Dissclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, le pertenece a CLAMP.
La historia si me pertenece así que por favor, NO COPIAR.
El ángel y el vampiro
Emiko hime-sama
-"¿Qué es este lugar? ¿Un sueño? No… ¿Qué es?
-Eriol…
-¡Madre!
-"¿Madre...?""Ella es… ¿Quién es?"
-Este es Syaoran, nuestro príncipe, es de tu misma edad, haz que este niño sepa lo que es ser un vampiro normal.
-Sí, madre.
-¿Syaoran-sama?. Hola soy Eriol
-"¿Syaoran….?"
-Eriol… -oyó la lejana voz de su amigo y abrió los ojos. –¡Eriol abre la puerta!
Despertó, había caído de la cama, algo muy extraño en él, miró el reloj, 3:00 am.
Se quedó allí oyendo los gritos y los golpes de su amigo hasta que pareció volver a sí mismo.
Se levantó dando un bostezo desenredándose de las sabanas.
Se acercó a la puerta y miró a su amigo algo desorientado.
-¡No te quedes allí!
Eriol lo miró desorientado unos instantes y después lanzó una larga carcajada.
-¡No te rías! –dijo irritado Syaoran apartando a su amigo y entrando a su habitación de su "querido" amigo.
-Amigo, ¿qué te paso? –le preguntó entre risas.
Y es que, el gran Syaoran Li estaba manchado de pies a cabeza de una sustancia extraña color morada.
Syaoran, irritado y muy enojado con una aura definitivamente MUY maligna, tomó una toalla y se empezó a quitar la extraña substancia.
-Esa niña… esa niña… -murmuraba mientras una llama de furia aparecía en sus ojos.
-¿Ella le hizo esto al gran Syaoran Li? –dijo señalando sus ropas y su rostro.
-¡Sí! Es mala… ¡es malvada!
-Exageras.
Syaoran se acercó al baño de la habitación y se miró en el espejo, y su furia aumento. Abrió la llave y contempló el agua fluyendo unos instantes y se lavó.
Entró en la ducha y dejó q esta se deshiciera de toda la sustancia que había deducido que era pintura.
-¿Y por qué no sólo la ignoras? –le preguntó a su amigo aunque ya sabía que no le respondería.
Se apoyó en la puerta y se resbaló en ella.
-Oye, Syaoran. –le llamó después de un largo silencio. Syaoran cerró la llave. Buscó entre el closet que había dentro del baño y sacó un uniforme de su amigo, después de todo eran de la misma talla. –Yo… tuve un sueño.
Syaoran quien ya se había vestido tocó dos veces la puerta y Eriol se levantó.
Miró a su amigo ponerse el saco descuidadamente y mirándolo.
-¿Un sueño?
-Si… bueno, pero no parecía un sueño. –dijo empezándose a sentir algo tonto, era un sueño… era solo un sueño.
Syaoran dejó de hacer lo que estaba haciendo y de repente miró a su amigo con profundo interés, a los ojos seriamente.
-¿Qué viste? –dijo acercándose un poco más y allí fue cuando Eriol notó que su amigo traía un extraño brazalete. No hizo comentario pues este lo había tomado de la mano y le miraba a los ojos. Se sintió algo confuso y cuando estaba a punto de decir algo Syaoran lo soltó.
Se dio media vuelta mirando hacia la puerta y le volvió a preguntar lo mismo.
Eriol empezó a vestirse mientras que Syaoran se sentaba en la cama y miraba el brazalete. Eriol lo miraba de reojo.
-Yo… te vi a ti… bueno…. Pero… teníamos ropas extrañas… y…parecíamos más… pequeños… aunque claro, yo no te conocía antes así que no lo sé… y vi a una niña… con cabellos negros y ojos rubí…
Syaoran se levantó de pronto y salió de la puerta rápidamente.
Eriol miró la puerta extrañado pero no siguió a su amigo.
Se quedó allí, parado pensando en el sueño que había tenido y en la reacción de su amigo.
Syaoran corrió y corrió hasta llegar a su habitación y vio que ya estaba limpia de aquella extraña sustancia. Pero eso ya no le importaba.
Cerró la puerta tras de sí y se apoyo en ella para finalmente sentarse en el suelo helado.
¡Estaba empezando a recordar! ¡Eriol estaba empezando a recordar!
Dobló una pierna y apoyó el brazo en el que tenía el brazalete en ella. Empezó a temblar.
No quería que recordara.
