He vuelto. Espero que disfruten el capitulo que está muy largo y me costó mucho. Y está medio malo pero en fin.
Naruto no me pertence… u.u Perdón por las faltas de ortografía. Gramática y todo eso… Espero que les guste.
Este capitulo esta dedicado a mi tía. Tía le deseo lo mejor ahora que tiene casa nueva y empieza esta vida nueva.

Misión.

Ahí estaba. Plantado frente la puerta. Esperando. ¿Esperando qué? No sé. Pero estaba ahí. Con mi vista en la ventana, sentí personas que chocaban conmigo para poder entrar, la vi corriendo entre las mesas.

-¿U-uchiha-san…?
Levanté mi vista y me encontré con la suya.
-¿Qui-quieres en-entrar? –me dijo y se hizo a un lado abriendo la puerta. Negué con la cabeza y la miré enojado. Ella asintió y volvió a entrar en el restaurante.

Una par de semanas atrás fue la primera vez que entré a este local. Había ido a un par de misiones simples. Que rabia. ¡Eran casi misiones para genins! Tsunade todavía no confiaba totalmente en mí además saca siempre la excusa de que el sello maldito, bla bla, de que no sabe en que puede transformarse, bla bla… Millones de cosas que no valen la pena decir. El punto final es que estoy encerrado en las cuatro grandes murallas de Konoha.

Una de sus manos en mi hombro, su tacto era casi imperceptible. Tan ligero, tan suave. Sus dedos entrelazados con los míos, un ligero temblor recorrió mi brazo, ella trató de escapar pero no pudo. Ni ella ni yo. Mi mano estaba en su brazo. Un temblor en su cuerpo y su cara me dijeron que el tacto le incomoda más que a mi que me toquen. Cuando ponen sus inmundos dedos en mi piel, que asco. Su gracia de la primera vez que la vi bailar se multiplica mil veces ahora. Una tímida sonrisa se asomó en sus labios haciendo más notorio el rojo en sus mejillas. Mi frente se apoyó en la suya, ella se tensó pero no dijo nada. Sentí el roce de su pelo en mi frente. Se separó, su vista se había desviando, luego, tal y como había llegado, tal y como habíamos llegado a esa situación ya se había ido. Me encontré a mi mismo buscarla, un sentimiento de ansiedad me invadió, la sensación de espera aumentó, y me quedé en la mitad de la pista. Esperando. ¿Esperando qué? No sé. No me importa.

Me desperté sudando frió. Apoyé mi cabeza en mis rodillas, mis manos estaban a los costados de mi cabeza. Que pesadilla… Debía ser mentira. No me daba cuenta pero caía en un lugar en el no podía caer. Seguía un juego en el cual no podía jugar. Me estaba dejando llevar por todos esos que querían que yo fuese feliz y viviera en su mundo idílico con rosas por doquier. Ellos trataban de encerrarme en su mundo y transformarme en uno de ellos. ¡No pueden! ¡Yo no puedo hacerlo! ¡Su estúpido mundo no va conmigo, no puede ir conmigo! Yo tengo una vida que cumplir y su mundito ese no está en ella. Y la vi entre todos ellos. Sentí que me quedaba parado entre todos ellos incapaz de escapar, de hacerles la contra. Luego bailamos…, se fue y no recuerdo nada. Se derrumbó todo y todos ellos en ese maldito pueblo se apoderaban de mí. No había manera de huir. Al despertarme esa noche me dije que las cosas no estaban bien, que las cosas no iban a seguir así, que me tenía que ir de ahí.

