el primer día en que éste se presentó en Seirin; si había una forma de resumir el grado en que se encontraban, lo único que se le ocurría por decir es que estaban peor, muy bajas. Sus ojos se pasaron de su torso hacia sus brazos, de sus brazos hasta sus piernas, y fue entonces cuando encontró el problema.
Posando sus manos sobre una pierna del chico, sintió un pequeño temblor y aplicándole un poco de fuerza, fue después un pequeño gruñido lo que llamó su atención.
-Kagami-kun,- Riko le llamó, el pelirrojo soltando un "¿sí?" en respuesta –ocupo una cubeta con agua caliente y toallas; ya.
Durante el tiempo en que esperó a que el Ace de su equipo regresara con aquello que le había solicitado Riko intentó en algo ayudar a Kuroko con ese dolor, elevando la chaqueta hasta la altura de su cintura, dejando sus shorts y pálidas piernas totalmente expuestas al frío aire artificial del cooler. Hubo veces en que su única respuesta fueron cortos gruñidos, indicándole del mal estado en que sus músculos se encontraban, sus manos haciendo un esfuerzo por ayudar en lugar de crear más problemas.
-Aquí están las cosas.- comentó Kagami, depositando en el suelo junto a Riko la cubeta de agua caliente; a su costado de escuchó otra voz la cual al instante reconoció, siendo Kiyoshi quien dejó caer las toallas del otro lado. La castaña les agradeció con un corto movimiento de cabeza, metiendo una toalla al agua y esperando uno que otro segundo la volvió a sacar, exprimiéndole toda el agua posible.
Al notar que la toalla que había tomado era una pequeña, decidió por posar esa sobre el rostro de Kuroko; fue casi como todo un acto de magia, pero apenas y el chico sintió algo cálido contra su piel, su respiración al instante pareció tranquilizarse un poco. Riko sonrió ante lo sucedido.
-Los demás terminaron con las vueltas,- escuchó a Hyuuga decir, viendo de reojo que éste se encontraba recargado contra una puerta de un casillero –están ahora con un enfrentamiento amistoso…creí que no querrías a gente amontonada.
-De hecho.- confesó, regresando a su tarea de colocar toallas húmedas sobre las ya no tan temblorosas piernas de Kuroko.
Kagami, desde el momento en que había visto el cómo su cuerpo torpemente corría hasta el grado de casi caer, había preferido mantenerse con la boca cerrada, limitándose a observar; cosa que juraría había asombrado a sus Senpais, éstos conociendo ya su actitud tan "hago las cosas me arrepiento después". Le avergonzaba un poco el hecho de admitir que estaba preocupado, por más patético que pareciera; ese sentimiento era algo normal, ya que no solo se trataba de su compañero de equipo, sino también de su—
-¿K-kuroko está bien, verdad?- cuestionó un tanto dudoso, sus ojos clavados en el elevar y bajar del pecho del chico.
Riko le volteó a ver, soltando un suspiro mientras que una sonrisa un tanto más amigable se dibujaba en sus labios.
-Kagami-kun…- dijo con una pequeña tonalidad inocente, segundos después poniéndose de pie mientras hacia su camino a dónde el pelirrojo se encontraba sentado. Éste sintió al instante de que las cosas no saldrían muy bien para él, mirando desde su posición esa mueca que lentamente hacia aparición en el rostro de la entrenadora.
-¿H-huh…?- balbuceó un tanto dudoso.
-¡BAKAGAMI!- gritó, estrellando un puño contra la cabeza del pelirrojo; acción que había agarrado completamente desprevenidos tanto a Hyuuga como Kiyoshi. Los jóvenes simplemente le miraron en pena, estando en parte agradecidos de no ser ellos quienes se encontraran sufriendo de su ira.
-¡¿A-ahora qué—?
