Ni los personajes ni la historia me pertenecen, los créditos corresponden a Gene Roddenbery y a Kyliselle respectivamente, yo solo me adjudico la traducción.
Advertencias: Este fanfic contiene Spirk (relación Spock/Kirk), así mismo recuerdo que está clasificado como Angst, así que si no te gusta, no leas.


Brillante como el sol.
Capitulo 6. Biología

McCoy se negó a dejar ir a Kirk de la enfermería, por lo que Spock se encontraba al mando de la Enterprise por la duración del viaje a Delta Vega. McCoy también se negó a tener a Spock de nuevo en la bahía médica, y Kirk estaba de acuerdo con McCoy, no quería ver a Spock, ni oír nada que tuviese que decir.

Spock no podía culparlo. Tristemente se recordaba a si mismo su amnesia, cuando él no había querido fundir su mente con Kirk, no había querido más información para tratar lo que él estaba convencido de que sabía ya.

Así que se aseguró de que la nave de Kirk funcionase lo mejor que pudo, renunciando al sueño, tratando de ignorar el vacío doloroso en su mente. Se sentía extraño, dolorosamente solitario, sí, pero también tenso y agresivo. Pero trató muy duro para suprimirlo; dejar sólo que la más suave de las emociones se deslizara a través del vínculo. Esperaba que Kirk creyese que estas emociones eran verdaderas.

Horas antes de que la nave, según estaba programado, llegara al planeta. Spock se encontró en la plataforma de observación, mirando a las estrellas. Estaba particularmente frío en la cubierta. Se resistió a la tentación de frotar la piel fría de sus brazos. Eso no le haría ningún bien de todos modos, el calor que quería era el de Kirk, y él lo había dejado ir.

― Hey.

Un acento sureño interrumpió sus pensamientos. Spock se volvió para ver McCoy entrado en la habitación. Él te mantiene alejado de tu compañero de vinculo, dijo una voz dentro de su cabeza. Es débil, indigno, podrías destruirlo con tus propias manos.

Spock se sorprendió a sí mismo. Reprimió el pensamiento violento inmediatamente.

–Doctor ―dijo, luchando por mantener su voz neutral ―No esperaba verlo.

―No sé por qué no ―dijo McCoy malhumorado. ―Vivimos en la misma nave.

Por ahora, dijo la voz en su cabeza. Pero si usted ha tratado de alejar a Jim de mí, voy a… Spock cortó el pensamiento antes de que pudiera convertirse en una amenaza real, más que un poco perturbado. El dolor del vinculo bloqueado debería haberlo afectado más de lo que se había dado cuenta. En voz alta, dijo:

―Yo que usted… ¿cuál es la expresión humana? ...No me hablaba.

―Sí, bueno, Jim está también enfadado conmigo ahora ―McCoy hizo una mueca ―Me imagino que tenemos eso en común.

Spock lo consideró. Extrañamente, le complacía que McCoy hubiese caído de la gracia de Kirk, tanto que bastó para que su ira contra el doctor pasase, como si McCoy ya fuera una amenaza para su reclamación sobre Kirk. Se movió un poco, dejándole espacio a McCoy en el banco donde estaba sentado, frente a las estrellas.

―¿Por qué Jim se ha enojado con usted? –preguntó en cuanto McCoy se sentó a su lado.

―Le curé su cicatriz en la frente.

Las cejas de Spock se alzaron.

―Yo no sabía que quería mantenerla ―dijo McCoy a la defensiva.

―Bueno, si usted no lo sabe, él…

―Y cuando explicó por qué, le dije que dejara de ser una maldita reina del drama, y que me arrepentía de habérsela quitárselo.

―Oh

Spock estaba bastante impresionado por los nervios de McCoy.

―Sé que ha pasado por un infierno, pero ese chico necesita sanar, no atesorar más cicatrices y rencores en contra de la galaxia ―McCoy bufó ―Entonces, después de que él me echó , me di cuenta de lo hipócrita que estaba siendo por estar enojado contigo todavía.

―¿Así que ha venido a buscarme?

McCoy resopló.

― Algo como eso. Mira, simplemente… no renunciar a él, ¿de acuerdo? Sigue insistiéndole hasta que te acepte de vuelta. Es un mocoso terco, y no creo que ninguno de nosotros lo culpe por ello, pero por debajo de su dura armadura, es un dulce niño, muy vulnerable, y sólo quiere alguien a quien amar.

