Tom Riddle estaba disfrutando de una mañana tranquila, no había mortífagos que tocaran a su puerta ante cada pequeña crisis ese día, Bellatrix no había ocasionado ninguna catástrofe desde que la había asignado para entrenar a los nuevos aurores en el Ministerio y ¿Lo mejor de todo? Durante todo este tiempo no hubo accidentes (como si pudiera nombrarlos así) causados por la molestia y terror residente de la mansión: Harry Potter.

Ahora, ese era un pensamiento inquietante.

Tom detuvo su lectura del último informe del Ministerio y miró al pergamino en sus manos con todo el terror que pudo juntar. El mocoso Potter no estaba causando problemas, llevaba tres semanas de estudiar y practicar con el hombre lobo sin descansos y Tom podría hasta usar la palabra tranquilo para describir su reciente comportamiento.

Harry Potter estaba siendo tranquilo, estaba estudiando y pasó tres semanas sin molestar. Tom pensó que no había cursivas suficientes en sus pensamientos para resaltar lo que estaba terriblemente mal en toda la situación.

Sintiéndose como si estuviese en la calma que precede a un cataclismo (porque Harry Potter no podía ser llamado algo tan pacifico como una tormenta), Tom se levantó de su lugar y caminó decididamente hacia el salón que Remus Lupin usaba para enseñarle al mocoso. Si Sirius Black lo vio pasar y pensó que su caminata decidida, era la caminata de una diva oscura en busca de cierto Potter; con su ceño fruncido, túnicas hondeando a su alrededor y paso rápido que espantó a cada mortifago en el área, bueno, Tom no necesitaba saberlo y Sirius sabía bien cuando salir disparado en la otra dirección para escapar de una reina oscura en pleno ataque diva que traería su muerte si se atrevía a señalarlo.

Tom llegó al salón de Lupin y abrió silenciosamente la puerta. Si Potter estaba planeando algo, prefería que su presencia no fuese notada, aunque no sabía que tanto valdría la pena el esfuerzo si la bestia de Potter estaba suelta. La criatura infernal tenía la costumbre de alzar a Tom en cuanto lo veía y, no importaba sus esfuerzos, él nunca lograba soltarse hasta que Harry paraba de reír y le ordenaba que lo bajara.

Una vez adentro, a Tom le recibió una imagen que nunca espero ver. Lupin y Potter estaban rodeados de libros, pilas y pilas de ellos a su alrededor, algunos pergaminos flotaban sobre la pareja y frascos de tinta y plumas estaban esparcidos por todo el lugar. Estaban sentados uno junto al otro, las cabezas inclinadas cerca para ver el contenido de un gran tomo que Lupin sostenía y este mismo susurraba mientras movía su varita y Harry Potter seguía el movimiento con suma atención.

Harry, con su pelo salvaje que contenía una pluma enredada en él y su propia varita tras su oreja, quien miraba con determinación cada trazo marcado por la varita de Lupin y le imitaba con su propia mano, carente de una, lentamente y con decisión; los labios de Potter hablaban en silencio, practicando la pronunciación del hechizo que le estaban enseñando y sonreía ante cada elogio de Lupin.

Era una escena hogareña, relajada y feliz en su propio mundo, una que Tom no esperaba encontrar. Todos en la mansión estaban acostumbrados a ver, por lo menos una vez en la semana, a Potter correr y armar caos en su proceso de escapar de las lecciones de Lupin. Mirar al hombre lobo maldecir y tratar de atrapar (en vano) a Harry se había convertido en un agradable espectáculo para Tom, no que lo admitiera alguna vez. Pero su parte favorita era cuando Lupin se cansaba y llamaba a Snape para atrapar al mocoso, la habilidad de Severus para encontrar a Potter y hacerlo obedecer con una sola mirada era admirable; aunque Tom era consciente de que él mismo nunca lograría tal cosa, lo supiera o no Severus, su mirada para manejar a Harry era la mezcla perfecta de madre decepcionada y profesor enojado. Harry nunca tenía oportunidad contra ella.