-Kuroko-kun es tu pareja, ¿no es así?- le interrumpió al instante, reincorporándose un poco mientras cruzaba sus brazos frente a su pecho. -¡Se supone que deberías estar al pendiente de él!- exclamó con la misma molestia, pero sus palabras fueron lo que llamó su atención.
¿Debía?, se cuestionó. Era cierto que Kuroko era su sombra, y él como su luz debería de apoyarle de la misma forma en que éste le venía brindando todo su apoyo, pero aun así…Agitando un poco su cabeza detuvo todos sus pensamientos, sintiendo ahora que no se encontraba pensando con claridad.
-Kantoku…- una nueva voz hizo aparición dentro del silencio del lugar, todos volteando a ver al chico; Kuroko ya se encontraba sentado en su lugar, sus piernas tocando el piso para el desagrado de Riko. Las toallas que con anterioridad habían sido posadas sobre su cuerpo estaban dobladas a su costado, haciéndole entender que había estado despierto ya desde hacía un cierto tiempo.
-Veo que reaccionaste, Kuroko-kun.- dijo, no sabiendo a su vez si era lo correcto por decir.
El peli-celeste tan sólo asintió.
-Por un momento nos tuviste ahí preocupados, Kuroko.- comentó un sonriente Kiyoshi, éste posando su gran mano sobre la ya desarreglada cabellera del chico; éste por un momento casi suelta un fuerte gruñido, pero al recordar que se trataba de un Senpai y no de Murasakibara, contuvo su tentación.
-Perdón por todos los problemas causados.- dijo, realizando un corto movimiento de cabeza para enfatizar sus palabras.
Hyuuga suspiró. –Como sea,- hizo una corta pausa, observando de reojo que tanto Riko como Kagami ya no se encontraban de mal humor o con intenciones de pelear –lo importante es saber que estás mejor.
Las palabras que después se vieron intercambiadas entre los chicos de segundo grado fueron unas a las cuales realmente no le prestó atención, su mirada un tanto entrecerrada completamente posada en esos rojizos ojos que desviados hacia algún punto se encontraban; no parecía tener intención alguna de crear un contacto visual, pensó, embozando una pequeña sonrisa sin entender en mucho la razón por la cual lo hacía.
Las palabras que Riko le había dicho seguían más que grabadas en su mente, sus pensamientos no haciendo otra cosa salvo confundirle aun más. Pasando una mano por sobre sus rojizos cabellos los sacudió de una forma un tanto irritada, chasqueando de la misma forma su lengua. Dejando su mano caer a sus costados, sus ojos cayeron al mismo tiempo al suelo, perdido en pensamientos observando con cierto detalle esas líneas que decoraban el desgastado azulejo.
-Se está haciendo tarde.
La voz de Riko sacó a ambos de sus pensamientos, la pareja observando a la chica que parecía más que nueva ante la tranquilidad que sus facciones mostraban; ¿realmente había sido ella la misma que por un momento estuvo por escupir fuego?, se cuestionó Kagami, mirándole con cierta incredulidad.
-Kuroko-kun,- le llamó –sería preferible que mañana fueras al hospital.- hizo una corta pausa, tomando en sus manos la cubeta que Kagami había traído. –Quiero la nota médica para el viernes.
Kuroko parpadeó un poco ante lo que le estaban solicitando, abriendo la boca para replicar; de la misma forma en que Riko había silenciado a Kagami, ésta volvió a alzar la mano. –Solo será un día, Kuroko-kun…- su tonalidad de voz había cambiado completamente, regresando a la misma amenazante. –Estoy segura que podrás dejar el Basket por tan sólo un día; y créeme, sabré si ignoras mis palabras.
Y prefiriendo no empujar su suerte, asintió.
Riko un tanto complacida por su respuesta correspondió el gesto. –Kagami-kun, hazme el favor de acompañar a Kuroko-kun a su casa,- deteniéndose en sus palabras comenzó su camino hacia la entrada de los vestidores, volteando después a verle por sobre su hombro –no quiero que esfuerce de más sus piernas.- y apenas dichas esas palabras, salió del lugar.
