EL ÁNGEL DE UN DEMONIO
Estos personajes forman parte del CLAMP de Sakura Card Captor.
Los personajes han sido elegidos por mí (esta vez solo la hizo Marta, la historia completa) así que no se podría decir que soy una especie de copia porque no lo es. Es puramente imaginario.
Las letras en mayúscula son gritos
-_- Diálogos
"_"- Pensamientos
-Cambio de escena-
Flash Backs en cursiva
-Letras cursivas- para cuando Sakura habla solo con Shaoran sin que nadie la escuche.
-"Letras cursivas"- Shaoran habla con Sakura a través de la mente.
Capítulo 5: Las Novedades más Esperadas
Se levantó bostezando, habían pasado la noche en vela riéndose con las películas de comedia que habían visto. Lo habían disfrutado y sonrió al recordarlo.
Se dirigió hacia la cocina para prepararse su café y sus dos tostadas con mantequilla y mermelada de todas las mañanas. Observó a Kero que se acercaba a él y se restregaba entre sus piernas, ronroneando.
Se levantó cuando terminó el desayuno sin hacerle caso a su gato que si, lo habían adoptado ya que Sakura lo había querido así. Porque sino lo aceptaba, le iba a montar una buena. Subió las escaleras y se dirigió a su habitación donde la mujer descansaba plácidamente. La observó por unos momentos.
Desde que pasó aquel incidente, ella dormía junto a él, velando sus sueños y nunca se había negado. Y la verdad, es que le gustaba. Ella le hacía sentirse un niño pequeño, al que debían de proteger para que no le llegara a pasar nada y la valoraba de una manera sorprendente ya que tampoco, nunca, ¡jamás! se había sentido así con una mujer, solamente las quería para disfrutar un rato y nada de compromisos. Pero con ella, todo él, todo su mundo lleno de oscuridad se desvanecía y se convertía en otro. Con ella lograba olvidar todo lo que hizo, el como fue de adolescente, ella evitaba que él fuera como antes, Sakura hacía que él se sintiera vivo y volviera a su pasado lleno de colores estrambóticos, llevándole a sus años de completa juventud, cuando no tenía que preocuparse por trabajos, dinero… cuando su familia era lo único que le importaba y sus bienestares.
Se acercó lentamente, no quería despertarla pero no pudo evitar rozar con sus robustas manos el rostro de la esmeralda y poder apreciar la belleza que emitía su cuerpo entero. Era una mujer muy pero muy hermosa.
Sus cabellos largos color miel centelleaban como su tuvieran luz propia. Su cuerpo estrecho mostraba sus inmensas curvas que la hacían mucho más atractiva y sensual era tapado por una túnica rosada que le llegaba hasta las rodillas exponiendo así sus delgadas piernas muy bien formadas.
Y llegado a este punto de conocerla, saber como era psicológica y físicamente, no lo podía evitar. La deseaba. Y era de tal forma que tenía la sensación de que ese sentimiento llegaba mucho más allá, pero de momento, lo dejaría estar ya que, como nunca lo había experimentado, no sabía si era completamente cierto.
Notó como la mujer abría perezosamente sus pequeños ojos, mirándole fijamente a los de él después.
-Hola- le habló pesadamente. Estada todavía dormida.
-Buenos días dormilona- le contestó con una sonrisa el ambarino haciendo que Sakura le mirara frunciendo el ceño.
-¿Cuánto llevo…- pero inmediatamente se calló al leer la mente del chico- ¡Son las doce y media de la mañana!
-Si, por eso mismo digo. Vamos, tenemos que ir a comprar algunas cosas que nos faltan porque como siempre quieres acompañarme a todos lados…
-Ya sabes porque Shaoran- le dijo levantándose de la cama de un salto- Desde que ocurrió aquello tengo que seguirte a cualquier lugar que vayas. No quiero luego arrepentirme de no ir- le aclaró saliendo de la habitación y bajaba las escaleras.
-Bueno vale, pues ala, vámonos- la siguió hasta que salieron directamente por la puerta principal.
Mientras tanto en un lugar alejado de toda la faz de la Tierra, bueno, en un lugar muy alejado de la vida terrestre…
-¡NOOO! ¡NOOO! ¡LE ESPERABAMOS HACÍA UNOS DIAS Y TODAVIA NO ESTA AQUÍ! ¿¡QUÉ LE PASÓ PARA QUE NO ESTÉ!- explotó un señor de ojos rojos como la sangre, con los cabellos parecidos a dos cuernos.
-Lo siento mi señor, no pude hacer nada.
-¡¿CÓMO QUE NO PUDISTE HACER NADA?- estaba rojo por la ira que se le acumulaba en su cuerpo.
