Hola a todas!

Vengo a dejarles un nuevo capitulo de la historia, estoy muy, pero muy feliz! Leer sus comentarios o ver que siguen mi fic me hace muy feliz en verdad! Me alegra saber que les gusta mi historia n.n

Por ahora sólo podré actualizar una vez por semana, pero ya estoy agarrando el ritmo así que no las abandonaré :)

Saludos a todas!

:::///*Cindy Elric*\\\:::


Rapto

-¡Todo es tu culpa Kagome! –le gritó el hanyou aun sin poder ponerse en pie.

-¡Por dios Inuyasha! ¿Cuántas veces quieres que me disculpe? Ya te dije que me demoré más de lo planeado porque estaba muy oscuro para encontrar las plantas…

-¡Si no hubieras tardado tanto yo ya estaría mejor!

-¡Ah, no! ¡Eso si que no! ¡El culpable de tu estado eres solamente tú! ¿Acaso no te advertí que si no dejabas de moverte no sanarías?

-¡Inuyasha deja de molestar a Kagome! –lo reprendió el pequeño mientras comía su almuerzo.

-Es verdad, además sólo ha pasado una noche desde que fuiste herido, es obvio que te tomará tiempo el recuperarte –agregaba la exterminadora.

-Sango tiene razón, además el ataque de Sesshoumaru fue muy poderoso, tardarás más que otras veces en estar bien.

-¡Y si no dejas de moverte nunca te sanarás! ¡Entiende de una vez! ¿O acaso quieres que te inmovilice con mi hechizo? –amenazó frunciendo el ceño.

-No te atreverías… -tragó saliva al ver los ojos de la sacerdotisa, si, ella hablaba en serio- mujer estúpida –le hizo un desprecio y se quedó quieto en un rincón.

-Así me gusta –sonrió ignorando el último insulto.

Así la tranquilidad llegó después de minutos de discusión, permitiéndoles disfrutar de un almuerzo delicioso preparado por los aldeanos en agradecimiento por salvarlos el día anterior… todos comían a gusto hasta que la paz fue interrumpida por gritos que esta vez venían desde el exterior.

-¡Su excelencia! ¡Su excelencia! ¡El demonio ha regresado!

-¡¿Qué?!

-¿Sesshoumaru ha regresado?

-¡Ese maldito! –trata de levantarse apoyándose en Tetsaiga.

-¡Inuyasha no te muevas!

-Si Inuyasha, nosotros iremos a ver que quiere, quédate aquí.

-¡No me quedaré sin hacer nada! –Se acerca a la puerta- ¡Iré y no intenten detenerme!

El hanyou apenas sale de la cabaña encontrándose nuevamente con el youkay que lo miraba más enfadado que de costumbre.

-¡¿Qué quieres Sesshoumaru?!

-Nada contigo…

-¡Inuyasha! –Kagome sale corriendo de la cabaña, preocupada por el estado del joven- no te sobre esfuerces…

-Ella es a quien busco –dijo apuntando a la chica con su espada.

Esas palabras llamaron la atención de todos los presentes, haciendo que la sacerdotisa quedara paralizada por ellas… Inuyasha empuñó con más fuerzas su espada apretando sus dientes furioso, si ese sujeto pensaba ponerle un dedo encima…

-¡¿De qué hablas maldito?!

-Esa mujer vendrá conmigo –sentenció confirmando los temores de todos, empezando a acercarse a la que ahora era el centro de atención.

-¡No lo permitiré! –Apenas agitó su espada logrando un ataque a distancia, pero siendo algo inútil ya que el demonio simplemente lo esquivó llegando finalmente hasta donde la sacerdotisa se encontraba- ¡No te atrevas!

-¡¿Qué…?! ¡¿Qué haces?! –Retrocedió tres pasos ante la presencia del youkay, extrañando su arco y flecha que había dejado en la cabaña- ¡Aléjate! ¡No te…!

La chica no pudo oponer más resistencia, un fuerte golpe en el estomago la hizo perder el conocimiento haciéndola caer al suelo.

