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···Fracaso···

Generalmente cuando un buen plan se prepara de forma tan cuidadosa y con todos los participantes perfectamente acomodados en él, se espera que funcione a la perfección y no que concluya en un rotundo fracaso.

Derek y Boyd se enfrentaron a cazadores, Erica e Isaac resultaron levemente heridos, Stiles se puso en bastante peligro junto a ellos, mientras que él mismo discutió fuertemente con Allison, Victoria Argent casi lo mata y al final no consiguieron atrapar al Kanima, sin ir más lejos ni siquiera consiguieron evitar que matara a su siguiente objetivo.

Como si eso no fuera suficiente, Derek acababa de informarle que en la breve lucha con la Argent la había mordido en el hombro.

Estuvo muy cerca de reclamarle; la seria mirada que su alfa le dio mientras le cuestionaba el porqué de que la mujer quisiera matarlo evitó aquello y lo hizo ponerse nervioso al mismo tiempo en que la culpa comenzaba a instalarse en su interior.

Todo el perfecto plan se había venido abajo por sus errores. Desde los más comunes hasta los más absurdos, pero todo era absolutamente culpa suya.

Pasó saliva con dificultad. Pensó en que sería complicado explicarle a su novio que Victoria intentó matarlo porque creía que se estaba acostando con Allison, pues de ahí surgirían las explicaciones de todos los fallos que cometió. Sinceramente le avergonzaba tanto el contarle todo, además se preocupaba por la reacción que su pareja tendría.

—¿Y bien, Scott?— presionó cruzándose de brazos, observando seriamente al muchacho sentado en la mesa de la veterinaria.

Deaton había ayudado a Scott para que se recuperara, recibiendo un más que sincero agradecimiento de Derek, previo a retirarse, dejando a solas a los lobos.

—Eh…— titubeó, deseando que alguien llegara a interrumpir. Necesitaba más tiempo para pensar, para acomodar sus ideas.

Ver el rostro de su novio poniéndose más serio, casi enviándole una advertencia le hizo soltar todo de golpe.

—Victoria Argent quiso matarme porque cree que estoy acostándome con Allison— quiso continuar hablando pero terminó quedándose callado.

Un silencio sepulcral se instaló en la estancia.

Derek parpadeó ligeramente, demostrando desconcierto ante las palabras que salieron de la boca de su pareja. Después de todo, ¿cómo no extrañarse? Hacía semanas que Scott había terminado con Allison, ¿qué le hacía creer a Victoria que aún salían? O peor aún, ¿por qué creía que McCall estaba acostándose con la chica?

—¿Por qué cree eso? Y no intentes mentirme, Scott; tú sabes el motivo y quiero saberlo— su severa mirada se clavó en las chocolates pupilas, notando en ellas cierto dolor ante su comportamiento.

Deseó no haber actuado tan hoscamente, pero ya era demasiado tarde, los celos le habían atacado y dominado. Se disculparía después; concluyó. Aunque le costaba no sentirse culpable y no disculparse en ese mismo instante por la mirada que su beta le daba.

Al final su determinación se desvaneció tras ver que el adolescente agachaba la cabeza. Abrió la boca, no llegando a decir nada pues nuevamente su novio habló.

—Tienes derecho a estar enojado. —Aceptó, preocupando a su novio sin darse cuenta— Hoy en la escuela, Victoria me llamó para hablar conmigo. Me dijo que había tenido una conversación 'interesante' con mi madre y me preguntó si me estaba acostando con Allison —alzó la cabeza para ver al mayor— Le dije que no, pero no me creyó— dio un suspiro e hizo una pausa.

Aún notaba contrariado al alfa, por lo que tras otro suspiro se dispuso a explicarle lo que pasaba, o lo que él creía que pasaba.

—No sé exactamente qué fue lo que habló con mi madre, aunque tengo una teoría: Creo que… —agachó una vez más la cabeza, no sintiéndose capaz de seguir hablando si continuaba mirando a su compañero a la cara— Creo que… tal vez mamá encontró una caja de preservativos que compré hace tiempo cuando aún salía con Allison. Perdí tres de ellos y no sé, quizás por eso pensó que… Allison y yo… y eso fue lo que le dijo a… y… por eso…— guardó silencio al darse cuenta de que habló tan torpemente y sin pensar que la conclusión de su explicación no estaba teniendo coherencia.

