6ª noche – El destino de cada uno

Es un extenso campo de flores amarillas, bañado por la luz del sol matutino, rodeado de un despejado cielo azul, a través del cual se desplaza un apacible viento que mece con suavidad los pétalos de los girasoles, y que sirve a las mariposas para planear entre pétalo y pétalo como si bailaran. Allen, con el cabello despeinado y su uniforme de exorcista parcialmente rasgado, está de pie en medio de este paisaje, sosteniendo una mariposa roja entre sus manos, mirándola con ojos que reflejan cansancio y confusión.

-Mariposa… -Pronuncia como interpretando su significado.

-Allen. –El llamado de una voz familiar lo saca de su abstracción, haciendo que la mariposa vuele de sus manos, revoloteando alrededor de su cabeza. Levanta la mirada y ve a Lenalee, que está parada frente a él, mirándolo con alivio en su expresión.

-Lenalee… -La identifica felizmente, como si al verla un peso se le quitara de encima.- Luego sus ojos recuperan su expresión consciente y su mirada pasa de aliviada a preocupada, provocando que los pétalos de las flores se arremolinen gracias al viento que súbitamente envuelve el lugar, llevándose todos los girasoles y las mariposas hacia el cielo, casi tirándolos a ambos con la fuerza de la brisa que los rodea, lo que los obliga a proteger sus ojos con los brazos. Al abrir los ojos, ambos se ven de nuevo en medio del terreno destruido de su pesadilla recurrente. La cara de Lenalee refleja de nuevo el terror de verse en el horrible lugar, silencioso y vacío, lleno solo por la destrucción y los escombros. Allen también se ve sorprendido de verse de nuevo en ese lugar.

-¿Por qué? –Pregunta su esposa, cuyas pupilas lucen contraídas mientras contempla el escenario.- ¿Por qué estamos aquí de nuevo? –Mueve el cuerpo de un lado a otro, dando vueltas sobre si misma y llevándose las manos a la cabeza, luego se dirige de nuevo hacia Allen.- ¡No quiero estar aquí, Allen! ¡¡No quiero estarlo!! –Le dice en tono desesperado.

-Pero ustedes están condenados a este lugar. –Los interrumpe de nuevo la joven de cabello blanco de la última vez, que aún lleva el bulto entre los brazos. Los ojos de ambos se contraen aún más al verla de frente, sentada sobre una pared rota, atrás de ellos. Allen de inmediato reacciona tomando a Lenalee entre sus brazos, sin dejar de analizar los movimientos de la extraña.

-¿Qué es este lugar? ¿Quién eres tú? –Interroga seriamente Walker. La joven misteriosa hace una expresión gentil, acomodándose sobre la roca en la que está sentada.

-Rayos, sin duda las almas humanas son las más ignorantes… -Se acomoda el cabello, luego le hace una caricia a la criatura que lleva en sus brazos, cuyo rostro aún no esta visible.

-Ignorantes… -Repite Allen. Recuerda todos los sueños y premociones que lo han llevado siempre hasta ese lugar destruido y su rostro se tensa, igual que el de Lenalee.- ¿Ignorantes, dices? –Agrega en tono agresivo.

-Ignorantes sin duda. –Afirma ella.- Este lugar, al que tanto le temen, es el lugar al que menos deberían. –Levanta la cabeza y da un suspiro profundo.- Este es el lugar al que menos deben temerle… -Repite de nuevo, mientras su voz pasa de oírse claramente a ser un eco en la distancia.- No… temerle… -Se escucha mientras a su alrededor la oscuridad de nuevo se apodera de todo; Allen vuelve a ver hacia todos lados mientras Lenalee, como si fuera una niña, se abraza a él, asustada.

-Allen…

-Todo estará bien, Lenalee… -La calma mientras sus brazos la rodean, justo cuando la oscuridad los cubre también a ellos.

