Traducción autorizada por just-an-artist-pl


Este no es un capítulo muy largo (usualmente intento escribir 4000 palabras) pero este tiene alrededor se 3100 palabras. Era más largo pero no pude terminarlo porque a) estoy súper cansada y aquí son casi la 1 a.m. b) la otra parte no encaja realmente en este capítulo. ¡Aun así espero disfruten este capítulo! :)


Parte 6. Almuerzo

Blaine se sentía horrible. De verdad horrible. No únicamente porque Kurt lo engañó sino que lo trató como basura. Nunca en su vida Blaine trató a una persona de mala manera porque no quería que la gente lo tratara mal. Siempre era agradable, calmado o no decía nada y se tragaba todas las cosas que estaba por decir.

Y cuando cerró la puerta y corrió a su habitación, estaba igualmente furioso consigo mismo y furioso con Kurt. Bueno, quizás no tanto ya que no fue él quien lo engañó. Esperó dos años, dos años completos en los que no hizo nada más que observarlo, soñar con él y desear que un ser humano tan hermoso pudiera amarlo.

Todo lo que quería hacer era avanzar, superar esto y por fin volver a sentir. En algún lugar, en lo profundo de sí, incluso quería su vieja vida de vuelta y olvidar. Pero la cuestión era que, no estaba superando a Kurt Hummel. No había manera en que Blaine alguna vez olvidara esas dulces notas que Kurt le dejaba. La manera en que gentilmente encontró el camino al corazón de Blaine, ganó su confianza. La manera en que no se quejó cuando Blaine falló en el primer beso y dijo simplemente que lo intentara otra vez y consideró ese el primer beso.

La manera en que lo hacía sentir especial, amado y seguro. La manera en que compartieron la primera vez juntos. Enamorados, gentil y sin ninguna prisa. Blaine nunca olvidaría como Kurt entró a su vida y se convirtió en su sol personal. Su amor, su todo. Incluso si fue falso, incluso si fue engañado, todo eso se sentía real y él nuca, nunca olvidaría todo esto.

Odiaba ese hecho.


Cuatro días antes de las vacaciones de Navidad y Blaine pensó seriamente en no ir a la escuela en absoluto. Por primera vez en su vida consideró de verdad no ir a la escuela simplemente porque no quería. Pero le encantaba aprender, le encantaba hacer tarea y concentrarse en ella. Ahora su vida escolar estaba regida por 'cómo escapar de Kurt Hummel'. Aparte que la idea de tener que intentarlo lo enfermaba. Sin embargo, entró al edificio y sonrió cuando sus ojos encontraron a Mercedes.

Anoche tuvo un sueño erótico. Un locamente candente sueño erótico y lo hizo gemir cuando despertó. Extrañaría el sexo demasiado pero ¿imaginar que nunca volvería a tener sexo con Kurt? Nop. Eso no era nada con lo que su mente pudiera salir y, para ser honesto, eso debería ser lo último en su mente. Lo era, solamente que este sueño le había hecho darse cuenta que eso también se había ido. Y a él le encantaba el sexo. Adoraba simplemente sentir la piel de Kurt y sentirlo dentro de su cuerpo o sentirlo alrededor de su pene. Sip, Blaine Anderson definitivamente extrañaría el sexo con Kurt Hummel.

―Parece que no has dormido otra vez.

―Ugh, simplemente una pesadilla ―mintió cuando le preguntó y juntos caminaron a la taquilla de ella, intentando no ser empujado por algún loco chico que corría por el pasillo con espíritu navideño.

―Bueno, las vacaciones de Navidad están cerca, entonces podrás dormir. Con el tiempo los milagros suceden, ¿cierto? ―Ella abrió la taquilla y hurgó en ella.

―Sería un milagro si pudiera simplemente olvidar ―murmuró Blaine y sacó el teléfono, viendo un nuevo mensaje de Kurt pero lo ignoró. En realidad no estaba de humor para eso.

―Se necesita tiempo ―dijo y sonrió a Blaine, dándole una cajita.

―¿Qué es esto?

―Galletas.

Mercedes estaba sonriendo orgullosamente pero Blaine únicamente recordaba una cosa. Las galletas de Kurt eran asombrosas y eso lo llevó de vuelta a cuando las hornearon juntos y él no podía dejar de comerlas. Comió tanto que se sintió enfermo y su ex besó su barriguita y le hablaba infantilmente. Ugh... genial, más dolor.

―Gracias ―dijo y empujó la caja dentro de la mochila. Caminaron a su taquilla, Mercedes se quejó sobre que su familia se estaba volviendo loca por Navidad.

―Mi papá es tan molesto. Cada año es el mismo drama con él. Me lleva de tienda en tienda para encontrar algo para mi mamá y lo que sea que yo diga no es suficiente.