Y, aunque la escena ante él no parecía peligrosa, Tom no pudo evitar el escalofrió que lo recorrió al pensar en los motivos para que Harry Potter se sentara a estudiar y prestara toda su atención a ello ¿Qué, en el nombre de Merlín, hizo Lupin?

Tom salió del lugar silenciosamente y espero que esto no le trajera demasiados problemas.

Harry caminó fuera del salón del hombre lobo distraídamente, más de la mitad de su capacidad neuronal todavía estaba ocupada enumerando las rebeliones Goblins, recitando hechizos de escudo, las leyes principales de la destransformación y las complicaciones de los encantamientos de invocación junto a su diferencia con la conjuración ¿Este era solo quinto año? Se sentía como si Lupin le estuviera empujando por la garganta principios de último año y Harry apenas tragaba tercer año.

Remus Lupin era un maestro cruel cuando debía serlo, si bien sus explicaciones eran fáciles de captar y la practica era igual de buena; en el momento en el que le había presentado a Harry un giratiempo y sonrió como un verdadero lobo ante su cena, Harry supo que iba a pagar cada escape y falta de atención que cometió en las lecciones anteriores ¿Lo peor? Harry no podía quejarse, el hombre lobo se había asegurado de que tuviera un horario de repeticiones equilibrado, suficientes descansos y tiempo propio.

Iba metido en sus pensamientos sobre lo que aprendió, lo que debía aprender, lo mucho que esto era molesto, pero necesario, y lo hermoso que sería dormir tres días seguidos, cuando a su cuerpo le pareció un buen momento para colisionar contra el de alguien más y caer como un saco de papas al piso. Harry se quedó ahí tendido, con las extremidades desorganizadas y la alfombra suave bajo él (este sería un buen lugar para dormir si lo pensaba), cuando el motivo de su tropiezo apareció sobre su línea de visión: era el perro Black, mirándolo como si acabara de matar a Harry.

—¡Oh Merlín, Cachorro! ¿Estás bien? ¿Te lastime? ¿Cuántos dedos ves? —exclamó Black, mientras extendía dos dedos frente a Harry.

—Dos —dijo Harry, y solo porque podía agregó: —, y estoy seguro de que te caben bien.

Ignorando la risa de Black y levantándose de su pseudo cama en el suelo, Harry notó el objeto extraño que Black sostenía entre sus manos. Había visto varios de esos en la habitación de Remus y Snape, el disco negro y grande que parecían recopilar de a montones, pero nunca supo para que servían.

—Es un disco de vinilo —explicó el chucho, al notar la mirada de Harry— ¿Alguna vez escuchaste uno?

—Escuchar ¿Esa cosa habla? —pregunto Harry.

—Bueno, no soy Remus, no sabría explicarte cómo funciona, pero sirve para escuchar música.

¿Música? Harry había escuchado la palabra antes, entendía de alguna manera lo que significaba, pero el concepto le era extraño. Solo comprendía que era una cosa que a las personas le gustaba hacer, eso de golpear objetos hasta el cansancio y practicar nuevas formas de como morir por exhalar demasiado (Ah, los pálidos nunca habían probado eso con él, ahora que lo pensaba), y que de alguna manera había tantos estilos diferentes y opciones en estos que ni cien vidas le alcanzarían para escuchar toda la música del mundo. Era por esto que Harry no trato de averiguar más sobre esto, había tantas opciones que el solo pensamiento le abrumaba porque este era un mundo nuevo, desconocido, que la gente dominaba sin notarlo y todo lo que Harry recordaba de esto eran fragmentos de las horribles canciones de amor que Petunia Dursley solía adorar.

