No se que decir, así que no diré demasiado. Estuve perdida por mucho tiempo, buscando respuestas en la vida real, intentando resolver cosas fuera de mi comprensión. No es una justificación, pero habría sido peor jamás volver a actualizarla.

Si todavía alguien quiere leer como se desarrolla esta historia, aquí va a estar hasta llegar al ultimo capitulo (Ni debería decir nada, pero bueno).

¿Agradecimientos? Siempre.

GuajolotA: Espero que no estés enferma en este momento D: ¡Y estoy viva!, Fue la parranda mas larga de mi vida.

Orihime es un personaje bastante singular, quizás sea esa aura de inocencia y arrepentimiento, como aquellas personas que se disculpan cientos de veces después de hacer algo terriblemente enfermo. Lo que pasa es que en el fondo te cae bien xD

¿Asesinatos, violaciones, violencia de género y drogas con alcohol en menores de edad? Hiciste que me sintiera en un episodio de la ley y el orden UVE. Espero poder agregarlo todo. En lo personal yo prefiero mas el UlquiHime, pero en este fic no creo concretarlo, al contrario de un IshiHime forzado (Orihime sabrá lo que es rezarle a dios en tierra ajena).

Si te contara a los maestros que he conocido, uno era bastante racista a pesar de ser extremadamente moreno (por no decir otra palabra), otro era mi profesor de Geografía en las ultimas dos horas y tenia la habilidad de dormir a media clase (le decíamos el dormimundo) y de vez en cuando autodormirse (tipo Barragan). Luego, habia un maestro de Ingles que creo que tenia contrato con los motivadores personales porque cada clase te hacia saber textualmente que nunca aprenderías Ingles y una maestra de matemáticas, ya grande, que creía que estábamos haciendo un diplomado de matemáticas algorítmicas (estando en secundaria). México y su inagotable numero de maestros bizarros y malvados, no me imagino las entrevistas de trabajo tan deficientes que les hacen al contratarlos.

Pingüinos con misiles será entonces, adorables y sanguinarias bolitas de ternura con suficiente carga para volarlo todo en pedazos. Debo dejar de ver los pingüinos de Madagascar… algún día. Es triste, pero ni siquiera yo se como va a terminar esta historias, pero puedo intentarlo ¡Por ti, por Narnia y por Asgar!

PDTA: Seré la primera en la fila si sacas un libro o algo con esas palabras XD

Inupis :Actualice, pero no me siento bien con eso, así como tampoco me siento bien contigo u.u
No te mande nada principalmente porque ni siquiera yo lo sabia en ese momento, las ideas surgen en momento raros y se que debes de estar molesta y lo entiendo. Escribir es algo importante, es como una vida dentro de otra vida y no se exactamente que decirte. Si Rukia esta viva o muerta aparecerá en este capitulo.

Estoy apenada contigo, pero gracias por el comentario, fue lindo y me hizo sentir culpable al leerlo de nuevo :,( . Entenderé si no quieres volver a leer esto.

Guest : ¡Que alegría que te haya encantado! Espero que también disfrutes este capitulo :,)

Lilyy-Chaan: ¿Ulquihime? Yo tampoco creo que lo haya, por lo menos no de una forma romántica. Si Rukia esta viva o muerta estará escrito en este capitulo, yo misma me asegure de ello. Espero que te guste ese desenlace ;)

Jenna: Tarde muchísimo mas de la cuenta, pero por fin esta aquí la continuación.

Grg98: El destino termino por alcanzarme u.u No tengo remedio en eso de actualizar.

DiLaurentis:A mi también me encanta el horror, el suspenso de no saber que es lo que va a pasar, el hormigueo de la piel al erizarse y el frio constante, repentino. Lo amo. También ame tus comentarios, fueron casi vitales para que me decidiera a continuar con esta historia de una buena vez y te agradezco de verdad por ello.

ALEXZHA: Ya, aquí esta. Me retrase como mil años mas de lo prometido pero aquí esta.

¡Este capitulo va para ti DiLaurentis!

Alguien debería matarla

Sexta parte

(Tres días y medio antes)

Lo miraba de reojo, cada tres pasos… su corazón… en cualquier momento saldría de su cuerpo.

¡Cuanta culpa mezclada con miedo!

-Aun no he podido tener información sobre ella- confeso Byakuya, estando a tres pasos de aquella limosina negra- Estoy como al principio- él le abrió la puerta para que la culposa chica entrara. Orihime por su parte sentía un miedo indescriptible de entrar y jamás salir del vehículo, pero aun así no tuvo mas remedio que hacerlo.

-Ya somos dos entonces- dijo ella, en un intento por sonar resignada.

