Volví, me costó porque me cagaron en un trabajo y estuve algo deprimida, siempre me pasa cuando me hacen una prueba y me pagan para la mierda.

Igual estoy aprendiendo en un curso del estado a usar y arreglar una computadora, lástima que la parte de arreglar es para el tercer y cuarto curso pero lo bueno es que son dos cursos por año, en un semestre es como si pasaras de año y para mi es tan fácil que tendré el mejor promedio, cosa que nunca pude, estoy muy emocionada.

Tengo planeado ser una mina honesta, arreglar las computadoras pero si cagar a los clientes, de esa forma me siguen llamando, en serio no lo puedo esperar, eso y la beca pero como no es tanta guita mejor tener el laburo.

Para los que leyeron esto, gracias y para los que no sigan leyendo que ya empieza el capítulo que es mucho mejor que mis delirios.

Capítulo 6

Ludwig estaba buscando trabajo, la verdad es que no esperaba poder encontrar mucho dado a que en su amada Alemania había sido militar, hasta que se retirara siendo medianamente joven y no se le ocurría en que pudiera trabajar. Menos porque su habilidad era la carpintería y estaba seguro que era algo que en ese pueblo no sería necesario porque estaba seguro que tenían por lo menos uno que fuera de confianza.

Habría pensado en dedicarse a otra cosa pero la verdad es que muy pocas cosas lo satisfacían como eso y fue gracias al señor Roma que pudiera tener su propio taller no muy lejos del centro del pueblo.

En ese lugar estuvo en contacto con varias personas del pueblo y la que más le impresiono fue la señorita húngara que al parecer odiaba a su hermano aunque este siempre estaba tratando de conseguir una cita con ella.

— En serio no entiendo como ustedes dos pueden ser parientes — dijo cuándo había ido a pedirle que le arreglara una mesa que estaba desnivelada.

— La verdad es que yo tampoco lo entiendo pero es mi hermano y creo que deberías darle una oportunidad — en serio no estaba acostumbrado a defender a su hermano pero estaba seguro que no era tan irresponsable como lo recordaba.

— No me voy a acercar a ese ridículo ni por todo el oro de Fort Nox y espero le digas que me deje de molestar — dijo antes de irse más que enfadada, en serio había espera que se pusiera de su lado y en serio le decepciono que no lo hiciera.

Después de eso recibió un llamado por Skype de su hermana diciéndole que iba a ir a vivir a ese pueblo porque iba a tener que vigilar a una autora de novelas cursis. Al parecer estaba muy atrasada con sus escritos y ella era una de las mejores para encargarse de que los autores lograran terminar sus manuscritos a tiempo.

Se iba a ir a vivir con Gilbert, porque con él se iba a divertir como lo hacían antes y la verdad es que no le dio el corazón decirle que su hermano era mucho más responsable en ese momento y que seguramente no iría a tomar tan seguido.


Arthur estaba más que asustado, tener a otra persona que supiera su secreto, era algo que había guardado por años y siempre pensó que sería así pero recientemente había estado ocupado con muchas cosas y las cosas que escribía no le convencían para nada. Ya había borrado más de cinco manuscritos y nada se le podía ocurrir.

Lo peor era que no podía recurrir a nadie porque nadie sabía que él era Susan Jones.

Como si no fuera poco le pidieron que la fuera a buscar a la señorita al aeropuerto, seguramente estaba cansada porque no había vuelo directo a Sharon.

Greta esperaba a una persona mucho más afeminada pero lo que se encontró fue a un tipo con cara de culo que estaba vestido de una forma bastante normal, con sus gens y su camisa de color blanca, hasta tenía unas zapatillas deportivas, en resumen, no era para nada lo que se esperaría de un gay que escribiera novelas color de rosa.

Como buen caballero que era se ofreció a llevarle las valijas y hasta sabía dónde tenía que ir, porque el hermano de ella era amigo de él.

Este había querido ir a buscar a su hermana pero había terminado en el hospital cuando la chica de la cual gustaba le pego con la sartén, eso era algo que siempre podría evitar pero ese día estaba distraído y por eso fue que le pudo pegar.

Por suerte ya había salido del hospital cuando ella llegara, tenía unas vendas en la cabeza pero no estaba tan mal.

