HOLA! Perdón por tardarme, pero la escuela ne ha vuelto loca últimamente, pero ya mero termino. Como sea, estoy muy agradecida de que hayan leido mi historia, prometo que se pondra interesante.

Este capitulo y el siguiente estaran basados en los flashbacks de Katniss ya que responderan a varias preguntas de futuros capitulos.

Aqui les dejo otra cancion dedicada a este capitulo y el que le sigue. Inner City Blues- Sixto Rodriguez


CAPITULO 6

Flashback

Hoy decidí visitar a Haymitch por décima vez durante esta semana con la excusa de buscar mis flechas, algunas navajas, y unas brochas del estuche de Peeta. En realidad, si sabía dónde estaban pues yo misma las escondí en varias partes de su casa, como por debajo del mueble de su bar esquinero, en la lavandería, y el sótano. El punto era que me estaba alejando de Peeta lo más que posible. Siempre buscaba una excusa para evitarlo en la casa. Tanto me he querido alejar que me he ofrecido a ayudar en labores domésticas en casa de Haymitch. Si estar desesperada significaba limpiar una casa que huele a putrefacción con un penetrante olor a licor y ropa sucia la mayor parte del día, entonces sí, estaba desesperada.

No he sido la única que ha colaborado en mantener una relación a distancia. Por alguna razón Peeta ha tenido que trabajar tiempo extra, pues la clientela mágicamente subió al 70% desde que yo empecé a evitarlo.

Lo peor de esto ocurría en las noches.

Las cena eran tan silenciosa que lo único que se escucha era el sonido de los cubiertos contra los platos y el sonido que hacemos cada vez que masticamos la comida. Después de la cena, el lavaba los platos y yo recogía la mesa en silencio, o viceversa.

Despues de terminar de cenar, Peeta se quedaba la mayoría del tiempo en su cuarto, el cual es una habitación exclusiva donde él podía dibujar bocetos y pintar sus lienzos en paz. Algunas veces yo salía de la casa y mi dirigía hacia la pradera y volvía cuando asumía que Peeta se fuera a la cama a dormir.

En la cama era mucho peor. Tenía a Peeta tan cerca, pero lo sentía tan lejos de mí. Me dolía mucho estar de esa manera con él, y amanecíamos con ojeras por estar velando en la misma cama sin saber qué hacer. No quería tocarlo porque no quería ser la primera en hacerlo y después que el sintiera que no fuera real. Entonces lo que hice una noche fue para alejarlo de mí de una vez por todas. Una noche yo estaba a espaldas de Peeta y sentí como empezó a acariciar mi cabello e con su mano. Su toque era suave, pero no deseaba que lo hiciera; no de esa manera. Entonces agarre una almohada y la puse en medio de nosotros y dije "no me toques, no lo deseo" luego sentí la cama tambaleándose un poco y voltee solo para ver a Peeta parándose de la cama, solamente podía percibir su silueta por la oscuridad del cuarto, pero su voz era tan neutral y tan quebrada cuando dijo aquellas palabras "si es lo que tú quieres, que así sea."

Y con eso basto para alejarnos más de lo prolongado. Y Peeta empezó a dormir en la sala.

Pasaron algunos días y tuve que ir al capitolio por medicamentos para mí, Peeta,y Haymitch. El cargamento de las medicinas, el cual usualmente transporta en tren el medicamento, tuvo un percance, así que uno de nosotros tres tenía que ir al Capitolio a recogerlos. Yo me ofrecí voluntaria para ir a recogerlos, obviamente. Decidí partir un día antes. Peeta dijo que iríamos los tres, pero Haymitch lo detuvo diciéndole que ambos necesitábamos tiempo a solas para pensar las cosas, en especial yo.

Por más insoportable que sea, Haymich es la única persona que me conoce profundamente. Tal vez sea el hecho de que ambos somos realmente hostiles y deseamos manejar nuestros asuntos sin la ayuda de alguien. De todos modos, me sentí agradecida de que Haymitch retuviera a Peeta. Pues este viaje me serviría para pensar en todos los problemas mientras estuviera en el tren. Durante el trayecto me costó dormir, pero era mejor que quedarse en las silenciosas pero intranquilas noches de insomnio con el que te considera tu enemigo.

