Draco, sus padres y maestros, todos ellos pertenecen a JKR (como si ustedes no lo supieran).

Severus Snape siendo dueño de un cuervo pertenece a J.L. Matthews (vayan todos a leer su historia. Es grandiosa). Sin embargo encontré un nuevo nombre para él esta vez.

El nombre de la pandilla "Tiburones" está tomada del musical "West Side Story", por supuesto. No recuerdo dónde encontré el nombre "Rakers" pero debo haberlo leído en alguna parte.

La idea de Snape con una familia propia viene del fic de Al "Time of trial". (Gracias, Al. Parece que siempre tengo las mejores ideas leyendo tus fics).

Nota de la autora:

Para todos aquellos de ustedes a los que les gustó "Harry Potter, Conserje de Hogwarts": Tubesox ha escrito una versión ligeramente distinta de esa historia, la cual disfruté mucho leer. ¡Vayan a verla! El título es "Breaking the Heart of Darkness".

Nota de la traductora:

Silverfox es de Austria (no confundir con Australia) y su lengua materna es el alemán, pero escribió "Runaway Dragon" en inglés, si deseas leer la versión original, puedes encontrarla en fanfiction.net y si deseas escribirle (en alemán o inglés, preferentemente), su dirección es silverfox@kabsi.at

Capítulo 6: SOBRE PANTALONETAS DE BAÑO Y SER AGRADABLE

Draco no encontró tiempo para preguntarle a Snape sobre el juicio hasta la mañana siguiente. De alguna manera ni siquiera había pensado en eso mientras Mike estaba ahí todavía y después de que se marchara su nuevo amigo, estaba demasiado ansioso por continuar con sus ejercicios de Matemáticas.

Severus le había entregado el libro con un suspiro. Algunas veces el muchacho realmente lo preocupaba. Bueno, al menos se había divertido un poco con Mike y los Rakers. Eso había sido una sorpresa para Severus. Nunca había esperado que los chicos pandilleros locales aceptaran al mimado hijo de Lucius Malfoy. Aunque, pensando en sus descubrimientos recientes sobre la vida de la familia Malfoy, Draco probablemente nunca había sido mimado. Se preguntó cuánto de la historia de Draco habría averiguado Mike por medio de su padre. ¿Y cuánto le habría contado a los Rakers?

-Entonces, ¿pudo declarar ayer? –le preguntó Draco, tratando de apartar a Munin de su plato, al cual el cuervo estaba observando hambrientamente.

-No, pero el mayordomo finalmente pudo hacerlo. Estarán con eso todo el día. Te llevaré con tu tío el domingo. Apuesto a que está preocupado por ti –Severus agregó al ver la cara de infelicidad de Draco-. Te gustará estar ahí, Draco. Estoy seguro de eso.

-Nada más quisiera saber al menos qué aspecto tiene. No me siento para nada como si fuera a vivir con un pariente. Es un completo extraño para mí –suspiró Draco.

Munin descubrió que Draco estaba distraído momentáneamente, aprovechó rápidamente y tomó una tostada de su plato.

-¡Hey! –exclamó Draco enojado y trató de atrapar al cuervo cuando éste se apartaba.

Munin sin embargo saltó lejos fácilmente. Le sonrió a Draco. Por supuesto, los cuervos no pueden sonreír con sus picos, pero la forma en que erguía la cabeza y parpadeaba hacia él era definitivamente una sonrisa. Enojado, Draco trató de atraparlo otra vez. No hubo oportunidad. Munin sólo saltó por la mesa, evadiéndolo con facilidad. Draco se estaba poniendo más y más desesperado.

-¡Munin, suéltala! –ordenó Snape con calma, sonando casi aburrido.

El cuervo inmediatamente abrió el pico y la tostada cayó en el mantel.

-¿No podrías al menos haber tomado una que no tuviera mantequilla? –Sarah frunció el ceño mirando al pájaro-. Hay suficiente en la panera. Incluso te habríamos dejado tomar una.

-Eso no es lo que él quería –comentó Severus secamente.

-Correcto, sólo estaba tratando de ser un fastidio otra vez –se quejó Sarah, espantando a Munin de su plato justo a tiempo.

Decepcionado, el cuervo se dirigió hacia el desayuno de Severus. Saltó hacia éste desde un lado esperando que Severus no lo hubiera visto todavía. Severus lo apartó gentilmente con el brazo. Saltando sobre el brazo, Munin lo intentó otra vez.    

-Oh, muérete –Severus frunció el ceño.

Y, para horror de Draco, el cuervo cayó laxo sobre su espalda, patas arriba.

-¡Munin!

El cuervo no se movió. Sus ojos estaban cerrados y un ala había caído abierta. Snape continuó desayunando como si nada hubiera pasado.

-¡Munin! ¡Vamos, Munin, por favor, muévete! –llamó Draco otra vez, casi llorando.

Snape levantó la mirada de su plato para observar al asustado muchacho. Chasqueó los dedos.

-¡Aquí, Munin! –llamó suavemente.

Los ojos del cuervo se abrieron. Se puso en pie y saltó al brazo de Snape en un rápido movimiento. Snape acarició gentilmente las revueltas plumas de su espalda, acomodándolas de nuevo.

-¿Qué pasó? –preguntó Draco, completamente confundido.

-Oh, es sólo otro de sus pequeños trucos. Igual que abrir puertas –explicó Snape con aire casual-. Cuando le digo que se haga el muerto, no se mueve por nada hasta que yo lo llame.

-¿De veras? ¡Wow, voy a enseñárselo a mi búho! –decidió Draco.

-No puedes. Los búhos no hacen esa clase de trucos. Algunos búhos pueden ser entrenados para quedarse quietos en cierto lugar hasta que sean llamados, pero no puedes enseñarles a caer sobre la espalda o obedecer una orden solamente cuando la da cierta persona.

-¿Entonces, por qué lo hace Munin?

-Munin es un cuervo. Los cuervos pueden aprender casi cualquier cosa. Adoran hacer trucos y son mucho más inteligentes que los búhos, para comenzar.

-¿Entonces por qué todo el mundo usa búhos? Si los cuervos son mucho más inteligentes, ¿no debería tenerlos más gente? –preguntó Draco, intrigado.

-Los búhos son más fáciles de mantener y entrenar. De hecho, pueden comprarse ya entrenados. Es sólo comprar y emplear. Los cuervos implican mucho más trabajo. Si realmente quieres ser capaz de confiar en un cuervo, tienes que criarlo tú mismo. Y tienes que saber lo que haces cuando crías a un cuervo. Pueden desarrollar algunos hábitos muy desagradables.

-Como comer de tu plato –comentó Draco.

-Tienden a robar cosas más valiosas que comida. Es su curiosidad. Se sienten atraídos por cosas brillantes sólo para agarrarlas y volar para observarlas más de cerca en cualquier parte y una vez que terminan con ellas, simplemente las dejan caer.