No recordaba nada. Mi sueño había estado lleno de escenas de días pasados, mis peleas con Sakura y Naruto… No lograba diferenciar nada. ¿Había sido lo último real…? Me daba miedo, me da pánico pensar que así fue. Otra estúpida fan que cree que tiene algo conmigo por que yo siendo el más grande estúpido me había dejado llevar por la sensación de vacío que experimentaba por esos días. Cuantas veces había terminado así. Esa sensación de vacío me hacía perder la razón y en varias ocasiones terminaba con alguna chica en mi cama o en la suya. El momento tenía un hueco placer, la mañana siguiente era lo peor. Tener su olor y no su nombre. Tener sus ojos enamorados sobre mí, tener su boca besándome de nuevo, tener que oírla decir que me iba a preparar el desayuno y millones de cosas más. Millones de cosas más que me hacían daño y aumentaban esa sensación. Aunque muy pocas personas lo crean, me hacía daño y no me gustaba engañarlas. Pero también es su culpa que vieran algo más donde no lo hay. Yo les dije a todas que solo me iba a acostar con ellas y punto final.

Me levanté y me dirigí a la cocina. No podía dejar de pensarlo. ¿Fue real, si o no? ¿Fue real, si o no? ¿Lo fue? ¿Fue real? La idea me daba pánico. ¿Fue real, si o no? ¿Lo fue?

Alguien tocó la puerta, era Naruto.
- Hola, Sasuke-baka. ¿Qué tal?
- Hm…
- Me alegro que te encuentres bien – me dijo con ironía
- ¿Qué quieres? – le dije mientras le daba un poco de té.
- ¡Ah, sí! ¡Sasuke, tenemos una misión! – lo miré enojado, las misiones no me eran asignadas – No mires así, baka. Esta vez también vas a ir. ¡La vieja de Tsunade dice que ya puedes ir y es fuera de Konoha! Ya te están tomando más confianza. ¡Vamos a ser como antes! Lo pasábamos bien, ¿te acuerdas? ¡Ah, sí! También vamos a ir con Hinata-chan, Kiba y Shino.
- ¿Cu-cuan… - por alguna razón la garganta se me secó y mis palabras se negaban a salir. La mano me temblaba y dejé mi taza de té en la mesa.
- ¡Partimos hoy en la tarde; como a las seis! ¡Genial! Kakashi nos dijo que podías hacer lo que queramos antes de la misión pero nos dijo que NO PODÍAMOS llegar tarde. No hizo casi jurar que íbamos a estar a las seis en punto en la salida de Konoha. No se porque tanto apuro si él es el que siempre llega tarde.
Miraba mi taza de té en la mesa mientras Naruto no paraba de hablar ni para tomar aire. Desvié mi mirada a Naruto. Me había sacudido al no prestarle atención y me repetía su última pregunta.
- ¿Quieres salir, Sasuke? ¿A comer o a entrenar o algo? Has estado medio desaparecido… - quitando sus manos de mi hombro y con la mirada en el suelo continuó – Sakura-chan ha estado preguntando mucho por ti. Esta preocupada y no sé porque no ha querido venir… - pude entenderlo. A Naruto le gustaba Sakura y de que ella, a pesar de lo ocurrido recientemente, se mostrara todavía así conmigo le molestaba.
- No se, dobe. Tengo un par de cosas que hacer. – Naruto abrió su boca enojado. De seguro me iba a gritar por decirle así. No me importaba. Lo hacíamos siempre pero ahora no andaba con los ánimos para eso.
- Naruto, la puerta es ancha – le dije cortante. El cerró su boca, me dijo que era un baka y se fue. Tenía esa misma mirada herida que le vi a Sakura una vez. Por un momento me sentí mal por ser así, por tratarlos mal y por alejarlos. Que suerte de que ellos no se dan por vencidos y que alegría que siguen siendo mis amigos. Me daba una sensación de calor, una sensación que me decía que era humano y que respiraba. Luego sacudí mi cabeza. Mejor. Yo quiero estar solo, me dije. No necesito a gente estúpida que me impedan matar a Itachi, me volví a repetir como muchas otras veces.

Salí de mi casa. Tenía que ir a comprar algo para la misión. Algo de comida, algunas armas. En fin. En la tienda me encontré con ese chico Hyuuga, tenía entendido que era el primo de Hinata. Mmm, si, ese… Neji. Andaba con una chica, a esa también me parecía haberla visto en alguna parte. Tenten. Eso, era Tenten.
Neji fijó su vista en mí mientras Tenten miraba con asombro una reluciente y fina Katana roja. Los ojos de Neji eran blancos como los de todos los Hyuuga, como los de Hinata pero había algo en ellos que no podían ser confundidos con los de su prima. Al notar su persistente mirada lo encaré.