-No le teman a este lugar…. Muy pronto regresarán a él… -Escuchan por última vez y con toda claridad la voz de la joven misteriosa. Allen abre los ojos y se ve acostado en una cama, lleno de vendajes, con Lenalee dormida a su lado, con rastros de que lágrimas han corrido por sus mejillas, apoyada sobre su hombro. Él primero se ve desesperado, pero sin moverse, luego de verla, suspira con cierta tranquilidad. Están sobre una cama en la habitación de una casa en muy mal estado, de paredes desgatadas y maderas rotas, con los recursos mínimos a su alrededor. En el cuarto solo está la cama, de colchón parcialmente dañado, una mesa de madera con un banco y un espejo fracturado colgado de la pared; mientras en la sala principal hay una mesa con dos sillas, una vieja estufa al fondo y una puerta que parece llevar al baño. Su esposa, por su parte, luce un rostro agotado, y un vientre materno que evidencia estar alrededor del cuarto mes del embarazo, lo que la obliga a estar acostada de lado, inclinada hacia él. Lleva el cabello suelto, el cual Allen, moviendo su mano derecha hacia ella, despeja de su rostro, mirándola como se mira a lo más importante que se tiene.

-Allen… -Abre sus ojos ella, dejando que el rostro de éste se refleja en sus amables ojos morados.- Allen… otra vez… otra vez volvió ese lugar… -Le informa, consciente de que él también lo ha visto.

-Lo se, pero no ganamos nada con preocuparnos por eso ahora… solo trata de descansar, ayer también fue un día muy cansado. –Le dice mientras su mano baja de su frente hacia su mejilla, acariciándola delicadamente. Ella mueve su mano para presionar su palma contra su mejilla, visiblemente necesitada de su compañía.

-No importa… -Suspira cerrando sus ojos, sin soltar su mano.- Mientras podamos seguir así, nada más lo hace… -Toca su vientre con su otra mano, acariciando con sus deseos a la criatura que se forma en su interior.- Como una familia…

-Familia… -Repite Allen, incapaz de ocultar su emoción por el término, aún en esa situación. Luego de un momento, Lenalee sonríe y finalmente se suelta de Allen, sentándose a un lado de la cama. Walker también se esfuerza por hacer lo mismo, apoyándose en su brazo derecho ya que su izquierdo está parcialmente cubierto por un vendaje que abarca de la palma de su mano hasta el codo, producto del ataque de Kain. Lenalee también luce algunos cortes ya cicatrizados sobre su cuerpo, cubierto por un vestido largo, flojo y de colores opacos, disfrazada como una simple mujer, solo delatada por la radiante apariencia de su rostro. Allen se pone una camisa lo más rápido que puede y se levanta para ayudarla.

-Deja que yo haga el desayuno. –Le dice adelantándose hacia la cocina.

-No, está bien, Allen. No quiero que se te haga tarde para ir al puerto, y de seguro ya lo es, ¿no es así? –Le dice mientras llega a su lado y abre una despensa casi vacía, solo con un canasto de aluminio trenzado que tiene cinco huevos en él, el cual baja y para preparar parte de su contenido mientras pone una sartén al fuego. Allen se queda detenido, aún deseoso de ayudarla, pero al ver su determinación, asiente con la cabeza y retrocede, dirigiéndose hacia el baño.

-Aún no sabemos cuanto tiempo más podremos quedarnos en esta ciudad, así que debemos ganar la mayor cantidad de dinero posible. –Dice en voz alta mientras utiliza el espejo de su maltrecho baño para arreglarse la camisa, ponerse el cinto alrededor del cuello y peinarse.

-Ya te dije que yo también puedo ayudarte, no es necesario que te hagas cargo de esas cosas tu solo, es para eso que soy tu esposa. –Comenta mientras parte los cascarones de un par de huevos, vertiendo su contenido en la ya caliente sartén, que los cocina rápidamente.

