Custodia

Anthonie deseaba ser un apoyo para Terrence aunque estaba completamente convencido que la empresa no era su lado fuerte y que entre Terry y Stear hacían todo lo posible para mantener la empresa exitosa tal como siempre había sido; así que se propuso pasar el mayor tiempo posible con Thom quien también le necesitaba. Candy había aplazado dos módulos, convencida que el pequeño sobrino de Terry aún le necesitaba. –Deseo que el día de mi cumpleaños ya pueda caminar sin estos aparatos estorbosos

-Así será –Respondió Anthonie –Te tengo una sorpresa –Dijo para animarle

-¿Qué es? – Thom no superaba la falta de sus padres ni se acostumbraba en totalidad a estar un tiempo con Terry y otro con Anthonie, aunque estos se empeñaran en hacer de cada día algo bueno para él. Sus calificaciones habían bajado notablemente, se portaba agresivo con sus compañeros del colegio y comenzó a mojar la cama. Las noches para el pequeño eran una constante lucha contra dormir y permanecer despierto, si cerraba los ojos veía a sus padres y se levantaba llorando, si permanecía despierto su tío y Candy no podían dormir, en especial ella porque Thom se aferraba a su cariño de manera que le hacía quedarse a su lado –Déjame adivina- Fingió pensar

-Iremos a un lugar que le gusta mucho a Candy, pero es sorpresa también para ella, así que deberás guardarme el secreto

-Sí, quiero conocer el lugar de Candy –Dijo emocionado – Tío Anthonie… ¿Otro secreto? ¿Por qué no le puedo decir a mi tío Terry que vimos a mi tía Susana y al tío Neil?

Era sabido que si Terry llegaba a enterarse del acercamiento de Susana a Thom tomaría medidas drásticas y Anthonie se sentía mal por su hermana pero aún más porque sentía que traicionaba la confianza de Terry –Por ahora no es bueno que Terry lo sepa, y no te preocupes, yo le diré.

Se divirtieron en gran manera en el centro de atención canino que Candy visitaba como voluntaria una vez cada mes. Thom disfrutó mucho darle de comer a los cachorros y la sensación de la lengua húmeda de los perritos en la palma de su mano generaron cosquilleos que para él fue nuevo.

Se animó a caminar en el césped sin los arneses especiales, con el debido cuidado de Anthonie y Candy quienes siguieron las recomendaciones del terapeuta.

Avanzaron mucho en relación a la salud de Thom y pasaron un día increíble. –Prepararé la cena – Candy se movía con confianza y familiaridad en el departamento de Anthonie. Sabía dónde podía encontrar lo necesario para lucirse como siempre con lo preparado con sus manos pero en especial con el cariño que sentía por aquella familia.

Pero esa noche fue diferente, Luisa se presentó en casa de Anthonie sin invitación previa, Anthonie sentía un cariño muy especial por ella ya que había existido una relación donde los dos se habían acoplado de tal manera que todos creyeron que serían pareja por toda la vida. De no ser por Candy, Anthonie podía retomar la historia en el punto en el que se fragmentó. El punto donde Luisa le había pedido viajar con ella a Irlanda y cumplir su sueño como cantante. Él prefirió tomar el vuelo a América y seguir su sueño, sueño donde Luisa no era parte de él.

Ahora, ella había regresado por él, más hermosa que antes, más segura de sí, con más brillo en la mirada. Cualidades que Anthonie miraba en otra mujer –Abriré la puerta –Dijo Anthonie, tal vez sea Terry…

-Hola a todos –Luisa dejó sus pertenencias en el sillón sentándose muy cerca de Thom, le acarició el cabello y cantó una hermosa canción mientras se fijaba en sus tiernos ojos…

Anthonie se sentó en el sillón de enfrente y Candy dejó de hacer la cena prestando toda su atención a Luisa…

-Esa canción me la cantaba mi mamá

-Lo sé. Tu madre y yo la cantábamos juntas. Pero no te pongas triste, tu madre te amó con todo su corazón al igual que tu padre, eso jamás lo dudes. Ellos se han convertido en tus ángeles y aquí tienes personas que te amamos y que haremos todo lo posible para que crezcas feliz y tengas, de nuevo, un hogar.

