Disclaimer: Ni la serie ni el manga de Cardcaptor Sakura me pertenecen, así que sólo estoy escribiendo esto por diversión.
Ai no Monogatari

(Historia de Amor)

Por Lau

Capítulo 6

Esto lo que siento

"¡UNA VEZ más!", gritó el entrenador. Todos los estudiantes respondieron con un grito al repetir de nuevo la complicada kata.

"¡Pongan atención en la segunda patada de giro! ¡Algunos no lo están haciendo bien!" Meiling trató de realizar el siguiente movimiento correctamente. Sabía que el entrenador se había dirigido a ella con su último comentario.

"¡Y ahora el salto!" Los alumnos saltaron al unísono, y Meiling lo dio con toda la energía que pudo, resultando en el mejor salto que había logrado en toda la tarde.

"¡Muy bien! Ahora, descansen un poco."

"¡Gracias, maestro!"

Meiling aprovechó para sentarse y descansar de la sesión de entrenamiento. Mientras tomaba agua, su entrenador se acercó para hablar con ella.

"¿Hay algo que te está molestando? No parecías estar aquí en el último ejercicio."

La muchacha se rascó distraídamente la cabeza y luego le sonrió pícaramente. "Sé que no di mi mejor esfuerzo en el último ejercicio. Lo siento. Prometo no volverme a distraer, maestro."

"Está bien. Pero no olvides que tendremos la próxima competencia dentro de poco."

"Sí, gracias." Meiling se dio un golpecito en la frente cuando él se fue. No le hubieran llamado la atención si no hubiera dejado volar su mente. Tenía gran habilidad para las artes marciales, pero aún no había alcanzado el punto en el que su mente pudiera desconectarse completamente de los movimientos que su cuerpo estaba realizando. "Concéntrate. Tú puedes hacerlo."

Realmente había mejorado su concentración desde el día en que su primo se fue. Pero ocasionalmente bajaba la guardia, como le sucedió durante el entrenamiento, y los pensamientos regresaban.

Cuando Syaoran se fue ella descubrió que había dejado ser herida de nuevo. En el corto plazo que habían convivido juntos los sentimientos que creía haber olvidado renacieron con fuerza en su corazón.

Y una vez más había descubierto que él se iría –una vez más- para estar con otra. Ella no podía siquiera enojarse con él, ni siquiera con Sakura. En todo caso, se encontraba enojada consigo misma, por haberse permitido recordar ese sentimiento.

Por eso, en el último abrazo que le dio en el aeropuerto, Meiling se prometió que no lo volvería a permitir. Fue el adiós definitivo. Y desde entonces se dedicó a entrenarse, convencida esta vez de poder triunfar sobre su propio corazón.

Ahora estaba contenta consigo misma, porque parecía que sus esfuerzos estaban dando resultados. Con la fortaleza que la caracterizaba, había recuperado el control sobre su vida.

Excepto en pequeñas, insignificantes ocasiones como las de ahora. ¿Pero, hey, quién puede decir que no lo estaba logrando?

Meiling se paró y sonrió decididamente. Ella era feliz. Syaoran era feliz. Sakura era feliz. Con renovada energía comenzó a practicar el último ejercicio de nuevo. Sus movimientos eran fluidos y precisos. La sucesión de pasos era perfecta y disfrutaba cada movimiento. Se dio cuenta que le faltaba poco para dominarlo. Y antes del último salto, en la penúltima fracción de segundo, se preguntó que es lo que estaría pasando allá, en el lejano Japón.

"¡¡Meiling! ¿Qué pasó con ese salto? ¡¡Otra vez estas distraída! ¡De castigo tendrás que correr cincuenta veces alrededor del salón!"

Diablos. Bueno, tal vez aún le faltaba un poquito más de esfuerzo después de todo.

