[Evanescence My immortal]
I'm so tired of being here
Suppressed by all my childish fears
And if you have to leave
I wish that you would just leave
Cause your presence still lingers here
And it won't leave me alone.
Veía el paisaje alrededor de él, había olvidado lo verde, soleado y brillante que era la ciudad de Kuoh, ahora el lugar era remplazado por un ambiente deprimente. Llovía a cantaros, parecía que hasta el mismo cielo lloraba inconsolablemente por la pérdida tan grande que acaba de acontecer en estas fechas, donde se supone que hay paz y amor. Parecía que este tipo de eventos no le afectaban demasiado ya que habían sido incontables las veces que había presenciado estos acontecimientos tan funestos y podía contar con los dedos de sus manos las veces que había perdido a personas importantes.
Muchas personas lloraban, muchas vestidas de negro y con rostros demacrados… y el permanecía ahí, sin sentir nada. Pero en el fondo estaba muy desgarrado, no entendían del todo como era posible que la crueldad del hombre llegara hasta estos límites, pero esto definitivamente no se quedaría así.
— ¿Te encuentras bien? —Se acercó la heredera de los Sitri, al ver como su torre contemplaba fijamente los féretros mientras el sacerdote relataba las buenas acciones que habían hecho la pareja durante estos últimos años.
La pregunta cayo en oídos sordos, ken parecía que estaba ido, como si no estuviera en ningún lugar, como si no escuchara nada ni viera a alguien.
These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time cannot erase
—Me encuentro bien —Después de varios minutos de intriga al fin se dignó a contestarle.
Sona lo observaba con sorpresa, mientras Ken mantenía aquel semblante apesumbrado en su rostro, la joven heredera de los Sitri simplemente negaba con la cabeza.
—Claro —Dijo con sarcasmo no creyendo su mentira, sabiendo de antemano que era el más afectado de todos los presentes—. Se me había olvidado con quien estoy hablando.
La mirada indiferente del maestro de literatura se posó en los ojos amatista de su ama quien se las sostuvo sin ninguna señal de molestia, ya que discretamente podía percibir la tristeza que emanaba el aura que le rodeaba.
—Cree lo que quieras. —Decidió ignorar a su ama para ver a su alrededor, notaba que más de media ciudad estaba de luto, los señores Ichinose habían logrado entablar amistad con muchas personas, también notaba como su amiga valquiria lloraba desconsoladamente por aquel acontecimiento.
When you cried I'd wipe away all of your tears
When you'd scream I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
But you still have all of me
Siempre era la misma mierda, siempre, cuando por fin sentía que había encontrado un descanso a su tormento, el destino se encargaba de arrebatarle la felicidad. Su rostro era más inexpresivo que de costumbre, estaba alejado de todos e incluso de sus compañeros de corte y de su compañera maestra, realmente necesitaba privacidad y mientras se encontraba sumido en sus pensamientos una pregunta surcaba en su mente una y otra vez.
¿Por qué dos personas tan maravillosas tuvieron que morir?
Ni si quiera se molestó en mirar el ataúd ya que no quería recordar a aquellas personas tan amables no quería tener la imagen de la pareja de esa manera; además no podía darse el lujo de presentar sus respetos puesto que primero tenía algo muy importante que hacer.
—La venganza no te quitara el dolor Sekigan-kun. —Se acercó el gobernante general de grigori vistiendo su traje de luto caminado junto a Issei, este último al ver el acontecimiento desgarrador decidió que lo más prudente era evitar un intercambio de insultos.
You used to captivate me by your resonating light
Now I'm bound by the life you left behind
Your face—it haunts my once pleasant dreams
Your voice—it chased away all the sanity in me
Pero era tan difícil hacer esa proeza porque el ghoul los ignoraba olímpicamente. Azazel le dijo que se calmara puesto que puesto que el futuro rey del harem estaba perdiendo la paciencia al no ver ninguna reacción del pelinegro, se le hacía inconcebible que ni siquiera derramara lágrimas a la fallecida pareja ¿Es que acaso el tipo tenia corazón de hielo?
—No te metas en lo que no te importa… Cuervo. —Azazel negó con la cabeza y decidió que lo mejor sería dejar al ghoul con sus pensamientos. Una vez que el ángel caído y el sekiryuutei lo dejaron a solas observo a Serafall Leviatan hablando con el sacerdote del pueblo, luego de unos minutos de intriga se acercaron hasta él.
La torre de Sona mostraba cierto interés en cómo fue que la Maou lograba congeniar con las personas del bando "opuesto" ya que a pesar que las facciones bíblicas tenían un pacto de cooperación y de no agresión; pero de alguna u otra forma siempre hay resentimientos.
—Usted es Kaneki Ken ¿verdad? —Saludó el sacerdote—, buenas tardes mi nombre Maraad Ahooru soy un sacerdote del vaticano.
—Buenas tardes. —Contesto secamente observando a Serafall de mala gana puesto que ella fue quien organizo el funeral.
These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time cannot erase.
—Llevo conociendo a la señorita Serafall desde hace mucho tiempo —Continuo hablando el sacerdote mostrándose incomodo por la presencia de ken—. Me conto la situación y por lo tanto sé que usted fue la persona más cercana al matrimonio Ichinose. Me preguntaba si quería decir algunas palabras antes de despedir para siempre a los finados.
Un sentimiento de amargura lleno el corazón de joven ghoul, quien simplemente apretó los puños ante la incómoda proposición del sacerdote, por un lado sabía que el hombre de fe tenia las mejores intenciones pero sencillamente esa petición estaba pero muy encima de la voluntad Ken, respiró profundamente para calmar la gama de emociones que estaba experimentando en esos momentos para simplemente responder.
—No gracias —Dijo lo más cortésmente que pudo. Observo que el sacerdote lo observo con sorpresa y Serafall lo miraba in crédula, pero no dijeron nada, se retiraron al instante para que el sacerdote comenzara con la pequeña misa para posteriormente sepultar los ataúdes.
I've tried so hard to tell myself that you're gone
But though you're still with me
I've been alone all alone
El funeral pasó más rápido de lo esperado, lentamente las personas que allí se encontraban se fueron despidiendo y dando su más sincero pésame. Después de que terminara todo el joven ex investigador permaneció parado frente a las dos tumbas, ya era de noche y el seguía ahí permaneciendo de pie intentando sopesar la idea de que nunca más vera la sonrisa de la señora Saori y la expresión amable del señor Takeo. Sin más su mente comenzó a recordar los hechos importantes que había vivido con ellos alrededor de estos tres meses
…
—Hijo no sé cómo agradecerte por ayudarnos. —Le dijo takeo caminando a un lado suyo mientras este tenía en sus hombros las hierbas y flores exóticas para las bebidas que pronto prepararía
—No se preocupe por eso señor, estoy más que dispuesto en ayudarle.
Después de que el chico les ayudara en muchas cosas para la venta de cafes ya que no tenían empleados, estos decidieron pagarle la jornada, cosa que rechazo el maestro de literatura.
—Hijo te lo ganaste, deberías aceptarlo. —Le dijo el señor Takeo sorprendido.
Ken sonrió sinceramente. —No es necesario, realmente disfruto mucho de su compañía —La pareja lo observaba con mucho cariño.
Parecía una tontería, pero realmente Ken a su manera disfrutaba mucho de esas reuniones tan casuales. Era un momento en el que al menos podía relajarse y estar juntos sin mayores preocupaciones, sin portar una máscara de engaño de por medio, recreándose en la tranquilidad del bonito patio de la casa de sus segundos padres. Si tuviera que elegir entre la fiesta de hyodo el día anterior a volver a reunirse con ellos mil veces prefería la compañía de a lo que muchos dirían unos "ancianos decrépitos", pero a fin de cuentas se sentía en paz, este era su nuevo hogar, su santuario donde podía estar en paz, relajado consigo mismo. Ahora no tenía nada, estaba nuevamente solo.
... Ah, Me... Ah, Me... ah...
…
―Muy bien, creo que debemos entregarte esto – el anciano hombre caminaba con tranquilidad buscando algo entre los diversos cajones de aquel mueble
― ¿A qué se refiere, señor Takeo? – Ken alzó las cejas levemente curioso por las palabras que escucho.