Por un momento ninguno de los cuatro jóvenes dijo algo, siendo Kiyoshi quién rompió el silencio cuando una risa un tanto nerviosa salió de sus labios. Hyuuga le dedicó una irritante mirada, una la cual específicamente decía que se callara.
-Pudo haber sido peor.- confesó con la misma sonrisa.
-Realmente eres molesto.- gruñó Hyuuga, arqueando una ceja dedicándole la misma mirada.
:-:-:-:
-Kagami-kun…
El recién nombrado no respondió ante su llamado, limitándose a frustrante chasquear su lengua, ignorando a su vez todas esas miradas que la gente a su alrededor le estaba dando ante lo que se encontraba haciendo.
Volviendo a soltar un gruñido reacomodó su agarre sobre las piernas de Kuroko, en el fondo escuchando el cómo éste se quejaba un poco—ya sea por dolor o molestia, no lo sabía y honestamente la única respuesta que tendría ante eso era que realmente no le importaba. Kagami Taiga no era tan estúpido como Riko solía decirle ante ese apodo que le había creado ya que después de todo, había perfectamente entendido el mensaje oculto detrás de esa inocente petición de acompañar a Kuroko a su casa.
No fue mucho después de que Riko había salido de los vestidores cuando Kiyoshi burlón había comenzado a preguntarle sobre exactamente de qué forma llevaría a Kuroko: cargándole en su espalda, en sus brazos como si de una princesa se tratase o sobre su hombro como un costal de patatas; las primeras dos se le habían hecho tan patéticas que por un momento el pelirrojo deseó soltar queja ante su Senpai, pero cuando consideró la última idea al instante reconoció que esa no era para nada buena, al final recurriendo aquella que no se tratara de princesas o esas cosas que Kiyoshi sonriente le había mencionado.
Sus carmesís ojos se cerraron un poco, mostrando el cansancio detrás de ese arduo entrenamiento.
A pesar de que su fuerte cuerpo de atleta no lo mostrara en mucho, todos sus músculos le dolían, pero tampoco al grado de no poder moverse; ese era Kuroko, no él.
-¿Falta mucho?- le preguntó, intentando mirar al chico por sobre su hombro, encontrándose ahora con una vista que le había sorprendido un poco.
Cuando Kuroko había mencionado su nombre le había ignorado completamente, prefiriendo no hacer algún tipo de conversación ya que él se encontraba en una situación un tanto bochornosa por tener al joven sobre su espalda…pero ahora la situación era un poco distintas, ya que tenía a un Kuroko completamente dormido, su respiración sonando más tranquila comparada a la que con anterioridad había tenido.
Simplemente, no pudo evitar el sonreír de lado. Pero desgraciadamente, por más que le gustara la idea de tener a un Kuroko plácidamente dormido sobre su espalda, no sabía en dónde su compañero de equipo vivía, al final viéndose con la horrible tarea de despertarle.
Girando en una esquina se detuvo, dedicándole una última mirada al chico. Suspirando, movió sus brazos con el intento de perturbar el sueño de Kuroko o creyendo así que éste por fin se despertaría; después de varios intentos logró escuchar un corto gruñido seguido de un bostezo.
-¿Linda siesta?- preguntó arrogante, su sonrisa enfatizando la arrogancia de sus palabras.
El chico soltó un bufido, pasando una de sus manos por sobre sus ojos. –Perdón.- comentó segundos después.
-No importa.- confesó Kagami, quitando su atención del chico para volverla a enfocar en sus alrededores.
Las calles ya estaban envueltas en la oscuridad, lo único que ayudaba para iluminar la zona siendo los pocos faroles que les rodeaba. Cómo Kagami, Kuroko examinó el lugar como si intentara recordar el exactamente dónde estaban.