―Por supuesto que no voy a renunciar, como usted expresó ―dijo Spock con honestidad ―Voy a conservarlo como mi pareja de vínculo, o moriré en el intento.

McCoy lo miró con recelo.

―Vulcano loco ―dijo, sacudiendo la cabeza. Pero Spock vio la sombra de una sonrisa alrededor de sus labios.

Cuando Spock regresó a su habitación, el ruido de la ducha le saludó desde el baño que compartía con Kirk. Tal parecía que Kirk por fin había salido de la enfermería. Escuchando el agua que fluía, una inmensa oleada de nostalgia se apoderó de él. Sus pies se movían por su propia voluntad, de pronto se encontró cruzando la habitación, acercándose al baño que yacía entre sus cuartos. Se arrodilló en el suelo, puso las manos en la puerta del baño

Cerró sus ojos, concentrándose en su telepatía, y encontró la presencia de Kirk en la ducha. La tristeza se fue a través de él. Jim, pensó, su dolor por Kirk era aún más desgarrador que el dolor de su vínculo bloqueado. Las'hark. Te extraño.

Hubo un repentino ruido al otro lado de la puerta; escuchó como unos pies tocaban el suelo fuera de la ducha. La puerta se abrió de un tirón y Kirk estaba allí, con una toalla envuelta alrededor de él. Estaba completamente curado… fuerte, saludable y libre de cicatrices, y tan hermoso que Spock sentía débil.

― Spock, ¿estás bie…? ―Kirk se detuvo. Miró hacia abajo, hacia donde Spock estaba arrodillado frente a él… con las manos aún levantadas e inundando su vínculo con culpa, se sentía avergonzado. Kirk apretó la mandíbula.

―Pensé que estabas herido. Pero no lo estas, ¿verdad? ―espetó.

Spock negó con la cabeza.

―Por supuesto que no ―Kirk entrecerró los ojos ―Entonces, ¿qué, exactamente, crees que estás haciendo?

―Um ―Spock no podía creer que su falta de elocuencia. Miró a Kirk suplicante, sin tener idea de cómo decir usaba mi telepatía para estar contigo en la ducha sin molestarte… bien, eso más bien sonaría… espeluznante, como McCoy diría.

― No me vengas con esos grandes marrones ojos de cachorro―advirtió.

Spock frunció el ceño.

―Ojos de cachorro ―repitió para sus adentros ―¿Por qué los seres humanos hacen referencias a los caninos?

En contra de su voluntad, sus ojos miraron hacia el estómago desnudo de Kirk, donde las gotas de agua brillaban atractivamente en sus músculos.

―Porque… Espera… ¿me estás mirando?

La visión de su piel mojada hizo a Spock sentirse febril. Tenía la boca, de repente, dolorosamente seca; sentía desesperación por lamer el agua en su torso.

―¿Spock?

Una gota comenzó un viaje por el torso de Kirk, y los ojos de Spock la siguieron a lo largo de su trayectoria sobre sus costillas, por su estómago, hacia los pliegues blancos de la toalla. Y comenzó a imaginar que el agua podría, si se caía por debajo de la toalla, seguir moviéndose hacia abajo…

―¡Spock! –gritó Kirk

Spock se quedó helado. Miró hacia arriba para ver a Kirk mirándolo.

―Um ―dijo de nuevo, y maldijo su lengua repentinamente inútil.

―¿A qué demonios estás jugando?

―A nada ―protestó Spock.

―Estupideces. Tus pupilas están demasiado grandes y tu piel está ruborizada ―acusó a Kirk ―¿Estás tratando de hacerme creer que aún me quieres?

―¡Por supuesto que sigo…

Kirk le cortó.

―Te lo dije, ya no somos pareja. El vínculo para mí no existe. Lo romperemos después de esta misión. Hasta entonces, quédate fuera de mi cabeza.

Y cerró la puerta del baño en el rostro de Spock.

Después de esa desastrosa interacción con Kirk, Spock buscó la serenidad del puente. Se sorprendió de encontrar McCoy en el puente también, estaba con Scotty, junto al modulo del núcleo warp del puente. Al parecer, los dos necesitaban una distracción de la ira de Kirk.

Spock fue a su estación oficial científico, esperando que hubiese algún tipo de datos nuevos para consultarlos.