Blaine rió un poco mientras abría la taquilla. Navidad, sí. Ya tenía un regalo para Kurt y era bastante difícil para él ya que no tenía ni absoluta idea sobre moda. Por eso lo escuchaba cuando hablaba de sus nuevos zapatos favoritos, o bufanda o abrigo o lo que fuera. El invierno era la estación favorita de él ya que podía vestirse demasiado y Blaine terminó preguntándole a su madre lo que Kurt quería exactamente.

Ahora tenía un hermoso abrigo de algún diseñador y no tenía ni idea de qué hacer con él. Había sido costoso y era demasiado grande para que él lo usara. Quizás podría simplemente ponerlo en Ebay.

―¡Anderson! ―oyó a alguien gritando su nombre y no fue Kurt ni Scott. Cuando vio tras Mercedes ahí estaba Puck, caminando rápido había ellos y luciendo... ¿preocupado? Blaine cerró la taquilla, empujando las gafas sobre su nariz y dándole al alto chico una mirada inquisitiva.

―¿Es verdad? ¿Terminaste con Kurt?

Blaine suspiró, casi rodó los ojos y Mercedes habló―: Puck, ese no es tu asunto.

―Bueno, ¡lo es! ―dijo, casi sonando como si no pudiera creerlo. Casi como si no quisiera que fuera verdad. Ni siquera era algo en lo que ceder. Puck siempre había sido partidario de él y Kurt. Alguno podría decir que era un fan.

―Kurt es mi hermano y es tan miserable ya que no tiene idea de lo que hizo.

Blaine resopló una risa, ya ni siquiera importandole porque esto se estaba volviendo realmente ridículo. De todas las personas Puck era probablemente el que sabía exactamente lo que Kurt estaba haciendo. Tal vez incluso fue quien sugirió ridiculizar a Blaine por meses. Quizás estaba equivocado pero en este punto ya no le importaba. Todo lo que quería era que el dolor se fuera.

―Entonces puedes decirle a tu hermano que vaya con su otro novio. O novios, ni siquiera me importa.

Puck se quedó viendo a Blaine con la misma mirada que Kurt le había dado. Sorprendido y confuso. La boca se le movía pero no salía nada y luego vio a Mercedes esperando algo, un asentimiento o algo. Ella simplemente se encogió de hombros dándole a Puck una mirada inquisitiva en respuesta.

―Kurt no te está engañando. Eso es imposible.

―¿Imposible, huh?

Intentando tragarse el enojo, intentando recomponerse falló y le mostró a Puck la fotografía que le llegó hace unas semanas. El por qué estaba todavía en su teléfono era un secreto hasta para Blaine, así que hizo una nota mental de borrarla.

―Vamos, Blaine ―dijo Mercedes y él no pudo estar más de acuerdo.


Dos días antes de las vacaciones de Navidad y Blaine todavía no se sentía mejor. Borró la fotografía y pensó que eso ayudaría. Lo ayudó y estaba cansado de sentirse tan desconsolado y solitario, y tan... estúpido. Blaine todavía estaba esperando el momento para derrumbarse y llorar mientras su corazón se rompía en muchos pedazos, cortándole el alma. Ese momento nunca llegó, no luego de semanas. Una vez había leído que llorar ayudaba, que dejar salir todo ayudaba pero por alguna razón él no se sentía de esa manera. O quizás simplemente no era de esas personas. Tal vez él era una de esas personas que se mantenían a sí mismos.

―Cielo, no estás comiendo nada ―dijo su madre cuya voz lo trajo de a vuelta a la realidad. Se dio cuenta de su plato, levantó la vista y la vio a ella.

―Lo siento... es sólo que estaba pensando.

Ella asintió, poniendo el plato de lado y mirando fijo a su hijo, probablemente cansada de que él intentara evitarla. Eso es lo que había estado haciendo desde que rompió con Kurt. Evadir el tema de Kurt por completo y utilizar la excusa de que debía estudiar demasiado y necesitaba tiempo para sí. Eso se acabó, lo sabía.

―¿Me dirías que pasa?

Sus hombros cayeron, un suspiro salió de sus labios y la mirada estaba viendo a sus manos sobre el regazo.

―Kurt me engañó.

―Kurt... ¿qué?

Sí, incluso su madre no lo creía. Nadie lo creía, ni siquiera el mismo Kurt. Pero tuvo esa fotografía, tuvo la evidencia. Que todo mundo estuviera sorprendido y confuso, lo entendía. Pero por qué Kurt reaccionó de esa manera, bueno, ¿se puede deletrear mentiroso?

―¿Él te lo contó?

―No. Me llegó una foto de él y un chico besándose. Y este chico es nuevo en McKinley. Ya estábamos juntos cuando lo conoció.