El mismo había sellado sus recuerdos para que no sufriera, para que se pudieran volver a conocer y tener una vida diferente. Una vida en la que su amigo de la infancia, no sufriera, no supiera que eran seres vivientes bebedores de sangre. No le importaba saberlo él, no le importaba que estuviera condenado de por vida por ello, él había huido de sus obligaciones y egoístamente se había llevado a su amigo con él, pero también había sido por protegerlo.
Se apoyó en su brazo por un segundo y luego levantó la vista. Trató de pensar en otra cosa, de tranquilizarse, de serenarse.
Unos ojos esmeraldas aparecieron en su mente y abrió los ojos de pronto.
Recordó la pregunta que le había hecho "¿Por qué no simplemente la ignoras?"
No podía hacerlo. Ella era la única distracción que tenía en ese mundo, no podía dejar de pensar en ella, y eso por un segundo le alegraba. Ella le distraía de todo lo que tenía que ver con el reino de las tinieblas. Pero ahora eso ya no importaba, la había perdido ya.
Y aun así en aquel momento, aunque no la hubiera perdido, nada hubiera podido distraerlo.
-"….Con ropas extrañas y… una niña con cabellos negros y ojos rubí"
¡Por Kami-sama! ¡Era Meilling!
Apretó la brillante cruz de plata que llevaba colgada al cuello.
-Meilling… ayúdame… ¿Qué debo hacer ahora? Cometí un error…
Era extraño que ahora le implorase a Meilling ayuda cuando el mismo la había abandonado, dejándola sin esperanza. La había abandonado en ese mundo del que el mismo había huido. A ese ángel negro que aparentaba ser fuerte pero que en realidad, era el ser más débil que había conocido en toda su vida.
Se tapó los oídos con fuerza. La lluvia y los truenos retumbaban sus oídos.
Había cometido tantos errores.... pero ese era del que más se lamentaba.
-Alguien… ayúdeme… yo… no… se que hacer…
¿Qué pasa Syaoran, ahora te echas para atrás?
-Yo…
Dejaste a Meilling, a esa angelita negra que estuvo siempre contigo, dejaste tu puesto y tu obligación como príncipe por puro egoísmo, a tu madre, tu padre y por ese mismo egoísmo llevaste a tu mejor amigo contigo, sin memoria y sin recuerdo alguno, te lo llevaste… y ahora sufre… sufre…
-NO… ¡NO! Te equivocas… yo… lo hice para protegerlo… yo sólo quería….
Lo hiciste por ti… ¿a quién quieres engañar? ¿Por qué no recuerdas la conversación que tuviste con Sakura Kinomoto, tenía razón no?
Cerró los ojos con fuerza para no pensar en ello, pero su propia conciencia hizo que recordara aquello, con Syaoran había podido fingir sus sonrisas, sus ojos malvados y su diversión y también su histeria… pero en realidad….
Flashback
Había sucedido justamente una semana después del incidente de los chocolates.
-¡Li!
-¿Qué quieres?
-Yo no hice nada para merecer esto… -dijo apuntándose a sí misma con la furia brillando en sus ojos.
-¿Qué quieres? –dijo ignorando el comentario anterior.
-¿Por qué eres así?
-Si yo soy así es algo que no te importa.
-¿Y a Hiraguizawa, si? ¿Por qué sólo a él y a Ann? ¿Qué tienen de diferentes a nosotros? ¿Por qué los retienes solo a ellos y los alejas del mundo?
-Yo no…
-¿Por qué?
-Haces demasiadas preguntas. –dijo dando media vuelta y dando pasos alejándose.
Pero Sakura no desistió.
-No los alejes del mundo, el mundo es grande, y según me contaron, Hiraguizawa no era así, ni tampoco Ann.
-Yo no les pedí que…
-Pero egoístamente los mantienes contigo sabiendo que los estas alejando, sabiendo que no se van a alejar de ti a menos a que tu…
-¡Cállate! Eso a ti no te importa.
Estaba perdiendo su paciencia y sus nervios.
¿Por qué?
¿Por qué esa tonta niñita que se había aparecido en su vida podía ver a través de él? ¿Por qué podía ver su soledad? ¿Por qué?
-¡No me importa! ¡A nadie le importa! –dijo sarcásticamente haciendo gestos con sus manos y rolando los ojos. –Y sin embargo, estoy aquí parada preguntándote en vez de reclamarte que me regreses los 4 días que pase metida en ese hospital…. En vez de reclamarte todo mi tiempo…. Lo que pude haber hecho en esos 4 días… Quiero saberlo. Y por eso estoy aquí.
