Capitulo VI

"Una vida juntos no es como uno lo planea"

Otros tres días habían pasado y ambos guerreros entrenaban en el bosque, ambos con espadas de sable en sus manos se atacaban mutuamente, mostraban sus experiencias, sus movimientos, sus fuerzas y el sonido del choque de las espadas era único, para Athena la mejor batalla en que haya estado.

— ¡Vamos, Athena! Puedes hacerlo mejor que eso. –le gritaba Kyo mientras golpeaba con fuerza su espada contra la de ella.

— ¡Si! –respondió ella mientras le devolvía los golpes con mas fuerza.

Asi siguieron por largo rato hasta que ella con una maniobra le da una patada a la rodilla del castaño para que flaquee y asi fue que Kyo tambaleo y cayo al suelo, con rapidez tenia a Athena apuntándole con su espada y con una sonrisa ganadora.

—Bien, me venciste con un viejo truco, pero no esperes que Orochi no lo toma en cuenta. –le decía el castaño mientras se levantaba.

—Estoy mejorando ¿No crees? –pregunto la chica entusiasmada.

—Aun te falta mucho por aprender, Athena. –le respondió el con una arrogante sonrisa.

—Bien, ¿Qué haremos ahora? –volvió a preguntar la chica ansiosa, quería saber mas. Kyo pareció pensarlo y sonrió

— ¿Quieres conocer un lugar?

En pocos minutos llegaron a una hermosa cascada, el paisaje era hermoso, el verde del pasto, las rocas y las aguas parecían mágicas al caer.

—Vaya... –dijo Athena sorprendida por el lugar cuando Kyo comenzó a sacarse la ropa, cosa que incomodo a la joven. —oye ¿Qué haces?

—Refrescarme. –respondió el como si nada mientras se metía al agua como dios lo trajo al mundo y nadaba, Athena se dio vuelta ruborizada y cerrando sus ojos. — ¡Ven!

—No es gracioso, Kyo.

— ¿Qué tiene de malo? –cuestiono inocentemente sin entender.

— ¿Enserio me lo preguntas? ¡Vas a casarte! –exclamo ella con enfado.

—Esta bien, esta bien. –hablo Kyo como si lo comprendiera. —Ayúdame a salir para que sigamos entrenando. –estiro su brazo para que ella tomara de su mano, Athena se dio vuelta lentamente yendo hacia la orilla y aun sonrojada tomo la mano del castaño para ayudarlo cuando de pronto este la jalo hacia el agua junto con el.

— ¡Oye! ¡¿Qué te pasa?! –grito histérica mientras nadaba y respiraba profundo. Kyo comenzó a reírse a carcajadas ante la enfurecida Athena.

—Vamos, no fue para tanto. –respondió aun riendo.

—Idiota. –musito ella mientras nadaba hacia una de las rocas de la cascada y se sentaba en ella, estaba completamente mojada y aun refunfuñaba.

— ¿Sabes? Eres una mujer muy dura. –lo escucho decir Athena.

—Y tu un irrespetuoso para ser el futuro líder de tu clan. –hablo ella mirándolo con enojo.

—Lo se, lo lamento. –se disculpo el reconociendo su error. —Yo siento haberle faltado el respeto señorita.

—Aunque sea guerrera no te da derecho Kyo, piensa en mi reputación si alguien nos ve en este lugar. –le explico ella serenándose, no era la primera vez que alguien se propasaba con ella confundiéndola con una cualquiera ya que algunas guerreras para todos eran mujeres que no le importaban el que dirán y no se preocupaban por conservar su dignidad al acostarse con guerreros por placer o por diversión, pero Athena era distinta, para ella su dignidad era lo mas preciado que tenia y que la diferenciaba de las demás, además tenia presente los valores que les enseño su padre, el deseaba que algún día su princesa se casara con el hombre que la hiciera feliz y la mereciera, Athena sabia que eso no sucedería pero tampoco iba a ensuciar su memoria ni el apellido Magno que su padre le había heredado. —Mejor vámonos. –pido ella, este asintió sin problemas yendo hacia a la orilla.