-No puedo permitir eso, Lenalee. –Responde en tono serio.- Tu ya estás haciendo la parte más importante de esto al traer al llevar a nuestra hija… no podría perdonarme si te obligo a llevar más carga que esa.

-Allen… -Responde ella, ligeramente ruborizada.- Sin embargo, necesitamos el dinero… -Insiste más realista.- Viajar a pie se vuelve cada vez más complicado, y un boleto de tren que nos lleve hasta nuestro próximo destino es muy costoso…

-Yo lo conseguiré, tú no te preocupes por eso. Además… -Se acerca de nuevo, ya listo para salir, mirando sobre la mesa el bote de pastillas para el corazón que su esposa ha consumido en los últimos meses, ya por acabarse. Lena se da cuenta de que él está preocupado por lo eso, por lo que pone una sonrisa lo más amplia que puede.

-Listo, Allen, aquí está tu desayuno. –Le dice sirviéndole el plato sobre la mesa, pero él se queda de pie, serio.- ¿Allen? –Pregunta mirándolo expectante.

-No… no hagas eso. –Le dice negando con la cabeza.- No cubras con tu sonrisa algo que no la merece… -Le reclama volviendo el rostro hacia otro lado. Lenalee se molesta y baja la mirada.

-Yo te digo lo mismo, Allen. Aún ahora, a pesar del tiempo que ha pasado, y las cosas que hemos vivido, tú aún tratas de protegerme de tus sentimientos… y no quiero eso, sino compartirlos contigo… porque te amo. –Le dice con frustración.

-Lenalee, yo… es que… -Trata de contestar, pero no encuentra un argumento válido.

-Entonces no me reclames que yo también sonría sin motivo, porque tú eres el que mejor lo hace… pero no quiero que lo hagas… ¡¡¡no quiero!!! –Se abraza a él y desahoga su frustración abrazándolo con fuerza mientras llora. Allen se queda de pie, silencioso, solo abrazándola mientras, sin que ella lo mire, despliega su verdadero estado de ánimo en su rostro, derramando una lágrima sobre el oscuro cabello de su mujer.

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Mar mediterráneo

-¡¡Mira, mamá!! ¡¡Un banco de peces!! –Le dice Benji a Maus, mirando junto con ella por la borda de un barco que atraviesa el mar continental. Lavi está hablando con el capitán del barco atrás de ellos.

-Si, son muy lindos, ¿verdad? –Le dice la pelirroja, sonriendo junto con él, abrazándolo de lado.

-¡Si! –Contesta el chico, entusiasmado.

-Ojalá pudiéramos mirar los peces juntos por siempre… -Agrega la amorosa madre, abrazando a su hijo con más fuerza.

-Siempre lo haremos, mamá, estoy seguro de eso. Quiero viajar siempre contigo en barco a donde quiera que vayamos. –Le dice moviendo su carita hacia ella, con un rostro serio que le recuerda a Lavi.

-Eso espero, mi amor. –Contesta en tono comprensivo.- Sin embargo, nunca olvides que pase lo que pase, siempre estaré contigo.

-Lo se, porque siempre lo estás. –Responde el chico. Los cabellos de ambos se mecen con el viento marítimo. Lavi ha terminado de hablar con el capitán, y ahora se dedica a contemplarlos desde su ubicación, en actitud culpable por la situación que ahora atraviesan.

-Mi familia… -Musita en voz baja; luego recuerda el instante en que se fueron de la orden oscura en rumbo a la biblioteca de Alejandría, a pesar de la negativa de su esposa a la idea.

-¡¡¡Pero Lavi!!! ¡¡si hacemos eso, entonces Benji… Benji va a…!!!

-¿Y crees que no lo se? –Le responde agobiado.- Pero confía en mí, ir de frente a la Biblioteca y convencer a los viejos de que no hay necesidad de apresurarse con la iniciación Bookman de Benji es lo mejor que podemos hacer.

