FIGURA PATERNA

FIGURA PATERNA

(Father Figure)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 6: Estoy Escuchando

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Inuyasha bajó de la ventana de Kagome a su habitación y miró alrededor con un frunce. La habitación estaba ordenada por primera vez y la cama hecha… obviamente no había estado aquí por al menos seis horas, de lo contrario el lugar habría sido un desastre. Obviamente su madre lo había limpiado. "Kagome?"

Él revisó para asegurarse de que no estuviera escondiéndose bajo la cama ni nada (nunca se sabe) antes de abrir cauteloso la puerta de la habitación y asomarse por el corredor. No quería andar alrededor de la casa, no desde que ese falso papá andaba hoy por ahí. Pero aún quería saber dónde estaba Kagome.

Se inclinó sobre la baranda y trató de escuchar intensamente para ver si Kagome estaba abajo… casi cae cuando algo húmedo comenzó a lamer su pie descalzo.

"Qué de…" él dio un salto y rápidamente retrocedió. Bajando la mirada, vio un despelucado perro negro y marrón intentar seguir su pie. "… monios es esa cosa?!"

"Es nuestro nuevo perro!" Souta salió de su habitación para recoger al pequeño perro. "Te gusta?"

"Eso no es un perro - es una rata extremadamente peluda." Inuyasha frotó su pie. "Ew… gérmenes de perro…"

"Ves la ironía en lo que dijiste?" Souta lo miró sospechoso.

"Sí, veo la ironía." Respondió Inuyasha con un suspiro. "De cualquier forma, dónde está Kagome. Pensé que estaría aquí."

"Oh, salió con papá."

"Cuál?"

"El verdadero." Souta frotó al pequeño perro detrás de las orejas, haciendo que se rodara de espalda y le permitiera rascar su estómago. "Fue a terapia."

"Terapia?" Ella había hablado de eso antes… qué era… mimo, verdad?

"Ya sabes, cacarear como pollo, caminar como perro, cosas?" Souta asintió conocedor. "Es porque está loca."

"De verdad? Nunca lo noté."

"No regresará por un tiempo. Siempre puedes quedarte si quieres." Souta se iluminó de repente. "Debes conocer a Denji! Es genial - realmente te agradará!"

"Uh… tal vez en otra ocasión." Inuyasha se disculpó. "Dónde está teniendo lugar esta terapia?"

"A diez minutos del apartamento de papá." Le dijo Souta. "Si vas por la calle principal y giras a la izquierda en el semáforo y bajas por ahí - es el bloque de ladrillos blancos. Es difícil de perder."

Inuyasha supuso que mejor seguía a su nariz…

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"Qué ves cuando miras esta imagen?" le preguntó el Sr. Higurashi, sosteniendo una tarjeta con unas manchas de colores.

Kagome sonrío. "Una mariposa."

"Buena chica." Levantó otra. "Y esta?"

"Dos personas apretando manos."

"Y esta?"

"Um… dos pájaros tomando vuelo."

"Muy bien… y esta última?" su padre levantó la última tarjeta con manchas de pintura roja.

"Una flor - una amapola, con sus pétalos esparcidos alrededor."

"Muy bien." Él bajó las tarjetas y le sonrió a su hija perfectamente sana. Obviamente era tan buena e inocente como lo había pensado, comprobado por este pequeño ejercicio. "Bien, ahora voy a decir algunas palabras y quiero que digas lo primero que entre en tu cabeza, de acuerdo?"

"Sí."

"Bien." Él preparó su pluma. "Árbol."

La sonrisa de Kagome se desvaneció. "Flecha."

Él le parpadeó. "Bien… insecto."

"Demonio centípedo."

Él se detuvo y la miró. "Bien…" aclaró su garganta. "Amor."

"Triángulo."

"Coraje?"

"El perro cobarde - amo ese programa!"

"Eso no es realmente lo que debes decir." Señaló su padre.

"Pero es lo primero que entró en mi mente." Protestó ella, hundiéndose más en el sillón. "Próxima palabra, por favor?"

Él suspiró. "Madre."

"Tonta…" Kagome bajo sus pestañas.

"Padre?"

"Falso."

"Hermano."

"Molestia."

"Cobarde."

"Amarillo."

"Navidad."

"Nieve."

"Rivales."

"Mikos…"

"Cumpleaños?"