-¿Qué?
Tenten desvió su mirada de la Katana hacía nosotros.
- Tenten, ¿ya tienes lo que necesitas? – dijo Neji sin quitar su mirada sobre mí, Tenten asintió mientras tomaba una bolsa del mostrador – Vamos, entonces.
Tenten al pasar al lado mió me sonrió y me dijo un "buenos días, Sasuke". Yo no le dije nada, me volví a fijar en Neji. Había algo que me perturbaba en su mirada. Se podría decir como cierto odio y una profunda amenaza.
- ¿Qué? – le volví a repetir. El fastidio era obvio en mi voz. Él solo siguió su camino para encontrarse con Tenten a la salida del local. Que tipo más raro, me dije.

El día se me pasó volando, eran alrededor de las cinco y media cuando llegué a la salida de Konoha. Ya estaban casi todos ahí. Que sorpresa, faltaba Kakahi y… Hinata.

Para la gran sorpresa de todos Kakashi llegó a las seis pero Hinata no.

- Kiba, Shino; ¿Dónde esta Hinata? – preguntó Kurenai.
- No lo sé. Ella nos dijo que iba a venir – le dijo Kiba mientras su perro ladraba.
- Nos dijo que iba a tratar de venir – corrigió Shino. Kurenai frunció el seño.
- ¡Hey, hey, Kurenai-sensei! ¡Yo podría ir a buscar a Hinata-chan! – gritó Naruto entrando en la conversación. Kurenai lo vio un momento como pensando la idea.
- Kiba, ve a buscarla.
- ¿¡Qué! ¡Pero si dije que yo puedo ir! – Naruto chilló, Kurenai le hizo un gesto a Kakashi quien trató vagamente de calmar a Naruto.
- No creo que haga falta, ahí viene – dijo Sakura apuntando a una figura que corría hacía nuestra dirección. La persona que corría era, efectivamente, ella. Cuando llegó Kurenai le reprochó el retraso dejándole bien claro que un ninja siempre debía ser puntual.
- Kurenai, deberíamos explicar la misión ahora – ella asintió.

- Ha habido quejas de ninjas en las fronteras del sur, iremos a ver que pasa allá. No sabemos que esperar por eso el Hokage ha asignado a tan calificados ninjas para esta misión – nos sonrió al decir eso – Esta misión es de suma importancia, tal vez se descubra algún posible ataque a la aldea. También será muy peligroso así que les pido que sean cuidadosos y se respalden en el trabajo en equipo. Kakashi y yo tenemos otras misiones así que solo los acompañaremos hasta la mitad del camino.
- ¿Cuánto tiempo nos tomará llegar a la frontera del sur?
- Unos tres o cuatro días – dijo Kakashi sin levantar la vista de su libro.

Las cosas transcurrieron sin mayores problemas. Naruto y Kiba peleaban constantemente, Hinata los veía y sonreía divertida. Shino se sentaba al lado de Hinata y también los veía pelear. A veces hablaba con Hinata, a veces no. Yo estaba sentado contra un árbol y Sakura se sentó al lado mío. Kakashi y Kurenai nos dieron unos últimos consejos, nos indicaron el camino y se devolvieron a Konoha.

Esa noche nos instalamos a los pies de un enorme roble.
Nos sentamos alrededor de una fogata donde preparamos algo para comer. Al ver a Hinata sentada al lado de Shino mirando el suelo, lo supe. Era real. Lo que había soñado era real. No podía ser lo contrario, tenía que ser real. Su cara y cuello ya no mostraba los moretones que había tenido. Se mostraba de nuevo aquella piel frágil y blanca, con las facciones finas y dulces. Todo de ella era placentero para el ojo, incluso la suavidad de sus gestos. Pero había algo en ella que no encajaba con su imagen angelical. Ella tenía sus ojos como siempre…, esos ojos siempre bajos y tristes.