-Aún así, ¿qué hay si luego nos obligan? Allá estaremos dentro de la boca del lobo… y yo… si algo le sucede a mi hijo, no importa si eres tú, el hombre al que amo, yo… no me quedaré quieta. –Le pregunta y advierte determinada.

-Lo se, y no espero que hagas otra cosa. Sin embargo, hacer este movimiento es la única forma de adelantarse al viejo Panda. –Prosigue mientras mira la puerta que está cerrada frente a ellos, detrás de la cual está su hijo, escuchando cada detalle dela conversación, como muchas veces antes ha hecho ya.- Benjamin, sal de ahí de una vez. –Le ordena con voz autoritaria. Maus vuelve la mirada hacia la puerta, detrás de la cual se asoma el rostro de su pequeño.

-Perdón, papá y mamá, pero quería saber lo que estaban diciendo… -Se disculpa el generalmente alegre chiquillo, ahora luciendo una sonrisa triste.

-Benji… -Le dice su mamá.- Ven aquí, ven rápido. –Le indica con los brazos abiertos. El niño corre hasta ella y se lanza a abrazarla, ella lo recibe y lo sienta sobre sus piernas, sentándose en la cama de la habitación.- Tienes razón, tu también tienes que saber lo que está sucediendo.

-¡Maus! –Le levanta la voz su esposo, inconforme con su argumento.

-Lavi, si estamos luchando para que nuestro hijo pueda elegir sobre su futuro, más nos vale que aprenda a decidir las cosas desde ya, ¿no lo crees? –Le dijo amenazante. Lavi sintió la fuerza de su mirada y se vio obligado a asentir.

-Yo… -Interviene el chico.- Yo quiero estar siempre con ustedes, mamá, papá… -Les explicó con su particular lucidez, más allá de cualquier niño de su edad.

-Y yo contigo, mi cielo… -Le dice la pelirroja, juntando su cabeza con la suya.

-… Es por eso que creo que lo que dice papá está bien. Yo quiero ser como papá… -Lo mira con orgullo y admiración, tanta que Lavi se siente incómodo.- Tan fuerte y valiente como él, y un gran Bookman, inteligente y astuto como tú, mamá. –Levanta su cabeza hacia arriba y encuentra sus ojos con los suyos. Ella también se siente nerviosa.- Además, ahora que el tío Allen y la tía Lilly se fueron, igual que el tío Yuu y Stella-chan, este lugar está muy aburrido…

-Pero… -Trata de intervenir Maus, pero tanto ella como Lavi se sienten confundidos ante la inteligencia de su hijo.

-Además, solo hace falta enseñarles que no soy especial, ¿no? –Les dice como si fuera lo más natural del mundo, tratando de convencer a sus padres de su "normalidad". Los dos pelirrojos mayores se sonríen mutuamente y asienten.

-Si… es verdad. –Acepta Maus.- Vamos a Egipto, a Alejandría. –Les dice a sus dos hombres, tomando la mano de su hijo con la mano derecha y la de su esposo con la izquierda. El recuerdo termina y Lavi se ve de nuevo mirando a su familia compartiendo como cualquier otra. Pone una sonrisa y se dispone a ir hacia ellos para compartir el máximo tiempo posible, temeroso de lo que pueda suceder al llegar a su destino.

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(Intermedio D. Gray-man)

(Fin del intermedio)

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Orden oscura

Stella está sola, de pie frente a la habitación de Kanda, como si tuviera miedo de abrir la puerta. Luce igual que siempre, con la diferencia de que lleva la cicatriz de una cortada en la mejilla que aún sigue cicatrizando, por lo que la tiene cubierta con una curita. Con timidez se decide a entrar a la habitación, abriendo la puerta sin tocar antes, dejándola ir hacia atrás para ver el interior del recinto. Ahí encuentra que la habitación está vacía, de la misma forma en que la ha encontrado todos los días desde el momento en que Kanda y Kaori se fueron de la Orden, días después de lo sucedido con Allen y Lenalee.

