Waaaaaa…! Muchísimas disculpas a todos, lo siento en verdad. Los deberes de todas cosas tenían mi mente ocupada más la falta de inspiración que extrañamente en esta noche llego de pronto a mí haciendo mi tarea a un lado por completo XS. Bueno, me disculpo formalmente con ustedes tocando mi cabeza el suelo, solo espero que el próximo capítulo sea más pronto… ya que chan chan chan… (Este capítulo esta un tanto rudo…. D:

Estoy demasiado inspirada ahora, pero el deber me llama así que el próximo fin de semana creo poder escribir sin preocupaciones.

En fin dejo todo a un lado y solo espero que disfruten del capítulo.

Cerebro-chan después de revivirlo me regaño por no hacerlo anteriormente


Puede que las acciones aunque sean correctas no sean precisamente buenas, pero tranquilo, la desesperación puede ser uno de tus peores enemigos.

Aun si pierdes el control la calma nunca llegara si no estás destinada a ella.


Pecar como un ángel

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Una pequeña luz en medio de la oscuridad puede propagar como un fuego la felicidad de toda la humanidad. Al menos a mí me había salvado de caer en la oscuridad de la cual tanto había escapado. Lo sentía, era su voz llamándome en medio de todo ese bullicio pero ¿Por qué yo debía de responderle? No sabía que tanto significaba esa voz para mí hasta que había sido necesario probarlo.

Ella llego y me protegió otorgándome la luz, la esperanza que tanto necesitaba.

Ella era como una tormenta y su voz me perforaba como un rayo que destroza todo a su paso.

Al despertar pude sentir la tensión del ambiente y además todo el cuerpo me ardía con cualquier ligero movimiento que realizaba. Estaba entre un pequeño grupo de personas en donde había mujeres llorando y hombre acuclillados que se jalaban el cabello de pura frustración.

Busque a Kyoko con la mirada y la encontré a un lado mío, abrazando sus rodillas y escondiendo su rostro como un niño que se esconde para no ver la oscura realidad que lo rodeaba.

No sabía lo que ocurría, pero si mi pequeña luz había perdido su brillo yo ya no encontraba las fuerzas para seguir pues ya no habría nadie que me guiara por un buen camino. No, no era aceptable ni mucho menos pensable. ¿Qué cosa la había puesto en ese estado?

La toque en un hombro y al notar mi presencia la felicidad que paso por su rostro al reconocerme solo duro una fracción de segundo antes de que su mirada me rogara ayuda.

No estaba preparado para esto.

Me entere por una chica lo que tenía a todos tan afligidos y era cuando en realidad me pensaba que si el destino no había tenido ya suficiente de burlarse de mí. No, apenas empezaba a prepararse para su cometido.

El destino sin duda alguna estaba en mi contra.

-Parece como si la suerte nos dejara y el destino nos jugara una mala pasada…¿No lo cree, Tsuruga-san? - No había notado cuando Kyoko había llegado hasta mi lado y miraba distraídamente nuestro alrededor de forma indiferente – Tsuruga-san, tengo miedo

No podía permitirle a ella dudar, ella no podía temer.

-Mogami-san, no debes preocuparte de nada. Nada malo te ocurrirá, no al menos mientras yo sea capaz de protegerte.

Pero…Tsuruga-san… ¿Usted me protegerá hasta de mi misma?

-¿Acaso dudas de tu propio criterio? Creo que si lo haces es por qué crees que es lo correcto, entonces no hay por qué dudar pues no hay nada mejor que eso.

-Pero si yo me dejo llevar por el calor del momento y cometo una locura solo para conseguir sobrevivir… Lo entiende cierto, No sabemos qué tan deseosos estamos de la vida, ni mucho menos de lo que estamos dispuestos a hacer para protegerla.

-Tienes razón, lo sé. ¿Pero es que acaso tenemos otra opción? El hecho es que los pensamientos no podrán con la culpa del acto brutal al que estamos siendo sometidos. Pero al final todos deseamos lo mismo, todos queremos vivir y todos se aferraran a la vida con todo lo que tienen aun si eso significa perder el control, adentrarse a un campo de batalla o hasta de acabar con la vida de alguien más. La culpa no interfiere en el calor del momento.

Lo sabía. Más por experiencia que por cualquier otra cosa.

-Pero la culpa no desaparecerá, solo nos hará caer más y más en el propio deseo de la vida a costa de otras más, sin importar la cantidad.

-Mogami-san. No importa el método pero el resultado es el que nos importa. Es completamente necesario.

Lo sabía.