-¿Munin hace eso? –Draco miró con sospecha al ave, a pesar de que no tenía consigo nada valioso que ésta pudiera robar.

-No, él sabe que no debe tomar nada sin permiso. Pero es curioso y a veces toma cosas para examinarlas. Siempre las regresa, sin embargo.

-¿Va a llevarlo con usted al juicio otra vez?

-Oh, sí, de esa manera tengo al menos una persona inteligente con quién hablar mientras todos esos abogados empiezan a actuar otra vez.

Draco contempló a Munin. Aún lucía como un pájaro negro ordinario.

-No le responde realmente, ¿o sí? Quiero decir, sé que puede hablar, pero no entiende lo que dice, ¿o sí lo hace?

-Sí, sí puede –Snape sonrió con orgullo-. No repite usualmente palabras que no entienda.

-¿Pero...?

-No entiende mucho de lo que decimos, pero conoce y comprende lo que él dice.

-¿Oh, de veras? ¿Entonces, qué quiere decir cuando me dice "¡vuela!"? Ya le dije que no tengo alas. Si es tan inteligente, debería saber que los humanos usualmente no volamos.

-Quiere decir "¡vamos!" o "¡ven!". O tal vez "Yo vuelo. Tú camina".

Munin, que había estado escuchando atentamente su conversación, voló de repente al hombro de Snape.

-¡Vuela! –graznó.

-¿Qué significa ahora? –desafió Draco.

-Quiere decir: "si vamos a ir al juicio otra vez, será mejor que nos marchemos ahora o llegaremos tarde". Y tiene razón, como es usual –explicó Severus, levantándose-. Bien, que tengas un buen día. No gastes todo tu tiempo estudiando y no vayas solo al parque. Espera a que Mike te lleve.

Draco asintió obedientemente y empezó a recoger la mesa preguntándose si Mike vendría otra vez. Sarah tomó el mantel manchado tan pronto como acabó y lo metió en la cesta de la ropa para lavar.

-Si las cosas siguen así, tendré que lavar ropa mañana –gruñó ella.

-¡Grandioso! ¿Puedo acompañarla a ver las lavadoras otra vez?

-Tal vez. Ahora apúrate con los platos. Mike probablemente estará aquí en cualquier momento y no saldrás hasta que termines –declaró Sarah seriamente.

Draco casi estalló en carcajadas. Para entonces ya sabía que ella no hablaba en serio, pero él quería terminar con los platos antes de que Mike llegara, si es que llegaba. Era un poco de trabajo que podía hacer por Sarah para compensarle por el montón de trabajo adicional que significaba para ella su presencia. Los Snape no tenían por qué ser tan amables con él, a fin de cuentas.

Mike ciertamente apareció sólo unos pocos minutos después, acompañado, para sorpresa de Draco, por Cathy Cat. Bloody Mary, sin embargo, no estaba a la vista ni tampoco esperando por ellos en las escaleras. Ni Mike ni Cathy parecían preocupados por eso en lo más mínimo, sin embargo. Así que Draco decidió no preguntar. Tal vez Mary nunca llegaba los jueves por la mañana.

Esta vez no se reunieron en el viejo cobertizo, notó Draco con interés. Fueron directamente a la cancha de fútbol y Mike otra vez trató de enseñarle a Draco cómo guiar el balón con sus pies. Draco hizo su mejor esfuerzo, pero sus tiros seguían yendo lejos del blanco. Al menos ahora tomaban ligeramente la dirección correcta.

Jack llegó de último, excepto por Mary, quien no llegó del todo. Comentó con desprecio los esfuerzos de Draco y se preguntó en voz alta por qué Mike se molestaba en tratar de enseñarle.

Draco lo miró enojado, pero recordó el consejo de Mike sobre tratar de ser más amable con Jack y no respondió. Jack le sostuvo la mirada y, contrario a lo que había hecho el día anterior, no escogió a Draco para su equipo. En cambio eligió a todos los buenos jugadores y puso a Sammie a cargo del otro equipo.

Draco recordó que Sammie había sido el único de su nuevo equipo que había estado cerca de anotar un gol en su primer juego, pero estaba claro que no tenía ninguna cualidad como líder de equipo. Era obvio que no sabía qué hacer con el equipo y los demás simplemente lo ignoraban la mayor parte del tiempo. Draco, sin embargo, estaba acostumbrándose más y más a su posición como portero y se las arregló para evitar que el equipo de Jack anotara. Casi al final del juego parecía que no habría goles ese día.

Entonces Cathy hizo otro intento por anotarle a Draco y Draco otra vez atrapó el balón con facilidad y se lo lanzó a Charlie, quien parecía estar aburriéndose, porque, siendo la peor jugadora de la pandilla, nunca lograba hacerse con el balón. Draco pensó que no haría ningún daño incluirla en el juego, que estaba prácticamente terminado de todos modos.

En el otro lado, Larry empezó a gritarle a Cathy por haber fallado de nuevo en anotar. Cathy lo insultó de vuelta y Larry corrió hacia su portería todavía gritándole insultos a ella.

Charlie se dirigió con el balón hacia la portería de Larry. "Bueno, al menos lo está intentando" pensó Draco "Buen esfuerzo, Charlie, aún si no tienes oportunidad de anotar".

Cathy dio vuelta y corrió hacia Larry con los ojos brillantes de furia. Jack volteó también hacia ellos. Lo que fuera que Larry había dicho realmente había debido herir a Cathy, pero Draco estaba demasiado lejos como para poder entender lo que estaban gritando.

Charlie inesperadamente pasó el balón a Sammie al mismo tiempo que Cathy abofeteaba con fuerza a Larry. Jack se interpuso entre ambos diciéndole algo a Larry y señalando la portería. Larry volteó. Sammie disparó...

Y el balón entró.

Jack estaba furioso. Les gritó a Larry y a Cathy y cuando Mike trató de calmarlo estuvo a punto de pegarle en la cara. Larry le gritó de nuevo a Cathy y Mike tuvo que sujetar a Cathy para evitar que ésta se lanzara contra Larry o Jack. No estaba enteramente claro con cuál estaba más enojada en ese momento.

A sólo unos pocos pasos del furioso equipo de Jack, Charlie y Matt estaban abrazando a Sammie, felices y sorprendidos por su victoria. No habían esperado conseguir un empate contra ese equipo. Mucho menos un gane.

Draco corrió hacia su equipo para felicitar a Sammie él también. Por supuesto que sólo había anotado porque Larry había sido lo suficientemente estúpido como para dejar su portería sin protección, pero Charlie probablemente habría fallado igual, si hubiera intentado el tiro ella misma. Cualquier otro jugador habría buscado el gol y la gloria, pero Charlie había hecho el pase sabiendo que Sammie tenía una mejor oportunidad de anotar.