&& && &&

Li Syaoran no supo realmente en lo que se estaba metiendo al decidirse a hablar con Sakura Kinomoto, su compañera y amiga de la infancia, a la que había lastimado después de que terminara la relación de noviazgo de la que ambos habían disfrutado por un par de años. Sabía que no sería sencillo lograr hablar con ella, a pesar de toda la ayuda que Daidouji le había proporcionado.

Aún así, nunca se le ocurrió que Sakura estaría tan herida que trató de repelerlo con su magia. Y Syaoran tuvo que reconocerlo, las habilidades de ella habían mejorado increíblemente desde la última vez que se habían visto.

Después de una corta batalla, ella había accedido a escucharlo. Y solo entonces él fue capaz de disculparse y de explicarle las razones que tuvo para hacer lo que hizo, y de cómo nunca fue su intención dañar un corazón tan puro como el suyo. Sakura comprendió que Li decía toda la verdad, y su carácter generoso por naturaleza le permitió perdonarlo sinceramente.

Ahora, más de una semana después, verla frente a él no dejaba de ponerlo aún un poco incomodo. Sakura tomó un sorbo de té y después sonrió dulcemente a Wei. "Muchas gracias, señor Wei. Esto está delicioso."

"Gracias, señorita Sakura."

Tomoyo sonrió también. "¿Es cierto, Li, que tú y Meiling piensan visitarnos en verano? Me encantaría enseñarle a Meiling todos los nuevos videos que he grabado."

"Sí, es cierto." El día anterior Syaoran había hablado con Meiling por teléfono y ella había insistido en ir a Tomoeda en cuanto llegaran las vacaciones de verano. "De hecho, insistió bastante en ello. Quiere verlas desde hace tiempo."

"Yo también quiero verla", dijo Sakura. "A propósito, ¿no sabes si me ha querido llamar por teléfono?"

"No lo sé. ¿Por qué lo preguntas?"

"Hace unos días encontré a Kero tratando de ocultarme algo. Aparentemente había borrado un mensaje. Cuando le pregunté, me dijo que había sido de Meiling, después de amenazarlo con no darle postre en dos meses, claro."

Li se rascó la cabeza, sorprendido. "No tengo idea que es lo que decía el mensaje."

Tomoyo suprimió una pequeña sonrisa. Ella sí estaba enterada más o menos de lo que decía el mensaje de Meiling, pero no podía hablar de ello si ella no lo autorizaba.

"Y Kero no quiere decirme que decía. Detesto que sea tan testarudo."

"Quisiera preguntarle que decía el mensaje, si no hay problema," dijo Syaoran. "Al menos así tendré una excusa para salir y no tener que estar con Hiiraguizawa todo el tiempo."

Sakura juntó sus manos alegremente. "¡Cómo me encantaría verlo! Lástima que haya tenido que salir. Pero Eriol siempre ha sido una persona muy ocupada, ¿no es cierto?"

"Sí, bueno, yo no lo llamaría una lástima...," dijo Syaoran sardónicamente. "Así tiene menos tiempo de molestar a los demás. Cómo si no le hubiera bastado toda una vida para hacerlo, también sigue molestando en esta."

Sakura rió con ganas. "Tú no cambias," le dijo. "Me pregunto como es que Meiling te aguanta."

Syaoran se veía ofendido. "Hey, ella no es una santa, saben. ¿Cómo es que nadie se compadece de lo que le tengo que aguantar?"

"Es una chica con mucha energía," comentó Tomoyo. "Supongo que es una característica de todos los Li."

"Sí, eso creo."

Sakura recordó que habían estado hablando del mensaje. "Oye, Syaoran, ¿qué crees que Meiling quiera decirme? Al final, Kero me dijo que ya me había hablado varias veces, pero no pude sacarle más información."

"¿Más pastel?", ofreció rápidamente Tomoyo. Sakura olvidó rápidamente el tema, porque el pastel del señor Wei estaba simplemente delicioso.

"¡Umm, pastel!"