-Kanda… -san… -Dice con voz entrecortada.- Yuu... me hubiera gustado llamarte por tu nombre alguna vez… y que tu… y que tu siempre me llamaras brote de frijol… -Murmura mirando los muebles desocupados, la cama sin tender y el mueble donde hasta hace unas semanas estaba parada la flor que con tanto cuidado guardaba el exorcista, y que ahora, igual que el resto de sus cosas, ya no está. Cierra los ojos y contiene la furia que siente hacia sí misma por la situación en la que se encuentran.

-¿Tanto extrañas a este hombre, Stella? –La interrumpe la voz de Kain, que viene desde el umbral de la puerta que ella ya ha atravesado.

-Kain…-san… -Le dice con voz aún recelosa, mirándolo con resentimiento.

-Se que aún no quieres hablarme después de lo que sucedió, pero vuelvo a repetírtelo… es algo que era necesario que sucediera. –Le dice en tono triste.- Solo ciertos acontecimientos permiten que otros sucedan. –Dice mirando al espejo de la habitación, donde mira su rostro, aún invadido por las cicatrices de las uñas de Stella, que luego de su pelea con Allen, lo recibió atacándolo con toda su fuerza, alcanzando a lastimarlo solo con los dedos. El rubio sonríe al recordar ese momento, mientras Stella solo baja la mirada, sin saber qué sentir.

-Si Basti no me hubiera detenido en ese momento, te hubiera matado. –Le dice con frialdad.

-Lo se, estoy consciente de que lo hubieras hecho, mi querida Stella. –Recuerda suspirando.- Pero también estoy seguro de que no volverás a intentarlo. Si eso sucedió, fue solo porque estás aún contaminada con la oscuridad de Noé, y con la humanidad de estas personas.

-Somos humanos, Kain-san. –Le contesta con amargura.- Aunque no quieras reconocerlo, ahora, en este momento, tú y yo somos humanos. –Insiste con tono superior. Sus palabras molestan al exorcista, que se limita a apretar sus puños con fuerza.

-La humanidad no es más que un conjunto de emociones y un conocimiento muy limitado de la verdad. –La corrige él.- Ya veremos luego lo que esa palabra significa, Stella. –Se da la vuelta y la deja sola; luego de lo cual, ella inmediatamente se desploma en el piso, cayendo arrodillada a llorar.

-Allen, Lenalee, Kanda-san… -Llora con las manos sobre el rostro.- Quiero verlos… quiero verlos por lo menos una vez más…

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Komui está junto con Leverrier en el salón de reuniones de la Orden. Ahí también están Miranda, Krory, Marie y Chaoji, así como Tiedoll, Klaud y Sokaro del lado derecho, mientras del izquierdo están los cuatro exorcistas de élite, a quienes en ese instante se une Kain, entrando por la puerta.

-¿Y ahora qué sucede, Komui? –Le pregunta su esposa, preocupada. El supervisor, con su autoridad aún congelada desde el incidente de hace cuatro meses, se limita a negar con la cabeza. Miranda entiende el gesto y guarda silencio.

-Seré yo quien tome la palabra, señora Lee. –Interviene Leverrier.- Como se habrán dado cuenta, los Comandantes Generales han decidido asignar a los exorcistas de la guardia de élite a la participación activa en contra del Conde del Milenio. –Habla en voz alta, ante el recelo de todos los exorcistas del lado derecho.- Y en vista de su desempeño, ellos mismos han propuesto un nuevo curso de acción a tomar ante esta guerra.

-¿Curso de acción? –Pregunta Tiedoll.- ¿Te refieres a que creen tener una idea buena para terminar con esta larga guerra? Si es así me gustaría oírla. –Propone en tono afable y receloso a la vez.