"Regalos."

"Día de San Valentín?"

"Soledad…" Kagome miró el techo.

"Bien… creo que es suficiente por ahora." Dijo su padre tranquilamente, notando lo… inusual… que fueron sus respuestas. "Entonces dime por qué tu madre te envió, exactamente?"

"Porque…" Kagome entrelazó sus dedos. "Piensa que estoy loca… o delirante."

"No pareces loca ni delirante, para mi." Dijo él justo, tocando su pluma mientras la escuchaba. "Por qué cree esto?"

"Porque… piensa que invento cosas sobre… lo que hago." Kagome le habló al techo.

"Piensa que inventas cosas?" ladeó su cabeza. "Está equivocada?"

"Sí. Muy equivocada." Kagome jugó con el orillo de su jersey, nerviosa. "Pero… no creo que sea la única razón por la que me hizo hablar contigo…"

"Qué más hay?" preguntó su padre gentilmente.

"Yo…" ella luchó por las palabras. "No tengo… una vida muy normal… algunos problemas en realidad."

"Problemas con chicos?" Él sonrió conocedor.

"No." Kagome se infló indignada, antes de pensar en eso. "En realidad… sí, supongo que es uno de los problemas…"

"Vamos a hablar de eso." Él se inclinó. "Cuál es su nombre?"

"Inuyasha…" ella forzó una risa e intentó cambiar el tema. "Pero realmente no creo que necesitemos hablar sobre esta trivial-"

"Kagome." Su padre dijo tan bruscamente que la hizo saltar. "No eludas el tema. Cuéntame el problema con el chico?"

"Bueno… él es…" ella suspiró y se hundió, a punto de desbordar su corazón cuando hubo un golpe en la puerta.

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Inuyasha siguió el rastro de Kagome todo el camino hacia el bloque de ladrillos blancos como Souta había dicho. Era una caminata de diez minutos, pero cuando puedes saltar altos edificios en segundos sólo te tomaba tres minutos. En cuanto había entrado al foyer, una mujer levantó la mirada del escritorio y rápidamente bajó su revista. "Oh - debes ser el hijo del Sr. Fujita, llamó y nos dijo que venías."

"Qué?" Inuyasha miró a la mujer confundido.

"Dijo que eras un caso urgente… eso es muy obvio." Ella le dio un rápido vistazo, asimilando su cabello, ropa y orejas. "Ven por acá, el Sr. Higurashi dijo que te vería de una vez."

"Higurashi…?" repitió Inuyasha. El padre de Kagome.

"Ven, por acá." La mujer comenzó a subir por las escaleras. Realmente Inuyasha no tenía otra elección sino seguirla. Fue llevado por una ruta que Kagome pareció haber tomado hace un tiempo, y se detuvo en una puerta donde su aroma desapareció.

La mujer golpeó en la puerta formalmente.

"Adelante." Llamó la voz de un hombre desde adentro.

La mujer abrió la puerta y entró. "Sr. Higurashi - el hijo del Sr. Fujita está aquí para su sesión."

"Bien, bien, déjalo entrar."

La mujer regresó por Inuyasha… aunque le tomó unos momentos tomar la iniciativa y entrar. De una vez ubicó a Kagome mirándolo con una complexión pálida, y un hombre en traje se giró para sonreírle. "Hola Yoko, tu padre me dijo todo sobre tus circunstancias especiales." Sus ojos se movieron sobre las orejas y cabello de Inuyasha antes de sonreír de nuevo y levantarse. "Discúlpame, iré a hablar con mi agente - puedes relacionarte con mi hija, Kagome."

El Sr. Higurashi salió para hablarle a su agente - la mujer que había llevado a Inuyasha, dejando a Inuyasha solo en el apartamento con Kagome. Por alguna razón se veía que estaba enojándose a cada momento. "Yoko?" ella levantó una ceja.

"Hola - tú debes ser Kagome." Él avanzó hacia el sofá en el que estaba sentada y le dio una escéptica mirada. "Qué demonios estamos haciendo aquí?

"Nosotros? Qué demonios estás haciendo aquí?"

"Siguiéndote?"

"Entonces qué pasa con Yoko?"

Inuyasha se encogió. "No sé. La mujer me confundió por alguien más, supongo."

