Sentimientos

Desde que el Sumo Monarca Peter me ha comentado vuestro problema me he puesto a pensar en diversas soluciones, aunque, lamentablemente, sólo una daría el resultado deseado—dijo Lord Cornelius.

Karieli y él estaban en la torre que ocupaba el lord.

Supongo que entonces será esa solución la que llevará a cabo ¿no?

A no ser que tengáis el requisito fundamental, me temo que no.

¿Y cuál es ese requisito?

Amor, pero no un amor fraternal o un amor nacido de la amistad, un amor…

De pareja, un amor de esos empalagosos y cargados de azúcar.

No es así como yo lo describo pero, sí, ese es el tipo de amor que constituye el requisito fundamental.

No entiendo que tiene que ver ese tipo de amor para que la solución que habéis pensado pueda ser llevada a cabo.

La solución que he pensado es un antiguo hechizo que he encontrado en uno de mis libros y que sirve precisa y únicamente para olvidar recuerdos concretos, sin embargo, ese hechizo sólo puede ser leído por alguien que le profese ese tipo de amor a la persona que desea olvidar. ¿Hay alguien especial en vuestra vida señorita Maitreeland?

Lucy estaba buscando por todas partes a Peter, para ella era importante hablar con él.

¿Dónde se habrá metido este hermano mío? Desde luego que para esconderse es todo un genio.

¿Quién es todo un genio para esconderse?

Lucy se dio la vuelta, había reconocido la voz.

Pues la verdad es que tú, te estaba buscando, ¿dónde te habías metido?

He estado hablando con Susan en los aposentos que se prepararon hace tiempo para mí, he estado allí todo ese tiempo.

No se me había ocurrido que pudieras estar allí.

¿Para qué me buscabas?

Quería hablar contigo.

Tú dirás de qué.

No me lo has dicho, ni a mí ni a nadie pero, sé que no te vas a quedar aquí mucho tiempo.

Tienes razón al decir eso, de hecho, no creo que me quede mucho en el castillo.

Lo que quiere decir que no terminarás tú día aquí.

Así es, creo que lo mejor es que me vaya despidiendo y me marche, si Aslan nos ve a los cuatro juntos nos enviará de vuelta a casa.

Lo entiendo pero, me gustaría que te quedases por lo menos hasta la noche, llevábamos mucho tiempo sin saber de ti y, ahora que estás aquí, sería maravilloso que te quedaras un poco más, apenas si hace dos horas que has llegado y ya estás pensando en irte.

Lucy miraba a Peter de la manera en la que sabía que nunca le decía que no.

Está bien, me quedaré hasta la noche pero, antes de o después de la cena me iré, no quiero que abandonemos Narnia.

Me parece bien—Lucy se abrazó a su hermano—. Muchas gracias Peter.

En todo el resto del día, a Karieli prácticamente ni se la vio, Peter había informado de que ella se quedaría en el castillo junto a sus hermanos, por lo que todos suponían que estaría en los aposentos que se le habían preparado. No obstante, a Peter, el verla tan poco, era algo que no le gustaba demasiado, le hacía intuir que algo no iba bien.

Pasó toda la tarde con sus hermanos, temiendo que, en cualquier momento, pudiera aparecer Aslan. Hablaron de lo que había estado haciendo él y de cómo les habían ido las cosas a ellos en aquellos meses. A la hora de la cena, Peter decidió quedarse, sabía que decir que se marchaba habría sido perder el tiempo puesto que sus hermanos le habrían terminado convenciendo para que lo hiciera después de haber cenado.

En el comedor estuvieron todos, nadie faltó a la cita. Peter observó a Karieli, quien estaba, al parecer, perfectamente, aún así, él seguía pensando que pasaba algo.

Bueno, yo me voy a marchar ya, no quisiera que cierto león viniera aquí y nos estropeara la fiesta.