El silencio sepulcral anterior a eso había sido, en realidad, un silencio incomodo pero tolerable comparado al que acababa de asentarse.

Scott sabía que aún sin que su pareja le respondiera podía averiguar su sentir si escuchaba su corazón o si usaba su olfato, pero temía tanto el hacerlo que simplemente esperó.

Derek procesó y asimiló la teoría de su novio, esforzándose por mantener tranquilidad.

No había otra explicación, todo encajaba perfectamente, aunque aquello no fuera algo de su agrado. Respiró profundo, obligándose a no perder el control. Sería irónico que él —que tanto se empeñaba en enseñarles autocontrol a todos los adolescentes de su manada—, lo perdiera sin hacer nada al respecto. Poco a poco encontró la calma requerida para volver a hablar.

—Estamos bien, Scott —comenzó, refiriéndose únicamente a su relación, porque todo lo que los rodeaba estaba verdaderamente mal— No me molesta que hayas comprado eso, me molesta que no me lo dijeras, pero incluso así no importa ya. Cualquier plan que tuvieras con Allison —contuvo la cierta repulsión que nombrarla le causó, importándole muy poco si su novio olfateaba el sentimiento— es algo del pasado— finalizó con la mayor tranquilidad posible.

A pesar de sus palabras aún estaba molesto y… celoso.

—¿Estás seguro? —Indagó vacilante, alzando la cabeza para mirarlo— ¿Todo está bien entre nosotros?— quería asegurarse de que así fuera.

—Sí —suspiró ligeramente— Hemos cometido errores, Scott, ambos. Algunos muy estúpidos— murmuró la última palabra con cierto descontento.

—Otros muy salvajes— interrumpió con tono de reproche.

Llegado ese punto ambos se miraron duramente.

Estaban recalcándole sus errores al otro, insultándose mutuamente sin quererlo en verdad. La tensión en el ambiente fue plenamente palpable. McCall todavía seguía preocupado por su relación con Hale, mas no por eso le permitiría insultarlo, suficiente tenía con saber que el fracaso de ese día era culpa suya. Derek por otro lado quiso recordarle a Scott que si mordió a la Argent fue por salvarlo, pero se abstuvo porque a pesar de la fuerte mirada de su novio, podía apreciar culpa en ella.

El Tic-Tac del reloj fue el único sonido que se escuchó durante algunos minutos. Al final fue el alfa quien rompió el pesado silencio, no para hablarle a su novio.

—Erica… Deja de escuchar detrás de la puerta— alzó la voz, mirando con enfado dicho sitio.

La puerta se abrió, dando paso a una ligeramente cohibida rubia.

—No le grites, ella no tiene la culpa de nada— Scott regañó también con voz alta, recibiendo una mirada de reprimenda por parte del mayor.

—¿Y si ambos dejan de gritar? —Opinó la joven— Hombres, todo tienen que arreglar de forma salvaje— murmuró con cierto fastidio, a pesar de la severa mirada que su alfa le dio.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Y cómo está Boyd?— interrogó Derek con voz todavía tintada de molestia pero esta vez en tono menos alto.

—Isaac está ayudando a Boyd, a pesar de eso… Me envió un mensaje diciéndome que necesitará algo de ayuda con el acónito de las balas —miró significativamente al moreno—. Stiles y yo estamos aquí porque queríamos saber si Scott estaba bien— se explicó, dándole una mirada al castaño, analizándolo un poco.

—Lo estoy, así que no se preocupen. Ya es tarde así que dile a Stiles que vaya a su casa, que le llamaré dentro de un rato para explicarle todo lo que pasó —pidió el beta, intercambiando miradas entre la joven y el alfa— Derek…— murmuró un tanto inseguro.

