Para los que se empiezan a preguntar "¿Por qué diablos este tipo llama a esto un FanFic?" debo decirles que ya estamos muy cerca de encontrar personajes muy relevantes con la historia de TLOZ, pronto se irán dando cuenta y si no les gusta por favor dejen sus mentadas de madre en la sección de reviews; permítanme conocer lo que les gusta y lo que no, solo les pido sean honestos y muchas gracias por su tiempo
:D
Capítulo 6: Aquellas tribus urbanas
Caro había acompañado a Erick a la casa de un extraño conocido por quien Erick no tenía mucho entusiasmo en visitar. Ambos estaban frente a la puerta de aquella casa pero el muchacho aún estaba pensando si era una buena idea. No había otra opción, él necesitaba una espada y no había mejor lugar para conseguir una espada que en la casa del Anime Otaku más friki de toda la ciudad, pues los otakus usaban estas armas como parte de sus cosplays con los que asistían a las convenciones; no sería extraño que si un día la ciudad está bajo ataque, los otakus saquen algún Gundam para proteger la ciudad… o tal vez se los reserven para el día en que nos ataque un ángel gigante.
Erick se decidió finalmente a tocar el timbre y casi inmediatamente abrió la puerta una chavita de 18 años de edad con una playera de doraemon, unos shortsitos exageradamente cortos y la misma banda que usaba Naruto en la cabeza.
-¡Konichiwa!- dijo la mujer de manera exageradamente animosa mientras realizaba repetidas reverencias, Erick ya estaba arrepintiéndose de haber ido- Yo soy Lucy-chan, tú debes ser el amigo de Gaara-kun, él está en su estancia esperándote, sean bienvenidos por favor-.
-Hola, yo soy Caro- respondió la pequeña mostrando la misma alegría; Erick le miro de forma extraña, aquello debía ser contagioso.
-Yoroshiku onegai shimasu, Caro-chan (encantada pequeña Caro)- le respondio con otra reverencia y una gran sonrisa.
-Estoy muy bien gracias- respondió Caro con otra reverencia mal hecha.
-Pasen por favor- invitó, entonces los dos muchachos entraron a la casa… PERO DE PRONTO, la tipa hizo una cara de D: - ¡Oh dios mío!, qué barbaridad-.
Los dos chicos se miraron preguntándose que tenían mal, como si hubiesen cometido un acto de herejía, y entonces la chica les apunto los pies; habían entrado con zapatos a la casa y ese comportamiento no era tolerable para un otaku que incluso siendo más mexicanos que el bigote de Zapata, seguían las tradiciones de la tierra del sol naciente, ósea Japón. Ambos se quitaron los zapatos y la chica volvió a ser feliz nuevamente.
Caro siguió a Erick por la casa pero Lucy-chan la tomó del brazo para detenerla.
.Oh no, dejemos que ellos dos hablen a solas, ven conmigo vamos a ver si podemos hacerte un pequeño cambio de imagen-.
Entonces ahí estaba, un sujeto sentado en el suelo en un sitio donde los rayos de sol le iluminaban un cabello teñido de rojo, ensombreciendo el resto de su cuerpo, vistiendo todo el cosplay de algún personaje de Naruto con una especie de olla amarrada a su espalda.
-Landa, te estaba esperando- musitó con una voz muy seria, estos sujetos veían tantos dibujos animados que su vida misma parecía uno- aunque no pueda decir que me alegra tu visita-.
-No tienes por qué actuar así conmigo Gaara, tu y yo no somos tan diferentes- replicó Erick- vez anime, yo soy un gamer, pero a la larga los caminos nos llevan al mismo lugar-.
-No somos iguales… puedo soportar a un gamer que ama los video juegos, los forma parte de su vida e incluso viste cosplay de alguno como ropa casual. Lo soporto porque es eso lo que yo hago; pero- hizo una pausa- no podría aceptar a un gamer con complejo de súper héroe-.
-Es la misma pasión Gaara- entonces el sujeto otaku golpeó el suelo de tatami con la palma de la mano, produciendo un sonido seco que se escuchó en toda la habitación, silenciando a Landa.
-Te deje venir porque eres un buen chico, eso no lo voy a discutir, pero una espada… yo mismo podría darte mi sampacto, pero conoces las reglas, los gamers no pueden usar nuestras armas, es por eso que he llamado a los de "Level up"-.
-¿Aquellos…?- se dijo Erick.
-Yo entiendo tus diferencias con ellos, pero se han ofrecido a hacer algo por ti si pasas una prueba- añadió Gaara y entonces llamó a Lucy-chan con un timbre que tenía en la mano- sé que lo harás bien-.
Erick meditaba lo que podía pasar, los chicos de Level up andaban con ropa de Mario con honguitos y esas cosas, la mayoría usaba lentes y decían saber mucho de video juegos, pero en realidad no terminaban lo que empezaban; odiaban al Jigsaw Gamer por apoyar a los noobs que ellos querían eliminar de internet por su poca habilidad.
Lucy-chan entró a la estancia con Caro de lado quien ahora estaba adornada con un estuche de shuriken en el brazo derecho, estrellas ninja, y otro estuche de kunai en la pierna izquierda; al no ser una gamer ella era considerada como un alma inocente y podía usar cosplay de anime.
Antes de que salieran por la puerta, Gaara se acercó a Erick, alejándose de los rayos de sol que bañaban la estancia, mostrando su piel pálida y sus ojos delineados.
-Landa-kun – dijo con acento japonés y entonces levanto un pulgar- ganbare(esfuérzate)- Erick asintió con una sonrisa.
-Hai, ganbari-masu (Sí, me esforzare)- respondió y salió por la puerta.
