Capitulo 6.

El dragón le gruño en el rostro furioso, percibiendo un aroma extraño en la piel albina, uno que solamente un animal ancestral podría reconocer, era el aroma del mal, el aroma de Hannibal Roy Bean y estaba en todo su cuerpo.

Jack trago saliva asustado, podía olerlo en su piel sudorosa, asombrosamente a diferencia del muchacho de antaño no retrocedió, no grito, a penas sostuvo el aliento pero le mantuvo la mirada fija, tratando de retarlo con ella. Olisqueo el cuerpo albino varias veces, percibiendo más de ese odioso aroma en partes que no debían tenerlo, Aunque por encima se podía percibir el de perfumes y jabones costosos, estaba impregnado en su cuerpo – ¡Hannibal! – rugió furioso.

Los orbes rojizos supieron en ese momento que Chase Young había comprendido parte de su pasado por culpa de su aroma, ese mismo aroma que intentaba quitarse desesperadamente cada vez que podía, sin lograrlo y en vez de rehuir la mirada asqueada le espeto, ya que no tenía nada que perder – ¡Sí!, él fue mi maestro, mi señor y mi amante... ¡él tuvo lo que tu siempre despreciaste y ahora no voy a darte!… aunque tu no lo querrías, no, tu eres demasiado para el pequeño e insignificante gusano, para el fenómeno de piel blanca que debe ser devorado por un dinosaurio, por lo que sea, con tal de alejarlo de ti… del todo poderoso Chase Young.

El inmortal soltó su brazo aturdido, retrocediendo algunos pasos por el trato recibido y por la información, imaginándose apenas lo que pudo haber ocurrido con el adolecente bajo el "cuidado" de Hannibal Roy Bean – ¿Te doy asco?... por lo menos no es lastima… a quien deseo engañar… tu no sentirías nada más que asco por mi – pronuncio Jack, intentando alejarse del cuarto del inmortal.

Su mirada a pesar de intentar permanecer dura como una roca, mostraba demasiado sufrimiento, una gran diferencia a sus ojos muertos de antaño, cojeaba a cada paso y Chase Young podía percibir el olor a sangre mezclarse con todos los demás que irradiaba el albino. Si dejaba que se marchara seguramente lo matarían o se desmayaría en las escaleras – no te he dado permiso de irte.

- No soy tu esclavo…

Su respuesta fría lo dejo sorprendido ¿Cómo se atrevía a negarse a una orden suya¿No sé daba cuenta que podría barrer el suelo con él si se lo propusiera? Le gustaría pensar eso, pero, bien sabía que Jack no era un estúpido, a veces pensaba demasiado o divagaba, pero no era estúpido. Simplemente había encontrado una espina vertebral.

Jack apretó los dientes, sintiendo cada uno de sus músculos gritar adoloridos, con sus huesos rotos y el cansancio mermando sus intenciones de salir de allí. No podía quedarse, seguramente Chase no perdería la oportunidad de restregarle lo inútil que era, por supuesto que no lo permitiría. Por lo que camino lentamente, sin percatarse de la mirada de Chase en su espalda.

El inmortal camino en dirección de Jack, sujetándolo de ambos brazos acercándolo demasiado a su cuerpo. Jack respondió moviendo su cabeza con demasiada rapidez hacia atrás, golpeando con ella el hermoso rostro que muchas veces había soñado con acariciar. Soltándose de sus manos, cayendo al suelo cuando sus piernas se negaron a continuar con su esfuerzo.

Chase coloco su mano derecha en su nariz al sentir como unas gotas de sangre resbalaban sobre su piel. Jack le había golpeado, su Jack lo odiaba profundamente y comenzaba a preguntarse la razón – me odia y aun así buscas la manera de salvar mi vida… no te entiendo Spicer –

- ¡Ya te dije que no lo hago por ti!

Jack lentamente comenzó a levantarse del suelo, cubierto de sudor, no deseaba utilizar una droga que había creado solo para él, para darle un golpe de energía cuando lo necesitara. Esperaba utilizarlo con alguien más, con algún propósito mejor que simplemente alejarse de la mirada horrorizada de su antiguo ídolo de la infancia – ¿Tu ego viene con la inmortalidad o lo tuviste desde un principio? – pregunto el albino furioso.