Luego de buscar entre sus cosas, el barista saco un hermoso relicario en una cadena hecha de oro, una bella obra de arte que si bien Kaneki no era un experto en joyas al menos podía percibir la dedicación que le imprimieron en su elaboración.
―Cuando me case con Saori siempre habíamos anhelado tener un hijo ―La mirada de Ken se amplió en dirección a la sonriente señora―, lamentablemente no pudimos, debido a una condición médica de mi esposa, antes de saber sobre este lamentable hecho, con mis ahorros había comprado este relicario para dárselo a mi hijo cuando naciera.
Ese momento tan triste fue muy importante en sus vidas, marcó una nueva etapa sin embargo no se había rendido para hacer feliz a su esposa y por esa razón había abierto esta cafetería. Ken mantenía fija la mirada en el relicario mientras Takeo lo colocaba en la mesa frente al sorprendido Ghoul.
―Pe-pe-pero yo no creo merecer este regalo ―Tartamudeó Kaneki, sonrojado de pena―. Era para su hijo yo no podría…
―Ser padre o madre no es tener una extensión de tu vida. ―Le dijo la pianista retirada mientras tomaba con delicadeza la mano de ken y depositaba el valioso relicario―. Por medio de este relicario quiero que recuerdes los momentos que pasamos los tres. Si te sientes solo o triste quiero que sepas que estaremos contigo atravez de este regalo.
―Pero… - Ken sentía el enorme peso que conllevaba el aceptar aquel regalo
―Por favor acéptalo ―Le dijo el barista―. Siempre quisimos un hijo, a un heredero a quien dejarle mis posesiones. Creo con firmeza que tú eres una persona bastante bondadosa y amable, pero al mismo tiempo valiente y decidida, justo como quería educar a nuestro hijo.
Kaneki frunció el ceño. Había pensado en las cosas terribles que hizo cuando formo parte de la CCG, ellos tenían una imagen errónea de él y aceptar ese valioso relicario que le estaban obsequiando seria como escupirles en la cara. No podía con su conciencia, jamás aceptaría ese regalo, porque podría ser muchas cosas pero jamás una buena persona como ellos creían que era.
―He hecho cosas terribles a lo largo de mi vida, no creo ser esa buena persona que usted dice que soy… ―Se contrarió al ver la pequeña risa que provocaba en la pareja.
―Bueno, eso no me consta ―Abrió los ojos de par en par por la sincera respuesta del barista―. Sin embargo aprendí que hay que enfocarse en el presente, en las cosas que hagas el día de hoy. Verás, Ken, es más simple de lo que parece, y creo hablar de más al explicarte algo que ya sabes, aunque creas no saberlo, lo importante es lo que tú decides ser y creo que lo has demostrado durante este tiempo.
―Por favor, no siga. ―Respondió, verdaderamente apenado, pero internamente conmovido por las palabras de aquella modesta y humilde pareja.
―Es la verdad, y nunca tuve la oportunidad de decírtelo. ─Takeo le dio la espalda, acercándose a Saori mientras sostenían una foto de ellos tres juntos―. Pero antes de que sea tarde, queremos hacerlo.
―Eres parte de nuestra pequeña familia, nuestro hijo. Y te amamos. ―Sonó tan cursi, que Ken parpadeó con incredulidad, pero al mismo tiempo se sintió mucho la calidez y el amor que tanto necesitaba y que jamás creía que encontraría en un pequeño lugar como este. Así que hizo algo que jamás pensó que haría en toda su vida, con paso lento se acercó a la pareja de ancianos mientras las lágrimas fluían con naturalidad aceptando el relicario. Los ancianos se acercaron al ex investigador y lo abrazaron para reconfortarlo.
―Es todo un honor. ―Dijo entre hipidos ―. Muchas gracias por aceptarme, padre, madre…
[Death Sentence - Theme (Charlie Clouser - Going Home)]
―Es hora… espero que algún día me perdonen por lo que estoy a punto de hacer. ―Dijo Ken sacando el pequeño relicario mientras lo ataba a su muñeca izquierda observando las lapidas de los ichinose. Ahora mismo comenzaría su cruzada para traerles la muerte a los responsables que hicieron sufrir a sus padres. Con paso lento y decidido se marchó del camposanto hacia la casa de la única persona que podía confiar en estos momentos, los demás estaban descartados en Ipso facto.
Cuando llego al departamento de Rossweisse observo que las ventanas permanecían prendidas, sin perder tiempo toco lo suficientemente fuerte para que la valquiria abriera la puerta.
― Ka-ka-kaneki-san ¿Qué hace aquí tan tarde? Es más de media noche. ―Dijo sorprendida, no esperaba recibir una visita de Ken a estas horas ¿Que es lo que quería para haber llegado a su casa?
―Lo sé ―Le respondió secamente logrando estremecer a la mensajera de Odin―. Iré al grano, necesito tu ayuda con algunas diligencias.
La valquiria se sorprendió, ken se estaba comportando muy extraño. Podía jurar que tenía una mirada muy siniestra como si estuviera planeando hacer algo horrible.
―Antes que nada ¿Puedo pasar?
Las vacaciones invernales había concluido como solía hacerlo habitualmente desgraciadamente la tragedia arruino por completo las festividades para la mayoría de los que conocieron y trataron a la pareja de los Ichinose. Sona se mostraba bastante intranquila por la situación, el motivo; su torre se comportaba de una manera demasiado dócil y gentil para su gusto, tranquilo y sereno, demasiado accesible a cualquier petición aunque fuese la más ridícula que viniese de cualquiera de los miembros de su corte.
Eso le aterraba de sobre manera, esa deslumbrante sonrisa era de lo más perturbadora, curiosamente el resto de su grupo lejos de encontrar tranquilidad en la nueva "actitud" del ghoúl se sentían más aprehensivos en su presencia; era como una bestia sedienta de sangre que estuviese a punto de saltar en cualquier momento para morder sus cuellos y darles muerte. Ese sentimiento se extendió en torno a todos los demonios presentes en Kuoh, incluso se mostraron más cautelosos en contra de Ken Kaneki.
Tanto era el sentimiento de paranoia que Rias y Akeno quienes disfrutaban molestar a Kaneki en las clases de literatura habían decidido que simplemente mantendrían la distancia prudente entre ellas y el maestro.
La otra persona que mostraba un semblante diferente era Rossweisse, quien mostraba ciertas ojeras en el rostro y parecía estar perdida en su mundo personal, pero no podían quejarse de su desempeño ya que pareciera que eso no le afectaba en lo más mínimo. Pero era gracioso verla estrellarse o tropezarse de vez en cuando entre los cambios de clases. Ganándose la admiración de varios alumnos quienes encontraban adorable esos accidentes. Pero lo que nadie noto fue que el tiempo que pasaba al lado del joven ghoul se había reducido en cantidad sustancial; aun comían juntos pero dentro de la escuela y fuera de las horas de clases estaban ocupados como para pasar el tiempo en compañía del otro.
En la escuela corrió el rumor de que habían tenido una pelea de enamorados… Pero la realidad era algo completamente diferente.
Y Rosswiesse se daba una idea sobre lo que pasaba pero no podía hacer mucho por los sentimientos de Kaneki, ya que eran señales de una severa depresión lo que pasaba por la mente del joven maestro de literatura.
―Kaneki-sensei – una joven alumna se acercó al maestro con naturalidad―. Te-tenga por favor… u-un regalo de navidad.
El pelinegro alzó una ceja sorprendido por el gesto de la alumna, claro que ahora estaban a principios de Enero y las festividades navideñas hacía tiempo que terminaron, pero supuso que la nerviosa joven frente a él era demasiado tímida como para entregarle en tiempo y forma aquel presente.
―Muchas gracias, Onodera-san ― El maestro sonrió amablemente mientras tomaba el regalo―. Cuidaré bien de él.
―Espero que sea de su agrado ―La joven alumna esbozo una sonrisa mientras sus mejillas se tintaban de rojo―. Que pase buena tarde.