Cuando llegaron Greta lo abrazo bastante preocupada.

— ¿Estuviste en una pelea en un bar? — preguntó en parte emocionada además de preocupada, eso hizo que Gilbert se riera.

— Claro que fue eso, no fue una mujer la que me pegara por tratar de seducirla, no hay mujer en este mundo que no pueda seducir, eso es algo que no es posible — se rio a lo que Arthur solamente dejo las valijas en el suelo y después de despedirse se fue.

Los dos hermanos estuvieron divirtiéndose toda la noche hablando de cosas y ella retándole por haber tomado un trabajo tan aburrido y nada asombroso.

Estuvieron divirtiéndose tanto que le costó mucho poder despertarse en la mañana e ir a trabajar, fue como una guerra con si mismo para poder llegar al trabajo, claro que lo retaron pero no le importo.

Lo que le importo fue que su amigo fuera a molestarlo porque se había enterado por medio de un alumno como el bibliotecario estaba durmiendo y eso era algo que no era aceptable, era un mal ejemplo para los alumnos y estaba más que agradecido que su hijo no fuera a ese colegio todavía.

Cuando llego fue a donde estaba su amigo y le pego un puñetazo en la cabeza, logrando que su amigo se despertara con un sobresalto, por un lado no esperaba ver a nadie y además el hecho de ver a su amigo inglés significaba que se había dormido mucho más de lo que había planeado.

— ¿Qué paso? — dijo tratando de levantarse mientras se frotaba los ojos tratando de sacarse el sueño de encima.

— Un alumno consternado me aviso que estabas durmiendo y como buen amigo que soy he venido a despertarte — Gilbert no le estaba prestando mucha atención a lo que su amigo estaba diciendo pero una pequeña parte de se estaba agradecido de que su amigo se preocupara tanto.

— Por suerte para ti, nadie que tenga autoridad se enteró, eso debe ser porque le caes bien a casi todos los alumnos de este maldito colegio — no le gustaba tanto que eso fuera así pero por otro lado los alumnos podían ser convencidos a leer más por su amigo, cosa que a veces hacía hablando de ellos de una forma en la que podría atraer la atención de los adolescentes.

— Gracias amigo, te comprare una botella del mejor ron, ese que tantas ganas sé que tienes de tomar — eso era algo que en serio no se esperaba pero la idea le encantó, no podía ir a tomar siempre y tener una botella en su casa sería algo bueno.

— Para demostrar lo buen amigo que soy te buscare una excusa y te podrás ir a tu casa — eso le encantó al albino que se fue lo más rápido que pudo solo parando para abrazar a su amigo, quien negó con la cabeza cuando lo vio salir corriendo. En serio era como un niño a veces.

Después que se fuera pudo ir a avisar al director que la biblioteca iba a estar cerrada porque el bibliotecario estaba descompuesto. Eso fue lo que necesitara para que su amigo se pudiera ir, claro que no había dicho que él ya se había ido.

Terminó su día de trabajo y fue a buscar a su hijo, hasta ahí todo bien, pero cuando llego a su casa vio a la mujer albina que lo estaba esperando.

A Alfred le pareció interesante por unos pocos segundos y eso se debía a que no era la primera persona albina que conociera y en serio tenía ganas de tomar la chocolatada que seguramente le había hecho Kiku, esa que siempre lo esperaba cuando volvía del colegio.

— ¿A que le debo la suerte de que vengas a mi casa? — esa era la forma más educada que se le pudo haber ocurrido para preguntarle qué ¿Qué demonios estaba haciendo en la puerta de su casa?

— Estoy haciendo mi trabajo, vine a ver cómo es que el supuesto genio de las novelas románticas trabaja — lo dijo con una sonrisa, esas de las que al verlas uno no puede evitar pensar en el gato de "Alicia en el país de las maravillas" ese que tiene un nombre pero la autora no se recuerda cual es y es demasiado vaga como para ir a buscarlo en Google.

— No es nada del otro mundo, me siento delante de la computadora y escribo, eso es todo, no hay ciencia en lo que hago, solo imaginación — en serio estaba con ganas de echarla a patadas pero eso iría contra las cosas que su madre le enseñara y se pondría insoportable de enterarse y no sabía como pero lo haría.