Antes de que Chase pudiera mostrar su enojo continuo diciéndole - Como tu querido Omi, a pesar de ser un gran maestro Xiaolin… su ego es del tamaño del mundo…

En un momento pudo ver como en la muñeca de Jack un aparato mecánico, una muñequera que cubría la piel hasta el codo comenzaba a brillar por debajo de la ropa del albino, accionando un mecanismo que primero desenrosco varios tubos con un liquido azulado en ellas – ¡Tu eres igual, lo sabías!

Los tubos comenzaron a bajarse lentamente hacia la piel del albino, inyectando la sustancia en su cuerpo, pintando sus ojos de color azul momentáneamente – Siempre pensando que tienes la razón… que puedes manejarnos como marionetas… pero debo decirte algo… yo no soy tu juguete - pronuncio Jack, aparentemente estirándose cuando la sustancia ingreso por completo a su cuerpo.

- ¡Ya no más! – grito, saltando en su dirección y golpeándolo con el puño cerrado en el estomago.

Chase cayó al suelo, sorprendido más por la fuerza del muchacho que conocía como un debilucho que por el golpe en sí mismo – ¡No… más! – pronuncio Jack, antes de comenzar a retroceder en dirección de la salida, caminando sin mirar atrás, negándose a ser atendido por él.

El suero de color azul era un coctel muy interesante, una mescla de varias drogas que le ayudaban a recuperarse en algunos segundos no importando que tan grave estuviera y no solo eso, le daba energía extra para poder combatir físicamente con un guerrero mucho más fuerte, como en ese caso, Chase Young, ayudaba a conectar neuronas y era aquello que lo había mantenido joven durante todas esas décadas bajo el servicio de Hannibal Roy Bean, en pocas palabras lo convertía en un súper hombre.

Chase persiguió a Jack después de recuperarse de la impresión, para verlo inmóvil en el filo que daba al precipicio, a donde en tantas ocasiones lo había lanzado, en esas ocasiones tenía consigo el helibot, ahora no.

La altura era inconcebible, las nubes podían verse por debajo de la entrada a las tierras de Chase Young, al escuchar los pasos del inmortal acompañado de cuatro o cinco felinos, sonrió ligeramente, preguntándole – ¿Sabes por que me llamaban el genio maligno del mal?

- … - Chase no respondió, en vez de eso le hizo una señal a sus guerreros para rodear al insolente albino.

Uno de ellos salto cuando le dieron una señal, sin embargo, no pudo llegar a su presa o en realidad, si llego a ella, pero su presa sostenía una diminuta maquina que producía descargas eléctricas y al caer en estas fue lastimado gravemente por culpa de la descarga – supongo que no lo sabes, me llaman genio maligno del mal, por que jamás comprenderás el alcance intelectual de mi cerebro… ni lo que puedo hacer con su ayuda – pronuncio Jack, dando el ultimo paso en dirección del barranco, dejándose caer.

Chase corrió en dirección del mortal, para ver con sus propios ojos, como una esfera de energía lo rodeaba, ayudándole a levitar o caer lentamente, como sí se tratase de una pluma. Escapando de su guarida, cuando en el pasado, hacia lo que podía por permanecer en ella.

En ese momento, dos figuras altas observaban entretenidas el espectáculo ofrecido por el inmortal y el joven albino. Un par de ojos azul turquesa se entrecerraron furiosos, al mismo tiempo que nueve puntos luminosos brillaban incandescentes por algunos segundos antes de desaparecer en el aire como si nunca hubieran estado en ese lugar.

Chase apenas pudo percibir la energía irradiada por aquellas figuras, para su mala suerte fue demasiado tarde.

- ¿Sabes cual es tu problema Spicer? – escucho como le preguntaba una voz grave.

- Falta de cafeína – respondió Jack Spicer, tratando de darle vuelta a una tuerca demasiado apretada sin mucho éxito.

- El otro… - le respondieron pacientemente.

- ¿Cuál otro? – pregunto Jack Spicer, asombrado.

- Necesitas entrenarte más, con un poco de ejercicio, aire puro y algunos trucos extra podrías valerte por ti mismo perfectamente – pronuncio Omi, tratando de ganarse primero la confianza del adolecente.

- Por un momento pensé que dirías, sol, comida sana y algunas manzanas… - respondió burlón Jack Spicer.

- No me gustaría que se quemara tu hermosa piel, además, se que no te gustan las manzanas, en realidad… eres alérgico a ellas – respondió el monje con las manos tras la espalda.

- Sabes que eso me hace sentir incomodo más que alagado…

- Eso supongo… pero es la verdad… si tu quieres… yo podría entrenarte – respondió Tsunami.