-Eh…si mi señor, lo que ocurre que el de arriba le ha asignado un…ángel de esos.
-¡YA LO SABÍA IMBECIL! ¡SOY DARMUS ¿RECUERDAS CABEZA DE CHORLITO? EL REY DE TODO ESTE INFRAMUNDO!
-Perdone señor- se disculpó su aliado.
-¡QUIERO AL CHICO YA! ¡ME IMPORTA UN COMINO LA NIÑATA ESA! ¡DESATE DE ELLA COMO TE DE LA GANA PERO TRAEMELO! ¡NO VOY A PERMITIR QUE AHORA AL NENE LE DE POR SENTIRSE UNA PERSONA VIVA PORQUE LO NECESITO CONMIGO ASI QUE NO PERMITAS QUE SE QUEDE POR MÁS TIEMPO EN ESE ASQUEROSO PLANETA LLAMADO TIERRA! ¡Y MENOS QUE LA NIÑATA INTERFIERA MÁS EN MIS PLANES! ¡¿TE QUEDÓ CLARO?
-Por supuesto mi señor. Ahora mismo ideo algo para que le tengamos en el menor tiempo posible con nosotros- y de ahí partió a su templo de recapacitación.
-Muy pronto serás mío Xiao Lang. Y te convertirás en mi mayor aliado con el más poder que se pueda tener.
En el centro comercial…
-¡Shaoran!-gritó Sakura muy alterada en la cabeza del ambarino.
-"¿Qué te pasa? ¿Acaso te molesta mucho que sea adicto al chocolate? Eso no me hará daño"- le contestó de igual forma.
-No deberías hacerte adicto a ninguna cosa- le regaño con la mirada.
-"Pues solo te aviso que eso nunca lo podrás curar en mí. Llevo años, bueno, me atrevería a decir que desde que nací, me encanta el chocolate"- le explicó.
-Vale que te guste el chocolate, ¡Pero eso no quita que te vayas a llevar 15 tabletas de diferente sabor!- le dijo mientras estaban ya pagando.
-No seas exagerada Sakura, es la compra del mes.
-Son 123 euros- le contó la dependienta al terminar de pasar los productos por la caja.
-Aquí tiene- le dijo en castaño al entregarle el dinero acordado. Y después se marcho sin escuchar las gracias por su compra de la muchacha.
Anduvieron hasta llegar al Audi x8 plateado de Shaoran y montar en el para llegar al chalet.
-No te enfades Sakura- le intentó calmar al verla con el ceño fruncido.
-No estoy enfadada, sino un poco molesta. Pero no es eso lo que me preocupa.
-¿Y qué es?
-Es que siento como una influencia en tu casa…necesito saber que es- y sin esperar respuesta, desapareció de allí. Shaoran sin esperarlo, recapacitó unos momentos y fue corriendo a su casa.
Una vez allí dentro no escucho nada así que caminó por todos lados hasta que encontrar a Sakura hablando como en susurros con una mujer que se parecía mucho a…
-Perdonen si interrumpo pero tengo una duda. Tú eres… ¿Tomoyo?
-Si Shaoran, ¿todavía te acuerdas de mí?- le preguntó impresionada.
-¿Os conocéis?- interfirió Sakura.
-Si Sakurita, el es el mejor amigo de mi mejor amigo- sonrió.
-¿Cómo?- seguía sin entender.
-Haber Sakura, ella era la mejor amiga de Eriol- aclaró el ambarino.
-Ah…ya entiendo- quedaron dos minutos en silencio cuando llamaron a la puerta.
-Yo abro- dijo Shaoran dirigiéndose a la puerta y cuando abrió se le pudo escuchar desde allí- Y hablando del rey de Roma…
-¿Cómo que… ¿Estabas hablando de mí? ¿Con quién?- le preguntó efusivamente.
-No te importa, anda pasa- fueron al salón donde les esperaban las señoritas pero que Eriol, no las podía ver.
-Eriol…-suspiró Tomoyo apenada al ver a su amigo.
-¿Oíste eso Shaoran?- le preguntó Eriol dando una vuelta sobre sí mismo.
-¿El qué?- intentó no admitir que si lo había escuchado.
-No nada, déjalo, serán imaginaciones mías- y dicho eso, se sentó en el sofá- Juraría haber escuchado a Tomoyo pronunciando mi nombre.
-No seas paranoico. Tomoyo no está aquí- le negó al ver que la susodicha le decía que no le dijera que estaba ahí.
-Ya lo sé, no soy imbécil, pero es que…la echo un poco, bueno, mucho de menos. Ella era…bueno, tu ya lo sabes.
-Si, lo sé-dijo evitando la mirada atónita de Tomoyo. Eriol suspiró.