-Yo…- menciono Byakuya, justo después de cerrar la puerta de la limosina- Yo nunca he podido entender porque me pasan estas cosas- su mirada era tan triste que ella estuvo apunto de echarse a llorar, rogando perdón.

-No es tu culpa- los ojos de Orihime de nuevo estaban rojizos, para variar- No es culpa de nadie…- apretó los dientes antes de terminar la frase.

-Le prometí que cuidaría de ella- su voz sonaba mas melancólica que fría y eso le estaba rompiendo el corazón. Él le había abierto las puertas de su enorme y lujosa casa tantas veces que había perdido la cuenta.

-L-lo siento…- se le escapo una disculpa muda de los labios. Las lagrimas ya le habían surcado de nueva cuenta las mejilla enrojecidas- Si tan solo no la hubiera dejado sola… yo… se supone que estaría con ella… e-era mi mejor amiga… ¡No puedo creer lo que le hice!- Orihime hubiera querido defenderse mejor, pero su garganta ya no podía articular ningún otro sonido que no fuera el llanto. Cubrió su rostro con ambas manos cuando ya no pudo sostenerle la mirada. Orihime Inoue merecía muchas cosas en ese momento. Byakuya se quedaría corto de solo lanzarla fuera de la limosina en movimiento, pero él ni siquiera sospechaba que el asesino de su hermana estaba sentada ahí, llorando a un lado de él.

Fue realmente inesperado para ella recibir algo parecido al consuelo de alguien como él. Desde que lo había visto por primera vez, leyendo el periódico en aquella sala mas grande que su departamento, había sentido cierta repulsión de su parte por su notable pobreza. Ni siquiera fue capaz de mirarla a los ojos cuando la devolvió a la entrada para que se limpiara bien los pies en el tapete y ahora la estaba abrazando, sin tomarle importancia al sudor y la mugre acumulado en su uniforme por no lavarlo en 3 días.

Primero lo sintió algo escalofriante, luego un poco raro y finalmente reconfortante. De todas maneras Ichigo la odiaba y no podía caer mas bajo. Bueno, eso era lo que quería suponer.

-Rukia va a aparecer, es una promesa- eso había sonado mas tenebroso de lo planeado- Contrate al mejor detective privado del país para encontrarla…- al oír eso, Orihime dejo de creer en las casualidades.

-¿No… no se llamara por casualidad…?- pregunto ella, tomando su distancia inicial. Una distancia más segura, más normal.

-Ulquiorra Cifer- completo la frase por ella. De todas maneras ni siquiera lo recordaba por completo. Esa mañana había sido un recuerdo borroso, como flotar en el agua, sin rumbo, sin conciencia de nada, solo con la energía suficiente para esquivar las rocas salientes; y aun estaba lejos de terminar.

-Si, es el mismo- lo dijo para si misma con un tono lo suficientemente alto como para que Byakuya pudiera escucharlo, por lo que tuvo que explicar-Hoy en la mañana, antes de ir a la escuela, fue a mi departamento a hacerme preguntas… preguntas sobre la ultima vez que había visto a Kuchi… a Rukia- no le pareció correcto llamarla por su apellido, pues él también se englobaba en el.

-Bueno, por lo menos se que esta haciendo su trabajo- fue un chiste de ricos, pero no le causo gracia a Orihime- ¿Te trato bien?, ¿No te incomodo de alguna manera?- fue bastante raro para ella escucharlo preguntar eso, pero todo en ese día lo era.

-No… nada de eso- era mas fácil omitir los escalofríos que sintío cada vez que la miraba con esos ojos verdes, profundos, que no le decían nada, como si no tuviera alma. La piel pálida de fantasma en pena y su voz que solo podía modular en un tono le hacia pensar que estaba lejos de ser humano- Solo que era un poco serio, pero nada más- discretamente miro por la ventana polarizada el camino, intentando descifrar el destino final del viaje.

-No lo he visto desde que lo contrate. Hoy me llamo y me dijo que tenía información nueva sobre el paradero de Rukia

-¿E-enserio?- quizás había hablado demasiado en la mañana. Quizás ya le había llegado la hora de ser descubierta y debía confesar todo para alcanzar a salvar lo poco que le quedaba de alma, pero solo calló.

-Creí que sonarías mas entusiasmada con la noticia…- según lo poco que él sabia de ella, Orihime no era exactamente una persona que disimulaba sus emociones.

-No, digo, claro que me emociona, eso solo que me es difícil creerlo…- la voz triste le salió de modo natural, llevaba toda la vida viviendo un drama después de todo- Tantas personas me han dicho de K-Rukia va a aparecer que ya no se que como tomarlo, si lo dicen de verdad o solo son palabras de aliento para que deje de preocuparme tanto, aunque sea un rato…- Byakuya pareció comprender entonces. Nunca antes había hablado tanto con ella de esa manera. Orihime Inoue siempre había sido para el como la amiga mas pobre que tenia su hermana. Incomoda en todos los sentidos, podía sentir la miseria con solo verla. Muchas veces pensó que solo la invitaba Rukia para molestarlo, hasta ese momento. Necesitaba conocerla, aunque sea un poco, para ver aquello tan especial que veía su hermana en esa chica tan común.