-Hazlo. No te volveré a molestar, ¿Por qué no empiezas a recuperar tú tiempo, esos famosos 4 días que dices haber perdido, ese valioso tiempo, y me dejas en paz? –dijo sarcásticamente.
-¿Por qué alejas a la gente?
El chico se enojó y demasiado.
Se volteó bruscamente y la arrinconó contra la pared, le irritó aun más que la chica no mostrara miedo, que su mirada siguiera tan fría y valiente como siempre. Por primera vez en su vida inmortal se desesperó. ¿Por qué no podía mostrarle una mirada temerosa?
-Deja de hacer preguntas. Deja de meterte en mis asuntos. Deja de meterte en mi vida. –dijo con una voz que hubiera asustado hasta al más valiente y al mismísimo Dracula, pero esa Daidouji, esa niñita era muy diferente. No se movió, no se inmunito, no gritó, y no trato de soltarse.
El chico miró sus ojos y por fin, la soltó.
-Quiero ayudarte a salir de tu obscuridad.
-Yo… -el chico retrocedió un paso… dos… tres… y entonces corrió hasta llegar a su habitación, se encerró y no volvió a salir de allí, hasta el siguiente día.
No. Te equivocas.
Sakura Kinomoto no significa nada para mí. ¿Por qué he de escucharla? Ella no podrá ayudarme. Nadie lo puede hacer.
Y si es así, ¿Por qué te duele tanto? Syaoran, ¿Por qué sientes que una daga se entierra en tu alma, cada vez que la ves en clase ignorándote, ya sin hacer ninguna broma, hasta que hace tan sólo unas horas que le exigiste una disculpa por el mero egoísmo de escuchar su voz te lanzó una lata de pintura?
Apretó sus dientes con fuerza y abrió sus ojos. Se arrastró hasta la ventana y miró la lluvia caer, el cielo grisáceo
No te engañes.
Sakura Kinomoto no significa nada para mí. Nada.
Entonces contesta la pregunta anterior y ahora contesta esta, ¿por qué miras la lluvia? ¿Por qué te duele tanto estar al lado de ella? ¿Por qué no hacer que Eriol recuerde todo y lo dejas ser libre en lugar de tu esclavo al igual que Ann?
¡Yo no les pedí que estuvieran conmigo! ¡Ellos era libres!
-¡Libres! Tenían derecho a decidir pero me eligieron a mí, ¡eligieron el dolor, la esclavitud, la condenación, ellos eligieron vivir en una vida llena de cadenas, en vez de la libertad! ¡YO NO SE LOS PEDÍ!
Se había levantado furioso, afuera la los truenos sonaban cada vez más fuerte. Su mente era un caos.
Respiraba rápidamente a la misma velocidad que su sangre corriendo por sus venas.
Tenía que hacer algo o se volvería loco.
Se sentó al marco de la ventana y pronto, escucho el sonido de una puerta abrirse.
Miró hacia la puerta y vio la larga cabellera rojiza de su "tía"
-¿Qué haces aquí? –le preguntó en lo que se supone que debó ser bruscamente, pero, al contrario, su voz había sonado ronca y débil. Sin ningún indicio de que alguna vez fuera esa la voz del gran Syaoran Li, el príncipe de los vampiros, el gobernante de la obscuridad, el mejor vampiro de todos los tiempos.
Se sorprendió por el sonido de su voz y Kaho suspiró llamando la atención del joven vampiro.
La vampira se acercó y le quitó los cabellos de la frente para después acariciarlos con un gesto maternal que Syaoran jamás había conocido y que le sorprendió mucho.
Se arrodilló ante él y le besó la mano mientras Syaoran la miraba con ojos incrédulos.
-Mi príncipe… -dijo en un tono tan característico de los vampiros antiguos, un tono cargado de apreciación, de conocimiento. –Syaoran, ese chico… Eriol está empezando a despertar… no durará mucho tiempo antes de que…
-¿Y para eso es el brazalete? ¿No para mí si no para…? Entonces…
Kaho suspiro y asintió, se sentó a un lado de él sobre el marco de la ventana y lo miró, le puso una mano en su blanca y fría mejilla.
-¿Creíste que le podías ocultar algo a La Reina y a El Rey? Son tus padres. Ellos me dieron el brazalete.