-¡Bien hecho, Charlie! –las palabras salieron de su boca antes de que Draco lograra darse cuenta de que estaba hablando-. No habríamos podido ganar sin ti.

-¿Sin mí? Pero fue Sammie quien anotó el gol.

-Porque le pasaste el balón precisamente en el momento justo. No me malinterpretes. Sammie lo hizo realmente bien, pero no creo que sea el gol más difícil de los que ha hecho. Larry ni siquiera estaba ahí. Fuiste tú quien hizo la última carrera hacia la portería, cuando todos pensábamos que ya habíamos perdido y fuiste tú quien pasó el balón al jugador correcto para la anotación. Te las arreglaste para pasar el balón a través de todo el otro equipo sin que lo notaran siquiera.

-Sí, eso es cierto. Yo no habría podido hacer otro intento de gol si Dragón me hubiera pasado a mí el balón. Mereces al menos crédito por descubrir y usar la última oportunidad para anotar –confirmó Matt.

Draco estaba empezando a sospechar que a Matt le gustaba Charlie. De alguna manera esos dos hacían muy buena pareja.

Sammie también admitió que no había habido mucha dificultad en su disparo. Su victoria se debía principalmente a que Pequeño Larry había sido incapaz de controlar su temperamento, pero eso no les impidió celebrar. Ninguno de ellos había tenido antes una parte decisiva en ganar un juego y se sentía bien ser capaces de poder restregárselo a los otros.

Jack se fue a almorzar de un humor todavía peor que el que tenía al llegar y anunció que tenía mejores cosas que hacer que reunirse con ellos esa tarde.

-¡Hey, vamos a nadar hoy, entonces! –sugirió Matt.

-Pero no tengo mi pantaloneta –protestó Draco.

-No hay problema –dijo Mike, todavía luciendo un poco melancólico-. Tengo una extra que puedo prestarte.

-Gracias... Lamento haber festejado tanto nuestra victoria –dijo Draco mientras subían las escaleras.

Mike estaba esforzándose por no lucir demasiado aplastado y Cathy estaba todavía furiosa. No había tenido intención de ofender a ninguno de los dos.

-Está bien –dijo Mike suavemente-. Realmente no es perder lo que me molesta. Es la forma en que lo tomó nuestro equipo. Larry y Jack se estaban comportando como completos idiotas. Eso es lo que realmente me saca de quicio.

-También a mí –concordó Cathy-. No sólo son malos perdedores. Jack prácticamente estaba haciendo trampa. Tomó a todos los mejores jugadores para sí sólo para forzarte a perder. Ni siquiera te dio una oportunidad justa. Es bueno que le haya fallado el plan. Y ahora está de malas. Me pregunto qué fue lo que vi en ese chico. No puedo creer que haya pensado alguna vez que lo amaba.

-¡¿No estarás diciendo que vas a romper con él?! –casi gritó Mike.

-Sí, eso digo. No quiero a un chico que se vuelve un completo idiota sólo porque Dragón no le simpatiza. Está muy viejo para eso. Puedo entender ese comportamiento de los niños a los que cuido. Se supone que sean inmaduros. Es por eso que necesitan una niñera, a fin de cuentas. Pero mi novio debería ser un poco más maduro. Quiero decir, Jack tiene 17 años y está comportándose como un niño de cinco, ¡hasta Sammie puede aceptar una derrota con más gracia que Jack y sólo tiene doce años!

-Wow, Cathy Cat en serio está enojada –dijo Draco, todavía sintiéndose ligeramente confundido.

-Sí, bueno, ¿alguna vez has visto un gato enojado? No tiene ese apodo sólo porque sí, ¿sabes? –sonrió Mike, que obviamente había olvidado su propia furia-. Lo que realmente cuenta es que ahora está disponible. Y todos sabrán que fue ella quien rompió con Jack.

-Oh, ¿piensas que ahora tienes una oportunidad con ella?

-Probablemente no. La tendría, si Larry fuera mi único competidor. No es exactamente el chico más inteligente o de mejor aspecto por aquí, pero apuesto a que Matt hará el intento por ella también y él es mucho más guapo que yo. Aunque ella probablemente no querrá salir con un squib, pero siempre existe la posibilidad de que prefiera a un Tiburón. Los gemelos no tienen mala pinta, al mismo Mark ya no le gusta Robin y además está Lindo Ricky. Es como imán para chicas.

-¿"Lindo Ricky"? –ese sí era un apodo extraño. Todavía más ridículo que Jack el Destripador.

-Él no eligió ese apodo, ¿sabes?, pero es un narcisista. El único chico que conozco que lleva consigo un espejo y un peine todo el tiempo. Es la única cosa de él que no le gusta a las chicas. Está tan enamorado de sí mismo que realmente no puede querer a nadie más. Aún así sería un trofeo para Cathy. Es prácticamente el lugarteniente de Mark.

-Me parece que no lo vi cuando los encontré en el sótano. No puedo recordarlo para nada.

-No, no debe haber estado ahí. Vive en otro edificio. El número 14, me parece. Ese día sólo vi a los que viven en nuestro edificio, Mark, los gemelos y Robin. Sin embargo, él tiende a evitar las peleas. Se dañaría su look si lo golpeara, ya sabes. No le gusta arriesgarse a eso.

-¿Pero si es el más guapo Cathy podría preferirlo de todos modos?

-Sí, qué mal que no vayas a quedarte.

-¿Uh? ¿Por qué?

-Porque ella podría preferirte a ti. Luces bien, pero no pareces una muñequita como Ricky y le pegaste a Mark. Y eres un buen sujeto, además. Eso realmente te daría puntos si la buscaras ahora que Jack acaba de perderla.

-¿Un buen sujeto? Soy un Slytherin, Mike. Se nos conoce por muchas cosas, pero definitivamente no por ser buenos. Soy particularmente famoso por mis insultos y sarcasmo.

-Sigues siendo un buen sujeto. Sólo mira la forma en que trataste a Charlie. Todos los demás tratan de mantener el balón tan lejos de ella como sea posible, porque siempre lo pierde, pero tú no sólo se lo pasaste, incluso le diste crédito por su parte en la victoria.

-Se lo merecía. Pudo haber sido Larry quien nos diera la oportunidad y Sammie quien pateara el balón, pero ella fue la única que siguió intentándolo y vio la oportunidad. Sólo llegamos tan cerca de la portería porque ninguno de ustedes notó realmente lo que ella estaba haciendo y entonces ella renunció a su oportunidad de anotar a favor de Sammie, porque él tenía más oportunidad de hacerlo. Sólo le di el crédito que merecía por sus esfuerzos por el equipo.

-¿Lo ves? Te dije que eres un buen sujeto. Podrías haber reclamado la victoria para ti, ¿sabes?

-¿Yo? ¿Qué hice yo? Ni siquiera estuve cerca de tu portería.