-A lo que venía. He recibido una llamada de tu madre y me dijo que hoy, la empresa de Los Kinomoto solicita tu atención...
Eso a Sakura la emocionó en cierto modo. No sabía si su padre era el que se encargaría de ese asunto.
-¿Para qué?- preguntó Shaoran al ver la actitud de Sakura.
-¿Te acuerdas que cuando vine con el jefe de la empresa. Fujitaka Kinomoto te dijo que hasta que no encontrara los documentos del contrato que su hija guardó no podría hacer negocios?
-¿Y que pasa con eso?
-Que ya los encontró y quiere convocar una reunión contigo para realizar ese contrato- finalizó Eriol.
-¿Y cuando pretende que se haga la tertulia?
-Mañana mismo, se que es un poco precipitado, pero el lo dijo así.
-Shaoran- intervino en la mente del ambarino Sakura- pregúntale por favor quien acudirá a esa reunión- le dijo como desesperada.
-Eriol, solo por curiosidad ¿quieres asistirán?
-Si no me equivoco son Fujitaka Kinomoto y… Touya Kinomoto- Cuando los nombró, Tomoyo y Sakura no podían hablar y Shaoran no entendía eso, así que luego, cuando estuvieran solos, les preguntaría porque se pusieron así las dos- Amigo mío, debo irme.
-¿Y por qué no te quedas a tomar una coca cola o zumo de naranja?- le preguntó haciendo que su confidente empezara a reír.
-¿De qué te ríes?
-¿Coca cola o un zumo de naranja? ¿Desde cuando ya no ofreces una cerveza?- le preguntó mientras reía sin parar.
-Desde que me estoy desintoxicando- le contestó muy serio.
-¿Tú? Vamos, si te encantaba esa vida- le apuntó sin poder creérselo.
-Cambié- se limitó a decir. Le estaba recriminando él, su mejor amigo y el único que tenía, bueno, quitando a Sakura que también lo era. Se suponía que debía apoyarle, no devolverle las ganas de esa vida anterior.
-Me alegro que te dieras cuenta que la vida que llevabas no era la correcta. Borrón y cuenta nueva ¿no?
-Si- asintió el ambarino agradecido.
-Bien amigo, me tengo que ir ya, debo seguir con el trabajo que me comendaste ya que TÚ, ni siquiera te dignas a pasarte por la oficina- le recriminó.
-Lo siento, ya lo haré…algún día- le contestó acompañándole hacia la puerta para después despedirse de él.
-Te esperamos- le reveló Eriol antes de dirigirse a su coche y salir de allí.
Shaoran se dirigió al salón donde le esperaban las dos mujeres sentadas que al llegar él, le observaron con cautela. Sabía que era la hora de las preguntas.
-Shaoran, te acompañaré a esa reunión quieras o no- le dejó claro.
-No me iba a oponer Sak, sé que deseas ver a tu familia cuanto antes- se sonrieron mutuamente, cosa que no paso desapercibida por la amatista que ahora preguntó.
-Shaoran dime- le llamó para captar su atención- Antes de que yo muriera, ¿Eriol que sentía por mí?- quiso saber. Pero el ambarino bajó la cabeza apenado.
-Si nunca te lo dijo, será porque no quiso o no tuvo la oportunidad.
-Por eso es por lo que lo quiero saber. Ya llevo muerta bastante tiempo Shaoran, por favor dímelo- suplicó.
-El estaba…y sigue estando enamorado de ti Tomoyo- finalizó dejándola con la boca abierta de la impresión.
-¿Cómo…
-¿Qué como puede ser Tomoyo?- le interrumpió adivinando su pregunta- Simplemente cuando las personas nos enamoramos queremos que esa persona esté y se sienta bien sabiendo o no nuestros sentimientos. Eriol sabía que tú no sentías nada por él. Solamente amistad. ¿Por qué te iba a decir lo que sentía y sigue sintiendo sabiendo ya tu respuesta? Seguramente a ti te hubiera puesto en un compromiso y lo hubieras pasado mal por no saber como decirle que no sin hacerle ningún daño. Prefería que por lo menos, la amistad que teníais no cambiara porque así se sentía algo más unido a ti y que si te decía, hasta eso cambaría entre vosotros.
Sakura al escuchar estas palabras dichas por el ambarino se levantó del sillón sobresaltada.
-¿¡QUIÉN ERES TÚ Y QUÉ HAS HECHO CON SHAORAN!
-¿Qué pasa?- no sabía porque saltó con eso. Él era el mismo, solamente había reproducido exactamente las palabras que le dijo Eriol una vez. Pero ahora, aprovecharía ese momento para decirle un par de cosas a Sakura.