A veces se arrepentía de mantener la fachada de un maestro amable y atento; pero eso facilitaba su interacción con el resto de los alumnos de la escuela, camino hasta la sala de maestro para encontrarse como siempre con el escenario habitual que veía en aquella sala, Rossweisse revisando montones y montones de documentos, mientras que Azazel dormía plácidamente en su silla, usando una revista para tapar su cara y así evitar que la luminosidad de la habitación le molestara para dormir.
―Ken-san ―la voz de la valquiria llamo su atención mientras―. Buen trabajo… el día de hoy.
―Tú también – la cortesía en Kaneki era genuina solamente para la valquiria ― ¿Aún no terminas con eso?
―Pues… verás, je, je ―Rossweisse sonrió apenada mientras continuaba con su trabajo―.Tengo demasiados pedidos, eso de la cuesta de Enero es demasiado.
―Bien que seas una experta negociadora y administradora―. Ken se encaminó hasta la cafetera para servir dos tazas de café–. Ayuda mucho por estas épocas, que no pueden ahorrar un poco antes gastar en regalos costosos.
―En eso tienes razón ―La joven peliplateada se comenzó a jugar con sus dedos ― ¿Te gusto mi regalo?
―Si la estoy usando en estos momentos es porque me gusto – sonrió el ghoul mientras caminaba con dos humeantes tazas de café en cada mano – Es un bufanda muy cálida, el detalle de que está hecha a mano la hace especial
― ¡Qué bien! ―Ken le cedió una de las tazas a su compañera mientras que el sorbía su propia bebida en la infame taza de chicas mágicas―. Veo que te encantaron los prendedores para cabello que te regale.
La mejillas de Rossweisse se encendieron furiosamente mientras se tocaba los prendedores que Kaneki le había regalado, una pequeña joya con la forma de una flor de cerezo recién abierta, que remplazaba el siempre presente listón que usaba como accesorio ahora tenía algo para variar sus peinados. El ghoul sonrió para sus adentros, jamás le diría que los pétalos estaban hechos de diamante rosa y que el costo de la prenda era lo suficiente como para comprar una casa, pero el día que decidió vaciar los ahorros de Haise, creyó que era buena idea comprar ese costoso regalo.
Olvidando ese detalle tal parece que recibir un regalo de un hombre hizo que el aprecio por el obsequio escalara varios peldaños en importancia.
―Ken-san ―Los ojos de Rossweisse se posaron en un el presente que estaba en el cubículo de su compañero― ¿Ese obsequio te lo acaban de dar?
―Ah… ¿Te refieres a este? – Ken también fijo su mirada en el paquete―. Si, fue Onodera-san de la clase 2-2… aunque es un poco retrasado, me parece un buen gesto.
― ¿Y porque no lo abres? ―La pregunta sonaba más como una sugerencia por parte de la valquiria― ¿No tienes curiosidad por saber qué es?
Sentándose tranquilamente decidió acatar la sugerencia de Rossweisse quien estaba muy curiosa por el regalo de la joven alumna, no era un rumor de la popularidad del ex investigador antropófago estaba por los aires; una vez llegó hasta sala de los maestros la lista del top ten de maestros que le entregarías tu virginidad. Lógicamente el plantel femenino lanzó un grito en el cielo ante tal aberración. Grande fue su sorpresa saber que él era el que ocupaba el segundo lugar después de Azazel, todas las maestras se volvieron aves de caza en contra de los dos maestros.
Con delicadeza empezó a desenvolver el papel de aquel obsequio, la joven alumna había dado en el clavo ante el regalo que debía de darle al maestro que les enseñaba literatura. Pero para Ken eso tuvo una revelación al leer el titulo escrito con enormes letras grabadas en el grueso lomo del libro.
"EL CONDE DE MONTECRISTO"
El día después del funeral decidió visitar nuevamente la cafetería de los Ichinose, ya no había policías resguardando el local, ni siquiera curiosos que estuvieran merodeando en los alrededores, una vez que la investigaciones determinaron que había sido un robo con uso extremo de violencia, el caso recibió un carpetazo ya que averiguar quién fue el ladrón sería muy difícil a falta de pruebas.
Pero esa explicación no convencía a Ken Kaneki, quien por suerte tenía varias cosas a su favor. Para empezar… él no era un humano y en su vida anterior como Haise Sasaki hizo labores de investigación.
¿Cómo era posible encontrar alguna pista cuando todas estas estaban frías por la intervención de la policía?
Algo que aprendía con el paso de los años como un ghoul era que los seres humanos emanaban un olor característico, podía distinguir entre varias personas hasta aquellas que deleitarían su paladar, pero nunca hizo un uso real de su olfato, pero siendo un demonio actualmente su sentido estaba tan desarrollado como la de la pequeña gata albina mascota de Rias Gremory, así que si había un mínimo rastro sobre el asesino de los Ichinose, él podría seguirlo.
―Creo que ahora seré un sabueso ―Pensó amargamente la Torre de Sona Sitri―. Solo espero que no se entere Sona, sino me pondrá una correa en el cuello.
Caminando discretamente por el local, pudo ver como el lugar aún mantenía las cosas como se encontraron ese día, la escena del crimen extrañamente no había sido limpiada por completo y eso le ayudaba, en su mente se imaginaba los múltiples escenarios del atraco y como estos se pudieron haber realizado, tuvo que pedir ciertos favores de aquellos benefactores que apoyaron en su momento a Haise Sasaki, pero debía de ser discreto sino levantaría las sospechas de la CCG. Si bien tenía que soportar lo que el mundo sobrenatural podía ofrecer, un investigador rondando por allí libremente seria el peor de los problemas para los demonios. La idea de que sus compañeros de corte tuvieran que lidiar con alguno de sus antiguos subordinados hizo que sonriera un poco.
―Urie tal vez les daría bastante problemas – Ken sonreía con cierta malicia mientras se continuaba inspeccionando el lugar ―. Mmm… no estaría nada mal que sufrieran un poco.
Examino con la mirada donde había quedado los cuerpos de los ancianos, el sentimiento de opresión nuevamente hacia acto de presencia, pero tuvo que contenerlo para poder realizar lo que venía a hacer tranquilamente. Con su mano acaricio en contorno dibujado por lo médicos forenses, cerró un poco sus ojos tratando de evitar imaginar el estado tan lamentable en el que quedo el cuerpo de Takeo, la sangre que seca aún estaba manchada por el piso. Con sus dedos rascó levemente, trayéndose varios fragmentos de la sangre entre sus uñas, dio una leve respiración para memorizar el aroma.
Un amargo sentimiento se apoderó de Ken Kaneki, la vislumbrar algo completamente característico en la sangre.
―Después de todo, Takeo-san – Ken no pudo evitar sentir como discretas lágrimas salieran de sus ojos―. Usted llevaba el café dentro de su cuerpo.
Años y años de trabajar como barista, hicieron que su cuerpo se impregnara profundamente con el aroma de sus mezclas, algo que quizás el propio Yoshimura había descubierto para ocultar su presencia.
―Un descubrimiento interesante ―El joven maestro se levantó para empezar a rastrear a cualquiera que desprendiera ese leve aroma―. Aunque es muy poco, al menos tengo algo con que trabajar.
Caminando con tranquilidad por las calles de Kuoh, Ken Kaneki siempre se preguntó porque la ciudad era muy tranquila a pesar de los incidentes catastróficos que ocurrían cada cierto tiempo, mientras se adaptaba a su nueva condicion empezó a investigar un poco lo que allí había ocurrido. El incidente con el Cadre de Grigori Kokabiel, el Hakuryuukou, etc… , tantos problemas de índole sobrenatural le hicieron cuestionarse el cómo la ciudad seguía en el mapa o simplemente organizaciones como la CCG no se involucraran en investigar a fondo aquellos fenómenos. Claro que fuera de las cuestiones más allá de la comprensión humana encontraba irónico que la oscuridad de los humanos hubiese hecho que el antiguo investigador comenzara a ser más proactivo.
― "Los humanos son los verdaderos monstruos en esta ciudad" ―El pelinegro pensaba con amargura mientras continuaba casualmente por la ciudad.