-No, solo nos impediste anotar. Tuvimos un montón de mejores oportunidades y los mejores jugadores, pero no nos dejaste pasar un solo tiro. Si no hubiera sido por ti, ustedes habrían perdido a pesar de ese gol.

-Yo sólo habría podido lograr un empate, como mucho. Siguen siendo Charlie y Sammie quienes ganaron el juego.

-Deberías haber liderado ese equipo. Eres casi tan inteligente como yo.

-¿Soy qué? ¡Oh, cállate! –Draco amenazó juguetonamente a Mike con una mano y Mike rápidamente se apartó sacando una llave de su bolsillo y acercándose a una puerta a sólo dos puertas de la de los Snape.

-¡Sigues siendo un buen sujeto, Dragón! –gritó justo antes de cerrar la puerta detrás de él-. ¡Te veré después de almorzar!

Sarah se sorprendió bastante por la forma en que sonreía Draco de oreja a oreja cuando le abrió la puerta.

-Me imagino que ganaste el partido –dijo, fingiendo indiferencia.

-Sí, lo hicimos, y ahora Cathy va a dejar a Jack y Mike incluso dijo que yo tendría oportunidad con ella, si no tuviera que irme el domingo.

-Oh, ¿esperas que yo crea que Cathy va a dejar a Jack sólo porque ganaste un partido de fútbol? Draco, ella no es ese tipo de chica.

-No lo está dejando porque ganamos. Lo está dejando porque es un mal perdedor y le gritó y la culpó por un error de Larry. Ella dice que es demasiado inmadura para ella y que quiere a alguien más agradable.

-¿Y tú eres más agradable? –preguntó Sarah con duda.

-Bueno, Mike asegura que soy bueno. Sólo porque dije que se lo debíamos todo a Charlie –se quejó Draco.

-Bien, entonces sé bueno y pásame la sal, y voy a necesitar algo de leche y...

Draco suspiró suavemente para sí mismo. Cocinar otra vez. Al menos, cocinar con Sarah era mucho más fácil que cocinar con el profesor Snape. Draco estaba empezando a desarrollar algo de respeto por los elfos domésticos.

***

Mike llegó aún antes de que Draco hubiera terminado con los platos esta vez. Iba descalzo, usando sólo su pantaloneta y tenía una toalla sobre los hombros.

-Ten –dijo, poniendo otra pantaloneta en la mano de Draco-, apúrate y póntela. Los otros nos están esperando abajo.

-¡Pero tengo que terminar de lavar los platos primero! –protestó Draco-. No puedo simplemente dejarlo y todo y salir corriendo.

-Yo terminaré con los platos –declaró Mike, como si fuera la cosa más natural del mundo. Tal vez lo era. Draco recordó de pronto a Sarah diciéndole que si Billy fuera un poco mayor ese sería su trabajo. Mike probablemente había estado lavando platos desde que podía recordar.

Draco contempló la pantaloneta. Era del mismo azul que las gorras de los Rakers, pero en lugar de tener el nombre de la pandilla sólo tenía una R cosida al lado derecho. Se preguntó si realmente estaba autorizado a usarla. Era obviamente parte del uniforme Raker y él no era un Raker aunque jugara con ellos. Jack probablemente podría iniciar una pelea si lo veía usándola. Pero a fin de cuentas Jack no iba a estar con ellos y Mike y los otros probablemente no tenían más pantalonetas que pudieran prestarle.

Se cambió rápidamente y ayudó a Mike a secar los últimos platos. Cuando salían, consideró por un momento ponerse los zapatos. No estaba acostumbrado a salir descalzo, pero Mike debía tener una razón para no usar los suyos y no podía usarlos dentro del agua de todos modos.

-¡Esperen un minuto! –los llamó Sarah cuando casi habían llegado a la puerta-. No vas a ir a nadar sin una toalla. ¿En qué vas a sentarte? Y no te atrevas a venir chorreando tampoco. No te necesito poniendo todo el piso mojado y sucio.

-Lo siento –dijo Draco, corriendo de vuelta y tomando la toalla grande que ella le estaba ofreciendo. Ya no le molestaba verla frunciendo el ceño, pero sabía que era mejor obedecerla sin preguntar. Había sido lo suficientemente amable como para aceptarlo. No necesitaba darle ningún problema adicional.

Bajaron corriendo las escaleras, los duros escalones agradables y frescos bajo sus pies desnudos. Draco tenía la molesta sospecha de que también estaban muy sucios. Se preguntó cómo reaccionaría Sarah si dejaba huellas de suciedad en el piso cuando regresara.

Los otros estaban esperándolos, incluyendo a Mary, quien lucía todavía más intimidante en su bikini azul. Draco se preguntó por un momento cómo luciría con un vestido muggle. La ropa femenina definitivamente no era para medio ogros.

Cathy Cat, por otro lado, lucía adorable. Podía permitirse mostrar mucha piel, en opinión de Draco. El azul Raker iba bien con sus ojos y la forma en que sonrió y le guiñó un ojo...

Cathy era definitivamente... er... muy adorable, a falta de una palabra mejor. Draco pensó que era definitivamente algo más que eso, pero no sabía cómo decirlo.

Charlie podría haber lucido mucho más interesante también, si no hubiera estado tan cerca de Cathy. Estaba igual de bien formada que su amiga, pero los hermosos rizos oscuros de Cathy y sus brillantes ojos azules la opacaban fácilmente. Aún así Draco decidió saludarla cálidamente. Ella había ganado el partido para su equipo y él quería que ella supiera que apreciaba eso.

Pequeño Larry parecía haber olvidado la derrota de la mañana. Rió y charló con los demás mientras caminaban por el parque en dirección al río.

Draco se sintió ligeramente incómodo con eso. No iban a nadar en el río, ¿o sí? No era un sitio realmente silvestre, pero la corriente era bastante fuerte y Draco no creía que fuera seguro nadar ahí. No le gustaba la idea de ser arrastrado hasta el mar y ni siquiera tenía consigo su varita.

El pavimento estaba incómodamente caliente bajo sus pies y de vez en cuando se clavaba una pequeña piedra. Los otros no parecían molestarse por eso para nada. Era claro que estaban acostumbrados a andar descalzos y Draco hizo su mejor esfuerzo por que su sufrimiento no fuera demasiado obvio cada vez que pasaba eso, pero empezó a desear secretamente no haber ido con ellos. Podría haberse quedado en casa y aprender un poco más de Matemáticas o jugar con Billy.