Ese era el mensaje que no se atrevían a darle al pequeño: un nuevo hogar, porque temían que generara en él lo contrario a lo esperado, sin embargo no fue así –Quiero vivir siempre, siempre con mi tío Terry y con Candy

-Así será, Terry te ama mucho y estoy segura que Candy –Luisa la miró con aprecio –Ella también te ama

Candy sirvió la cena donde los cuatro disfrutaron de recuerdos, de anécdotas entre muchas risas.

Después de cenar, Archie llegó por ella y por Thomas a petición de Anthonie.

Aún existían temas inconclusos entre Anthonie y Luisa, temas que debían platicar. Ella aún lo amaba y eso era evidente, por su parte él, le quería mucho pero quería darse una oportunidad de conquistar a Candy.

Terry besó la frente de su sobrino al llegar a casa, y aunque le regaló una sonrisa a Candy, esta notó que algo pasaba, así que se apresuró a arropar a Thom y le explicó que debía acompañar a Terry un momento

-¿Qué te preocupa? – tocó su hombro. El calor de su mano y la suave caricia fue para él una descarga de emociones que si no las controlaba se podrían convertir en su debilidad.

-Nada, me siento un poco cansado – Se retiró de ella.

Le siguió con la mirada comprendiendo que él deseaba estar solo, sintiéndose tonta, se puso en pie y salió al jardín. Sus ojos se posaron en la luna que se reflejaba en la piscina, sin saber cuál era el motivo por el que la imagen se apreciara borrosa, podía ser el viento que agitaba rítmicamente el agua o por las lágrimas que se asomaban en sus ojos.

Terry la observaba detrás de la persiana de su habitación con el deseo de conocerla más…

Alguien que no se quedaba con la intensión de conocer más a Thomas fue Neil quien se encargaba de convencer a Anthonie que le permitiera pasar mucho tiempo con él. Neil se transformaba delante de Thom en una persona amable y comprensible, podía despojarse de la apariencia de hombre empresario para jugar con Thom, comía con él y platicaban mucho. A Thom le agradaba el tio Neil más que la tía Susana.

Candy se oponía a ser partícipe de ocultarle a Terry las constantes visitas a casa de Susana y los argumentos de Anthonie no tenían el suficiente valor –Annie, creo que voy a renunciar. Thom está cada vez mejor

-¿Estás loca? –Intervino Dorothie –Ninguna persona te pagará lo que Terry te está pagando

-Va más allá de lo económico, pero tú no lo entenderías –Candy no podía hablar de sus sentimientos con Dorothie presente, aunque fuera extraño, no confiaba en su hermana.

-Dudo mucho que Terry acepte que te vayas

-Él puede prescindir de mí, si ha aceptado mi ayuda ha sido por petición de Thom. Pero ahora le miro emocionado con Susana y Neil, disfruta pasar mucho tiempo con sus tíos.

El oído de Dorothie se afinaba cada vez más para saber más de la familia de Thom así que de manera prudente se sentó frente a su hermana y sin preguntar fue guardando los registros más valiosos para ella.

-Es natural, el pequeño cree que su tía recién ha llegado de Australia, es lógico que quiere conocerla

-Me duele mucho en el corazón que le esté mintiendo de esta manera

-Lo que no comprendo es ¿En qué le afecta a Terrence que Susana se acerque a Thom? De cualquier manera es su tía, así como Anthonie, también, lo es

-No comprendo, Annie; intenté preguntarle a Stear pero no quiso decirme

-Ah, ah! –Llamó la atención Dorothie –Stear no dirá nada, es incondicional de Terrence y es igual de insensible. Las lágrimas de Annie no logran convencerle…

-No estamos hablando de mí- respondió a la defensiva Annie –Parece que no pierdes oportunidad de hacerme sentir mal

-Lo digo por tu bien, mi querida, Annie… deberías llorar menos e ignorarlo… deja de llamarle y verás como él comenzará a buscarte

-¿Qué sabes tú de novios? No te conocemos ni uno –Se defendió Annie

-Me he propuesto conquistar a Anthonie, pero usaré una táctica diferente a la de Luisa que al igual que tú, creen que con lágrimas se convence a un hombre.