- ¿Sasuke-kun…? ¿Sasuke-kun…? ¿Estás bien?
Me fijé en Sakura, sus ojos parecían preocupados.
- Pareces un poco ido – me dijo luego de un momento.
- Estoy bien – le dije cortante.

El equipo de Shino había traído una carpa para acampar. Todo muy preparado y ordenado. El nuestro, nada. Por suerte la carpa era lo suficientemente grande para todos. Algo apretados pero cabíamos todos al final. El asunto este me provocó más de un problema, dormir tan cerca de alguien me incomodaba. Y mucho. Sobre todo si el estúpido de Naruto se movía como un pez fuera del agua.

Dormí mal. Me desperté en la mitad de la noche encontrándome con el pie de Naruto en mi cara. Lo aparté y me senté. Di un vistazo a la carpa, todos dormían menos… menos Hinata. Ella estaba sentada también, abrazaba sus piernas y tenía su cabeza en las rodillas. No podía verle la cara. Poca luz entraba en la carpa. Ella movió su cabeza hacía mí.

- Buenas noches, Uchiha-san – me dijo en un susurro. Yo asentí. Nos quedamos viéndonos un par de minutos. Había algo que tenía que decirle, algo que se rehusaba a salir más allá de mi boca.
- No significa nada – le dije. Ella me respondió cuestionándome con los ojos. ¿Y si no fue real? ¿Si fue parte de mi sueño? ¿Si… si no lo era? Ni siquiera podía pensar en eso. ¿Y si no lo era? ¿Si… si… si en verdad no… no fue… real?
- Lo de la otra noche – dije en un murmuro casi inaudible. Ahí pareció entender. Su cara se volvió a esconder entre sus rodillas, de seguro quería evitar que viera su cara roja. En verdad no importaba si estaba a unos centímetros de mí, yo no hubiera podido verla bien, estábamos a oscuras.
- Lo sé… y lo s-siento, U-uchiha-san… - oí luego de un tiempo – No… no fue mi in-intención mo-molestarte y… bu-bueno… Pe-perdón… - volvió a fijar su vista en mí.

La miré volverse a acostar. Me encontré a mi mismo sonriendo. No tenía ganas de dormir, me acosté y di un par de vueltas en mi saco de dormir. Sentí el pie de Naruto pegarme en la espalda. Suspiré. Iba a ser una larga noche.

- ¡Deberían despertarlo ya! ¡No tenemos todo el tiempo del mundo para que el príncipe Sasuke se eche a dormir toda la mañana!
- ¡No molestes a Sasuke-kun, aliento de perro!
- Sakura-chan… yo creo que Kiba tiene razón…
- ¡Lo iré a despertar yo mismo!
- ¡No, no lo molestes! ¡Noo!

Un chillido y un aullido de perro me obligaron a abrir los ojos. Vi que no había nadie más en la carpa. Perfecto. Simplemente perfecto. Me había quedado dormido. Era mi primera misión importante y la estaba arruinando. Perfecto. Simplemente perfecto. Salí de la carpa y ahí estaba Kiba noqueado en el suelo. Su perro aullaba sin consuelo al lado suyo y Hinata estaba arrodillada al lado de él mientras le tocaba la frente. Shino miraba a Kiba y luego a Sakura.

- Creo que debe haber cierto trabajo de equipo aquí y noquear a tus compañeros no creo que lo sea – dijo Shino viendo a Sakura por sobre sus lentes.
- ¡Sasuke-kun! ¡Buenos días! – me dijo, haciendo caso omiso a lo que Shino le venía de decir. Shino volvió su vista a Hinata.
- Hey, Hinata-chan, ¿Kiba se va a despertar pronto? Porque conozco los golpes de Sakura y de verdad que a veces puedes pasar de largo varios días – dijo Naruto acercándose.
- ¡Naruto-baka! – le dijo Sakura, Naruto eludió un buen golpe justo a tiempo.
- Hinata – le dijo Shino.
- Si… Se pon-pondrá bien dentro de poco, Shino-kun.
- Vamos, hay que guardar la carpa.
- Si.