"Bueno… no le digas a papá que eres Inuyasha." Dijo ella rápidamente, haciéndolo dispararle una perpleja mirada. "No preguntes - vamos a decir que no te he hecho un santo en este momento."

Inuyasha frunció y estuvo por demandar qué demonios le había dicho a su padre, cuando el Sr. Higurashi regresó y les sonrió a ambos. Cerró su boca… tal vez le preguntaría después.

"Toma asiento." El Sr. Higurashi señaló el sofá donde Kagome estaba sentada. "Espero que se hayan presentado?"

"Sí." Dijo Kagome tímidamente, realmente sin haber fingido el nerviosismo en su voz.

Inuyasha contuvo su sonrisa mientras se sentaba junto a ella, un poco cerca y haciéndola alejarse de él.

"Creo que los dos podrían tener un problema similar al otro." Continuó el Sr. Higurashi, inconsciente del intercambio de miradas que se dieron. "Creo que una sesión en conjunto realmente los ayudará a ambos."

"De acuerdo…" Kagome miró de nuevo a Inuyasha quien aún estaba un poco perdido de lo que estaba pasando.

"Bien, Yoko, voy a mostrarte imágenes, y quiero que me digas lo que ves." El Sr. Higurashi levantó las mismas tarjetas que le había mostrado a Kagome. "Bien… la primera, dime qué ves?"

Inuyasha miró la imagen antes de mirar al padre de Kagome. "Veo el cadáver de un cerdo, cortado a la mitad y sus tripas esparcidas por todos lados."

Kagome ladeó su cabeza. "Oh sí…" ella no había visto esa observación. Había pensado que era una mariposa.

"Sí… bien…" El Sr. Higurashi bajó la tarjeta lentamente y levantó otra. La que Kagome había dicho que eran dos personas estrechando manos. "Qué ves?"

Inuyasha ladeó su cabeza pensativo. "Dos personas conectando manos."

El Sr. Higurashi suspiró con alivio. Bien, esa era una observación normal.

"Y el hombre de la izquierda está arrancándole la mano al de la derecha. Y esa cosa verde es sangre goteando."

Kagome estaba sacudiendo su cabeza. "Sólo es agarrar paja." Le dijo a Inuyasha.

"Estoy diciendo lo que veo." Respondió él con un casual movimiento de hombro.

"Bien, la próxima." Los dos pájaros tomando vuelo era la siguiente. "Y esta?"

"Dos cabezas siendo pateadas en el aire." Observó Inuyasha.

"No, son pájaros." Discutió Kagome.

"No - son cabezas." Espetó él. "Ves las narices?"

"Son picos!"

"Kagome, no corrijas a Yoko. Lo que ve no está mal." La reprimió su padre.

"Sí, eso significa que lo que ves está mal." Inuyasha le sonrió.

"Ella tampoco está equivocada, Yoko." El Sr. Higurashi lo reprimió también.

Inuyasha gruñó y cruzó sus brazos. "Eso es favoritismo…"

"Bien, esta es la última. Qué ves?" El Sr. Higurashi levantó la última tarjeta.

"Um… un corazón en el suelo… y esos son pequeñas salpicaduras de sangre a su alrededor." Inuyasha asintió. "Aunque podría ser una amapola… nah… eso es muy cursi."

"Bien." El Sr. Higurashi bajó las tarjetas un poco apresurado. "Ahora vamos a jugar al juego de palabras. Dime lo primero que llegue a tu cabeza cuando diga estas palabras, de acuerdo?"

"Sí."

"Árbol."

"Flecha."

El Sr. Higurashi desvió una mirada entre él y Kagome, quien miraba con gran interés una lámpara.

"Bien… Insecto."

"Avispas malvadas."

"Amor."

"Ramen?"

"Coraje."

"Montones de eso."

Kagome casi lo codea en las costillas por eso. Él sólo sonrió mientras el Sr. Higurashi lo escribía pensativo. "Interesante… Madre?"

"Qué pasa con ella?" Preguntó Inuyasha defensivo.

"No, sólo dime qué piensas cuando digo 'madre'?"

"Flores de ciruelo…"

"Padre."

"Muerto."

"Hermano."

"Pronto muerto."

"Cobarde."

"Merece estar muerto."

"Navidad."

"Pudín." Él recordó cuando Kagome había llevado eso por el pozo como un regalo. Sabía disgustante en realidad…

"Rivales."