-Cazar. –Dice Magdalena, atrayendo la atención de todos.- La única manera de ganar, es pasar de la reactividad pasiva que hemos manejado hasta ahora y pasar a la ofensiva. Nosotros tenemos el poder para hacer eso. –Les dice con superioridad.

-¿Atacar? –Inquiere Komui, sorprendido.- ¿De qué están hablando?

-El Arca Negra de Noé se desplaza regularmente entre varios puntos de la tierra, todos ellos son lugares donde la atmósfera de oscuridad es tan fuerte que es fácil utilizar y crear materia oscura, así como lo era el asentamiento de Edo.

-Edo… -Recuerda Krory, igual que Miranda. Ambos piensan en sus amigos que no están presentes y se entristecen.

-Basada en la resonancia de la materia oscura a través del espacio, hemos triangulado que el Arca oscura se acaba de desplazar hacia la ciudad de Nueva York en Estados Unidos. –Interviene Basti, mostrándoles su flauta.

-América… -Dice Tiedoll.

-Así es; así que en base a esta información, los cinco exorcistas de élite se encargarán del ataque frontal al arca del Conde del Milenio, y ustedes, exorcistas, serán su equipo de apoyo.

-Totalmente innecesario. –Dice Ian, el exorcista de pelo negro, moviendo la mano con desinterés.

-Solo conmigo sería suficiente para acabar con todos los Noés. –Respalda Hannah, pragmática, pero con la misma prepotencia que Ian. Los exorcistas amigos de Allen y los generales no ocultan su malestar y desaprobación a la actitud de los élite.

-Los humanos… -Prosigue Magdalena.- …los exorcistas. –Corrige sus palabras.- Han tenido su oportunidad de luchar, pero no han obtenido ningún resultado. Es por eso que ahora es nuestro turno. –Les dice adelantando su silla de ruedas hacia el frente, para que todos puedan verla.

-¿Y alguien como tú pretende vencer al Conde? Si eres incluso más joven de lo que eran Allen y Lenalee, si incluso Stella podría ser mayor que tu.- Se burla Krory.

-¿Y eso tiene que ver con el poder divino? ¿Acaso la inocencia exige alguna edad? –Contesta agresiva, mirándolo con ojos intimidantes. Krory intenta gruñirle, pero se detiene ante la señal de Miranda.

-¿Tanto poder dicen tener? Estos últimos meses he visto sus acciones, y en verdad son muy fuertes… -Mira a Kain.- Tan fuertes… como para vencer a los dos exorcistas más poderosos que yo había conocido, y de quienes había aprendido más que de nadie… -Se le asoman un par de lágrimas, pero las deja de lado. -Y nosotros no podemos perdonarlos por lo que hicieron, pero nuestra misión es detener a los Akumas y al Conde, así que…

-Miranda… -Musita Komui, sorprendido del acierto de sus palabras.

-¿Van a venir con nosotros?

-Así lo haremos, si eso implica dar fin a esta guerra.

-Entonces será así. –Interviene Leverrier.- La Orden Oscura les da poder de comando a Magdalena Allistair, Kain Gospel, Hannah Bismark, Basti Garzel e Ian Chevalier para comandar las fuerzas de la Orden Oscura en el asalto en contra del Arca de Noé… la misión será llamada, operación "Rayo de diluvio"

-De acuerdo… de aquí a un mes, los Noés habrán sido capturados… es definitivo. –Sentencia la peliblanca. Tiedoll y los demás generales se limitan a no decir nada, mientras que los exorcistas, algunos lucen dispuestos, otros recelosos y Miranda pensativa.

-Haremos esto por ustedes, Allen-kun, Lenalee-chan…

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-Conde… -Se asoma Road, ,comiéndose una paleta.

-¿Qué sucede, Road-chan? –Vuelve a verla el Conde, que estaba jugando a rascarle la panza a Lulubel en su forma de gato.

-Vienen… parece que vienen en serio. –Le dice sin tono de burla ni sarcasmo.