Syaoran empezó a llorar amargamente. ¿Así que había sido tan obvio? ¿Así que sus padres ya sabían que iba a hacer el rito para que los recuerdos de su mejor amigo se sellaran? ¿Así que ya sabían que se iba a ir mucho antes de lo que él lo había planeado más sin embargo, fingieron no saberlo?
-Syaoran… escucha, lo que hiciste…
-Estuvo mal, lo sé… -dijo abrazándose a sí mismo, de repente parecía tan indefenso y tan infantil, como un niño perdido… -Lo arreglaré.
Kaho le miró compasivamente y le acarició los cabellos antes de irse miró la figura de aquel que había visto crecer.
-Syaoran, no habrá clases en un mes. No tienes que asistir.
Syaoran levantó la vista y la miró.
-Los humanos son débiles contra las tormentas eléctricas… -dijo haciendo un gesto hacia la ventana.
Syaoran asintió y Kaho salió.
¿Qué había sido eso?
¿Dónde había quedado la grande y malvada Kaho Mitsuki?
Miró su reflejó en la ventana y decidió ir a cambiarse.
Se puso lo primero que encontró sin siquiera ver lo que era y salió de la habitación.
Recorrió los pasillos, los patios, toda la academia.
Hasta que llegó a un punto donde no pudo más y se arrastró hacia un árbol. Empezó a llorar amargamente mientras que todos los alumnos, eran ignorantes de todo el dolor que sufría.
Miró la cruz que tenía colgada al cuello y la apretó contra sí, recordando la bella sonrisa de su amiga de la infancia y después el rostro demacrado y sollozante de Meilling, la vampira cuando la dejo allí, en aquella habitación.
Sakura, Sakura, Sakura… ¿si ibas a sentir tal remordimiento por decirle esas palabras, por que lo hiciste?
Ignoró a su conciencia por primera vez en mucho tiempo y empezó a caminar de aquí para allá.
Estaba segura que Syaoran Li era el alma que había visto hace mucho tiempo que necesitaba ser consolada.
¿Y cómo lo sabía? Pues bien… Todo había sucedido mientras estaba en ese hospital, trazando planes malvados para matar a ese Li.
FLASHBACK
-Sakura, escuche que estabas hospitalizada, era cierto…
-Chiharu… vaya… no debiste molestarte en venir… -le dijo al ver entrar a una chica de cabellos castaños amarrados en dos coletas de mirada muy amable.
-Sakura… vamos, para eso están las amigas.
Sakura le sonrió.
-No entiendo que tiene en contra mía ese Li… -murmuró pero luego calló al notar que su amiga la había escuchado.
-No es que tenga nada en contra tuya, Sakura.
-Pero mira todo lo que me hace… Me hizo comer esos chocolates con no-se-qué-cosa, me hizo tomar yeso pensando que era leche, me humilla todos los días, me pintó las uñas de una extraña sustancia hasta que por fin se me quitó después de 2 días, me rayó mis cuadernos, creó rumores sobre mí, me pintó la cara con un pincel mientras dormía, entro a mi cuarto y metió un mapache, puso una serpiente de plástico bajo mi almohada la cual casi me da un infarto, me hizo creer que tenía un admirador secreto, se aprovecha de mi ingenuidad…
Una gota grandísima apareció en la nuca de la joven Mihara mientras su amiga enumeraba un millón de cosas con sus dedos…
-Sakura... –dijo haciendo un gesto con sus manos con una risita nerviosa.
-Ah… lo siento, dime.
La chica negó la cabeza restándole importancia.
-Lo cierto es que, es la primera vez que lo veo tan entusiasmado en algo.
La chica miró con interés a su amiga sorprendida.
-Pero… y su amigo Hiraguizawa… y Ann…
-Hiraguizawa… -sonrió un segundo. –Hiraguizawa era un chico que no quería que nadie se diera cuenta de que existía hasta que llegó Li, si bien, Hiraguizawa era más… sociable y tenía su grupo de amigos pero no era tan feliz, ahora se le nota más feliz pero… bueno… su grupo de amigos dejó de hablarle y pues… Ann… es amiga de la infancia de Hiraguizawa, y Ann tampoco se le veía tan feliz aunque siempre estuviera rodeada de amigas…
-Pero… -dijo dudando un poco visiblemente sorprendida. Después negó con la cabeza y hablo. –Pero… entonces, ¿estás diciendo que Li fue una salvación para ellos? ¿Qué los está haciendo más feliz? –dijo incrédulamente con los ojos muy abiertos.