Hale debía de ir a ayudar a Boyd, eso los obligaba a dejar su conversación para después ¿no? Aunque en ese instante lo que menos quería era dejar las cosas así. No quería que el fracaso de su plan llegara hasta su relación. No quería discutir más con Derek y tampoco quería perderlo.

—Llama a Isaac y dile que no tardaré mucho en llegar— se dirigió a la adolescente con mayor calma.

Erica asintió dando media vuelta para irse, deteniéndose tan solo un paso después.

—Hoy ha sido un día largo y difícil —comentó, girándose para ver a la pareja, teniendo la atención de ambos— Todos estamos cansados, frustrados y enojados. Ustedes simplemente están desquitando todo eso el uno con el otro, algo que… no debería ser. Tenemos cosas más importantes en las cuales pensar ¿no lo creen?— sonrió ligeramente, haciendo reflexionar a ambos.

—Y sí aún quieren desahogarse, bueno… pueden hacerlo de una manera más… placentera y menos dañina— su sonrisa se amplió, mostrándose pícara antes de salir velozmente de la habitación, no sin haberse divertido al ver el color que adornó las mejillas de su líder más joven.

Por tercera vez el silencio se instaló en esa habitación de la clínica, no obstante, en esa ocasión fue más tranquilo que las otras dos veces. Las palabras y la insinuación de Erica habían relajado el ambiente.

—Lo lamento— los dos lobos se disculparon al mismo tiempo, para sorpresa del otro.

—Debí de contarte, no sólo lo de… la caja, sino lo que Victoria Argent me preguntó en la escuela, pero esto era justo lo que temía —comenzó, después de todo… Lo ocurrido era culpa suya—. No me gusta discutir contigo, Derek. También discúlpame por lo que dije hace un momento— sus chocolates pupilas miraron con arrepentimiento al mayor mientras bajaba de la mesa y se acercaba a su novio, acercando lentamente su mano a su rostro, acariciándole una mejilla con suavidad.

Los ojos esmeralda se cerraron por un par de segundos, disfrutando la caricia previo a que su mano se posara sobre la de Scott, acariciándola un poco conforme sus ojos se abrían.

—No debí hablarte así —concedió también arrepentido— Pero hay ocasiones en las que siento que aún no confías en mí y que hay cosas que no estás contándome— confesó con su mirada fija en la de su beta, percibiendo la ligera tensión por la que pasó el cuerpo del adolescente. Eso le hizo saber que efectivamente había algo que su joven novio no estaba diciéndole.

Un día de estos tendrás que hacerme un favor, porque si no… Este cuchillo lo clavaré en ella—

Esas palabras retumbaron en la mente de McCall.

No podía olvidar la amenaza de Gerard y no podía contarle eso a Derek, no porque no confiara en él, sino porque podía hacer que todo se volviera más complicado de lo que ya era. Rompió el contacto visual un par de segundos.

—Scott… —soltó la mano del más joven para sujetarlo firme pero cuidadosamente por la cintura— ¿Qué es eso que te hace temer? Puedes contarme, sabes que voy a protegerte y ayudarte— de pronto el sentirse herido por la desconfianza de su pareja pasó de eso a sentirse preocupado por el miedo que repentinamente olfateó en él.

El castaño se acurrucó entre los brazos de su alfa, encontrando calma y sintiéndose protegido. Aspiró su aroma con gusto, permitiéndose el relajarse aunque sea por unos cortos instantes.

—No puedo decirte —murmuró suavemente, apartándose lo suficiente para mirarlo a los ojos— Y no es porque no confíe en ti; lo hago. Eres la persona en la que más confío, porque me has demostrado lo mucho que me amas, pero hay algo que tengo que hacer solo. Lo único que puedo hacer es pedirte que tú confíes en mi— sus palabras fueron serias, mas en su mirada había amor y petición. Pedía que su compañero confiara, necesitaba su confianza ciega más que nunca.

Si bien Derek aún quería saber qué era aquello que asustaba y preocupaba a su novio, no objetó más. Asintió lentamente. Su mano subió al rostro de su joven pareja, acariciando su mejilla y acunándola antes de besarlo con amor, con disculpa, brindándole su apoyo y confianza en ese sencillo gesto.