-Dorothie, es tiempo que vayas a la cama –Indicó Candy sabiendo que la necedad de su hermana prontamente le colmaría la paciencia

-Me molesta mucho que no tengas tiempo para mí – Le reprochó –También tengo problemas. Pero al parecer solamente piensas en Thom. Escúchame hermana, nadie valorará tu esfuerzo y dedicación, total, Thom estaría mejor con su tía Susana quien tiene un matrimonio estable…-Se retiró enojada a su habitación.

Candy y Annie pensaron al igual que Dorothie en ese instante. Susana podría ser una figura materna para Thomas, y Neil, según Candy, se mostraba afectivo con el pequeño…

-Susana, cariño –Neil la abrazó –Me gusta pasar el tiempo con Thom; me hace pensar en el día que me des la noticia que tendremos nuestro propio hijo. Seré capaz de transformar esta mansión en un parque de juegos donde nuestros hijos corran felices…

Susana solamente se limitaba a escucharlo, con una sonrisa fingida en los labios como si fuera partícipe de sus sueños; sueños que tuvo en algún momento de su vida pasada, donde el padre de sus hijos no era el hombre que tenía frente a ella haciendo castillos de arena e ilusionándose como un chiquillo. No, el hombre con el que ella había deseado formar una familia le había roto el corazón al renunciar a su relación. Era un ser que odió por tantos años y que ahora, de nuevo, estaba frente a ella, tan arrogante y gallardo como siempre fue. Le dolía mirarlo al lado de Candy aunque sabía que era por Thom, pero ninguna mujer había hecho en Terrence lo que Candy había logrado, porque ni por todo el amor que él le juró y demostró a Gray, no se compara con lo evidente del amor que sentía por la ingenia Candice –El fin de semana es el cumpleaños de Thom –Cambió de tema

-¿Recibimos invitación?

-Sí, Anthonie nos ha invitado

-Ahí esteremos, me hace bien pasar tiempo con el pequeño.

Era una mentira, se había enterado del festejo por una plática entre su hermano y Candy, aunque no estaban invitados, no le costaría nada lograr que Anthonie accediera a convencer a Terry.

Y así fue… Terry tuvo que soportar la presencia de Susana y Neil, por el bien de Thomas.

Neil parecía otro niño jugando con Thom muy cerca de Candy, bastaba mirarla para saber el por qué el grandioso empresario Terrence Grandchester estaba velado por esa mujer que no parecía en nada a la atractiva y esplendorosa Susana o a Gray; sino que tenía una apariencia completamente diferente al tipo de mujeres que le atraían a Terry; Candy no portaba elegancia artificial, ella era natural, era especial. –Te dejaré un momento con Candy, ¿Está bien?

-Sí, tío Neil

-Iré por un vaso de agua, ¿Quieres uno?

-Sí, por favor

Un poco acalorado se alejó sonriente por la felicidad que Thom añadía a su vida, miró como su cuñado se acercó a Candy y supo de inmediato los sentimientos de este por ella. Pero, Anthonie, no fue el único evidenciado por sus sentimientos poco controlados. – Déjame en paz, Susana

-Terry –Ella intentó tocar su mano –yo aún…

-Si accedí a que estuvieras presente no es por otra razón más que Thom; así que mantén tu distancia

-No he dejado de amarte –Estas palabras fueron como dagas en Neil, quien se acercó fingiendo no haber escuchado nada

-Vine por agua para Thom ¿Ustedes desean? –Preguntó sonriente

-Lo que deseo es que te lleves a tu esposa –No supo qué era mayor ofensa, si escuchar que su esposa mencionó amar a otro que no era él o que él la rechazara por completo

-¿Pasa algo? – Sirvió dos vasos

Terrence se alejó dejando una nerviosa Susana frente a Neil – No, no pasa nada cariño. Le decía a Terry que Thom necesita un hogar…

Neil se despidió de su esposa con una gran y cariñoso beso, dejándola aún más confundida. Alejándose unos cuantos metros de ella, sacó su móvil - … El mismo tratamiento en el auto de Terrence, el mismo que le hiciste al de Marc. –Indicó con odio.