Antes de llegar al capitolio, procuro encargarme de algunas cosas. Primero que nada, mi apariencia. Digamos que mi deprimente y enfermo aspecto causaría un tumulto de reportajes sobre mi escandalosa vida si algún entremetido del capitolio llegara a captar las ojeras de mi rostro. Es una ley promulgada por Paylor, de no meterse en los asuntos de los veteranos de guerra, pero lamentablemente eso no le quita la intención a la gente para cuchichiar o hacer negocios sucios con nuestras escandalosas o no escandalosas vidas. Me puse lentes de sol y una peluca rosada para disimular ser un habitante del capitolio con la esperanza de asimilar un poquito. También, antes de llegar, tuve que llamar a Effie Trinket para resguardarme durante mi visita.

Con el paso del tiempo Effie ha aprendido a entenderme, y ha llegado a tener compasión y solidaridad hacia a mi desde que quede dañada internamente desde los juegos del hambre hasta el fin de la guerra. Al igual que a mí, Effie también sufrió muchos cambios desde ese día. Aunque en realidad eso no le ha quitado su actitud deslumbrante y sofisticada.

Cuando el vagón llego, lo primero que hice fue buscar a Effie en la estación de tren desde lo lejos. No me tarde en buscar, pues vi a un deslumbrante y pomposo vestido color azul con lentejuelas doradas al igual que la peluca acompañada de un lápiz labial rosa y unos lentes de sol tan gigantes como los ojos de un mosquito.

Cuando le dije que sea lo más discreta posible, me pregunto si eso significó para ella tener discreción.

"Mira lo que trajo los exuberantes bosques del Distrito 12, mi hermosa Katniss Everdeen" dijo ella abrazándome mientras sostiene su café ardiente, y besándome las mejillas, dejando residuos de lápiz labial en ellas.

"También me da gusto verte Effie" digo mientras me limpio con un paño mis mejillas.

"Oh antes que nos vayamos de compras y a disfrutar de los pocos lujos que quedan, quiero regalarte esto." Dijo mientras saca de su bolso una elegante cajita envuelta en un listón rojo.

"¿Qué es esto?" digo con curiosidad.

"Pues no es un regalo barato Katniss, ya sabes, lo mejor de lo mejor para la chica en llamas."

Cuando abro la caja, me encuentro con una hermosa gema color verde incrustada a un brazalete dorado.

"Vaya, gracias Effie. No tenías por qué gastar en mí."

"Oh tonterías Katniss, esa es una rara y hermosa esmeralda, la cual es tu gema de nacimiento que representa el símbolo de renacimiento, y esta incrustada a un sublime brazalete de oro sólido." Dijo con su voz habitual y cantarina, como si estuviera promocionando una pieza valiosa a un cliente exclusivo.

"Debió ser cara" digo algo confundida por el ostentoso regalo.

"Oh si lo fue, pero no te preocupes. Es de mi emporio, viene a cuenta mía" dijo Effie con orgullo.

"¿Un emporio? Acaso tienes algún negocio."

Entonces fue cuando la sonrisa de Effie se extendió de oreja a oreja, obviamente estaba ansiosa por contarme todos sus triunfos. Mientras nos dirijamos a una cafetería a comer, ella me empezó a contar lo duro que fue al principio sobrellevar el peso de vivir una guerra, y como tenía que empezar de nuevo.

Después de la guerra, Effie tuvo que alojarse una temporada en las bases militares hasta que las cosas se calmaran. Ella también fue desahuciada por ser considerada aliada a los rebeldes, y no fue muy bien vista en los distritos por su historial en los juegos del hambre. En pocas palabras no tenía a donde ir. Le confiscaron todos sus bienes inmediatamente después de la destrucción de la arena en el vasallaje número 75, y la despojaron de muchas cosas, incluyendo se identidad. Sin embargo, fue salvada por los mismos rebeldes. Pasaron meses después de la guerra, pero Paylor consiguió reubicar a Effie, y recuperar sus bienes materiales, incluyendo un extra de dinero por la ayuda voluntaria a mucha gente del capitolio que se quedó sin hogar. También pudo ahorrar para hacer su propio negocio con otro amigo del distrito uno en una joyería. Ambos resultaron ser amantes del glamour y la rareza y originalidad de las gemas y lograron abrir una joyeria para gente en busca de gemas preciosas y sortilegios de valor, incluyendo perfumes, fragancias y otras cosas. El negocio se sigue expandiendo por el capitolio y varios distritos en desarrollo como el distrito uno, dos, o cuatro.