—Confío en ti— susurró uniendo su frente con la de él, sintiendo el cálido aliento ajeno chocar contra sus labios en un suspiro aliviado.

Se habían dicho todo en aquel beso, por eso ambos permanecieron unos momentos así, en esa tranquilizadora cercanía y en el cobijo de un agradable silencio.

Lamentablemente tuvieron que salir de la burbuja de paz porque los dos sabían que no podían permitirse tal quietud y tranquilidad con lo que estaba ocurriendo con Jackson.

—Tenemos que ir a ver a Boyd— habló el beta, apartándose con notable pesar.

—No —negó, para extrañez del otro— Yo tengo que ir a ver a Boyd, tú tienes que ir a ver a Allison— habló con sencillez, notando de inmediato la sorpresa y confusión que provocó.

—¿Ver a Allison?— interrogó incrédulo, viendo primeramente un asentimiento sumado a una pequeña expresión que le hizo saber que el alfa estaba pensando.

—Desde que terminaste con ella para estar conmigo has puesto mucha distancia entre ustedes, eso ha afectado en varias cosas; por ejemplo en el plan de hoy. Los cazadores llegaron porque Allison los llamó al no saber lo que estábamos planeando. Debes recuperar tu amistad con ella— expuso, intentando no dejar que una vez más los celos le dominaran.

Scott entendió de inmediato que Derek quería que recuperara su amistad con la Argent por estrategia. Suspiró por lo bajo.

—Me distancié de ella porque no creí que fuera buena idea intentar tener una amistad tan rápido. Además… Aún no sé cómo va a reaccionar cuando sepa lo que hay entre tú y yo, y dudo que lo ocurrido hoy ayude a que todo salga bien— se refirió al hecho de que Victoria había sido mordida por Derek, pero en esta ocasión no hubo reproche para su novio en su voz, sino preocupación por lo que ocurriría debido a eso.

—Por eso es que necesitas ir a hablar con ella —acarició nuevamente su mejilla— Scott, sé que fui yo quien la mordió, pero quien debe contarle todo a Allison… Eres tú. Ella debe saber por ti lo que pasó con Victoria— habló con serenidad. Tal vez no lo demostró pero agradeció que su pareja no le recriminara de nuevo su fallo.

—Es que… no quiero alterar la imagen que Allison tiene de su madre— se explicó intranquilo.

Derek examinó con la mirada a su compañero. Scott era un muchacho bastante admirable; a pesar de casi ser asesinado por la Argent tenía la bondad de no querer herir a la más joven de esa familia contándole la verdad.

—No es necesario que le digas los detalles, háblale únicamente sobre la mordida— recomendó, no tardando en ver un asentimiento lento como respuesta.

—De acuerdo, lo haré —cedió, dando un suspiro— Nos vemos más tarde en la estación— sonrió un poco.

Derek asintió, tomando a Scott por la cintura para nuevamente atraerlo hacia sí, dándole un beso intenso como silencioso recordatorio de lo mucho que lo amaba.

El beso fue bien correspondido por el más joven, quien lo que menos deseaba en ese momento era apartarse de su novio, pero sabía que tenía cosas que hacer; ambos las tenían.

—Ten cuidado, Scott— susurró con la respiración agitada tras terminar el beso.

El muchacho asintió y se apartó de su novio dificultosamente, siendo el primero en abandonar la clínica veterinaria, no sin agradecerle a Deaton por su ayuda.

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Con cierta inseguridad Scott golpeó delicadamente la ventana de la habitación de Allison, obteniendo rápidamente la mirada de la joven que leía un libro sentada en su cama.

La chica se levantó prácticamente de un salto, corriendo a abrir la ventana con una sonrisa de esperanza y alivio en sus labios.

—Scott… ¿Qué haces aquí?— preguntó abrazándolo apenas él entró.

—Yo… ah… —algo dubitativo correspondió el abrazo— Quería hablar contigo— respondió, apartándose casi de inmediato, aunque cuidando no ser brusco con ella.