-Lo se…. Pero así debe ser. Este teatro pasará a la siguiente etapa; así que llama a todos los muchachos.

-¡Sip! –Saluda militarmente y le da la espalda, alejándose campante. Los ojos del Conde lucen preocupados y llenos de ira a la vez.

-Vengan, ángeles de inocencia… y aquí conocerán su destino…

Desde la punta de un rascacielos de la Ciudad de Nueva York, una joven de piel gris y cabello rubio observa el Arca, expectante al próximo acontecimiento.

-Ya volví… me sentí muy nostálgica de repente….

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En un callejón vacío, otro humano normal se convierte en monstruo mitad Noé, ante la sonrisa complacida de Lilith, que es llevada en brazos por Helena, protegidas por Sayoko, que está cubriéndolas mientras la criatura sale corriendo a causar destrucción.

-Parece que los chicos celestiales finalmente van a hacer su movimiento. –Les dice la niña a las mujeres que la acompañan. Mi hijo estará un poco ocupado durante los días que vienen, si es que logra sobrevivir a su ataque.

-¿Tan fuertes son ellos, Lilith-sama? –Inquiere Sayoko.

-No subestimes nunca a los ángeles, Sayoko. –Responde Helena en nombre de la niña.

-Es verdad… nunca hay que subestimarlos… -Apoya Lilith.- Ya que una vez terminen su misión, entonces la siguiente parte estará lista… tal y como dicen las profecías que sería… pronto vendrá el ser que iluminará la oscuridad y ensombrecerá la luz, para traer el equilibrio al mundo… y ese ser… -Mientras habla, la imagen cambia a Lenalee, que acaricia al bebé que lleva en su vientre mientras limpia las ventanas de la casucha en la que está ocultándose.

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(Continuará)

(Avance)

El embarazo de Lenalee avanza con normalidad, incluyendo los problemas y antojos naturales de esa etapa, lo que le trae problemas a Allen para conseguir aquello que su esposa tanto quiere comer. Mientras tanto, el ataque a los Noés comienza, desatándose una batalla que podría definirse rápidamente, mientras Kanda llega a Japón y Lavi a Egipto, abriendo nuevos capítulos en sus respectivas historias….

Próximo capítulo de Ser Celestial

Aquello que más necesito

¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!

(Omake)

-¡¡Joop!!! ¡¡No permitiré que nadie secuestre a mi Lenalee-sama!! –Dice Saulen haciendo patadas en el aire y cayendo dentro de la bazooka de Rukia, que se dispone a dispararla.

-¡Lista cuando digas, la bazooka invencible nunca falla!

-Con esta velocidad, seguramente podré alcanzar a Lenalee antes de que la secuestren, jaja, la salvaré y entonces ella… ahh… -Comienza a soñar despierto.

-Pe-pero, yo no creo que sea una buena idea… -Se pone Bet.

-¡¡La gente quiere sangre!! ¡¡¿verdad?!! –Anima Uzumaki Girl. Se ve a Apri, Raymar, Dircray, Lizeldi y el resto levantando carteles.

-¡¡¡Fuego!!!!! –Da la señal Majo. Rukia-chan dispara con toda su fuerza.

¡¡¡Jaaaa!!!! –Explota el disparo y se ve una luz surcando el cielo. Desde la Orden oscura, Lenalee se asoma a ver por la ventana, pero no ve nada. Se encoge de hombros y regresa al interior.

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Auu… me duelen los oídos luego de ese disparo… jejeje… bueno, este fue el cap de hoy, espero que les haya gustado. No olvides dejar tu comentario, así puedo ver cuales son tus apreciaciones. Otra cosa, he puesto una encuesta en mi profile, así que te pido que si tienes tiempo, vayas y votes, jejeeje… oh, si, para las que pedían el nuevo op, va para el siguiente cap, que ya no tuve tiempo de hacerlo, gomen.

Ahora si, ¡hasta luego!