-La siguiente calle, a la derecha.- fue lo que dijo.
-Ok.
Y con el mismo silencio en el que habían estado caminando, siguieron así el resto del camino. No faltaba mucho para llegar, según las simples direcciones que Kuroko le había dado. Recordaba que una vez había hecho mención de que su casa era una de color amarillo con ciertas plantas decorando la entrada del hogar, esa descripción ayudándole un poco a reconocer la casa del chico una vez habiendo dado vuelta en dónde el chico le había dicho.
No tardó en llegar, volviendo a agitar el cuerpo de su sombra.
-Kuroko.- le llamó, y éste pareció reaccionar al instante.
-¿Kagami-kun podría bajarme?- dijo, el pelirrojo notando al instante su tonalidad irritante.
-Es más fácil que me des la maldita llave- gruñó, mirando de reojo al chico; éste se encontraba frunciendo un poco las cejas. Sintiendo un poco de movimiento sobre su espalda, fue después el pequeño sonido de dos metales chocar el uno con otro lo que llegó a sus oídos. Buscando una forma de acomodar mejor el cuerpo del chico sobre su espalda le sostuvo con una sola mano, usando aquella que había liberado para tomar las llaves y después abrir la puerta.
Una vez ingresado al lugar dejó caer el cuerpo del chico sobre aquel verdoso sofá que decoraba la sala, recibiendo otro gruñido por parte del chico.
Kagami sonrió, sintiendo que éste sería el momento perfecto para molestar a su compañero.
-Veo que alguien se ha estado quejando de todo últimamente.- mofó; la reacción que había recibido a cambio le hizo soltar una fuerte carcajada.
-…- no respondió, no encontrando realmente alguna forma del como poder contraatacar a ese comentario.
Ignorando la gran carcajada de Kagami estaba soltando intentó por ponerse de pie, mordiendo su labio inferior suprimiendo ese nuevo gruñido que deseaba salir de su garganta. Se mantuvo con sus rodillas flexionadas por uno que otro segundo, poco después intentando el poder mantenerse de pie con sus piernas bien estiradas.
Quizá eso era algo que no debía de intentar en ese momento…
La risa de Kagami fue callada cuando el fuerte golpe de algo caer contra el suelo llegó a sus oídos, abriendo los ojos para encontrarse a un Kuroko caído de rodillas contra el suelo. El joven nuevamente se encontraba mostrando una expresión que mostraba cierto dolor, el pelirrojo asombrándose al ver ese sentimiento tan gráficamente en el rostro de esa persona que muchos presumían decir que jamás cambiaba su típica expresión facial.
Y no se sentía orgulloso de ser capaz de admirar ese cambio. ¿Quién lo estaría, joder?, pensó para sí, hincándose sobre el suelo hasta estar casi a la altura del chico.
-Idiota.- dijo, no tomándose la molestia de cambiar su tonalidad de voz; si estaba enojado, le dejaría perfectamente saber. E irónicamente Kuroko le sonrió de lado, diciendo: -Kagami-kun- pausó, recuperando su monótona expresión -, no es bueno decir tus verdades en voz alta.
Jo.
-Vaya que eres arrogante.- gruñó, posando molesto su mano sobre la cabeza del chico, haciéndole que de esta forma el chico girara su rostro hasta encararle completamente. -¿Acaso esa es tu forma de agradecerme después de todo? Bastardo.- apenas terminó de decir sus palabras y se volvió a poner de pie, llevándose a su vez consigo a Kuroko a quién esta vez, cargó sobre sus brazos.
En tus brazos como una princesa…
Realmente odiaba a Kiyoshi, sobre todo por la forma tan melosa en que había articulado esas palabras.