— En ese caso no se explica porque no has enviado nada hace días y no me creo que sea por estar saliendo con alguien porque mi hermanito me habría contado — en serio estaba probando su paciencia.

— Si quieres puedes entrar, tomar un té y leer lo que pude llegar a escribir — todo sea porque ella lo dejara de molestar.

Para su suerte ella aceptó la invitación y entró mirando para todos lados, como si se tratara de hacer una idea de cómo era la personalidad del escritor basada en las cosas que este tenía por las habitaciones que tuvo que recorrer desde la puerta a la oficina.

Donde estaba la computadora que usaba tanto para escribir como hablar con su madre, persona sobreprotectora si es que las había.

— Muéstrame lo que estas tratando de hacer, así sé cómo es que te puedo ayudar para que los dos podamos hacer nuestro trabajo y pueda ir a tomar algo esta noche — esa idea en serio le gustaba, por lo que había visto al salir a pasear, ese era un pueblo con muchas personas de Europa, lo gracioso era que de esa forma se le complicaba extrañar su casa.

De mala gana le mostró lo que estaba escribiendo y en serio que era algo cursi pero aparentemente era lo que se vendía, lo malo era que estaba seguramente con un bloqueo de escritor y esas cosas son difíciles de solucionar.

Una de las ideas es que vaya de paseo pero eso no se puede, no con el trabajo tan atrasado.

Estaba pensando en que era lo que podía hacer cuando sonó el teléfono y ella sin pedir permiso alguno lo entendió como su estuviera en su casa.

— Residencia Kirkland, ¿En qué podemos ayudarle? — dijo ella con ese tono que se escucha tanto en las secretarías ejecutivas y al parecer a la persona que estaba llamando no le gusto que le atendiera una mujer.

— ¿Eres amiga de Arthur, qué haces en la casa de él? — era Francis el que había llamado, la idea había sido originalmente que los niños se vieran pero eso le importó poco y nada cuando escuchara a una mujer atender el teléfono, eso le preocupaba. La idea de que su amigo hubiera conseguido pareja era algo que en serio no le gustaba para nada pero no estaba del todo seguro porque.

— Trabajo con él, no somos amigos pero con lo tierno que se ve creo que podremos serlo — eso en serio molesto al francés.

— Si no fuera porque me tengo que cuidar a mi hijo y después que ir a trabajar iría a asegurarme que no le estés molestando, porque él es muy importante para mi — eso último no sabía de donde había salido pero era algo cierto, en serio le importaba ese amigo suyo, cuanto no lo sabía pero era mucho.

— Que malo porque yo si puedo… — fue interrumpida por alguien y se pudo escuchar unos insultos en inglés británico, dando a entender que le había sacado el teléfono.

— ¿Quién habla? Espero sepa perdonar a esa idiota y no tome en cuenta las cosas que ella estaba diciendo — el escuchar a su amigo en serio le tranquilizo bastante, el enojo se le fue a los talones.

— Soy yo Francis, en serio me preocupe cuando escuche que estabas con una mujer que decía iba a seducirte — sonaba sincero pero Arthur en serio no tenía ganas de creerle.

— No hace falta que digas esas cosas, ella solo es una compañera de trabajo me ayudara con las novelas que escribo — eso era algo de lo que habían hablado poco y no le había contado de qué tipo de novelas o como se llamaban.

— Esta bien pero igual mañana iré a verte mañana así podemos hacer algo mientras que nuestros hijos pueden divertirse — esperaba de esa forma alejarlo de esa mujer, sabía que no era algo bueno pero era lo que él sentía.

Después siguieron hablando hasta que se le hizo la hora de tener que ir a la radio, por suerte su abuelo había llegado y le pareció gracioso que hubiera estado hablando con un amigo, como un adolecente que hablaba con su novia y lo único que evito que le explicara era que estaba apurado.


Cuando Gilbert se pudo recuperar de la noche y aprovechando que su hermana no estaba fue al restaurante de Antonio. Tanto dormir no le había dado tiempo para cocinar y muchos menos para ir al supermercado.

Entro y fue muy bien recibido por la hermana del dueño, persona con la que se llevaba bien pero a la que sabía no podía acercarse mucho por ser de mal carácter y tener un novio de peor carácter aún.