El acto era brutal, pero ni la conciencia es capaz de detener los instintos humanos, ni mucho menos los instintos de supervivencia.

Todos lo darían todo, nadie se detendría por nada, en ocasiones es más complicado acabar algo que empezarlo pues al final siempre es cuando regresa la consciencia y tus actos te perseguirán para toda la vida.

Algo como eso lo conocía de memoria, tanto que era capaz de recitarlo una y otra vez siempre modificando las palabras a lindos sinónimos para endulzar las frases.

Sin duda alguna, el destino estaba en nuestra contra, pero no es como si pudiéramos detenerlo. Tampoco podíamos dejar la tarea a alguien más, solo podíamos usar la propia situación y modificarla para volverla a nuestro favor.

Yo ya había pasado por esto, yo era quien estaba más preparado. Por eso yo daría la iniciativa, los guiaría por el momento a lo que creería correcto aunque eso no significara ser exactamente bueno.

Al final, si deseas que algo salga bien tú mismo es quien debe hacerlo, no había opción ni siquiera a las dudas.

-Mogami-san, lo vas a hacer. Lo que sea necesario, completamente lo que sea necesario sin dudar….

Gire a ver a aquellos que conformaban nuestro equipo, ellos no podían pensar. Necesitaban a alguien con mente fría que les dijera lo que necesitaban hacer para poder moverse y caminar hacia delante.

Bien.

Ellos eran almas libres y limpias. La mía estaba encerrada por mis propios pecados y estaba tan sucia y podrida que un poco más de oscuridad no me mandarían al infierno.

Aun si eso significaba moverme por el mundo de las tinieblas.

Alguien debía tomar ese lugar, bien yo lo haría.

Cumpliría mi papel a la perfección.

No permitiría que el alma en especial de ella se ensuciase ni un poco. Sabía el dolor del pecado cometido como algo que te persigue por toda la eternidad.

Me aleje de Kyoko, ella era bastante perceptiva por lo que oculte mi rostro entre mis cabellos. Camine hasta un lugar en donde los podía ver a todos. Las tres mujeres y los dos hombres.

Seguían sin saber que pensar, al menos ya no lloraban ni mucho menos se jalaban, en verdad era preocupante saber cuántos mechones de cabello se habían arrancado.

En un segundo a otro el ambiente había cambiado. El lugar en donde nos habían tenido presos se veía mucho más terrorífico de lo que era y los árboles que nos rodeaban de pronto parecían ocultar toda la luz del sol dejándonos en oscuridad.

Poco a poco las miradas de todos estuvieron centradas en mí. Cuando eso ocurrió coloque la primera mascara ante ellos, era momento de actuar tranquilidad, eso era lo que ellos deseaban. Eso era lo que yo les daría.

-¡Escúchenme! ¿Qué es lo que tanto temen? ¿Acaso temen morir o temen en general el propio acto de la muerte que nos rodea?, No nos han dado otra opción, si ese es el camino que debemos tomar para conseguir sobrevivir lo haremos. ¡Haremos las cosas como ellos no lo han dictado! Aun si eso significara perder nuestra propia humanidad.

Me subí a una raíz salida quedando más alto que todos, mirándolos con confianza. La segunda mascara, ellos lo necesitaba y lo que yo necesitaba era ya dejar de pensar y de rememorar los actos del pasado.

-Aun si no decidimos luchar habrán personas que si hayan escogido ese camino de sangre, así que ¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo? Todos deseamos vivir, el acto aunque es brutal no nos detendrá pero tampoco significara que nos convertiremos en unas bestias sedientas de poder. ¡No pierdan la calma! Hay que tener en cuenta todos los aspectos para poder usarlos a nuestro favor, solo ese hecho es lo que nos colocara encima de los demás y yo seré quien los lleve hasta el camino de la vida. Así que levántense y muéstrenme su deseo a la vida.

Volví a bajar a comenzar a caminar hacia ellos, yo les daba las puertas por lo que solo ellos detenían la capacidad de abrirlas.

Llegue frente a ellos y alce mi mano en su dirección, ellos eran quien debían decidir, ellos eran los que debían de confiar en mí y en mis métodos. Podíamos perder la sanidad en el camino pero no perderíamos la vida.

Kyoko camino hasta mí y los demás indecisos la siguieron. Sabía que había hecho bien, lo podía ver en sus rostros, era el momento de empezar el juego.

Lo aceptamos, todos terminaron aceptando mi ayuda aunque admitiéndolo un poco en cierta manera no quería que lo hicieran.