Allison le miró con expresión un tanto confundida y sorprendida, como si no fuera eso lo que esperaba. La situación se puso algo tensa.

—Claro… —retrocedió poco a poco, dando vuelta para dirigirse a la cama— Siéntate— invitó en voz baja para no ser escuchada por sus padres o abuelo.

El joven lobo asintió lento y la siguió, sentándose a su lado en la orilla de la cama, repasando en su mente las palabras que había ido preparando para explicarle lo sucedido con Victoria, pues tal y como supuso: No le habían dicho nada todavía por lo tranquila que la veía.

—Allison, yo... lamento haberte gritado en la fiesta, no quise hacerlo, es sólo que… teníamos un plan y…—

—Y yo lo arruiné— interrumpió ella, demostrando la culpa que sentía mientras miraba hacia el suelo.

—No, no es culpa tuya —habló suave— Es mía. Debí de haberte hablado sobre nuestro plan— explicó, poniendo su mano sobre uno de los delgados hombros de la chica, obteniendo de inmediato la mirada de ella.

—¿Por qué no lo hiciste, Scott? ¿Por qué te has apartado de mí de ese modo? —Interrogó con evidente dolor— Terminaste conmigo sin darme una explicación, te uniste a la manada de Derek, no hiciste nada para impedir que convirtiera a Isaac, Erika y Boyd, no has confiado para nada en mí y yo ni siquiera sé el porqué— intentó explicarse lo más tranquila posible pero sus ojos cristalizados la delataban.

Scott se tensó.

Quería contarle la verdad pero temía tanto a su reacción. Abrió la boca, mas nada salió de ella. Lo importante era contarle sobre su madre, pero el tema de conversación se había desviado y no sabía qué hacer para hablarle sobre Victoria.

—Eso no es lo importante ahora—

—¿Qué no es importante? ¡¿Qué no es importante?!— al repetir su pregunta lo hizo en voz más alta, al mismo tiempo que se levantaba algo exaltada.

"Está bien, mala elección de palabras" se dijo, poniéndose de pie también para tomar suavemente por los hombros a la chica.

—Allison, tranquilízate, por favor. No quise decir que no lo fuera, sólo que… ahora hay algo de mayor prioridad— intentó explicarse, paralizándose cuando la Argent se abrazó a él y escondió su rostro en su pecho.

—Sólo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes— murmuró con su voz rompiéndose y lágrimas resbalando por sus mejillas, algunas de las cuales caían sobre la camiseta del chico.

Inseguro correspondió el abrazo, acariciando los cabellos de la chica con una mano mientras con la otra sobaba delicadamente su espalda. Esperaba que Derek no fuera a molestarse con él cuando llegara con el aroma de Allison en su ropa.

—Lo lamento —susurró— Nunca quise hacerte daño— ahora era él quien sonaba culpable.

Pasaron un par de minutos así, ninguno supo decir cuántos, pero fueron los necesarios para que Allison se calmara y se apartara de Scott.

—Dame una explicación, Scott, no pido más— pidió con suavidad, limpiándose las lágrimas con las mangas del suéter amarillo que llevaba, mirando con cierta pena pero necesidad al joven lobo.

Pasó saliva. ¿Explicarle su relación con Derek? ¿Ahora? Eso no parecía una muy buena idea. Se quedó callado por unos momentos, algo que percibió no le agradó a la chica.

—Si no querías hablar de esto… ¿Qué querías decirme?— ella se resignó a no tener la explicación que creía merecer.

—Y-yo…— todas las palabras que había planeado decir se habían borrado de su mente.

El nerviosismo le estaba venciendo. La mirada dolida y molesta de Allison no ayudaba en nada. ¿Cómo decirle que su madre había sido mordida por Derek luego de que este lo salvara de un intento de asesinato por parte de ella?

—Será mejor que te vayas, Scott— concluyó, apartándose de él para acercarse a su escritorio, dándole la espalda.

Asintió lentamente a pesar de saber que ella no le veía.

—A partir de ahora intentaré mantenerte informada sobre lo que ocurra con Jackson, pero si llegas a saber algo… estaría bien que me lo dijeras. Por él hay que dejar de lado lo que pasa entre nosotros. ¿De acuerdo?— tras ver un débil asentimiento de cabeza como respuesta salió de ahí por donde había llegado.