Después de lo que pareció una eternidad para Draco, pero que probablemente sólo fue unos cuantos minutos, llegaron a una pequeña poza rodeada por un poco de verdor. Había muchos chicos ahí chapoteando y gritando. La mayoría eran más jóvenes que ellos, sin embargo, y rápidamente se apartaron para dejarles espacio. Draco no vio badanas de los Tiburones por ningún lado, lo cual supuso era bueno. Claro que ninguno de los Rakers llevaba su gorra tampoco. Draco dudó que pudiera reconocer a los Tiburones sin sus badanas. Bueno, tal vez a Mark y posiblemente a Robin también, pero no había visto a la mayoría de ellos.

El zacate estaba seco y puntiagudo por el calor y pinchó los pies de Draco, pero era mucho mejor lo que había sido caminar sobre piedras. Los otros simplemente dejaron caer sus toallas bajo un árbol y corrieron al agua. Draco siguió su ejemplo y descubrió que el fondo de la poza estaba cubierto por piedras más grandes, pero el agua era agradable y fresca y las piedras dejaron de ser un problema una vez que estuvo lo suficientemente adentro como para nadar.

Notó que los demás tomaban la misma dirección y los siguió de nuevo. Fueron hasta un gran tronco de árbol que por alguna razón estaba dentro de la poza. Matt llegó primero y subió a él, pero Cathy estaba justo detrás suyo y cuando ella se agarró de una de las ramas y se impulsó para subir, todo el tronco dio vuelta en el agua y Matt cayó con un grito de sorpresa. Ahora Cathy estaba casi arriba, pero Charlie la agarró de un tobillo y tiró de ella. Cathy respondió hundiendo a Charlie en el agua. Entonces Draco alcanzó el tronco y no vio más de las actividades de las chicas mientras Larry lo saludaba lanzándole una gran cantidad de agua a la cara. Draco parpadeó para sacarse el agua de los ojos y persiguió a Larry, que se sumergió y desapareció.

Incapaz de encontrar a Larry de nuevo, Draco en cambio hundió a Sammie, quien se apartó y lo sujetó por un brazo tratando de hundirlo junto con él, pero tuvo que soltarlo cuando chocó con Mary bajo el agua. Draco los dejó pelear y salió para sujetarse del árbol. La madera mojada demostró ser bastante difícil de escalar. Draco se deslizaba constantemente y todo el árbol seguía moviéndose y girando cada vez que alguien se agarraba. Sumado a eso los chapoteos de varios chicos que constantemente trataban de tirarte o empujarte, aquello se convertía en un trabajo difícil.

Les tomó un rato hasta que estuvieron todos a salvo en el árbol. Larry finalmente subió a Sammie y se quedaron flotando en el agua sobre un tronco mojado y jadeando. Draco nunca había pensado que eso podía ser así de divertido. En realidad nunca había imaginado antes que algo pudiera ser tan divertido. Escuchó la conversación de los demás y sus risas sólo a medias mientas observaba el reflejo del sol danzando sobre las ondas del agua a sus pies y preguntándose ligeramente qué pensarían los peces acerca de sus dedos invadiendo su reino. Lo más probable era que estuvieran acostumbrados, pensó.

Cathy se sentó justo detrás de él, apoyando un pie en una de las ramas del árbol tan cerca que, si Draco se hubiera inclinado sólo ligeramente, podrían haberse tocado, el otro pie colgando dentro del agua y lanzándole agua a Draco ocasionalmente con una rápida patada.

Mike los había estado observando por un rato, sentado al otro lado de Draco, pero luego había dado vuelta para bromear con Matt y Sammie, quienes estaban trepando constantemente y amenazando cada uno con tirar al otro al agua, o tal vez a la pandilla completa con sus escapadas. Mary y Larry estaban sentados en el lado ancho del tronco, apoyados el uno contra la otra y obviamente disfrutando la compañía.

Charlie estaba acostada sobre su estómago sobre el tronco, brazos y piernas colgando, y casi dormida.

Sí, eso era vida. No podía haber nada mejor que eso.

La paz y la relajación terminaron cuando finalmente habían descansado suficiente como para sentirse aburridos y saltaron de vuelta al agua. Chapoteando y riendo y hundiéndose unos a otros, regresaron a donde habían dejado las toallas y se sentaron al sol observando a los otros bañistas. Había un grupo de niños acompañados por dos bebés no mucho más grandes que Billy chapoteando en el agua baja.

Los bebés usaban extraños objetos rojos en sus pequeños brazos. Daba la impresión de que los pobres pequeños no debían ser capaces de mover del todo sus brazos con esas cosas en ellos, pero obviamente no eran tan duras como parecían. Draco se preguntó qué podrían ser esas cosas. También se sintió un poco preocupado. No parecían suficientemente mayores como para saber nadar. ¿No era peligroso dejarlos tan cerca del agua profunda?

Había otros chicos mayores usando también esas extrañas cosas de plástico. Al menos no lucían tan grandes en ellos.

-¿Qué son esas cosas rojas? –le preguntó a Mike finalmente.

-¿Cosas rojas? ¿Qué cosas rojas? –Mike parecía confundido.

-¿Te refieres a los flotadores? –preguntó Cathy desde detrás de ellos-. ¿Esas pequeñas cosas rojas en los brazos de los niños?

Draco asintió.

-¿Para qué son? Me parece que se ven incómodas. Especialmente para esos bebés. Son muy grandes.

-No lo son. Sirven para proteger sus vidas –rió Cathy-. En realidad son pequeñas bolsas llenas de aire. Así, cuando los niños entran a agua profunda, flotan y por lo tanto mantienen la cabeza fuera del agua. De esta manera, hasta un bebé que no sabe nadar puede moverse por el agua sin peligro de ahogarse.     

-Oh, eso es bueno. ¿Pero qué pasa si se rompen?

-Son muy resistentes, pero tienes que revisarlas de vez en cuando –contestó Mike esta vez.

-Aún así me parecen muy incómodas. ¿Por qué no usan esos salvavidas de plástico, mejor? Tenía uno de esos cuando era pequeño y era muy cómodo.

-Tal vez, pero también es peligroso. El niño tiene que sostenerse del salvavidas y si lo suelta puede ahogarse. Los flotadores se sostienen del niño. Tienen que quitárselos para librarse de ellos y cuando están completamente inflados es bastante difícil que un bebé lo logre. Están realmente apretados.

Draco continuó mirando los bebés jugar. Deseó que los flotadores no estuvieran tan apretados como para lastimarlos, pero parecían perfectamente felices moviéndose juntos por el agua. Uno recogió algo del suelo y fue a mostrárselo a una de los otros, probablemente su hermana, supuso Draco. No parecía muy interesada en el objeto, sin embargo, e ignoró al niño. Draco sintió pena por él.

-¿Dragón? ¡Hey, Dragón! –llamó Cathy.

-¿Uh? Oh, lo siento. Estaba perdido en mis pensamientos.

-Realmente te gustan los niños, ¿no es así? –ella le sonrió. Draco sintió que estaba sonrojándose.

-Sólo estaba pensando en lo agradable que sería esto para Billy. Hay mucho qué ver aquí para un bebé.