Las luces empezaban a ser más escasas mientras se metía en los barrios peligrosos dentro del territorio de ambas herederas; sus ojos advirtieron como la decadencia y podredumbre empezaban a ser común denominador en esos lares. Hombres con un aspecto intimidante, mujeres que se dedicaban a la labor más antigua de la humanidad y uno que otro drogadicto le miraba como si de un verdadero extraño se tratase.
― "Parece que destaco mucho por aquí" - Ken contemplaba levemente su apariencia mientras daba un vistazo rápido a su situación – "Acaso esperan que venga enmascarado con una capa como cierto héroe de los comics"
Negó con la cabeza al recordar levemente como Rossweisse le había insistido tanto en ver ciertas películas que eran del agrado de sus alumnos, no podía negar que el trabajo del director en ese sentido era bueno; pero simplemente suspiro resignado a encontrar esa comparativa bastante tonta.
―Supongo que tendré regresar otro día – el joven miraba como algunas personas se acercaban hasta donde se encontraba
Ignorándolos por completo, miró de reojo para activar su kakugan buscando intimidar levemente a sus posibles atacantes, quienes se quedaron petrificados ante el horrible ojo rojo con esclera negra; reacción normal que tenían las presas al encontrarse con sus depredadores naturales. Ken vio como el grupo se alejaba rápidamente mientras él retorno a su caminata. El camino de regreso fue bastante tranquilo a diferencia de su exploración, curiosamente a pesar de ínfimo rastro de olor que había sentido supo que se estaba acercando lentamente hacia aquellos quienes ultimaron a los Ichinose. Debido a que la naturaleza de los atacantes era humana, no podía hacer mucho para investigar y empleaba a fondo todo su tiempo libre, cosa que le estaba molestando levemente; no porque sus lecturas se retrasaban bastante sino que cierta amiga suya pasaba más tiempo sola por culpa de su pequeña cruzada.
Abriendo la puerta de su departamento, noto un par de zapatillas que podía reconocer sin siquiera tratar de adivinar a su dueño. La suela estaba desgastada y también la punta de la misma, sonrió levemente al entrar al comedor y verla dormir plácidamente en uno de los sofás de la sala con total tranquilidad.
Ken se acercó en completo silencio para mirar como su cabello plateado estaba caía libremente por uno de los lados, su respiración estaba acompasada y sus labios levemente abiertos, el pelinegro se quedó estático al admirar la belleza de la antigua sierva de Odín, tanto que se quedó unos minutos viéndola fijamente; no era extraño que la joven valquiria fuese alguien atractiva, tampoco pudo negar ese hecho en Rias Gremory o Sona Sitri, hasta Serafall Leviatán era demasiado hermosa, salvo lo molesto de sus personalidades egocéntricas podían entrar en su zona de anotación, pero gracias a ese simple hecho pudo mantener el trato distante que le caracterizaba.
Aun así Rossweisse no mostraba ese comportamiento, de hecho a pesar de ser una criatura de índole divino, hecho que recordó cuando su puso a leer la mitología nordica; ella era la más "humana" entre todo el circulo sobrenatural donde se desenvolvía la Torre de Sona. Tan hermosa pero a la vez desapercibida, con una sonrisa en el rostro retiro varios mechones de su frente.
― "Se parece a Brunilda esperando ser despertada por Sigfrido" – el maestro de literatura se rio mentalmente - "Aunque yo soy más parecido a Fafnir en estos momentos"
Desvió levemente su mirada a la mesa donde solían almorzar juntos, pudo ver un discreto platillo recién preparado, levemente la culpabilidad se apoderó de él joven pelinegro, tantos detalles que la valquiria tenía para con él que sentía que lo que estaba haciendo a espaldas de ella era prácticamente una traición, pero en el fondo sabía que era lo mejor, que debía hacer esto completamente solo porque simplemente no quería arrastrar a su querida amiga con él.
Se sentó en la mesa para disfrutar de la cena que Rossweisse le había preparado con esmero, a pesar de que la comida se había enfriado aún mantenía la calidez con la que la peli plateada le imprimió al elaborarlo.
―Serias una excelente esposa ―Las palabras del ghoul fueron un leve susurro ―. Mierda… me haces sentir como un marido mal agradecido.
El hombre dio un respingo al escuchar como su amiga se revolvió en el sofá mientras murmuraba algo imposible de entender, rio discretamente al notar lo apacible que era toda la situación en sí, miró el reloj para notar que ya era lo bastante tarde para levantarla y acompañarla hasta su propia casa; se dispuso a disfrutar los alimentos tomándose su tiempo para deleitarse de los sabores mientras que su invitada continuaba durmiendo.
Una vez que termino con su cena y colocar la vajilla para lavarla en la mañana se acercó a Rossweisse, tenía dos opciones en la mente, dejarla dormir en el sofá o llevarla hasta su propia cama; la primera opción la descartó por considerarla lo bastante cruel para las atenciones que ella había tenido, la segunda era la mejor simplemente él se quedaría en el sofá para evitar malos entendidos con la voluntariosa valquiria.
Con delicadeza coloco uno de sus brazos tras la espalda de la sierva de Odín y el otro bajo sus piernas; cargarla era prácticamente sencillo ya que el peso de la joven era técnicamente inapreciable, respingo un poco cuando Rossweisse rodeo sus brazos en su cuello y entre sueños rio levemente. El aroma que desprendía su cabello inundó su fino olfato, dio una respiración profunda casi imitando a Tsukiyama; se sentía un idiota la hacer eso pero sencillamente era algo demasiado atrayente para ignorarlo por completo. Camino con delicadeza buscando no perturbar el sueño de su carga quien extrañamente continuaba sonriendo, una vez que sorteo lo libros regados por todo el piso de su habitación pudo depositarlo tranquilamente.
Fue entonces que la situación se torció de un modo que compararlo con un cliché de alguna historia romántica sería quedarse corto, Ken se vio aprisionado por la enorme fuerza de la valquiria, tal vez una persona normal quedaría abrumado por la opresión, pero él la ser de la misma clase de demonio que ella no lo resintió tanto, el problema en sí era que de alguna manera la joven no deseaba terminar con el contacto entre ambos. Trato de forcejear levemente buscando liberarse, pero entre más se movía, más se afianzaba a su cuerpo.
―Ross-chan ―Ken susurraba levemente tratando de llamar la atención de la inconsciente valquiria―. Ross-chan, suéltame por favor…
Aquella petición tuvo el efecto contrario la joven valquiria se mantuvo firme a su agarre mientras acunaba el rostro de Ken entre el escote de su pecho, acción que tomo desprevenido completamente al ghoul.
El aroma de Rossweisse era embriagante y sobre todo adictivo, si bien podía controlarlo gracias al perfume que despedía el uniforme de la valquiria, ahora que estaba en contacto directo con su piel, simplemente estaba a un paso de enloquecer y eso le estaba preocupando enormemente. Pero algo extraño ocurrió muy dentro de él, la gentileza que estaba imprimiendo en la acción de poner su rostro entre sus pechos parecía calmarlo levemente. Pero lo que más le sorprendió fueron las palabras que dijo la valquiria entre sueños.
―Ken… no…. Llores – La voz de la valquiria parecía proyectar tristeza ―.No… estas… solo….
Aquellas palabras hicieron que el joven ghoul sintiera un extraño sentimiento en su interior, una mezcla de culpa con alivio; culpa porque lo que estaba haciéndole a la peli plateada era hasta cierto punto injusto, pero alivio al saber que ella no se lo reprochaba, instintivamente abrazó la cintura de Rossweisse, como si fuese lo más natural de todo el mundo, sin darse cuenta se quedó dormido junto a ella.
Rias Gremory era una clase de persona que se caracterizaba por ser muy paciente y tolerante con respecto al tiempo privado de sus sirvientes, pero no podía evitar sentirse preocupada por la cercana situación relación entre su segunda Torre y la segunda Torre de su querida amiga Sona, desde aquel fútil intento de intimidación sobre el maestro de literatura, simplemente se mantuvo a raya. Pero con lo crecientes rumores de que Rossweisse iba y venía del departamento de Kaneki hizo que sus alarmas internas se disparasen completamente, la primera impresión que tuvo con el ghoul era ya de por sí mala, con el tiempo desarrollo una especie de aversión a la presencia de Ken y sabía que el sentimiento era mutuo. Pero por más que intentara tolerar al joven maestro simplemente era imposible.