"Lobo Apestoso…"

"Cumpleaños."

"Um… Aniversario?"

"San Valentín?"

"Uh…" Inuyasha miró a Kagome por ayuda, pero ella no estaba mirando en su dirección. "Futurístico?"

"Bien…" dijo el Sr. Higurashi lentamente y terminó sus notas. Ahora aquí estaba el caso de un chico muy perturbado. Decidió dejar esto pendiente mientras trataba con Kagome primero. "Ahora, espera un minuto Yoko, pero quiero que escuches lo que Kagome dice, esto es importante para ayudarte."

Inuyasha se sentó con brazos cruzados y se giró para observar expectante a Kagome, esperando por sus 'palabras de sabiduría'.

"Ahora, Kagome, estabas diciéndome sobre tu novio Inuyasha?" Su padre la miró.

Kagome se paralizó y miró con horror a su padre.

"Háblame de eso." Animó él.

Kagome le dirigió una mirada a Inuyasha quien estaba mirándola curioso. Probablemente no entendía las implicaciones de 'novio'…

"Um… es… un gran muchacho." Logró decir Kagome pobremente.

"Sí, pero dijiste que tenías un problema con él."

Ella sintió a Inuyasha darle una mirada y palideció. "Realmente no quise decir eso…"

"Está bien - creo que Yoko puede relacionarse." Su padre le asintió a Inuyasha. "También tiene problemas de relaciones."

"Sí?" parpadeó Inuyasha.

"La novia te da problemas?" Preguntó Kagome secamente.

Su padre sacudió su cabeza. "Novio en realidad."

El silencio se instaló sobre los tres. Kagome estaba intentando muy duro no estallar de la risa, mientras Inuyasha quedaba boquiabierto ante el Sr. Higurashi. El hombre continuó de todas formas. "Si compartes tus preocupaciones sobre tu novio, Kagome, estoy seguro que Yoko también se beneficiará."

Eso borró la sonrisa de su cara como nada más podría. "Mis preocupaciones… sobre Inuyasha…?" Su padre asintió y ella miró de reojo a Inuyasha. "Bueno… él es… unidiotadoscarasquenoapreciaeltiempoquelededicoynoconsideramissentimientoscuandoaparecesunoviasiempremedejaenlaestacadaparairaversinecesitaayuda."

Ella inhaló profundamente cuando terminó, tomando ese muy necesitado oxígeno. A su lado, la mano de Inuyasha cayó flácidamente en el sofá y ella se apresuró. "Pero suficiente de eso - vamos a hablar sobre mis otros problemas."

"Por todos los medios - pero nuestra sesión se acabó." Él suspiró y miró su reloj. "Tendrás que guardarlos hasta la próxima vez."

Kagome suspiró desinflada. Si Inuyasha no hubiese venido tal vez habría podido decirle a su padre sobre Denji… y había estado reuniendo el valor especialmente para eso.

Su padre se levantó y los condujo hacia la puerta. "Ahora tengo que ir a decirle a los padres de dos gemelos unas buenas y malas noticias."

"Déjame adivinar, las buenas noticias; están curados, las malas: el costo?" Preguntó Kagome secamente mientras seguía a Inuyasha fuera de la puerta.

"Nop. Las buenas: son sexualmente activos." Corrigió su padre.

"Entonces cuáles son las malas?"

"Mutuamente."

"Ew." Inuyasha y Kagome hicieron una mueca mientras la puerta se cerraba tras ellos. La vida realmente era como una novela con su padre…

Ella se giró para decirle a Inuyasha cuando captó la acalorada mirada que estaba disparándole. Su voz murió en su garganta de una vez. Él levantó su dedo, abrió su boca para regañarla cuando le disparó una mirada a la puerta de su padre y la cerró otra vez. Obviamente su padre aún estaba en el rango de audición. En vez, se obligó a bajar su dedo. "Tú. Yo. Sengoku Jidai. Ahora!"

Ella hizo una mueca y lo siguió obediente mientras se precipitaba hacia la ventana al final del corredor y esperaba, aún enojado, para que se sujetara para que pudieran irse en la forma no convencional. No miró hacia lo que tenían en frente…

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Continuará…

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Nota de la autora: Y regresaremos con Denji en el próximo capítulo.