- ¿Por qué lo harías? – pregunto Jack.

- Para pasar tiempo contigo y para que puedas convertirte en un gran guerrero, tal vez, con mucha suerte seas un monje Xiaolin.

- No lo creo, trabajan demasiado… - se rio Jack por primera vez desde que llego al templo.

- Lo sé, pero no puedes culparme por intentarlo…

- No… supongo que no – dijo Jack, sonriéndole.

Tsunami le extendió la mano en su dirección, para que Jack se levantara del suelo y comenzaran a entrenar. Jack dudo tan solo algunos instantes entre refunfuñar o hacerle caso al monje Xiaolin, decidiendo que no había nada que perder y mucho que ganar.

Tsunami camino en dirección del centro del templo Xiaolin, despojándose de varias de sus prendas, permaneciendo únicamente con sus pantalones, ya que sus zapatos fueron abandonados junto con su túnica de color rojo. Tenía varias tiras de tela cubriendo sus puños, al igual que sus tobillos.

El cuerpo de Tsunami era una maquina perfecta, todo un ejemplar de belleza masculina al cual el joven Jack Spicer no pudo dejar de admirar por mucho que decía solo tener ojos para Chase Young. Era simplemente hermoso – ¡Vamos Jack, acércate! – le grito Tsunami, complacido por la mirada del joven albino.

- … ¿Qué?... ah… sí… - respondió un muy apenado Jack.

Tsunami al principio le encomendó un calentamiento, correr alrededor del patio principal del templo varias veces, animándolo cuando ya no podía seguir adelante, poco después, lo llevo a donde se encontraban varios troncos de madera, preguntándole – ¿Alguna vez habías visto uno de estos?

Jack al verlos respondió – Sí… los uso para probar mis robots… ¿Por qué?

Tsunami, golpeo lentamente los troncos, primero con su puño cerrado, después con su codo y al final, cambiando de brazo volvió a golpear en la forma anterior los troncos, enseñándole casi como si fueran un paso de baile la forma de golpear y noquear a un contrincante – ahora hazlo tu… unas doscientas veces.

- ¿Qué? – pregunto Jack horrorizado.

- golpea de esta forma los troncos unas doscientas veces, después te diré que hacer… primero memoriza estos golpes – le indico Tsunami, sentándose a meditar detrás de él.

- ¿Cómo se llama este golpe?

- No te preocupes por eso, solo te confundirá… primero apréndete los movimientos de brazo, después te diré como se llama lo que estas haciendo.

- Esto es pura perdida de tiempo – se quejo Jack… sin embargo, comenzó a practicar como le dijo el mayor que lo hiciera.

Jack Spicer aterrizo con la gracia de un felino en la tierra frente a la montaña de Chase Young, se sacudió el polvo provocado por la caída y comenzó a correr tan rápido como podía en dirección de cualquier parte, escuchando exactamente lo que esperaba. Cuatro felinos y un inmortal perseguirlo sin descanso.

No comprendía por que lo estaba persiguiendo, en realidad, en el pasado lo hubiera dejado caer sin prestarle atención alguna, esta vez todo era diferente y no le gustaba eso. Volteo unos instantes, solamente para ver como los cuatro felinos cambiaban de forma a un guerrero romano, una chica africana, un indio piel roja y un samurái. Los cuatro guerreros corrían detrás de un lagarto con las fauces abiertas.

Jack pensó por un momento que probablemente no debió retar a Chase, ni insultarlo para el mismo caso, era demasiado infantil. Jack se pregunto entonces si acaso estaba deseando llamar su atención¿Cómo el muchacho del pasado? No, no era posible, Chase había dejado de importarle hacía mucho y nada de lo que hiciera podría cambiar eso.

- Regresa – se escucho una voz reverberante ordenar furiosa.

- No lo creo – respondió Jack, saltando en dirección de un árbol y después de otro, tratando de pensar en una manera de librarse de sus enemigos.

- Te he dado una orden…

- Aja… pero prefiero vivir, gracias – respondió Jack, subiendo cada vez más alto.

El dragón, que para ese momento había tomado el control sobre el cuerpo de Chase Young respondió con un rugido furioso, obligando a Chase a retirarse en su interior, nunca antes había estado tan enojado y el mocoso albino seguía provocándolo constantemente. No le tenía respeto, no lo obedecía y sobre todo, huía de él cuando por primera vez desde que se conocieran intentaba ayudarlo.