La noche llego y Kyo acostado en su cama meditaba, pensaba en lo sucedido esa tarde, Athena había actuado de una extraña, su enojo, no parecía una guerrera normal como las que conocía, actuó mas como una doncella preocupada por su honra pero lo que no podía sacarse de su cabeza era ese rubor en sus mejillas, esos ojos lilas que brillaban con los rayos del sol y su cabello lila mojado, sus labios... Kyo se sentó rápido en la cama tratando de descifrar lo que estaba comenzando a sentir. ¿Amor? No, no podía el estaba comprometido y sus padres jamás aprobarían que se casara con una guerrera y mas aun a una extranjera, era la costumbre del Clan, el debía casarse con una doncella del linaje japonés y asi debía ser pero no podía controlar ese sentimiento, simplemente no podía.

Al otro día en el mismo lugar del bosque, el solo sentado la veía entrenar con el sable apuntándolo de un lado a otro con movimientos fuertes cuando ella paro en seco y se acerco a su maestro sin entender.

—Kyo ¿Debo seguir entrenando sola?

El sonrió dulcemente indicándole que se siente a su lado. Ella obedeció aun sin entender.

—Hoy haremos algo diferente. Cierra tus ojos. –pidió.

Athena parpadeo confusa pero aun asi obedeció a su maestro. Kyo suspiro sin dejar de admirarla, era hermosa pero lo que mas le gustaba de ella era esa forma tan misteriosa que guardaba ella, quería sentir sus labios para saber si lo que sentía era cierto, poco a poco fue acercado su rostro muy junto a la de ella para besarla, sentir su calidez, su sabor, su todo sin pensar en las consecuencias y cuando estaba a punto de hacerlo.

—Kusanagi-chan. –lo interrumpió uno de sus amigos llegando hacia el y dándose cuenta de lo que sucedía, Athena abrió sus ojos para ver de quien se trataba mientras que Kyo gruñía.

— ¿Qué quieres Yabuki? –pregunto el castaño.

—Su madre lo llama, su prometida lo esta esperando en la mansión. –le comunico.

—Luego iré.

—No Kyo, ve no te preocupes por mí. –le aseguro Athena con una sonrisa.

—Soy Shingo Yabuki, señorita. –se presento el chico sonriente. — ¿Y usted es? –pregunto con interés, le llamaba la atención la chica.

—Athena Magno. –se presento Athena amablemente.

—Mi alumna. –termino diciendo Kyo.

— ¿Cómo...?

—En el camino te explico Yabuki, vámonos. –le ordeno el castaño antes de marcharse vio a la guerrera por ultima vez.

Otra noche llego y Kyo sentado en frente de su escritorio pensaba una vez mas en Athena, en su responsabilidad como futuro líder de su clan, en su deber en desposar a la Princesa Kushinada, todo eso lo tenia cansado, no sabia que hacer, si tan solo el no se hubiera involucrado sentimentalmente por la guerrera esta lucha contra si mismo no estaría surgiendo.

—Kusanagi-chan. ¿Me esta escuchando? –escucho la voz de Shingo quien estaba enfrente de el con unos papeles en sus manos.

—Lo lamento Yabuki, mejor terminamos esto mas tarde...

—Estaba pensando en ella ¿No es asi maestro? –mas bien lo confirmo Yabuki algo enfadado, desde que la guerrera llego a la casa Kusanagi tiene a Kyo echo un tonto descuidando sus obligaciones.

—Asi es amigo, me enamore de ella. –le confeso una vez mas Kyo levantándose del sillón. —¿Y sabes cual es lo peor? El no saber si ella también siente lo mismo.

— ¿Lo peor no seria que pensarían sus padres al respecto, maestro? –le recordó esa parte Shingo y el Kusanagi comenzó a caminar de un lado a otro.

—Ellos jamás lo aceptarían, principalmente mi madre con lo tradicional que es y mi padre me desheredaría sin dudarlo y me despojaría del Clan. –contesto con tristeza deteniéndose, Yabuki se acerco a el y coloco una mano en el hombro de su maestro.