Tal y como se lo había esperado, Kuroko se quejó ante sus acciones, diciendo cosas como "yo puedo solo", "suéltame por favor"; pero había ignorado todas y cada una de sus quejas. Su atención estaba enfocada entre todas las habitaciones que había en la casa de Kuroko, asomándose en cada habitación buscando aquella la cual le pertenecía a la sombra. Llegando a la última puerta, le empujó un poco con el pie ante el hecho de que sus brazos ya se encontraban ocupados y ante todos esos posters y balones de baloncesto que había en el piso, al instante supo que se trataba ahora sí de la habitación de Kuroko.
Sin decir nada respecto a su habitación—ya que realmente no había nada que decir ante lo normal que era—arrojó a Kuroko sobre su cama, riendo después ante la forma en que sus cejas se fruncían. Reincorporándose sobre su cama tomó asiento, estirando sus piernas ante ese nuevo dolor que le había llegado.
-Eso realmente no era necesario.
-Siendo necesario o no, te lo merecías.
A pesar de que sentía cierta molestia ante esa repentina acción que Kagami había hecho, no pudo contener las ganas de sonreír. Los momentos que pasaba junto a Kagami eran unos los cuales realmente apreciaba, siendo momentos que a su vez experimentaba momentos que en el pasado jamás había tenido conocimiento dé; además de también, por tratarse de alguien a quien consideraban por un gran idiota, le gustaban esos momentos en que podía sentir el enojo y la felicidad al mismo tiempo. Quizá este momento era un claro ejemplo de ello.
-Descansa.
Sus palabras le sacaron de todo pensamiento, sus azulados ojos posándose sobre esa expresión sonriente del chico.
-Iré a hacerte algo de comer,- dijo segundo más tardes, estirando un poco su cuerpo dejando que sus huesos hicieran una orquesta dentro del silencio de la habitación –quédate en cama.
Nuevamente, comenzaba a molestarse. –No soy un inválido, Kagami-kun.
Éste tan sólo rió ante la forma en que lo había dicho, sobre todo ante su pobre elección de palabras. –No me tomes a mal, Kuroko na yatsu.- dijo, encaminándose hacia la puerta de la habitación del chico queriendo ya salir del lugar. Al final se detuvo, colocando su mano sobre le pequeña y redonda perilla y le dedicó una rápida sonrisa por sobre su hombro. –Mi amabilidad no cosa de todos los días, siéntete feliz.- apenas dichas esas palabras y salió, cerrando la puerta detrás de él.
Otra vez ocurría lo mismo, perdiendo completamente la habilidad para replicar.
En el pasado nunca se le había dificultado el soltar cualquier tipo de comentario, ya sea inocente y ofensivo, siempre decía aquello que sentía que era lo correcto por decir; recordaba aquellas veces en que hacía eso, al final metiéndose en problemas y por ende causándole problemas a esa persona que siempre le apoyaba cuando ocurrían esos momentos. Deseaba el poder sonreír ante ese recuerdo, pero lo único que quedó reflejado en su rostro fue un brillo lleno de tristeza y labios apretados en una fina línea.
-Demonios…- gruñó el pelirrojo.
A pesar de que había dicho que le cocinaría algo, después de haber examinado la alacena de la casa de Kuroko no se le ocurría exactamente nada que hacer, lo único que había encontrado que podría serle en algo de ayuda siendo varios huevos. Recordaba que Kuroko había mencionado una vez que lo único que podía cocinar—aunque realmente la palabra cocinar no fuera la correcta para describirlo—eran huevos cocidos.
¿Acaso ese enano comía eso todos los días?, pensó molesto, pasando una mano sobre sus rojizos cabellos.
Abrió nuevamente el refrigerador del chico, sacando en el proceso un cartón de leche como demás condimentos que pudiera utilizar; al final decidió por cocinar un simple Omellett de Huevo ante el poco material con el que contaba.
Era un alimento simple, aparte.