Su madre estaba en silencio, únicamente mirando fijo a su hijo y lo hizo sentir incómodo. Había algo en esa mirada, algo que él nunca había visto en esos ojos. ¿Era incredulidad? ¿Era decepción? Él no estaba seguro y se movió en su asiento.

―¿Una fotografía?

―Sí.

―¿Se la enseñaste a Kurt?

―¿Por qué debería? Él ya sabe lo que hizo.

Meredith suspiró y... ¿rodó la mirada? ¿Qué le pasaba a su madre?

―Lo sé, puede que no esté tan familiarizada con todo esto de internet pero... quizás, ¿es falsa?

¿Falsa? ¿Es decir, con Photoshop?

―¿Por qué alguien haría eso?

―Te diré la razón, cielo. Los celos son peligrosos, probablemente lo sabes. Pero ¿sabes qué es peligroso también? La gente que sabe qué hacer para que rompas con Kurt.

Blaine estaba completamente confundido.

―Lo que tienes con Kurt... es especial, de verdad. Nunca he visto algo así entre dos personas. Y me siento tan feliz y tan orgullosa de que se tengan el uno al otro. Pero tú sigues siendo tú e igualmente Kurt. Y ver algo como esto, que él bese a otro, es tu razón para escapar. Y ¿sabes por qué? Porque todavía sientes que no eres suficiente para él.

Eso... era verdad, tenía que admitírselo. Pero confiaba en Kurt, confiaba en que lo amaba por quien era. Sin importar cuán nerd era, Kurt siempre lo amaría. Siempre porque era tan fácil imaginar estar con Kurt por el resto de su vida.

―Algunas personas son crueles, Blaine. Algunas personas hacen cosas tan terribles. Y estoy más que segura de que Kurt no te engañó.

Si era completamente honesto consigo mismo, tampoco lo creía. Había demasiadas cosas de las que estaba seguro, pero lo que él y Kurt habían creado juntos, un vínculo de amor, comprensión y apoyo era además algo de lo que estaba seguro. Aunque, lo que era realmente difícil para Blaine era ver la diferencia sobre lo que deseaba estar seguro y de lo que en realidad estaba seguro.

―Mamá, gracias, de verdad... pero no puedo evitarlo. Simplemente duele y... quiero que pare, ¿de acuerdo?

―Lo sé, cariño. Lo siento, quizás me equivoco pero tengo el presentimiento de que eso no puede ser verdad. Kurt no es así.

―No lo sé mamá. Es sólo que... cuando pienso en el tiempo antes de conocernos y como ni siquiera me hablaba... como estaba seguro que alguien como Kurt nunca podía amarme... esta fotografía simplemente me llevó a ese entonces. Cuando yo era el perdedor y él la brillante estrella de nuestra escuela.

Meredith suspiró, dándole su sonrisa materna y corriendo los dedos a través de los rizos.

―No eres un perdedor, Blaine. Eres especial, justo como cualquier otra persona lo es y mereces amor. Kurt te ama, puedo verlo. A él le basta con pensar en ti para estar literalmente brillando de pies a cabeza.

Blaine se encogió de hombros, deseando que simplemente dejara de importarle. Porque cuando ya no le importara, no sentiría nada en absoluto.


El último día de escuela y Blaine no estaba seguro de cómo se sentía. Estos pasillos estaban repletos de recuerdos con Kurt, pero lo más importante es que estaba caminando por ellos y siempre había la posibilidad de toparse con él. Evitarlo en clases era mucho más fácil ya que nunca perturbaba a Blaine cuando estaba leyendo algo relacionado con la escuela.

Además el último día de clases significaba quedarse en casa y no era tan fácil recostarse en la cama donde pasaste tantas horas con tu ex. Donde lo besaste y tuvieron sexo. Esa cama que siempre olía a Kurt y arrullaba a Blaine para dormir. Ahora esa cama era tan sólo un lugar en el que no quería pensar, además que no podía frenar los recuerdos que le venían.

Y lo peor era que, todo mundo estaba de humor navideño, incluso los docentes. Es por eso que estaban más perezosos que productivos durante las clases. Lo que era molesto y lo inquietaba. Afortunadamente tenía un libro consigo y simplemente lo leía cuando sus amigos no le hablaban. Kurt no estaba en clases, claro que se dio cuenta. Ni siquiera lo había visto caminar por los pasillos y por un segundo estuvo preocupado cuando ni siquiera estaba con Puck.

Quizás Kurt tenía algo que hacer ya que era popular y querido por tantas personas. Como fuera, ya no era asunto suyo.

La hora del almuerzo por fin llegó y Blaine suspiró seriamente considerando simplemente no almorzar y dar una caminata. Hacía frío, había nieve por todas partes y podía disfrutarlo por un rato. Es por eso que fue al comedor y quería decirles a Mercedes que no tenía apetito y que necesitaba dar una caminata. Ya estaba casi en la mesa donde se sentaron sus amigos, junto con otras personas del club Glee cuando oyó la puerta abrirse de golpe y golpear la pared.