-¡Kagome!

Sango lanzó su Hiraikotsu tratando de separar al demonio de su amiga sin éxito alguno, Miroku le lanzó unos cuantos talismanes pero estos tampoco tuvieron efecto… simplemente vieron como el youkay tomaba a la sacerdotisa cargándola sobre su hombro.

-¡Sesshoumaru! ¡Déjala ir! –con todas las fuerzas que le quedaban volvió a atacar.

-Eres patético Inuyasha… -con un simple ataque inmovilizó al hanyou, evitando que siguiera molestando, alejándose de ese lugar al obtener lo que quería.

-¡No! ¡KAGOME!

La sacerdotisa poco a poco empezó a recobrar el conocimiento, sintiéndose un poco mareada al inicio, sin poder reconocer el lugar en donde se encontraba…

-¡Señor Jaken! ¡Ya despertó! –les alertó la niña que miraba preocupada a la joven.

-Pero… ¿Rin…? ¿Qué haces aquí…? –lentamente se sentó, recordando lo que había ocurrido, mirando a su alrededor confirmando su peor temor- no puede ser…

-¿Se encuentra bien señorita Kagome?

-Tú… -miró al youkay que se encontraba a metros de ellas, frunciendo el ceño al recordarlo todo, levantándose enseguida para encararlo enfadada- ¡¿Qué crees que haces al traerme a este lugar?!

-Eres una sacerdotisa –enfrentó los ojos furiosos, alegrándose de ser un youkay, sintiendo sólo desprecio por esa mujer.

-¡Si ¿y qué con eso?!

-Puedes romper una maldición.

-Eso… -se cruza de brazos- no hay forma de que haga eso, para lograrlo se debe…

-Se lo que se necesita, tú posees un poder capaz de lograrlo.

-¡¿Acaso estás demente?! ¡No tengo idea como romper hechizos!

-Ese es tu problema, te quedarás con nosotros hasta que la maldición sea deshecha –sentenció frunciendo el ceño.

-¡Tienes que estar bromeando! ¡Yo me largo de aquí! –se volteó comenzando a caminar.

-¿Acaso no me escuchaste? –Rápidamente se cruza en el camino de la mujer y la inmoviliza poniendo su mano en su cuello- es algo fácil de entender, rompes el hechizo y serás libre… pero si te rehúsas o intentas escapar desgarraré tu garganta y no verás a ese híbrido nunca más –hace un poco de presión en el cuello- ¿entendido?

Kagome frunció el ceño, sintiendo como el enfado empezaba a mezclarse con el miedo, ese youkay era capaz de todo y lo sabía… si le daba una razón podría asesinarla en ese preciso momento…

-Como digas –volteó el rostro, despreciándolo, queriendo odiarlo como nunca lo había hecho.

-Así me gusta –sonrió de lado, después de todo era algo predecible, los humanos son seres cobardes, si amenazas sus vidas pueden acceder a todo.

-¿Y de qué demonios se trata la dichosa maldición? –Cuestionó cruzándose de brazos al verse liberada- supongo que tendrás la decencia de decirme por lo menos eso.

-Eso no te importa, sólo debes romperla –frunció el ceño, nunca se pondría en evidencia, no, nunca dejaría que alguien lo descubriera.

-¡Eres…! –Se mordió el labio inferior, reteniendo el enfado, reprimiendo los miles de insultos en su cabeza, suspiró profundamente y se acercó a la niña- dime Rin, ¿tú sabes de qué trata?

-No señorita… el señor Sesshoumaru no nos ha querido contar, ni siquiera el señor Jaken lo sabe… -respondió mirando de reojo a los dos youkay.

-Ya veo… igual de comunicativo con todos… -miró con desprecio al youkay que las ignoraba- pero, ¿tú sabes algo que pudiera ayudar…?