Sirius Black no notó sus pensamientos y arrastró a Harry hasta su propia habitación sin esperar una respuesta. Una vez ahí, hizo que Harry se sentara en la cama y este admiró la pared entera dedicada a esos discos de vinilo. Había muchos, podía decir que tantos o más que la colección de libros de Remus, pero no tanto como la del Oscurito.

El Señor Oscurito, hace semanas que Harry no pasaba tiempo con él. Debía recordar el ir a molestarlo pronto, no querría que empezara a relajarse en su ausencia y, si Harry lo estaba evitando a propósito o no, ese era solo problema de él. No es como que él estuviera huyendo, era solo que tenía miedo, miedo de que Harry le preguntara al Oscurito sobre ir a Hogwarts y este se negara.

A veces, su miedo era otro, de que, si Harry lograba ir a la escuela de magia, Tom se olvidaría de él. En su ausencia, Tom buscaría otra persona, vería lo innecesario que Harry en realidad era y lo dejaría a su suerte en la famosa escuela. Y aunque Harry sabía que estaba siendo irracional y que el Lord-usa-vestidos le había jurado no abandonarlo, eso no evitaba que se asustara y pensara lo peor. No evitaba que sintiera miedo ante la decisión de preguntarle a Tom o no, porque al preguntarle haría todo el asunto real y Harry tendría que decidir cuál era peor: ir o no.

Después de todo, el miedo no atiende a razones para existir. Uno podía controlarlo, algunos afortunados lo superaban, pero había temores que estaban más allá de cualquier lógica. Había miedos que se arraigaban en el alma en el momento en que nacían y crecían para ser susurradores de penas, escupiendo palabras negras en su mente que parecían aislarlo cada vez más y a veces hasta lograban tomar el control de su ser; gobernando sus acciones y obligando a Harry a huir o atacar. Sin dudas, no había peor cosa que los temores del alma.

Un sonido extraño sacó a Harry de las profundidades en las que se sumergía: un coro de voces cantó en el lugar, saliendo del tocadiscos (así le había dicho Black a Harry que se llamaba) y fue seguido de cerca por algo que nunca había escuchado antes, algo dulce que armonizó con las voces y Harry de repente se preguntó porque había tardado tanto en descubrir la música.

¿Es esto la vida real?

¿Es esto simplemente fantasía?

Atrapado en un derrumbamiento

No hay escape de la realidad.

La completa atención de Harry estuvo en esta canción, asombrado de ver un mundo más allá del suyo solo con escuchar unas palabras. Fue como si alguien viera una parte de su alma y decidiera escribirlo.

Sirius le sonrió, alegre de haber compartido esto con Harry y encontrar algo en común con su ahijado. La posibilidad de pasar tiempo con su cachorro haciendo algo que amaba fue bienvenida con alegría.

Abre tus ojos

Mira a los cielos y observa

Sólo soy un pobre chico

No necesito compasión

Porque soy un va y viene

Un poco arriba, un poco abajo

No me importa de qué lado sople el viento

—Sirius —llamó Harry, sin notar la sorpresa del otro hombre ante el uso de su nombre— ¿Qué es ese sonido?

—¿Eso? Es un piano, Harry. Un instrumento musical.

Fue como recuperar una memoria perdida. Un conocimiento que no sabías que tenías, pero estaba allí. Piano, la imagen de teclas blancas y negras vinieron a la mente de Harry, pero no podía recordar donde vio un piano o como aprendió lo que era, solo supo que en algún momento de su vida vio uno.

Mamá, acabo de matar a un hombre

Puse una pistola en su cabeza

Apreté el gatillo, ahora él está muerto

Mamá, la vida acaba de empezar

Pero ahora tengo que ir y dejarlo todo

Mamá, ooooh,

No quería hacerte llorar

Si no regreso mañana

Sigue adelante,

sigue adelante como si realmente nada importase.