―Buchou – la voz de Issei llamo su atención - ¿Qué es lo que le molesta?
―Ise… ¿Cuándo llegaste? ―La pelirroja se sobresaltó levemente al notar al castaño―. No sentí tu llegada
―Bien, llevaba un buen rato mirándola fijamente – el Sekiryuutei se rascó la cabeza avergonzado – Pero no quise perturbar sus pensamientos hasta que empezó a escribir en su cuaderno.
― ¿Escribir en mi cuaderno? – Rias miro confundida a su peón – No entiendo que es lo que quieres decir.
Issei amablemente señalo las hojas en las que había quedado abierto el cuaderno de Rias, el rojo de sus mejillas se rivalizo con su propia cabellera, cuando advirtió realmente lo que estaba escrito. Leyó detenidamente cada párrafo de aquella pequeña novela en la que Ken Kaneki y su linda Rossweisse eran protagonistas, una parte de ella su subconsciente por supuesto, era una especie de romántica empedernida; no pudo comparar la relación entre los dos demonios reencarnados con los famosos Romeo y Julieta, pero escribir más de 10, 000 palabras narrando un candente y subido de tono encuentro pasional hizo que la joven heredera de los Gremory se golpeara contra su escritorio.
― ¡B-Buchou! ―El joven peón de Rias miro con preocupación la reacción de su ama― ¡¿Qué ocurre?!
― ¡Lo odio tanto! – la joven demonio noble se mordió los labios en señal de frustración ― ¡Pero admito que hacen linda pareja! Ush, maldigo el día en que ken Kaneki apareció aquí… – un par de lágrimas salieron de sus ojos― ¿Por qué mi Issei y yo no podemos tener un romance así?
― ¡R-Rias!, ¿en verdad te sientes bien? ―El joven amante de las oppai mostraba un tanto de miedo por las reacciones de su Rey – ¿No quieres un poco de té o algo?
La pelirroja hizo ignoro por completo las atenciones que su querido Ise estaba tratando de darle para que calmara su enfado, pero se calmó para cuando advirtió la presencia de Sona entrando al salón del club de ocultismo, rápidamente la hermana del Maou Lucifer recuperó la compostura mientras Issei se quedó helado por el repentino cambio de humor que mostraba la joven frente a él.
―Buenas noches, Hyodou y Rias – Sona mostraba un semblante de indignación – No preguntaré porque están a solas a altas horas de la noche en el edificio antiguo – esa afirmación hizo que ambos jóvenes se sonrojaran profusamente – Pero es bueno saber que ya dieron el siguiente paso
― ¿Q-Que e-estas diciendo Sona? – Rias tartamudeo levemente al comprender la leve burla que su amiga de la infancia le estaba haciendo –. Aunque me gustaría que hacer ciertas actividades con mi Ise… él es todo un caballero a comparación de cierto petulante.
―Si… si ―La hermana de la Maou Leviatán negó con la cabeza el comentario de Rias – Me entere que te puso en tu lugar… ya lo reprenderé en su momento, pero curiosamente hay algo sobre él que quisiera comentarte.
― ¿Qué cosa quieres decirme sobre el incordio de Ken Kaneki? – el tono que uso la heredera de los Gremory era bastante frío
―Sé que no está en tu lista de amigo o potenciales amigos – Sona mantuvo la calma frente a Rias – Pero no puedes negar que tu odio hacia él te hace estudiarlo más a fondo.
―Ok, si tengo cierta obsesión con tu Torre – Issei hizo una mueca al escuchar a su ama decir aquellas palabras - ¿Y bien que quieres decirme?
―Dime ¿No te parece demasiado raro que sea tan servicial y amistoso en estos momentos? ―Las palabras que dijo la presidenta de consejo estudiantil descolocaron por completo a la pelirroja – Su nuevo comportamiento me está poniendo nerviosa… créeme que hasta extraño su mirada tan aburrida y sus sarcasmos.
―La verdad ―Rias miro fijamente a Sona quien asintió esperando que su amiga continuara―.Debo admitir que también me pone de nervios ese cambio de actitud… pero sinceramente comprendo su malestar.
― ¿A qué te refieres? ―La pelinegra se mostró intrigada por las palabras de la presidenta del club de ocultismo
―Bien, no es raro que él era un cliente frecuente con los Ichinose ―Rias hablaba tranquilamente―. Vamos hasta tú y yo, encontramos agradable a la pareja.
―Si, en eso estoy de acuerdo – Sona se cruzó de brazos mientras escuchaba a su amiga –. Varias veces fui a su cafetería, hasta mi hermana frecuentaba ese lugar.
―Rossweisse y ese tipo pasaban casi todas las tardes en ese lugar―. Sona abrió levemente su boca impactada con esa revelación ― ¿Acaso no lo sabías?
―Al igual que tu respeto la vida privada de mis sirvientes – La joven presidenta cerró los ojos pensativa –. Tampoco hice caso a los rumores
―Yo tampoco – Tanto Sona como Rias suspiraron―.Pero creo que hay algo de verdad en ellos.
Issei estaba levemente perdido en la conversación, fue cuando decidió intervenir con una pregunta que cambiaría su percepción a futuro de Ken Kaneki.
― ¿Kaichou que dicen esos rumores? ―Sona se tensó levemente cuando la atención de Issei estaba sobre ella
Rossweisse estaba petrificada, cada patrón de razonamiento lógico había parado cuando despertó hace a apenas unos instantes, los discretos rayos del sol se colaban tímidamente por las persianas; dándole a la habitación un ambiente de paz y relajación que la joven valquiria deseaba tener en esos momentos; algo olímpicamente imposible debido a la posición en la que se encontraba actualmente. En los últimos días la Torre de Rias Gremory había adoptado un comportamiento bastante peculiar con respecto a Ken Kaneki, el distanciamiento que habían tenido desde el funeral de los Ichinose era comprendido por la antigua servidora del Valhala; comprendía que Ken estaba pasando por un periodo de duelo por la pérdida de tan amable pareja de ancianos.
Por lo que optó por mantener cierta distancia para no molestar al pelinegro, pero al haber estado pasando tanto tiempo alrededor de él; hizo que se sintiera solitaria y un poco abandonada y esa noche en específico decidió darle una sorpresa y prepárale algo para la cena.
Nunca espero que su cansancio pudiese más y terminase dormida en uno de los sofás de la sala, mientras esperaba el regreso del maestro de literatura. Por suerte para ella y contradiciendo la imagen de desgraciado que tenía con la corte de la pelirroja y la de la heredera de los Sitri, Ken le permitía dormir en su departamento, en su propia cama para que no tuviese problemas.
Hasta allí todo iba bien, pero no contó con su comportamiento nocturno… Ella estaba consciente de que siempre terminaba abrazando cualquier cosa dormida, por eso tenía una enorme dakimamura en su propia alcoba, pero reducir a su amigo ghoul a una almohada no fue lo que más le impactó en ese momento. Es decir el joven acostado a su lado correspondía el abrazo en el que estaban en esos momentos, los fuertes y torneados brazos del pelinegro le rodeaban con la fuerza necesaria para que el gesto fuese amable pero también evitaba que la joven se escapara en esos momentos de mayor pánico.
El problema en sí radicaba en las vestimentas de la joven valquiria, ella recordaba que estaba vestida con su tradicional traje que usaba para desempeñar su trabajo, recordaba que había dejado su saco colgado en el respaldo de una de las sillas, entonces ella debía vestir el pantalón, la blusa y unas sencillas medias, pero en esos momentos solamente estaban su blusa a medio abotonar, unas coquetas pantis blancas y sus medias blancas.
El nerviosismo estaba haciendo mella en la cordura de Rosseweisse quien no supo en que momento terminó en esa imagen sexy de ella misma.
―Rosseweisse…. Tranquilízate un poco ―La peli plateada trataba de ordenar su mente― ¡Para todo hay una explicación lógica!
Ken repentinamente murmuro algo que la valquiria no comprendió por estar preocupada por su situación.