— Vine a comer esa comida tan rica que hacen tu novio y tu hermano hacen con tanto amor — mientras que hablaba le besaba en la mano como uno de esos caballeros de la películas ridículas o las novelas que su hermana pudo haber llegado a leer. Claro que iba a poner como una excusa que era para el trabajo, cosa que en serio él no se lo creía.

— Sigues haciendo eso y te juro que te voy a orinar la comida — eso pudo haber escandalizado a muchos, de no ser que sabían que eso sería algo que solamente le haría a esa persona porque la encontraba molesta y muchos agradecían que el cocinero no saliera a tratar de matar a ese atrevido pero no lo hizo porque estaba ocupado con un plato que era un poco complicado.

— Una dama como tu no se atrevería a hacer ese tipo de asquerosidades, eres demasiado magnifica para eso — la cara de culo que recibió fue tal que pidió su plato bastante sumiso y mientras que esta se iba empezó a escanear con la mirada el lugar y vio a su amada sentada en una mesa cerca a la de él.

Como siempre se acercó a hablarle, era como una rutina que esos dos tenían, en parte su vida en lo que tenía que ver con ella era como el show del Chavo, siempre los mismos chistes pero al parecer él no se aburría de hacer siempre lo mismo. Por la cara de ella se podía ver que ella si se hartaba de tener que pasar por eso.

— ¿Cuántas veces te tengo que decir que no me interesa estar contigo ni hablarte? — en serio quería que se fuera pero este no entendía eso, siempre volvía, como la gripe siempre te vuelve en algún momento.

— Solo vine a hablarte, en especial porque mi hermana está en la ciudad y en serio no puedo salir con ella todos los días — eso era algo que en serio no se había esperado, había esperado alguna forma patética pero que le pidiera ayuda con su hermana era algo que en serio la descolocó.

— ¿Tienes una hermana? — fue todo lo que pudo preguntar por lo sorprendido que estaba de escuchar que tenía una hermana.

— Si, es mi hermana melliza, pero claro que yo soy mucho más guapo — ella no le estaba escuchando ese último comentario.

— ¿Se vinieron todos tus hermanos o quedo alguno en Alemania? — haciéndose la simpática, la idea de tener una conocida que fuera del mismo continente que ella en serio le apasionaba. Claro que se llevaba bien con Ana María pero esta estaba mucho tiempo ocupada, entre su trabajo en el restaurante y estar con el novio, no le quedaba mucho tiempo para estar con ella.

— No, estamos todo aquí, para hacer este pueblito un lugar algo más asombroso, aunque sea un poco — de esa forma iba a conseguir que le hablara bien de él y podría ser que tuviera alguna oportunidad, aunque fuera la más mínima con ella, solo le faltaba informar a su hermana que le estaba arreglando una salida con esa chica de la que él gustaba pero claro su hermana era lo suficientemente buena como para hacerle ese favor, claro que iba a tener que hacerle un favor, que tipo de favor no tenía idea pero algo se le iba a ocurrir a ella y estaba seguro de que iba a ser algo que se le complicara mucho llevar a cabo pero todo iba a valer la pena por tenerla a ella, si todo valía la pena por ella.

Acá está el capítulo, espero no piensen algo como "tanto tiempo espere por esta porquería", bueno si llegaron a este capítulo es que les gusta o son unos verdaderos masoquistas y les gusta hacerse sufrir leyendo cosas que no les gusta. Como el ejemplo de mi novia que por su afán de criticar lee cosas que son reales porquerías, como por ejemplo ese de Harry Potter que escribió esa supuesta ama de casa que lo hizo cristiano, criticando a todos los que no son como ella y me sentí en serio orgullosa de escribirle algo. No fue tan cruel como me hubiera gustado pero si me saque la idea que me había estado rondando en la cabeza, lo que pasa es que yo planeo las respuestas antes de escribirlas, es más llegue a planear conversaciones antes de tenerlas con la otra persona.

Espero opinen y mando un beso a mi amada lectora que si lo hace y ya lo había hecho en otro fic pero le mando un beso a los Mexicanos que siempre me dice ese grafico donde puedo ver de donde son mis lectores y siempre es el país de donde tengo más lectores, después están mis compatriotas argentinos, por eso les mando un saludo.