-¿Te has escuchado diciendo esas cosas?- la esmeralda seguía en el mismo estado.
-Si ¿Y? ¿Tan malas son?- le preguntó fingiendo entristecerse aunque Sakura se lo creyó y se acercó a él mientras la mirada asombrada de Tomoyo.
-No es que…solamente… perdona, no quise decir nada de eso. Al revés, me gustaron, pero no te veía nunca diciéndolo así, con tanto sentimiento en tus palabras.
-Para que veas como tu sola presencia hace que todo en mí cambie. Soy otra persona gracias a ti Saku, y eso, te lo agradezco un montón. Ya era hora de cambiar mi vida. Gracias, muchas gracias- finalizó los milímetros que les quedaban y le dio un beso en la comisura de los labios, dejando a la esmeralda roja como un farolillo y su vestido cambiando a un color rosado.
-De…nada- tartamudeó. Tomoyo, que seguía observando la escena, carraspeó y cuando los dos la miraron sonrojados al notar como ella seguía ahí. Habló.
-Arriba me necesitan, y bueno, bajé para darle mis felicitaciones a los dos. Lo estáis haciendo muy bien, solo espero que no falle nada Saku, y ya sabes porqué lo digo, sino…ya sabes las consecuencias- ella asintió y Shaoran la miró interesado. Le preguntaría por eso después- Espero que tengas suerte con tu padre y tu hermano Sakura, te lo mereces y…hablaré con Yue, deberíais hablar por un tema que conversamos al principio. A estas tiempos de tu misión, deberías planteártelo.
-No se de lo que me hablas Tomoyo, pero cuando hable con Yue, supongo que lo sabré.
-Si, tú solo espera. El pronto bajará o… tu subirás, cuando quieras- le sonrió y después de dirigirle un asentamiento de cabeza a Shaoran con un "cuídate" mental, desapareció con una luz cegadora.
-Bien, me he quedado con la duda esa de Yue- dijo hablando ella sola.
-¿Y quién narices es ese?
-No hables así, él es…el jefe supremo por así decirlo. Es como Dios.
-¿Y qué pasa?
-Tendré que ir a visitarle- se dijo a sí misma sin hacerle ni caso- Shaoran suspiró. Y justo después de ese momento, el teléfono de la casa comenzó a sonar.
-Es mi madre- dijo Shaoran mirando la llamada.
-Está bien, mientras tu hablas con ella, yo iré a ver a Yue. ¿Prometes ser bueno?- advirtió.
-Si- sonrió
-Hasta ahora- y desapareció dejándole solitario. Cogió el teléfono.
-Hola madre…
-Xiao Lang hijo, ¿has hablado ya con Hiraguisawa?
-Si madre, estoy enterado de todo.
-Lo harás sin rechistar- le obligó su madre. El suspiró.
-Lo sé madre, de todos modos lo iba a hacer.
-¿Desde cuando te interesas por la empresa Xiao Lang?
-No se madre, pero mire, no tengo ganas de hablar más. Lo haré y ya esta. Así que por favor si me disculpa, quiero echarme un rato la siesta.
-Esta bien hijo, que te vaya bien y coméntame pasado mañana sobre la reunión- le dijo no muy convencida.
-Adiós madre- colgó.
Sakura había llegado hacía rato al divino esplendor como unos días había hecho, pero ahora, con por motivos muy diferentes. Esperaba a Yue ya que, tenía que aclarar esa duda que la carcomía. ¿Cuál era ese asunto del cual tendrían que hablar? ¿Era por Shaoran? ¿Por ella?
Llevaba bastante rato esperando. Tomoyo le dijo que le esperara en la sala pero el seguía sin aparecer. Su paciencia se estaba agotando. ¡No podía dejar a Shaoran tanto tiempo solo! No por el momento.
-Veo que ya estas aquí- le dijo una voz potente. Ella se giró para mirarle.
-Si y llevo bastante rato. Pero en fin, tendrías que hacer muchas cosas supongo y por eso, voy a ir al grano. Shaoran no debe estar solo.
-Sakura, si tantos disgustos nos puede traer que dejes a Shaoran solo, era mejor que yo hubiese bajado, estando los tres presentes.
-También, pero no. He aprovechado que él está hablando con su madre para venir y hablar contigo y que me digas lo que tengas que decirme.
-Es por deseo- aclaró.
-¿Qué deseo?- y justo en ese momento, unos vagos recuerdos abundaron su mente.
Estaba hablando con Yue, le iba a comendar una misión muy especial y sin ninguna elección, ella aceptó.