-No podríamos nadar hasta el árbol si tuviéramos que cargar con un bebé, ¿sabes? –comentó Matt, frunciendo ligeramente el ceño-. Sería demasiado lejos para él, flotadores o no flotadores.

-Aún así sería agradable para él estar aquí. Es realmente lindo cuando explora.

-¡Pah, lindo! –se burló Matt-. Estúpido bebé.

-No le hagas caso a Matt –dijo Cathy gentilmente-. Nada más está celoso de su hermanita, porque ella recibe ahora toda la atención.

-¡Estúpida bebé! –repitió Matt, esta vez con más vehemencia-. Todos están hablando siempre de lo linda que es y de que podrá hacer magia y todo. Ya están hablando de qué tipo de varita tendrá y de qué será ella cuando crezca. Pequeña molestia. Todo lo que hace es llorar.

-Oh, vamos. No puede ser que no quieras a tu hermanita. Me habría encantado tener una –dijo Draco-. Los bebés son adorables.

-¿Adorables? No son nada más que problemas –insistió Matt-. Y ella ni siquiera es mi hermana –continuó-. Tiene diferente padre.

-¿No era que te agradaba tu padrastro? –preguntó Sammie, confundido.

-Me agradaba. Cuando yo le agradaba. Pero ahora todo es "Lora esto, Lora aquello". Ya ni siquiera saben que existo.

-A veces pensaba que mi madre tampoco se daba cuenta de que yo existía –dijo Draco de repente-. Y ella murió por mí.

-¿Murió por ti? ¿En serio? –preguntó Sammie excitadamente-. ¿Cómo?

Draco se recostó sobre la espalda y miró hacia la única pequeña nube visible en el cielo.

-En realidad no quiero hablar de eso.

Hubo silencio por un largo momento. Draco se preguntó qué estarían pensando sus compañeros.

-Me gusta mi padrastro –dijo Mary finalmente-. Aunque sea humano y difícilmente hable conmigo. Nos da casa y algo de dinero extra y no hace temblar toda la casa cuando camina. Es más fácil para mamá ahora, también.

-¿Pero no desearías a veces poder conocer más sobre tus parientes ogros? –preguntó Cathy con un tono ansioso en su voz que Draco no pudo interpretar.

-Sí, a veces, pero es bueno tener un padre que de verdad trabaje.

-¿Tu verdadero padre no trabajaba? –preguntó Draco.

-Oh, por supuesto que lo hacía siempre que podía, pero pocas personas emplean a un ogro. La mayor parte del tiempo sólo se sentaba en casa, emborrachándose.

-Aún así desearía tener un padre –suspiró Cathy.

-¿No tienes padre? ¿Cómo es eso? –preguntó Draco-. Debes tener uno. De otro modo no estarías aquí.

-Oh, seguro que tengo uno. Sólo que no sé nada acerca de él. nunca lo conocí, ¿sabes? –Cathy se sentó y puso la toalla sobre sus rodillas, para luego abrazarse.

-¿No te ha hablado tu mamá acerca de él? –preguntó Sammie-. Papá siempre me cuenta historias acerca de mamá.

-No, a ella no le gusta hablar sobre él. todo lo que sé es que era irlandés y que me parezco mucho a él. Eso y que la gente siempre me mira cuando les digo mi apellido y que soy escocesa. La mayoría nunca dicen nada, sin embargo. Creo que piensan que soy adoptada. Odio no tener un papá. Es mucho mejor tener un padrastro que no tener nada.

-Tener un papá no es tan grandioso tampoco. Estoy contenta de que el mío se haya ido –dijo Charlie, arrancando la hierba bajo su toalla-. Sólo espero que no regrese cuando salga. Eso o que lo arresten cuando aparezca. Siempre hace algo horrible cuando se emborracha. Empieza a gritarnos y agarra a una de nosotras y empieza a pegarle hasta que pierde el sentido.

-Sí, mi papá se emborrachó ayer otra vez y Bobby dejó caer un plato durante la cena. Ni siquiera se rompió, pero papá le pegó de todos modos –dijo Larry.

-Estoy contenta de que mi hermana se haya mudado. Ahora papá al menos no podrá hacerle nada cuando vuelva de Azkaban –dijo Charlie con una sonrisa triste-. Desearía ser lo suficientemente mayor como para marcharme también. O tal vez sólo quisiera que él no saliera nunca.

-¿Entonces tu papá está en Azkaban por atacarlas a ti y a tu hermana? –preguntó Draco sorprendido.

Esos chicos no eran realmente muy diferentes de él, aún a pesar de que no parecían tener el menor temor de hablar sobre esas cosas. De repente se preguntó cuántos chicos en Hogwarts estarían escondiendo historias similares. Podía ser que todos estuvieran haciéndolo, pensó por un momento. Todas esas familias perfectas de las que hablaba la gente serían sólo fachadas escondiendo alguna siniestra verdad. Entonces pensó en los Snape. No, esas familias perfectas existían. La pregunta era cuántas de ellas había en realidad. Lo más probable era que fueran mucho más raras de lo que pensaban todos.

-¡No, por supuesto que no! Está en Azkaban por robo. No vas a Azkaban por beber y golpear a tus hijos o a tu esposa –contestó Charlie, obviamente convencida de los hechos.

-Mi padre sí –dijo Draco.

Todos lo miraron sorprendidos.

-Bueno, creo que irá en realidad por matar accidentalmente a mi madre cuando la golpeó, pero en realidad es la misma cosa. El profesor Snape dice que no hay manera de que no vaya a Azkaban aún a pesar de todos los abogados que tiene.

-¿No dijiste que ella murió por ti? –preguntó Cathy suavemente.

-Sí, ella se interpuso cuando él iba a golpearme. Trató de protegerme y él la mató por eso.

-Creí que tu familia era rica –Larry sonaba totalmente confundido.

-Sí, ¿y qué? Es por eso que puede pagar tantos abogados, pero eso sólo le está comprando tiempo.

-Pero pensé que la gente rica no golpeaba a sus esposas.

-Bueno, quien haya dicho eso probablemente era algún tipo rico que no quiso admitir que lo hacía –dijo Draco con desprecio.

-¿Tu papá bebe también? –preguntó Sammie.

-Sí, pero no es mi papá. Él prefiere ser llamado "padre".

-¡¿Tu papá ni siquiera te deja que le digas "papá"?! –todos se sorprendieron otra vez.

-¿Y eso qué? Es sólo una palabra. Realmente no hace una diferencia el cómo lo llame.

-No lo sé –dijo Charlie-. "Padre" suena frío. Sin afecto.

Draco se encogió de hombros. ¿Su padre lo había amado alguna vez? Pensaba que no. Había pretendido hacerlo, sí. ¿Pero realmente había sentido algo por él? Draco lo dudaba.