Habíamos guardado todo pero Kiba seguía sin responder.
- Kiba-kun… - decía Hinata mientras acariciaba su pelo. La cabeza de Kiba estaba en la falda de su compañera y su perro acostado en su lado.
- ¿Segura que no puedes hacer nada? – le dijo Naruto a Sakura.
- ¡Que está desmayado! ¡Tiene que despertarse solo! – le repitió Sakura.

Hinata había estado al lado de Kiba desde que este se había caído desmayado. Repetía su nombre en un vano intento de despertarlo. Shino solo miraba a sus compañeros de equipo. Un par de momentos más tarde Kiba despertó.

- ¡Kiba-kun! – dijo Hinata ayudándolo a levantarse.
- Je, estoy bien, Hinata-chan.
- Nos hemos retrasado mucho, estas cosas no deben volver a pasar – dijo Shino mirando a Naruto, Sakura y yo – Además debemos elegir a un líder.
- ¡Yo! – gritó Naruto. Me sorprendió ver que ni Hinata ni Kiba mostraron indicios de querer tener el título.
- Je, si te tenemos de líder vamos a terminar mal. Muy mal – ese fue el único comentario que hizo Kiba. En cambio fue Shino que dio un paso adelante.
- Entonces juguemos piedra, papel o tijera – dijo Naruto. Shino asintió.
- Sasuke-kun, ¿no quieres participar? – me preguntó Sakura. No dije nada, miraba el juego que iba a empezar. Mi vista se paseo por las manos de Naruto y de Shino y luego en ella.

Shino ganó. Empezamos nuestro camino a la frontera rápidamente. Saltando de un árbol a otro lo más rápido posible. Ya habíamos perdido mucho tiempo. Calculamos que un día y medio al mismo paso ya estaríamos allá. Ya estábamos cerca del área donde habían problemas así que decidimos hacer guardias de a dos. Me tocó con Kiba que por el cansancio o el golpe en la cabeza del cual seguía convaleciente cayó dormido a los diez minutos de comenzada nuestra guardia. Me lo quedé mirando un rato mientras dormía. Yo nunca he podido quedarme dormido tan rápido o dormir bien en realidad. Siempre tenía pesadillas. Y al verlo dormir tan plácidamente le tuve cierta envidia. Cierta envidia… la palabra me quedó dando vueltas hasta que oí un ruido. Me puse en alerta. El ruido venía de la carpa así que desistí de despertar a Kiba y guardé mi kunai.

- ¿Hinata?
- Ho-hola, U-uchiha-san… Voy a bus-buscar un po-poco de a-agua… - me dijo mostrándome su botella vacía. Asentí y ella desapareció entre los árboles para ir a un río cercano. Tal vez la debí haber acompañado. Nah, Hinata es una chica fuerte, me dije. Ella sabe cuidarse sola, me dije.

Sentí una presencia detrás de mí. Demasiado tarde para reaccionar, sentí un kunai contra mi cuello. Escuché un quejido y me di cuenta de que Kiba estaba en la misma situación. Pero la carpa seguía sin ser despertada. De un rápido movimiento patee al tipo ese en la cabeza y luego al tipo que tenía a Kiba. Acto seguido corrí a despertar a los otros. Dentro de la carpa había otro ninja y antes de que yo pudiese tirarle un par de shurikens Shino ya se había encargado de él. Todos se despertaron por el ruido y Naruto gritaba como enfermo por explicaciones. Entre las palabras de todos pude notar que preguntaron por Hinata. Ahí fue cuando entré en razón.

- Hi-hinata… Fue por agua… Hinata fue por agua… - me quedé parado repitiendo esa frase mientras todos corrían hacía el río. Caí de rodillas. Algo se apoderó de mí. Me pegué en la cabeza. ¿Qué mierda estaba mal conmigo? Me pegué hasta que sentí sangre correr por mi mejilla. Me reí. Que tonto. Me pego como un enfermo.