- Ahora, al haber aceptado la misión, se te concederán varios poderes para realizar tu cometido, el cual será proteger, cuidar y hacer que entre en razón a Shaoran Li, procedente de Hong Kong, China, pero que actualmente vive en Tomoeda, en Japón, justo en la misma ciudad donde tú vivías.¿Me equivoco?- agachó la cabeza para que no vieran su tristeza y negó- No estés triste, si ansías algo con muchas ganas se te concederá, al los ángeles que han aceptado su trabajo siempre se les concede un deseo que pueda estar al alcance…
-Ya recuerdo.
-Bien, porque cuando llegues al grado superior de ángel, se te concederá. Así que vételo pensando y no, nada de familia. No puedes contactar con nada de tu pasado.
-Bien, lo haré- expuso decidida.
Acababa de hablar con su madre y aunque sabia que el había cambiado, el trato con su madre era muy parecido al anterior y aun sabiendas que iba a ser muy difícil, también cambaría su actitud con ella.
Se dirigió al jardín. Dormir un poco en la tumbona, con el crepúsculo de la noche asomando en el cielo estelar, era maravilloso. Tranquilo y reconfortante. Le encantaba la naturaleza.
De repente, algo interrumpió su momento de paz. Pudo sentir una ráfaga de aire y al abrir los ojos exaltado, observó a un hombre de ojos rojos como la sangre y de piel muy bronceada. Vestía una tunica que tenía un símbolo muy extraño en la parte del pecho. ¿Quién sería? Y lo más importante ¿Cómo se había colado en su casa?
-¿Li Shaoran?- preguntó el individuo.
-El mismo pero antes, dígame como ha entrado en MI casa.
-Aparecí en ella. Verás, no dispongo de muchos tiempo. La niña esa no tardara en…bajar.
-¿Sakura?
-Si, esa. Dígame Li, ¿Quiere ser poderoso?
-¿En qué sentido?
-Nada de preguntas como esa. Piense, quiere ser poderoso, lo se, lo veo en su interior. Con nosotros puede dominar el mundo, hacer las cosas a su antojo. No hay reglas, será libre de hacer todo lo que quiera. Podrá tener criados que lo ayuden o saciarse con ellos, podrá tener todas las mujeres que usted quiera Li…- parecía como si le inotizase con esas palabras, todo lo que una vez quiso, ahora a su alcance.
-¿Y donde podría conseguir eso?- se interesó.
-Ven conmigo y lo verás desde el mismo momento que crucemos la línea del mal…
-¡NO LO PERMITIRÉ!- se escuchó el grito de una mujer. Shaoran vio como ella se ponía delante de él, protegiéndole de esa persona.
-Apártate, Li será nuestro.
-Eso ni lo sueñes, el es mi protegido y no pienso permitir que los de tu mundo se lo lleven. El tiene que vivir una nueva vida.
-Por supuesto, pero con nosotros. Y ahora apártate si no quieres salir mal parada- pero la esmeralda no le dio mas tiempo para hablar. Directamente le miró fijamente a lo ojos, penetrándole minuciosamente para entrar en lo más oculto de su mente y poder hacerle daño psicológicamente.
-Conozco ese truco niña, pero conmigo no podrás. Estoy entrenado- y sin esperar respuesta, le lanzó un rayo que la mandó lejos de Shaoran. El ambarino asustado por lo que le podía haber pasado a su Sakura fue hacia ella rápidamente, pero antes de llegar a su destino, el individuo se puso en su camino.
-Tu vas a acompañarme- finalizó. Le cogió del brazo y formuló un conjuro- Darmus, gavana wa maoyu vote, nipe mgongo domains vako ni nini na…- pero no pudo continuar ya que en su mente, una serie de escenas muy dolorosas se reproducían haciéndole el mayor de los sufrimientos, sintiéndose basura por haber eso una vez, corroyéndole la culpa, doliéndole la cabeza por el esfuerzo que hacía para que esas imágenes se fueran de su imaginación- ¡AHHH MALDITA SEAS, SAL DE MI CABEZA!- pero ella no se iba a dar por vencida. Al muchacho que estaba agonizando del dolor le dio tan frenesí que al volverse loco de repente, cogió un palo de una rama del cerezo que estaba allí tirada y se atravesó el cráneo, dejándolo muerto pero esta vez, para siempre.
Mientras tanto, Shaoran no podía creer lo que sus ojos habían presenciado anteriormente, era…espeluznante y le entró cierto pánico de ella. Sakura, su Sakura, ese ser tan amable y gentil… ¿Había causado el fallecimiento de ese tío?
Sakura al notar el estado de Shaoran se acercó a él y posó una de sus manos en el hombro de él. El ambarino la miró sin ninguna expresión. Necesitaba información.
-Sakura, necesito respuestas a lo que ha pasado- ella suspiró.