La inesperada llegada de Jack puso fin a la conversación antes de que pudieran sacar algo más depresivo acerca de sus vidas. Él dejó caer su toalla junto a Cathy y se sentó ahí.

-¿Qué hay?

Cathy se puso en pie silenciosamente y puso su toalla en el pequeño espacio entre la de Mike y la de Draco. Los dos se apartaron para darle más espacio.

-¿Cathy? –preguntó Jack, confundido-. ¿Qué pasa?

-Nada, sólo estamos teniendo una agradable charla junto a la poza –respondió Cathy-. ¿No ibas a jugar hoy con los otros niños en la caja de arena?

-Estaba ayudando a mi papá a arreglar la ventana de la sala, si tienes que saberlo. ¿Qué está mal contigo? ¿No vas a darme un beso?

-No, no voy a besarte. Terminamos, Jack. Déjame en paz.

-¿Terminamos? ¿Qué quieres decir con "terminamos"? ¿Por qué? Creí que me amabas –Jack sonaba como si estuviera al borde del pánico.

-¿Por qué? Porque eres un idiota inmaduro. Es por eso. Sólo porque el equipo de Dragón ganó un solo partido, tú te comportaste como un niño de dos años. Gracias, puedo conseguir un hombre mejor que eso.

-Oh, entonces andas detrás del dinero del niño rico. ¿No es así?

-Esto no tiene nada que ver con Draco y no me importa el dinero. Me preocupa la forma en que mi novio trata a sus amigos y a mí sólo porque perdió un pequeño partido. ¿Crees que puedes gritarme por no ser capaz de anotarle a Draco y luego volver unas horas después y decirme que te bese y pretender que no ha pasado nada? ¡Bueno, pues piénsalo de nuevo! Terminé contigo. Encontraré a alguien más agradable. ¡Adiós! Iré a nadar de nuevo –Cathy se puso en pie de un salto y corrió al agua.

-¡Hey, espera! –la llamó Sammie-. Voy contigo.

-Sí, yo también. Vamos a nadar todos.

Jack se quedó sentado en su toalla, con la boca abierta, mientras todos los demás seguían a Cathy hacia la poza. Cuando casi había llegado al agua, Draco dio vuelta y lo miró.

-¿Vienes con nosotros o sólo vas a quedarte ahí mirando? –sonrió burlón.

Jack se levantó, tomó su toalla y se marchó. Draco sonrió de nuevo y finalmente siguió a los otros en el agua. Cathy llevaba mucha ventaja y ya había llegado al árbol. Sammie y Charlie estaban alcanzándola, sin embargo. Los últimos pensamientos sobre Jack desaparecieron de la mente de Draco. Tenía que apurarse si no quería perderse la batalla en el agua.

***

Por alguna extraña razón, las piedras no parecían tan afiladas para Draco en el camino de regreso a cómo lo habían sido en el camino de ida hacia la poza. ¿Se habían adaptado sus pies a estar descalzos? O tal vez era sólo que se había divertido tanto y estaba tan candado que simplemente no podía sentirlas tanto.

Era tarde. Ya estaba empezando a oscurecer y Draco tenía la ligera sospecha de que ciertas personas iban a estar muy molestas con él, pero aún así estaba perfectamente feliz. Había sido un día perfecto. De alguna manera incluso se sentía bien por hablar hablado acerca de sus padres. Descubrir que no era el único con un hogar roto lo había hecho sentirse mejor hacia su madre muerta y su cruel padre. Siempre había pensado que todos los demás tenían familias perfectas y que él era único que quedaba afuera. Aquí parecía ser que sólo Mike tenía una familia perfecta. ¿O no era así? Era el único que no se había quejado, ¿pero significaba eso que era feliz? Tal vez nada más no quería hablar al respecto.

Subieron las escaleras, que ahora se sentían frías, y Draco deseó haber traído su varita para poder secarse el cabello. Así no tendría tanto frío en ese momento. Entonces recordó que no tenía permiso de hacer magia de todos modos.

Cuando pasaron por la lámpara apagada del tercer piso, Draco recordó de pronto su deseo de aprender Física, y el libro de Matemáticas. No había hecho ejercicios en todo el día y en realidad se sentía muy cansado. Debería haber llevado el libro y algo de pergamino consigo a la poza. Podría haber estudiado mientras descansaba al sol. Charlie había llevado una novela para leerla y Sammie y Matt habían practicado un extraño juego que Draco no conocía. Tenía que ser algo muggle. ¿Tal vez podría convencerlos de que se lo explicaran alguna vez? Pero ya no quedaba tiempo. El domingo se marcharía a vivir con su tío.

Draco suspiró. Deseó que de alguna manera no tuviera que irse todavía. Tal vez el profesor Snape estaba equivocado y el juicio duraría más, pero, pensándolo bien, los Snape probablemente estarían felices de librarse de él. Después de todo, les había causado un montón de trabajo, les había costado mucho dinero en comida y ropa y ahora incluso debían estar preocupándose porque había estado fuera demasiado tiempo.

Sarah abrió la puerta cuando tocó el timbre y lo miró de arriba abajo con un burlón aire crítico.

-¿Estás seguro de que eres de aquí? –le preguntó, escondiendo una sonrisa.

-Lo siento –murmuró Draco-. Creo que se me hizo tarde.

-Te perdiste la cena –declaró Sarah, apuntando calmadamente su varita hacia él y secando su cabello con un rápido movimiento.

Draco sintió de repente que su estómago gruñía. ¡Oh, rayos! Se había quedado sin cenar y estaba muriéndose de hambre. Miró a Sarah tristemente. ¿Serviría de algo suplicar?

Sarah sonrió de pronto.

-Sólo bromeaba. Estábamos esperándote.

Le indicó que entrara a la sala y le quitó la toalla de los hombros cuando él entró. Draco supuso que era otra prenda que iría directo a la canasta de la ropa para lavar. ¿Había lavado Sarah ese día? Quería ir con ella y aprender más sobre las lavadoras.

-¡Come! –anunció Munin en un tono muy esperanzado cuando Draco llegó a la sala.

El cuervo estaba en el respaldar de la silla favorita de Sarah y probablemente había estado observando los platos vacíos en la mesa.

-Cállate, pajarraco. Ya te di de comer A TI –le gruñó al cuervo Severus, que estaba sentado a la mesa y cargando a Billy, pero Draco pudo escuchar claramente que estaba bromeando.

-¡Dako! –anunció Billy alegremente y se retorció en el regazo de su padre.

Severus lo puso en el suelo gentilmente y Billy corrió hacia Draco y lo abrazó.

-¡Dako!

Draco alzó al bebé preguntándose cómo se las había arreglado para atravesar corriendo la habitación sin caerse. No había sido capaz de hacer eso en la mañana. Draco estaba seguro de eso. Sostuvo a Billy y lo miró con atención.