El dragón, también deseaba borrar el asqueroso olor del cuerpo del albino de la única forma que sabía. Chase estaba en contra, asqueado por la simple idea de cometer una acción tan baja. No era que no deseara al joven albino, en realidad lo deseaba casi dolorosamente, que estaba seguro lo deseaba de la misma forma o eso quería creer. Su problema era con la violación en sí, nunca jamás había cometido ese acto ruin, jamás lo había necesitado por su atractivo, su poder, lo que fuera que los hacia desearlo. Cada persona que había deseado era suya por su propia voluntad, en realidad se hincaba enfrente de él suplicando ser tomada, eso era algo que comprendía. No lo contrario, nunca lo contrario.

Jack era ágil, especialmente ágil. Cuando desapareció de su vista el Dragón se detuvo en seco olisqueando el lugar, sólo para escuchar como uno de sus guerreros era atacado por la espalda con el artefacto eléctrico. Seguía siendo un tramposo traicionero, por lo menos eso no había cambiado.

- ¡Sigues siendo un asqueroso traidor! – gruño el dragón esperando que Jack se anunciara por si mismo.

Lo hizo, pero no de la forma en la cual esperaba respondiendo a su insulto. Repentinamente otro de sus guerreros había caído al suelo y pudo escuchar en ese momento – si crees que soy un idiota, piénsalo dos veces… - al mismo tiempo que el tercer guerrero volteaba confundido, Chase les había ordenado no lastimar al muchacho, lo que significaba que si lo golpeaba con su espada, Chase los castigaría severamente – o tres – termino de pronunciar Jack, electrocutando al ultimo guerrero solo para sentir la cola del dragón golpearlo por la espalda.

Jack salió disparado en dirección de uno de los arboles, cayendo de por lo menos dos tres metros de altura - ¡Rayos! – pronuncio antes de golpearse contra el suelo.

El dragón volvió a transformarse en Chase, quien le dijo a sus guerreros que comenzaban a recuperarse – regresen a mi fortaleza… -

Jack se levanto lentamente sacudiendo la cabeza para desaturdirse, regañándose a sí mismo – ¡Yo y mi bocota!

- Tienes mucha razón Jack, tu y tu bocota… ahora dime… ¿Por qué corriste de mí? – pregunto el inmortal cruzándose de brazos.

- Será por que no deseo estar contigo – respondió Jack, levantándose del suelo y sacudiendo su ropa hecha andrajos después de varios enfrentamientos.

- Antes morías por eso…

- Esa es la respuesta del millón de dólares… "Antes"… y el antes significa pasado, como algo que fue y ya no lo es… - respondió Jack, bendiciendo el suero que había creado, tan parecido a la sopa de dragón, pero mejorada y sin dragones.

Chase no supo que responder, mirando al joven albino seguir adelante sin daño alguno – Yo morí por eso… por lo menos el Jack del pasado murió por eso… ya nadie me llama Jack Spicer… me nombran Tecnomante o Black Jack… los dos me gustan y si quieres referirte a mi y que yo te responda, usaras cualquiera de los dos.

- ¿Me das ordenes? – pregunto Chase arqueando una ceja.

- No, te doy un consejo… si lo sigues o no… es decisión tuya… Chase Young – respondió Jack.

- Tu dándome consejos a mi, un inmortal… ¿Por qué piensas siquiera que me interesa seguir tus consejos? – pregunto Chase avanzando un paso.

Jack respondió retrocediendo – ¿Por qué estarías tan interesado en mantenerme prisionero? Es tu vida la que piensas corre peligro… querrás saber que pasa, pero no te diré nada por lo que déjame ir…

- Comienzas a mostrar un poco de modales, pero no lo suficientes Jack – dio otro paso que el joven Tecnomante retrocedió.

- supongo – respondió tranquilamente, casi perezoso.

La ceja de Chase volvió a arquearse preguntándose que pasaba por la mente de Jack Spicer, tratando de comprender un poco del cambio drástico que aquella sustancia había infligido en él, obviamente era una clase de sopa de dragón, como la que consumía, creación de la brillantemente mente maligna, pero con que motivo aparte de los obvios – ¿Qué ocurrió contigo Black Jack o prefieres Tecnomante? –

- Me da igual, ambos me gustan – respondió Jack, cruzándose de brazos.

- ¿debo volver a preguntar? – repitió Chase Young un poco más amablemente.

- Hannibal… eso ocurrió conmigo – fue la respuesta del albino, renuente a decir más que aquellas cuatro palabras.