Tomoyo Daidouji sonrió dulcemente a su amiga. Satisfecha de haber logrado desviar la conversación, le ofreció más postre al joven Li. Estaba segura que no era una buena idea que Sakura hablara con Meiling, sobretodo porque Meiling no sabía que es lo que estaba pasando aquí. Si ella seguía convencida de que Li había venido a recuperar su antigua relación con Sakura, podría decir algo de lo que tendría que arrepentirse después. Tomoyo quería evitarle ese trago amargo –e innecesario- a Meiling.

Aunque a Tomoyo le gustaba hacerla de confidente y -hay que aceptarlo- le gustaba "conducir" un poco a los demás tal y como lo hacía Hiiraguizawa, ya había decidido que dejaría correr las cosas esta vez por su cuenta.

Si algo hubiese de pasar entre sus dos amigos chinos, el tiempo lo diría.

Pero no contó con la mirada seria e inquisitiva de Li. Syaoran tomó la rebanada de pastel que ella le ofrecía, pero en su mirada había algo más. Él sabía que ella estaba ocultando algo.

"Daidouji, creo que sabes más de lo que dices."

"Je, je, no sé de que hablas," dijo ella, sonriendo.

"No puedes engañarme. Tu energía cambió ligeramente hace un momento."

Sakura dejó de comer, aún con la cuchara en la boca. "Vaya, tienes razón, Li. No me había dado cuenta, pero la energía de Tomoyo vibró ligeramente. Pero si Tomoyo ha decidido no decirnos, debe ser por una buena razón," terminó su hipótesis, sonriendo. Li no estaba convencido.

"Daidouji, ¿sabes que decían los mensajes?"

Tomoyo, que comenzaba a sentirse acorralada por Li, decidió decir toda la verdad. O parte de ella, que era casi lo mismo.

"Sabes, creo que se sentía preocupada por Sakura... después de lo que había pasado entre ustedes dos."

Syaoran se sintió de nuevo mal consigo mismo, recordando el antiguo pensamiento que lo había estado atormentando durante las últimas semanas. El viejo temor de que Meiling quizá todavía lo odiaba por haber disuelto su compromiso. Ella se había negado a hablar de lo Sakura con él desde que llegó a Hong Kong, ¡y ahora se enteraba que Meiling deseaba hablar con Kinomoto sobre él, a sus espaldas!

Nunca le pasó por la mente que Meiling deseaba ayudarlo. Sólo podía recordar el rostro triste que ella tuvo en los últimos días...

"Oh, cielos, es terrible," dijo, visiblemente descorazonado. "No sólo te lastimé a ti, sino que a ella también. Tendré que volver a Hong Kong lo antes posible. No quiero que ella siga pensando que no me importa." Quizá Hiiraguizawa tenía razón, tendría que resolver ese problema, porque era también el problema de Meiling. Ahora lo tenía claro.

"Li, ¿qué pasa?"

"Sí, Syaoran, ¿le sucede algo a Meiling?"

"Sí, y creo que es por mi culpa." No tuvo más remedio más que contarles todo lo que había pasado en Hong Kong desde que había regresado.

"Ella se ha portado diferente conmigo desde entonces... Temo que piense que rompí nuestro compromiso para nada. Sé que sufrió mucho, y no quiero que me deteste por eso."

"Pobre Meiling," dijo Sakura. "Nunca me puse a pensar que había pasado entre ustedes cuando terminaron."

"¿Y crees que ella realmente te detesta?" Tomoyo le preguntó, reflexionando, con una mano sobre la barbilla.

"Yo... no lo sé."

El silencio se apoderó de la sala unos momentos, hasta que la dulce voz de Sakura interrumpió los pensamientos de Li:

"Pues yo no creo que ella sienta eso. Es una persona muy energética, y eso hace que cuando se enoja lo demuestre abiertamente. Es demasiado sincera, y no podría ocultar que estuviera resentida contigo si fuera así."

Tomoyo le sonrió serenamente a su amiga. Sakura tenía toda la razón. "Yo también pienso eso; por lo que nos cuentas, ella no está enojada contigo."