―Hey ―dijo Nyota, mientras tomaba asiento ―¿Estás bien?

―¿Cómo dices?

―Te ves un poco… ruborizado.

Spock se ruborizó aún más, avergonzado de que ella se hubiese dado cuenta.

―No es nada ―dijo secamente.

Nyota asintió lentamente.

―¿Kirk sigue negándose a estar contigo? ―preguntó con simpatía.

Negarse a estar con él. ¡Qué manera humana para expresarlo! Su compañero quería destruir su vínculo. Kirk quería dejarlo. Y fue culpa de Spock.

―Prefiero no hablar de ello ―gruñó, luchando por mantener un tono amable en su voz.

―Claro ―dijo Nyota amablemente ―¿Qué piensas…

―¡Kapitan!

La voz alegre de Chekov resonó. Spock se volvió con fuerza en la silla para ver que Kirk acababa de entrar en el puente. Un coro de bienvenido y entusiastas me alegro de que esté mejor procedían de la tripulación, obviamente encantados de contar con su joven capitán vivo y saludable. Sus voces recaían sobre los nervios de Spock… demasiada gente, demasiado felices de ver a su compañero de vínculo. La boca de Spock se seco por lo bien que Kirk se veía, impecablemente vestido con su uniforme y su pelo húmedo.

Kirk se dejó caer en su silla y sonrió a todos. Parecía relajado y fresco. Spock se preguntó si era una fachada, o si era real. Sin la unión, nunca lo sabría.

Sin el vínculo, es tu nueva vida, su mente le recordó. Su unión estaba condenada. Sus manos comenzaron a temblar. Se aferró a los brazos de la silla con fuerza para detenerlas.

―Sulu, ¿cómo vamos?

―Entrando en órbita alrededor de Delta Vega justo ahora, capitán ―dijo Sulu orgulloso.

―No puedo decir que me alegro de estar de vuelta ―dijo secamente Kirk, sacando risas de su tripulación.

Spock bajó la cabeza, la vergüenza fluyó a través de él. Cuando levantó la vista, se encontró con los ojos ilegibles de Kirk sobre él. Apartó la mirada con aire de culpabilidad, sus dedos apretaron su agarre en los apoyabrazos de la silla.

―Tenemos señales de vida en el otro lado del planeta ―añadió Sulu.

―En ninguna parte cerca de la base de la Federación. Podría ser la base de los cazadores furtivos.

―Dirigirse directamente a ella ―ordenó Kirk.

Scotty se adelantó.

―Es bueno tener lo de vuelta, Capitán ―dijo con cariño, y Kirk golpeó en el hombro ―Esto nunca lo mismo sin usted.

Kirk lo miró y sonrió.

―Gracias Scotty

A lo lejos, Spock se dio cuenta de que estaba apretando los apoyabrazos con tanta fuerza que se estaban empezando a doblarse bajo su fuerza. Pero apenas lo notó, miraba fijamente el punto donde la mano de Scotty tocó el hombro de Kirk. Scotty es un buen hombre, su mente le recordó. Honorable. A diferencia de ti, nunca le ha dado la espalda a Jim. Y él es muy…

Kirk le dio la mano apoyada en su hombro, una palmadita amistosa.

La visión de Spock, y su mente, fueron inundadas por la furia.

―¡Santos cielos, retrocede, hombre!

―Komandante Spock, va a lastimar a Scotty!

―¡Spock, para!

Spock parpadeó mientras la voz de Kirk lo trajo de vuelta a sí mismo, descubrió que estaba al otro lado del puente, con las manos alrededor del cuello de Scotty, y este, contra la pared.

Ni siquiera recordaba haber dejado su asiento.

Rápidamente soltó a Scotty, retrocediendo. La tripulación del puente estaba mirándolo con miedo, con excepción de McCoy, quien se veía preocupado, y Kirk, que parecía furioso.

―Retírese desde el puente, comandante ―dijo Kirk, con su voz de capitán, y la ira reprimida. –Repórtese a su cabina inmediatamente.

Spock sentía extrañamente mareado. Había un zumbido en sus oídos.

―Jim

―Dije que se retirara.

Spock tomó dos respiraciones profundas. Entonces él obedeció, caminando hacia el turboascensor con una calma que absolutamente no sentía.