—Si usted realmente la quiere no lo dude. ¡Vaya por ella! No vaya ser que algún día se arrepienta. –sonrió al igual que Kyo. —Y por cierto, tengo una casa de campo a las afuera de la villa, es pequeña pero... –no termino de hablar cuando Kyo lo abrazo agradeciendo a su amigo.

—Se lo diré esta noche y le pediré que se case conmigo. –hablo entusiasmado el Kusanagi tomándolo de los hombros mientras le platicaba de sus planes y su vida con Athena.

—Le deseo mucha suerte amigo. –hablo Shingo feliz por el, por su mejor amigo.

—Gracias.

Detrás de la puerta de la biblioteca Shizuka no podía creer lo que acaba de escuchar. ¿Su hijo enamorada de una simple guerrera? ¡No! Jamás lo permitiría, su único hijo no iba a cometer ese error de dejarlo todo por una extranjera, no lo valía, no iba a dejar que cometiera barbaridad, se alejo de la puerta y fue directo a la cocina y llamo a una de las muchachas que la servían.

—Llama a la guerrera y dile que vaya inmediatamente a mi habitación. –ordeno la señora y la chica asintió sin entender el enojo de la señora que le costaba disimular.

Luego de unos minutos Shizuka escucho que tocaban su puerta.

—Señora Kusanagi, soy Athena Magno. –escucho la voz de la guerra detrás de la puerta.

—Pasa querida. –le respondió secamente y fingiendo una sonrisa cuando entro.

—Una de las muchachas me dijo que usted me mando a...

— Si, si yo te mande a llamar. –la interrumpió cosa que a la guerrera no le gusto, ella no era una mas de sus sirvientas.

—y ¿Qué se le ofrece?

—Sabias que mi hijo, el futuro líder del Clan va a casarse con una de las señoritas más respetables de todo Japón. –le dijo tranquilamente mientras se sentaba en uno de sus sillones de su habitación.

—Si lo se, Kyo me hablo de eso pero no esta muy entusiasmado con ese casamiento. –contesto preocupada.

—Es un hecho Athena, mi hijo y la Princesa Kushinada van a casarse porque están predestinados a estar juntos por siempre.

— ¿Predestinados?

— Durante la batalla contra Orochi, algunas muchachas fueron destinadas para sacrificarlas en su nombre. Yuki era una de ellas... -Athena la miro sorprendida. No sabía eso.

— Kyo lucho contra Yamata para salvarla.

Athena sonrió, jamás se imagino a Kyo peleando por una mujer, por amor a Yuki... athena aun no entendía que tenia que ver ella en todo esto, miro a la señora una vez mas esperando una respuesta. Shizuka se levanto y mientras se acercaba lentamente a ella, le dijo:

—Athena... necesito que te vayas de la mansión, quiero que te alejes de mi hijo. –dijo seria, Athena sonrió confusa sin entender aun.

— ¿Cómo...?

—Escuche a mi hijo decir que se enamoro de ti. –contesto y Athena quedo perpleja a esa respuesta. ¿Kyo enamorado de ella? —Estoy segura que el solo esta alucinado contigo, sabes el merece a una mujer respetada como Yuki, y el contigo jamás podría ser feliz. –siguió hablando la señora.

— ¿Por qué no? –se atrevió a preguntar la psíquica con curiosidad.

—porque conozco a mi hijo, el esta acostumbrado a la vida buena y si te elige a ti lo perderá todo... su prestigio, su herencia y su apellido. –decía la mujer con tristeza, Athena bajo un poco la vista.

—Entiendo... –susurro la psíquica. —No se preocupe, me iré esta misma noche. –Shizuka la miro agradecida mientras que Athena se dirigía a la puerta y paro en seco antes de abrirla. —Yo no seré una Princesa respetable de la alta sociedad, ni tendré fortuna y un apellido real pero ¿sabe que? Soy más que todo eso.

Continuara!

Espero que les haya gustado amigos!