Pero al final teníamos que sobrevivir todos si deseábamos salir de aquí, esa había sido una de las condiciones.

Ya no era tan sencillo viéndolo de esa forma, luchas internas, luchas externas; asegurando un bien individual como un bien común. Sin duda alguna no podía permitir que ese bien común se viera afectado por mis indecisiones ni mucho menos por la de los demás miembros del grupo.

-Tsuruga-san ¿Qué vamos a hacer?

-Hay que caminar y alejarnos de aquí todo lo que podamos, sin duda este será el primer lugar al que todos regresaran.

-¿Revisaremos el lugar antes de marcharnos? Tal vez encontremos algo que pueda sernos de utilidad.

Esa chica la conocía, era la persona que siempre estaba a lado de Kyoko y me miraba un tanto con desconfianza.

-No creo que sea una buena idea, hay que ser precavidos y silenciosos. Pero sin duda alguna no podemos perder esta oportunidad. Solo revisaremos las zonas externas sin adentrarnos demasiado, ya después buscaremos más cosas en otra parte.

Así lo hicimos

Emprendimos la marchar después de registrar rápidamente el lugar en el que nos encontrábamos, solo habíamos encontrado las cadenas con las que el día anterior me habían atado pero de ahí en fuera no les permití adentrarse más en el lugar.

Kyoko me miraba cada vez que tenía la oportunidad, sentía su preocupación a cada paso que daba como si en cualquier instante fuera a desmoronarme de dolor.

Y en eso tenía razón, podía sentir los primeros signos de la inconsciencia correr por mi cuerpo a un ritmo lento y tortuoso. Pero no podía permitirme el rendirme a mitad de camino, lo primordial era encontrar un buen lugar entre todos los árboles y plantas que se abrían a nuestro paso dificultándonos la vista.

Después de varias horas caminando sin descanso sugerí un tiempo fuera que todos agradecieron en silencio, me asegure que todo estuviera en orden. EL lugar era bueno ya que estaba oculto entre una gran cantidad de plantas que se abría como rodeándonos.

Un lugar bastante aterrador, pero era en general. El bosque en si daba miedo con su silencio sepulcral y el viento que no arremetía un poco sin darnos ninguna tregua.

Mis energías estaban completamente agotadas, tanto física como mentalmente me encontraba exhausto y en cuanto me asegure de que no habría ningún problema me deje caer pesadamente al suelo.

-¿Tsu..Turuga-san? ¿Se encuentra bien?

-Sí, lo estoy. Solo estoy cansado.

Era verdad, podía sentir mis ojos cerrándose a la indiferencia del mundo de los sueños. Pero no era momento de soñar así que me despeje de todo y me volví a levanta mirando a la chica preocupada que me rodeaba.

-Lo siento, montare guardia, ustedes descansen por el momento ya que mañana hay que caminar más, casi no hemos avanzado del lugar del que empezamos, hay que ser más rápidos.

-No, yo montare guardia, usted solo valla a descansar.

-Mogami-san, hazme caso. No escuchare tus replicas.

Salí de las plantas que nos escondían y encontrando un árbol cercano me subí a él usando las pequeñas protuberancias para llegar a una rama más arriba, mucho más alta que el cuerpo de una persona y me quede ahí sentado mirando el horizonte.

-Pues bien, entonces yo también montare guardia con usted si no le molesta.

Voltee hacia abajo mirando a la chica pelirroja sentarse debajo del mismo árbol que yo ocupaba y le mande una mirada de reproche.

-Mogami-san, si te quedas ahí estarás fácilmente a la vista de cualquier persona y nos descubrirán. Vuelve con los demás.

Era una orden, esperaba que dócilmente se marchara y me dejara ahí pero olvidaba que esa chica podía ser bastante testaruda. Así que al final permaneció debajo del árbol sin importar que dijera.

Pero tampoco importo mucho ya que en unas cuantas horas de inactividad se había quedado dormida.

Baje del árbol sin hacer ruido y la levante llevándola junto a los demás. No tenías sueño, podía que mi cuerpo estuviera cansado pero mi mente se había despertado junto con la salida de la luna.

Era un poco arriesgado pero no podía permanecer quieto así que empecé a caminar sin rumbo pero si fijándome bien en todos los lugares memorizándolos para poder regresar con los demás.

Después de caminar un rato me senté observando a la luna y lo escuche. Algo que probablemente necesitábamos así que no perdí tiempo y fui en la dirección de aquel sonido que alegraba mis oídos.