Todos se levantaron de la mesa y se fueron acercando uno por uno a Peter para despedirse. La última fue Karieli.

¿Podemos hablar antes de que te marches?—le preguntó ella.

Claro.

Los dos salieron del comedor y se dirigieron hasta los escalones en los que habían hablado anteriormente. Una vez allí, se sentaron.

Sabes que no acostumbro a pedirte nada pero, antes de que te vayas, me gustaría que me leyeses esto—dijo ella tendiéndole un trozo de pergamino.

¿Qué es?

He estado curioseando esta tarde en la biblioteca, es un pasaje que he leído y que me ha gustado bastante.

Creía que te la habías pasado, o en tus aposentos o con Lord Cornelius.

Pues creías mal—dijo ella sonriendo—, ¿vas a realizar mi petición?

Por supuesto—Peter dejó de mirarla y posó la vista en el trozo de pergamino.

Dale algo de sentimiento a la lectura, no leas por leer, eso es muy feo.

De acuerdo. Los recuerdos son efímeros, nunca jamás son fijos. Quedan los preciados y marchan los despreciados. Nos hacen reír, nos hacen llorar, nos hacen pensar y nos hacen soñar. Persona amada y de corazón puro que lees estas palabras que no están en un muro, haz que lo que está aquí escrito haga que el recuerdo haya desaparecido.

Peter miró a Karieli nada más terminar de leer y vio que por las mejillas de la joven corrían silenciosas lágrimas.

Karieli, ¿qué ocurre?, ¿por qué lloras?

Ella le miró.

No tienes ni idea de lo que acabas de hacer por mí, ¿verdad?

Pues la verdad es que no.

Acabas de hacer que olvide el recuerdo.

¿¡Qué!

Lo que acabas de leer no era ningún pasaje, era un hechizo, la única solución que ha encontrado Lord Cornelius para poder olvidar el recuerdo.

Peter volvió a mirar el trozo de pergamino.

¿Por qué me has mentido?, ¿por qué no me has dicho la verdad?—le preguntó él aún sorprendido.

Porque no estaba segura de que fuera a funcionar.

No lo entiendo, él me dijo que el proceso llevaría bastante tiempo, y ahora tú me dices que ya está.

Él creía que yo no tenía el requisito fundamental que era necesario para que esto funcionase, por eso dijo que el proceso llevaría bastante tiempo.

¿Y cuál era ese requisito fundamental?

Y qué más da eso ahora, gracias a ti todo ha terminado, ahora ya no puedes impedirme que te acompañe—le dijo ella sonriéndole.

Sí, supongo que, teóricamente, ya no tengo excusa.

¿Teóricamente?

No te permitiré que vengas conmigo si no me dices cual era el requisito fundamental—dijo poniéndose en pie.

¿Y por qué tanto empeño en saber eso?—le preguntó ella poniéndose también en pie.

Alguna razón tiene que haber para que haya tenido que ser yo el que ha leído el hechizo.

La única razón para que tú lo hayas leído es que quería que la persona que me ha estado ayudando en este tiempo, y a la que considero un gran amigo, fuera la que acabara con todo si era posible.

No sé porqué me da que ahí falta algo, esa no es toda la razón.

Y tenéis razón, Sumo Monarca Peter.

El aludido empalideció de golpe, había reconocido aquella voz. Le miró sin ninguna gana.

Aunque agradezco la confirmación, no puedo decir que me alegre de verte, Aslan.

Peter, sé perfectamente que no quieres marcharte de Narnia, al igual que sé que tampoco quieren hacerlo tus hermanos, y la que menos Susan, pero reconozco que me sorprende mucho que hayas vuelto tan pronto, pensaba que tardarías mucho más en hacerlo.

Aslan por favor, no nos mandes de regreso a Londres, aquí hemos encontrado…

Sé lo que habéis encontrado, y sé porqué has vuelto. Conozco tu destino Peter, al igual que el de tus hermanos, pero me temo que no os voy a permitir quedaros aquí si no me reconoces el porqué de tu regreso.