Sentí los choques de kunais y shurikens. Corrí hasta llegar a la fuente de sonido. Naruto tenía a un hombre tomado por el cuello de su traje y le gritaba un par de preguntas. Mis ojos recorrieron la escena y solté aire que no sabía que había estado reteniendo. Hinata estaba sentada y Sakura le curaba su brazo izquierdo. Tenía un profundo corte en su antebrazo, del codo hasta la muñeca pero bajo la aureola verde que creaba Sakura el corte fue disminuyendo.

- Bien, Hinata-chan, con esto estarás bien. Te pondré estas cremas y te lo vendaré, ¿ok? Con esto estarás bien… - le dijo mientras destapaba un par de envases.
- Hinata-chan, ¿estás bien? – a la pregunta de Kiba ella asintió y él sonrió – Le diste su merecido a esos estúpidos, Hinata-chan. Has mejorado mucho – ella solo se sonrojó y desvió su mirada hasta mí. Me sentí mal. Fue mi culpa. Fue mi culpa que ella estuviese así. Fue mi culpa. Fue mi culpa porque la dejé irse sola a buscar agua sabiendo que ya estábamos en una zona de peligro. Estaba herida y era toda mi culpa… Me acerqué a ellos para decirle que lo sentía, que debí haberla acompañado, que era mi culpa.
- Que débil eres. Hasta esos ninjas de tercera te dejan así – fue lo único que salió de mi boca. Ella se tensó ante el comentario y Kiba apretó sus puños dispuesto a pegarme.
- Para tu mayor información, baka – sentí a Naruto detrás de mí – cuando llegamos aquí, Hinata se las estaba arreglando bastante bien. Casi no necesitó nuestra ayuda – vi la cara de Hinata roja ante el comentario de Naruto.
- Lo que sea, ya está amaneciendo, debemos apurarnos en guardar todo y llegar a la frontera – dijo Shino devolviéndose a la carpa.

Con la información de Naruto supimos donde estaba la base que estaban usando los ninjas. Eran varios ninjas perdidos, de muy poca clase, de diferentes países que habían reunido a varios subordinados a través de sus viajes. La estrategia de invasión funcionó bastante bien hasta que llegamos a donde estaban los líderes de la pequeña organización. Dos debían estar en la categoría de chuunins y uno debía ser jounin. Naruto hizo replicaciones de sí mismo y se lanzó contra ellos. Un par de bolas de fuego destruyeron las replicaciones y quemaron severamente el brazo derecho de Naruto.

- ¡Naruto! – gritó Sakura corriendo a él. Naruto apretaba sus dientes con fuerza para evitar gritar de dolor. Su ropa quemada se pegaba a la piel. Sakura creó una aureola verde alrededor del brazo de Naruto para curarlo.

Activé mi Sharingan y empecé a atacar al más alto.
- Váyanse a casa, pendejos. Tenemos cosas de grandes que hacer, vayan a jugar a otra parte – me decía entre risas mientras bloqueaba todos mis ataques. Le pegué en la cara, salió volando y escupió sangre. Uno de los chuunins, uno moreno, se abalanzó contra Naruto y Sakura. Kiba paró el ataque. El moreno tuvo una lucha contra Kiba de un par de minutos pero el chuunin controlando la tierra aprisionó sus piernas, impidiéndole moverse. Yo seguía peleando con el más alto, al parecer el líder del grupo mientras Shino y Hinata se las arreglaban con el segundo chuunin, uno pelirrojo. Kiba iba a ser atacado cuando Hinata le lanzó un kunai explosivo al moreno. Naruto y Sakura volvieron a la batalla y me ayudaron contra el líder. Al cabo de un rato ya habíamos terminado con él y Shino le daba el golpe de gracia a su oponente. Hinata tenía una pelea cuerpo a cuerpo con el moreno y utilizando la técnica de los Hyuuga estaba claro que a ese tipo le quedaba poco. Hinata corrió hasta él, con sus golpes bloqueó sus canales de chakra y luego hubo una enorme explosión.