-Este… la maldición la hizo una señorita que se cruzó en nuestro camino casi un mes atrás…

-¿Una señorita? –Eso si era interesante, por lo menos podría saber de que manera fue puesto el hechizo- dime, ¿recuerdas como era esa mujer? ¿O lo que dijo? Todo lo que puedas decirme será de mucha ayuda…

-Ella vestía un traje tradicional… parece que era una sacerdotisa o algo así… estaba muy enfadada con el señor Sesshoumaru, parecía como si él le hubiera hecho algo…

-¿Por qué no me sorprende? –Desvió la mirada notando como el youkay fruncía el ceño- ¿Qué más?

-Ella trató de tocar la espalda del señor Sesshoumaru pero él no la dejó, la detuvo tomándola de la muñeca, pero según ella sólo necesitaba que se tocaran así que estaba bien lo que había hecho… -alzó la vista al cielo, tratando de recordar las palabras de la mujer- ella dijo algo de que ofrecía su alma para maldecirlo… y entonces una luz los cubrió a los dos… después el señor Sesshoumaru parecía normal, no le pasó nada, la señorita por otro lado… flotaba en el aire y empezó a desaparecer…

-En verdad sacrificó su vida para maldecirlo… ¿recuerdas si esa mujer dijo algo? Si puso alguna condición o algo por el estilo…

-Ella… ella le dijo al señor Sesshoumaru que no podría romper el hechizo mientras no… -dudó sus palabras, no porque no lo recordara sino por lo extraño de ellas, desvió un poco la vista, mirando al youkay, casi pidiéndole permiso para seguir- mientras no conozca el amor…

-¿Eh? –esa debía ser la sentencia del maleficio, lo que el youkay debía cumplir para romperlo… pero algo así… no podía…

-Eso es imposible –confirmó atrayendo la mirada de sus acompañantes- por eso debe ser roto con poder.

-Bueno, cumplir una sentencia como esa si que es absurdo… -desvió la mirada preguntándose las razones de esa mujer para hacer algo así, era obvio que muchos odiaban al demonio, de seguro existen muchas personas y monstruos que quisieran acabar con él o maldecirlo, pero poner una condición de ese estilo… obligarlo a amar a alguien… esa mujer debió ser herida por el youkay más allá de lo normal…

-¿Y bien?

-¿Y bien qué?

-¿Cómo romperás el hechizo?

-¡¿Y yo qué se?! Sesshoumaru… he estado minutos con ustedes, de un momento a otro no me puedo convertir en una experta en esto.

-Inútil.

-Estúpido.

-Humana molesta.

-¡Demonio desalmado! –Ve como él le hace un desprecio, dándole la espalda, marchándose de ahí- ¡Vete al infierno tú y tu maldito hechizo!

El youkay se introdujo en el bosque ignorando el escándalo de la mujer, simplemente notando que el cielo empezaba a colorear, lo único que lo aliviaba era que la siguiente noche sería luna nueva, esa pesadilla le daría un respiro por fin…

-Maldito demonio… -le hizo un desprecio al aire, sentándose enfadada, cruzándose de brazos y esperando tranquilizarse un poco.

-Señor Jaken… nunca había visto a alguien gritarle así al señor Sesshoumaru… -le dijo la niña al pequeño youkay a su lado.

-Esa mujer es una escandalosa… -se quejó cruzándose de brazos y sentándose- no sabría decir si es tonta o valiente… -esto último lo murmuró para si, estando en verdad confundido en ese punto.

La noche llegó por fin, marcando el final del ciclo de luna llena, siendo observada por tres personas inquietas, uno encerrado en una cabaña, inmóvil, sin poder ir a rescatar a la persona más importante para él… el otro ocultándose en la oscuridad, maldiciendo nuevamente su estado, pidiendo que la noche terminara pronto y por último… quien miraba el cielo mientras abrazaba sus rodillas, esperando que los minutos pasaran, quería verificar si lo que la niña le había dicho era verdad, que el demonio no dormía cerca de ellos… si era así, si demoraba unos minutos más en regresar ella escaparía…

-Espérame Inuyasha… -susurró, sin querer despertar a quienes dormían, preparándose para un inminente escape.

Continuará…

:::///*Cindy Elric*\\\:::