-Lo estoy diciendo de verdad, yo jamás he mentido para que alguien se sienta mejor…- ahora que lo notaba, el hermano de Rukia tenia cierto parecido al detective de la mañana. Ambos tenían ese tono frio y un tacto casi inexistente para decir las cosas.

-No quiero hacerme muchas ilusiones hasta tenerla de frente nuevamente, pero… ¡Pero si la encontrara el detective seria algo verdaderamente maravi…!- la limosina freno con más brusquedad de la esperada, impidiéndole completar la frase y avisando la llegada- ¿Dónde estamos?- no pudo evitar preguntar. Luego levanto un poco más la mirada y miro la mansión en la cual solía vivir su ex mejor amiga.

Orihime hubiera dado lo que fuera con tal de evitar volver a entrar a ese lugar.


(Aun 3 días y medio antes)

-¿Entonces que dicen?-Matsumoto necesitaba al menos cinco personas para tener un sesión decente.

-No lo se, somos demasiado geniales como para hacer planes- Shinji se cruzo de brazos, recargándose en la pared.

-¿Por qué carajos nos están hablando?- Hiyori no oculto su incomodidad ante la presencia de la popular rubia.

-¡Vamos chicos!, Somos amigos…- Por extraño que pareciera, casi nadie de sus conocidos estaba dispuesto a arriesgar su alma esa noche. En ese momento solo se encontraban aquellos dos rubios de un humor tan dispar como opción potencial.

-¿Desde cuando?- Hiyori entrecerró los ojos. No recordaba haber tenido una plática mas larga de 10 segundos con ella.

-Pues ya sabes, yo… bueno… ustedes… pues los tres somos rubios- esa charla ya era algo perdido.

-Ya vámonos Rangiku-san, Aizen-sensei esta a punto de finalizar sus clases- Hinamori no dejaba de dar vueltas en su lugar, más ansiosa que un hámster con cafeína.

-Pero Momo, necesitamos a otra persona. Somos tú, yo, Orihime, el cuatro ojos de Ishida (había insistido tanto en ser participe después de enterarse que la pelirroja asistiría que no le pudieron decir que no), Gin no me confirmo nada, ni tampoco Ichigo- los estaba contando con los dedos de la mano y la suma seguía siendo cuatro.

-Encontraremos a alguien mas, quizás pueda convencer a Aizen-sensei de participar…- la pequeña chica lo había dicho de un modo tan pervertido y raro en ella que hizo sentir incómodos a los tres.

-No, no lo creo, tendré que cancelarlo Momo- para esas alturas ya estaba buscando cualquier excusa para no cumplir su trato con Hinamori.

-¡Nooo!- el tono angustioso en su voz le hizo saber que estaba haciendo lo correcto.

-Vámonos calvito, esto ya se esta poniendo mas raro de la cuenta- Ellas parecían estar hablando de cosas que estaba lejos de incumbirles.

-¿Por qué se les ocurrió a los otros hacer ese graffitti a plena luz del día?- se pregunto el chico, mirando el cielo.

-Y justo a un lado de la estación de policías. Sin nosotros parecen volverse más estúpidos de la cuenta- les dieron la espalda, comenzando a caminar en dirección contraria a ellas.

-Déjalos ir Rangiku-san, te dije que tendrían miedo- la pequeña morena se aseguro de decirlo lo suficientemente alto como para que la escucharan, haciéndolos parar en seco.

-Momo…- Matsumoto estaba lo suficientemente sobria como para saber que dejarla hablar traería consecuencias.

-No son tan rudos después de todo- ambos voltearon simultáneamente, dando la vuelta y avanzando hacia donde estaban las dos chicas.

-Momo cállate- No le gustaba nada para donde iba eso.

-¡Seguramente van a gastarse el dinero de papa en flores y brillos de colores…!- Matsumoto alcanzo a taparle la boca algo tarde.

-No esta hablando en serio, me matan de risa sus chistes, ¿A ustedes no?…- La fama de matones sin alma que tenían era casi legendaria en la escuela. La única razón por la cual ellos no estaban en una correccional o en algún hospital psiquiátrico era por el dinero y las influencias de sus padres.

-¿A caso dijeron que tenemos miedo?- Hiyori pregunto, mirándose mas adorable que mala.

-Yo a lo único que le tengo miedo es a tragarme el piercing de mi lengua- Se a sincero el chico sin que nadie se lo pidiera, restándole muchos puntos en su escala de maldad.