No podía estar más contenta por Effie y como progreso en la vida, pero algo no me cuadraba.

"¿Porque no vendes ropa y haces diseños?" pregunto con inquisición.

La sonrisa de Effie se desvaneció, y apareció más bien una cara de estupor y agobio. Entonces fue cuando me di cuenta que algo no estaba bien.

Después de un rato pensando en lo que iba a decir, Effie volvió a hablar con una sonrisa muy forzosa y artificial.

"Bueno, la gente… o más bien, algunas personas no están de acuerdo con las modas que tenían en el Capitolio, y están forzándonos a deshacernos de nuestros atuendos. De hecho solamente nos van a dar pocas semanas para vestirnos así" dijo ella con nerviosismo en su tono de voz.

La mire con curiosidad y estuve a punto de preguntarle más sobre ese asunto, pero ella decidió cambiar el tema rápidamente y me jalo hacia una cafetería. "Oh, creo que llegamos, esta es la cafetería más simple y pobre que tenemos aquí, justo como a ti te gusta." Dijo Effie con voz alta cuando llegamos.

Los empleados del lugar al escuchar eso nos miraban con desagrado por el comentario, y yo simplemente agachaba la cabeza de vergüenza. Si de algo que se caracteriza Effie, es la poca prudencia y falta de humildad con la gente que tiene menos que ella.

Me froto las cienes y decido mejor ver el menú ya que lo menos que quiero es ser descubierta.

Tenían buena comida, se veía deliciosa y de buen aspecto en las fotos, pero simplemente me decidí por unos sándwiches de pavo y jugo de uva. Effie se decidió por una simple ensalada y un vaso con agua, pues ella sentía que no estaba acostumbrada a comer comida de restaurantes pobres porque la enfermaría drásticamente.

Mientras comíamos, Effie me preguntaba por mi matrimonio con Peeta.

No le dije nada por lo que estábamos pasando, pero si le conté que era complicado vivir la vida dentro del matrimonio. Entonces fue cuando me dijo los peores consejos del mundo.

"Pues veras Katniss, según el libro de "Divina y prospera" en un matrimonio debes saber que el hombre puede actuar como tu esclavo, pero solamente si tu demuestras que eres la dueña. "Dijo Katniss mientras sacaba una revista de su bolso.

"¿Qué?" dije boquiabierta viendo la portada de la revista, donde veo a una gorda con mucho maquillaje y poca ropa, con un aspecto más de hombre que de mujer. Me pregunto si ese travesti es el de las ideas que me está diciendo Effie ahora mismo.

"Así es Katniss, tienes que ser la fuerte en la relación y en los problemas, y debes demostrarle a tu hombre lo grandiosa y esencial que eres, y que su vida estaría perdida sin ti" dijo Effie con mucha certeza.

'Más bien lo contrario' pensé yo.

Luego me toma de las mangas y me jala de cerca para después susurrarme "y procura hacerlo firmar un contrato de amor eterno mientras tu estés desnuda."

Me aleje rápidamente y decidí beberme al vaso de agua para evitar contacto visual. Muy bien, ahora sé porque Effie nunca se ha casado en su vida.

"¿Podemos hablar de otra cosa?" le implore.

Al parecer, esas fueran las palabras mágicas para darle cuerda a Effie y hacerla que no parara de hablar.

"!Oh, ahora que lo mencionas! Me gustaría llevarte a muchos lugares de compras y adquirir vestidos, lastraría, y joyerías nuevas, y tuxedos para Peeta, y…talvez un desodorante y fragancia para Haymitch, ese hombre tiene que trabajar en su higiene personal. Después estaba pensando en un hidromasaje, exfoliación facial, y lodoterapia en el Spa más lujoso que existe en el Capitolio."

"¿Lodotarapia?" pregunte

Effie me miro como si fuera una estúpida que no supiera lo que era lodoterapia. En realidad no tengo idea de lo que es.

"Pues es para exfoliar todo tu cuerpo, Oh si vinieras más seguido al Capitolio, estoy segura que todas tus cicatrices e imperfecciones se borrarían de tu piel en un pestañar de ojos."

"¿Qué tiene de malo mi piel?" digo fastidiada.

"Yo sé que estuviste en la guerra y no fue culpa tuya lo que te paso, pero restregarte en los arboles de tu distrito no te servirá de nada. Tienes que ver más por tu apariencia."