― ¡Obviamente, Ken-san es un caballero! ―Una nerviosa sonrisa adornaba su colorado rostro ― ¡Te permitió quedarte esta noche en su departamento! Si… ¡Eso es! - trataba de ahogar una pequeña risilla - ¡No ha pasado nada de nada…. De ser así lo sabrías! ―Fue cuando realmente se preocupó de su situación ― ¡¿Verdad?! Entonces… ¡¿porque estás vestida de manera inapropiada?!
La situación de la vestimenta de la valquiria era un tanto complicada, ya que solamente vestía sus patines blancas (de la tienda de descuento de 100 yenes), la siempre versátil blusa de su uniforme (que también era de la misma tienda de descuento); lógicamente en estos momentos su apariencia era de lo más provocativa, si alguien entraba en ese instante simplemente moriría de la vergüenza. Como invocando al desastre lo más inesperado pasó.
― ¡KEN-CHAN…! ―Una jovial voz hizo que el rostro de la maestra de historia perdiera todo color en el ― ¡VINE A JUG….ar!
Serafall Leviatán abrió sin ningún reparo la puerta de la alcoba de Ken Kaneki, con la esperanza de poder realizar un "mañanero" con la Torre de su querida Sona, pero ver a Rossweisse paralizada como un ciervo que deslumbraron con los faros de un coche, hizo que la Maou se replanteara su idea.
―Este, bueno ―Los ojos de Serafall perdieron todo el brillo que podían tener –. Con su permiso… espero que lo disfrutes.
― ¡Ah, sí! ―Rossweisse tenía el mismo semblante que la Maou ―. Gracias.
La sonora carcajada de Ken Kaneki llenaba el comedor, mientras que Rossweisse tenía un enorme sonrojo en sus mejillas producto de la vergüenza de ser descubierta en tan inapropiada situación junto a su amigo; sinceramente a Kaneki le importaba poco lo que fuesen a decir los demás miembros de la corte de Sona, él incluso podía acostarse con cualquier alumna de la academia de Kuoh y simplemente ignoraría olímpicamente las miradas de desaprobación de la sociedad.
Para el razonamiento propio de Ken, él ya era un paria al convertirse en una criatura antropófaga a toda regla.
― ¡M-Me hubiera gustado ver su rostro! ― Ken reía entre palabras―. Hubiese sido épico.
―K-Ken-san, ¿Cómo puedes decir eso? –La valquiria reclamaba mientras discretas lágrimas se asomaban por sus ojos― ¡NO SABES LA VERGÜENZA QUE PASE!
― ¡Lo sé, lo sé! ―El pelinegro se limpiaba sus propias lágrimas causadas por su risa―. Pero con esto me la he quitado al menos por una temporada
― ¡Mou! ―La vaquira infló levemente sus mejillas un poco indignada ― ¿Tan mal te trata Serafall-sama?
El rostro de Ken tenía gran inconformidad ante la pregunta de la joven valquiria, quien se mostró interesada por la respuesta que iba a dar su amigo.
―Un día apareció en la puerta del departamento – Rossweisse asentía curiosa – Solamente vistiendo una gabardina
―Bien eso no lo encuentro extraño – la valquiria comentaba tranquilamente
―Dije "solamente vistiendo una gabardina" – Ken uso los dedos para enfatizar su punto – Debajo de él tenía puesto su traje de cumpleaños
― ¡Ah… ya entiendo! – la valquiria rio levemente – Entonces gracias a mi desgracia te has librado de un problema.
―Vamos, te compensaré como es debido – el ghoul se levantó levemente para tocar el hombro de la joven frente a él –. Pídeme lo que quieras
La mirada de Rossweisse se posó fijamente en el maestro de literatura quien le sonrió con sinceridad, aquel gesto era el más auténtico que había visto en los últimos días, un sentimiento de calidez lleno el corazón de la Torre de Rias, el silencio que les siguió fue un poco incómodo pero finalmente ella rompió el silencio.
― ¡Una cita! – Ken dio un respingo mientras escuchaba la petición de su compañera de trabajo y amiga ― ¡Yo escojo el día y la hora!
―Está bien – el ghoul asintió a la petición.
Nuevamente un silencio incomodo se hizo presente, Ken había abandonado la tranquilidad de su persona ante la mirada expectante de Rossweisse, suspiro levemente decidiendo encararla.
―Ross – la valquiria dio un leve respingo ante la seriedad de Kaneki –. Hay algo que debes saber y necesito tu ayuda.
Ken estaba sentado en su escritorio como siempre lo hacía antes de iniciar las clases que para su mala suerte (y también de cierto Sekiryuutei); era la primera del día y sencillamente tenia deseos de largase de ese salón, escribía con suma dedicación el tema que eexpondría a sus alumnos de aquella infame clase, soportar a Issei era algo difícil, pero la suma total del cuarteto pervertido (aunque Aika negaba rotundamente ser una pervertida) hacia que fuese una cuestión olímpica.
― ¿Oye sabes los rumores de la pareja Ichinose? – Kiryuu Aika comentaba en voz baja mientras que Murayama mostraba interés –. Dicen que estaban metidos en una situación comprometida.
― ¿En serio? ― Contesto la castaña mientras sonría levemente –. Pero si eran buenas personas.
― Tal vez era una fachada – Aika comentó aún más bajo evitando que los demás escucharan –. Según dicen se trata de esa pandilla que esta dominando los barrios bajos.
― Ellos están metidos en todo – Kaori levemente se dio la vuelta –. Escuche que incluso han tomado chicas de nuestra escuela para divertirse.
― Si… si, aunque nada confirmado ―La miembro no oficial del trio pervertido asintió ― . Tal vez esos ancianos les lavaban el dinero… o algo peor.
Ken siguió la conversación con detalle, esa era una información que indudablemente le servía, apretó la mandíbula disimulando su furia, que a medida de que avanzaba la conversación más crecía, lógicamente los comentarios de ambas chicas estaban salidos de lugar, pero como profesor que era no debía de decir nada en absoluto, ya que originalmente no estaba escuchando, pero la que paró todo eso fue la persona más inesperada.
― ¡ESAS SON MENTIRAS! – Sorpresivamente Yui Katase golpeo con fuerza su escritorio ― ¡LOS ICHINOSE ERAN BUENAS PERSONAS! ¡NO UNOS DELINCUENTES!
La atención de todo el salón se posó en la jovencita quien internamente estaba hecha una furia, lentamente sus lágrimas empezaron a brotar de sus ojos en señal reflejo de sus sentimientos, la vergüenza que sintieron tanto Kaori como Aika fue enorme.
― ¡YO LOS VÍ! – Yui sentía como sus fuerzas flaqueaban mientras seguía repitiendo la misma frase―. E-ese día… los vi.
Ken rápidamente abandonó el frente de la clase para tomar a Yui con gentileza, normalmente le dejaría la situación de la encargada de la salud, pero esto era algo que se le saldría de las manos a Asia Argento y sinceramente la jovencita se aferró al traje de Ken con fuerza.
―Ka-Kaneki-sensei… – el tono suplicante de voz en Katase era desgarrador ― ¿Verdad que ellos eran buenas personas?
―Sí, Katase-san – Ken sonaba sincero en sus palabras – .Ellos eran personas buenas y honestas – Cargándola entre sus brazos llamo la atención de alguien. –Jefa de Grupo, voy a llevar a Katase-san a la enfermería, por favor mantenga el orden
― ¡Si, Kaneki-sensei! – La jovencita se levantó de su asiento mientras acataba la orden del profesor de literatura
Ignorando los murmullos del salón, Ken procedió a llevar su delicada carga a la enfermería; era una lástima que no pudo obtener más información de la que necesitaba pero al menos haría escarmentar un poco a una de las dos indisciplinadas de su salón.
Evidentemente, Yui Katase no regreso debido al estado emocional por el que estaba pasando, Ken con sumo profesionalismo dio la delicada información mientras prosiguió con aprovechar el poco tiempo que tenía para dar un breve repaso, pero el ambiente dentro del salón estaba bastante tenso e incomodó, no como en ocasiones anteriores. La clase había terminado, la mirada escueta y la expresión de furia no pasó desapercibida para los alumnos, en especial de la actitud cortante que había tenido después de dejar a Yui en la enfermería.