-Ese espécimen era malo Shaoran, si te vuelves a encontrar con uno de esos, no les hagas ni caso. Ya me encargaré yo de ellos- le ordenó.
-Me prometió tierras y…poder.
-No importa eso Shao, tu muy bien sabes que eso es a precio de algo, no todo sale gratis, y mucho menos con esa gente.
-Si…- bostezó- Sak, creo que es hora de dormir, mañana tenemos un día un poco ajetreado.
-Ya lo sé, pero antes recuerda esto Shaoran, ahora mismo solamente puedes confiar en mí ¿entiendes? Ni siquiera en Eriol.
-¿Por qué?
-Hazme caso, es lo mejor por ahora- finalizó la conversación y se dirigió levitando a la habitación del ambarino para allí, descansar tranquilamente con el en la cama principal hasta la mañana siguiente.
-¿CÓMO QUE MURIÓ? ¡SI ESTABA AQUI ES QUE YA HABÍA MUERTO IDIOTA, PIENSA UN POCO!
-Lo sé mi señor, pero lo que ocurrió fue que la mujer esa realizó el conjuro die jäleen- de repente sintió como una mano grande se estampaba con mucha fuerza sobre su cara, casi tirándole al suelo por la fuerza que tenía esta.
-¡ME DA ABSOLUTAMENTE LO MISMO! ¡QUIERO A LI Y SI TENEIS QUE MORIR TODOS VOSOSTROS, LO HACÉIS!- vociferó
-Si…si mi señor, pronto lo tendréis aquí, tengo una idea.
A la mañana siguiente…
Era mediodía y estaba muy nerviosa.
Shaoran sabía que quedaba muy poco para que Sakura volviera a ver a su padre y por una parte se alegraba por ella pero por otra, no la quería ver sufrir por eso. La esmeralda se había empeñado a ir así que si no resistía, luego la tendría que consolar él pero no le importaba, lo haría, por ella.
En el restaurante en el cual estaban esperando, estaba completamente lleno, pero ni rastro de los dos hombres.
-Sakura, por favor, tranquilízate.
-No puedo Shaoran, por más que lo intento.
-Perdonen la tardanza, teníamos que resolver una serie de asuntos antes que nos llevó mucho tiempo- se disculpó el señor Kinomoto llegando en compañía de su hijo.
-No importa, por favor, tomen asiento- el hijo de Fujitaka iba a sentarse en la silla donde estaba Sakura y el ambarino al darse cuenta de esto, sobresaltó.
-¡No!- llamó la atención de los demás- No es que ahí va…¡van los abrigos! ¡Si, eso!- los dos asintieron no muy convencidos pero decidieron no hacerle mucho caso.
-Shaoran se han dado cuenta de que no tenemos abrigos ¡Es verano!- le dijo.
-"No importa, no te han aplastado ¿no? Por lo menos podrías darme las gracias"- le contestó mentalmente.
-Lo siento Shaoran, es que…ya sabes que yo…
-"Si ya sé, no pasa nada"- mientras ellos conversaban a través de la mente, Fujitaka miraba a su hijo fijamente, sabía por su expresión de cara que ocurría algo así que le preguntó.
-Hijo, ¿pasa algo?
-Antes de empezar con lo de las empresas señor Li ¿Me podría decir su usted había conocido a mi hermana alguna vez?- ignoró la pregunta de su padre, necesitaba preguntarle a Li ya que, sentía la presencia de su hermana muy cerca y eso quería decir que ella…estaba con ellos.
-No Kinomoto, nunca- negó.
-Esta bien- le dijo, pero sabía que no era verdad, el era psicólogo y sabía perfectamente cuando una persona le mentía.
-Y sin gastar más tiempo, comencemos con los trámites-dijo el señor Fujitaka al ver la tensión que se había formado entre ellos.
Sakura atendía la conversación que mantenían entre ellos, los miraba, a los dos, a su padre y a su hermano y trataba de contenerse, pero no podía. Eran demasiadas las emociones que se le acumulaban en el cuerpo.
-Muy bien señores, creo que hemos terminado- finalizó Shaoran levantándose de su asiento para darles la manos a los dos caballeros.
-No señor Li, me temo que no hemos acabado. Todavía queda un asunto del cual hablar- le miró desafiante- De mi hermana.
-¿Qué… pasa con ella?- tartamudeo. ¿Qué tendría que hablar Kinomoto con él de Sakura? ¿Acaso tendría alguna información?
-¿Shaoran tu crees que el sabrá que estoy aquí?- le dijo preocupada.