Chiharu negó una vez más.
-Sakura, Li los atrae inconscientemente, los hace feliz inconscientemente.
-Pero… -dijo tratando de decir algo.
-Sakura, si quieres seguir viviendo en el mundo real, no te involucres más con él.
-"¿Eh? –pensó. No ¿No involucrarse… más… con… él?"
¿Era capaz de hacer eso?
Bueno, si lo pensaba por un momento dejando a un lado su orgullo, Li sufría mucho. Siempre parecía tener una mirada solitaria y sufrida. Siempre parecía vivir en su propio mundo de invierno, en el que jamás saldría el sol y en el que las flores jamás florecerían, en el que los pájaros jamás cantarían.
-Sakura, me tengo que ir, tengo una cita… -dijo sonrojándose un poco.
-Ah claro… si… -dijo distraídamente recordando que Chiharu era novia de un chico llamado Yamazaki que parecía ir en su misma clase que nunca abría los ojos y que siempre andaba diciendo mentiras por allí…. En fin, ya no le ponía mucha atención. –Etto… gracias. Muchas gracias por venir.
-Sakura no habrá clases el próximo mes. –dijo recordándolo de pronto abriendo la puerta.
-¿Por qué? -pregunto curiosamente. La chica Mihara señalo hacia la ventana y dijo algo como las tormentas eléctricas, las lluvias, los truenos...
-….Bueno espero que te mejores. –dijo haciendo un gesto con la mano y saliendo.
De repente se quedó sola en la habitación.
Miró la puerta en la que antes había salido y decidió salir a confrontar a Li, no se convencería hasta que estuviera completamente segura.
Y claro que estuvo completamente segura, esa pobre alma en pena que sufría como Magdalena era nadie más ni nadie menos que Syaoran Li. Después de que hubo tenido esa conversación no se atrevió a mirarle a pesar de que todos los días sintiera la pesada mirada del chico sobre ella. Entonces con lo impulsiva que era, se fastidio y le lanzo la bonita sustancia química mezclada con pintura morada, producto de una noche sin poder dormir y aburrida.
Sí, pero eso no fue nada personal, era solo que le estaba empezando a poner nerviosa, y es más, ni siquiera había alcanzado a escuchar lo que el joven había dicho, pero creía que había sido algo que tenía que ver con una disculpa…
La joven se revolvió los cabellos arrepentida por lo que había hecho.
Tienes que ir a disculparte.
No lo hare. Tengo orgullo, ego y… y… ¡no lo hare!
Se humilde y reconoce tus errores como todos los ángeles, lo tendrás que hacer tarde o temprano…
…
El es la pobre alma rondando por el mundo que necesita ser consolada, ¿recuerdas?
-Gracias, conciencia. Estaba tratando de olvidarlo, pero eres tan amable. –contestó sarcásticamente.
¡Yo solo te recuerdo porque viniste a la Tierra! Fue por TRABAJO. T-R-A-B-A-J-O, por si lo habías olvidado.
El ángel se mordió el labio con fuerza y se revolvió sus cabellos con desesperación.
-Bien, tu ganas… ¡lo hare!
Así se habla, pequeña, ahora dime, ¿Cómo lo harás?
Una gota resbalo por la cien de la chica.
-¿no se supone que tenías una idea?
No lo sé, yo soy tú, si tú no la tienes ¿Cómo quieres que la tenga yo? Pero, primero que nada, podrías empezar por ponerte algo decente. Mira que salir con pijamas por allí no es nada decente y nada convincente…
Otra gota muy grande resbaló por la cabeza de la chica.
Se miró al espejo y abrió su closet y se vistió decentemente.
Salió de su habitación sin saber que le iba a decir exactamente. Pero bueno, primero quería verlo.
Miró a través de la puerta transparente del edificio de los dormitorios de las chicas, el cielo oscuro adornado con truenos y relámpagos y lluvia cristalina.
La chica suspiro.
Era un ángel.
Tenía que hacer lo que debía como ángel.
Al principio iba a buscar a la Señorita Mitsuki para preguntarle si sabía dónde estaba su sobrino pero después cambió de opinión al ver su silueta bajo un árbol entre la lluvia o eso le pareció ya que no parecía nada el gran Syaoran Li que todos querían y admiraban.