-Ya van 5 veces que te pasa y aun así eres lo suficientemente imbécil como para seguir poniéndotelo- cuando no estaban en grupo eran mas simpáticos que temibles.

-Oye, yo no te juzgo por los tuyos- Shinji levanto ambas cejas, exasperando mas de la cuenta a su pandillera amiga.

-¿Cuáles?- Hiyori volvió a entrecerrar lo ojos, sonrojándose.

-Tú sabes cuales- el puñetazo de respuesta fue totalmente predecible.

-¿Entonces es un si?- Hinamori se atrevió a interrumpirlos, sintiendo que ya nada tenia por perder.

-Dalo por hecho- Era un truco tan viejo que no podía creer que hubiera funcionado tan bien.

-Comenzara a la puesta de sol, en la casa de Rangiku-san- la chica no podía estar mas sonriente, regocijándose por su logro. Bien decían que querer era poder.

-Sabemos donde es, fuimos arrestados cerca de ahí- Shinji se adelanto a decir antes de escuchar la explicación de la dirección.

-Ahora solo falta…- si Matsumoto la escuchaba decir una vez más Aizen-sansei se iba a ver forzada a encerrarla en los baños viejos de la escuela.

-si, si, ya se, vamos por Gin- Rangiku la tomo del brazo, llevándola con ella para cumplir su promesa. Podía ser muchas cosas, pero tomaba muy enserio eso de cumplir con su palabra.


El tiempo en la casa de Rukia parecía haberse congelado. Orihime vagaba por su cuarto, sintiendo miedo hasta de su propia sombra.

-Tu la conocías mejor que nadie, incluso mejor que yo…- recordó las palabras que le había mencionado Byakuya. No sabia si lo hacia para hacerla sentir mal o porque en verdad quería ser amable con ella.

-No debería estar aquí- menciono para si misma. La incomodidad que sentía era difícil de describir.

-Rukia podía ver cosas en las personas, cosas ajenas al dinero o la apariencia- Orihime se volteo con brusquedad, al darse cuenta que aquellas palabras no salían de su mente.

-Ella- ella era tan buena…- respondio rapidamente. Ni siquiera lo había escuchado entrar, y para cuando se dio cuenta el ya estaba demasiado cerca. Era como un ninja.

-Jamás la comprendí, hasta el día de hoy…- a Orihime comenzaron a temblarle las piernas de nuevo.

-Estuve tantas veces en esta habitación, y ahora me parece tan extraña, tan vacía… sin ella- debía seguir hablando, para ahorrarse los silencios incómodos. No podía evitar sentirse tan sucia y vulgar al lado de aquel hombre refinado que la miraba de una manera tan rara… casi analizándola.

-¿Ahora donde estas viviendo?- se sentó sobre la cama de Rukia y espero en silencio que ella hiciera lo mismo.

-Ehh… pues yo estoy viviendo en el departamento de Matsumoto-san- el repentino interés en su vida le estaba poniendo los nervios de punta.

-¿Rangiku Matsumoto?- A su parecer esa mujer era la mas viva prueba de que el dinero podía comprar muchas cosas, pero la clase definitivamente no era una de ellas.

-Si… ella es una muy buena amiga mía… y también lo era de Rukia… ¡Lo es de Rukia!- Estaba tan nerviosa que las ganas de vomitar estaban apareciendo de nuevo.

-Esa mujer jamás me pareció una buena compañía para Rukia… o para ningún otro ser humano decente- Orihime hubiera deseado discutirle ese punto, pero prefirió callar, esperando que el tiempo se pasara mas rápido. Aun esperaba que el hermano de su "mejor amiga" le dijera el porque estaba ahí.

-Para mi esta bien, no necesito mucho espacio ni demasiadas cosas, además no tengo un lugar mejor en el cual quedarme…- al mencionar estas palabras, termino de armar todo el paquete de huérfana pelirroja desamparada. Solo le faltaba el perro y las clases de baile para quitarle el lugar a Anita la huerfanita.

-Si lo tienes, aquí, en esta casa- respondió Byakuya con firmeza. Orihime no estaba segura de si a esa colosal mansión se le podría llegar a considerar una casa en vez de un monumento al derroche, pero esa no era la mayor de sus dudas.

-N-no podría…- se apresuro a rechazar la oferta de inmediato, con la creencia ingenua de que era posible decirle a un Kuchiki que no a algo.

-Insisto, se que Rukia lo habría querido de esa manera…- La ventana de repente le pareció mas lejana de lo que recordaba. Incluso no había notado que ni siquiera se encontraba abierta. Debía buscar otra manera de escapar- Debo confesar que si ella lo hubiera propuesto días antes de desaparecer lo habría reprobado rotundamente. Siempre me habías parecido una persona que solo buscaba la compañía de mi hermana para beneficiarse, una oportunista miserable para ser franco…- su sinceridad era verdaderamente admirable.