Siguieron así durante horas, Harry preguntó por cada sonido nuevo y Sirius respondió contento. Le habló a Harry sobre bandas muggles, que las mágicas no le gustaban lo suficiente; Le contó a Harry que la primera vez que escuchó esta canción, estaba con su padre en un bar muggle, le habían echado de casa y James pensó que sería una buena idea para distraerlo. Sirius pudo hablar durante horas como esto le abrió las puertas a un mundo nuevo.

Sirius también hablo mucho sobre otras bandas, reproduciendo una canción tras otra y explicándole a Harry cada nuevo instrumento y la manera en que estaba compuesta cada canción. Si Remus se aseguró que nadie los molestara, al descubrirlos un rato más tarde, ellos no necesitaban saberlo.

—TOOOOOOOOOOOOOOOOMMMM.

El llamado Tom Riddle suspiro rendido, ahí estaba su demonio personal. Harry Potter entró como un torbellino a su habitación personal y saltó sobre Tom inclusive más rápido que dicho fenómeno natural; Una vez en el regazo de Tom, ignorando todo el espacio restante en la cama como si la única obligación de Tom fuera el verse como una silla bonita, Potter le sonrió de la misma manera que la de la vez que le pareció buena idea teñir los salones de la mansión que el mismo color de su nombre, y entonces supo que sufriría una gran migraña por esto.

Should I stay or should I go? —cantó Harry y Tom le miró como si estuviese loco. (¿Debería quedarme o debería irme?).

—¿Irte? ¿A dónde piensas que puedes irte, mocoso? Te quedas.

Potter ignoró cualquier pregunta y prosiguió con su canto mientras movía su cabeza con un ritmo imaginario.

Darling, you've got to let me know. Should I stay or should I go? (Cariño, tienes que dejarme saber ¿Debería irme o debería quedarme?)

—¿A quién llamas "cariño"? ¡Ya he dicho que te quedas, Potter!

El mocoso del infierno, salido del estómago de Asmodeo, contuvo una carcajada y pasó una mano desde la nuca de Tom hasta las raíces del pelo sobre esta.

If you say that you are mine. (Si dices que eres mío).

— ¿Tuyo? Ya arreglamso eso, Potter, no me repetiré.

I'll be here 'til the end of time. (Estaré aquí hasta el fin de los tiempos).

— ¡Que te quedas!

Tom no le veía la gracia a esto, ninguna, pero Potter parecía como si alguien le hubiese regalado una caja de chocolates en ese instante.

So you got to let me know. Should I stay or should I go?

Esta vez, Tom permaneció en silencio, esperando que las ganas de Harry de hablar cantando se pasaran ¿Por qué, de repente, el mocoso encontró nuevas maneras de irritarlo?

It's always tease, tease, tease. (Siempre se burlan, burlan, burlan).

» You're happy when I'm on my knees. —Tom no pudo evitar la sonrisa presumida que surgió ante eso y Harry lo recompensó inclinándose sobre él para dejar una marca en su mandíbula al morder ahí. (Eres feliz cuando estoy de rodillas).

» One day is fine, next is black. (Un día está bien, al otro es malo).

Tom frunció el ceño ante esto ¿Estaba el mocoso diciendo algo realmente o qué?

— So if you want me off your back. Well, come on and let me know, Should I stay or should I go? —Cuando Tom abrió la boca para replicar, Harry la cubrió con su mano y siguió cantando. (Así que si me quieres fuera de tu espalda. Bueno, ven y hazme saber: ¿Debería quedarme o debería irme?).

— If I go there will be trouble and if I stay it will be double. (Si me voy habrá problemas, y si me quedo será el doble).

Tom mordió la mano sobre su boca y dijo:

—Bueno, si eres un doble problema.

Harry le sacó la lengua.

This indecision's bugging me. (Esta indecisión me molesta).

» Esta indecisión me molesta.

—¿Se supone que eso es español, mocoso? —Como si retara a Tom a pararlo, la siguiente vez que Harry habló en español, se aseguró de pronunciarlo tres veces peor, volviéndolo el murmullo inentendible de alguien que conoce la canción y no la letra.