Chase acepto esa respuesta por el momento, Jack no le diría nada más – supongo que debo aceptar esa respuesta… por ahora – recalco.

- ¿Puedo irme ahora? – pregunto Jack fingiendo inocencia.

- No.

- Pensé que habías comprendido que no me quedare y no hare caso alguno de tus órdenes – se quejo amargamente, levantando los brazos en una de sus rabietas infantiles.

- Lo sé, por eso hagamos un trato… por lo que he visto eres lo suficientemente fuerte para retarme a un duelo… - comenzó a pronunciar Chase.

Inmediatamente Jack lo interrumpió preguntándole – ¿Me retaras por mi libertad? Pero que desagradable de ti.

- Di lo que tu quieras, no me importa, como iba diciendo si me derrotas dejare que te vayas, si no lo haces, permanecerás el tiempo que yo desee en mis tierras… ¿Te parece? – pregunto Chase Young al mismo tiempo que tomaba una de esas típicas posturas de artes marciales.

- ¿Cómo si realmente tuviera una opción? – Pregunto Jack, sin tomar ninguna postura defensiva – pero, por que no hacemos de este enfrentamiento uno de astucia… ¿Por qué siempre debemos utilizar la violencia?

- ¿Astucia? No Jack… no lo creo – respondió Chase saltando en su dirección.

Jack apenas pudo esquivar un puñetazo que seguramente lo hubiera derribado, pero no una patada que si logro hacerlo. Chase no se detuvo en ese momento, golpeando el suelo a un lado de su cabeza, aparentemente tratando de terminar ese combate de un solo golpe, sin embargo, Jack dedujo su siguiente movimiento, colocando en su lugar un pequeño artefacto del tamaño de un dado. El cual explotó cuando fue golpeado con fuerza.

Jack se alejo tan rápido como pudo, colocando sus lentes sobre sus ojos para que la opción de visión nocturna comenzara a escrudiñar la oscuridad, al mismo tiempo que cargaba el artefacto eléctrico en su mano.

Chase le observo atentamente desde las sombras, preguntándose que era lo que hacía el albino, descubriéndolo cuando apenas pudo esquivar lo que pensaba era su arma primaria. Jack intento golpear una parte del costado de Chase Young, para derribarlo al suelo, en vez de eso, su brazo fue sostenido por un par de manos poderosas que lo lanzaron en dirección de un árbol.

Jack cayó al suelo dolorosamente y su artefacto eléctrico salió disparado en dirección de una pequeña laguna, en la cual descargo toda la energía depositada en su centro de poder, provocando que con una luz enceguecedora toda la vida que poseía fuera aniquilada por el voltaje.

Chase tuvo que cubrir sus ojos con una de sus manos, preguntándose que hubiera hecho esa misma energía en su cuerpo. Sonriendo ante la perspectiva de tener un genio científico fabricando tecnología de tan alto poder – ¡Impresionante! – pronuncio sin darse cuenta.

Jack al escucharlo se sonrojo sin saber un porque o ignorándolo, para después responderle, levantándose de un salto – lo sé…

Chase Young había cometido el error de no haberlo despojado de sus ropas, que eran realmente un arsenal de pequeñas armas sofisticadas con un poder destructivo sin igual, realmente no lo culpaba por ello, pero, le molestaba la idea de que fuera tan descuidado.

Jack apretó el puño con fuerza y después lo abrió, justo como un gato cuando enseña sus garras, para recuperar cinco esferas del tamaño de canicas, que en realidad eran cinco bombas de alto calibre – no quiero lastimarte Chase…

- En ese caso, suelta esas bombas.

- No puedo… por que si lo hago me harás responder a tus preguntas y no deseo hacerlo – fue la respuesta de Jack, jugando con las canicas en sus dedos – no sé por que me molesto con lo que piensas, pero no deseo que… que creas que soy una clase de puta o algo así – pronuncio el albino, desviando su mirada del rostro inmortal.

- ¿Por qué pensaría que eres una puta, Jack?

- No te hagas el tonto conmigo, no haces más que despreciarme… ¡Por qué otra razón querrías saber lo que paso que para utilizarla en mi contra! – le grito Jack, con algunas lagrimas en los ojos.

- Para protegerte – respondió Chase Young…

Xsxsxsxsxsxsx

¿Qué les pareció?

Ya saben que deseo que me den sus opiniones, por cierto, publique un fic de trasnformers que yo creo no esta tan mal.

Xsxsxsxsxs

Seguimos en contacto.