-Y yo que pensaba que te caía un poquito bien…- Orihime intento sin éxito librarse de la tensión que sentía al estar precisamente en esa habitación con él. Era el escenario perfecto para una de sus múltiples pesadilla. Estaba casi segura que en cualquier momento saldría Rukia debajo de la cama para cobrar venganza y darle su merecido.

-No, no hasta hace poco. Mi hermana de verdad te importa, y no puedo dejar que vivas en la calle, o peor aun con Rangiku Matsumoto- no era una broma. Inoue lo sabia porque Byakuya jamás hacia bromas así, no creía que le fuera posible.

-Es muy generoso, demasiado generoso… yo… yo… no creo merecerlo- tropezando con sus palabras, Orihime buscaba la mejor manera de decir un no que no sonara como un no- Creo…creo que necesito pensarlo un poco y…

-Puedes traer tus cosas a partir del lunes- dijo el, sin darle tiempo de terminar.

-pero yo no…-quiso decir algo, pero fue interrumpida de nuevo.

-Ehhh… señor…- un anciano mayordomo le hablo con temor desde el marco de la puerta.

-Ahora no, estoy ocupado- su voz fría se escucho mas enojada y amarga de lo acostumbrado, haciendo temblar al pobre hombre. Era demasiado viejo como para encontrar un trabajo tan bien remunerado como ese.

-Yo puedo esperar… si quieres ir a hablar con el esta bien- Orihime ya estaba pensando en mas artísticas formas de escaparse, sin descartar el arrojarse por la ventana.

-No será necesario porque di instrucciones muy claras de solo ser interrumpido por una emergencia…- la paciencia de Byakuya parecía ser bastante limitada en eso momento.

-Es que… si es una emergencia, un detective lo busca… dice… dice que tiene información del paradero de la señorita Kuchiki. Al parecer la encontraron señor...- al escuchar eso, Orihime se levanto con brusquedad de la cama, con la determinación de salir corriendo hasta que su cuerpo se perdiera en el horizonte, pero tropezó con sus propios pies antes de poder dar un paso.

-¡Estoy bien!, estoy bien, me emocione demasiado… ve… vayan- ella les hizo una señal con la mano para que no se preocuparan. Por suerte la alfombra le había amortiguado la caída y no le había dejado laceraciones visibles. Ambos hombres salieron sin perder más tiempo, dejando a una Orihime profundamente preocupada y ansiosa.

No podía estar viva. No debía estar viva. Había pasado el punto de retroceso desde el instante en el cual pensó siquiera arrojarla al barranco. Casi lo había olvidado. Ahora, arreglar su descuido en el caso milagroso de que su muy resistente mejor amiga siguiera viva ya no era una opción.

¿Pero como hacerlo?, ¿De que manera?, ¿Y si la delataba antes de llegar, con todos, con Ichigo?

Orihime sintió de pronto una presión tan fuerte en su pecho que comenzó a creer que llorar no seria suficiente para desahogarse esta vez. Intentaba pararse, pero la gruesa alfombra parecía sujetarle el pie derecho con fuerza. Debajo de ella había un suelo de madera importada precioso, acomodado en tablas de 30x20 centímetros y sin embargo insistían en ocultar la mayor parte de el con esa alfombra horriblemente estorbosa que parecía la piel de algún animal muerto.

-¡Estúpida!- se refirió a si misma con tanta rabia que, al intentar zafarse el pie para levantarse de un salto lo único que consiguió fue caer con todo su peso de nuevo contra el piso, haciéndolo crujir al golpearlo con las rodillas.

-¡Maldita sea!- Orihime no era de esas personas dadas a maldecir, pero en verdad le había dolido y nada parecía salirle bien. No llevaba ni una hora en la habitación y ya se había cargado el piso. Solo esperaba que el hermano de Rukia estuviera lo suficientemente ocupado como para haber escuchado algo de lo que había pasado.

Respirando un poco, retiro con lentitud la rodilla, moviendo, para colmo de males, una tira completa de madera del piso, bajo la alfombra desacomodada.

-Todo tiene solución, todo tiene solución… ecepto la muerte…- repitió la pelirroja chica con los dientes apretados, mientras enrollaba la alfombra, sin levantarse aun por completo. Quería ver que tan mal lucia el suelo y si había una manera de solucionarlo antes de salir corriendo sin rumbo, agitando los brazos.

No lucia tan mal, mirándolo bien, solo se había salido de su lugar. Justo cuando estaba por alegrarse un poco, el pedazo plano de madera se resbalo de su mano al levantarlo, cayendo dentro sin remedio.