Me sentí molesta por el comentario, pues ella no sabe todo lo que he sufrido para no caer en la depresión por la pérdida de mi familia y mi hogar, y como he tenido que sobrellevar una nueva y difícil vida al lado de Peeta y Haymitch como para pensar en quitarme unas cuantas cicatrices, pero me calmo pensando en cómo ha sido Effie de charlatana, y de menospreciar a la gente sin si quiera conocer su situación de vida, por ejemplo aquella vez desde que me subí al vagón del tren con Peeta en los primeros juegos del hambre, juzgando los hábitos de comer de los niños del distrito 12, sin siquiera conocer lo mucho que sufríamos de hambre en esos tiempos.

Preferí mejor no llevarle la contraria, y mejor poner en marcha lo que quería hacer desde un principio.

"Solo quiero ir por mis medicinas." Dije con la voz firme y alta.

"Pero…acabas de llegar, apuesto que hay más cosas que quieras hacer, en vez de…"

"No Effie, no me puedo quedar tanto tiempo, talvez te vea a la hora de la cena y me quede en un hotel a dormir esta noche." Dije.

"Oh bien, por lo menos dejame hacer una reservación en un restaurante lujoso." Dijo ella desesperanzada.

Effie se veía algo decepcionada, me imagino que si quería pasar el rato conmigo, me imagine que no tenía muchos amigos y se ha de sentir sola. Decidí que talvez dejarme consentir un rato, no me haría daño.

"Sabes…no estaría mal un vestido para la cena de hoy, talvez yo…"Effie no me dejo terminar, y me jalo fuera del restaurante.

"Yo sé dónde te podemos conseguir un vestido, pero tienes que prometerme que me dejaras comprártelo, incluyendo accesorios y unos lindos zapatos...y tiene que ser verde como como la gema del brazalete que te regale." Dijo Effie totalmente emocionada y yo simplemente sonríe, es increíble como un simple cambio de palabras puede cambiar el humor de alguien.

Fuimos a una boutique muy lujosa del Capitolio. Lo admito, esto era demasiado extravagante y concurrido para mi gusto, prendas lujosas por todos lados, clientela que tenía que ser tratada de la manera más digna, empleados dando muestras gratis de todo lo que te haga sentir sobresaliente, Gente caminando y viviendo superficialmente su vida con bolsas de compras, pedrería incrustada en sus cuerpos y fragancias de los mejores olores impregnados a ellos, más que nada satisfaciendo sus huecos con material elegante y costoso entregado en hermosas bolsas de presentación. Eso es vivir para ellos en un jarro de agua que siempre tiene que estar lleno para evitar el vacío, pero me pregunto si no se sienten exhaustos de tanto glamour y lujo. Yo vivía en la gloria cuando solía tener suficiente dinero para comprar más de una docena de huevos en el quemador, ¿que será para ellos?

Mientras Effie escogía por mí, yo simplemente observaba. Note como mucha gente ya no tiene la misma moda de antes, ahora usan ropa más normal, sin tatuales o tintes de cabello de colores extravagantes, y ninguna alteración en sus pieles. Esto me pareció muy extraño, me pregunto si Paylor fue quien promulgo una clase de ley que prohíba tener este tipo de moda. No, no lo creo, pero porque están cambiando, ¿será que ya prefieren la moda sencilla y sin nada de humor de los distritos?

"Bien Katniss, aquí hay unos vestidos, ahora quiero que vayas al probador y me digas si te quedan." Dijo Effie entregándome una pila gigante llena de vestidos, era tan larga que no podía ver ni siquiera su rostro.

"Solamente me pondré el que más me guste" dije

"Oh no digas tonterías, tienes una belleza única, tienes el derecho de verte hermosa en varios atuendos."

Me puse a protestar, pero Effie prosiguió.

"Peeta le encantara verte lucir varios atuendos, para el tú eres hermosa." Dijo guiñándome un ojo y tratando de convencerme.

Yo simplemente suspiro, sintiendo frio y calor en mi corazón por ese comentario. Tratando de retener todos mis sentimientos.

"Creo que tres vestidos no estarán mal" digo resignada

Effie sonríe triunfante y yo me meto al probador.