Después de haber soltado varias profanidades bajo su aliento, se dispuso a hacer la tan famosa cena. Podía admitir que le resultaba en algo agradable el hecho de poder apoyar de ésta forma tan simple a su compañero de equipo, después de todo lo que él había estado haciendo por él durante todo el ciclo escolar. Basket, escuela…y si también se ponía a pensar respecto a ello, le ayudó más que nada en mejorar su personalidad.
Esa rebelde a la cual le podía importar poco la gente, o la palabra de equipo, Kuroko le había enseñado a poder confiar en ello; incluso ahora ya no podía verse capaz de jugar un deporte sin contar con el apoyo de alguien.
En un rápido movimiento de muñeca elevó el sartén que estaba usando, el Omellett dando un pequeño giro en el aire con la intención de freír aquella parte la cual aun no era tocada por el caliente metal.
Una vez terminando de elaborar a comida la dejó a enfriar sobre un plato, colocándolo sobre la pequeña mesa de cocina con la que Kuroko contaba. Colocó la mesa, sus ojos cayendo en el cartón de leche y luego en el cartón de jugo de naranja que tenía a un costado. ¿Cuál le gustaría?, se preguntó.
-Esto es realmente molesto…- dijo para sí, suspirando.
Cuando no logró llegar a una propia conclusión decidió por acomodar nomás el desastre que había creado en la cocina del chico, haciendo su camino después devuelta a la habitación del chico con la pregunta más que formulada en su mente. Tomando la pequeña perilla en mano la giró, abriendo de golpe la puerta.
-¡Oi Kuroko—!
No logró terminar su oración, cerrando instantáneamente la boca ante esa imagen que llenaba su campo visual.
Kuroko Tetsuya se encontraba más que dormido en cama, su cabeza de lado caída sobre una de las blancas almohadas mientras que el resto de su cuerpo estaba estirado, sus piernas ligeramente flexionadas. La imagen de su sombra durmiendo con tanta tranquilidad atraía una extraña sensación a su pecho, su mano soltando todo agarre sobre la perilla y cayendo inmóvil a sus costados.
E-esto…esto no era nada bueno, pensó.
¿Cómo se le ocurría?, su mente grito; aunque ahora también, no entendía la razón que le llevó a cerrar la puerta, acortando aquella distancia que alguna vez existió entre su cuerpo y la cama del chico, parándose a un costado de su pequeño cuerpo.
Era la primera vez en que veía a Kuroko dormir; una cosa era tenerle dormido sobre su espalda, ésta siendo completamente distinta ya que ahora sí podía observar su tranquilo rostro, el lento elevar y bajar de su pecho y escuchar su suave respiración.
No pudo contener sus instintos, y se encontró posando una mano sobre la mejilla del chico, sus dedos acariciando tan suave piel. Kuroko no parecía reaccionar ante lo que se encontraba haciendo, dicho pensamiento haciéndole tragar saliva con un poco de fuerza, comenzando a sentirse nervioso.
-¡Tsk!
Separando su mano de la piel del chico la dejó caer ahora muy cerca de su cabeza, usando sus brazos para soportar el gran peso de su cuerpo; ahora su rostro se encontraba a muy pocos centímetros de distancia del rostro del chico, la respiración de éste chocando directamente contra su piel. Los rojizos ojos de Taiga observaron a detalle cada facción de su cuerpo, contemplando su palidez.
Nunca había logrado estar a tan corta distancia, maldiciéndose a sí mismo en su mente ante lo idiota e insensible que se encontraba siendo en ese momento. ¡Se trataba de su compañero, maldita sea! Pero aun así, a pesar de ser completamente conocedor de ello, e le aquí…a tan solo uno que otro centímetro de distancia de poder tocar sus labios. Su mirada se suavizó un poco, y su cabeza cayó un poco más…sus labios tocando a los del chico en un suave rose y al instante, se detuvo…volviendo a crear distancia entre sus dos cuerpos.