Cuando llegue hasta el comprobé alegremente que era un pequeño río que mientras más bajabas se volvía más ancho, no espere a más y de un chapuzón me sumergí en la cálida agua sin importar ser precavido. Con suerte la corriente no era muy fuerte y mis pies alcanzaban a tocar el suelo.

Mire mi reflejo en el agua y lucia demacrado con unos ligeros golpes, cierto todo el cuerpo seguía doliéndome pero el agua era como un gran tranquilizante. Me zafe de la playera que llevaba en ese momento para revisar si ninguna herida fuera más grave de lo que doliera dándome por satisfecho al no encontrar algo por lo que realmente preocuparme o al menos algo que con el tiempo no sanara sin dejar cicatriz.

Las cosas serían más difíciles después, tal vez era momento de ir a descansar o tal vez sería más sencillo permanecer entre aquellas aguas y sumergirme para siempre. Eso solo sería cobardía, debía de dejar de darle ya tantas vueltas a las cosas, yo sabía el sufrimiento después del acto y eso era lo que quería evitar en los demás no tanto el hacerlo sino lo que vendría después.

El tormento y el dolor que te dejan los pecados es lo único con lo que no puedes luchar. Ni mucho menos escapar ni olvidar. De pronto sentía unas tremendas ganas de llorar.

Como si eso lo solucionara todo.

Pero en realidad no lo hacía, debía ya olvidarme de eso. Volví a sumergirme deseando tal vez un calambre o cualquier cosa con la cual no poder volver a salir de la superficie. En verdad esa clase de pensamientos realmente me llevarían a mi muerte.

Escuche un ruido diferente al del rio o el silencio del bosque así que me prepare antes de salir del agua dispuesto a cualquier acción drástica.

Pero al salir solo me encontré con unos asustados ojos miel que observan el lugar en el que me había sumergido pero que al verme se alegraron.

-Perdón, es solo que ya había tardado en salir del agua y ya me había preocupado y estaba pensando en sumergirme yo también para encontrarlo.

-Mogami-san ¿Cómo llegaste hasta aquí?

-Ah, tengo el sueño bastante ligero en cuanto me llevó con los demás estuve observándolo y decidí seguirlo…. Yo lo siento si le he molestado.

-No te preocupes. Pero por favor deja ya de disculparte conmigo por todo.

-Lo…

-Mogami-san….

-Yo… es difícil no hacerlo cuando siempre le ando causando inconvenientes.

-No, todo lo contrario. Gracias por todo Mogami-san.

-¿Por todo?

-¿Y bien no te parece mucha suerte el haber encontrado este lugar?

Ella noto mi cambio drástico de conversación pero no dijo nada al respecto.

-Si bastante.

-Bueno pues, vamos a buscar a los demás para que todos podamos disfrutar del agua.

Salí del agua escurriendo y solo exprimí un poco de mi pantalón aun puesto y mi playera que con suerte aún estaba en mis manos y no la había soltado con la corriente, Kyoko al verme se alteró completamente girando dándome la espalda por completo.

-¿Acaso ocurre algo?

-Po..podría ponerse su playera.

-Pero está bastante mojada y no deseo enfermarme en medio de un bosque y sin atención médica.

Sería divertido molestarla un poco. Pero tuvo el efecto contrario. En cuanto ella se atrevió a mirar solo quedo horrorizada por los moretones que ya empezaban a formarse en todo mi cuerpo, solo había hecho que se preocupara más.

En cierta forma era realmente molesto.

-¿Podrías dejar de mirarme así? ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Me encuentro en perfectas condiciones, unos simples rasguños no me afectaran ni nada. No es como si estuviera a punto de morir.

-Pero…

-Nada de pero, ya me canse de mostrarte que me encuentro bien. Además hay cosas más importantes en las que pensar, ¿esto no ya lo habíamos pasado? Creo que solo estamos dando vueltas. Estamos perdidos.

Nos detuvimos a observar mejor el lugar, sin duda alguna solo habíamos estado dando vueltas pero después de saber en qué momento nos dirigíamos en mal sentido nos habíamos re-orientado y casi al amanecer habíamos conseguido llegar hasta el lugar en donde los demás aun aguardaban dormidos.

En cuento estuvimos en el lugar Kyoko se acostó y se durmió al instante, yo solo me recosté mirando como el cielo se aclaraba poco a poco.

Espere a que los demás fueran despertando gradualmente hasta que la única persona dormida era Kyoko, la despertamos para emprender una marcha mucho más animada al saber el lugar al cual nos dirigíamos.

Todos seguían un poco cansados pero si muy sedientos. Necesitábamos agua para reponer fuerzas.