¿Qué mas podía pasarle? Orihime Inoue metió la mano en la oscuridad del reducido espacio rectangular ya sin nada que temer. Total, con algo de suerte le picaba en el brazo una viuda negra o algún otro animal ponzoñoso y acababa con todo. Le haría realmente un favor, porque ella jamás tendría el valor de hacerlo por su cuenta.

Aunque haber visto el fondo había resultado igual a mirar el interior de un agujero negro, el verdadero fondo no estaba tan fuera de su alcance, apenas un poco menos del medio metro. No veía nada, pero podía sentir con la mano los tubos de agua y un montón de cables. Era mas espacioso de lo que debería y estaba sucio, pegajoso y frio, pero eso no amedrentaría sus ánimos. Recostándose por completo, pego la cara al piso, buscando mas a fondo y ahí fue cuando lo sintió… o mas bien los sintió, envueltos en algo parecido a una bolsa plástica.

Interesante.

No estaba muy segura, pero se sentían como libros pequeños que emulaban el tamaño de una tarjeta de cumpleaños. La curiosidad solo la había llevado a meter la pata una y otra vez a lo largo de su joven y triste vida, pero ella era de esas personas que parecía nunca aprender. Explorando un poco más, pudo contar poco más de una docena y para su sorpresa en lugar de encontrar nudo plástico mal amarrado dio con un cierre. Deslizo el cierre, tomo uno y saco la mano los más rápido que pudo para mirarlo detenidamente.

Orihime podía ser algo despistada pero no estúpida, bueno, no demasiado, aunque las acciones de los días anteriores demostraran lo contrario. El punto era que ella sabia de lo que se trataba. Un libro, escondido con tantas molestias en el cuarto de una chica no podía ser otra cosa que un diario.

Las últimas palabras de Rukia, sus últimos pensamientos contenidos en ese pedazo de hojas encuadernadas y escritas con tanto amor hacia la vida, hacia todas las personas que amaba y la amaban por ser tan linda… incluso debía de haber un espacio dedicado a ella… a la persona que de la manera mas vil y cobarde había terminado con su…

-¿Vas a bajar?- Orihime apenas y pudo esconder el pequeño libro debajo de la cama al escuchar la voz de Byakuya, antes de entrar a la habitación. Ya estaba llorando de nuevo y las ganas de desmayarse la abordaron repentinamente.

-Si, es solo que creo que… que rompí el piso…- Por esconder el diario no tuvo tiempo de volver a desenrollar la alfombra para ocultar el hueco del rectángulo faltante- Perdón…- apenas y pudo decir, poniendo una cara de cachorro imposible de ignorar- Yo no tengo dinero, pero si me das tiempo para un plan de pagos podría…

-No importa, era un piso barato. Había pedido roble y trajeron arce…- se acerco lo suficiente como para tenderle la mano- Iba a cambiarlo de tomas maneras- pudo haber llamado a un empleado para que la ayudara a levantarse, pero en vez de eso ni siquiera dudo en hacerlo el mismo.

-Gracias…- tomo su mano, suave y delicada por una vida sin esfuerzo. Orihime quiso levantarse con la gracia de una mariposa, pero su acenso fue más parecido al de un burro con artritis intentando ponerse de pie. Casi creyó escuchar a Byakuya aguantarse la risa, poniendo la cara mas seria posible para disimular.

-Hay buenas noticias- su voz sonó casi alegre, lo cual para el era el equivalente a gritar de felicidad. Al bajar las escaleras, apoyándose del barandal, pudo mirar al detective Ulquiorra observándola fijamente desde el sillón de la sala principal.

Todo le decia que estaba total y absolutamente fregada.


(Tres días antes)

-Deberíamos empezar ya…- menciono el chico de cabellos naranja al mirar su reloj marcando la media noche. Esa noche era la oportunidad perfecta para disculparse con Orihime, pero aun no había rastros de ella y eso comenzaba a preocuparle.

-Espera, creo que escuche algo…-Matsumoto, más sobria de lo que recordaba haber estado alguna vez (no había tenido tiempo de beber en todo el día) escucho la puerta abrirse. En la habitación solo se encontraban 5 personas: unos enfadados Shinji y Hiyori, un Ishida bastante nervioso, un Ichigo arrepentido y ella, claro.

-Perdón por llegar tarde…- Hinamori entro, despeinada y con la ropa mal puesta. La sonrisa enorme en su rostro solo era equiparable a la cara de horror que tenia Matsumoto.

-Momo, ¿Pero que carajos te paso?- su rubia y preocupada amiga fue corriendo hacia ella.

-Nada, solo se me hizo tarde…- unas pequeñas carcajadas divertidas escaparon de la pequeña y frágil chica.

-¿Y porque vienes así?- La interrogo, entrecerrando los ojos con sospecha.