If you don't want me, set me free. (Si no me quieres, libérame).

» Si no me quieres, líbrame.

Un momento ¿Canción?

Exactly who I'm supposed to be? (Exactamente, ¿Quién se supone que tengo que ser?)

» Digame que tengo ser.

— Tu, por Merlin, ¿Estas cantando música muggle Harry?

El cambio fue obvio, como si Harry hubiese planeado que Tom lo descubriera justo en este momento exacto. Una táctica de guerra llevada a cabo con astucia en la que el enemigo cayó fácilmente.

Harry se acomodó aún más en el regazo de Tom, asegurándose de presionar hacia abajo y envolvió sus brazos alrededor del cuello del otro. La cabeza se inclinó en desafió y pronunció la siguiente oración de tal manera que se aseguró que su doble significado no fuese puesto en duda.

Don't you know which clothes even fit me? (¿No sabes que ropas me quedan?)

Fue suficiente.

Tom tomó la cintura del mocoso en su regazo y procedió a voltearlos sobre la cama. Harry le miró sorprendido durante un momento y luego le sonrió, invitándolo a quemarse, al siguiente; tomando las muñecas del otro y obligándolas a estar sobre su cabeza, Tom observó fascinado como esta mínima restricción aceleró la respiración de Harry y oscureció su mirada en deseo obvio.

Harry Potter, extendido debajo de Tom, era una vista fascinante.

— ¿Así que es esto lo que buscas, Harry? —ronroneó Tom, su voz se vertió como whisky y fuego en Harry; este ladeó su cabeza para exponer parte de su cuello, y con la mirada en una mezcla de burla y deseo, provocó:

Come on and let me know. (Ven y hazme saber).

—Créeme, Harry, te hare saber donde perteneces.

Horas después, cuando todo termino y Tom recibió una explicación tras la acción de Harry y su comportamiento de las semanas anteriores, los dos yacían en una bruma de comodidad acogedora que ninguno estaba dispuesto a romper, pero Tom tenía que saber.

—¿Es eso lo que quieres? —preguntó, porque si era lo que Harry en verdad quería, había poco que Tom le negara.

—¿Sobre Hogwarts? Sí, me gustaría ir —dijo Harry, sin dejar de prestarle su atención a los patrones que estaba trazando sobre el pecho de Tom.

—Nos veríamos menos —objetó débilmente Tom. Sabía que no era un verdadero problema, eran magos y Tom era el hombre más poderoso de Gran Bretaña, Merlín se apiadé de la pobre alma que intentara evitar que viera lo que es suyo.

—Sería solo un año, Oscurito. Además, siempre te quejas de que interrumpo tu trabajo demasiado.

—Cierto —dijo Tom, pero su mano revolviendo y girando silenciosamente los mechones rebeldes de Harry ofrecieron una disculpa y dijeron lo contrario—. Entonces, quieres ingresar a séptimo año en septiembre, eso lo hacen nueve meses. Me preocuparía, de no ser por el giratiempo de Lupin y mi confianza en tu terquedad al querer algo.

—Halagador —se burló Harry, los labios estirados en una sonrisa fácil que Tom no pudo (ni quiso) evitar trazar con la punta de su dedo en un gesto de fascinación.

—¿Qué me has hecho, Harry? —dijo Tom, y el otro reconoció que era una pregunta que no necesitaba respuesta. Harry solo se relajó aún más en los brazos de Tom y la sonrisa en sus labios cambió a una aún más suave. —Me vuelves loco todo el tiempo, eres descarado y la persona más irritante que he conocido ¿Cómo logras tenerme de este modo?

—¿Acaso es algo malo? —preguntó Harry, y la estúpida canción muggle que había cantado Harry regresó a la mente de Tom.

—¿Contigo? Nunca.

