Capítulo 6
Cálido despertar

Emily despertó y lo primero que vio fue un par de ojos marrones que la observaban a través de pequeños mechones de cabello rojizo.

-Buenos días.- Saludó Emily con pereza, la chica entrecerraba los ojos.

-Creí que nunca despertarías.- Paige se inclinó hacia adelante para levantarse pero Emily la abrazó por la cintura y no la dejó.

-Vamos Fields, tenemos que levantarnos.-

-No.- Se quejó Emily con voz de niña pequeña acurrucándose lo más cerca que pudo de la pelirroja.

Paige se rindió y volvió a poner la cabeza en la almohada dejando que Emily recuperara su posición con la cabeza sobre su pecho.

Paige suspiró.

-Quedémonos aquí, nadie nos extrañará.- Dijo Emily sin cambiar la voz de niña pequeña y cerró los ojos abrazándola más fuerte.

-Em, tienes tu examen de química y todo el equipo extrañará a su capitana en la práctida de hoy en la tarde.- Paige sonreía sin querer.

-No me importa.- Reclamó la morena besando el cuello de Paige que cerró los ojos y contuvo la respiración.

-Emily, quedamos en que seríamos amigas.- Dijo luego de unos 15 segundos.

-¡A levantarse, a levantarse!- Emily dejó la cama en menos de un segundo y recogió su bolso para cambiarse de ropa. Fue todo tan rápido que Paige no tuvo tiempo para reaccionar, sus ojos estaban cerrados y su boca estaba levemente abierta, tenía las mejillas sonrojadas y la cabeza hacia atrás de manera que se podía ver una gran parte de su cuello y hombro desnudos.

-Escucho como palpita tu corazón desde acá.- Dijo Emily sentada en el suelo forcejeando con su bolso para sacar su ropa que parecía estar guardada a presión.

Paige se sonrojó aún más y se paró para sacar ropa para ella y Emily.

-Ponte esto, es más rápido.- Le arrojó un vestido corto y unos jeans a la cara.

-Cuando termines con eso ya estaremos de vacaciones.- Agregó la pelirroja refiriéndose a lo que tardaría Emily en sacar su ropa del bolso.

Cuando Paige ya tenía lo que se pondría colgando de un brazo, se dio vuelta para ir al baño y solo pudo reír con lo que vio.

Emily seguía en el piso y solo se le veía la mitad de la cara porque la otra mitad estaba bajo los jeans. Paige se los sacó de encima entre risitas.

-Usarás mi baño, yo iré al de abajo.- Dijo sonriendo y se dirigió a la puerta.

-Gracias Paige.- La voz dulce y sincera de Emily hizo que la otra chica se detuviera pero no se volvió para mirarla y tampoco dijo nada. Luego de unos segundos abandonó la habitación.

Emily tomó sus cosas y fue al pasillo de los trofeos. Paige había olvidado decirle cuál de todas las puertas daba al baño.

Abrió la que estaba al frente de la puerta de la habitación de Paige y se encontró en una pieza cuadrada con una gran ventana rectangular en la pared del fondo. Había guitarras acústicas, eléctricas, un teclado, varios violines colgados en la pared de la derecha y otros instrumentos.

Era una sala de música.

-No sabía que le gustaran estas cosas.-Pensó y salió cerrando la puerta.

Abrió otra del mismo lado que estaba dos metros más lejos.

-Bingo.- Entró al baño, se duchó, se vistió y bajó a la cocina porque era el único lugar de toda la casa donde se escuchaba ruido.

-¿Paige McCullers también cocina?- Preguntó Emily sentándose a la mesa. Se parecía mucho a la cocina de Hanna solo que ésta no tenía una puerta trasera.

Paige asintió con la cabeza. Tenía un sartén en una mano y en la otra un salero.

-Son solo huevos revueltos.- Dijo como si no fuera nada.

-Me sorprendes Paige.- Dijo Emily sin quitarle los ojos de encima.

Las chicas desayunaron tostadas con huevo revuelto y para sorpresa de Emily, Paige había hecho el mismo jugo de mezcla de frutas que hacía ella para sus desayunos.

Mientras comían Paige le hizo un par de preguntas de química a Emily para ver si sabía las respuestas.

-Lo sabes todo, te irá bien.- Dijo Paige mirando su tostada que estaba intacta en el plato.

Emily la observó un momento antes de hablar. La pelirroja estaba triste, pero todo en ella daba a entender lo contrario. Sonreía y hablaba como si estuviera bien.

-¿Qué tienes?- Le preguntó Emily dejando lo que quedaba de su tostada de lado y mirándola fijamente.

Paige levantó la vista para poder mirarla a los ojos. Abrió la boca para decir algo pero la cerró sin decir nada. Miró distraídamente hacia un lado y sus ojos se posaron en una cesta de frutas.

Emily no quería presionarla, pero sabía que sin un pequeño empujón Paige no le diría nada.

-Ahora es un buen momento para que digas lo que piensas en voz alta.- Le dijo en tono de juego.

-Emily…- Comenzó pero se detuvo unos segundos.

-Tengo miedo.- Finalizó

Emily pensó en tomar una de las manos de Paige entre las suyas como lo hacía Aria con ella, pero decidió no hacerlo.

-Mira Em, no sé cuánto tiempo me lleve decirle esto a mi padre, el resto del mundo no me importa tanto pero…- Otro silencio. Ahora Paige si mostraba algo de tristeza en los ojos. Emily esperó sin decir nada y sin dejar de mirarla.

-Si solo somos amigas ¿Me seguirás queriendo después de todo ese tiempo?-

Emily separó los labios para responderle.

-Espera, no tienes que responder eso.- Se adelantó Paige. –Ya lo descubriré yo misma.- Terminó con una sonrisa. Estaba aliviada de soltar lo que la atormentaba sin importar que Emily le respondiera o no. Sabía que si Emily le decía que sí entonces no tendría apuro en hablar con su padre, y si le decía que no, entonces no tenía realmente que hablar con él.

Emily se quedó pensando en aquella pregunta. Estaba segura que Paige era una de sus personas favoritas pero ¿Cuánto tiemplo planeaba tardarse?

-Vamos Em, aún estamos a tiempo de llegar sin conseguir un castigo.- Dijo Paige de buen humor desde la puerta de la cocina. En el tiempo en que Emily se había sumergido en sus pensamientos Paige había ordenado y limpiado todo.

La morena se levantó en silencio y ambas chicas salieron de la casa.

-Te llevo.- Dijo Emily tomando la mano de la pelirroja y caminando hacia su auto.

-Preferiría ir en mi bici.- Dijo Paige sin resistirse a la mano de Emily y caminando con ella.

-Somos amigas, no hay necesidad de evitarnos.- Dijo Emily abriéndole la puerta para dejarla entrar.

-Creo que no tengo opción.- Se rindió la pelirroja subiendo al auto.

Cuando Emily subió puso todos los seguros de las puertas dejando el auto completamente cerrado.

-No te alteres, pero esto es un secuestro.- Le dijo la morena.

Las chicas intercambiaron miradas y rieron con ganas. Emily hizo arrancar el auto y en cuanto su mano derecha quedó desocupada Paige la tomó entre las suyas y no la soltó hasta que llegaron.

El camino se les hizo corto debido a las risas, Paige le fue contando a Emily de algunas anécdotas vergonzosas que le habían pasado durante sus numerosas prácticas de los diferentes deportes que seguía y Emily entre risas le contó algunas de las suyas.