Sin duda alguna las cosas más necesitadas son las más preciadas y en cuanto todos escucharon el clamor del rio corrieron a él sin creer en lo que veían sus ojos.

El rio corría con menos fuerza que por la noche, cuando todos felizmente pero sin hacer ruido jugaban con el agua pude permitirme el verdadero descanso y me acosté dejándome ir ahora si en la oscuridad del sueño.

Un ruido me alerto. Silencio, solo había sido mi imaginación.

No nuevamente estaba ahí, algo gritando.

¡No! Alguien gritaba mi nombre de forma desesperada.

Me levante de un salto sintiendo un ligero mare por levantarme tan bruscamente pero lo que me recibió a primera vista no era nada bueno.

En verdad que estúpido había sido.

No éramos los únicos sedientos en aquel lugar ni mucho menos imaginaba que los demás se hubiera alejado lo suficiente del lugar en donde todo había empezado.

En verdad que idiota había sido.

En cuanto los extraños miraron alertados por mi movimiento se giraron hacia mí.

Estaba esa chica, Kanae y Kyoko en el suelo en medio de ese pequeño grupo de personas al otro lado del rio, eran igualmente tres hombres que estaban enfrente y tres mujeres protegidas por los otros.

El resto de mi grupo permanecía escondido un poco apartados de la escena, bueno al menos solo serían dos y no cinco a los cuales proteger.

Mire con atención a las dos chicas en el suelo y la rabia me inundo, pequeños rasguños habían pasado desapercibidos a primera vista pero que ahora notaba con total claridad. En verdad eso no lo perdonaría.

-Déjenlas en paz, nos marcharemos como si nunca nos hubiéramos encontrado y cada quien podrá ir por su camino.

Mi voz sonó más grave y fría de lo usual.

-Ja, como si te creyéramos, dime quien te podría creer a ti maldito traidor. Pero eres más que eso. Eres un bastardo traidor traicionado.

Un traidor traicionado, sonaba lindo en sus bocas. Lamentablemente sería la última vez que lo dijeran.

Sin pensarlo dos veces brinque el rio con un gran salto que los sorprendió. Eran más que unos habladores si es que algo así les sorprendía, no tendría piedad en tal caso.

Debían morir, si yo era un bastado eso era lo que sería para ellos.

Me acerque y al ver su indecisión di el primer golpe a aquel que me había llamado de tal forma.

Mi puño impacto completamente en su rostro tirándolo hacia atrás dejándolo en el suelo. Bien, permanece ahí hasta que te pudras.

Los otros dos retrocedieron, vi más movimientos atrás pero de momento solo me importaban los dos que tenía como nuevos objetivos.

El primero se acercó con los puños en alto dispuesto a golpearme pero fácilmente lo esquive tomando uno de sus brazos retorciéndolo en la forma en la que lo saque volando haciendo que diera media vuelta. Creo que había escuchado sus huesos tronar.

El tercero había intentado correr pero en cuanto dio los primeros pasos hacia atrás lo tome del hombro y lo envié al suelo, me miraba aterrado y temblando.

-Eres un monstruo, un demonio de sangre fría.

-Creí que estábamos jugando… ¿no es cierto?

Coloque mi pie en su pecho mostrando la diferencia de poderes que existía entre los dos.

Un ruido me alerto por detrás y me moví a tiempo para esquivar un nuevo puño, creo que al final no le había roto nada. Lástima por volverse a levantar.

Patee fuertemente al otro, no queríamos interrupciones en el juego. Me gire a aquel que me miraba con desprecio y permití que intentara golpearme las veces que quisiera dando fallido todos sus intentos. Siempre había sido divertido cansarlos antes de dar el golpe de muerte.

Uno de sus golpes acertó en uno de mis costados y se detuvo jadeando y lleno de placer al dar con su cometido. Pero su sonrisa se transformó en una mueca cuando sin pensarlo había empezado a reír.

Eran en verdad divertido.

-¿Acaso crees que con algo como esto podrás acabar conmigo? Estas muy equivocado ya que tu amigo tenía razón, sin duda alguna. No soy más que un demonio de sangre fría y ahora mismo disfrutare matándote. Así que por favor diviérteme un poco más…


PD: al final mi lado sádico Salió a flote….. D: había pensado todo un poco más explícito pero me dio miedo así que le puse un poco de censura que tal vez no muestre en el siguiente capítulo.

PD2: Ya me iré a que me regañen por no hacer deberes XD

PD3: Pero le temo más a la ira de cerebro-chan así que el próximo capítulo será pronto.

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