-Ehhh… pues… yo… yo me caí en una zanja…- Hinamori invento, desviando la mirada.

-Claro…- ella no era el mejor ejemplo de castidad y recato, pero Momo le parecía demasiado ingenua y obsesiva.

-¿Dónde me coloco para la invocación?- esas palabras fueron la gota que derramo el vaso.

-¡Que te hizo Momo!- Rangiku casi se le abalanzo encima, tomándola de ambos brazos antes de comenzar a sacudirla- O mas bien… ¿Qué fue lo que le hiciste tu?- en la mañana la recordaba tan aterrada, negándose rotundamente a ser participe de otra sesión de esas y ahora prácticamente se estaba amarrando sola a la silla para no subirse poseída al techo como la ultima vez.

-Oh, no se por donde empezar, el es mejor de lo que imagine, mejor que todos los anteriores…- sus ojos se volvieron enormes y expresivos, más aun de lo que ya estaban.

-¿Incluso el vagabundo?- la había perdido por completo.

-¿Cuál vagabundo?- Hinamori se había fijado en muchos vagabundos apuestos a lo largo de su adolescencia, pero por alguna razón ninguno había sido el indicado.

-El que tenia problemas con las drogas. Te fugaste hace un año con él- casi grito Rangiku, enterando a todos los presentes- Es peor de lo que pensaba...

-No quiero interrumpir su plática, pero Orihime-san aun esta ausente- Ishida se levanto de su asiento mientras hablaba.

-Te dije que venir aquí era una mala idea calvito- Hiyori le golpeo el brazo para quitarse el aburrimiento, ignorando por completo lo dicho por el chico de lentes.

-¡Que no estoy calvo!- se defendió enseguida, sobándose el brazo. El también estaba igual o mas aburrido que ella.

-Ahora mismo podríamos estarle tirando piedras a las parejas en el parque en lugar de perder el tiempo en esta estupidez- Hiyori era muy directa respecto a sus sentimientos. Siempre lo había sido y eso de alguna manera era lo que atraía de ella a su rubio compañero de pandilla.

-No es ninguna estupidez, Inoue-san organizo esto para encontrar a Rukia- Ichigo la defendió enseguida, como un intento de redimirse con ella.

-¿En verdad crees que esto funcionara Kurosaki?- Shinji sonrió ampliamente, mostrando una hilera blanca de dientes- Nosotros dos estamos aquí porque no tenemos nada mejor que hacer, pero tu en verdad tienes esperanza en esta sesión ¿No es así?- Quizás invitarlos no había sido una idea demasiado brillante.

-No tiene nada de malo guardar algo de fe- la voz seria de Ichigo comenzó a poner nerviosa a Matsumoto. Hace menos de una semana había terminado de reparar su casa por la ultima pelea de borrachos que se había salido de control y no estaba dispuesta a reparar daños que ella misma no hubiera provocado.

-Muy bien, tengamos fe de que ella esta aquí y puede escucharnos- Shinji se levanto del sofá- Kachiki Rukia- hablo, levantando la voz como para una invocación.

-Es Kuchiki Rukia- Hiyori no podía creer que lo hubiera olvidado tan pronto. Ahora los presentes los miraban de la misma manera que lo hacia el resto de la escuela.

-¿Enserio?- llevaban toda la tarde hablando de ella.

-Si, ¿Por qué eres tan imbecil?- se llevaba preguntando eso por mucho tiempo.

-¿Y tu por que no creces? Mides lo mismo que cuando te conocí y eso fue hace como cuatro años- todo apuntaba que Shinji no creía en su bienestar físico, pero antes de que Hiyori pudiera reaccionar y golpearlo, siguió hablando, con un tono parecido al de un exorcista - Kuchiki Rukia, si estas presente en esta habitación, te ordeno que te manifiestes ante nosotros- todos el cuarto callaron, mirando raro al chico- O nos mandes una señal, no soy muy exigente…- justo cuando Ichigo se estaba levantando de su lugar, hastiado por la falta de tacto de los dos y dispuesto a echarlos de la casa a patadas, el teléfono de casa de Matsumoto sonó, dándole un susto de muerte a todos.

-¿Nadie va a contestar?- El teléfono sonaba, pero todos se habían quedado congelados en su lugar, así que pregunto Hinamori, haciéndolos reaccionar.

-Yo voy a contestar, seguro que es para mí…- Matsumoto reacciono entonces. Nadie hablaba a esa hora de no ser algo importante. Podía ser Orihime o Rukia… o ambas.

-No te molestes, yo estoy mas cerca- Ichigo era seguramente el que se encontraba más alejado de todos de aquel aparato, pero aun así consiguió llegar a el más rápido que cualquiera… hasta que le fue arrebatado por Rangiku.