Seguido de jadeos, alguien se quejaba y cuando dio la vuelta notó a Kurt, arrastrando a Scott tras él y luciendo furioso. De verdad furioso. Nunca había visto a Kurt tan fuera de control y tan enojado por algo, y con un simple vistazo al rostro, lleno de furia y se quedó quieto, sin poder moverse.

Mercedes a su lado jadeo, Puck estaba justo tras Kurt y Scott, luciendo casi igual de furioso.

―¡Déjame en paz! ―Scott protestó, pero Kurt no lo soltó. Se detuvo, a pulgadas de Blaine y le dio una mirada. Una esperanzadora mirada, tierna y suplicante y luego los ojos verde-azules estuvieron de nuevo sobre Scott - Puck justo atrás de él para que no pudiera escapar.

―Dile lo que hiciste ―siseó Kurt.

―No hice-

Puck le dio un golpe en la nunca y Scott maldijo en voz baja.

―¡Dile lo que hiciste y discúlpate! ―siseó Kurt otra vez y agarró el cuello de la ropa de Scott, lo acercó y el otro rodó los ojos. Blaine no entendía nada.

―No es mi culpa si él cree todo lo que ve.

―Díselo de una puta vez ―habló Puck, ni siquiera intentando esconder el peligroso tono de su voz.

―Bien, como sea ―Scott dijo y Kurt lo soltó, esperando que lo dijera mientras todas las miradas estaban centradas en ellos. Literalmente todas las miradas pero por primera vez Blaine las ignoró. Simplemente estaba ahí de pie, observando, esperando.

―La fotografía que te envié era falsa, ¿de acuerdo? Era falsa y pensaste que era real ―Scott dijo, una sonrisita de satisfacción en los labios y entonces Puck le pateó el trasero.

―¡Discúlpate!

―Sí, lo siento. ¿Puedo irme?

Blaine no oyó ninguna palabra más. Simplemente miró a Kurt empujar a Scott, siseándole algo y el otro chico se fue, acobardado cuando Puck lo amenazó con el puño pero no hizo nada más. Entonces, todas las miradas estuvieron de vuelta en ellos, el silencio llenó el lugar.

¿Falsa? Eso hizo eco en los oídos de Blaine. ¿La fotografía era falsa? ¿Esto era verdad? ¿De verdad Kurt estaba enamorado de él y no lo engañaba? Las miradas se encontraron y Blaine lo vio. La chispita que no había sido capaz de ver en las pasadas semanas debido al dolor, toda la furia y tristeza que había sentido. Vio la confianza en los ojos de Kurt, la sintió dentro de sí y cuando la cálida mano del castaño tomó la de Blaine, por fin pudo pensar otra vez.

―Blaine, juro que no te engañé.

―¿Fue... era falsa?

―Lo era. De verdad, era falsa ―Kurt habló, desesperadamente intentando convencer a Blaine frente a todas esas personas. Por lo que tomó ambas manos entre las suyas―. Lo juro, no te engañé. Nunca lo haría.

La intensidad en los ojos era casi alucinante. Eran de un verde tan profundo, brillando justo en los ojos de Blaine, alcanzando la visión, el alma y gritando el amor que Kurt tenía por él. ¿Era vedad? ¿Esto fue simplemente una jodida idea de Scott... para separarlos? ¿Kurt de verdad, honestamente, desde el fondo de su corazón estaba enamorado de él? Blaine no vio razón para dudarlo.

―Es verdad, Blaine. Scott usó una fotografía de Kurt que encontró en internet y creó un montaje ―dijo Puck y Blaine escuchó a Mercedes boquiabierta 'Lo sabía'. Interiorizo todo esto, la cabeza haciendo eco a las palabras, no lo engaño, él no lo engaño y entonces volvió la mirada a su... novio. Sí, quería que fuera su novio porque no había manera de superar a Kurt Hummel. Nunca quería superarlo.

―Lamento que-

Estar juntos significaba llegar a conocerse. Saber lo que la mirada de la pareja significaba y literalmente ver cómo se sentía cuando no podían describirlo. Kurt aprendió a leer el rostro de Blaine, la mirada y entendía lo que estaba diciendo, incluso aunque él no estuviera seguro de cómo decirlo.

Ese momento cuando Kurt negó con la cabeza, sonrió, y con gentileza tomó la cabeza de Blaine en sus manos y lo besó cuidadosamente, ese fue un gran momento. Sí, Blaine le creía, veía la verdad en esos amados ojos.

―Por fin ―gruñó Puck y cuando Kurt retrocedió el otro chico no lo soltó. Lo atrajo para darle otro beso y estaba casi seguro de oír a algunas personas animar.


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