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—No pude hacerlo, no pude decirle— fueron las primeras palabras que dijo apenas vio a Derek en la estación abandonada.

Hale le envió una mirada comprensiva conforme se le acercaba.

—Está bien, no te preocupes, ya se lo diremos— dijo suave, tomando por la cintura al joven beta, dándole un beso en la frente antes de tomar sus labios, besándolo suavemente mientras lo atraía hacia sí, queriendo cambiar el aroma que su novio traía en la ropa sin decirle nada al respecto porque no era momento para celos, aunque eso no quería decir que no los sintiera al saber lo cerca que Allison había estado de Scott.

—Quedan pocos días antes de la luna llena— murmuró contra sus labios, mirándole preocupado y culpable.

—Lo sé, pero podremos decírselo —ante la mirada algo sorprendida del más joven continuó hablando— Sí, te acompañaré para que se lo digamos juntos; fui yo quien mordió a Victoria después de todo— concluyó con serenidad y un atisbo de culpa.

Scott simplemente asintió antes de abrazarle con fuerza.

Ese día habían cometido muchos fallos, tantos que se cuestionaba cuándo tendrían un acierto. Esperaba que pronto con lo que él estaba planeando.

—Vamos, te llevaré a tu casa, necesitas descansar después de lo que pasó hoy—

La preocupación que había en la voz de su novio lo hizo sentir una embriagante sensación de calidez y tranquilidad.

—Es Viernes —se apartó lo suficiente para mirarle—. Quiere decir que mañana no hay clases, así que no tengo porqué volver a casa hoy —explicó, dedicándole una sonrisa y dándole un corto beso en los labios— Quiero quedarme contigo— finalizó, acariciándole una mejilla.

Derek correspondió la sonrisa e imitó el gesto de su novio, dándole un suave pero corto beso, aunque a diferencia de él, al suyo le siguieron varios besos más.

—Está bien, aunque aquí no es un sitio con muchas comodidades— advirtió con un tinte de diversión mientras comenzaba a caminar junto a su joven pareja.

—No importa, solamente quiero estar contigo —respondió, entrelazando sus manos al andar— ¿Cómo está Boyd? ¿Se encuentra bien?— miró algo preocupado al mayor.

—Claro que sí. Quemé el acónito y ahora descansa siendo cuidado por Erica —suspiró ligeramente tras su explicación, viendo la preocupación desaparecer de las facciones del muchacho— ¿Y Stiles? ¿Ya le llamaste para decirle que estás bien?— lo que menos quería era que el alborotador chico fuera a molestarles con llamadas más de madrugada porque Scott no se reportó con él.

—Le envié un mensaje para decírselo y también para pedirle que si mañana mamá le llamaba le dijera que dormí en su casa— sonrió algo apenado al confesarle eso, puesto que dejaba ver que ya había planeado el quedarse a dormir con él.

Lo dicho hizo que el Alfa sonriera otro tanto más, deteniéndose al entrar a una cabina en la cual había una cama no muy grande pero que sería suficiente para ellos.

Apretó ligeramente la mano del más joven antes de darle un pequeño beso en el cuello al que siguió uno en su mejilla, culminando con un tercero en sus labios.

—Me gustan tus ideas, Scott, pero he de decirte que si piensas dormir conmigo… Debes cambiarte de ropa— habló sobre sus labios, mordiéndole el inferior, provocando un jadeo suave que sonrojó al muchacho.

—Lo haré—

Tras su sencilla respuesta, su novio se apartó de él, sacando ropa de un pequeño mueble de metal y entregándosela.

Con cierta pena se cambió de ropa frente a él, acostándose al lado suyo y metiéndose bajo las cobijas apenas terminó.

La pareja de lobos se abrazó, hallando comodidad y calma en la cercanía que tenían. Necesitaban descansar y prepararse para lo que vendría.

Con aquel pensamiento dejaron sus fracasos y los problemas de lado por al menos esa noche.