Fue una declaración que pareció romper una última barrera entre ellos. Una defensa demasiado delgada para ser notada y que ninguno había notado antes.

Ambos estaban rotos, quebrados en partes imposibles de unir como si nada, con demasiados problemas como para siquiera pensar en tratar de arreglarlos. Pero, había sido esto, un sentimiento al que ninguno de los dos quería ponerle nombre y se negaban a hacerlo de la manera más común. Era eso, ese sentimiento que ningún mencionaba porque no confiaban en lo ordinario que se había vuelto, en el poco valor que decirlo realmente tenía, porque Harry comprendía lo que Tom pensaba de esto; porque un nombre tan corriente y de poco valor como amor no valía la pena, confiaban en que era una palabra tan gastada que su entendimiento y significado se había borrado por el uso y mundanidad en él.

Y fue esto, esta manera única de decir lo que no tiene palabras, de dar a entender mil cosas en una frase, una mirada, lo que finalmente rompió la renitencia en ambos. Y si bien nunca lo confesarían de la manera en que las demás personas lo hacían, Tom entendía que sabían, a su modo, todo lo que estaba dicho y todo lo que habría que decir.

Besar a Harry pareció ser lo mejor para hacer a continuación. Tom disfrutó de burlar al otro en el beso, de pasar su lengua por el labio inferior de Harry y trazar esa pequeña cicatriz en él. Le complacía el lograr que Harry se rindiera bajo él y se entregara completamente a Tom, porque besar a Harry era como besar la gloría: dulce en el fondo y teñida con el sabor a hierro si Tom lograba herir los labios del otro; Besar a Harry era perderse en la dicha del acto mismo al sentir toda la entrega de Harry a Tom y saber que podía devolver lo mismo sin riesgos a ser traicionado.

Se sumieron en un nuevo combate por la gloria, donde no buscaban vencedores, pero disfrutaban de derribar al otro en un sentido u otro.

…***…

Así que ¡Estoy tarde! (inserten excusa aquí, porque no voy a hablar de mi vida personal).

Al punto, espero que todos a esta altura sepan que dos canciones nombre en este capítulo, porque aparte de ser tremendamente conocidas, y pueden echarle la culpa a mi reproductor de música: La primera, con Bohemian Rhapsody ¿Qué decir? Hice cálculos del año en que Sirius fue expulsado de la familia Black y coincidían con el año de lanzamiento de esta canción (porque vamos, es histórica) que resulto ser 1975 así que pensé "¿Por qué no?" es totalmente James y Sirius el salir a un bar muggle y verse envuelto en la vorágine de cuando se lanzó Bohemian Rhapsody. Además de que me pareció lindo hacer que Harry y Sirius compartieran su primera canción muggle.

Con respecto a la segunda canción, esa es cien por ciento culpa de mi reproductor, no bromeo. Estaba escuchando de nuevo Bohemian Rhapsody para escribir y mi dedo paso la canción, Should I stay or Should I go empezó sonar. Me vi envuelta en la letra y de repente un Harry cantando esto y Tom-no-conozco-una-mierda-de-muggles-Riddle completamente confundido y pensando que Harry hablaba en serio se convirtió en algo que necesitaba escribir.

Aviso: este capítulo esta sin corregir porque quiero dormir, mis ojos arden y perdí mis anteojos, así que ante cualquier horror/error no duden en avisarme.

En fin, no doy más vueltas ¿Teorías, dudas, comentarios, sugerencias, cosa que nadie dará, pero sigo preguntando?

Un pequeño extra que no supe dónde poner y para los que leen la nota de autor:

¿Sirius?

Dime, cachorro.

¿Qué es una pistola?

—… Algo que tu no necesitas saber y que el mundo probablemente obtendrá su fin si lo haces.

Okey… Voy a preguntarle a Bella.

—… ¡NO, TU NO! HARRY VUELVE AQUÍ.

¡Gracias por leer! Saludos.