Disclamier: Todos los contenidos aquí expuestos son pertenencia de la señora J.K. Rowling y la WB, excepto por personajes originales insertados en la trama, que son producto de mi imaginación y para disfrute de cualquier lector, sin fines de lucro.
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Resumen: Hermione comienza a tener sueños extraños a principios de su sexto año, y se va distanciando de sus amigos poco a poco. Cuando se quiera dar cuenta, estará entre Draco Malfoy y su grupo, siendo una Slytherin de primera, y recordando aquello que le escondieron para protegerla.
Identity Stolen
Capítulo nº5: Ignorancia
Fijó su mirada a la taza de café humeante. Tomó un sorbo, después de suspirar. Había tenido una buena noche, después de todo, durmiendo de un tirón y sin sueños. Cerró los ojos, mientras las imágenes de la tarde anterior con Myrtle la Llorona se le venía a la cabeza.
-¿Hermione?
Casi saltó de su silla y levantó el rostro, llevándose una mano al pecho.
-Mier...Merlín.- soltó. –Me diste un buen susto, Gin.
La pelirroja, que se había detenido a observarla suspicazmente, le dedicó una sonrisa radiante.
-¿Cómo estás?
Los ojos de la muchacha se oscurecieron un poco al escucharla y no supo de dónde sacó la valentía suficiente como para mentirle descaradamente, sonriéndole.
-Estoy muy bien.- volvió a su desayuno. –Quedé hecha polvo ayer.
Toda expresión se borró de su rostro, dándose cuenta de que no había usado las palabras adecuadas.
-'Mione. – no levantó la mirada. –No estás bien.
Se quedó en silencio, sin saber muy bien qué decir. Luego, afiló sus ojos, mientras un nudo se le formaba en la garganta.
-Pero no necesito de ti para recuperarme, Ginebra.- siseó con frialdad. La Weasley se quedó helada en su sitio. Neville, que se acercaba, escuchó a la castaña y tuvo la misma reacción que la hermana pequeña de Ron. Con la mente dándole tumbos (culpa, orgullo…) se levantó y se largó de allí. En medio del Gran Comedor, se cruzó con Harry y Ron. Tragó la saliva.
Y los ignoró.
En la mesa de Slytherin una muchacha sonreía triunfante.
…
Sentados debajo de un árbol, un grupo reducido de Slytherin charlaba. Uno de ellos levantó la vista al cielo y comentó:
-Oigan, deberíamos ir adentro, amenaza de lluvia.
Un rubio lo miró desinteresadamente.
-Nos vamos a ir cuando yo lo encuentre preciso, Avery. Cierra tu olorosa boca.
El chico frunció el ceño y no dijo nada.
-Qué sábado de mierda…-murmuró Pansy, al lado de Malfoy. Este la miró divertido. Se levantó y recorrió el lugar con la mirada. –Bingo.
Zabini la observó, repentinamente interesado. –Ni se te ocurra, Parkinson.- la aludida lo desafió con la mirada. El chico negro la miraba amenazadoramente. Finalmente, ella sonrió y se alejó. El muchacho se incorporó y corrió detrás de ella, Draco por inercia, los siguió (detrás de él, sus inseparables guardaespaldas Crabbe y Goyle).
(Y Avery aprovechó para escaparse. Si bien ir a molestar a Granger era atractivo, era mala idea ir para después mojarse. Argh.)
Mientras tanto, la vanidosa rubia caminaba con el mentón en alto hacia la castaña Gryffindor, que se encontraba bajo otro árbol, concentrada, con un libro en sus piernas.
-¿Qué tal, Granger?- la aludida la miró de mala manera. Mientras tanto, Malfoy miraba arrugando la nariz. Finalmente, decidió intervenir.
-¿Al fin te libraste de la comadreja y de el cara-rajada, sangre sucia?- la muchacha empalideció bruscamente, sin saber que el Slytherin no sabía de los planes de su compañera. Cuando recuperó el habla, respondió.
-No me vengan a molestar.- murmuró. Se paró velozmente, pero una mano fina pero fuerte aferró su mano.
-No esperaba que fueras a considerar mi consejo, Granger. Debes estar realmente loca.- giró su rostro. Pansy sonrió y repitió.- ¿Y por qué no te alejas?
- No quiero ni pensarlo.- repitió, susurrando.
- Creo que a veces puedes llegar a ser muy estúpida, Hermione. Siempre has velado por su bien. Permítete ser un poco egoísta. Haz algo por ti.
-Nunca me imaginé lejos de ellos.
- Exacto. Créeme, podrías estar mejor sin… Potter y Weasley. Deja ese lado de sabelotodo. Permítete ser más… libre.
La Gryffindor se soltó de su agarre y la señaló acusatoriamente, ignorando los rostro confundidos de los otros.
-¡Eras tú!
Ella asintió.
-Y parece que consideraste mi consejo.
Hermione comenzó a respirar rápidamente.
-No. Nunca.- negó.
-Libre. Una palabra muy hermosa…– comentó, desinteresadamente. -Buen trabajo, has hecho bien. Sigue ignorándolos y disfrutarás. –levantó la mirada y la clavó en los ojos aterrados de la castaña.
-¿Por qué haces esto?
Sonrió.
-Porque creo que vivir engañada con la vida pensando que eres amiga unos idiotas con los que en realidad parece que llevas una relación de madre a hijos es bastante patético, Granger. Y… te mereces algo mejor.