Vestía unos pantalones de mezclilla, negros y desgastados, un par de tenis blancos y una camisa negra con los botones de arriba desabrochados como siempre, y como de costumbre esa brillante cruz de plata que siempre traía colgada en el cuello que ya había notado hace tiempo.
Lo único que tenía de inusual eran sus numerosos anillos en su mano derecha y ese brazalete en su mano izquierda, todos eran de plata.
¿Tanto le gustaba la plata?
Se acercó temerosamente hacia donde estaba pero paró en seco al ver que este volteaba hacia donde estaba.
Vio unas gruesas lágrimas que se mezclaban con gotas de lluvia y un vacio en sus ojos que nunca antes había visto.
Se acercó otro paso y entonces hablo, le pregunto qué hacía allí, pero su voz la desconcertó y quiso mirar hacia otro lado para asegurarse de que la voz no había venido de otra persona. Esa voz no era su voz, no era del gran ídolo de la academia. Era una voz quebrada, rota, adolorida, amargada. Carente de orgullo o de vanidad, carente de esa arrogancia que siempre la había caracterizado hasta convertirse en una de terciopelo.
Alargó una mano.
Syaoran no se movió, no podía moverse, tampoco le importaba moverse. Ya no le importaba nada.
"Seré tu amigo de ahora en adelante…"
"YA NO QUIERO SER UN VAMPIRO, ME ESTA VOLVIENDO LOCO…"
"Quiero olvidarme de todo"
"Quiero morir…"
¿Por qué?
¿Por qué de repente ahora le venían todos sus recuerdos que habían provocado ese gran error?
"Syaoran… Syaoran…"
Meilling… su pequeña angelita negra… ¿Cómo estaría ahora?
¿Por qué de repente se sentía tan débil? ¿Por qué no tenía la fuerza para apartar las lágrimas de su rostro?
Entonces, el mismo fue inconsciente de cuando empezó a sollozar en frente de esa niña.
La chica lo había abrazado, le había acariciado los cabellos y ella misma sin saber si era por el dolor tan grande el cual causaba las lágrimas de aquella alma, empezó a llorar. Miró hacia el cielo implorando a Dios que si estaba viendo esa escena, que la ayudara a soportarla.
"¡Syaoran! ¡Prométeme que si no encuentras a nadie por el cual tu corazón lata más que cuando estás conmigo, te casaras conmigo!"
Dolía.
Y dolía mucho.
Todo el dolor y el rencor guardado en sí mismo, estaba saliendo en ese momento.
Pero, ¿Por qué?
Cerró los ojos para tratar de calmarse.
Entonces fue cuando se dio cuenta de quién era la persona que lo estaba abrazando.
-Syaoran… -escuchó su propio nombre en esa voz tan hermosa de terciopelo.
No contestó se aferró a ella tal niño se aferra su madre cuando afuera hay una tormenta o cuando cree que aparecerá un monstro.
Tal niño perdido en la lluvia, perdido en el mundo, tal huérfano buscando a su madre, su amiga, su compañera, tal novio que espera encontrar a su amada antes de que la pierda para siempre.
Y sollozó como nunca lo había hecho, le mostró la parte de su alma que ni siquiera había sido capaz de mostrársela a Meilling.
NOTAS DE AUTORA:
¡Hoola! ¿me recuerdan? Sí, estoy segura que sí. Siento muchísimo el retraso pero ya actualice y aquí está el nuevo capítulo. Tarde 3 horas en escribirlo y bueno aquí está… hecho con mucho cariño y dedicación, espero que alguien lo siga leyendo…
Bueno… si ustedes son de los que leen mis otras historias: (La dulce, encantadora y mi mayor orgullo) "Lágrimas de esperanza" y por supuesto como olvidar mi nueva historia "Prohibido por sangre", sabrán que acabo de entrar a secundaria y me mude de ciudad, de estado y de escuela… así que… es una nueva etapa de vida, así que no actualice por un tiempo, pero aquí estoy de nuevo actualizando y escribiendo mis historias.
Si acaso alguien por allí se acuerda de la historia y la lee y aun mejor, me dejan reviews: ¡Muchas gracias!
A mis nuevas lectoras: ¡Bienvenidas!
Ah… si… y si alguien de ustedes lee esta historia muchos años después de la publicación, no se preocupe… ¡yo le responderé el review tanto como esta mano pueda levantarse!
¡Muchas, muchas gracias por apoyar a esta novata de 12 años que apenas está empezando a descubrir el mundo!
Arigatou:
Emiko.