Syaoran tuvo que admitir que eso era cierto. Meiling no era una hipócrita. Pero si no estaba molesta con él, ¿por qué lo estaba evadiendo? "Si no está enojada..."

"Tal vez algo le preocupa," dijo Tomoyo.

Li lo pensó, pero no, no estaba preocupada. No se veía así. Lucía más bien... nerviosa. Tímida, como si no quisiera que la mirara. Callada. Con un gruñido, Syaoran se cruzó de brazos y se echó sobre el respaldo del sillón.

"Detesto todo este misterio. ¿Cómo puedo actuar si no sé que es lo que ella tiene?"

Las dos muchachas sonrieron, porque la expresión de él era muy cómica. "Bueno, al menos ya sabes que Meiling no te detesta," dijo Sakura levantándose. "¿No te alegra saber eso?"

"Ummf."

"Lo descifrarás pronto, no te preocupes," dijo Tomoyo casi riendo. La muchacha tomó su bolso y las dos muchachas comenzaron a dirigirse hacia la puerta. Pero Sakura regresó de repente junto a él y le tomó una mano amistosamente.

"Sabes, aún recuerdo cuando éramos niños, y la conocimos. Y sigue siendo la misma persona de entonces. Aunque estuviera molesta contigo, no debes olvidar que ella te quiere mucho."

Syaoran la miró con los ojos muy abiertos. La mirada de Sakura era de una seriedad como sólo la tenía en los momentos importantes, y a la vez, sus ojos reflejaban mucha confianza.

"...Gracias."

"Bueno, ¡hasta mañana!"

El joven permaneció largo rato sentado en el sillón después de que sus amigas se fueron.

Después, se levantó lentamente y recogió la mesa, llena de platos y tazas. Y cuando levantó su taza de té, de la que todavía quedaba algo de líquido, vio su reflejo en la superficie y lo comprendió. Había recibido la respuesta de la persona que menos se imaginaba.

"...ella te quiere mucho."

Esa era la respuesta, porque ahora sabía que era lo que había leído en los ojos de Meiling.

Ahora la pregunta era si eso era lo que él deseaba.

&& && &&

El hermoso cielo tropical de Hong Kong se veía desde la ventanilla del avión. Pronto llegaría a su destino.

¡Que rápido habían transcurrido los últimos días para Syaoran! Había tenido varias reuniones con sus amigos, todas muy agradables, bueno quizá exceptuando la última vez que se había tropezado con el hermano de Sakura -de la que se había salvado escabulléndose antes de que aquel decidiera hacerle pagar lo que le había hecho a su hermana- pero todas muy entretenidas.

Sin embargo, la alegría de los últimos días se disolvía en el nudo que se le estaba formando en el estómago al ver la pista de aterrizaje. Ahora se sentía ansioso por llegar a su casa. Por momentos los segundos parecían alargarse eternamente, para luego correr demasiado aprisa, sin que Syaoran pudiera decidirse si prefería lo uno o lo otro.

"Joven Syaoran, ya estamos aquí." La voz de Wei lo regresó a la realidad, para ver que el auto ya se había detenido enfrente de la casa familiar.

"S-sí."

Como de costumbre, la mayoría de la familia estaba ahí, alegres todos de verlos a su regreso. Pero, Syaoran notó, su prima no estaba ahí.

"¿Dónde está Meiling"

"Oh, tendrás que disculparla," le contestó su tía, la madre de Meiling, "pero hoy tuvo que ir a una competencia. Llegará más tarde"

Li no supo sí sentirse aliviado o decepcionado.

&& && &&

Un par de horas después, en su habitación, Syaoran meditaba.

Estaba seguro que el mensaje de Meiling contenía la clave de todo este asunto. Si no lo fuera, no hubiera habido tantas incógnitas al respecto. El secreto, el empeño del muñeco parlante en ocultarlo, el silencio de Daidouji, todo hacía que fuera importante. Y todo apuntaba hacia Meiling.