Me acabas de decir que lo sabes, ¿para qué quieres entonces que te lo reconozca?

Es la única condición que te pongo para que, tanto tú como tus hermanos, podáis quedaros aquí. Ahora eso sí, te advierto que sólo tienes una oportunidad, si me mientes, adiós a quedarse aquí.

Bueno, creo que yo aquí sobro—dijo Karieli.

Señorita Maitreeland, para ser sincero, preferiría que os quedarais. Peter, estoy esperando.

Peter miró a Karieli.

No tenía pensamientos de contarte esto por miedo pero, si finalmente tenías que saberlo, no quería que fuera de esta forma—Peter volvió a mirar a Aslan—. Volví al castillo porque quería ayudar a Karieli, ella se ha convertido en una gran amiga y, poco a poco y aún sin entender cómo es posible puesto que no tenemos mucho en común, en la persona con la que me gustaría pasar el resto de mi vida, yo no deseo nada malo para ella, y mucho menos que haya algo que pueda atormentarla. Sabes que era lo que se lo estaba haciendo pasar mal, así que eso, si no te importa, me lo ahorro. Ahora ella está bien y mi conciencia tranquila porque he podido hacer lo que me pidió.

Antes te he dicho que tenías razón cuando decías que faltaba algo en la respuesta que te había dado Karieli. Señorita Maitreeland, ¿quién va a completar es información, usted o yo?

Prefiero hacerlo yo, pero quiero que sea a solas.

Lo entiendo. Iré a comunicarles a todos la noticia de que podéis quedaros, yo no soy nadie para impedir vuestros destinos.

Aslan se metió dentro del castillo y Peter y Karieli se quedaron solos nuevamente. Él no se atrevía a mirarla.

Peter, Lord Cornelius pensaba que, teniendo en cuenta lo que quería olvidar, no tenía a nadie que me quisiera más allá de los lazos familiares o amistosos, sólo una persona que me tuviera ese tipo de amor podría leer el hechizo y hacer que funcionase; tú no me lo habías dicho pero, yo intuía lo que me has confirmado cuando has leído el hechizo y ahora que se lo has tenido que decir a Aslan, pero eso no se lo dije a Lord Cornelius. No quiero que pienses que te he utilizado, y tampoco que tengas miedo a contarme lo que sientes, en ningún momento creas que tus sentimientos no son correspondidos porque sí que lo son.

Peter se dio la vuelta y la miró, pero ella no le miraba a él, tenía la vista puesta en el suelo.

Aunque, al igual que tú, tampoco tenía pensamientos de contarte nada de mis sentimientos y tampoco entiendo que esto haya pasado por las mismas razones que te rondan por la cabeza, somos muy distintos y me resulta muy extraño que hayamos acabado…

Peter se había ido acercando a ella, le había levantado el rostro con la mano izquierda para que le mirase y le había puesto un dedo en los labios.

Creo que, en estos momentos, sobras las palabras—le dijo él quitando el dedo.

Fue acercando su rostro al de ella e hizo lo que tantas veces había deseado hacer, la besó tierna y dulcemente, ella correspondió rodeándole el cuello con los brazos y pegando su cuerpo al de él. Cuando se separaron se quedaron con las frentes pegadas.

Sabes que esto no va a ser nada fácil, ¿verdad?—le dijo ella.

Alguien me ha dicho que tener muchas diferencias no marca el que una relación vaya bien o mal, que todo depende de que esas personas quieran que funcione; quiero que esto salga bien porque te quiero como nunca he querido a nadie y creo que han sido nuestras diferencias las que han propiciado esta situación, pero tendremos que ir poco a poco y terminar de adaptarnos el uno al otro.

Haremos que funcione, tú quieres y yo quiero, nos esforzaremos para limar nuestras diferencias y que todo salga bien.