- ¡Hinata-chan! – gritó Naruto mientras corría hacía el humo. Shino y Sakura hacían lo mismo. El humo se fue disipando y ahí estaba Hinata peleando aún contra el ninja. Kiba estaba mal herido y trataba de pararse con mucho esfuerzo. Hinata y el ninja se separaron.
- Que pena, tu novio se va a morir. Bueno…, tu también... Había bombas entre la tierra, lindo truco, ¿no? Una lástima morir tan joven – le dijo a Hinata con una sádica sonrisa- El destino del débil – luego se abalanzó contra ella. Hinata le pegó el estomago, él le enterró un kunai en el hombro. Él cayó al suelo inconciente y Hinata logró sostenerse en pie. Shino caminó hacia ella.
- Hinata… ¿Estás bien…?
- ¡Hinata-chan! ¡Estuviste genial y…! – Naruto se detuvo cuando ella cayó de rodillas - ¡Sakura-chan, ven a ayudar a Hinata-chan!
- Ya voy… déjame estabilizar a Kiba un poco…

Shino tomó a Hinata entre sus brazos. Creo que fue una de las pocas veces que le vi cambiar su cara. Estaba preocupado.
- Buen trabajo, Hinata – ella, de alguna manera, se las arregló para sonreír débilmente.
- Has mejorado mucho, Hinata-chan – le dijo Naruto sentándose a su lado – Vas a ser pronto una kunoichi de la elite de Konoha.
Shino examinaba a Hinata con preocupación y luego de un momento aclaró su garganta para llamar la atención de Naruto.
- Llama a Sakura, Naruto. No es normal que Hinata esté así, él no era tan bueno y ella no está tan malherida… -.
- Era un… un ku-kunai… envenenado, Shi-shino-kun… - ella entrecerró los ojos en muestra de dolor. Levantó la mano al kunai que todavía estaba clavado en su hombro tratando de sacarlo. Pero demasiado débil para hacerlo Shino lo hizo por ella. Ella ahogó un grito de dolor.

Las cosas se me hicieron lentas e infinitas. Naruto pasó corriendo al lado mío para buscar a Sakura. Gracias a un pequeño choque que tuvimos puse el pie en la tierra nuevamente. Avancé hacia Shino y Hinata.

Shino me miró un instante por sobre sus lentes.
- Tengo frío… - la oí decir con una voz tan suave, tan débil, tan sin vida. Shino la dejó en el suelo un momento, se sacó su chaqueta y la envolvió en ella. Luego la volvió a tomar en sus brazos. Dándole calor y seguridad. Cosas que yo jamás podría hacer, ni por nadie ni por… ni por ella…
- Calma, Hinata. La misión fue cumplida con éxito, lo hiciste muy bien y ahora volvemos a casa… - le dijo Shino y ella cerraba sus ojos mientras sonreía.

Ella se moría y yo estaba ahí. Parado al lado de ella que estaba en los brazos de Shino. Ella se moría y era toda mi culpa. Ella se moría y yo no hacía nada. Ella se moría. Ella se moría. Sentí rabia contra ella, sentí furia contra mí, sentí que se moría. Que algo se me escapaba de los dedos. Ella se moría. Quería decir su nombre. Decir su nombre y que sus ojos se fijaran en mí.

- Hinata…
Ella abrió sus ojos. Le costó focalizarlos, vio a Shino un momento y luego a mí. Me vio con esos ojos… y yo… Me vio y se moría… Y yo no podía hacer nada. Más tiempo sus ojos se fijaban en mí, más la fría presión en mi pecho se hacía presente.
- Lo… lo s-siento…, Uchiha-san… - me dijo con aquella voz que iba perdiendo. Sostuve su mirada y luego me fijé en el suelo. Y ella cerró sus ojos blancos, con esa suavidad y delicadeza que jamás dejaba sus gestos.

Seguí. ¡Maldito colegio! Mi primer día y el sádico de profesor de mathe me dio una tarea de ksdkj·"·$. En fin, aquí la cosa se apresura más, ¿no? Además creo que es mi capítulo más largo. Las cosas ya se están dando pero como que Sasuke no se da cuenta. Bueno, al menos quiero dar esa idea… Está muy mala esta parte. Dejé volar mucho mi imaginación Unn. Espero les guste, dejen reviews pliis T.T