Al pulsar el botón para cerrar las puertas, McCoy subió con él. Tenía su tricorder fuera y estaba escaneando a Spock cuando el ascensor empezó a moverse.

―Doctor ―comenzó a Spock, con la irritación creciendo en él.

―Los niveles de adrenalina están locos, la testosterona por las nubes, ha atacando al hombre que tocó Jim… ¿qué diablos está pasando con usted, Spock?

― Estoy seguro de que no… ―de pronto Spock se quedó muy quieto ―No ―susurró inútilmente, cuando el miedo se apoderó de él ―No puede ser.

Las puertas del ascensor se abrieron. McCoy hizo un sonido de frustración.

―Spock, que es lo que no puede…?

―Tengo que estar solo ―dijo Spock con rigidez, y casi corrió a sus habitaciones.

―Spock, déjame entrar

La voz de Kirk en el intercomunicador sonó como si viniera desde muy lejos. Spock no se levantó a contestar. No confiaba en sí mismo para moverse. Su cuarto había perdido la sensación de estar en la nave, iluminada como estaba por la vacilante luz de su brasero, un frasco de llamas apoyado en el suelo delante de donde estaba arrodillado. Miraba el fuego y continuó con sus intentos de meditar. Estaba fallando y sabía por qué.

―Spock ―La voz de Kirk tenía una nota de advertencia ―Abre la puerta

Spock apenas lo oyó. Las llamas danzaban delante de él, burlándose de su incapacidad para encontrar la paz mental. No habría paz para él ahora, lo sabía, sino que se quemaría como lo hicieron las llamas.

Un pequeño silbido le dijo que Kirk había logrado anular su cerradura. Levantó la vista para verlo de pie frente a él, al otro lado del brasero, con los brazos cruzados sobre el pecho. Impresionante, como siempre, para la vista.

―Hace tanto calor como en Nuevo Vulcano aquí.

Las manos de Spock temblaban. Bajó la mirada hacia el fuego. No quería pensar en Nuevo Vulcano, donde había casi pierden su vinculo. Nuevo Vulcano había causado su estado actual.

―¿Planeas hablar con tu capitán que es lo que te pasa?

Spock le debía eso. Le debía a Kirk mucho más que eso. Pero él no sabía si podía hablar.

Kirk esperó un segundo. Cuando Spock no pudido decir nada, Kirk suspiró irritado.

―Sí, bueno, no te molestes. Lo he descubierto yo mismo.

Los ojos de Spock se alanzaron hacia Kirk. Sus labios se presionaron en una delgada línea, enojado, con los ojos entrecerrados por la frustración. Todavía era impresionantemente hermoso. El deseo comenzó a recorrer a Spock, deteniéndose en su bajo vientre, deseo que no podía saciar.

―Me advertiste sobre ello hace unos meses. Estás en esa época del apareamiento, ¿no? Estás en Pon Farr.

Spock cerró los ojos. Había estado ilógicamente asustado hasta de pensar en la palabra, y ahora la Kirk había dicho.

Mi sangre vulcana lo sabe. Sabe que Jim quiere romper nuestro vínculo. Y tiene miedo.

Spock sabía lo que le estaba sucediendo. Su biología vulcana se había dado cuenta de lo cerca que estaba de perder su vinculo. Y en su miedo instintivo, había inducido a Spock al Pon Farr, un estado ancestral, en donde podría estar con su compañero, compartiendo la más antigua reclamación que su pueblo tenía.

―Sí ―finalmente susurró con voz ronca ―Es el Pon Farr.

―Bien.

―¿Bien? ―Spock repitió perplejo.

―¿Qué entraras en Pon Farr es lo mejor que le pudo haber pasado. Resuelve todo.

Spock miró a Kirk, frunciendo el ceño confundido.

―¿Jim? ―preguntó tímidamente.

Luego Kirk habló.

Kal- if-fee ".

Y el mundo de Spock se derrumbó.


Para este punto del fanfic yo quería cachetearme a Jim. Especialmente con esa última palabra en este maravilloso final de capitulo, ¿no soy la única loca, cierto?

Este capítulo me costó mucho subirlo, mi red decidió irse justo cuando estaba guardando el archivo en FF, pero pues al final si pude subirlo, gracias a mi celular, en fin.

Gracias a todos por sus reviews, no he podido contestar todos, pero créanme que lo haré.

Nos leemos

Bliss fuera