-¿Creciste mientras estaba fuera?

-¿Nam nam? –preguntó Billy en respuesta.

-Oh, grandioso, ¿también tienes hambre?

-Bueno, él estaba esperando que volvieras a tiempo para alimentarlo –comentó Snape seriamente.

-Lo siento. En serio. ¿Dónde está su cena?

Sarah señaló un plato junto a la estufa.

-Se rehusó a permitirnos darle de comer y estuvo llamándote. Debe creer que eres su hermano mayor o algo por el estilo.

Draco miró a Billy por un momento. ¿Su hermano mayor? Qué no habría dado por tener un hermanito como ese, y ahora había dejado a Billy esperando en uno de los últimos días que tenía para estar con él.

-Oh, lo siento mucho, Billy. No pretendía hacer eso. Nunca más te dejaré esperando, Billy, nunca, lo prometo.

Puso al bebé en su sillita y le dio de comer sin el menor problema.

Severus le sonrió a Sarah.

-¿Qué vamos a hacer cuando se marche el domingo? –susurró.

Sarah se encogió de hombros.

-¿Tenemos que devolverlo? No parecen estar extrañándolo, de todos modos –susurró ella.

-No pertenece aquí, Sarah. Está acostumbrado a vivir en una gran mansión y con una familia que puede comprarle todo lo que quiera. Y van a empezar a buscarlo en algún momento. No es un perro callejero con el que puedas quedarte así como así.

-Lo sé –suspiró Sarah-. Es sólo que para mí casi se siente como si fuera nuestro.

Cuando Draco terminó de darle de comer a Billy, finalmente se sentó a la mesa con Billy (que no lo soltaba) en su regazo y por fin empezaron con la cena.

-¿Y qué pasó hoy en el juicio? –preguntó entre dos bocados.

Severus y Sarah intercambiaron una mirada de preocupación.

-Las cosas no se ven bien del todo en este momento –dijo Severus finalmente.

-¡¿Quiere decir que van a soltarlo?! –Draco tembló-. No puedo volver con él.

-Oh, no, Lucius irá a Azkaban, eso ya está hecho. El problema es que empezaron a ver sus otros crímenes y descubrieron que una gran parte de su fortuna estaba hecha por comerciar con artefactos para magia oscura o por la propia práctica de magia oscura. Están hablando de confiscar todo su dinero y también la mansión para compensar a las víctimas, pero por supuesto la mayoría están muertas y el dinero se quedará en el Ministerio.

-¿Y qué? Padre no podrá usar el dinero en Azkaban, ¿qué diferencia hace quién lo tenga? –Draco se encogió de hombros.

-La diferencia es que tú no eres uno de los que van a tenerlo. Estamos hablando de la mayor parte de tu herencia y de tu casa.

-Realmente no me importa mucho la mansión. Es grande, oscura y fea. Probablemente me habría comprado una nueva casa de todos modos y no puedo siquiera vivir ahí por tres años más. Encontraré algo más. Y además todavía hay mucho dinero que padre heredó de sus padres. Los Malfoy siempre han sido muy adinerados y perder un poco de dinero no será un problema.

-Draco, Lucius definitivamente está gastando la mayor parte de ese dinero en todos esos abogados. No tengo idea de cuánto exactamente, pero será cuando menos varios millones. No querrían un caso que ya está perdido a menos que recibieran una paga inusualmente buena y esa paga definitivamente no viene del dinero que el Ministerio va a confiscar. Podría ser que no quedara nada para ti, si esto sigue como va.

-Usted no dejará que lo hagan, ¿o sí? –Draco se sintió repentinamente asustado. No le gustaba la idea de ser pobre de pronto. ¿Qué dirían los Weasley? Ron Weasley cuando menos se deleitaría con eso.

-No puedo influenciar eso, Draco. Les dije lo que querían escuchar de mí y nada de eso tuvo que ver con arte oscura ni con el dinero. Todo lo que podemos hacer ahora es observar y tener esperanza.

-¿Puedo al menos recuperar mis cosas? No quiero perder mi ropa y escoba y todo –Draco trató de no sonar tan desesperado, pero falló miserablemente.

-No se ha decidido todavía, pero no podrás usas esas cosas aquí de todos modos. Los chicos de por aquí normalmente no usan túnicas a menos que sea para ir a la escuela y tus nuevos amigos no tienen escobas, así que tampoco tendrías a nadie con quien volar –Severus trató de consolar a Draco.

-Podría volar solo.

-¿Y hacer que todos se sintieran celosos? Te odiarían por eso. No quieres que los Rakers se enojen contigo, ¿o sí?

-No, sólo quiero tener algo de lo mío conmigo. Algo que no tenga que pedir prestado de nadie más.

-Ah, debí haber pensado en esto antes –decidió Severus-. Estoy seguro de que te permitirán quedarte un oso de peluche, si se los pedimos. Sólo nos queda un día más, sin embargo. Si no te devuelven tus cosas mañana, les preguntaré por el oso.

-¿Un oso? No tengo ningún peluche.

Los Snape parecían impactados.

-¿No tienes? –preguntó Sarah con tono incrédulo-. ¿Cómo puede ser que no tengas un peluche?

-Oh, tuve algunos cuando era pequeño, pero mi padre se los llevó cuando empecé la escuela, porque dijo que era demasiado mayor para jugar con cosas de bebé. No necesito peluches.

-Draco, los peluches no son necesariamente cosas de bebés –dijo Severus-. Se hicieron para niños de todas las edades. Incluso muchos adultos conservan a su favorito. Yo probablemente tendría todavía a mi osito si no lo hubiera perdido durante la guerra.

-Y yo tengo un conejito en mi llavero –dijo Sarah-. Sólo para hacerlo más divertido.

-Pero de todos modos no soy un bebé. No quiero un oso, quiero mi escoba –insistió Draco-. O tal vez mi búho. ¿Tiene idea de qué pasó con él? –preguntó esperanzado a Snape.

Pero Severus sacudió la cabeza tristemente.

-Probablemente todavía está en Malfoy Manor, creo. Preguntaré por él, si no te lo han devuelto mañana.

Draco asintió tristemente. Quería ahora algo de su casa, pero sabía que Snape no podía simplemente aparecer en la mansión en medio de la noche y traer algo para él.

Suspiró suavemente deseando que los Snape no se dieran cuenta. ¿Por qué se sentía tan deprimido de repente, a fin de cuentas? Había tenido un gran día y había sido perfectamente feliz cuando volvía a casa. ¿Por qué se sentía tan mal ahora?

Continuará…

Notas:

¿Draco perderá todo su dinero? ¿Tendremos una gran pelea entre Draco y Jack? ¿Lucius finalmente irá a Azkaban? Por favor, comenten.

En el próximo capítulo:

Draco y Sevi tienen una charla. Draco saca al perro y considera chantajear a un pájaro.