Me probé varios vestidos, y cada vez que me quitaba la ropa, me veía en el espejo y me daba cuenta que Effie tenía razón. Mi cuerpo está lleno de parches y cicatrices, no me siento avergonzada de ellas, pues son parte de mi historia y es por esa misma razón que las odio. Para mi cada cicatriz equivale la perdida de lo que más aprecie en este mundo. El número de cicatrices en mi cuerpo es una prueba de todo lo que he llegado a perder. Talvez en un futuro no muy lejano deba empezar a trabajar para que se desvanezcan rápidamente las cicatrices menos severas porque es un hecho que las cicatrices profundas nunca sanaran.

Termino escogiendo unos vestidos sencillos y sin brillos. Cuando salgo, Effie se acerca a mi algo contrariada.

"Oh Katniss, hubo un problema en mi emporio, un cargamento tardara en llegar al distrito uno, tengo que salir por un par de horas y arreglar el asunto."

"Entonces te veo en la noche supongo." Digo

"Si, oh lo lamento tanto, pero no tardare mucho, si quieres nos vemos el restaurante del hotel que te vas a hospedar, yo pondré la reservación a las 8:00, de eso no te preocupes. ¿Estarás bien sin mí por unas horas?"

"Lo estaré" le asegure

"Bien, te dejo mi tarjeta de crédito con mi pin para que compres el conjunto del vestido y cualquier cosa que necesites." Dijo Effie y sin más apuros, se fue de inmediato.

Decidí terminar con esto de una vez y comprar solo un par de zapatos marrones, después me dirigí a pedir mi medicamento en el hospital que se tardó 10 minutos en irse por tren.

Tarde menos de lo esperado en conseguir lo que quería y todavía faltaban dos horas para ir a cenar.

Me dirijo a una heladería a unas cuantas calles del hotel y me decido en comprar un barquillo de chocolate y nuez. Me siento en las mesas de afuera y me pongo a observar una vez más el capitolio. Ahí algo diferente, antes todo eran tiendas lujosas, y ahora parece ver más tenderos de distintos distritos vendiendo sus productos en locales más pequeños, como en el quemador, las ruinas destruidas del Capitolio durante la guerra se convirtieron en mercados. No me cabe duda que hay muchos mercados negros ocultos en los rincones del Capitolio, me imagino que de ahí saco Ripper el licor de la mansión de Snow. Mucha gente de distritos se ve en varias partes, pero la mayoría son tenderos que venden todo el día sus productos desde sus hogares tales como carnes, mariscos, ropa, electrónicos, abarrotes etc., pero con un precio mucho más barato. Estoy segura que dentro de poco tiempo nuestras tradiciones se combinaran con las del Capitolio, solo falta un poco de aceptación por parte de ambos.

Aun no estoy dispuesta a visitar el monumento en memoria a los niños que perdieron sus vidas durante el bombardeo; son demasiados recuerdos, demasiadas heridas. Simplemente…no estoy lista para ir.

Veo que alguien pone un cartelón en uno de los edificios y todos se cercan. Veo que la gente pone cara horrorizada o de tristeza y otros empezaban a protestar lo injusto que era todo esto. Y por pura curiosidad me dirijo a ver de qué se trataba.

Cuando leo lo que anunciaban, una ola de emociones se apodero por completo de mí. Tristeza, sorpresa, pánico, pero el que más sentía…furia. Ni siquiera me había dado cuenta que apreté mi barquillo con mucha fuerza en mi puño hasta triturarlo.

Ejecucion

Próximo martes a las 8:00 am

Palacio Nacional

Se les condena a sentencia de muerte a:

Flavious ,Venia, y Octavia

Por alta traición y rebelión a la normas jurídicas de Pamen

Órdenes Mayores facultadas por:

Geraldine Aigrot

Jefe de Estado Mayor del Ejército de Panem

Imágenes se me vienen a la mente cuando encerraron a mi equipo de preparación en unas inhumanas celdas en el distrito 13 por simplemente robar un poco de pan mientras los tenían custodiados. Aún recuerdo lo asustados y confundidos que estaban al ser reprendidos injustamente luego de haberlos sacado de sus aposentos en Capitolio. Ahora esto. No, ellos no. Son demasiado inocentes y algo cabeza hueca, pero son gente muy buena y gentil. Ello no harían algo que los mandara a una ejecución.

Tengo que detenerlos antes de que lamente más perdidas.

Esto no se va a quedar así, tengo que ver a la cabeza superior de esa tal Geraldine. Tengo que ir a ver a Paylor.