-"No lo sé Sak, pero la verdad es que todo este asunto, de que Kinomoto sin conocerme de nada quiera hablar de ti conmigo me parece un poco raro"
-Se que mi hermana esta con nosotros Li, no hace falta que lo oculte- cuando expuso sus pensamientos, todos se quedaron asombrados de las palabras dichas por el de cabellos negros.
-Hijo, estas diciendo que Sakura…
-Así es padre. Esta aquí- concluyó- Siento su aura- le explicó con un poco de tristeza.
Sakura al oír esto, fueron poco a poco acumulándose lágrimas en sus ojos. ¡Su hermano la sentía! Eso era por una parte…maravilloso, porque así por lo menos sabían que ella estaba ahí, con ellos pero por otra… le frustraba el saber que no les podría decir nada, ni abrazar, nada.
-Shaoran, creo que mejor es irnos, no debes seguir la conversación además que yo…
-Monstruo se que estas ahí, por lo menos muéstrale, te…echamos de menos
-Touya hijo, debe ser tu imaginación…- intentó mediar Fujitaka. Los presentes en aquel bar ya les empezaban a raro y no debían dar la nota.
-No padre, Sakura esta aquí vale- pero antes de poder seguir con la conversación recibió una llamada- Hola Kaho- respondió.
-Tou…ya ven corriendo para acá estoy en…uf…proceso de…ahh…parto, vienen ya los…AHH…trillis.
-¡¿QUEE? AHORA MISMO VOY PARA ALLÁ ¿DÓNDE ESTÁS?
-En…casa- le indicó su mujer.
-Bien, ahora mismo estoy allá- colgó y miró a su padre con preocupación- Padre, volvemos a casa, Kaho esta a punto de dar a luz pero antes de eso…Li- le llamó al ambarino- Solo le digo una cosa. Si mi hermana está con usted será por algo y pienso que será para bien. Espero que la trate como se merece, ella en vida fue una mujer extraordinaria. Hasta otra Li- se despidió.
-Señor Li, si de verdad mi hija esta con usted, quisiera que te mi parte la dijera que la echamos de menos pero que nos alegramos porque sabemos que ella está bien. Hasta que nos veamos de nuevo señor Li- le dio la mano y sonrieron los dos.
-Adiós señor Kinomoto- se despidió con un susurro viéndole partir con su hijo a toda prisa.
-Shaoran- por fin hablo Sakura- vámonos a casa.
-¿¿Seguro? ¿Estas bien?-le miró preocupado.
-Eh…si, más o menos- le contestó intentando retener las lágrimas- Solo estoy un poco…emocionada no… no sabía que ahora mismo sería…tía- sentía como se ahogaba. La angustia que se acumulaba en su garganta era inmensamente insoportable. No podía creer el tiempo que había pasado desde su muerte. ¡Su hermano sería padre!
Dios…como hubiera deseado que ese nacimiento se hubiera producido antes de su final.
-Vamos a casa, ahí estaremos mejor.
Estuvo allí, a su lado, consolándola todo lo que podía y más. Se merecía unos brazos que la aliviasen, ya que, era muy duro ver a tu familia y no poder hacer nada.
Lloraba, lloraba sobre su hombro, el apretaba pero no le importaba, ahora mismo lo único que le importaba era que ella estuviese bien, que se repusiera de su sufrimiento y que ya nunca más lo pasara mal con todo este asunto.
Llevaban bastante tiempo en la misma situación hasta que ella se calmó un poco.
-¿Mejor?- le preguntó con un susurro.
-Si…
-Oye Sakura, se que este momento es difícil pero hay algo que quiero decirte- la separó un poco de él y la miró fijamente a los ojos.
-Dime- se sorbió un poco la nariz por haber llorado y se secó como pudo las lágrimas de sus ojos rojos e hinchados.
-¿Sabes? Contigo me siento especial, eres…como mi fuente de vida, sin ti, no podría arreglármelas solo.
-¿A qué viene esto Shaoran?- quiso saber.
-A nada, solo me he dado cuenta por esta situación que yo nunca he hecho esto y ayudarte… me gusta mucho- le sonrió.
-Me iré después de esto Shaoran, eso tenlo por seguro.
-Lo sé-suspiró. Había tomado una decisión- pero…iré contigo. A este mundo nada me ata.
-No digas estupideces Shaoran, tienes una familia.
-Como si no la tuviera Sak, como si no la tuviera- se entristeció.
-Tranquilo, ya hablaremos de esto mañana. Ahora a dormir- se acurrucó en sus brazos y cerraron los ojos. Había sido una noche muy larga.
Un hombre vestido de negro observaba a lo lejos la casa del amarino y sonrió maquiabelicamente.
-Pronto serás mío Li
No sabía que hora sería pero lo que si tenía claro es que aún era de noche.