-Es mi teléfono, ¡Dámelo!- Ichigo y Matsumoto parecían dos niños peleándose por un juguete.

-Diga- Ishida era por mucho el mas cuerdo y emocionalmente estable en la habitación… aparentemente. Quitándoles el teléfono de las manos, respondió la llamada antes de que terminara de sonar el tono de marcado- Orihime-san…- por suerte para el, la habitación se encontraba demasiado oscura por la casi nula luz de las velas semi consumidas y nadie pudo notar su intenso sonrojo al reconocer la voz de la chica.

-¡Pregúntale porque no ha llegado!, Va a hacer que me de un infarto un día…- casi grito Matsumoto, soltando al pelinaranja.

-Espera… ¿Por qué hablas así?, N-no, no te estoy entendiendo nada- el delgado chico ya ni sabia si era culpa del teléfono o en verdad tenia la voz así, tan rasposa y apagada.

-¡Dame el teléfono, cuatro-ojos!- Estaba malhumorada por estar tan sobria que no le importo el sonar grosera. Le arrebato el teléfono, contestando para ya dejarse de cosas.

-Espera, Rangiku-san…- Ishida intento recuperar la bocina sin existo.

-¿Dónde se supone que estas?, No quiero recordártelo pero fue tu idea esto, ¡Tu idea!- intentaba calmarse, pero luego miraba a Hinamori, todavía con esa sonrisa enorme, completamente perdida en sus recuerdos del día y su coraje seguía-No... bueno, ¡Tampoco es para que llores!- no era justo, se supone que era ella la que estaba enojada, no podía hacerla sentir mal. Matsumoto levanto la mirada, solo para descubrir que todas la observaban con ojos de desaprobación.

-Pásamela…- la mirada de Ichigo era la más inquisitora de todas.

-Espera, me esta diciendo algo…- Matsumoto lo detuvo antes de que se acercara. Apenas y podía encontrarle sentido a las palabras entrecortadas de su amiga. Todos los demás comenzaron a murmurar entre si, especulando mil cosas al respecto. Era una bendición que el día de mañana fuera un sábado- Esta bien, yo les digo…- fue todo lo que menciono antes de colgar.

-¿Qué te dijo?- Ichigo hizo la primera pregunta y las demás se vinieron como una avalancha de palabras sin orden.

-¡Quieren callarse todos!, No habrá ninguna sesión espiritista, gracias por haber venido. Momo, pásame mi botella de emergencia, esta detrás del libro de los 12 pasos- mas que una petición, esas palabras habían sonado como una orden, pero Hinamori ni siquiera se movió de su lugar.

-Primero dinos, palabra por palabra, que fue lo que te dijo…- La mirada de Ichigo inspiraba un miedo tal que daban ganas de no estar en la misma habitación que él. Matsumoto, más que atemorizarse, le hizo frente, ya cansada de todo ese drama.

-Encontraron a Rukia- eso era todo lo que habían querido escuchar en los cuatro días anteriores, pero por alguna razón Rangiku no parecía demasiado feliz de decirlo. No era como si no le gustara eso, pero había algo en la voz de Orihime, algo que le decía que nada estaba bien y que había sido peor de lo que hubiera podido imaginar. Una parte de ella había rechazado por completo la idea de que le hubiera pasado algo tan grave y peligroso a Rukia. Realmente solo había aceptado hacer eso para darle tranquilidad a su amiga pelirroja.

-¿Viva?- nadie parecía dispuesto a preguntar por temor a la respuesta, así que Hiyori lo hizo para finalmente poder irse a lanzar las piedras a las parejas del parque con Shinji, como lo venia planeado dentro de su cabeza las ultimas tres horas.

-Apenas…- eran casi buenas noticias, ya que por lo menos no estaba muerta, pero aun así Matsumoto no pudo evitar inclinar la frente con tristeza, al igual que la mayoría.

¡Este capitulo es un mamut! Más de 6,000 palabras, no se como sentirme al respecto :/

¿Qué les pareció?, ¿Valió la pena la espera? ¡Debo saberlo! Quiero actualizarlo mas seguido y ponerle cosas raras y retorcidas. Este fic es mi pequeño monstruito… un monstruito que ahora me odia por abandonarlo, ¡Pero ya!, basta de auto lamentaciones, eso se lo tengo que dejar a Orihime.

Oh, y si, ¡Rukia si esta viva! Llego a mi un día esa decisión, mientras lavaba los platos sin música… es curioso como llegan las ideas.

Voy a irme a escribir el siguiente capitulo y espero terminarlo antes de que acabe Abril, pero no prometo nada. Ya vi el resultado de lo que pasa cuando hago eso.

Adiós y perdonen la ortografía, en verdad intento mejorarla cada vez que subo un capitulo.