Ahora era momento de visitar a los gamers de "Level Up" que según una nota de Gaara, estos se encontrarían en el centro de la ciudad dando su recién rutinaria caminata. No sería tan difícil encontrar a unos gamers tan exóticos que se hacían notar a quilómetros de distancia como una mancha negra en una camisa blanca.
Cuando llegaron a la plaza principal, Caro y Erick no demoraron en notar a un grupo de chicos caminando como eruditos religiosos (con las manos juntas y la cabeza inclinada)y vestidos con antiguas togas adornadas con un cinturón de cuero enorme y cintas rojas colgando que son el uniforme que los asesinos de Assasin's Creed usan para confundirse entre las multitudes en el juego; tal vez haya servido en aquella época, pero en ese momento se veian peculiarmente diferentes de la multitud.
-¿Son ellos?- preguntó Caro.
-Desgraciadamente- respondió Erick al momento que tomó a Caro de la mano para que le siguiera- no te alejes de mí-.
Los dos chicos se acercaron al grupo de "asesinos" quienes hicieron un semicírculo para saludarlos con una reverencia muy al estilo del medio oriente.
-La paz sea con ustedes hermanos- dijo uno de ellos y enseguida otro continuo.
-Nos ha dicho Gaara que buscas una espada que se acomode contigo, pero deberás demostrar que eres digno de ella-.
-¿Y qué tengo que hacer, asesinar a alguien?- preguntó Erick en un tono disimuladamente sarcástico-.
-Oh claro que no- respondió otro de ellos- pero debes demostrar las aptitudes del dueño original de la espada-.
-¿La espada de Altaír?- dijo Erick sugiriendo la espada de Assasin's Creed-.
-No- respondió uno en un sonido crepitante mientas los otros asesinos se hacían a un lado en tanto el sujeto de en medio sacara una katana en una funda negra, tenía los adornos dorados y un mango rojo, entonces el asesino le dijo- "La espada del Dragón" que una vez perteneció a Ryu Hayabuza; para ganártela debes encontrarnos arriba, en la campana de la iglesia de San Cristobal-.
-Escalar iglesias…- musitó Erick- pero eso lo hace Altaír en Asassins Creed, no Ryu de Ninja Gaiden-.
-¿Quieres la maldita espada o qué?-.
-Está bien… acepto-.
-De acuerdo, nosotros nos adelantaremos por la parte de atrás- parecía que los sujetos se turnaban para hablar- como asesinos podemos escalar fácilmente-.
-¿Y qué hay de los policías?-.
-Tenemos un convenio con ellos, no hay nada de qué preocuparse- entonces los sujetos se retiraron sin apresurarse para "no llamar la atención".
Erick se giró hacia Caro con una cara de "no quiero hacer esto, pero ni modo".
-No te alejes, ¿quieres?- le dijo a la chica de 13 años- intentare terminar esto rápido-.
La niña asintió y entonces Landa comenzó a subir por los adornos de la iglesia que estaban conformados por estatuas de ángeles y santos; trepo lentamente recordando las instrucciones que le daba Santiago, su instructor de Parkour. Entonces apareció el espíritu parecido al Kakuna con su cabellera de Elvis.
-Mira hacia abajo- le dijo Xero.
-Ni loco, eso haría más difícil escalar- respondió el muchacho entre pujidos por la fuerza que aplicaba en piernas y brazos.
-Entonces déjame informarte que tu compañera no está- informó el espíritu.
-¿¡Que!- entonces Landa miro hacia abajo y busco por toda la plaza, pero Caro no estaba por ningún lado- le dije que no… ¡DEMONIOS!, está muy alto-.
-Vamos, olvida lo que viste, cierra los ojos y sigue subiendo- sugirió Xero.
A Landa le comenzaron a temblar las piernas, pero sabía que aquel espíritu tenía razón, la función debe continuar; así pues continuó subiendo hasta que vio a los chicos de Level up asomándose por el campanario, aquellos desgraciados habían dicho la verdad; sabían escalar.
Erick se dejó guiar por su orgullo, ¿cómo que un grupo de sosos le iban a superar en algo que a ellos ni siquiera les interesaba?; entonces subió a toda prisa por un par de alas de ángel que adornaban la iglesia sin importarle el estiércol de ave que aún estaba calientito, llegó a la cima y disimuladamente le dio un par de palmadas en la espalda a uno de los asesinos para limpiarse las gracias de pájaro.
-Debo confesar que estoy impresionado de verlos aquí- musitó Erick dirigiéndose a los muchachos que estaban llenos de sudor por un esfuerzo enorme.
-Somos asesinos, no fue difícil- dijo el líder.
-¡Hay escaleras!- gritó Caro asomando la cabeza por el centro del campanario acomodada en el barandal de unas escaleras de piedra; los cinco muchachos vestidos de asesinos le miraron con unos ojos de ¬_¬ ¬_¬ ¬_¬ ¬_¬ ¬_¬
-Toma tu espada, nosotros nos vamos- dijo el líder, y él se fue con su grupo por las escaleras.
Erick estaba hiperventilando, estaba muy agotado, pero incluso así tomo fuerzas asegurando sus pulmones para contemplar victorioso la espada del dragón que aparecía en ninja gaiden, siempre había soñado con ese momento y deseaba decir alguna frase de victoria, pero prefirió ahorrarse el aliento para respirar, abrazó la espada con una sonrisa y se acomodó en el suelo para descansar.
-Ya tienes tu espada, ahora debemos reunirnos con alguien que nos llevara donde se encuentra el héroe de la leyenda- dijo el espíritu. Erick le miró extrañado pero apenas y conseguía hablar para hacer una pregunta, y casi como si la niña hubiese leído su mente, Caro hizo la pregunta.
-¿A dónde vamos?-.
-Nueva Zelanda- dijo Xero con un tono muy serio.