Eleonor indicó que era tiempo de partir el pastel y que Thom pidiera un deseo.

Mientras la familia cantaba el feliz cumpleaños un par de manos intentaba desconectar y cortar cables debajo del auto de Terry, sin embargo, Neil no pondría de nueva cuenta en riesgo la vida de Thomas, así que sin que los demás se dieran cuenta realizó una llamada pidiendo abortar la misión.

Neil tenía que planear bien la estrategia para mantener alejado a Terrence de Susana, ella era suya, nadie la arrebataría de sus manos, él le amaba como nadie le iba a amar.

Por su parte, Terrence, no consideraba a Neil como un rival en nada, ni en relaciones ni en negocios; era un venido a más que fue echado por su padre, razón por la que adjudicaba su odio hacia él, cosa que lo tenía sin cuidado.

Tenía asuntos más importantes que atender, prontamente estaría el fallo del juez donde le entregarían la custodia de su sobrino, momento que más ansiaba… lo único que le dolía pensar era que una vez llegado ese tiempo, tuviera que dejar de ver a Candy, ya que sus planes cambiarían y ella tenía que retomar su vida. –Estuvo muy emotivo

-Gracias por ayudarme con Thomas, iré a dejarle a su cama y vendré –Le pidió esperarlo en la sala de estar

-Sí, está bien- Aguardó nerviosa

Ella tenía sentimientos por él, pero sabía que él nunca le correspondería, eso era algo imposible.

Le miraba atractivo, apreciaba su pasión por los suyos y sobre todo el cariño y amor hacia Thom por quien accedió, la presencia de Neil y su esposa.

Desde muy joven, Terry, aprendió a tratar temas difíciles pero el que tenía pendiente con Candy era el más difícil de todos. Le había contratado como su chef particular, como mucama y ahora le ayudaba con Thomas. Para él la posición de Candy no era problema ni le importaba el qué dirán, temía, en realidad, que pensara que solamente se quería aprovechar de ella. –Quiero que cuando me entreguen la custodia de Thom retomes tu lugar en esta casa

Ella se quedó sin saber qué responder porque no comprendía muy bien lo que él estaba diciendo -¿Cuál es mi lugar? –Preguntó haciendo sentir a Terry que le había ofendido

Sin pedir disculpas por el mal entendido soltó –… la preparación de nuestros alimentos en el horario establecido

-¿Me pides alejarme de Thom?

-Compréndeme

Podía refutar con muchos argumentos que cavilaba en su ser. Él deseaba que ella comenzara la discusión para poder negociar y así pedirle que permaneciera en esa casa, junto a ellos –Está bien –Resolvió decepcionándolo.

Sin embargo, Susana recibió otro tipo de propuesta por parte de su esposo –Cariño, lo he pensado muy bien y deseo que pelees la custodia de Thomas. –Ella soltó la borla con la que limpiaba su rostro todo el maquillaje que llevaba haciéndola lucir hermosa. Prestó completa atención a las palabras de su esposo, Thom podía ser el motivo perfecto para acercarse de nuevo a Terry y para Neil la razón para comenzar con su venganza.

-Háblale al abogado para que mañana a primera hora presente nuestra demanda por la custodia de mi sobrino.

Fue una noche larga para todos. Thom tuvo una crisis porque su mente le recordaba que este era el primer festejo sin sus padres, Terry porque sabía que se levantaría un muro grande entre él y Candy y mientras ambos consolaban al pequeño no sabía si ella podía corresponder lo que él sentía, Candy pensaba en lo doloroso que iba a ser sacar sus pertenencias de ese hogar. Neil quería que las horas pasaran lo más pronto posible para presentar su propuesta y se abrogara la sentencia a favor de Terry y Susana, ella hacía falsos castillos en el aire en relación a Terry.


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Linda semana

Naslie