―Pueden retirarse ―Dijo con desdén mientras casi todos los alumnos tragaron saliva, momentos después comenzaron a guardar sus cosas―. Excepto tu Aika. ―La mencionada trataba de disimular bien su nerviosismo, pero esa mirada punzante le dio escalofríos, ¿Qué es lo que querría el maestro? Que ella supiera ella no ha hecho nada grave, salvo el arrebato de Yui, pero finalmente fue algo que se le salió de las manos.
― ¿S-si? – La castaña trago levemente saliva ― ¿En qué le puedo ayudar?
En verdad que el maestro tenía una mirada sombría y un semblante tétrico dejándole muy sorprendida debido al comportamiento tan extraño que estaba mostrando el profesor en estos momentos. Levantándose de su asiento camino lentamente, acercándose a la puerta del salón, acto seguido procedió a cerrarla con seguro para poder está a solas con la miembro no oficial del trio pervertido
―Disculpa las molestias. Pero no pude evitar escuchar de parte de Katase-san, la interesante conversación en sostenían en mi clase, así que quiero escucharlo más detalladamente de tu boca ―La mirada del pelinegro era en si intimidante.
Obviamente Aika sabía que es lo que se refería pero no estaba segura si decirle algo al respecto de lo que le había preguntado, por lo que para zafarse de ello, se limitó a responder.
― ¿Sabe que esto puede ser considerado como acoso? – Aika dio un paso atrás esperando que su excusa funcionase.
La mirada de Ken lucía tranquila. Sin embargo producía una sensación extraña, como si algo muy horrible estuviera tramando, algo turbulento pero a la vez armonioso como si fuera el mar, un mar en calma aparente pero con corrientes peligrosas en su interior. La chica de anteojos al ver su mirada se estremeció tanto que sintió como se le comenzaban a poner los pelos de punta.
―Ser educado no es precisamente mi fuerte. ―Respondió el segador negro con su turbulenta mirada―. Pero dejémonos de rodeos, en verdad me gustaría que respondiera mis preguntas.
Aika comenzó a retroceder asustada dirigiéndose a la puerta para salir del salón, sin embargo Kaneki se anticipó a sus intenciones y bloqueo su salida, como señal de que comenzaba a perder la paciencia dio un golpe fuerte al pizarrón paralizando a la castaña en el acto.
―Los señores Ichinose fueron personas muy importantes para mí… ―La voz de Ken mostraba un tinte de tristeza ―. Así como lo fueron para Yui.
―Y-ya veo. ―respondió la chica de anteojos en cuestión. ―L-lamento lo que…
―Ahórratelo―. Le corto tajantemente mientras que la joven respingo intimidada ― Tienes información que es de mi interés y es necesaria para mi persona.
―S-sensei… n-no creo que sea bueno especular las cosas. Sólo hice un comentario y… ―Las palabras de la castaña murieron ante la mirada que Ken le estaba dando en esos momentos.
―Dime todo lo que sepas. ―Kaneki se acercaba más y más al espacio personal y vital de Aika sin apartar la vista de ella en ningún momento ―. Dímelo ahora.
Aika sentía que si no hacia lo que el maestro de literatura le estaba pidiendo en ese instante, seria violada, así que dejando de lado esos pensamientos comenzó a decirle todo lo que había platicado con Murayama, después de 10 minutos de interrogatorio Kaneki supo que al parecer los que le hicieron esto a los señores Ichinose fueron unos vándalos que suelen reunirse en las afueras del norte de la ciudad a altas horas de la noche en un bar conocido como el Four Roses, a unas cuantas calles de las zona roja de Kuoh.
Una vez que Aika le contara todo pasaron unos minutos de silencio. Aquello le estremeció por completo. Cerró y frotó sus ojos por unos segundos. Debía de haber visto mal. Sí. Esa mirada tan fría y carente de emoción alguna no podía provenir de su sensei. Juraría que esta era otra persona.
―Es todo lo que se ¡Lo juro! ―Kaneki no respondía―. Bu-bueno, si no hay algún inconveniente, entonces me voy. ―Le dijo al maestro quien tenía su mirada posada en un punto desconocido, pero antes de que Aika se marchara la tomo bruscamente del brazo.
―Una cosa más. ―Aika observo la mirada carente de emociones de Ken― ¿A dónde queda ese bar?
Él no había pensado. La oportunidad única que le había llegado en bandeja de plata de llegar hasta ellos le hizo le nulifico el juicio. Él en realidad no pensó en todo lo que causaría con su fría y absurda venganza. No, no podía pensar en ello cuando su mente sólo estaba llena de pensamientos perversos sobre cómo se vengaría brutalmente de cada uno de esos bastardos que habían matado a los señores Ichinose. Cualquiera en su situación hubiera estado así, habría hecho lo mismo, porque nadie es capaz de comprenderlo.
En ese momento de adrenalina no se puso a pensar seriamente las consecuencias, porque ya sentía estar cada vez más cerca de ellos, no ve cómo los demás terminan destruyéndose a sí mismos y a sus seres queridos, no, no se puso a pensar en lo solitaria que se sentía la valquiria y lo mucho que lo necesitaba a su lado, no se puso a pensar en la seguridad de sus amigos quienes estaban a merced de la Khaos Brigade sufriendo torturas inimaginables, sabiendo perfectamente que una vez que se convirtiera en demonio renegado las probabilidades de encontrarlos serian de cero.
Y es que en ese momento uno no piensa nada, la mente esta tan caliente cuando cometen esos actos fríos vengativos. No, nadie lo ve, ni siquiera él. No tendría idea del precio que conllevaría su irracional venganza, las pocas cosas que aún lo atan en este mundo que podría perder. Inconscientemente, el mismo sería igual, sería un asesino, un ser despreciable como todos ellos. Pero no sólo era despreciable por ser asesino, si no por su egoísmo, por arrastrar a las personas queridas para él a un destino trágico.
No, nada de eso le importaba en estos momentos, a él solo le interesaba el bar que se encontraba frente suyo. Un bar de mala muerte, alojado en lo más recóndito y peligroso del distrito gris de Kuoh, donde gente de la peor calaña venia cada día a beber ahí, de las veces que ese bar había sido el blanco de las investigaciones policiacas debido a las peleas brutales y las tragedias que ocurrían, cosa que por alguna extraña razón aún seguía operando.
No teniendo en mente otra cosa salvo a lo que venía a hacer, entro al establecimiento sin rechistar. La música se escuchaba fuerte y los ebrios tenían cara de pocos amigos. Eran tipos fornidos y a simple vista podrías suponer que salieron de la cárcel, gente con la mirada vil y siniestra, era como si hubiese entrado al abismo profundo y pútrido de lo más bajo de la sociedad.
El bar estaba como siempre con mucha gente, rápidamente decidió poner a trabajar su sentido del olfato intentando buscar la más mínima esencia del olor de la sangre de Takeo en el lugar, mirando a todos los ebrios del bar. Sabiendo perfectamente de que no encontraría nada se aproximó a la barra a paso lento llamando la atención del tabernero.
—Estoy buscando a la banda que se hace llamar "los Karasu"
Supo cómo se llamaba la banda de los ladrones gracias a los contactos que tenía en la CCG además de la descripción que le dio Aika claro estaba. El cantinero no dijo nada, se le quedo observando a los ojos como si estuviera hablando con un tipo que venía a delirar y a decir muchas estupideces. Ni si quiera se dignó a prestarle atención pues continuaba limpiando el tarro de cerveza.
—No entiendo lo que dices, niño. ¿Porque no te largas con tu mami? —Kaneki se irrito, esa respuesta le pareció de lo más insolente y tenía un humor de perros, prácticamente tenía ganas de colgar al tipo de las piernas sin embargo sopeso sus opciones, sabía que trabajaba de incognito y no podía cometer el error de llamar la atención, pues habían pasado dos días en los que Sona no sabía prácticamente nada de él. Así que respiro profundo y de su portafolio saco un fajo de billetes, al parecer aún tenía algo de fondos después de haber vaciado los ahorros que la tenía como Haise. En ese momento solo le quedaba hacer la opción más fiable.