A la vez, y no entendía el porqué, una fuerza superior como si le poseyera, le indicaba que fuera al baño adjunto a la habitación. No podía negarse. Su cuerpo andaba solo aunque no quisiera.
Al estar allí, cerró la puerta que sin darse cuenta, no fue con pestillo. Y se miró al espejo.
-Por fin solos Li. Ahora si que vendrás conmigo- escuchó detrás suya. Pero pensó que era su imaginación ya que se estaba mirando en el espejo y ninguna imagen de alguna persona detrás de él se reflejaba. Serían alucinaciones por el cansancio.
De repente vio como su mano se dirigía a la cuchilla de afeitar.
-Pero que…
Intentaba retenerse con la otra mano, pero ni con esas lograba detener la trayectoria. ¿Para qué querría a estas horas la cuchilla para afeitarse?
-No podrás huir Li. Estás acabado- se dio la vuelta para ver al dueño de esa penetrante voz y observó que esa persona era del mismo bando que el de la mañana pasada. Osea, como le había dicho Sakura, el era de los malos. Eran los que en ningún momento debía confiar- Me encargué de echar un hechizo especial a la niñata esa mientras que ha bajado la guardia por estar dormida. Pobre ilusa…es una novata de mier…
-¡Ni se le ocurra insultarla!- vociferó intentando así que Sakura despertase. Pero no pasó nada.
-No te molestes Li, ella no va a despertar hasta mañana y cuando lo haga, te buscará y te buscará porque no notará tu presencia y cuando se de cuenta… ¡Pup! Ya no estarás.
-No se que pretende con esto, pero solo le digo que yo no voy a ir a ninguna parte con usted.
-Eso ya lo veremos- y sin esperar ni un solo segundo más, el demonio se metió dentro del cuerpo de Shaoran dirigiendo así sus movimientos para que no tuviera ni una sola escapatoria.
El seguía pendiente de lo que le pasaba, su cuerpo le obligaba a hacer cosas que él no quería y eso le frustraba bastante.
Miró atónito como con la cuchilla se cortaba la muñeca izquierda dejando paso a la sangre que antes corría por esa zona pasivamente y que ahora salía en abundancia.
Vio como cambio la cuchilla de mano y hacía lo mismo en su muñeca derecha.
Le dolía, era insoportable.
Le picaba, como nadie se imagina cuanto.
Olía, un olor a hierro inalado por su nariz. Era asqueroso.
Notó como sus lágrimas se le acumulaban en los ojos. No quería morir, no ahora después de haber conocido a un ángel tan maravilloso que le había mostrado las ganas que tenía de vivir. Y si era posible, con ella a su lado.
Con la mano que sujetaba el objeto cortante, cogió impulso y lo tiró por la ventana del baño para eliminar las pruebas.
¡Si todo esto se investigaba quedaría como un suicidio y no era así! ¡LE ESTABAN MATANDO, ERA UN ASESINATO!
-¿Por… qué…ha…haces tod…o est…o?-articuló con dificultad.
-Para que seas en un otra vida un ser muy poderoso. Serás un ser al que todos temerán- sonó una voz en su cabeza. Dicho por el propio demonio.
Y sin dejar que le dijera algo más, notó como el dedo índice de su mano derecha se empapaba de sangre de su muñeca izquierda para escribir un mensaje en el espejo.
Todo esto era horroroso ¿¡Qué hará Sakura después de esto!
Sin muchas más fuerzas por sostenerse, cayó al suelo, débil, sin más color en sus mejillas, derrotado y en la más inmensa oscuridad.
Se levantó y miró el reloj…¡QUE TARDE ERA! ¿Donde estaba Shaoran que no la había despertado todavía?
Saltó de la cama y se dirigió a la cocina, y él, no estaba.
Miró y miró por toda la casa pero…¡NO HABÍA MIRADO EL BAÑO CONJUNTO A LA HABITACIÓN!
Subió corriendo y pudo observar una mano en el suelo, como sin vida. Miró aterrada la escena y poco a poco fue caminando hasta llegar al cuarto.
Shaoran tirado en el suelo, ensangrentado, con las venas de los brazos cortadas. Estaba muy pálido, sin sangre. Se agachó en intentó hacerle vivir pero sabía que no tenia pulso, estaba muerto.
Observó por toda la habitación y pudo ver un mensaje en el espejo escrito por la sangre del propio Shaoran.
TEN CUIDADO NIÑATA, AUNQUE SE SUICIDO OBLIGADO NO INTENTES VENGARTE, PORQUE LI SERÁ EL MAYOR DEMONIO DEL MUNDO DE LOS INFIERNOS Y SALDRIAS MUY MAL PARADA.
HASTA SIEMPRE. LI