Y es que en los últimos días había pensado mucho en ella; hasta en los momentos en que se la estaba pensando mejor, cuando todos sus amigos reían a su alrededor, se encontraba de repente pensando, recordando. ¿Sería cierto lo que Sakura le había insinuado? Su corazón dio un vuelco. Quería negarlo, pretender que todo seguía como antes, cuando no tenía esa carga en el alma, pero era difícil.

Meiling sufría por él. Sufría de amor.

Por eso quería saber que decía el mensaje, para convencerse que su amiga estaba equivocada. Y él no quería admitirlo, pero tenía miedo. Miedo de no saber que hacer en caso de que así fuera, de indecisión, de inseguridad.

Ella es sólo una niña berrinchuda. Trató de recordar cuando la conoció, en algunos de sus peores momentos, pero sólo pudo recordar que ella siempre había estado ahí para él. Cuando era niño y lo regañaban; cuando permanecía callado en el patio en una misma posición por horas, Meiling iba y se quejaba en voz alta de lo injusto que había sido su madre con él. Cuando él le decía que se callara y se fuera ella todavía permanecía junto a él en silencio, hasta que le levantaban el castigo.

Cuando dejó toda su vida en Hong Kong para seguirlo a otro país, para ayudarlo a conseguir las Cartas, aún y cuando era poco en lo que podía ayudar. El día en que enfrento a una Carta más fuerte que ella; el día que ambos derrotaron a los Gemelos. Todos los días que ella estaba ahí, con su uniforme, dispuesta a todo.

Cuando él la había dejado por otra, ella estuvo ahí, fiel a sus amigos, con dolor, pero dispuesta en todo momento a estar para ellos, fuerte...

Si tan sólo pudiera...

La sonrisa de Meiling, su determinación, su valentía... ¿Habría lastimado todo eso?

Él tenía miedo.

Y lo que menos quería admitir era que tenía miedo de que su corazón se equivocara de nuevo.

Se preguntó que es lo que le diría cuando por fin la viera. ¿'Hey, ya sé tu secreto'? No, eso la humillaría. '¿Mei necesitamos hablar?' Argh, no, muy cursi.

'Nunca quise lastimarte.' Mucho mejor.

'Lo siento.' Eso también podría servir.

'Siento que yo no pueda regresar tus sentimientos. Yo...'

Alguien tocó a la puerta. Syaoran corrió a abrir y todo lo que tenía en la cabeza se le olvidó en un instante.

"Espero que el viaje no haya sido muy largo," dijo Meiling.

"No, er, estuvo bien, gracias." La tensión regresó a su estómago. ¿Cómo es que hablar con ella estaba siendo tan difícil? No recordaba haberse sentido nervioso cuando trataba de hablar con Sakura...

"¿Puedo pasar?"

"Sí, adelante," dijo, y la muchacha entró en la habitación y se sentó en la suave cama. Los dos se quedaron callados. Syaoran trató de romper el silencio, que comenzaba a sentirse algo incómodo.

"¿Cómo estuvo la competencia?"

Meiling se encogió de hombros.

"Bien, supongo. Hubiera ganado el primer lugar si el juez no hubiera favorecido a la otra chica."

"Ah."

Un nuevo silencio se apoderó de la habitación. Syaoran miró hacia la ventana, tratando de reunir el coraje para decirle lo que tenía en su mente. 'Yo no quisiera lastimarte, Meiling, pero no puedo... no puedo saber que es lo que siento.'

"Meiling..." La voz salió casi sin querer de sus labios.

"¿Hablaste con ella?" La pregunta rápida de la chica lo desconcertó momentáneamente.

"Sí, si lo hice. Pero no es de eso de lo que quisiera hablarte. Sakura me dijo algo que no me explico. Me dijo que le habías dejado un mensaje."

Meiling se sintió acorralada. Por primera vez en mucho tiempo, tenía la sensación de que el mundo se abría sus pies.

"Yo... Syaoran, lo siento... Sólo quería ayudarte, a ti y a Kinomoto." Meiling jugó con sus manos, nerviosa. "No me digas que lo arruiné todo. No me lo perdonaría..."