¿Q-que estaba haciendo?, pensó un tanto nervioso, posando una mano sobre su rostro intentando bloquear esa imagen de un Kuroko encajonado entre sus brazos, comenzando a sentir un fuerte calor llenar su rostro. Inhalando forzadamente un gran bocado de aire soltó un suspiro, golpeándose ligeramente con su mano cerrada en puño. Con la misma suave expresión observó a Kuroko, quién parecía murmurar una que otra incoherencia en sueños.
Esa imagen se le había hecho tan adorable, que por un momento deseó el poder terminar con aquello que había comenzado.
Girando su cuerpo le dio la espalda al chico, encontrándose ahora con su pared y una que otra foto que se encontraba por ahí colgada; decidió por verlas, creyendo que así la perturbadora idea que llenaba su mente se esfumaría completamente. Sus ojos se pasaron por sobre cada retrato, rostro: Kuroko y sus tiempos de Teikou, logró al instante reconocer. Tampoco era como si de algo difícil se tratara, ya que en la mayoría de éstas se encontraba con alguien de la Generación de los Milagros o de no ser así, con todos ellos. Sonrió un poco, observando la molesta expresión de Kuroko mientras que éste se encontraba siendo jalado por tanto el idiota de Kise como de su manager de pelo rosado.
Pero al final, había sido una imagen que la realmente llamó su atención, apretando los dientes ante lo horrible que había sido y por esa sensación de celos que estaba llegando a su pecho. Estaba celoso, lo iba a admitir y le valía un carajo el hecho de hacerlo. Aomine sonreía, junto a su amado Tetsu mientras que le rodeaba con un brazo en el hombro, ambos comiendo de una paleta de nieve.
Parecían tan felices los dos, como si esa imagen indicara lo perfectos que eran como pareja.
Apretó los puños, haciendo ahora su mayor esfuerzo por contener la sarcástica risa que deseaba más que nada escapar de sus labios. Le resultaba ahora un tanto irónico, él sintiendo celos del bastardo de Aomine. Pero no había necesidad de estarlo, ya que ésta vez había ganado.
Y aun así…
Volvió a girar su cuerpo, encarando al chico quién seguía más que ignorante de esa presencia ajena en su cuarto.
Había ganado, pero aun así…a pesar de tenerle tan cerca, sentía que éste aun estaba muy lejos…
N/A:
Hemos llegado ahora al final de la primera parte, yay~*sarcasm*
Como había mencionado en la nota de arriba había algo que quería que leyeran o estuvieran enterados dé~. Después de haber terminado un Otome Game y con esa onda de distintas rutas, creí que sería bueno tomar era idea. Éstas dos partes podrían considerarse algo así como una "introducción", al final ustedes decidiendo con quién quieren que Tetsu se quede c: Escribiré tanto la ruta de Aomine como la ruta de Kagami, pero, ¿cual sería primero?
Y también, como no habría en mucho romance durante éstas dos partes, les aseguro que en las rutas tendrán un poco de Smut intenso c: ...pero no llegará al grado de Lime/Lemmon, se supone que esto es Rating T! xDD
En corto~, después de estas dos partes ustedes tendrán otras dos, pero ahora siendo especialmente dedicadas a un Kagami x Kuroko o un Aomine x Kuroko. ¿Me estoy dando a entender, verdad? DD:
No me sé explicar, lo siento xDD
Como último dato~
Hubo una persona que quizo que escribierá de Haizaki. Podría escribir de él, solo que tengo un ligero problema... ¿cuál es su signo? xD Intenté buscarlo, pero no encontré nada u/u Vere que puedo hacer al respecto, pero cabe la posibilidad de que escriba algo de Haizaki~...pero quizá sea el último. Ya tengo el orden en que saldrán los demás episodio, y ya casi terminarían TTwTT Quedan alrededor de...5 ó 6 más, a lo mucho e.e
Espero y esta primera parte haya sido de su agrado, Gracias por leer~! nwn
-BALLAD OF SINNERS-
-CAELUM-