—Creo que no me hice entender —El tipo observaba con burla la cantidad de dinero, después lanzo al suelo el fajo de billetes haciendo irritar más a Ken—. Lo que quiero es que te largues antes de que te quebremos niño, ¿Me entiendes ahora imbécil?
¿Acaso fue una amenaza o algún tipo de discurso intimidante? Daba igual si lo era, esto había colmado su paciencia, así que pacientemente recogió el fajo del suelo y lo guardo en su portafolio. El camarero seguía con su mirada de burla, sabiendo perfectamente de que se iría, sin embargo al tipo no le convenía ponerse violento, porque le volaría los sesos con su escopeta.
—Creo que este tipo es un pendejo —Los clientes que estaban alrededor de la barra comenzaron a reírse.
—Al parecer yo soy el único que no se hizo entender —Espetó con de forma estoica, imitando a la perfección el gesto de Arima Kishou, lo cual daba mala espina, porque en cualquier momento parecía el infierno se desataría dentro del bar—. ¿Qué tal si te arranco esa mierda a la que tu llamas cabeza y se la mando a tu madre? Quizás así te reconocería, cosa que dudo mucho, brother.
— ¡No sabes con quienes te estás metiendo! ¡¿Quieres morir?! —Uno de los ebrios, al parecer el más agresivo de los que estaban en la barra, rompió un envase de vidrio, mientras se paraba de su asiento preparado para apuñalar a ken con el envase de vidrio roto,
—Vuelve a tu lugar —Le dijo observándolo con mucha indiferencia—. Estoy hablando con el cantinero, si valoras tu vida no te metas donde no te llaman.
Esa última frase fue la gota que derramo el vaso, al ser un tipo que había sido condenado por homicidio calificado y catalogado por su brutalidad cuando peleaba contra otros ebrios en el lugar este no dudo en mostrar sus perversas intensiones y se dirigió rápidamente hacia el ex investigador para privarlo de la vida o cuando menos dejarle el rostro desfigurado.
—Hijo de… UGH –El enfurecido malviviente sintió como le faltaba el aire
Cuando bajó la mirada, observó con asombro como el chico había aparecido frente a él y le enterró un doloroso golpe al abdomen que logró dejarle sin aire.
—Realmente eres una molestia… —Espeto con desprecio mientras sostenía al corpulento tipo tomándolo por el cuello y elevándolo en los aires sin dificultad. –Considero que soy alguien de carácter pacífico y de pocas palabras, evitando a toda costa meterme en problemas…
—Su-suéltame… —Pidió el agresivo bebedor en un hilo de voz
Apretó los ojos ante la falta de oxígeno, sintiendo como incluso la saliva comenzaba a escaparse de la comisura de sus labios. Intento de quitarse la mano que rodeaba todo su cuello, pero era imposible, el ex investigador antropófago tenía un amarre de acero y ni con todas las fuerzas de sus dos manos lograba zafar ni un dedo. Todos los miembros del bar estaban estupefactos y aterrados, no podían creer que ese joven tuviera una fuerza tremenda y sobre todo que este sometiendo al más agresivo y corpulento de todos los del bar como si nada, era como si él fuese una especie de monstruo o demonio. ¡Podían jurar que el tipo pesaba el doble de ken!
—Pero, si hay algo que más odio en este mundo, es encontrar a gente tan estúpida e insolente como ustedes—. Siseó con la mandíbula apretada.
Sin ningún decoro arrojo al tipo hacia la barra de bebidas, destrozando los licores que estaban en el mostrador de exhibiciones, regando el alcohol por todos lados. Respiraba agitadamente, con los brazos y piernas abiertos de par en par, incapaz de abrir los ojos, podría asegurar que todos los huesos de su cuerpo fueron rotos debido a la fuerza con la que había sido arrojado hace unos instantes.
El cantinero temeroso por lo que acababa de presenciar, abrió discretamente el compartimiento donde se hallaba resguardada su fiel y poderosa arma de fuego, sacándola en el acto listo para volarle los sesos al tipo.
Mientras el agresivo bebedor se hallaba postrado, Ken observaba al cantinero con una expresión tranquila, bajando los brazos, detallando el alboroto que había armado. Un poco más y casi hacia una carnicería en el bar, sin embargo noto que el vendedor de bebidas alcohólicas le apuntaba con su escopeta.
—Pero que sorpresa, no imaginaba que tuvieras un arma de fuego. —El joven reparo en los detalles de dicha arma, tenía buena pinta debía admitirlo, así que después de interrogarlo, planeo robársela pasa usarla como su espada de justicia a lo largo de la pequeña cruzada que estaba haciendo. — Adelante, dispárame, sea hombre.
— ¡Lárgate de aquí! —Ordeno preparando el cartucho de la recamara—. ¡Si no lo haces en este instante hare que tu cabeza reviente en pedazos!
—Te lo volveré a repetir, dispara – Ken tranquilamente guardo sus anteojos para mostrar la mirada fría que había en sus ojos.
Sin pensarlo dos veces apretó el gatillo, el proyectil se había escuchado a varias cuadras de la rotonda. El cantinero creyó que veria una horripilante mezcla de sesos y arterias desparramadas en el piso, sin embargo lo que vio fue algo distinto.
—N-no puede ser, ¡ES IMPOSIBLE! —Retrocedió presa del pánico, sobre todo al observar como la bala de 7,62 mm estaba hecha pedazos en su frente, sin embargo al contemplar el horripilante Kakugan del ex investigador, supo de la clase de criatura que había llegado al lugar.
—U-UN Ghoul —Todos los ebrios salieron huyendo despavoridos del establecimiento de mala muerte — ¡LARGUEMONOS DE UNA JODIDA VEZ!
Muchos rumores corrían en los barrios bajos y zonas de dudosa reputación sobre una especie de monstruo que cazaba hombres para subsistir, lógicamente todo eso era tratado como una leyenda urbana; pero muchos de los presentes daban por sentado a toda esa palabrería y el que un ghoul haya venido significaba que estaba cazando, después de todo no eran tan tontos como para convertirse en la cena.
—Grave error –Fríamente exclamó Ken con cierta molestia en el rostro.
—Por fa-fa-favor, no me m-ma-mates —Suplico el cantinero, recibiendo una mirada cargada de odio por parte del maestro.
—Es la última vez que lo preguntare de forma amable. —Se aproximó hasta la barra donde yacía el cantinero quien temblaba de miedo por temor a ser asesinado—. ¿Dónde encuentro a los que se hacen llamar los Karasu? – Cuestionó, y el sujeto retrocedió completamente asustado. — ¿Lo sabes? —Achicó la mirada, y el tipo titubeó algo sin alcanzar a decir nada.
—N-no te gustara ver a Jin Satou —Tartamudeaba el vendedor de alcohol, visiblemente consternado por la forma tan siniestra que lo miraba el ex investigador—.S-su padre tiene muchas influencias, no te conviene meterte con él.
—Con que se llama Jin —Le contesto con la fría voz que tanto le caracterizaba, provocando un repelús bastante desagradable en el hombre—. ¿Qué más sabes de ese tipo?
El joven ghoul se tronó uno de sus dedos mientras una sonrisa de triunfo adornaba su rostro, el hombre le miro asustado a sabiendas de que lo que ocurriría en ese lugar le dejaría un amargo sabor de boca.
Notas de Aeretr:
Bueno otro capitulo de este trabajo colaborativo con Bellzador, nos adentramos un poco mas en este mini arco de la historia, esperando que sea de su agrado.
Sin mas que agregar los esperamos en la proxima actualización.
[Hiroyuki Sawano: Vers (Piano versión)] Voz de Rossweisse
Siempre cargaste con todo en tus hombros, nunca permitiste que me acercara a tí…
Mirando desde la distancia que lentamente se alargaba más y más… Separándonos e hiriéndonos…
Lo doloroso era que a cada paso te acercabas a aquel abismo que tú mismo conocías…
Y simplemente me quedé allí observando como quebrabas tu corazón…
Oblivion Re: Revenge