Syaoran estaba confundido.

"¿Ayudarnos?"

"Sí. Dime, ¿resultó? ¿Están juntos de nuevo?"

El muchacho la miró. Meiling estaba intentando sonreír con todas sus fuerzas, pero la voz le temblaba. Syaoran tomó su cara delicadamente con una mano y dirigió el rostro de ella hacia él.

"¿Por qué te haces esto, Mei?"

Los ojos de ella comenzaron a llenarse de lágrimas. Él no debería saberlo, el no PODÍA saberlo. Parpadeó varias veces.

"¿Hacer qué?"

"Torturarte así. ¿Porqué?"

Ella vio en los ojos de Syaoran y comprendió que su secreto estaba perdido. Dios. Meiling se sintió humillada en lo más hondo. No fue capaz de ocultar sus sentimientos y ahora estaba perdida...

Ahora no tenía sentido negarlo más, ni mentir.

"Quiero que seas feliz...," musitó ella.

Él vio la desesperación directo en el alma de ella. Comprendió de pronto todo el sacrificio que estaría dispuesta a hacer, no importaba el costo, por su felicidad. No necesitaba otra confirmación. Esos ojos rubí expresaban claramente que lo que ella decía era la verdad.

"Meiling..." acarició ligeramente la mejilla que sostenía con un dedo. "¿Y qué hay de ti?"

Ella se estremeció ligeramente ante la mano que la tocaba. Sentir su piel la hacía feliz, incluso si era la última vez que él la tocara. Atesoraría ese instante por siempre. Pero él ya estaba con Sakura, ¿no, y por eso debía resistir. Se separó de él y caminó un poco hacia la puerta.

"Yo estaré bien, mientras tú lo estés."

"No puedo creerlo, Meiling. No estás bien y no lo estarás. No puedes hacer a un lado lo que sientes por ayudar a otras personas. No es justo."

Sin poder controlar más las lágrimas que corrieron por su rostro, Meiling apretó los puños y le respondió, frustrada:

"Puedo y lo haré. Ya lo hice antes, ¿lo olvidas? Y lo haré otra vez. ¿Crees que lo quiero así?" Las lágrimas corrieron a chorros por su rostro, pero ella continuó hablando, enojada, dispuesta a dejar salir todo de una buena vez. "No. Pero no voy a herir a nadie si puedo evitarlo, ¿entiendes? ¡Maldición, Syaoran! ¿Por qué regresaste?"

Li bajó la cabeza.

"Perdóname."

Meiling aflojó los puños y los dejó caer, derrotada.

Syaoran quiso decirle algo más, detenerla, pero no pudo. La muchacha continuó hablando, más tranquila esta vez:

"¿Perdonarte? ¿Porqué? Mi corazón es el que provocó esto, no tú. Éste es mi problema y de nadie más." Sus ojos se encontraron en ese instante; los de ella, llenos de triste determinación, los de él llenos de culpabilidad e impotencia.

"No quería que lo supieras, pero el daño está hecho. Solamente te pido una cosa. No me odies, ¿sí? Eso sí no podría soportarlo." Meiling salió apresuradamente de la habitación y dejó solo a Syaoran.

Li Syaoran supo entonces que si no hacia algo pronto, la perdería, y está vez sería para siempre.

&& && &&

Este es el penúltimo capítulo. Gracias a todos los que me han esperado pacientemente. Este es uno de los fics que más trabajo me han costado, pero no podía dejarlo inconcluso. Es curioso, pero la historia está desarrollándose de forma diferente a como la había planeado. Estoy satisfecha, porque creo que queda mejor así que como pensaba escribirla originalmente.

Gracias a: Vanime, belzer y Meilee por sus amable reviews y apoyo, así como a todos los que han seguido leyendo este fic.

Comenten, si les gustó, o si tienen sugerencias o críticas (me encantaría oír acerca del argumento o la caracterización), también.

Nos vemos!